Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» ABC de nombres
Ayer a las 17:45 por Guadalupe Zapata

» Juego de Rangos
Ayer a las 17:44 por Guadalupe Zapata

» A B C de Flores
Ayer a las 17:22 por Guadalupe Zapata

» A B C De Colores
Ayer a las 9:39 por alexana

» Propuestas Agosto 2018
Ayer a las 6:51 por martenu1011

» ABC de Cantantes y Bandas
Ayer a las 6:50 por Guadalupe Zapata

» De 2 en 2 hasta 10.000
Jue 16 Ago - 16:48 por alexana

» Números del 1 al infinito !
Jue 16 Ago - 16:45 por alexana

» Ranguitos para todos
Jue 16 Ago - 13:04 por katrinakurt

[/hidecode]Bloquear botón derecho[hidecode]
SELECCION DE TEXTO

Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Página 4 de 8. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8  Siguiente

Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Lun 6 Feb - 9:24

11
Bree
Al día siguiente, recorría vacilante el camino de acceso a la casa de Archer, mordisqueándome el labio. Se escuchaban golpes de piedra contra piedra detrás de la casa. Al doblar la esquina, vi a Archer, descamisado y arrodillado en el suelo, colocando piedras en lo que parecía ser el inicio de un patio lateral.
—Hola —saludé en voz baja. Alzó la cabeza; parecía un poco sorprendido, y me miró con expresión de… ¿placer? ¿Podría ser? Desde luego, no era fácil leer sus pensamientos, sobre todo porque sus rasgos no eran visibles bajo la barba y el pelo que le caía sobre la frente y las sienes.
Me saludó con un gesto y levantó una mano, señalando una roca que había a la derecha de donde estaba trabajando antes de concentrarse de nuevo en su tarea.
Yo había salido de la cafetería a las dos y me había dirigido a casa, y, tras darme una ducha, me subí en la bicicleta y me dirigí a casa de Archer. Había dejado a Phoebe con Anne, porque no estaba segura de si los demás perros podían acercarse ya a los cachorros.
Cuando llegué a la puerta de Archer, no pude contener una sonrisa al ver que estaba un poco abierta.
Me dirigí a la roca que acababa de indicarme y me senté en el borde. Lo observé en silencio durante un minuto.
Parecía que ejercía labores de albañil en su tiempo libre. Debía de haber sido él mismo quien había construido el camino de entrada y el patio del otro lado. Aquel chico estaba lleno de sorpresas. No pude dejar de notar cómo se tensaban sus bíceps cada vez que levantaba una piedra para ponerla donde correspondía. No era de
extrañar que tuviera ese cuerpo: se pasaba la vida trabajando con él.
—He hecho una lista —dije, observándolo mientras me sentaba un poco más arriba en la gran roca para estar más cómoda.
Archer me miró interrogativamente.
Yo usaba la voz para comunicarme con él; así él podía seguir trabajando sin necesidad de mirarme.
Se sentó sobre las rodillas y puso las manos enguantadas sobre los muslos de músculos marcados. Llevaba unos pantalones cortos desteñidos, rodilleras y botas de trabajo. Su pecho desnudo estaba bronceado y cubierto por una ligera pátina de sudor.
¿Una lista? —preguntó.
Hice un gesto afirmativo, poniendo la lista en mi regazo.
Nombres. Para los cachorros.
Él ladeó la cabeza.
Vale.
Puedes vetar los nombres que quieras; a fin de cuentas, son tus perros y todo eso. Se me ocurrió que Ivan Granite, Hawn Stravinsky y Oksana Hammer eran las mejores opciones.
Me contempló un momento, y luego, ocurrió un milagro… Me brindó una sonrisa de oreja a oreja.
Contuve la respiración mientras lo miraba boquiabierta.
¿Te gustan? —pregunté finalmente.
Sí, me gustan.
Una lenta sonrisa inundó mi cara. Bueno, aquello no estaba mal.
Permanecí allí sentada un rato más, disfrutando del sol veraniego y de su presencia. Lo observé trabajar y mover las piedras con su poderoso cuerpo hasta colocarlas donde quería que estuvieran.
Me miró un par de veces y me sonrió con timidez. No intercambiamos demasiadas palabras después de aquello, pero el silencio entre nosotros era cómodo y agradable.
Por último, me puse en pie.
Tengo que marcharme, Archer. Mi vecina, Anne, tiene una cita, y tengo que recoger a Phoebe.
Archer se levantó también y asintió con la cabeza mientras se limpiaba las manos en los muslos.
Gracias —me dijo con signos.
Sonreí y asentí, ya camino de la puerta. Me dirigí hacia mi casa con una sonrisa de felicidad en la cara.

Dos días después, cuando volvía de estar tirada en la playa del lago, vi que la puertade la casa de Archer se encontraba de nuevo entreabierta. Noté que me bajaba un escalofrío por la espalda, y me desmonté de la bici. Entré en la propiedad con Phoebe en brazos.
Llamé a la puerta, pero no hubo respuesta, y seguí los ladridos de los perros, procedentes del lago. Cuando di un paso entre los árboles, vi a Archer y a Kitty junto a la orilla. Me acerqué a ellos y él esbozó una tímida sonrisa y me saludó.
Hola.
Yo también sonreí, entrecerrando los ojos bajo el sol brillante. Dejé a Phoebe en el suelo para responder.
Hola.
Paseamos por la orilla durante un rato, en agradable silencio. Cuanto más tiempo pasábamos juntos, incluso sin hablar, más cómoda me sentía con él. Percibía que a Archer le ocurría lo mismo.
Cogió un guijarro y lo tiró al lago. La piedra rebotó en el agua una y otra vez, sin salpicar, antes de hundirse. Me reí.
¡Enséñame a hacer eso!
Archer miró mis manos y luego bajó la vista a la arena en busca de otra piedra. Encontró una que le satisfizo y me la dio.
Cuanto más plana sea, mejor —explicó—. Ahora lánzala como si fuera un disco volador, de manera que el lado plano pueda rebotar en la superficie.
Asentí con la cabeza y calculé el tiro. La solté y vi cómo rebotaba dos o tres veces. Di un grito que hizo sonreír a Archer.
Él cogió otra pequeña piedra y la lanzó. La vi golpear la superficie unas veinteveces.
Chulito —murmuré.
Miré su cara burlona.
Eres bueno en todo lo que haces, ¿verdad? —pregunté, ladeando la cabeza, con los ojos entrecerrados.
Él se quedó pensativo durante unos segundos.
Sí.
Yo me reí y él se encogió de hombros.
¿Tu tío te educó en casa? —inquirí después de un minuto.
Él me observó.
Sí.
—Debió de ser un hombre muy inteligente.
Lo era —repuso después de pensarlo un segundo—. Era un as en matemáticas y en todo lo relacionado con la ciencia. Su mente vagaba, pero me enseñó todo lo que necesitaba aprender.
Le hice un gesto afirmativo, recordando lo que me había dicho Anne sobre Nathan Hale de lo inteligente que se mostraba siempre en la escuela.
Antes de venir, pregunté sobre ti en el pueblo —confesé tímidamente. Archer me miró con el ceño algo fruncido.
¿Por qué?
Ladeé la cabeza mientras consideraba la pregunta.
La primera vez que nos vimos… me atrajo algo de ti. —Me mordí el labio—.Quería conocerte —afirmé, con las mejillas rojas.
Me contempló durante un segundo como si estuviera tratando de entenderme.
Luego cogió otra piedra plana y la tiró al agua, haciéndola saltar tantas veces que perdí la cuenta antes de que se detuviera.
Si ellos supieran…
¿Si ellos supieran qué?
En el pueblo. Algunos piensan que no estás bien de la cabeza, ya lo sabes.Me reí en voz baja—. Es algo ridículo, en serio.
Él se encogió de hombros, cogió un palo y se lo arrojó a Kitty, que venía hacia nosotros por la orilla.
¿Por qué dejas que piensen eso?
Dejó escapar un suspiro y escrutó el lago durante unos segundos antes de volverse hacia mí.
Es más fácil así.
Me fijé en su expresión, y luego suspiré.
Pues no me gusta.
Es así desde hace mucho tiempo, Bree, y ya está. Funciona para todas las partes involucradas.
No lo entendía muy bien, pero percibí la tensión que emanaba de su cuerpo cuando hablábamos del pueblo, así que cambié de tema, deseando que pudiera sentirse cómodo conmigo.
Dime, ¿qué más puedes enseñarme? —pregunté en broma.
Me miró pícaramente a los ojos. Noté mariposas en el estómago, justo debajo de las costillas.
¿Qué puedes enseñarme tú? —me devolvió.
Asentí despacio varias veces mientras me golpeaba los labios con el dedoíndice.
Seguramente un par de cosas.
¿Ah, sí? ¿Como cuáles? —Sus pupilas se dilataron un poco, pero luego desvió la mirada.
Tragué saliva.
—Mmm… —medité por lo bajo, pero luego continué con el lenguaje de signos, para que tuviera que observarme—. Se me da bien cocinar. —No estaba segura de por qué lo decía. No tenía intención de cocinar para nadie ni de enseñarle a él a hacerlo, pero en ese momento fue lo primero que me vino a la cabeza, y quise llenar aquel momento incómodo que había surgido entre nosotros.
¿Quieres enseñarme a cocinar?
Le dije que sí con la cabeza lentamente.
Es decir, si no es una de esas muchas cosas que dominas a la perfección.
Él se mostró contento. Yo todavía no estaba acostumbrada a sus sonrisas, y esa hizo que se me acelerara el corazón. Eran como un raro milagro, así que las atesoré y las almacené en algún lugar en mi interior.
Me gustaría —aceptó después de un minuto.
Asentí con una sonrisa, y él me regaló otra. Paseamos por la orilla del lago durante una hora, buscando piedras que hacer saltar en el agua hasta que pude conseguir que una botara más de tres veces.
Cuando volví a casa más tarde, me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto.
Al día siguiente, envolví unos sándwiches en la cafetería, conduje hasta casa, me duché y me cambié de ropa. Tras poner a Phoebe en la cesta de la bici, me dirigí de nuevo hacia casa de Archer. A pesar de que era yo la que iba a su casa y daba comienzo a nuestro tiempo juntos, me sentía como si fuera él quien estuviera poniendo más de su parte, simplemente por haberme permitido visitarlo.
Archer, si tu tío no conocía el lenguaje de signos, ¿cómo hablabas con él?pregunté.
Estábamos sentados en el césped; Kitty y los cachorros remoloneaban en una manta, las pequeñas bolas peludas se tambaleaban ciegamente antes de que su madre los acurrucara a su lado.
Phoebe también estaba cerca. Parecía sentir cierta curiosidad por los perritos, pero no les prestaba demasiada atención.
Archer me miró desde donde estaba tumbado, con la cabeza apoyada en una mano. Se incorporó despacio para poder usar las manos.
Mi tío no hablaba mucho. —Encogió los hombros—. Si yo quería decirle algo importante, lo escribía. De lo contrario, me limitaba a escuchar.
Lo observé en silencio durante un minuto, deseando poder ver bien su expresión, pero estaba oculta debajo de todo aquel cabello despeinado.
¿Cómo aprendiste el lenguaje de signos? —pregunté finalmente en voz baja.
Aprendí solo.
Me incliné para dar un mordisco al sándwich de pastrami que tenía en la mano.
Archer había terminado el suyo en cuestión de segundos; se había comido la mayor parte, ya que le había dado a Kitty algunos trozos. No llegué a morder el sándwich.
¿Cómo? ¿Con un libro?
Hizo un gesto afirmativo.
.
¿Tienes ordenador?
Frunció el ceño.
No.
¿Tienes electricidad?
Me miró con expresión divertida.
Sí, tengo electricidad, Bree. ¿No la tiene todo el mundo?
Preferí no señalar el hecho de que él era alguien que no disfrutaba de ninguna de las comodidades modernas.
¿Tienes televisión? —pregunté después de un minuto.
No, tengo libros —repuso.
Asentí lentamente, estudiando al hombre que tenía delante.
Todos estos proyectos que haces en el jardín, ¿has aprendido tú solo a llevarlos a cabo?
Encogió los hombros.
Cualquier persona puede aprender lo que quiera. Es cuestión de tiempo, y yo tengo mucho.
Moví la cabeza mientras cogía un trozo de sándwich y masticaba.
¿Cómo conseguiste las piedras para el camino y el patio? —pregunté.
Algunas las cogí en la orilla del lago y otras las compré en la tienda de jardinería del pueblo.
—¿Cómo las trajiste hasta aquí?
Las traje —repuso, mirándome como si hubiera hecho una pregunta tonta.
¿Sabes conducir? —insistí—. ¿O vas andando a todas partes?
Voy andando —respondió, encogiendo los hombros—. Bueno, ahora me toca a mí preguntar. ¿Y tú? ¿Qué haces en Pelion?
Lo estudié durante un segundo antes de responder, mientras clavaba aquellos ojos dorados en mí, esperando a ver qué iba a decir.
Estoy haciendo un viaje iniciático… —comencé, pero luego me detuve—. No, ¿sabes qué? Me escapé —confesé—. Mi padre falleció y… y ocurrieron otras cosas… Estaba pasándolo mal, así que me asusté y escapé. —Suspiré—. Es la verdad. No sé por qué acabo de contártela, pero es la verdad.
Me observó durante un rato más largo de lo que me resultaba cómodo. Me sentía desnuda y al descubierto, así que desvié los ojos hacia otro lado. Cuando vi de reojo que movía las manos, lo miré.
¿Funciona? —preguntó.
—¿El qué? —susurré.
Huir —dijo—. ¿Funciona?
Fijé la mirada en él.
No mucho —repuse finalmente.
Él asintió con la cabeza, contemplándome con cuidado antes de otear a lo lejos.
Me alegré de que no tratara de decir algo alentador. A veces, un silencioso entendimiento era mejor que un montón de palabras sin sentido. Eché un vistazo alrededor: el césped inmaculado; la pequeña cabaña, compacta pero bien cuidada…
Quise preguntarle de dónde sacaba el dinero para vivir allí, pero no lo consideré educado. Seguramente vivía de alguna póliza de seguro de su tío… o quizá de sus padres. ¡Dios! Había sufrido tantas pérdidas…
Bien, Archer —dije finalmente, dirigiendo la conversación en otra dirección—, con respecto a la clase de cocina de la que hablamos…, ¿estás libre este sábado? ¿En tu casa? ¿A las cinco?
Sonrió.
No sé. Voy a tener que consultar mi agenda social.
Resoplé.
¿Intentas ser gracioso?
Arqueó una ceja.
Te vas puliendo.
Su sonrisa se hizo más grande.
Gracias. He estado trabajando en ello.
Me reí. Vi que sus ojos brillaban y se clavaban en mi boca. Las mariposas volvieron a aletear en mi estómago y los dos miramos hacia otro lado.
Poco después, recogí mis cosas y a mi perra y me despedí de Archer. Recorrí el camino hasta la puerta, pero una vez allí me detuve y eché un vistazo a la pequeña cabaña. De pronto se me ocurrió que Archer Hale había aprendido un idioma, pero nunca había tenido una sola persona con la que utilizarlo.
Hasta que llegué yo.

