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Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por eilyno el Vie 3 Mar - 17:59

Hilarante,  cuan supo de Fazire,  jeje hasta que por fin entró  en razon,  aunque no es lo mismo llamar al demonio que verlo llegar, sentir que le hizo daño a quien mas quería, pero logró derribar la muralla  y bajar la guaedia con Lily






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eilyno

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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por wordsofthisgirl el Vie 3 Mar - 21:29

Lily y El mejor deseo del siglo escribió:me gustaría encontrar a un hombre como los de mis libros. Tiene que ser igual que en uno de mis libros. Y tiene que amarme, más que a nada en el mundo. Lo más importante de todo, tiene que pensar que soy hermosa...Tiene que ser alto, muy alto y moreno, de hombros anchos y caderas estrechas...Y tiene que ser apuesto, increíblemente apuesto, imposiblemente apuesto con una fuerte mandíbula cuadrada y pómulos marcados, piel  bronceada y hermosos ojos con exuberantes pestañas gruesas. Tiene que ser listo y adinerado, pero muy trabajador. Tiene que ser viril, feroz, despiadado y rudo.Y tiene que ser duro y frío y quizás algo prohibido, un poquito malo con un corazón roto que tendría que reparar o uno cubierto de hielo que tendría que derretir o mejor aún, ¡ambos! Tendemos que pasar por algunas pruebas y tribulaciones. Algo que ponga a prueba nuestro amor, que lo haga fuerte y digno. Y…y… él tiene que ser atrevido y muy masculino. Poderoso. Que la gente le deba respeto, tal vez que le teman. Debe tener gracia y ser ágil, como un… ¡como un gato! O un león. O algo por el estilo. Y tiene que ser un buen amante. El mejor, uno muy bueno, que casi pueda hacerme el amor con sólo usar sus ojos. 


Por fiiiiiiiin, Nate recapacito!!! hasta hoy, en todo el libro he estado tipo Karen:"Recapacita Nate, recapacita!"






Me alegra que le haya contado a Lily su pasado y que Lily sea tan bondadosa porque ya yo le hubiera dado con la chancla. 


   
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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por chio.2099 el Vie 3 Mar - 21:59

por fiiiiin le conto el gran secreto !!!!!!!!

para mi no era para tanto tanto silencio, fue mas drama que otra cosa, ahora solo me cae bien nate :/
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chio.2099

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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por LuVelitta el Sáb 4 Mar - 2:30

Al fin!!! Odas a Fazire por hacer entender a Nate, otra que el deseo del siglo, debería de ser del milenio!!


Puff porque esto es un libro y después de todo debe acabar bien que sino ni loca lo perdonaba luego de todo lo que le hizo ese último tiempo.


Definitivamente Lily es un amor y por eso lo perdona tan rápido y todo que si no 


Gracias por el capítulo!! Ya casi que lo terminamos!!!



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LuVelitta

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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Sáb 4 Mar - 13:02

Asi es chicas ya mismo terminamos...

ahhhhhh..el capi que viene me hizo llorar al final....buaaaa!!!!


Que tu boca no calle lo que tu corazón siente....
Que tus sentimientos no sean una mentira....



 
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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Sáb 4 Mar - 13:03

25
Todos
 
Lily
 
—Lily, la limosina está aquí —la llamó Maxine por las escaleras.
 Lily se quedó mirándose en el espejo pensando que tal vez, solo tal vez, Nate no había sido hechizado por la magia de Fazire, tal vez ella era hermosa.
 Su vestido era sencillo de seda marfil, sin tirantes, ajustado, cortado justo encima de la rodilla. En la cintura había un cinturón fino del mismo material de color marfil con una pequeña hebilla cuadrada envuelta en seda.
 Llevaba un par de estiletos de tacón de aguja abiertos en la punta color marfil. La única joya que llevaba era un collar de perlas que hacía juego con una pulsera y aros de perlas, un conjunto que Laura le había dado esa mañana diciendo que era el regalo de compromiso de ella y Victor.
 Llevaba el pelo peinado hacia atrás suavemente en una cinta de satén marfil atado en un moño en la nuca.
—Te ves fabulosa —dijo Susan detrás de ella.
Los ojos de Lily se movieron hacia las tres chicas con ella en la habitación.
Susan, Emily y Lorna eran sus dependientas de Flash and Dazzle. La tienda estaba cerrada durante el día para que las muchachas pudieran asistir a la boda y participar en los preparativos.
 Susan eran genial con el pelo y por lo tanto se lo hizo a Lily el día de su boda. Emily era genial con el maquillaje y por esa razón también estaba ahí.
Lorna no tenía ninguna habilidad especial, pero Lily no iba a dejar a  una de las chicas fuera y Lorna era el tipo de chica que no lo hubiera permitido de todos modos. Lily podría tener, teniendo en cuenta que tenía un poco más de siete millones de libras en su cuenta bancaria, a los mejores estilistas y maquilladores del Reino Unido en los preparativos de su boda, pero ¿qué sería especial con eso? Maxine se apresuró dentro de la habitación, todo trabajo.
—Vamos, chicas, mejor nos ponemos en marcha o nunca vamos a llegar a Bath a tiempo y… —
Se detuvo en seco cuando sus ojos se posaron en Lily.
 Entonces su boca se abrió. Luego unos segundos más tarde, ella se echó a llorar en voz alta. Lily, Susan, Emily y Lorna corrieron hacia Maxine y Lily pasó un brazo alrededor de su amiga.
 —Maxie, ¿qué demonios te pasa? Los ojos brillantes de Maxine nunca abandonaron a Lily.
 —Tu... —comenzó ella, luego suspiró—. Oh Lily. —Y Maxine la rodeó con sus brazos dándole un fuerte abrazo. Cuando ella se echó atrás, miró a los ojos a Lily y le susurró—. Eres la novia más bella del mundo.
Lily sonrió pensando que, por supuesto, Maxine diría eso.
—¡Exacto, exacto! —gritó Lorna fuerte y con tanta convicción que Lily saltó y Lorna bebió el último sorbo de su copa de champaña.
 —Iba a decirlo. —Hizo lo mismo Emily con su champagne.
—Yo también —intervino Susan, no bebió porque iba a llevar en auto a todas las chicas a Bath.
—¿Que está pasando? —Se apresuró Laura a entrar mirando alrededor de la habitación, que daba clara evidencia no solo de los preparativos de la boda sino también de una mañana de mujeres que había comenzado en el minuto en que Lily se tambaleó, cansada de una noche de sueño perturbado, pero aun eufórica por los eventos de esa noche, en la cocina una preocupada Maxine y Laura sentadas en la mesa.
 Una vez que sus ojos alcanzaron a la feliz Lily, su cara brillante, su preocupación se evaporó, intercambiaron abrazos, lágrimas de alegría  cayeron y la primera de varias botellas de champagne fue abierta.
 Lily se sentía en la cima del mundo, en la cima del universo, deslizándose en el cielo. Tenía a Nate, finalmente, completamente, era suyo.
 Quería subir a la azotea y gritar a toda la ciudad (no hizo esto pues su vestido se arruinaría). Los ojos de Laura se posaron en Lily también, se detuvo en seco y se quedó mirando.
—Oh, querido señor —susurró.
Lily se movió junto a Laura y se paró frente a ella. Puso sus brazos a los costados, el corazón bombeando en su pecho, ella le preguntó a su muy próxima suegra en voz baja:
—¿Qué puedo hacer por su hijo? Fue el turno de Laura de echarse a llorar, extendió la mano y agarró la de Lily entre las suyas.
—Haces más de lo que debes hacer. —Laura se apartó de Lily, pero no la soltó—. No podría haber mejor esposa para mi hijo si estuviera en mi poder Lily. Eres perfecta. Lily sintió que las lágrimas llenaban sus ojos por las dulces palabras de Laura y Emily grito:
 —¡No! ¡No llores! ¡Oh no! —le espeto a Lorna—.
Tráeme mi bolsa de maquillaje, ¡rápido! Susan, Lorna y Emily rápidamente arreglaron los daños en el maquillaje de Lily; Maxine, Laura y Emily le pusieron lápiz labial, rímel, colorete y un pañuelo de encaje azul cielo, que fue el que su madre llevó en su propia boda, que también fue de su abuela el día que celebró la suya, en un pequeño y exquisito bolso de color marfil —otro regalo de esa mañana de parte de Maxine— y todas bajaron corriendo las escaleras. Lily se paró en la acera y se despidió de sus chicas mientras ellas gritaban palabras de aliento y algo picante por la ventana abierta mientras se alejaba.
 Lily estaba riendo y sonriendo sin pensar en nada. Nada podría ponerla triste de nuevo.
Sin embargo, ella no vio a las tres personas que encendían el auto por la calle mientras ella estaba de espalda a él.
 Pero Laura lo hizo y su rostro palideció al verlo.
 
Tash
Natasha Roberts McAllister Jacobs estaba agradecida de que mami hubiera enviado a Fazire con ellos a Bath.
Papá, descubrió Tash, no era muy bueno en arreglarle el pelo a una niña de siete años y hacerla ultra súper bonita en un día tan especial.
Esto, pensó Tash, estaba bien teniendo en cuenta que su papá era bueno en todo lo demás. Nadie, reconoció, podía ser bueno en absolutamente todo.
Y de todos modos, Fazire tenía magia. El solo chasqueaba los dedos y el pelo de Tash tenía todo tipo de cosas divertidas, rizos animados, y retirado a un lado con bonitos y brillantes clips.
Cuando lo hizo, papá miró a Fazire de una manera divertida que parecía un tanto exasperada —a Tash le gusta esta palabra y sabía lo que significaba— y divertida.
Era una mirada que hizo a Natasha soltar una risita. Papá, descubrió Tash, ahora sabía que Fazire era un genio especial y no le importaba. Tash sabía que no lo molestaría y pensó que le deberían haber dicho hace mucho tiempo.
 Era el mejor papá siempre y dado que Fazire era uno de la familia a pesar de que era un poco extraño, Tash siempre supo que a su papá no le importaría. Mami había hecho que usara un azul pálido, como el azul que papá había usado en la antigua y ahora nueva habitación de mamá.
 Tash no había sido feliz sobre el azul, quería rosa.
Hasta que se había visto muy linda con el vestido con volantes. Una vez que vio el vestido ya no le había importado.
—Ahora que está listo el pelo de Natasha, necesito arreglarme —dijo Fazire en su voz de soy–un–genio–todos–se–inclinan–ante–mí y desapareció en un puff de humo color uva que se fue hacia su botella hasta que ya no  estaba.
Tash miró a su padre. Se veía más guapo que nadie que jamás haya visto en toda su vida.
Y se acordó de todo lo que había visto, de todo, a pesar de que nunca le había dicho a nadie.
El vestía un traje oscuro con una camisa color marfil y un bonito lazo del color exacto al vestido de Tash. Ella se movió hacia su papá y, a pesar de que ya no era un bebé, sino ahora una niña grande, su papá era fuerte y la levantó, como siempre
 Ella envolvió sus brazos y piernas alrededor de él y le acarició con su nariz, y de nuevo, como siempre, le devolvió el cariño con la suya.
Luego se echó hacia atrás, solamente un poco, y ella respiró hondo porque tenía que preguntar lo que había estado pensando durante días, durante semanas, pero siempre tenía demasiado miedo.
—¿Papá? —dijo con voz tímida.
 —¿Sí, cariño? —respondió su papá y Tash sintió algo alegre en su corazón porque nunca antes la había llamado cariño y le gustó mucho.
—Tú no vas, ummm… —Se detuvo y luego se precipito—, nunca vas a irte de nuevo ¿verdad?
Observó a su vez el hermoso rostro de su papá sorprendido luego duro, luego suave y le dijo:
 —Nunca —de una manera que realmente, realmente creyó.
 Tomó uno de sus brazos de alrededor de su cuello, puso su mano sobre su mejilla y dijo algo más que había estado demasiado asustada para decir:
—Hoy es un día feliz y una vez que se termine, ¿crees que seguirás lastimado? Él parpadeó lentamente y luego dijo:
—¿Lastimado? Tash, ¿qué te hace pensar…?
—Lo veo en tus ojos —interrumpió Natasha.
 A mami no le gustaría que Tash se entrometiera pero sospechaba que papi no le diría. Los brazos de su papi se apretaron más que nunca y su mano fue a la parte trasera de su cabeza, sus dedos colándose entre sus divertidos y elásticos rizos y presionó su mejilla contra su fuerte cuello. Lo que no hizo fue contestar.
—Eres demasiado lista para tu propio bien —murmuró él y Tash había escuchado eso antes. Tenía la sospecha que no era demasiado lista para su propio bien. Era demasiado lista para el bien de todos los demás.
 —Ya no quiero que estés lastimado —le dijo Tash en voz queda, pensando que deberían regresar al tema dado que era uno importante.
Su papi la jaló de regreso y la miró directamente a los ojos, y al verlo vio sus ojos porque ella y su padre tenían exactamente los mismos ojos.
—El dolor se fue, Tash —le dijo.
Lo miró detenidamente, tratando de ver algo del dolor ahí, en sus ojos, su rostro, cualquier lugar.
 No pudo encontrar ninguno así que sonrió una extravagante y dulce sonrisa Luego gritó:
 —¡Yuupiiiiii!
Y luego tuvo el mejorisísimo, mejor regalo del día.
Su padre le sonrió de vuelta.
 