Al día siguiente, mientras servía un sándwich de carne con patatas fritas a Cal Tremblay y uno vegetal con beicon acompañado de ensalada de patatas a Stuart Purcel en la mesa tres, sonó la campana de la puerta y alcé la mirada para ver a Travis vestido de uniforme. Esbozó una sonrisa de oreja a oreja y me señaló el mostrador con la mano, preguntándome en silencio si luego podía acercarme. Sonreí y asentí.
Espera ahí —dije en voz baja.
Serví los platos, rellené los vasos de agua y luego me dirigí detrás del mostrador frente al lugar donde estaba sentado Travis.
—Hola —saludé sonriente—. ¿Qué tal va todo? —Alcé la cafetera y arqueé las cejas de forma inquisitiva.
—Por favor. —Aceptó el café y llené una taza—. Llevo días tratando de llamarte —dijo en tono acusador—. ¿Estás evitándome?
—¿Evitándote? ¡Oh, mierda! Me olvidé de encender el móvil. —Me llevé la mano a la frente—. Lo siento, tengo uno de esos con tarjetas prepago y rara vez lo utilizo.
Arrugó la frente.
—¿No mantienes contacto con tu familia?
Sacudí la cabeza.
—Con algunos amigos nada más. Mi padre falleció hace seis meses y… En realidad no tengo a nadie más.
—¡Dios! Lo siento, Bree —se lamentó, con una expresión preocupada.
Hice un gesto quitándole importancia. Me negaba a ponerme sentimental en el trabajo.
—No pasa nada. Estoy bien. —No era cierto. Estaba bien a ratos. Aunque los últimos días habían sido mejores.
Me observó durante un segundo.
—Bueno, la razón por la que te llamaba era para ver si te apetecía ir a cenar, como habíamos hablado.
Apoyé la cadera contra el mostrador y sonreí.
—¿Así que me has rastreado al ver que no respondía al teléfono?
—Bueno, yo no diría que es una operación policial de alto nivel —se burló—, pero logré el objetivo.
Me reí. Pero sus palabras hicieron que recordara a Archer, y, por alguna extraña razón, sentí algo parecido a la culpa. ¿A qué se debía? Ni idea. Mi amistad con Archer florecía, pero él seguía cerrado a mí en muchos aspectos. Suponía que lo entendía, me resultaba alucinante que nadie en el pueblo le hiciera ni caso cuando, en realidad, era un hombre increíble, inteligente, gentil y, por lo que había visto, alguien que no le había hecho daño a nadie. No era justo.
—Hola… Tierra llamando a Bree. —Travis reclamó mi atención, arrancándome de mi ensimismamiento. Me había quedado mirando por la ventana.
Sacudí la cabeza ligeramente.
—Lo siento, Travis. Mis pensamientos me han atrapado durante un minuto. Mi cerebro se convierte a veces en un agujero negro. —Me reí, avergonzada—. De todas formas, sí, iré a cenar contigo.
—Vale. No trates de mostrarte entusiasmada ni nada, ¿eh?
—No, lo siento. Er…, es solo que…, solo a cenar, ¿verdad?
Puso una mueca burlona.
—Bueno, había pensado también en un aperitivo…, quizá también un postre…
Solté una risita.
—Vale.
—¿El viernes por la noche?
—Sí, de acuerdo. —Levanté el dedo para hacer una indicación a una pareja que se había sentado en mi zona—. Tengo que volver al trabajo, nos vemos el viernes. —Escribí mi dirección en un pedazo de papel en mi libreta de pedidos y se lo entregué, sonriendo.
—Vale. ¿Te recojo a las siete?
—Perfecto. —Sonreí de nuevo—. Nos vemos entonces. —Mientras me dirigía a la mesa, vi por el espejo que se recostaba en la barra para mirarme el culo mientras me alejaba.




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Vela el Lun 6 Feb - 11:14

Vengo un poquito retrasada pero ya me puse al corriente!! 

La verdad amo  Archer los fragmentos que vemos de el de niño nos hace ver  como nobla tuvo facil,  y que por que es el hombre que ahorita!! 

Travis me desconsierta no se que tan creíble es onsi puedo creer en el!!  

Gracias por los capitulos


[scroll][size=53][/scroll ][/size]
avatar
Vela

Mensajes : 181
Fecha de inscripción : 11/01/2017
Edad : 30

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por eilyno el Lun 6 Feb - 11:20

DONDE ENCARGO UN ARCHER @YANI?






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Erienne el Lun 6 Feb - 11:40

Ufff, ya van por el capi 11? Me daré una maratón y comento...


avatar
Erienne

Mensajes : 7213
Fecha de inscripción : 09/06/2014
Edad : 47
Localización : Isla paradisíaca

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por LuVelitta el Lun 6 Feb - 11:46

Que inteligente que es Archer!! 
Me encanta cómo se van conociendo y progresando  

Estuve prácticamente leyendo todo el capítulo con una sonrisa, hasta que apareció Travis... 



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Lun 6 Feb - 12:22

En un ratito les subo el capi que falta...Es verdad Archer es un dulce.
Travis un baboso, mujeriego, eso de que le mire el culo no me gustó... tiene dos caras para mí.

@eilyno, me parece que hombres así no hay en la vida real




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por chio.2099 el Lun 6 Feb - 13:21

Cada capi me encanta mas y mas Archer ......  y sabia que tenia una cicatriz, pobre no me explico ahora como sucedieron las cosas, la mama de trsvis estara involucrada ?????   Pero lo que si es que es muuuy inteligente Archer.
Travis es un asco iuuuug cada capi me molesta mas.