Maxine
—No creo que esto esté pasando. —Lily hervía de pie en su sala de estar.
 Maxine tampoco podía creer que estuviera pasando. El tiempo estaba acercándose. Debieron haberse ido hace diez minutos.
 En lugar de eso, estas odiosas criaturas estaban de pie en la sala de estar diciéndole cosas a Lily, cosas… cosas… tales cosas que Maxine estaba preocupada porque sus oídos estuvieran sangrando solo por oírlas.
Había sido una mañana divertida y feliz, llena de risas, lágrimas y champagne y había acabado con la comida que apenas habían tocado la noche anterior —para deleite de Maxine, le gustaba su comida.
Lily era Lily de nuevo, la chica que Maxine había conocido hace casi una década, feliz, risueña, llena de vida, sonriente y con un corazón abierto para todos.
Finalmente todo estaba bien en el mundo. Luego, observando a Lorna, Emily y Susan yéndose, Maxine había sentido a Laura tensarse a su lado.
Se había girado para ver lo que estaba observando y vislumbró a Alistair caminando hacia ellas, un hombre y una mujer con él.
 —Alistair, ¿qué haces aquí? —Maxine sonrió hacia él.
Alistair no sonrió de vuelta. Luego Maxine lo sintió, una ola de algo horrible latiendo a su espalda y se giró para ver a Lily, que estaba más pálida que Laura quien lucía enraizada al punto donde estaba parada, su boca abierta con sorpresa — una sorpresa extremadamente infeliz—, Maxine sintió importante notarlo, y Lily lucía lista para cometer asesinato.
 —¡Cómo se atreven! —gritó Lily, avanzando hacia ellos—. ¡Largo! ¡Váyanse! ¡Fuera de mi vista! ¡Cómo se atreven! La mirada dura y enojada sobre el rostro de Alistair se suavizó mientras miraba a Lily pero permaneció determinado.
—Lily, debes escuchar, Jeffrey y Danielle me dijeron sobre McAllister —imploró—. Por favor, debes escuchar.
 —No tengo que escuchar nada de lo que digan —espetó Lily y se giró hacia Maxine—. Vámonos.
 Maxine miraba entre todos. Conocía quienes eran Jeffrey y Danielle y sus ojos se entrecerraron hacia ellos, luego giraron hacia Alistair y uno tendría que haber sido ciego para no ver su rostro gritando “traidor”.
 —Nos vamos —declaró Maxine, moviéndose hacia Laura.
—Quiero escuchar lo que tienen que decir —dijo Laura tranquilamente, mirando hacia sus hijos y todos se detuvieron.
—Laura, la reservación para la ceremonia está confirmada. Si la perdemos o llegamos tarde —Maxine puso su mano ligeramente sobre el brazo de Laura—, no podemos llegar tarde o tendrán que moverse a la siguiente boda. Los sábados en el Registro Civil están llenos. Lily y Nate tuvieron suerte en encontrar ésta y aun así, Nate tuvo que jalar algunas cuerdas.
 —Ustedes dos vayan, quiero escuchar lo que tienen que decir — contestó Laura, luego se giró hacia Lily—. Manejaré tu auto. Después que termine aquí, lo prometo, las seguiré.
 Lily sacudió su cabeza pero Alistair empezó a hablar y toda la atención se giró hacia él.
 —Lily tiene que escucharlo.
—Lily se va a casar con mi hijo. —La voz de Laura, que había sido suave, ahora tenía un feroz temblor corriendo a través de ella—. Yo lidiaré con Danielle y Jeffrey.
 —No te dejaré sola con ellos. —La voz de Lily también tenía una vena de acero corriendo a través de ella. Laura se giró hacia Lily y tomó su mano.
—Debes irte. Ve con Nathaniel. Yo manejaré esto.
 —No —Lily sacudió su cabeza de nuevo y dijo con rotundidad—. Somos familia y la familia permanece unida. Luego, antes que Laura pudiera contestar, Lily se giró hacia Alistair.
 —Tienen diez minutos.
Todos se metieron a la casa. Lily no se sentó u ofreció refrigerios y tampoco lo hizo Laura. Maxine se quedó de pie cual centinela.
 Alistair tomó su señal y se quedó de pie al igual que Danielle quien, Maxine notó con ira, estaba mirándola mientras observaba a la suntuosa sala de estar recién amueblada como si hubiera entrado en una miserable casucha y Jeffrey miraba fijamente incluso hambriento —pero no en una buena forma, sino en una que hizo que la piel de Maxine se erizara— a Lily.
—Ahora tienes nueve minutos —dijo Lily después de que estuvieran parados ahí por un rato y nadie más que Lily dijera algo.
 —Tu prometido es un criminal —estableció Alistair francamente.
Laura jadeó.
 Los ojos de Lily se estrecharon y sus manos se cerraron en puños. Maxine se tensó. Alistair continuó.
—Jeffrey y Danielle han tenido investigadores privados investigándolo. He leído los reportes. McAllister no solo es un ladrón de poca monta y un corredor para un gánster, tu pronto a ser suegro era un vendedor de armas.
 Jeffrey se movió hacia adelante y Lily dio un paso hacia atrás así que se detuvo pero, desafortunadamente, habló.
—Lily, ambos se han comportado de manera pero luego debes saber que su madre fue asesinada. Incluso hay una posibilidad que él lo hiciera, que Nate asesinara a su propia madre —dijo Jeffrey, su voz fingiendo sinceridad, falsa sinceridad que incluso el tonto más grande sobre la tierra podría decir que era un mentiroso.
 Entonces empezó, las viles palabras derramándose, no solo de Jeffrey sino también de Danielle. Y no solo sobre Nate, a pesar que las palabras sobre Nate eran más sorprendentes y tristes que viles, sino también sobre Victor.
Maxine encontró que tomó cada pedazo de su voluntad de su no muy llena —en el mejor de los casos— reserva para detenerse de irse hacia adelante y sacarles los ojos.
 —¡Silencio! —gritó repentinamente Laura, finalmente deteniendo las palabras y todos los ojos se movieron hacia ella—. Silencio —repitió en un tono de voz más bajo, su voz temblando de nuevo pero esta vez con enojo— . Pensé… —empezó, pero luego se detuvo, parpadeando y tragando, visiblemente tratando de recuperar el control, luego empezó de nuevo—. Pensé que estaba avergonzada de ustedes antes, de quiénes son, de en lo que se han convertido, de lo que han hecho, pero ahora… ahora, ni siquiera sé que decir. Ya no son mis hijos, desde este punto ya no existen.
Eso fue lo que pasó, Maxine lamentó decirlo.
 Eso fue cuando su fuerza de voluntad se agotó —pero, también pudo haber sido por todo el champagne que había consumido esa mañana, ella consumió mucha, muchísima, le gusta el champagne.
Por supuesto, si mirara hacia atrás, lamentaría profundamente sus acciones, pero se salió de sus manos.
A ella le gustaba Laura y amaba a Lily y no podría haberse detenido a sí misma  incluso si lo intentara.
 Lo cual no hizo.
 Porque, después de que Laura dio su declaración, Danielle caminó derecho hacia su madre y le dio una bofetada.
 Y eso Maxine no lo pudo soportar.
Por suerte para Maxine, tenía una cómplice, porque Lily aparentemente estaba justo terminando su conversación y ella tampoco toleraba el abuso físico de una hija a su madre. Así que las dos, Maxine y Lily, reaccionaron para ponerle un alto a esto.
 Lo cual, resultó, ¿profundamente lamentable?
 
Victor
 
 —No puedo imaginar donde están —escuchó Victor lo que dijo la niña. Ellos estaban parados en el vestíbulo del Registro Civil.
La lista de invitados era corta, algunos amigos cercanos de Victor y Laura, las empleadas de la tienda de Lily y otras diversas personas que ni Victor o Nate habían visto pero que eran parte de la vida de Lily.
 Ellos tendrían que estar supuestamente en el cuarto de ceremonias hace cinco minutos. Si perdían su cita, tendrían que reprogramarla. Victor tuvo un mal presentimiento.
Todo el día Nathaniel había parecido estar, bien, fue difícil creerlo pero Nathaniel había parecido despreocupado, relajado de una forma que Victor nunca lo había visto antes.
 Nunca.
Victor se sintió seguro de que Nathaniel había arreglado las cosas con Lily.
Ahora, no estaba muy seguro. Victor miró por la ventana y vio a Fazire en un extraño traje morado oscuro, una corbata turquesa y una cámara colgaba de su cuello, paseándose por la acera, mirando furiosamente la calle como si pudiera forzar, con sus poderes mágicos, a la limosina de Lily deslizarse hacia la entrada y aparentemente parecía estar hablando consigo mismo.
 —Señor, vamos a tener que pedirles… —Una persona del Registro Civil se había aproximado a Nathaniel que, Victor notó con creciente alarma, lucía sombrío, más que sombrío, con un dejo de tristeza, lo que hizo a Victor sentirse devastado al verlo resignado.
Entonces escuchó el timbre del celular de Nathaniel.
—Realmente lamentamos pedirle que apague su celular… —dijo la persona del Registro Civil, pero cerró de un golpe su boca cuando Nathaniel la cortó con una mirada acerada. Nathaniel tomó su teléfono, miró la pantalla y rápidamente lo abrió justo cuando el celular de Victor timbró en su bolsillo.
—Lily. —Escuchó Victor decir a Nathaniel, con voz tensa.
Victor tomó su teléfono y vio la pantalla.
—Laura está llamando.
 Él abrió su propio teléfono mientras escuchaba a Nathaniel decir de forma brusca y rápida:
—¿Estás en dónde? Todos los ojos voltearon a mirar a Nathaniel mientras Victor ponía su teléfono en su oído.
—Laura —dijo Victor al teléfono, pero escuchando nada más que sollozos. Victor sintió que la fatalidad se instalaba en su corazón, su cuerpo se volvía tenso y observó como la rabia remplazaba la resignación en la cara de su hijo.
—¿Qué está pasando, Laura? —preguntó Victor en voz baja, pensando que él sabía la respuesta. Él no lo sabía.
—Estamos en… estamos todas en… —tartamudeó Laura—. ¡Prisión! —gimió y las cejas de Victor se juntaron.
Luego entendió lo que su esposa le dijo.
 Entonces Victor gritó—: ¿Prisión? —y todos los ojos que estaban mirando a Nathaniel voltearon a mirarlo a él mientras Laura balbuceaba algo en su oído sobre el abogado de Lily, luego sobre Jeffrey, luego Danielle y justo cuando Victor se preparaba para tener una apoplejía, considerando la presión de su sangre que tenía que estar disparada y su rabia alcanzando nuevos límites, Nathaniel caminó con pasos largos hacia él, su teléfono aún estaba en su oído.
—Estaré ahí en menos de una hora —estaba diciéndole Nathaniel a su teléfono, su voz vibrando con furia.
Victor lo observaba mientras Nathaniel escuchaba por unos momentos más y cuando habló de nuevo controló cuidadosamente su voz y dijo suavemente—: Cariño, me haré cargo de eso. Estaré ahí en menos de una hora. —Entonces cerró su teléfono colgando y miró a su padre.
 —Laura, tengo que irme —interrumpió Victor a su esposa.
—¡Pero Victor! —gritó Laura. Victor miró a su hijo.
—Nathaniel me necesita —dijo Victor. Hubo silencio por un momento y entonces, él supo que había esperanza en la trémula voz de su esposa cuando ella dijo:
—Por supuesto. —Luego con evidente esperanza—. Nos veremos pronto, mi amor.
Él escuchó la desconexión en su oído y cerró su teléfono apagándolo.
—¿Qué necesitas que haga? —le preguntó Victor a su hijo.
 —Lily y yo nos vamos a casar hoy —fue todo lo que dijo Nathaniel. Victor inclinó la cabeza afirmando que entendía el mensaje y Nathaniel le dio un vistazo a su hija que estaba riendo con una de las empleadas de Lily.
—Cuida de Tash —ordenó Nathaniel. Victor asintió de nuevo. Fazire lleno de energía gritó a toda la habitación:
—¿Qué está reteniéndolas en el nombre del Magnífico Gran Genio Número Uno? Nathaniel no respondió.
 Con rápidas y ligeras zancadas, caminó derecho pasando a Fazire, saliendo del edificio.
—¿Ahora a dónde va él? —gritó mientras Natasha, pareciendo asustada, corrió detrás de su padre pero Victor la atrapó y la giró de vuelta.
—¡Tengo que ir a donde mi papá! —gritó su nieta, forcejeando contra los brazos de Victor y alcanzando la puerta por dónde su padre se había ido.
—Va a estar bien —tranquilizó Victor a Natasha—. Pasó algo y tu papi tiene que ir a buscar a tu mami. Natasha movió sus ojos astutamente hacia su abuelo, mirándolo detenidamente y decidiendo en cualquier caso que él estaba diciéndole la verdad o que su padre podría poner en orden cualquier cosa — probablemente lo último—, su miedo se desvaneció, una extravagante sonrisa tiro de sus labios y ella dijo:
—Está bien.
Luego ella fue atrás a donde estaban las chicas de Lily.
—¿Te gustaría decirme qué está pasando? —dijo Fazire, con la cabeza inclinada hacia atrás, mirando fijamente a Victor por debajo de su nariz, Victor se movió hacia su singular amigo y cumplió su demanda. La cara de Fazire se tornó purpura como su traje pero Victor lo ignoró y volteó hacia la inquieta empleada del Registro Civil.
Entonces él ordenó:
—Lléveme con la persona que está a cargo.
 
Laura
 
Al inicio ellas fueron tratadas abominablemente por la policía.
Lo que pareció hace horas —pero no lo fueron—, en la casa de Lily y Nate, Laura había tratado de encontrar alguna grieta para intervenir — pero había fallado— en la intensamente alta situación, había escuchado vagamente al abogado de Lily llamar a la policía.
En cuanto llegaron, a la policía no pareció importarle ni un poco que la chica que estaba luchando en el suelo con Danielle fuera supuestamente la que se iba a casar en una hora. Ya habían llevado a muchos de ellos a la estación de la policía y no les permitieron usar el teléfono.
 Lily, para consternación de Laura, había parecido a gusto completamente con esto.
Su vestido había sobrevivido notablemente al combate de lucha libre, aunque, para desesperación de Laura, su pulsera había sido arrancada y su pelo era un completo desastre. Danielle había salido peor vestida, sin embargo.
Alistair y Jeffrey habían logrado sacar a Maxine de la lucha pero se necesitó de los dos para controlarla mientras ella trataba de sumergirse de nuevo, todo el rato animando a Lily que estaba en lo que parecía ser una lucha a muerte con Danielle en el suelo. En los momentos finales de la batalla, la señora Gunderson decidió que había tenido suficiente de sentarse en el respaldo del sofá y observar con desinterés fingido de gato.
Se arrojó, con las garras al descubierto, a la acción y arañó ferozmente las piernas y brazos de Danielle pero, sorpresivamente, o quizás no tanto, el gato no tocó a Lily.
Mientras estaban sentados en la estación de policía esperando su oportunidad de usar los teléfonos, Lily había sonreído a Laura y dijo:
—No te preocupes, tan pronto como pueda llamaré a Nate y él va a resolverlo. Eso, admitió Laura, la hizo sentirse un poco mejor. De cualquier manera, eso no cambiaba el hecho de que los dos hijos horribles y malvados de Laura habían echado a perder de nuevo las cosas entre Nathaniel y Lily y había sido culpa de Laura porque ella había querido oír lo que tenían que decir esperando, estúpidamente, que fuera a ser una disculpa.
Lily no estaba equivocada acerca de Nate. Diez minutos después de que Lily telefoneara a Nate, una persona con aspecto de oficial fue hacia ellos luciendo avergonzado echando miradas acusadoras a los oficiales que habían ido a casa de Lily y se los habían llevado sin tener en cuentas las circunstancias de celebración, para luego no ofrecerles el baño o el uso de teléfonos por lo que parecieron siglos.
 En cuanto llegó, el oficial sonrió a Lily reconfortantemente.
—Señorita Jacobs, he tenido una llamada —explicó—. Por favor, acepte mis más sinceras disculpas. Su prometido está en camino. Mientras tanto, le daremos un poco de té y la llevaremos a un lugar para arreglar las cosas.
—¡Bien! —declaró Maxine pomposamente, poniéndose de pie y sacudiendo su caftán lavanda, el cual estaba generosamente rociado de lentejuelas alrededor del cuello y el dobladillo. La ropa de Maxine no había salido muy bien de la pelea, tenía un gran corte de la rodilla hasta el dobladillo—. Él ofrece té. Yo nunca —espetó.
 —¿Podría por favor tener primeros auxilios? —pidió Danielle desde su lugar al final del pasillo, afortunadamente lejos de donde Lily, Laura y Maxine estaban.
 —¿Y usted sería? —preguntó el policía.
—Soy Danielle Roberts —dijo como si estuviera diciendo “Soy la reina del universo”.
 Laura cerró los ojos con desesperación y luego los abrió para ver la espalda del hombre enderezarse.
—Te atenderemos en un minuto —dijo con desdén y algo amenazante.
Laura notó el rostro de Danielle registrando el profundo agravio pero apartó la mirada de su hija y observó mientras el oficial se volteaba y le ofrecía el brazo a Lily.
 En un tono casi reverencial, le dijo—: Señorita Jacobs. —También asintió hacía Maxine y Laura y supieron que debían seguirlo. Lily tomó su brazo y se alejó caminando, pasando a una Danielle que echaba humo, un sorpresivamente silencioso Jeffrey y un no arrepentido Alistair, que caminaba de un lado a otro y echaba miradas fulminantes.
Laura intentó ignorar a su hija pero Danielle estaba rasguñada y sangrando y aunque sabía que no era tan malo, Laura aún era una madre  y no podía evitarlo.
A pesar de que prometió que no le importaría, que ni siquiera pensaría en sus dos hijos de nuevo, abrió la boca para hablar, pero Lily se adelantó.
En un susurro, Lily se inclinó hacia el policía y sugirió: —¿Quizás, antes del té, podrías revisar sus rasguños? Ante las amables palabras de Lily, Laura se acercó y tomó la mano de Maxine y sintió que la de esta se cerraba alrededor de la suya y la apretaba con seguridad.
 Entonces Laura mordió su labio.
Sí, pensó, sí, mi querida Lily, eres perfecta para mi Nathaniel.
 Ahora estaban sentadas en una oficina desordenada pero no desagradable. Tenían té y paquetes de galletas aunque alguien había ido corriendo a comprar a Lily un latte, todo por el poder de Nathaniel, Laura estaba orgullosa de señalar.
 Laura y Maxine habían hecho todo lo posible para que el cabello de Lily volviera a su antigua belleza. Se veía bien, pero no tan bien como la obra de Susan.
Y esperaron a que Nathaniel llegara. Laura sintió que su corazón dolía mientras intentaba encontrar las palabras para disculparse con Lily una vez más de que sus hijos arruinaran todo. Cerró los ojos con fuerza, sintiendo que las lágrimas obstruían su garganta mientras estaba sentada en la estación de policías, de todos los lugares, con Lily en el día de su boda, de todos los días, cuando oyó una risita.
Sus ojos se abrieron de golpe y se encontraron con Lily quien reía con fuerza, ruidosamente, su cuerpo empezando a sacudirse.
—No puedo… —susurró Lily y luego soltó una risa impropia de una dama. Intentó controlarse y comenzó de nuevo—. No puedo creer que haya luchado en el suelo de mi sala de estar en mi vestido de novia. —Luego se arrojó contra el respaldo de la silla y se balanceó riendo.
Maxine reía también, suavemente, mientras se ponía de pie y se deshacía del latte de Lily.
 El vestido de Lily había salido bien parado, incluso si debían esperar otro mes, o, Laura esperaba que no, dos por una fecha alternativa en el Registro Civil, Lily podía usar el vestido de nuevo, y este no necesitaba manchas de café en él.
 —Aposté mi dinero en ti —dijo Maxine a través de su risa—. Empuñabas su cabello con tanta fuerza que creí que lo jalarías… —Se detuvo y se tragó la risa con los ojos horrorizados moviéndose hacia Laura—. Laura, lo lamento. Ella es tu hi…
—No es nada mío —declaró ésta firmemente y las risas de Lily y Maxine murieron abruptamente.
—Laura —dijo Lily suavemente preparándose para pararse. Laura levantó su mano.
 —No. —Sus palabras detuvieron los movimientos de Lily.
—Pero ella es… —comenzó esta.
 Laura inmovilizó a Lily en su lugar con una mirada y ella cerró la boca:
 —No, ella no lo es. Tengo una hija, sí, aún tengo una hija. Y ella está sentada conmigo en esta habitación.
—Laura —dijo Lily y saltó de la silla. Laura se levantó también y se encontraron en los brazos de la otra y se abrazaron con fuerza.
 —Señor McAllister. —Escucharon en la voz respetuosa que venía de detrás de la puerta cerrada—. Le puedo asegurar…
La puerta se abrió de golpe y Nathaniel estaba parado allí, su alto cuerpo tenso, sus ojos recorrieron la habitación hasta detenerse en Laura y Lily.
—Eso será todo. —La profunda voz de Nathaniel sonó con autoridad, su mirada estaba todavía en las mujeres pero él hablaba con el oficial de policía a su lado.
—Lo que le estaba diciendo es que puedo asegurarle… —comenzó el policía, pero se detuvo cuando los furiosos ojos de Nate lo miraron—. Por supuesto —continuó el oficial—. Lo, emm, dejaré en ello. —Entonces el oficial salió de la habitación.
Todos se quedaron en silencio, las mujeres mirando a Nathaniel, Nathaniel mirando a Lily.
 Finalmente Lily reaccionó, corrió hacia él y envolvió los brazos a su 456 alrededor. Los brazos de él se cerraron alrededor de Lily y, mientras ella presionaba su mejilla contra su pecho, él descansó la suya en la coronilla de su cabeza.
 —Está bien —susurró Lily—. Está bien, esperaremos.
Hemos esperado todo este tiempo. Iremos a la fiesta y luego tendremos otra cuando… Nathaniel levantó la cabeza y bajó la mirada a su prometida.
—Nos casaremos hoy —declaró, su voz era implacable.
—Pero pensé… —comenzó Lily, con la cabeza echada hacia atrás para mirarlo.
—Victor está lidiando con eso —la interrumpió Nate y sus ojos se movieron hacia Laura—. Madre, la limusina está esperando para llevarlas a ti y a Maxine al Registro Civil.
La sala quedó inmóvil de nuevo y Laura sintió un apretón alrededor de su corazón y un temblor en todo su cuerpo.
—¿Qué… que dijiste? —susurró mientras sentía que su corazón viajaba a su garganta.
El rostro de Nate apenas controlado se suavizó más cuando miró a Laura.
 —Por favor, lleva a nuestra amiga al Registro Civil —dijo tranquilamente, entonces finalizó—. Madre.
Laura se quedó de sólida piedra al oír a su hijo llamarla “madre” por segunda vez en su vida.
Luego, temblando, su corazón finalmente se compuso y sintiéndose extrañamente muy bien, alegre, asintió.
—Yo llevaré a Lily —continuó él.
 —Por supuesto —respondió Laura calmadamente.
 Maxine estaba de pie y mirando, abanicándose la cara con su mano y tragando convulsivamente para detener las lágrimas.
Lily ni siquiera lo intentó. Apretó su mejilla contra el pecho de Nathaniel y miró fijamente a Laura, lágrimas deslizándose por sus mejillas.
—Lily, sé cuidadosa —dijo Maxine—, vas a arruinar tu maquillaje.
—Lo arreglaré en el auto —le aseguró Lily, luego sonrió—. Ve — ordenó dulcemente.
Sobre piernas temblorosas, Laura caminó hacia la puerta pero a medida que pasaba a su hijo y su novia, la mano de Nathaniel salió disparada.
 Alzó la vista hacia él y este se inclinó para besarla en la mejilla.
Cuando él se enderezó, ella se mordió el labio, asintiendo mientras tocaba su hombro.
Entonces la mano de Maxine se deslizó a través de su brazo y la guio a través de la puerta.
Lily y Nathaniel siguieron. Jeffrey y Danielle todavía estaban sentados en la sala, Alistair había desaparecido.
Laura tomó nota con satisfacción —ella era, todavía, una madre—, los brazos de Danielle estaban cubiertos con tiritas.
—¡Nate! —Danielle se levantó de su silla y Jeffrey la siguió, agarrando a su hermana para sostener su espalda—. Escúchame, debes…
Primero Laura y Maxine luego Nathaniel y Lily caminaron junto a los dos sin decir una palabra.
Como de costumbre, Nathaniel no mostró ninguna reacción al ver a sus hermanos en apuros.
Tomó un esfuerzo gigantesco de voluntad para Laura pasar a su lado lo que esperaba serenamente.
 Fue ayudada por Maxine apretando su brazo y acercándose a su cuerpo en una muestra de apoyo. Luego fueron a la puerta y Laura se dio cuenta que estaba conteniendo su respiración. Lo dejo ir en un silbido.
Nathaniel vio a las dos figuras seguras en la limosina esperando y cerró la puerta firmemente detrás de ellas. Mientras la limosina se deslizó suavemente lejos, Laura y Maxine miraban por la ventana mientras Nathaniel caminaba al Aston Martin con Lily.
—Puedo solo decir —empezó Maxine, todavía mirando por la ventana—, él es la bomba.
 