Me gusta como se ssta abriendo Archer a Bree y  bromeando y todo jajaja
avatar
chio.2099

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 14/07/2014
Edad : 36

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Lun 6 Feb - 14:18

12
Bree
El viernes fui a trabajar temprano y regresé pronto a casa para arreglarme para la cita con Travis.
Me di una larga ducha caliente y me tomé un poco más de tiempo con el pelo y el maquillaje, tratando de disfrutar un poco de la emoción que suponía ser solo una chica a punto de salir a cenar.
¿Y si me besaba? Noté el aleteo de miles de mariposas en el estómago. Por extraño que pudiera resultar, volví a pensar en Archer y sufrí una vaga sensación de culpabilidad. Era una tontería; Archer era solo un amigo. Podía pensar que quizá entre
nosotros había algo más, pero no era cierto. La relación con él era confusa y extraña, un territorio desconocido. Tenía un rostro agradable —al menos lo que podía ver—; sin embargo, no era eso lo que me atraía de él. Fruncí el ceño ante mi imagen en el espejo, haciendo una pausa en la aplicación del delineador de ojos. Sin duda, Archer tenía un buen cuerpo…, qué narices, tenía un cuerpo de infarto, capaz de hacer babear a cualquier mujer, y yo no era diferente a las demás, pero ¿me atraía de verdad? ¿Cómo podía parecerme atractivo un hombre tan diferente de todos los que me habían gustado antes? A pesar de todo, era imposible negar su encanto. Cuando pensaba en él recordaba su tímida sonrisa y la forma en que parecía absorber con la mirada cada pequeño dato sobre mí; me hacía sentir también mariposas en el estómago. Sí, había algo, aunque no sabía qué.
Por otro lado, era más fácil sentirse atraída por Travis. Lo tenía todo; modales caballerosos y un físico que resultaba atractivo a cualquier chica en su sano juicio. Aunque había que tener en cuenta que yo no estaba en mi sano juicio. Quizá sería necesario que me dieran un pequeño empujón; a fin de cuentas, hacía más de seis meses que…
Terminé de maquillarme. No era necesario pasarse, se trataba solo de una cita. Con un chico atractivo, con un buen tipo. No debería estar nerviosa. Tenía experiencia y no era virgen. Había mantenido tres relaciones más o menos serias en la universidad, e incluso había llegado a considerarme enamorada de uno de aquellos chicos. Al final, resultó que él estaba coladito por todas mis compañeras de piso, tanto como para meterse bajo las bragas
de cada una de ellas a mis espaldas, y aquello había terminado mal. Fuera como fuera, la cuestión era que no tenía necesidad de ponerme nerviosa porque fuera a salir con Travis Hale. Era solo una cita, una primera cita. Y si no quería volver a verlo, no lo
haría, y punto. Resultaba muy sencillo.
Travis llamó a mi puerta a las siete en punto. Su apariencia, con pantalones de pinzas y camisa, era magnífica. Yo había elegido un vestido negro que se ceñía a mis curvas y unos zapatos de tacón plateados. Luego le había dado volumen y forma al pelo con un rizador y me lo había dejado suelto. Él me lanzó una mirada de admiración al verme y me entregó el ramo de rosas rojas que llevaba en la mano, en un florero de cristal.
—Estás espectacular, Bree.
Me llevé las flores a la nariz, sonriendo.
—Gracias —dije mientras dejaba el vaso sobre la mesa, junto a la puerta. Me apoyé en su brazo mientras nos dirigíamos a su enorme pickup plateada.
Me ayudó a subir, y de camino al restaurante hablamos sobre cómo me estaba adaptando a la vida en Pelion. Me llevó a un lugar llamado Cassell Grill, al otro lado del lago. Ya me habían llegado rumores de que era el mejor restaurante de los alrededores. El ambiente, tenue y romántico, con unas hermosas vistas a la orilla del lago a través de unos grandes ventanales, me lo confirmó.
—Dentro de poco, no tendremos que venir a esta orilla del lago para disfrutar de lugares como este —me confió Travis cuando nos sentamos a la mesa e hice un comentario sobre lo bonito que era el restaurante—. Tendremos donde elegir en Pelion.
Alcé la vista del menú.
—¿Te gustan los cambios que hay previstos para el pueblo?
Hizo un gesto afirmativo.
—Mucho. No solo van a modernizarlo, además supondrá más ingresos para todos, incluida mi familia. Creo que la mayoría de la gente acabará alegrándose.
Asentí, preguntándome si eso sería cierto. Por las conversaciones que había escuchado en la cafetería, la mayoría de los habitantes del pueblo no se mostraban demasiado entusiasmados ante la perspectiva de que Pelion se convirtiera en otro enorme y moderno refugio turístico.
—Además —continuó—, pronto tendré derechos sobre algunos terrenos del pueblo, así que he estado colaborando con mi madre en algunos planes.
Alcé los ojos para mirarlo, sorprendida.
—Oh, no lo sabía.
Compuso una expresión algo engreída.
—Los terrenos sobre los que se asienta el pueblo —explicó tras tomar un sorbo de agua— han pertenecido a mi familia desde que se instalaron ahí los primeros habitantes de Pelion. Siempre se han transmitido de primogénito en primogénito una vez que este tiene veinticinco años. Así que en un año a partir de febrero, que es mi cumpleaños, estaré a cargo de muchas cosas.
Asentí. Antes de mudarme a Pelion, ni siquiera había sido consciente de que algunas personas podían poseer pueblos enteros.
—Entiendo. Bueno, eso es genial, Travis. Y también lo es el hecho de que hayas decidido seguir los pasos de tu padre y convertirte en policía. Te admiro por ello.
Travis parecía satisfecho. Pidió la cena; mantuvimos una divertida conversación a lo largo de la velada. Me lo pasé bien. Cuando estábamos a mitad de la comida, y él me preguntó qué había estado haciendo aparte de salir aquella noche con Melanie y
Liza, hice una pausa y lo miré.
—Además, también he pasado algún tiempo con Archer.
Él se atragantó con el agua y se llevó la servilleta a la boca.
—¿Con Archer? Estás de coña, ¿verdad?
Sacudí la cabeza con el ceño fruncido.
—No. ¿Sabías que conoce el lenguaje de signos?
—Er…, no —reconoció—. Ni siquiera me saludó la última vez que me lo crucé en el pueblo.
—Mmm… —Lo estudié—. Bueno, Archer no es la persona más confiada del mundo, precisamente, pero tiene buenas razones para ello. Quizá deberías intentar relacionarte con él.
Me miró por encima del borde de su copa antes de tomar otro sorbo.
—Quizá, quizá… —Hizo una pausa—. Entonces, ¿qué es lo que hay entre vosotros exactamente?
—Bueno, sobre todo hablamos. Yo también conozco el lenguaje de signos, porque mi padre era sordo.
Pareció sorprenderse durante un segundo.
—Vaya…, menuda coincidencia. ¿Qué es lo que te ha contado Archer?
Me encogí de hombros.
—Hemos hablado sobre un montón de cosas. Es un chico muy simpático e inteligente…, resulta interesante. Me cae bien.
Travis alzó las cejas.
—Bueno, bueno, bueno…, Bree. Ten cuidado con él, ¿vale? No es un tipo precisamente estable. Lo sé. Créeme. —Me miró con preocupación—. No me gustaría que acabara haciéndote daño.
—No me preocupa eso —aseguré por lo bajo.
No le pregunté sobre su padre y el padre de Archer, aunque sabía muy poco sobre la supuesta rivalidad entre ellos. Por alguna extraña razón, quería hablar sobre ese tema con Archer, no con Travis. No estaba segura de cuál era el motivo, quizá se debiera al hecho de que Archer y yo habíamos forjado una amistad mucho más profunda que cualquier cosa que tuviera con Travis hasta el momento.
En cualquier caso, Travis cambió de tema después y nos movimos a un terreno más seguro. Después de que pagara la cuenta, cuando ya nos habíamos acomodado en la pickup, me cogió una mano y la retuvo en la suya hasta que llegamos a mi casa.
Cuando me acompañó hasta la puerta, las mariposas volvían a revolotear en mi vientre. Al llegar a la entrada, me volví hacia él, que encerró mi cara entre sus manos para apretar su boca contra la mía. En el momento en que empujó la lengua entre mis labios, me quedé paralizada, pero él siguió adelante y, después de un par de segundos, me relajé. Me besó con suave habilidad, bajando las manos a mis hombros y luego por mi espalda sin que yo me diera cuenta hasta que las ahuecó sobre mis nalgas para atraerme hacia su cuerpo. Sentí su excitación a través de los pantalones y rompí el beso. Los dos respiramos entrecortadamente mientras me miraba con los ojos llenos de deseo. Aquello no parecía estar… bien. Debía de ser cosa mía. Necesitaba tomarme las cosas con calma. La última vez que un hombre me miró con algo parecido a la lujuria, había sido el momento más traumático de mi vida. Necesitaba tiempo y espacio.
Le sonreí.
—Gracias por una noche tan agradable —dije. Él me devolvió la sonrisa y me besó en la frente con suavidad.
—Volveré a llamarte. Buenas noches, Bree.
Se dio la vuelta y recorrió el camino hasta la pickup. Cuando la puso en marcha, entré en casa y cerré la puerta.
Al día siguiente me desperté temprano. Tuve un flashback brutal; al parecer, las citas nocturnas con chicos guapos no eran tampoco la cura para mi problema, pensé mientras me arrastraba hasta la cocina para tomar una taza de té caliente.
Recordé de golpe que hoy era el día de la clase de cocina con Archer y la felicidad me hizo sentir agitada, reemplazando la sensación de temor de los recuerdos. Tenía que decidir qué iba a enseñarle a hacer. Un sordo y nervioso latido se instaló en mi pecho al considerar la idea de volver a cocinar. ¿Sería una buena
idea? Había dado unos vacilantes pasos la noche anterior para experimentar cierta intimidad, y hacer lo mismo con la cocina parecía correcto. Tampoco es que fuera a sumergirme en la recreación de un menú complicado. Le mostraría a Archer cómo
preparar algo sencillo. Sería perfecto, y me sentía bien al pensar en hacerlo. Tenía ganas de estar más tiempo con él.
Permanecí junto al fregadero, moviendo la bolsita de té mientras se oscurecía el agua, y luego degusté aquel líquido caliente. Eso me hacía sentir mejor. El flashback había sido malo, pero, una vez más, resurgiría de mis cenizas. Hasta el día siguiente, que ocurriría de nuevo. Me apoyé pesadamente contra el mostrador, tratando de no dejar que la depresión que acompañaba a aquel pensamiento me afectara.
Por suerte, el trabajo en la cafetería me distrajo, y el día pasó volando. Me dirigí a casa para ducharme, me puse unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta sin mangas y me senté ante la mesa de la cocina para hacer la lista con los ingredientes necesarios. Cuando terminé, cogí el bolso y las llaves y me puse las sandalias. Diez minutos después, detenía el coche en el aparcamiento del supermercado.
Sonreí para mis adentros mientras iba hacia la puerta de entrada, recordando la última vez que había estado allí y cómo me había sentido cuando Archer se giró y me dio las buenas noches: me había sentido como una persona que abre la puerta y se encuentra que le ha tocado un premio. Dos palabras de un chico silencioso, y mis esperanzas explotaron. Me había emocionado.
Pagué, esta vez con dinero suficiente, y volví a casa.
A los hombres les gustan la carne y las patatas, y Archer vivía solo. Así que se me había ocurrido que le enseñaría a preparar un filete perfecto, acompañado de patatas gratinadas y con guarnición de judías verdes y parmesano.
Cuando estaba eligiendo fruta para el postre, recordé las moras que había visto junto a la playa. Como no tenía nada más que hacer hasta la hora de ir a casa de Archer, pensé que coger aquellas moras era una buena idea. Metí los ingredientes en una bolsa y me dirigí al lago a las cuatro y media, con media hora me llegaría para recoger las que necesitara. Sería bueno aprovechar la fruta del verano mientras pudiéramos. Además, pasar un rato simplemente así me parecía algo maravilloso. Me gustaba.
Cuando salí de casa dejé todo preparado en cómodos tuppers, que puse en la nevera. Luego tendría que llevarlos con cuidado, tanto en la parte trasera de la bicicleta como en la cesta, pero podría arreglármelas.
Phoebe tendría que perderse ese viaje, aunque no me cabía duda de que sobreviviría. Al día siguiente la llevaría a dar una larga caminata a orillas del lago para compensarla.
Al salir y sentir el aire cálido y algo húmedo en la cara, sonreí. La felicidad me envolvía. ¿Por qué estaba más emocionada al pensar en enseñar a cocinar a mi silencioso y extraño amigo que cuando estuve con el macizo número uno del pueblo en el porche? «¡Guau!». Me detuve y me quedé quieta junto a la bicicleta durante un momento. «¿Mi silencioso y extraño amigo?». Caramba, Bree. Solo vas a subirte a la bicicleta para enseñar a un amigo a hacer una comida decente.
Dejé la bici apoyada contra un árbol en la entrada de la playa como era mi costumbre y me aproximé a la zona boscosa próxima a la orilla. Moví las ramas y los arbustos con cuidado para empezar a desplazarme entre ellos. Allí estaban las zarzas con su suculenta cosecha, madura para que la recogiera. Sería una pena dejar que toda aquella fruta se pudriera y cayera al suelo.
Di un paso entre los arbustos con lenta cautela, evitando las afiladas ramas. Una vez que atravesé la proliferación inicial, había un claro que podía recorrer con facilidad para llegar hasta las moras.
Me dirigí directamente hacia ellas y arranqué una mora madura de la zarza para metérmela en la boca. Cerré los ojos cuando el dulce jugo se derramó en mi lengua, y gemí con suavidad. ¡Dios! ¡Qué buena estaba! Iban a ser el ingrediente principal de una deliciosa tarta.
Empecé a recogerlas con cuidado soltándolas en la pequeña cesta que había llevado conmigo. Después de un rato, me puse a tararear mientras trabajaba. Allí hacía más frío; los bosques recibían el calor del sol de la tarde, pero solo algunos rayos se colaban entre las tupidas copas, haciéndome sentir el calor penetrando mi piel cuando me movía entre ellos.
Di un paso más en el bosque hacia un arbusto solitario cargado de moras. Cuando llegué hasta él, curvé los labios en una sonrisa, pero, de pronto, el tobillo se me torció con fuerza, noté un violento tirón en la espalda y algo que me aprisionaba, y mi cabeza golpeó el suelo antes de que todo mi cuerpo saliera catapultado hacia arriba, junto con un montón de partículas de tierra, hasta flotar en el aire.
Grité, grité y grité, pero él no me soltaba. Él me había encontrado, y esta vez iba a matarme. Luché y lancé golpes a mi alrededor, pero no pude liberarme. Por el contrario, cada vez me sentía más apresada.
Estaba ocurriendo de nuevo. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Estaba ocurriendo de nuevo!