Nate
 Por primera vez en horas, Laura sintió alegría burbujeando dentro de  su pecho y entonces se echó a reír.
Nate Nate estaba tratando muy fuerte de no perder los estribos mientras conducía rápido, pero no demasiado rápido, a lo que esperaba siguiera siendo su boda.
 No quería que se estrellaran en una bola de fuego y llamas en una última prueba y tribulación para poner a prueba su amor antes que el deseo de Lily fuera finalmente, sólidamente, irreversiblemente concedido. Lily estaba sentada a su lado en el Aston Martin inclinada hacia el espejo abierto en el parasol, tranquilamente aplicándose máscara y balbuceando. —Entonces, la señora Gunderson saltó, siseando y muy, muy enojada y…
—Lily. —Nate cortó en su inconexa historia, una historia que por alguna razón, Lily encontraba hilarante pero Nate definitivamente no lo hacía.
—¿Qué? —preguntó Lily, enroscando nuevamente la tapa en su máscara.
—No encuentro esto divertido —le dijo Nate.
—Bien, por supuesto que no, no estabas allí. Tenías que verlo para creerlo —explicó con una risita, subrayando sus palabras con entusiasmo como lo había estado haciendo durante la última media hora—. Estaba luchando en el suelo en mi vestido de novia —reiteró ella un fragmento de su indignante historia que ya le había dicho, uno de los muchos fragmentos que Nate encontró que detestaba más que nada.
—Incluso si lo hubiese visto, no lo encontraría divertido —replicó Nate.
—Bien, yo sí —declaró con firmeza y luego continuó, diciendo palabras que conmocionaron a Nate aunque no podía imaginar alguna vez la sensación de conmoción otra vez, lo sintió en sus palabras—. Nate, no me importa lo que diga acerca de mí y espero que no pienses menos de mí pero aquí esta, me alegro. Habría pagado por esa oportunidad. Te dije lo que ella dijo, lo que ellos dijeron, ella y Jeffrey, acerca de ti y también acerca de Víctor. Y luego ella abofeteó a Laura.
Moría de ganas de llegar a ella, ¡abofeteó a su madre! No lo podía creer.
¡Que perra! Ese fragmento de la historia, Danielle abofeteando a Laura, era el único que detestaba más que nada.
 Le complacía no haber conocido esa parte cuando había estado en la estación de policía o, tenía pocas dudas, el estaría en la cárcel probablemente encerrado en una celda después de cometer doble homicidio.
—¿Piensas menos de mí? —preguntó Lily en voz baja, interrumpiendo sus pensamientos.
—No —respondió Nate honestamente.
—¿Estás seguro? —presionó.
—Absolutamente.
Silencio, entonces en un simple susurro, ella dijo:
—Creo que pude haber arrancado parte de su cabello y tengo que admitir que me siento mal acerca de eso. Finalmente, Nate se rio y después de unos segundos, Lily se unió a él.
 Le tomo un momento pero Nate registro que esta era la primera vez que habían compartido risa.
 Ellos habían compartido muchos momentos de diversión, sonrisas, muecas, la había hecho reír, ella lo había —mucho más a menudo— hecho reír pero nunca habían compartido un momento como este.
Y ahora tenía una vida delante de él que se llenaría con estos momentos. Su risa murió de forma natural y una vez que lo hizo, él encontró su mano y se la llevó a los labios. Les rozó sus nudillos y luego dejó caer sus manos unidas en el muslo pero no la dejó ir.
—¿Crees que Víctor organizó un nuevo horario? —preguntó Lily, Nate la miró y vio que estaba sorprendentemente relajada, feliz y en absoluto  afectada por su tumultuoso día.
 —Sí —replicó el, volviendo sus ojos a la carretera.
—Bueno, si no lo tiene, por favor, no te decepciones. Vamos a reprogramar y…
—Lo ha hecho —dijo Nate con firmeza.
—Si no lo hizo, entonces…
—Él lo hizo.
 —Si no lo hizo…
—Cariño, él lo hizo —dijo Nate en un tono que era inequívocamente terminante.
—Bueno —murmuró ella entonces rebeldemente, en voz baja, dijo—, pero, si no lo hizo, no me importa. Te tengo ahora, casada o no, no me importa, siempre y cuando te tenga.
 El sintió esa sensación volviéndose-familiar de felicidad elevándose a través de su pecho, su mano apretó la de ella pero de mala gana lo dejó ir para que pudiera reducir la marcha y parar en un semáforo en Bath.
—Así que —Lily cambió de tema—, ¿a dónde vamos en nuestra luna de miel?
—Es una sorpresa —replicó Nate, el semáforo cambió y avanzó, acercándose al Registro Civil esperanzado encontrar que Víctor había tenido éxito en su tarea.
 —¿Tiene una playa? —preguntó ella.
—No —respondió, hábilmente ejecutando un giro en el tráfico pesado.
—¿Tiene montañas? —intentó de Lily nuevo.
—No —respondió, sintiendo sus labios temblar en su dulce interrogatorio.
—¿Es en un país extranjero?
—Sí —le dijo él.
 —¿Italia? —preguntó, esperanza en su voz.
—No. —¿Francia? —continúo Lily obstinadamente.
—No.
Ella parecía bloqueada en tanto Nate se detenía fuera del Registro Civil. Aparcó en las líneas amarillas dobles y el Aston se quedaría allí. Pondrían multarlo, no le importaba, tenía millones de libras esterlinas.
 Él felizmente pagaría una multa de estacionamiento o un centenar de ellas con tal de acortar diez minutos de espera para casarse con Lily. Se levantó y fue alrededor del auto cuando ella bajó del otro lado.
 —Por favor, espérame para abrir tu puerta, Lily —pidió en voz baja cuando llegó a ella.
—¿Suiza? —ignoró su petición y se mantuvo en su antiguo tema y Nate echó atrás su cabeza y rio.
 Rozó sus labios contra los de ella y la acompañó a la acera, diciendo un firme:
—No.
 —¿A dónde vamos entonces? —Ella perdió la paciencia y sus ojos destellaron, pero con feliz frustración, en lugar de verdadera furia.
—No te voy a decir.
Ella clavó sus talones en la parte inferior de los escalones de la entrada. Víctor y Fazire llenándola en tanto Lily miraba a Nate.
—Nunca dije que quería que fuera sorpresa, Nate —declaró Lily, luego amenazando—. No voy a entrar ahí hasta que me digas.
Sin dudarlo, para Nate ya no importaba si era una sorpresa o no si eso significaba que tendría que esperar más tiempo para casarse, finalmente cedió y le dijo:
—Indiana. La cabeza de Lily se movió involuntariamente y ella parpadeó.
—¿Me vas a llevar a Indiana para nuestra luna de miel? Nate deslizó el brazo alrededor de su cintura y la atrajo hacia su cuerpo.
 Cuando sintió su suavidad golpearlo, inclinó su cabeza hacia ella y, con sus rostros a un suspiro de distancia, dijo:
—Quiero que veas esta propiedad que compré. Costó una fortuna. Las personas que vivían allí no tenían ganas de mudarse. En fin, yo los convencí. Es una casa de campo de piedra caliza con marcos de mármol en las ventanas y un gran estanque en el patio delantero.
 Lily contuvo el aliento y sus ojos se abrieron como platos. Luego él vio como se llenaban con lágrimas y ella se apoyó en él.
 Llevó su mano a su mejilla, ella susurro su nombre y sintió todo el amor en el mundo arrastrarse sobre él en ese silencioso susurro.
Ante su nombre en sus labios dicho en ese tono, la cabeza de Nate descendió el resto del camino y la besó a través de sus lágrimas.
—¡Lily! —gritó Maxine desde algún lugar cercano pero a Nate no le importaba dónde—. ¡Vas a arruinar tu maquillaje!
 