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Lun 6 Feb - 14:20

Día 1: Capis 1 y 2
Día 2: Capis 3 y 4
Día 3: Capis 5 y 6
Día 4: Capis 7 y 8
Día 5: Capis 9 y 10
Día 6: Capis 11 y 12
Día 7: Capis 13 y 14
Día 8: Capis 15 y 16
Día 9: Capis 17 y 18
Día 10: Capis 19 y 20
Día 11: Capis 21, 22 y 23
Día 12: Capis 24, 25 y 26
Día 13: Capis 27, 28 y 29
Día 14: Capis 30, 31 y 32
Día 15: Capis 33, 34 y 35 + Epílogo




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por eilyno el Lun 6 Feb - 14:49

TRAVIS EL PULPO, XD. POBRE BREE






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por chio.2099 el Lun 6 Feb - 15:21

Espero que archer la escuche ....
Pobre Bree
avatar
chio.2099

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 14/07/2014
Edad : 36

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por wordsofthisgirl el Lun 6 Feb - 15:56

Detesto a Travis, >:!


   
avatar
wordsofthisgirl

Mensajes : 1155
Fecha de inscripción : 16/07/2016
Edad : 22
Localización : venezuela

https://entrelibrosyunbuencafe.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por eilyno el Lun 6 Feb - 15:59

@wordsofthisgirl escribió:Detesto a Travis, >:!
Somos dos!!!






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por DESI el Lun 6 Feb - 16:00

Woao me tengo que poner al dia,,, ando de operativo y no me da chance de leer






 

avatar
DESI

Mensajes : 3504
Fecha de inscripción : 17/12/2015
Edad : 40
Localización : Venezuela

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por LuVelitta el Lun 6 Feb - 16:37

No sé por que tengo la sensación de que eso de que Travis heredará las tierras del pueblo al cumplir los 25 no va a ser tan así. 

Quizás a eso es a lo que se refería su madre en el recuerdo, de que si Archer había dicho algo de lo que vio ese día antes del accidente... 

Travis es tan engreído, no lo soporto!!

En el ataque la intentaron violar?? Por cómo reacciona diría que no; que sí lo intentó pero por suerte no lo hizo...

Espero que Bree solo haya quedado atrapada en una de las trampas del tío de Archer que nunca quitó!!
Qué manera de terminar el capítulo!! 



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Macs el Lun 6 Feb - 22:51

Capitulo 9 y 10
no puedo creer todo lo que tuvo que pasar Archer y lo solo que estuvo porque nadie se tomo la molestia de pasar tiempo con el o no tratarlo mal Sad
Cada vez me encantan mas estos dos, como cada vez están teniendo una relación mas estrecha y que logren tener su propio mundo...


Capitulo 11 y 12
bueno me encanto que los nombres que eligió Bree fueran de acuerdo a la historia que le contó Archer, son tan lindos...
de acuerdo Archer y Bree solo son amigos, pero no me gusto que Bree saliera con Travis y menos que se dejara besar, Travis sigue sin darme buena espina...
que fue lo que paso con Bree?? ojala la ayuda llegue rápido...


avatar
Macs

Mensajes : 532
Fecha de inscripción : 11/09/2016

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Mar 7 Feb - 11:44

13
Archer
Puse la última piedra en su lugar y di un paso atrás para examinar mi trabajo. Me sentí satisfecho con lo que vi. El patrón circular había resultado un poco difícil, pero al final todo se reducía a funciones matemáticas. Había trabajado primero la configuración en papel, trazando la colocación y la separación de las piedras antes de poner la primera. Había utilizado cuerdas y estacas para asegurarme de que la pendiente era la correcta y que no conduciría el agua de lluvia hacia mi casa. Parecía estar bien. Pensé en coger un poco de arena de la orilla del lago para esparcirla entre las grietas antes de limpiar todo.
Pero en ese momento tenía que darme una ducha y prepararme para recibir a Bree. Bree… Sentí una cálida opresión en el pecho. Todavía no estaba seguro al cien por cien de sus motivos, pero empezaba a arraigar en mí la esperanza de que realmente buscaba ser mi amiga. ¿Por qué yo? No lo sabía. Había comenzado con el lenguaje de signos, y quizá para ella significaba algo. Quería preguntarle por qué quería pasar más tiempo conmigo, pero no sabía si sería correcto. Entendía los diagramas de albañilería avanzada, aunque cuando se trataba de la gente estaba perdido. Era más fácil fingir que no existían más personas.
La verdad era que había pasado mucho tiempo, y no estaba seguro de qué había ocurrido antes: que el pueblo actuaba como si yo fuera invisible o que yo les había transmitido el mensaje de que quería ser invisible. De cualquier manera, me resultaba cómodo. Y, sin duda, al tío Nate le había resultado cómodo.
—Es bueno, Archer —me había dicho, pasándome la mano por la cicatriz—. No habrá nadie en esta tierra verde de Dios que pueda torturarte para sonsacarte información. Llegará con que les muestres tu cicatriz y finjas que no les entiendes para que te dejen en paz. —Y eso había hecho, pero tampoco había sido difícil. Nadie quería a alguien diferente. A nadie le importaba.
Y ahora había pasado tanto tiempo que era imposible volver atrás. Yo había estado de acuerdo con él, hasta que ella pisó mi propiedad. Desde ese momento, toda clase de ideas alocadas e indeseadas poblaban mi mente. ¿Qué pasaba si iba a verla al trabajo? ¿Si me sentaba ante el mostrador y pedía una taza de café como si fuera una persona normal?
De todas maneras, ¿cómo iba a pedir una taza de café? ¿Señalándolo todo como si fuera un niño de tres años mientras la gente se reía y sacudía la cabeza compadeciendo al pobre mudo? De eso nada. La mera idea me hacía sentir una profunda ansiedad.
Cuando estaba saliendo de la ducha, comencé a escuchar unos gritos lejanos. Me sequé y me puse los vaqueros con rapidez, pasándome la camiseta por la cabeza mientras corría hacia la puerta. Zapatos… Unos zapatos… Miré a mi alrededor mientras continuaban aquellos gritos. Parecía la voz de Bree. A la mierda los zapatos.
Salí corriendo de casa en dirección al bosque.
Seguí el angustiado sonido de sus gritos entre la maleza, bajando hacia el lago, a la playa que bordeaba mi propiedad. Cuando la vi enredada en la red, pateando y agitando los brazos con los ojos cerrados, llorando y gritando, sentí como si el corazón me estallara en el pecho. El tío Nate y sus malditas trampas. Si no estuviera muerto, lo habría matado con mis propias manos.
Corrí hacia Bree y la rodeé con mis manos dentro de la enredada cuerda. Ella se sacudió antes de ponerse a lloriquear, cubriéndose la cabeza con las manos y encogiéndose sobre sí misma todo lo que podía hasta formar una pelota dentro de la trampa. Era como un animal herido. Quise rugir con la ira que corría por mis venas
ante mi incapacidad para tranquilizarla. No podía decirle que era yo. Solté la parte superior de la trampa; sabía de sobra cómo funcionaba. El tío Nate y yo habíamos tejido las redes de esas trampas sentados sobre las rocas en la orilla del lago, mientras él planificaba la seguridad de su complejo.
Bree se estremecía de manera violenta, soltando pequeños gemidos y tensándose cada vez que la rozaba con las manos. La bajé al suelo, retiré las cuerdas que envolvían su cuerpo y luego la cogí en brazos para regresar a mi casa a través del bosque.
A mitad de camino, abrió los ojos y me miró, con las mejillas mojadas por las lágrimas. El corazón me latía con fuerza en el pecho. No era por el esfuerzo de subir la colina con ella en brazos —era como una pluma—, sino por la adrenalina que me inundaba al ver el miedo y la devastación que deformaban sus hermosos rasgos.
Había un enorme rasguño rojo en su frente, donde debía de haberse golpeado la cabeza antes de que la trampa la elevara. No era de extrañar que se sintiera desorientada. Apreté los dientes, jurando para mis adentros que me encargaría de ajustar cuentas con el tío Nate en la otra vida.
Cuando Bree me miró, pareció reconocerme al deslizar sus grandes ojos por mi cara. Pero luego su expresión cambió, y estalló en sollozos, rodeándome el cuello con los brazos y apretando la cara contra mi pecho. Su llanto me atormentaba, y la abracé con más fuerza al pisar el césped frente a mi casa.
Le di una patada a la puerta y atravesé la estancia hasta sentarme en el sofá, con Bree todavía acurrucada contra mi pecho, llorando con fuerza. Sus lágrimas me empapaban la camiseta.
No sabía muy bien qué hacer, así que permanecí allí sentado, sosteniéndola mientras sollozaba. Un rato después, me di cuenta de que estaba meciéndola y de que tenía mis labios apretados contra la parte superior de su cabeza. Era lo que acostumbraba hacer mi madre cuando me lesionaba o estaba triste por algo.
Bree lloró durante mucho, mucho tiempo, pero, por fin, sus gritos se sosegaron y su cálido aliento impactó en mi torso con suspiros más suaves.
—No luché —confesó en voz baja después de unos minutos.
La separé ligeramente de mí para que pudiera ver mi mirada interrogante.
—No luché —repitió ella, sacudiendo un poco la cabeza—. No habría podido luchar contra él, aunque no hubiera huido. —Cerró los ojos, pero los abrió unos segundos más tarde para mirarme con angustia.
La levanté un poco y me tumbé con ella en el sofá hasta apoyar la cabeza en los cojines. Yo tenía los brazos doloridos y temblorosos por haberla tenido en la misma posición tanto tiempo, pero no me importó. Me habría quedado así durante el resto de la noche si hubiera pensado que ella lo necesitaba.
La observé; seguía siendo hermosa incluso a pesar del sufrimiento que la embargaba, con aquel largo pelo dorado que caía sobre su espalda formando ondas y los ojos verdes brillantes por las lágrimas.
¿Contra quién no luchaste, Bree?
Contra el hombre que intentó violarme —me dijo con signos. El corazón se me detuvo en el pecho antes de reanudar su movimiento con un errático ritmo —. El hombre que asesinó a mi padre.
No sabía qué pensar ni qué sentir. Y, sin duda, no sabía qué decir.
No luché —repitió—. Ni cuando lo vi sosteniendo la pistola ante mi padre ni cuando vino a por mí. Mi padre me dijo que me escondiera, y eso fue lo que hice. No luché — volvió a decir, con expresión de vergüenza—. Quizá podría haberlo salvado. Pero ese hombre mató a mi padre, y cuando vino por mí, no luché contra él.
La observé, tratando de entender lo que decía.
Luchaste —expliqué finalmente—. Luchaste, Bree. Has sobrevivido. Luchaste para vivir, y lo hiciste. Eso es lo que quería tu padre. ¿No habrías hecho lo mismo por alguien que amabas?
Parpadeó, y luego su expresión se relajó mientras me recorría la cara con los ojos. Parecía haberse liberado algo en mi interior, aunque no estaba seguro de qué.
Cuando las lágrimas de Bree comenzaron a caer de nuevo, su distante mirada de agonía se había atenuado un poco. La abracé con fuerza y la sostuve contra mi cuerpo una vez más mientras ella gemía en silencio, esta vez con más suavidad. Después de un rato, sentí que su respiración se hacía más profunda. Se había quedado dormida. La recosté de nuevo en el sofá, fui por una manta y la cubrí con ella. Me senté a su lado durante mucho tiempo y miré a través de la ventana el movimiento del sol en el cielo.
Pensé en que Bree y yo parecíamos muy diferentes y, sin embargo, éramos muy similares. Ella cargaba con la culpa de no haber luchado cuando pensaba que debía haberlo hecho, y yo tenía una cicatriz por lo que sucedió cuando lo hice. Cada uno habíamos reaccionado de forma diferente en un momento de terror y a los dos seguía doliéndonos. Quizá no había razones para ello, quizá no todo era negro o blanco, sino de mil tonos diferentes de gris cuando se trataba de dolor y de lo que cada uno nos sentíamos responsables.