Fazire
 
—Nate, no importa —le dijo Lily confortablemente a Nathaniel.
—Importa —le dijo Nathaniel secamente a Lily. Fazire miraba.
—No hay nada que podamos hacer. Tenemos calendario completo — dijo la persona del Registro Civil, retorciéndose las manos.
—Hijo, lo intenté —interrumpió Victor y Fazire vio que parecía completamente abatido.
 Fazire sabía que el hombre orgulloso había intentado, le había visto.
 Víctor había intentado todo. Intentó persuadir, intentó amenazar, intentó sobornar, y nada funcionó.
—¡Ella fue abordada en su sala de estar y erróneamente llevada por la policía! —gritó Maxine dramáticamente—. Sin duda puede hacer una excepción por eso.
 La empleada del Registro Civil negó con la cabeza.
—Pero ellos han estado esperando ocho años. —Escuchó Fazire decir a Laura, su voz tan triste que puso a Fazire triste también o más triste de lo que ya estaba.
Estaba triste por Lily, por Nathaniel, por Tash, su gloriosa Tash que lucía cabizbaja, incluso por Laura y Victor que querían esto para su familia.
 —Niña-Lily —dijo Fazire suavemente, sabiendo lo que tenía que hacer.
Lily no lo miró.
 Ella estaba mirando a Nate con amor y preocupación brillando en sus ojos.
Fazire supo de un vistazo que había cambiado. Fazire sabía que Nathaniel la había sanado anoche, que Lily había sanado a Nathaniel, que su deseo por fin se había hecho realidad, que finalmente encontrarían la felicidad.
 Por el resto de sus días de genio, y habría muchos, él viviría felizmente con el conocimiento de que él había creado eso para su Lily.
Pero Fazire todavía estaba triste, triste por él, triste de que estaba por dejarlos, a su adorada Lily, a su bella Natasha y a este buen hombre que había llegado a respetar.
 —Niña-Lily —repitió Fazire, su voz más fuerte y Lily se giró hacia él, tomó una mirada y se desenredó de su amante furioso y se movió hacia Fazire.
—¿Estás bien? —preguntó en voz baja, su mano se posó sobre el brazo de Fazire, ella estaba observándolo de cerca, perdiendo la pista de sus propias circunstancias calamitosas para preocuparse por él.
—Úsalo —dijo Fazire y encontró, para su asombro, que su voz salió ronca.
Oh, cómo los demás genios se reirían si alguna vez escuchaban eso.
 Él se aclaró la garganta y repitió:
—Úsalo.
—¿Usar qué? —preguntó ella, con ojos confundidos.
 Fazire asintió en dirección a Nathaniel, y Lily miró por encima del hombro a su prometido.
—Quiero hablar con el Secretario —exigió Nate.
 —Ya he hablado con el Secretario, él ya ha hablado con el Secretario. —La empleada señaló a Víctor y Tash se inclinó pesadamente, con desaliento, contra las piernas de su padre.
La mano de Nathaniel fue al hombro de su hija tranquilizadoramente mientras la empleada continuaba—: Lo siento mucho. Vamos a programar una nueva fecha tan pronto como nos sea posible.
Lily se giró hacia Fazire, con el rostro pálido y Fazire supo que ella entendió.
—No puedo… podemos esperar —susurró, sus ojos entrando en pánico.
—Míralos, Lily. Mira a Tash. Ella piensa que tu Nathaniel puede hacer cualquier cosa. Piensa que Nathaniel tiene un diferente tipo de magia. Darse cuenta de lo contrario, Niña-Lily, sabes que le rompería el corazón. —Lily negó con la cabeza, esto lo hizo fervientemente, el miedo ahora llenando su rostro y sus dedos en su brazo se apretaron como si nunca lo dejaría ir—. Míralos —instó Fazire suavemente.
 Ella sacudió su cabeza de nuevo y no lo veía pero lo sabía, lo sabía y lo mismo Fazire.
 Sabía que ella haría cualquier cosa por Tash y que haría cualquier cosa por Nathaniel. Su otra mano se acercó a apoderarse de su otro brazo.
—Fazire —susurró ella y luego se acercó, luego más cerca, sus brazos envolviéndose a su alrededor.
—Úsalo, niña-Lily —murmuró Fazire suavemente en su oído cuando su querida Lily empujó su cara en su cuello.
 —No quiero. Te irás y eres de la familia. La familia no se va hasta que tenga que irse y tú no tienes que irte. Nunca tienes que irte. —Fazire sintió el cuerpo de su Lily sacudirse y luego ella susurró—: Te quiero, Fazire. — Su voz se quebró en su nombre y sus brazos lo aferraron más fuerte, Fazire no creía que pudiera respirar, pero por suerte él no tenía que respirar por lo que sólo la dejó aferrarse.
—Yo también te quiero —contestó, sorprendiéndose a sí mismo porque lo decía en serio, tan en serio hasta las profundidades de su cínica alma de genio.
El consejo de genios se había equivocado con el Mejor Deseo del Siglo.
 Lily era el mejor deseo jamás hecho.
 Jamás.
Desde la eternidad.
—Úsalo —repitió Fazire.
 —No —negó Lily.
—Niña-Lily, úsalo —le rogó y sintió a su cuerpo sacudirse otra vez.
Ella se quedó en silencio durante un largo rato y luego oyó su petición en un susurro:
 —Si hago esto, tienes que dejar que Tash se despida.
Fazire cerró los ojos.
—No, no puedo soportar… no —Fue el turno de Fazire para que su voz se quebrara y oyó el silencioso hipo de Lily de pena.
—Si te vas, te echaré de menos. —Ella todavía estaba susurrando, su voz con pena.
—Úsalo, Lily —presionó Fazire, no seguro de poder aguantar mucho más.
—Nunca te olvidaremos —continuó ella y él sabía que estaba retrasando. Sabía que estaba tratando de pensar en otra forma.
—Por favor, Lily, ahora… úsalo. Sus brazos se apretaron aún más.
—Escribiré una historia y para siempre pasará en nuestra familia para que todos sepan de ti —prometió—. Lo maravilloso que eres, lo divertido, lo leal…
—Niña-Lily… —Sintió humedad en sus ojos y no supo lo que era por un momento antes de que parpadeara para alejarla. Entonces cayó en la cuenta de que eran lágrimas.
 Fazire, el gran genio, estaba llorando. Esperaba que no se supiera, él nunca, en la eternidad (literalmente), superaría esa vergüenza—. Úsalo —imploró y por el tono de su voz, el cuerpo de Lily se quedó inmóvil.
Entonces su cara se enterró profundamente en su cuello y ella dijo las  palabras contra su piel. —Fazire, deseo estar casada con Nathaniel McAllister, hoy, justo aquí, justo ahora, en el Registro Civil de Bath.
Fazire se apartó suavemente de sus brazos y ella se puso delante de él, con los ojos brillantes de lágrimas fijos en los suyos, ella levantó sus manos en frente de ella y las mantuvo unidas por la desesperación mientras sus labios se apretaban entre sí para luchar contra las lágrimas.
Entonces grandiosamente, usando su mejor voz de genio, Fazire dijo:
—Niña-Lily, tus deseos son órdenes para mí.

 Luego sonrió hacia ella con tristeza, levantó la mano y chasqueó.


 Entonces el Gran Genio Fazire desapareció.


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por eilyno el Sáb 4 Mar - 14:01

OHH DIOS, gracias @Julietmo por el capi!!!

bien decia yo que ese abogaducho no me caia bien y esos mal nacidos hermanastros de Nate son unos desgra.... oye que embarrar a su papa aunque lo haya sido le deben lealtatd. pero que sabran esos de lealtad.  ajajajaj la pelea del siglo!!!   lol!   nate sacandola de la carcel y que pena que se fue Fazire 






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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por LuVelitta el Sáb 4 Mar - 15:03

Este libro es lo que es gracias a Fazire!! No me gusta que haya usado su último deseo, no me gusta que se haya ido!!!


Esta última escena me hizo llorar más que cualquiera escena triste o emotiva que haya tenido el libro!!



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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Dom 5 Mar - 12:12

27
Lily
 
Lily se sentó en un elegante sofá de espera, Tash descansando pesadamente contra su costado, Maxine al otro lado sosteniendo su mano.
Nate había pedido hablar con el Secretario y desapareció detrás de una puerta cerrada.
 Tash se había dado cuenta de inmediato, después que su padre se fue, que Fazire se había ido también y había preguntado por él.
 Lily había mentido, tratando de poner buena cara, diciéndole que Fazire había olvidado algo y estaría de vuelta en poco tiempo.
Lily le daría la noticia a Tash después.
Sabía que pronto la mente de Tash estaría en otras cosas más felices y Lily no tenía el corazón para arruinar su día más de lo que ya estaba.
 Lorna se adelantó y entregó su ramo a Lily lleno de blancas, espesas y fragantes peonías, la flor favorita de Becky.
 —Por si acaso —susurró Lorna con esperanza y se apartó silenciosamente.
—Ojalá tus abuelos estuvieran aquí —dijo Lily a Tash, sosteniendo el ramo cerca de su nariz.
—Lo están. —Tash miró a Laura y Victor.
Lily sonrió, era pequeño y triste pero real.
—Tus otros abuelos, muñequita.
 Tash se acurrucó junto a Lily, envolvió su brazo alrededor de la cintura delgada de Lily y le dio un apretón firme.
 —Yo también. Y desearía que Fazire estuviera aquí, pensó Lily fervientemente, lanzando ese pensamiento al vacío, esperando desesperadamente que el Magnífico Gran Genio Número Uno monitorizara los deseos volubles y los concediera por capricho, aunque sabía que no lo hacía —Fazire le había contado que el Magnífico Gran Genio Número Uno no era muy amigo de los seres humanos, incluso aquellos que supervisaba le sirvieran.
Continuó con vehemencia en su cabeza.
Desearía que Fazire estuviera aquí para verme casada.
Desearía que Tash pudiera tener un deseo de Fazire y su hija también y así sucesivamente, para siempre.
 Eso es lo que deseo para mí, para mi hija, para mi linaje pero sobre todo es lo que deseo para mi amado Fazire.
La puerta se abrió y Nate salió con la chica del Registro Civil. Estaban sonriendo, aunque eso no sorprendió a Lily.
—Ha habido una cancelación —anunció la chica. Hubo gritos de felicidad y vítores de alegría. Tash se levantó de un salto y corrió a través del pasillo, arrojándose a Nate quien sonrió sin reservas a su hija.
 Él la levantó y la hizo girar a medida que Tash reía con puro deleite. Junto con su sonrisa incauta, el rostro de Nate se veía aliviado y feliz.
 Fue entonces cuando Lily supo que hizo lo correcto.
 Sin embargo, no podía dejar de pensar que esto estaba mal.
 
 
Nate y Lily se sentaron frente a la larga y reluciente mesa.
 Victor y Maxine se sentaron en un extremo, los testigos oficiales en el matrimonio; que finalmente firmaron el certificado. El Secretario se sentó frente a Nate y Lily.
—¿Podemos empezar? —preguntó el Secretario, sonriendo a la pareja. Lily asintió y volvió la cabeza hacia Nate.
 Estaba sentado junto a ella, pero parecía muy lejano. Como si sintiera sus pensamientos, su mano se estiró y agarró la suya en un fuerte apretón tranquilizador.
 Lily contuvo las lágrimas.
 Fazire, ¿puedes verme? Preguntó en silencio a nadie. No hubo respuesta. Espero que me puedas ver, que veas lo que has hecho.
 Pensó.
—Señoras y señores, estamos reunidos aquí hoy… —comenzó el Secretario. Y entonces el pandemónium golpeó.
 Las puertas cerradas al fondo de la sala se abrieron de golpe, con fuerza, golpeando ferozmente contra las paredes y un hombre entró.
 No cualquier hombre.
Era un hombre que llevaba un fez dorado, pendientes de oro, brazaletes de oro, un chaleco bolero de oro, pantalones holgados dorados y zapatos rizados con punta de oro. Tenía el pelo negro, una barba negra puntiaguda y lo que parecía kohl negro alrededor de los ojos.
Estaba caminando en el suelo pero parecía disgustado por este acto, como si sus pies deberían estar pisando las nubes.
—¡Discúlpenme! Estamos en medio de una ceremonia. —El Secretario estaba de pie y Lily notó tardíamente que Nate había soltado su mano y también estaba de pie.
Lily también notó, con cierta alarma, que Nate tenía una cara que sólo podía ser descrita como tormentosa.
—¿Qué demonios? —Lily oyó a Laura preguntar.
 Detrás del genio de oro llegaron más genios, uno, dos, tres, una media docena, dos docenas, cuatro docenas, todos en el mismo atuendo extravagante, pero en diferentes, vibrantes, contrastantes y llamativos colores.
 Entraron en fila, cuando el Secretario bramó—: ¡Disculpen! ¿Qué significa todo esto?
Más genios llegaron a través de la puerta hasta que llenaron la sala, sentándose en las sillas vacías, apretándose por los lados, por el pasillo, a lo largo del fondo de la sala y todos ellos estirando el cuello para ver, mirando descaradamente a Lily, Nate y hasta Tash.
 Lily se puso de pie lentamente, observando el espectáculo de genios, junto con todos los demás.
—Esto es absurdo. ¿Quiénes son ustedes? Deben irse. Estoy casando a esta pareja —anunció el Secretario.
—¡Tú! —El Genio de Oro, que se había arrimado junto a Tash en la primera fila, habló pomposamente al Secretario—. Puedes esperar un momento.
—No voy a esperar —le dijo el Secretario.
—Lo hará —ordenó el Genio de Oro.
—No lo haré —dijo el Secretario en respuesta.
 El Genio de Oro lo ignoró y sus ojos oscuros cayeron sobre Lily.
—Tú eres Lily Jacobs —declaró.
 Nate se había trasladado a su lado, su brazo deslizándose alrededor de ella de manera protectora y mirando fijamente al Genio de Oro.
 —¿Qué está pasando? —exigió saber Nate.
—Y tú eres Nathaniel McAllister —proclamó el Genio de Oro.
—Sí, lo soy. Ahora, ¿qué demonios está pasando? —espetó Nate.
 —Soy el Magnífico Gran Genio Número Uno —declaró el Genio de Oro pretenciosamente.
Lily se quedó sin aliento, Maxine jadeó y Tash aplaudió felizmente, mirando hacia el genio a su lado con asombro.
El Genio de Oro echó a Tash un vistazo y, Lily casi podría jurar, le guiñó un ojo a su hija.
—No me importa quién eres, estás interrumpiendo nuestra… — comenzó Nate y luego se detuvo, sus ojos escaneando la sala, saltando de genio a genio. Lily sintió que su cuerpo se tornaba cada vez más tenso a su lado, sus dedos clavándose en su cintura.
 Luego su cabeza giró de golpe hacia Lily y sus cejas se fruncieron.
 —¿Dónde está Fazire? —preguntó. Lily abrió la boca para responder, pero no tuvo que hacerlo, el rostro de Nate pasó de alarmada duda a la comprensión.
 Lentamente, cerró los ojos y la volvió contra su cuerpo fuerte.
Dejó caer su frente a la de ella y abrió los ojos.
 —Lily —murmuró, mirándola directamente a los ojos—, no lo hiciste.
Asintió y sintió las lágrimas venir de nuevo.
Cómo una persona podía llorar tanto en un solo día estaba más allá de Lily, pero era una prueba viviente de que podía suceder.
 —Sabía que lo querías —susurró Lily—, y Tash habría estado devastada.
—Podríamos haber esperado —dijo Nate, ignorando al ejército de genios.
 Ignorando el hecho de que había conducido como un maníaco, bueno, no exactamente como un maníaco, pero cerca, para llegar al Registro Civil.
Ignorando el hecho de que le había dado a Lily un reto en la entrada y le habló de su hermosa, increíble y espectacular sorpresa de luna de miel. Ella nunca se habría negado a ir en realidad al Registro hasta que le había dicho acerca de su luna de miel, ella estaba bromeando, pero él estaba impaciente.
No quería esperar, ella lo sabía. Por el amor de Dios, hace ocho años, la dejó embarazada para así mantenerla a su lado. Lily, de todas las personas, sabía que Nate no se detendría ante nada para conseguir lo que quería.
 Visiones de él obligando al Secretario a casarlos a punta de pistola aparecieron en su cabeza —eso, admitió, era un poquito dramático, pero desde luego no quería que perdiera los estribos delante de Natasha.
En cuanto a Tash, incluso pensar que su padre no podía mover montañas era algo que Lily, si podía evitarlo, simplemente no lo toleraría.
 Nate empujó a Lily dentro de sus brazos, interrumpiendo sus pensamientos.
 —¿Alguien me diría que está pasando aquí? —demandó el Secretario. Nate y Lily la ignoraron.
—Él me lo dijo —dijo Lily—. No quería que Tash… Nosotros esperamos tanto… Sé que querías… —Se detuvo y luego continuó—. Me lo dijo —repitió, con su voz finalmente rompiéndose y hundió la cara en su pecho.
 —Querida —susurró Nate contra su coronilla.
—¿Qué está ocurriendo aquí? —gritó el Secretario—. ¿Quiénes son esas personas bizarras?
 —Son genios —intervino Natasha, con voz furiosa—, y no son bizarros.
—Ellos no son genios —replicó el Secretario.
—Lo son —replicó de vuelta Tash.
—No lo son. No hay tal cosa como genios —respondió inteligentemente el secretario, mirando a Tash mientras Nate y Lily la alcanzaban.
—Hay tal cosa como genios. ¡Estás viendo a un millón de ellos! —gritó Tash, finalmente perdiendo la paciencia.
 Lily alejó su rostro del pecho de Nate y miró a su hija.
—Tash, no grites —la regañó en voz baja.
—Mami, esa señora está loca. ¿Cómo puede decir que no hay…?
—Tash. —La voz de Nate era firme y la boca de la niña se cerró, sus brazos se cruzaron en su pecho y un puchero de obediente-pero-aunrebelde se situó en su rostro. No solo había sacado la peculiar sonrisa de Lily; también tenía su vena rebelde. Los ojos de Nate se movieron hacia el Magnífico Gran Genio Número Uno.
—¿Por qué está aquí? —preguntó Nate.
—Para juzgar el Premio al Deseo del Siglo, por supuesto. Esto… —El Magnífico Gran Genio Número Uno hizo un gesto a su alrededor—, es el consejo, más, emm… Unos cuantos genios quienes simplemente querían verlos casarse. —Terminó un poco menos pomposamente, pero todavía en el modo de declaración.
—Bien. —Cortó Nate—. ¿Les importaría entonces si nos casamos? — preguntó irónicamente. El Magnífico Gran Genio Número Uno inclinó la cabeza regiamente.
 —Miles de palabras de gratitud —murmuró Nate con humor seco y Lily sintió una histérica burbuja de risas subiendo por su pecho.
 Nate le envió una mirada que decía que no le hacía gracia y una risita escapó. Lily llevó sus manos a su boca para sofocarla.
 —Lily —dijo Nate en advertencia.
 Ella alejó sus manos.
—No puedo evitarlo. ¡Oh, Nate! —Puso sus manos en los hombros de él y se puso en puntillas para mirarlo a los ojos—. Desearía tanto que Fazire estuviera aquí para ver esto. Hubiese reído y reído y…
—¡Deseas! —anunció el Magnífico Gran Genio Número Uno con voz resonante, una voz que hizo saltar a Lily, a Nate fruncir el ceño y que los ojos de ambos fuesen hacia él—. ¡Lily Jacobs, nieta de la Gran Sarah Jacobs, son mis órdenes!
Luego levantó la mano y chasqueó los dedos y en un dramático puf de remolinos de humo, Fazire apareció a menos de un metro de distancia.
—¡Fazire! —gritó Lily, saliendo de los brazos de Nate y lanzándose a los del genio.
Vagamente oyó susurros de asombro mientras su cuerpo golpeaba el de Fazire porque los genios rara, muy, muy rara vez tocaban a los seres humanos y los humanos nunca tocaban a los genios.
—¡Niña Lily! —exclamó Fazire—. ¿Qué, dónde…?
Fazire estaba mirando a su alrededor y luego se quedó inmóvil y miró al Genio de Oro.
—¡Magnífico Gran Genio Número Uno! —gritó, desenredándose de Lily y cayendo en una profunda reverencia ante su amo.
—Fazire —El Magnífico Gran Genio Número Uno bajó la vista hacia este—, levántate. Fazire se enderezó y Lily tomó su mano. Los ojos del Genio de Oro cayeron a sus manos unidas y se acercó a ellos con obvia desesperación y luego sacudió la cabeza.
—¿Magnífico Gran Genio? —llamó Fazire, claramente confundido ante el cambio de eventos. Los ojos del Genio de Oro se abrieron.
 —Mi amigo —dijo suavemente—, has servido bien a esta familia. El único genio que ha servido tres generaciones de humanos. Y has realizado los dos mejores deseos en la historia de los genios, la creación de esta chica y su unión a este hombre que la necesitaba.
 Fazire asintió, aun confundido pero intentando pretender que no lo estaba. Lily le apretó la mano y el genio le devolvió el gesto.
—Por lo tanto, Gran Fazire, creo —declaró el Genio de Oro—, que si es tu deseo, los servirás por la eternidad.
 Jadeos se escucharon alrededor pero Lily apenas los registró, el de ella y el de Fazire fueron muy fuertes.
—¿En serio? —preguntó este, su rostro envuelto en esperanza.
—¿Lo deseas, Fazire? —demandó el Genio de Oro. Fazire miró a Lily, luego a Tash, luego al Magnífico Gran Genio.
 Luego, sin otro momento de duda, asintió.
—Así será —decretó el Genio de Oro—. ¡Tus deseos, Gran Fazire, son mis órdenes! —Levantó sus dedos y los chasqueó.
Y estaba hecho. Lily levantó los brazos en el aire y gritó de alegría.
—¡Yupiiiiiiiiiii! —gritó Tash, corriendo y saltando de arriba abajo, con los brazos alrededor de su madre y Fazire.
Lily lo abrazó, abrazó a Tash, abrazó a Maxine que había rodeado la mesa.
Abrazó a Victor y luego a Laura. Finalmente, se giró y se arrojó a los brazos de Nate quien la levantó del suelo en un medio giro automático. Nate la dejó en el suelo y la observó, sacudiendo la cabeza y tocando su mejilla mientras absorbía la pura alegría inalterada que emanaba su mirada.
Luego sus ojos se movieron hacia Fazire.
—¿Te importaría que nos casáramos ahora? —preguntó con falsa cortesía pero con sus labios temblando. Los ojos de Fazire se estrecharon.
—No dejes que me meta en tu camino. Solo fui yo quien los juntó en primer lugar —se quejó—. No dejes que mi pequeño deseo interfiera con sus atareadas vidas humanas. No es que sea sin precedentes para un genio conseguir un deseo. No es como si no hubiésemos revelado el hecho de que esto nunca ocurrió antes en toda la eternidad. No es que deberíamos jactarnos por un momento de mi alegría y en la eterna gratitud del Magnífico Gran Genio Número…
—Fazire —lo interrumpió Nate.
—¿Qué? —espetó el genio secamente
. Nate puso una mano en el hombro de Fazire.
Este miró la mano y luego a Nate.
 —Tash —dijo este último suavemente, y el corazón del Lily se derritió. Nunca esperó poder amar a Nate más, ni en un millón de años, pero en ese momento lo hizo.
El rostro de Fazire se suavizó.
Luego lo escondió y rodó los ojos.
—Está bien, me sentaré —dijo con falso hostigamiento y sus ojos fueron hacia Lily—. Niña Lily, cásate por el amor de Dios, tengo hambre.
Ella rio de nuevo pero esta vez oyó a Nate unírsele con una suave risa.
Fazire tomó la mano de Tash y la llevó a los asientos.
Todos se sentaron a excepción de los genios, quienes flotaban.
Entonces Nate tomó la mano de Lily.
Cuando lo hizo, ella la apretó. Miró profundamente a los hermosos, oscuros y amados ojos de Nate.