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por eilyno el Mar 7 Feb - 11:54

pobre Bree






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por LuVelitta el Mar 7 Feb - 12:13

Que fea situación, pobre Bree lo que debió vivir!! Aunque para que solo hayan pasado seis meses creo que lo está sobrellevando bastante bien, creo...



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por wordsofthisgirl el Mar 7 Feb - 12:29

Oh Dios!, pobre Bree :c


   
avatar
wordsofthisgirl

Mensajes : 1155
Fecha de inscripción : 16/07/2016
Edad : 22
Localización : venezuela

https://entrelibrosyunbuencafe.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Mar 7 Feb - 12:45

14
Bree
Me desperté y abrí los ojos. Los sentía hinchados. La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por la lámpara de pie que había en la esquina, junto a una de las estanterías de obra a medida. Me encontraba tumbada en un gastado sofá de cuero, con una mesita de madera para café todavía más antigua frente a mí. Las contraventanas estaban abiertas, dejando ver que el sol se había puesto por completo.
Retiré a un lado la manta que me cubría. Archer debía de habérmela puesto por encima. El corazón se me aceleró. «Archer». Él se había ocupado de mí. Me había rescatado.
Me senté y, a pesar de que me picaban los ojos y de un punto de dolor en la frente, me sentía muy bien. Descansada. Resultaba sorprendente, dado que me había puesto como una fiera cuando aquella red cayó sobre mí. Apenas me había dado cuenta de que Archer me liberaba de ella. ¿Por qué estaba aquella trampa en su
propiedad? Imaginé que tendría que ver con su tío.
¡Dios! Me había asustado muchísimo. Ahora me avergonzaba de ello, pero también me sentía aliviada. De alguna forma estaba… ¿más ligera? Cuando me di cuenta de que Archer me llevaba en brazos y vi su expresión preocupada, me sentí segura… Por eso me había puesto a llorar.
Los pasos de Archer a mi espalda, regresando al salón, me arrancaron de mis pensamientos.
Me giré para darle las gracias con una sonrisa tímida en los labios, pero cuando lo vi, me quedé paralizada. ¡Madre del amor hermoso! Se había recogido el pelo y se había afeitado.
Y era… hermoso.
Lo miré boquiabierta.
No, en realidad no era hermoso. Resultaba lo suficientemente masculino para apagar un poco lo que de otro modo sería un modelo de belleza. Tenía la mandíbula fuerte, un poco cuadrada, aunque no de forma exagerada. Sus labios eran anchos y voluptuosos, de un ligero color rosado.
Con el pelo retirado de la cara y recién afeitado, era evidente que sus ojos y su nariz eran perfectos para su rostro. ¿Por qué se ocultaba detrás de todo aquel pelo?
Intuía que tenía unos rasgos bonitos debajo de la barba, pero no tanto. Nunca había imaginado que fuera así.
Justo cuando estaba a punto de hablar, se acercó a mí, poniéndose a la luz, y vi la rosada y brillante cicatriz en la base de la garganta. La piel estaba arrugada en algunas partes y plana en otras. Destacaba con fuerza con la perfección de los rasgos de su rostro.
—¿Archer…? —suspiré, mirándolo.
Se detuvo, pero no dijo nada. Se quedó allí, con la incertidumbre reflejada en la cara y en la forma en la que se mantuvo rígido e inmóvil. Yo no podía hacer más que contemplarlo, fascinada por su belleza. Algo comenzó a palpitar en mi interior. No sabía lo que era.
Acércate —dije por signos, señalando el sofá, a mi lado. Me giré, y me siguió para sentarse a mi lado.
Deslicé los ojos por su rostro.
¿Por qué lo has hecho?
Se mantuvo en silencio durante unos segundos, con la mirada gacha y sujetando el labio inferior entre los dientes.
No lo sé —confesó cuando alzó las manos. Su expresión se volvió pensativa mientras fijaba sus ojos en los míos—. Cuando caíste en la trampa, no podía hablar contigo para tranquilizarte. No me podías escuchar…, y yo no podía hacer nada.Desvió la vista un segundo antes de volver a observarme—. Quería que me vierasdijo con una expresión de profunda vulnerabilidad—. Y ahora puedes verme.
Se me oprimió el corazón. Lo entendía. Era su manera de hacerme sentir más cómoda después de exponer una parte de mí misma ante él; estaba haciendo lo mismo por mí.
Sí, ahora puedo verte —dije con las manos—. Gracias, Archer.
Me sentía como si pudiera seguir mirándolo siempre.
Tardé un minuto al menos en volver a hablar con un suspiro.
Y gracias también por… por lo que hiciste antes. —Sacudí la cabeza ligeramente—. Me siento avergonzada. Me rescataste. Soy un desastre . Me sorpren…
Me sujetó las manos entre las suyas para detener mis palabras y luego me las soltó.
No, no sigas, lo lamento —dijo con una mirada intensa—. Mi tío colocó trampas por los terrenos de la propiedad. He tratado de encontrarlas todas para desmontarlas, pero esa se me pasó. —Miró hacia otro lado—. Lo que te ocurrió es culpa mía.
—No, Archer. No es culpa tuya. —Sacudí la cabeza de nuevo—. Por mucho que lamente haber caído en esa trampa —me reí, avergonzada, y Archer esbozó una pequeña sonrisa—, quizá lo necesitaba… No lo sé.
Frunció el ceño.
¿Quieres hablarme de ello?
Me hundí de nuevo en el sofá y suspiré. No había hablado de esa noche con nadie, excepto con los detectives que investigaron el caso. No lo había comentado con ninguna persona, ni siquiera con mis mejores amigos. Solo sabían que mi padre había sido asesinado por un ladrón y que yo había sido testigo de ello, nada más. Pero, por alguna razón, me sentía segura para hablar de ello ahora. Me sentía a salvo con Archer. Y había algo purificador en contar la historia con las manos, me reconfortaba.
Mi padre poseía una tienda de comida para llevar —empecé—. Ese día estábamos a punto de cerrar. El tipo que atendía el mostrador ya se había ido y mi padre estaba haciendo la caja. Yo me encontraba en la cocina, horneando el pan para el día siguiente. Escuché el timbre de la puerta y me entretuve un minuto lavándome y secándome las manos. Una vez que lo hice, me acerqué a la puerta que separaba la tienda de la cocina y vi por la ventanilla que un hombre apuntaba a mi padre con una pistola. —Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero continué.
»Mi padre me vio de reojo y comenzó a decirme con signos que me ocultara. El hombre le gritaba que le diera el dinero, pero él no podía escucharle, por lo que no le respondió. —Respiré hondo mientras Archer me miraba fijamente, mostrándome su apoyo silencioso con los ojos para que continuara, pendiente de cada una de mis palabras—. Antes incluso de que me diera tiempo de asimilar lo que estaba ocurriendo, aquel tipo disparó.
Me detuve de nuevo y me esforcé para volver al presente, a la mirada compasiva de Archer.
Más tarde me enteré de que alcanzó a mi padre en el corazón. Murió en el acto. —Unos lagrimones enormes cayeron de mis ojos. ¿Cómo iba a poder detener mi llanto? Respiré hondo, intentando tranquilizarme.
»Traté de ocultarme en la cocina, pero estaba tan asustada que no fui capaz de reaccionar. Me caí, y él debió de escucharme. Vino a por mí… —Me estremecí por el recuerdo antes de continuar—, con los ojos inyectados en sangre, las pupilas dilatadas y el paso inestable… Era evidente que estaba bebido, o drogado. —Hice una pausa, mordisqueándome el labio—. Cuando me miró de aquella manera, supe lo que pensaba hacerme. Lo supe. —Observé a Archer, que estaba sentado muy quieto, con sus ojos clavados en los míos.
Respiré profundamente.
Me desnudó y… se puso a deslizar el arma por mi cara, por cada uno de mis rasgos. Luego la trasladó a mis pechos. Me dijo que iba a… violarme con el arma. Estaba aterrorizada. —Cerré los ojos un momento y miré a un lado, lejos de Archer.
Noté sus dedos en la barbilla y volví la cara hacia él. Hubo algo en aquel gesto que me hizo ahogar un sollozo. Sentí como si me estuviera diciendo que no debía avergonzarme, que no le diera la espalda. Mis ojos se encontraron con los suyos.
»Casi me violó, pero antes de que pudiera hacerlo, se escuchó el ruido de las sirenas, cada vez más cerca. Huyó. Salió corriendo por la puerta de atrás. —Cerré los ojos durante un segundo y los abrí de nuevo—. Había una tormenta. Desde entonces las odio. Odio los truenos y los rayos. Hacen que vuelva allí. —Emití otro profundo y tembloroso suspiro.
Había contado todo lo que ocurrió aquella noche y había sobrevivido.
Bree —dijo Archer, pero no parecía saber cómo continuar. Sin embargo, no hacía falta que lo hiciera. Que expresara mi nombre mientras me miraba con tanto cariño aligeró mi corazón. Archer recorrió mi cara con la vista antes de preguntar—. ¿Por eso te marchaste? ¿Por eso viniste aquí?
Sacudí la cabeza.
Después del asesinato de mi padre, me enteré de que había dejado de pagar la póliza de su seguro de vida. Había dispuesto un montón de cosas mientras yo estaba en la universidad, así que no me sorprendió. Mi padre era la sal de la tierra, el hombre más bueno que puedas imaginar, y, sin embargo, muy desorganizado.Dejé escapar una risa algo histérica.
Miré a Archer y lo que vi en sus ojos me animó a continuar. Había algo en la forma en que me miraba, una comprensión en sus ojos que me tranquilizaba y fortalecía.