Diez minutos después, estaban casados.


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Dom 5 Mar - 12:19

Epílogo
 
Nate Ocho años después, Nate tiene cuarenta y cuatro años, Lily tiene treinta y ocho, Tash tiene quince, Jon tiene diecisiete, Fazire es demasiado viejo como para contar. De nuevo, es principios del mes de mayo…
 
E l Rolls Royce se deslizó hasta detenerse fuera de la inmensa librería en Oxford Street en Londres. Nate notó la fila fuera de la puerta y que rodeaba la esquina.
 Se volvió hacia el joven a su lado.
 —Parece que vamos a estar aquí un rato, Jon —le dijo Nate a su hijo.
El joven se encogió de hombros y miró a su padre, luego puso los ojos en blanco. Nate sonrió. Había estado en esta situación antes. Los libros de Lily eran muy populares y ella les daba una gran cantidad de tiempo a sus lectores.
Siete años antes, Lily publicó una novela sobre una viuda de guerra, su hija sin padre, el intenso pero cariñoso hombre con el que se casó, la hija que vino del deseo de un genio y el romance de esa hija con un hombre imposiblemente apuesto, pero duro, frío, prohibido cuyo corazón tenía que enmendar, un romance lleno de pruebas y tribulaciones.
Se convirtió en un éxito de ventas y Lily, a menudo con Nate, Tash y su recién adoptado, hijo de diez años de edad, Jon, a cuestas, viajando por el mundo firmando libros y hablando con habitaciones llenas de sus fans.
 El primer éxito de ventas era casi siempre el favorito de los fans, sin embargo, por lo general tenían las series de Lily, que consistían en libro tras otro de amantes románticos y sus peligros, cada uno llenos de humor, tocados con tristeza y siempre, había un genio.
Nate y Jon se movieron a través de la multitud hacia la mesa donde Lily se sentaba detrás de una pila de libros y sonreía con su peculiar sonrisa eficaz a la siguiente persona en la fila.
Incluso después de ocho años de verla todos los días, el cuerpo de Nate —y su corazón— aún reaccionaba ante esa sonrisa.
—¡Papá! —llamó Tash y corrió hacia adelante desde su lugar junto a Fazire, que estaba de pie detrás y a la derecha de Lily, en las sombras, oculto pero siempre al lado de su Lily.
Tash se arrojó hacia Nate, su cuerpo alto y delgado meciéndolo sobre los talones. Ella nunca había cambiado su hábito de gritar su nombre y lanzarse a sus brazos cada vez que lo veía.
Tarde por la noche, algunos años antes, acostada en sus brazos en la oscuridad, Lily compartió con cierta tristeza que pensaba que Tash secretamente temía que cada vez que Nate dejaba su presencia nunca volvería.
A Nate hace mucho tiempo le preocupaba lo mismo.
 Se alejó de su hija, metió una pesada cortina de cabello negro detrás de su oreja y sonrió hacia sus ojos, sus ojos, y ella le devolvió la sonrisa. Leyó el alivio en ellos, como hacía a menudo desde los primeros días en que entró en su vida antes de que rápidamente lo escondiera.
—Por Dios, Tash. Derríbalo, ¿por qué no? —murmuró Jon junto a Nate.
Tash salió de los brazos de Nate y empujó el hombro de su hermano.
—Cállate, Jon. —Crece, Tash —replicó Jon.
—Tú crece —regresó Tash.
 Jon giró sus atormentados ojos marrones hacia su padre.
—Paren —dijo Nate en voz baja pero firme, y sus dos hijos, como lo habían hecho durante años cuando su padre hablaba en ese tono, inmediatamente obedecieron.
 Aunque, todo hay que decirlo, Tash lo hizo con evidente renuencia y Jon lo hizo con arrogancia extrema, una arrogancia que Lily afirmaba que recibió de Nate, pontificando, a veces en gran longitud, de la prevalencia de la crianza sobre la naturaleza.
Nate había sido cauteloso con la adopción de un niño mayor que Tash, uno residente de la calle, un niño como él. Lily había insistido.
 También Laura.
 Maxine había exigido, dramáticamente.
Víctor se había, sorprendentemente, aliado con Lily, Laura y Maxie. Fazire había estado, sorprendentemente, del lado de Nate. No es sorprendente que Lily hubiera convencido a Nate, así como a Fazire.
 No había sido fácil de llevar.
Jon era un apuesto muchacho, alto, delgado, fuerte, con el pelo y los ojos marrón oscuro.
Era inteligente, no tan inteligente como Tash pero era inteligente en la calle, agudo como una tachuela y un principiante rápido.
Jon también era rudo, malhablado, maleducado y tenía una vida privada que igualó e incluso superó a la de Nate. Tash, con su corazón abierto, lo había tomado inmediatamente. Le encantaba tener un hermano y fueron los meses de la exuberancia implacable de Tash lo que lo rompió.
 Eso y, por supuesto, el firme pero no empalagoso amor de Lily, al igual que Laura le había demostrado a Nate y la orientación firme y comprensión innata de Nate.
Por no hablar del extravagante pero cuidadoso aprecio de Fazire, el dramatismo de Maxine y definitivamente el amor empalagoso y el afecto suave de Laura y la amabilidad brusca de Víctor.
 Le tomó un año, pero Jon se instaló y luego los aceptó, después su situación de “adoptado” se desvaneció y se permitió convertirse en uno de la familia.
La única que conocía su historia completa era Tash. O Jon pensaba que ella era la única que lo sabía. Fazire los había escuchado y había llamado a Lily, quien había llamado a Nate que pasaba y todos habían escuchado hasta que Nate, dándose cuenta de lo que estaban escuchando a escondidas, había empujado con fuerza a su esposa y a su genio en el pasillo, mientras que habían forcejeado en silencio luego, eventualmente cedieron.
 Jon le había mostrado todo a su nueva hermana
. Y Tash había guardado sus secretos, y eran cercanos, realmente cercanos, como los hermanos deberían ser. A pesar de que, para la molestia gentil de Nate, peleaban constantemente.
Estaban de pie, los tres, y vieron a Lily firmar sus libros.
 —Desearía que estas multitudes se fueran, tengo hambre —murmuró Tash con impaciencia.
—Cuidado con tus deseos, hermanita. —Jon lanzó su brazo casualmente sobre los hombros de Tash y ella se inclinó hacia su hermano—, Fazire está observando.
 Fazire, Nate se dio cuenta, no estaba mirando, fruncía el ceño.
Por otra parte, Fazire siempre fruncía el ceño.
Jon sabía de Fazire. A Jon incluso le había sido concedido su propio deseo a pesar de que, al igual que Tash, aún tenía que usarlo.
Este deseo les había sido concedido hace dos años, después de una visita del Magnífico Gran Genio Número Uno.
 Por alguna razón, estas visitas eran con regularidad, por lo general cuando Lily le horneaba a Nate un pastel, algo que hacía cada semana en sus primeros meses como marido y mujer —como había prometido— y luego cada mes después de primer por siempre cumpleaños, luego anualmente, sin falta, en su cumpleaños, y otras veces además.
Las reglas de la asistencia mágica de Fazire en su familia se habían hecho en la recepción de la boda. Cada descendiente directo de la línea de Nate y de Lily tenía un deseo, si Fazire deseaba otorgarlo, y Fazire viviría con la primogénita mujer a menos que tuviera otro favorito, eso era  totalmente decisión de Fazire.
 Fazire y Jon tenían una relación que rivalizaba incluso con la que el genio tenía con Tash.
 Por otra parte, Fazire amaba a cualquiera que Lily amara. Incluso, Nate se dio cuenta hace algún tiempo, al propio Nate.
 Fazire pisoteó hasta Nate y sus hijos pero, como siempre, dirigió su mirada a Nate.
—Haz algo. Necesito un café. Necesito pastel. Voy a morir si no tengo pastel en este instante —exigió a Nate.
—No morirás, Fazire. No puedes morir —señaló Tash, arrugando la nariz a su genio.
—Bueno, voy a experimentar un destino peor que la muerte —replicó Fazire.
—¿Qué es? —preguntó Jon, sonriendo como siempre lo hacía ante el comportamiento excéntrico de Fazire.
—Hambruna extrema y falta de pastel —respondió Fazire y su mirada giró hacia Nate—. Nathaniel, haz algo.
Nate miró su reloj. Lily se había quedado cuarenta y cinco minutos de más del que se suponía que debía parar.
 Volvió la cabeza y miró a su esposa.
Cada día, se ponía más hermosa, tanto que se preguntaba vagamente si había sido embrujado.
 No preguntó, sobre todo porque no le importaba.
 —Lily —llamó, su voz profunda se transmitió a través de la extensión que los separaba. La cabeza de Lily se levantó de firmar un libro y le sonrió a su marido.
 El estómago de Nate dio un vuelco, pero no era del todo desagradable, de hecho, era intensamente agradable y de todos modos, Nate no solamente ya estaba acostumbrado, sino que le gustaba.
—¿Sí? —volvió a llamar.
—Fazire quiere pastel —le dijo Nate.
 —No quiero pastel —anunció Fazire en voz alta y todos los ojos que no  habían vuelto hacia Nate, y visto, él estaba acostumbrado a las mujeres que estaban en la fila de firma de libros de Lily mirándolo, de nuevo, hace tiempo que la mayoría de las mujeres lo miraban fijamente, giraron por el anuncio de Fazire y el genio termino—. Necesito pastel.
—Vamos a parar la fila —ofreció un empleado a la audiencia quejumbrosa.
—Diez más —ofreció Lily, luego volvió su sonrisa a la fila y explicó—: Tengo que ver a mi familia.
 Más cabezas se giraron, más miradas hacia Nate, el increíblemente apuesto Jon, a la extraordinaria belleza Tash y al bizarro Fazire.
 Entonces las cabezas giraron de nuevo hacia Lily.
 La mayor parte de la fila se dispersó con buen humor y con pensamientos de que el extraño hombre se veía exactamente como un genio, y también, por supuesto, que el marido de Lily McAllister era imposiblemente apuesto.
 Lily terminó sus diez libros, estrechó la mano del gerente de la librería, habló brevemente con los empleados, luego se trasladó con su habitual gracia no afectada hacia su familia.
A su llegada, besó la frente de Tash, la mejilla de Jon y luego, de puntillas, con los ojos cálidos en él, rozó sus labios contra la mejilla de su marido.
 —Lo siento, lo siento —murmuró, buscando la mano de Nate—, ahora, el pastel.
—Finalmente —gruñó Fazire como si hubiera estado esperando milenios en vez de cuarenta y cinco minutos. Se trasladaron a la puerta, Nate abrió de un tirón su teléfono y llamó a su chofer.
Su mano dejó la de Lily, pero sólo para que su brazo pudiera deslizarse a lo largo de sus hombros, tirando de ella a su lado mientras caminaban.
Esto lo hacía constantemente y el paso de Lily cayó en conjunto con el de Nate.
 Mientras hablaba con su chofer, Nate vio mientras Tash empujaba a Jon entonces este envolvía su brazo alrededor del cuello de ella y la atraía hacia sí igual que Lily estaba en contra de Nate con obvias diferencias, principalmente, Tash exclamando en voz alta—: ¡Vete! —a pesar de que claramente no quería que lo hiciera.
—¡Niños! Están haciendo una escena —declaró Fazire aún más fuerte, haciendo su propia escena.
 Nate cerró su teléfono de golpe después de que le había dicho al chofer que estaban listos y el brazo de Lily se envolvió alrededor de su cintura. Ella inclinó la cabeza para mirarlo.
 —¿Pasaremos el fin de semana en el ático o regresamos a Clevedon?
—Londres —dijo Nate.
 Lily asintió y miró al suelo.
 —¿Lily? —llamó Nate. Ella inclinó la cabeza hacia él y sus labios se inclinaron hacia los extremos en el fantasma de su sonrisa peculiar.
—¿Sí?
—Te amo.
 No lo decía a menudo, prefería demostrarlo aunque Lily hacía ambos y con frecuencia. Por lo tanto, cuando lo decía, ella reaccionaba, tan extraordinariamente, tan gratificantemente. Sus ojos se encendían, después se calentaban, luego se suavizaban, luego se llenaban de asombro y admiración, aunque la última parte era como normalmente miraba a Nate… todavía.
—Yo también te amo —susurró.
 Abruptamente Nate se detuvo y también Lily.
 Y agradeció al tiempo que sus hijos eran lo suficientemente mayores y que ya no necesitaban ser protegidos del intenso afecto de Nate hacia su esposa.
Giró a Lily en sus brazos y le dio un beso, un beso de verdad, un beso que hizo a su aliento detenerse
—Nate, con satisfacción, no sólo lo escuchó, lo sintió— y el corazón le latía con fuerza en el pecho.
 No tenía idea de que las personas estaban mirando a la hermosa, amorosa, pareja feliz y algunos tomaban fotos.
 Y no podía importarle menos.