Cuando me enteré de que iba a tener que vender la tienda para pagar los gastos funerarios y los préstamos relacionados con el negocio, no sentí… no sentí nada, supongo. No tardó en llegar una oferta por la tienda, pero me dolía tanto firmar el papeleo que casi no podía respirar. —No quería volver a ese día, ni siquiera mentalmente—. Fue como perder de nuevo a mi padre. Había tenido la tienda durante toda mi vida; casi había crecido allí.
Archer me cogió una mano durante un breve instante, y luego me la soltó diciéndome «lo siento». Había oído antes esas palabras, pero, al mirarlo en ese momento, supe que nunca habían tenido tanto significado como cuando las decía él.
¿Arrestaron al hombre que mató a tu padre?
Sacudí la cabeza.
No. La policía me dijo que el hombre que disparó a mi padre debía de haber sido un drogadicto que iba hasta las cejas, que seguramente no recordaría su crimen al día siguiente. —Me interrumpí, pensando. Aquello nunca me había encajado…, pero los agentes eran los expertos. Aun así, a veces me encontraba mirando a mi espalda por encima del hombro, incluso sin darme cuenta.
Archer asintió con preocupación. Y lo miré sintiéndome más ligera, como si me hubiera deshecho de un peso que no sabía que cargaba. Sonreí.
He fastidiado la clase de cocina, ¿verdad?
Hizo una pausa y luego también sonrió, dejándome ver sus dientes perfectos. Me di cuenta en ese momento de que tenía uno un poco torcido, y eso hacía ese gesto un poco más encantador. Ni siquiera estaba segura de por qué, quizá fuera una de esas imperfecciones perfectas. Tenía pliegues en las mejillas, aunque no llegaban a ser hoyuelos, era más la forma en que se movían los músculos de sus mejillas cuando sonreía. Me quedé mirando esos pliegues como si fueran unicornios gemelos que había ocultado bajo la barba. «Es mágico». Moví los ojos más abajo y los detuve durante un segundo en su boca. Cuando volví a subir la mirada hasta la suya, separó los labios un poco antes de mirar hacia otro lado.
Cuando te dormiste, fui a por tu bici y cogí todos los tuppers. Están en mi nevera. Creo que toda la comida está en buen estado.
Muchas gracias —dije—. Así que no tenemos por qué perder la clase de cocina. —Me reí al tiempo que me llevaba la mano a la frente con un leve gemido—. Es decir, ¿me dejarás volver otra vez?
Siguió sonriendo, sin decir nada durante varios minutos.
Me parece bien. Y puedo prometerte que la próxima vez no acabarás colgada de un árbol.
Me reí.
Trato hecho.
La belleza de su sonrisa me había dejado anonadada.
Sí, trato hecho.
¿Quién iba a suponer que aquel día acabaría contenta? Sin duda, no la chica que había quedado atrapada en una trampa, colgada boca abajo en el bosque, y que había perdido la razón frente a aquel silencioso hombre tan guapo, como bien demostraban los hechos.
Suspiré cuando tragó saliva, y mi mirada se clavó en la base de su garganta. Alargué la mano para tocarla con cautela, pero él se echó atrás. Cuando se quedó quieto, lo miré a los ojos y dejé que mis dedos rozaran con suavidad su cicatriz.
—¿Qué fue lo que te pasó? —susurré, con la mano todavía en su cuello.
Tragó saliva de nuevo, observando mi cara como si estuviera tratando de decidir si iba a contestarme o no.
Me dispararon —dijo finalmente, alzando las manos y moviéndolas—. Cuando tenía siete años. Me dispararon.
Abrí mucho los ojos.
—¿Te dispararon? —dije dejando caer la mano—. ¿Quién te disparó, Archer?
Mi tío.
Se me heló la sangre en las venas.
¿Tu tío? —pregunté confundida—. ¿El que vivía contigo?
No, mi otro tío. El día que perdí a mis padres, mi tío me disparó.
—No lo entiendo… ¿Por qué? —pregunté, sabiendo que mi expresión transmitía el horror que sentía—. ¿Con qué propósito? ¿Por qué…?
Archer se puso en pie y se soltó el pelo que se había retirado de la cara. Se acercó a una mesita detrás del sofá y cogió un tubo de algo. Cuando regresó al sofá, volvió a sentarse junto a mí.
Te voy a echar un poco de crema antibiótica en los arañazos —me explicó, dejando el tubo en su regazo para usar las manos—. No me gustaría que se infectaran.
Supuse que eso indicaba que había acabado de hablar de sí mismo. Quise presionarlo, pero no lo hice. Sabía mejor que nadie que si no estabas dispuesto a hablar de algo, nadie debía tratar de obligarte.
Me observé los brazos y las piernas. Había varios arañazos pequeños y otros más grandes. Me picaban un poco, pero no eran nada serio. Asentí con la cabeza mirándolo.
Abrió el tubo de crema y comenzó a usar el dedo para frotar suavemente cada abrasión en mi piel.
A medida que se acercó a mí, inhalé su aroma a limpio, a jabón, a virilidad y a algo que era solo de él. Dejó la mano quieta y buscó mis ojos, sosteniéndome la mirada. El tiempo pareció detenerse y se me aceleró el corazón justo antes de que Archer apartara la vista hacia otro lado. Cerró el pequeño tubo y lo volvió a dejar en
su regazo.
Esto te ayudará —dijo, volviendo a levantarse.
Fue entonces cuando le vi los pies y contuve el aliento. Los tenía llenos de cortes, grandes y pequeños; algunos estaban rojos y un poco hinchados.
¡Dios mío! ¿Qué te ha pasado en los pies? —pregunté.
Bajó los ojos hacia ellos como si notara en ese momento que estaba herido.
Cuando te oí gritar, no encontraba los zapatos —explicó—. Se pondrán bien.
¡Oh, Archer! —dije, bajando la mirada—. Lo siento mucho. Debes vendarlos. Si tienes una venda, yo te la pondré.
No es necesario. Me he puesto un poco de crema. Mañana estarán bien.
Suspiré. Seguramente aquel ungüento ayudaría, pero no iban a curarse en una noche. Algunos de los cortes tenían muy mal aspecto; parecía como si le hubieran rallado los pies. ¡Dios! Había corrido sobre rocas, ramas afiladas y un suelo lleno de espinas para rescatarme.
Me levanté.
¿Puedo usar tu baño?
Él asintió, señalando una puerta a la derecha del salón. Pasé junto a él y me introduje en el pequeño cuarto de baño. Todo estaba limpio y ordenado también allí. En el aire flotaba una fragancia a limón y el espejo y el lavabo brillaban. Lo que estaba claro es que nadie podría quejarse de sus habilidades domésticas.
Junto al lavabo había una pastilla de jabón y, al otro lado, una gama completa de productos dentales disponibles: un cepillo eléctrico, hilo dental, varios frascos de enjuague bucal y un bote con comprimidos de flúor. Parecía que se tomaba en serio la salud dental. Nadie podría reprochárselo.
Utilicé el inodoro y volví al salón.
Por lo que veo, no te andas con bromas con respecto a los dientes —dije burlona.
Él sonrió y asintió con la cabeza ligeramente, poniéndose la mano en la nuca. El pelo volvía a caerle sobre la cara, y quise recogérselo de nuevo para volver a admirar sus hermosos rasgos.
Mi tío no confiaba en médicos ni en dentistas. Estaba convencido de que le implantarían dispositivos de seguimiento si les daba acceso a su cuerpo. Una vez lo vi sacarse una muela con caries con unos alicates. —Hizo una mueca—. A partir de entonces, la salud dental fue una prioridad para mí.
¡Oh, Dios! Eso es horrible —me escandalicé—. Me refiero a que tu tío se arrancara una muela. Sin embargo, preocuparse por el cuidado de los dientes es un buen hábito. —No puede contener una risita, y él me sonrió, más relajado.
¿Tienes hambre? —me preguntó justo después.
Muchísima.
—No tengo mucho donde elegir, pero ¿te gustaría que hiciera un poco de sopa?
Eso suena bien. Déjame hacerla a mí. Te prometí una gran comida y solo te he ofrecido un ataque de nervios. Soy una maleducada. —Me cogí el labio inferior entre los dientes, pero luego me reí al tiempo que encogía los hombros, como disculpándome.
Él me miró, también riendo. Vi cómo se le movía el pecho con la risa, pero no salió ningún sonido de su boca. Era la primera vez que se reía en mi presencia, y me recreé en ello, adorando las líneas que aparecieron en sus mejillas.
Hicimos la cena en su pequeña pero inmaculada cocina. Sopa de pollo con fideos. Cuando abrí la nevera, me volví hacia él.
¿Manteca de cacahuete? ¿Mermelada? ¿Compota de manzana? ¿Es que tienes seis años? —le pregunté.
Se puso un poco serio y me contempló durante unos segundos, como si estuviera considerando mi pregunta.
Para algunas cosas sí; para otras, no.
La sonrisa desapareció de mi cara.
¡Oh, Dios! Archer, lo siento. He sido muy desconsiderada . —Pero me sujetó las manos para acallarme, y nos quedamos así durante unos segundos, mirando fijamente nuestros dedos entrelazados. Por fin las soltó.
Son un premio para mis amigos, y también tengo pajitas en aquel mueble. Podemos soplar y hacer burbujas en la leche. —Señaló un armario por encima de nosotros.
Me di la vuelta lentamente y luego me volví hacia él para ver que sonreía.
Ladeé la cabeza.
¿Intentas ser gracioso?
Siguió sonriendo.
Buen trabajo —le felicité, guiñándole un ojo.
Archer me mostró dónde guardaba las ollas y sartenes, y nos pusimos a calentar la sopa. Los electrodomésticos eran antiguos, pero Archer había instalado una moderna encimera de granito. Había visto algo parecido en un programa de televisión, pero aquellas no eran tan bonitas como la de él. Mientras se calentaba la sopa, pasé la mano por la superficie, sorprendida por su habilidad.