 Fin


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por eilyno el Dom 5 Mar - 13:18

Gracias @julietmo me encanto rangos para ti, que buuen final, Fazire se quedo con la familia, que risa con la boda y todos los genios.  Que bien la adopcion de Jon.






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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por LuVelitta el Dom 5 Mar - 17:49

El que Fazire volviera y lograra quedarse con su familia humana es el broche final que le faltaba a esta historia.

Creo que Nate fue uno de los personajes masculinos que menos me gustó, empecé amándolo y luego con su gran terquedad logró que solo terminará el libro porque quería saber cómo la autora lograría darle la vuelta, creo que lo único que siempre me gustó de este libro es Fazire y sus salidas, por lo demás este no es un libro de Kristen Ashley que volvería a leer, definitivamente me quedo con su serie de Dream Man...

Gracias @julietmo por esta moderación!!



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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por mariateresa el Dom 5 Mar - 18:06

HOOO que bien me encanto el libro ranguitos @julietmo los últimos capítulos me hicieron llorar, sacudir de rabia y mucha alegría con el final de frazier quedándose con la familia por siempre y el gran genio numero uno eso fue genial  y el epilogo fue fabuloso con un hijo adoptivo que también tiene su deseo.
me encanto.  que decir esta escritora nunca decepciona.
gracias


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Dom 5 Mar - 23:36

Bien chicas , me alegra haber compartido con ustedes la lectura, la tenia pendiente hace tiempo...

Creo que la mayoria cpincimos en que Fazire ha sido un gran personaje con esa personalidad suya...jejejje y la historia de Nate y lily ha mejorado con él ... porque osea en serio ... un genio!!!!! Que personaje curioso...

Ha todo esto chicas he dejare que la mayoria pueda.ponerse al día en.la lectura...seguro con un para de dias..se pueda ... y luego se colocara una lista de todas las que estuvimos pendientes de la lectura ...


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por chio.2099 el Lun 6 Mar - 17:18

Ya tenia todo un choro mareador y como estoy desde la tablet no se que hice que cambie de pag y se fue todo ;( 

En fin me gusto muchisimo este libro,  aun que no adore a nate ya que se me hizo un tipo muy sobervio, antipatico, ok ok tenia su pasado y fue dificil pero aun asi no me gusto que dejara ir a lily y luego solo jugara con sus sentimientos de te Quiero luego no y luego otra vez  y no te suelto y luego vete .... haaaa que jijo del maiz y abusava totalmente que lily tenia un enorme corazon.
Fazire fue la bomba, me encantaba su mal humor, como se regodeba de haber hecho perfecta a lily y su mejor deseo ""nate""   el gra  genio llegando a la boda fue simplemente genial y que lo dejaran a cargo de todas las generaciones vinideras de lily eso me reencanto aww fue tan lindo. 
no me gusto que por culpa del mendigo abogado de  lily llegaran los hijos inombrables y lily se tuviera que ensuciar con la esa mendiga perra, pero me gusto cuando la sra (como se llamaba la gatita?)  La rasguño toda jejejejeeje se lo tenia bien merecido
Me gusto que adoptaran un chico de la calle y su relacion con nash de cuentas conmigo y somos uno mismo pero peleando como verdaderos hermanos aww ternura total 

Ok muchas gracias por la lectura me gusto.
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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por wordsofthisgirl el Lun 6 Mar - 23:39

Me encantooooooooo.

Sin Fazire este libro no hubiera sido lo mismo, lo considero el personaje mas importante de esta historia.

Me encanto que se haya podido quedar en la familia.

Me gusto que hayan podido adoptar a alguien como Jon. 
 
Oh, y la aparición del gran genio en la boda 
Jaajajja me encanto la sabelotodo de Tash.

Mil gracias al club de lectura por este libro!!!


   
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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Miér 8 Mar - 12:08

bien chicas mas tarde se publicara la lista de las participantes en esta lectura!!!!


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por julietmo el Miér 8 Mar - 19:11

chicas les traigo la lista de participantes en esta lectura...

Lectura: THREE WISHES
 
Participantes que estuvieron hasta el final…


@LuVelitta
@eilyno
@mariateresa
@chio.2099
@wordsofthisgirl
 

Gracias chicas por su participación en esta linda historia, fue muy interesante leerla junto a ustedes... y leer todas sus opiniones...… seguro nos vemos por ahí…

pdta. Hago referencia a mi medalla (s) que aun me faltan de las lecturas de toda DMAV...jejejeje...por si acaso @Maga Pali


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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por Maga el Vie 10 Mar - 23:01

@julietmo escribió:chicas les traigo la lista de participantes en esta lectura...

Lectura: THREE WISHES
 
Participantes que estuvieron hasta el final…


@LuVelitta
@eilyno
@mariateresa
@chio.2099
@wordsofthisgirl
 

Gracias chicas por su participación en esta linda historia, fue muy interesante leerla junto a ustedes... y leer todas sus opiniones...… seguro nos vemos por ahí…

pdta. Hago referencia a mi medalla (s) que aun me faltan de las lecturas de toda DMAV...jejejeje...por si acaso @Maga Pali

MEDALLAS Y PUNTOS OTORGADOS A LAS PARTICIPANTES Y MODERADORA. 

GRACIAS Y DISCULPEN LA DEMORA




julietmo te mando mp para eso de tus medallas viejas. 
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Re: Lectura #2F Three Wishes-Kristen Aishley

Mensaje por Celemg el Vie 29 Dic - 1:47

Vale komenzar ahora? Se ve buena la trama..
Kiero mi propio genio jajaja


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