Comimos en la pequeña mesa de la cocina y luego limpiamos en amigable silencio. Era muy consciente de su presencia mientras nos movíamos por la cocina, de su alta y esbelta figura cerca de la mía. Percibí todos los músculos que ocultaba bajo la camiseta y me fijé en sus flexibles brazos mientras lavaba y secaba los platos que habíamos usado, mientras yo fingía secar los cubiertos, ya secos.
Cuando terminó, se volvió hacia mí, todavía con un trapo de cocina en las manos; se las secó mientras nos mirábamos el uno al otro, y algo chisporroteó en el aire entre los dos. Tragué saliva y vi que él también lo hacía; clavé los ojos en su cicatriz durante un segundo.
Debería marcharme —le dije, subiendo la vista.
Él dejó el paño e hizo un gesto negativo con la cabeza.
No puedo permitir que te vayas a casa en bicicleta en mitad de la noche, y yo no puedo caminar esa distancia todavía. —Bajó la vista a sus pies, señalando sus heridas—. Por la mañana ya estaré bien y podré acompañarte.
Asentí.
—Mmm… —convine—. Vale. Puedo dormir en el sofá.
No, dormirás en mi cama. —Cuando agrandé los ojos, palideció y dejó caer los párpados durante un par de segundos—. Quiero decir que seré yo quien dormirá en el sofá y que tú lo harás en la cama —aclaró. Unas tenues manchas de color teñían sus pómulos, y sentí que me daba un vuelco el corazón.
No puedo permitirlo —susurré.
Claro que puedes —aseguró, pasando junto a mí para salir de la cocina.
Lo seguí hasta el dormitorio que había al otro lado del cuarto de baño y observé a mi alrededor. La habitación estaba escasamente amueblada con una cama, un armario y una silla en la esquina. No había adornos ni fotografías, ni ninguna otra cosa a la vista.
Cambié las sábanas hace un par de días. Están… limpias —me dijo sin mirarme, con aquel rubor rojo cubriendo sus altos pómulos.
Está bien. Gracias, Archer. Gracias por todo.
Él asintió con la cabeza, con los ojos fijos en mí, y cuando nuestros hombros se rozaron al salir de la habitación, noté que se tensaba. Cerró la puerta a su espalda.
Miré una vez más a mi alrededor, y me di cuenta de que sí había una pequeña fotografía sobre la cómoda. Me acerqué y la cogí con delicadeza. Era una chica muy guapa, con el pelo largo y castaño cayendo por encima de sus hombros, riéndose para la persona que hacía la fotografía. Parecía despreocupada y feliz, enamorada. Me di cuenta pronto de por qué su sonrisa me parecía tan familiar: era la sonrisa de Archer.
Esa debía de ser su madre, Alyssa McRae, pensé. Giré la foto y leí lo que había escrito.
«Mi hermosa Lys. Mi amor, siempre. C.».
«¿C? Connor. El tío de Archer. El hombre que le disparó». Sin embargo, era un héroe para todos en el pueblo. No debían de saber que había disparado a su sobrino.
—Pero ¿cómo es posible? —pregunté a la chica de la foto en voz baja. Sus grandes ojos castaños reflejaban su sonrisa, sin darme ninguna pista. Volví a dejarla en el lugar donde estaba.
Me desvestí con rapidez, hasta quedarme en bragas y sujetador, retiré la colcha y me metí en la cama de Archer. Olía a él, a jabón y esencia masculina.
Mientras yacía en su cama, pensé en que él estaba en la otra habitación, su largo cuerpo tumbado en el sofá. Aspiré su aroma entre las sábanas y lo imaginé sin camisa, con la luz de la luna iluminando su pecho desnudo, y me estremecí un poco. No estaba
a más que unos metros de mí, al otro lado de la pared.
Pensar en Archer de esa manera era un poco peligroso, y no sabía si era una buena idea. Pensando en ello en ese momento, me di cuenta de que había mucha química entre nosotros desde el principio. Solo había sido difícil de percibir porque él era muy diferente. Y yo me sentía confusa. Pero, al parecer, mi cuerpo sabía bien lo que quería, y mis hormonas crepitaban en mis venas, llenándome de calor. No podía ignorar ciertas imágenes de él y yo enredados entre esas mismas sábanas, con aquellos hermosos ojos del color del whisky llenos de pasión.
Me di la vuelta y coloqué la almohada, gimiendo con suavidad contra ella al tiempo que cerraba los ojos con fuerza, deseando poder dormirme. Después de un rato, a pesar de que había dormido varias horas por la tarde, caí en un sueño tranquilo y no me desperté hasta el amanecer, que iluminaba la habitación envuelto en el silencio de los árboles que rodeaban la casa.
Me senté y me estiré mirando a mi alrededor, observando la habitación de Archer bajo el sol de la mañana. Me puse los pantalones cortos y la camiseta y asomé la cabeza por la puerta. Él no estaba a la vista, por lo que me dirigí directamente al cuarto de baño atravesando el pasillo. Hice mis necesidades y utilicé el dedo para lavarme los dientes. Luego hice gárgaras con el enjuague bucal. Me lavé la cara y me miré en el espejo. Me estudié con atención. Tenía los ojos todavía un poco hinchados,
pero, aparte de eso, no pensaba que tuviera secuelas demasiado graves. Me eché el pelo hacia atrás y me apoyé en el lavabo.
Pensar en el horror sufrido la tarde anterior me hizo pensar en el flashback que, estaba segura, comenzaría de un momento a otro. Sería mejor que estuviera sola, lejos de los ojos de Archer, que seguramente ya pensaría que estaba loca. Dejar que presenciara aquel episodio de estrés postraumático serviría para convencerlo de ello.
Me quedé ante el lavabo durante unos minutos, cerrando los ojos y dispuesta a que el flashback llegara mientras estaba encerrada tras esa puerta. No pasó nada.
Abrí el grifo e imaginé que era la lluvia, cayendo a mi alrededor, como aquella noche. No pasó nada.
Traté de ignorar el anhelo que floreció en mi pecho. La esperanza de que los flashbacks se hubieran detenido ya se había borrado de un plumazo recientemente, cuando volví a recaer.
Cerré los ojos y pensé en la noche anterior, en lo que Archer me había dicho cuando le conté lo que más me avergonzaba, que no había hecho nada cuando asesinaron a mi padre, cuando casi me violaron. Él no me había mirado con disgusto, sino con comprensión. El alivio volvió a recorrerme de pies a cabeza al recordarlo.
Había llorado ya más de lo que pensaba que podía llorar. Había dejado caer una riada de lágrimas… por mi padre, por la sensación de vacío que sentía todos los días por haber perdido a mi mejor amigo, por no ser ya la misma chica, por haberme perdido a mí misma en algún lugar del camino, por huir…
Abrí los ojos y me mordisqueé las uñas, preocupada. ¿Era eso lo que necesitaba? ¿Había sido ese el propósito de los flashbacks durante todo el tiempo? ¿Obligarme a enfrentarme a aquello de lo que huía? Parecía coherente, pero eso era solo una parte.
Quizá también necesitaba sentirme segura, ver que mi dolor era aceptado antes de verme liberada de este sufrimiento diario. Necesitaba que alguien me entendiera y me abrazara mientras lloraba.
Había necesitado a Archer.
Abrí la puerta del baño y atravesé la casa con rapidez, llamándolo. No estaba dentro. Salí al exterior y lo volví a llamar. Unos minutos después, lo vi llegar entre los árboles, desde el lago, y se detuvo para mirarme de forma inquisitiva.
No sabía que te levantabas tan temprano —dijo.
Bajé corriendo la pendiente y me detuve justo delante de él con una amplia sonrisa en la cara, burbujeante de entusiasmo. Me reí mirando su hermoso rostro.
Todavía no estaba acostumbrada a vérselo así, y seguía necesitando un buen corte de pelo.
Esta mañana no he tenido ningún flashback —le dije, moviendo las manos con rapidez.
Frunció el ceño y me miró confundido.
Sacudí la cabeza, sin poder contener una risita.
Supongo que, simplemente, no puedo creerlo… Es decir, siempre los tengo. Todos los días. Cada mañana al despertarme durante seis meses —expliqué moviendo las manos con rapidez, con los ojos llenos de lágrimas.
Archer no dejaba de observarme con creciente entendimiento en la mirada y un destello de compasión en su expresión.
Tengo que ir a sacar a Phoebe y darle de comer —le informé, secándome las lágrimas. Llevada por la alegría que recorría mi cuerpo, me acerqué más a él. Me había hecho un regalo increíble y estaba casi mareada. Quería pasar el día con él, y no me importaba decírselo—. ¿Puedo volver después? —solté expectante.
Me recorrió la cara con los ojos y luego asintió.
De acuerdo —repuse sonriente antes de suspirar. Di un paso adelante y él abrió un poco los ojos, pero no se movió. Lo rodeé con los brazos, estrechándolo con fuerza. No me devolvió el abrazo, pero permitió que yo lo hiciera.
Un minuto después, di un paso atrás y le sonreí de nuevo.
Volveré enseguida.
—Vale.
—Vale —repetí con una enorme sonrisa.
Vi que su boca se curvaba un poco, pero se limitó a asentir.
Me giré y corrí por la boscosa ladera hacia la casa y luego al camino de entrada. Mi bici estaba apoyada por dentro en la valla. Atravesé la puerta con ella y me dirigí hacia mi casa. Me deslicé por el camino de tierra con la cara vuelta hacia el cielo, sintiéndome feliz, viva…, libre.




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por eilyno el Mar 7 Feb - 13:07

Gracias por el Capi Yani






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Mar 7 Feb - 13:53

De nada @eilyno! Y esta noche les dejaré los de mañana si puedo porque mañana no estaré...

Al fin ya sabemos lo que le pasó a Bree y parte de la historia de Archer, que es cada vez más confusa...No hay solución para la mudez de Archer, ni siquiera emite sonido al reír, la bala dañó totalmente sus cuerdas vocales.




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por LuVelitta el Mar 7 Feb - 15:39

Sabía que había caído en una de las trampas que Archer aún había encontrado!! Lo que le pasó a Bree fue horrible!!!

Ahora lo que quiero saber es y no entiendo es cómo que fue Connor el que le disparó?? Pensé que había sido el padre!!   Y fue por culpa de él que quedara mudo!! 

Es muy lindo el que se afeitara como una manera de mostrar confianza y que Bree lo "viera".

A esperar lo que sigue, si se aclara un poco lo del accidente!! Gracias por los capis!!!



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Yani el Mar 7 Feb - 19:20

15
Bree


Cuando llegué a mi casa, dejé salir a Phoebe para que hiciera sus necesidades. Me sentía más ligera, más feliz, como si me hubieran quitado las cadenas que me habían atado a la pena y el dolor de mi pérdida durante los seis últimos meses. Mientras paseaba bajo el brillante sol esperando a que Phoebe regresara, una profunda
sensación de paz se apoderó de mí. Nunca me olvidaría de mi padre; estaría conmigo durante el resto de mi vida. Soltarme de aquellas cadenas de pesar y culpabilidad no significaba que me fuera a olvidar de él. Mi padre me amaba, quería que fuera feliz. El alivio que invadió mi cuerpo casi me hizo sollozar. Contuve la emoción antes de llamar a Phoebe para que volviera.
Después de darle de comer, me senté y tomé una taza de té. Pensé en mi padre todo el tiempo que estuve allí sentada, recordando los momentos especiales que habíamos compartido, los pequeños caprichos que tenía, imaginando claramente su rostro en mi mente. Me concentré en todo lo que había disfrutado con él y en que otras personas no llegaban a tener ni un minuto de algo así. Yo lo había tenido conmigo durante veintiún años. Había tenido suerte…, había sido bendecida con él. Cuando me puse en pie para poner los platos en el fregadero, sonreía.
Fui al baño y abrí el grifo de la ducha antes de quitarme la ropa. Los arañazos estaban mucho mejor. Al parecer, la crema que Archer me había aplicado funcionaba bastante bien.
Archer… Suspiré. Eran muchas las emociones confusas y los sentimientos que se enredaban en mí. Un profundo calor inundaba mi pecho cada vez que pensaba en él.
Quería conocer su historia, saberlo todo sobre él. Pero sabía instintivamente que no debía presionarlo para que me contara lo que había ocurrido el día que su tío le disparó. El jefe de policía, su tío, le había disparado. Dios, ¿cómo podía vivir con eso? ¿Qué demonios había pasado para que ocurriera eso?
Media hora después, me había puesto unos pantalones cortos y una camiseta, y me recogí el pelo seco en una coleta.
Cuando estaba poniéndome las sandalias, vi el teléfono encima de la cómoda y lo cogí. Tenía dos mensajes. Los dos eran de Travis. Volví a dejar el móvil en su lugar.
Ya le escribiría para contestarle, pero no en ese momento.
Cogí a Phoebe y salí para volver a casa de Archer. Consideré algo cuando estaba a punto de cerrar la puerta y regresé. Unos minutos después, pedaleaba con rapidez hacia Briar Road.
—Hola. —Sonreí cuando Archer abrió la puerta de su casa. Había dejado la de la valla algo entreabierta para que yo pudiera entrar y meter la bici, y solté a Phoebe para que fuera en busca de Kitty y sus cachorros.
Él me devolvió la sonrisa y se hizo a un lado para que pudiera entrar. Una vez dentro, me volví hacia él. Respiré hondo.
Gracias por dejarme regresar, Archer. —Me mordí el labio—. Espero que no te importe… Después de lo que ocurrió anoche… no quería estar en ningún otro lugar del mundo. Solo aquí, contigo. —Ladeé la cabeza, estudiándolo—. Gracias.
Observó mis manos mientras hablaba, mirándome a los ojos al final, con una expresión complacida en su rostro. Asintió y sonrió. Guardé esa sonrisa.
Llevaba los mismos vaqueros gastados, que parecían a punto de desintegrarse en cualquier segundo, y una camiseta azul marino ceñida al pecho. Iba descalzo, y, cuando me fijé en sus pies, vi que tenían mejor aspecto, sobre todo porque la hinchazón había bajado. Sin embargo, los cortes y rasguños seguían pareciéndome
dolorosos, e hice una mueca.
La mirada de Archer siguió la mía hasta sus pies.
Están bien, Bree.
Yo seguía dudando, pero asentí de todas formas.
Él sonrió.
Bien, Archer, he traído algo, pero antes de que te lo enseñe, quiero que sepas que si no te gusta la idea… solo tienes que decirme que no. Lo entenderé.
Arqueó una ceja.
Eso suena aterrador.
Solté una risita.
No creas…, es solo… Bueno…, déjame enseñártelo. —Me acerqué a la pequeña bolsita que había traído conmigo y saqué unas tijeras. Archer me contempló con recelo.
He pensado que te gustaría que te cortara el pelo —dije apresuradamente—, pero, si no es así, no me parecerá mal. No quiero decir que lo necesites, pero sí que te hace falta, y yo puedo intentar hacerte un corte un poco más estético.
Esbozó una sonrisa un poco tímida y se llevó la mano a la nuca. Luego la bajó, antes de mirarme.
Sí, me gustaría.
Me sonrió.
¿De verdad? ¡Genial! A ver, no es que sea la mejor peluquera del mundo, pero puedo igualarte esas puntas. Le corté el pelo muchas veces a mi padre.
Puedes cortármelo todo lo que quieras, Bree.
Bueno, ¿cómo lo quieres? Te lo cortaré como tú me digas.
Me miró con una expresión cálida en los ojos, aunque no sonrió. Me observó con seriedad antes de tragar.
Quiero que te guste a ti. Así que haz lo que quieras.
Dudé, porque no deseaba que se sintiera como si tuviera obligación de hacerlo.
¿Estás seguro?
—Sí, totalmente —afirmó, caminando hacia la cocina y poniendo una de las sillas en el centro, donde el pelo podría ser barrido con más facilidad.
Me dirigí al cuarto de baño, donde cogí una toalla y un peine que coloqué junto al fregadero al volver a la cocina. Le dije que se sentara y le puse la toalla sobre los hombros.
Empecé a preparar el pelo, concentrándome en medir los mechones. Él me había dicho que podía hacer lo que yo quisiera, y se lo iba a dejar muy corto. Quería verle la cara, y tenía la vaga sospecha de que usaba el pelo para esconderse. ¿Era mi labor despojarlo de esa protección? No. Pero me había dado permiso para ello, e iba a aprovecharme. Si no le gustaba, podía dejárselo crecer.
Dejé el peine a un lado y utilicé los dedos para peinar el sedoso cabello oscuro antes de usar las tijeras. Pasé despacio las manos entre los mechones, algo ondulados, y la sensación fue tan íntima y sensual que se le aceleró el pulso. Me moví alrededor de su cuerpo, cortando primero por detrás y luego por delante. Cada vez que pasaba la mano lentamente por su cuero cabelludo, Archer se estremecía. Me incliné hacia él mientras trabajaba con su pelo, inhalando el olor a champú y a limpio. Olía a jabón, pero también había una nota almizclada y masculina que hacía que mi vientre se tensara de deseo.
Mientras me movía delante de él, alisándole el pelo por la frente, bajé la mirada a su rostro y sus ojos se encontraron con los míos justo antes de que los cerrara con fuerza. Parecía casi dolorido, y eso hizo que se me encogiera el corazón. ¿Es que nadie le había mostrado ternura desde que murió su madre?
Seguí con mi tarea, y cuando me incliné para dar forma al cabello por encima de sus orejas, contuve la respiración. Volví a buscar su rostro con la vista. Tenía las pupilas un poco dilatadas y los labios separados. Se me endurecieron los pezones por debajo de la camiseta, y Archer abrió mucho los ojos cuando los clavó en mi pecho.
Lo vi desviar la vista, con los pómulos rojos, y apretar los puños sobre los muslos marcados.
Me incliné sobre él para cortar un poco más, casi rozándole la cara con mis pechos. Noté que respiraba hondo y que jadeaba, rompiendo el silencio reinante en la cocina con sus rápidas inspiraciones. Bajé la vista mientras me incorporaba y percibí
su erección, gruesa y dura, a través de los pantalones.
Me moví con rapidez detrás de él y trabajé su pelo un poco más, tratando de mantener mi propia respiración bajo control. Noté que se me nublaban los ojos; esperaba estar haciéndolo bien. No podía concentrarme, solo sentía la humedad que se instalaba entre mis muslos. Estaba tan excitada que apenas podía soportarlo; su cercanía, las sensaciones que me embargaban al tocarlo y la certeza de que él también lo notaba actuaban como un afrodisíaco. Nunca hubiera pensado que podría excitarme con tanta rapidez por culpa de un maldito corte de pelo. Pero estaba claro que a él también le ocurría.
Mientras lo rodeaba hasta detenerme de nuevo frente a él, noté que estaba temblando.
—Listo —susurré—. Ya he terminado. Te ha quedado muy bien, Archer. —Me arrodillé delante de él y tragué saliva cuando lo pude apreciar por completo.
Dejé las tijeras en la encimera, detrás de mí, y me di la vuelta, para acercarme a él todo lo que podía. Notaba el fuerte latido de mi corazón en los oídos y entre las piernas. Lo miré, bajé la vista a sus labios; él también observó los míos. ¡Dios! Tenía tantas ganas de que me besara que me dolía.
Él me observó con intensidad y tragó saliva. Su nuez subió y bajó por la garganta, tirando de la cicatriz. Mientras seguíamos mirándonos, la incertidumbre se abrió paso en su expresión y cerró los puños con más fuerza sobre los muslos.
De pronto, deslizó la silla hacia atrás y se puso en pie, sorprendiéndome.
Tienes que irte —dijo.
¿Irme? —pregunté—. ¿Por qué? Archer, lo siento, si he hecho algo que…
Dijo que no con la cabeza, y me fijé en el alocado palpitar del pulso en su cuello.
No, no has hecho nada, es que tengo… cosas que hacer. Tienes que marcharte. —Respiraba con dureza, como si acabara de recorrer cinco kilómetros.
Jamás lo había visto tan agitado en ninguna de las actividades físicas que le había visto realizar. Me miró con expresión suplicante.
—De acuerdo —susurré, sonrojándome—. De acuerdo.
Recogí las tijeras y me dirigí al salón para meterlas en el bolso. Me giré hacia Archer.
¿Estás seguro? Yo no…
—Sí, por favor —me pidió.
Bajé la mirada, y pude ver que su erección se mantenía. Tragué saliva. No sabía qué pensar. ¿Le avergonzaba estar excitado? ¿Le molestaba haberse excitado conmigo? ¿Había sido demasiado atrevida? ¿Quería que solo fuéramos amigos y había malinterpretado la situación? La confusión me nublaba la mente.
—De acuerdo —repetí una vez más, dirigiéndome hacia la puerta.
Me cogió del brazo con suavidad mientras pasaba junto a él, asustándome un poco.
Lo siento. Aprecio mucho que me hayas cortado el pelo, de verdad.
Lo miré de nuevo y me recreé en lo guapo que estaba recién afeitado, con el nuevo corte de pelo y los pómulos encendidos. Noté que tenía los ojos vidriosos y que el color dorado era más brillante de lo habitual.
Hice un gesto de asentimiento con la cabeza y salí por la puerta. Phoebe estaba en el porche, así que la cogí en brazos antes de alejarme.




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1F Archer's Voice-Mia Sheridan

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 4 de 8. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8  Siguiente

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.