Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» ABC de nombres
Ayer a las 17:45 por Guadalupe Zapata

» Juego de Rangos
Ayer a las 17:44 por Guadalupe Zapata

» A B C de Flores
Ayer a las 17:22 por Guadalupe Zapata

» A B C De Colores
Ayer a las 9:39 por alexana

» Propuestas Agosto 2018
Ayer a las 6:51 por martenu1011

» ABC de Cantantes y Bandas
Ayer a las 6:50 por Guadalupe Zapata

» De 2 en 2 hasta 10.000
Jue 16 Ago - 16:48 por alexana

» Números del 1 al infinito !
Jue 16 Ago - 16:45 por alexana

» Ranguitos para todos
Jue 16 Ago - 13:04 por katrinakurt

[/hidecode]Bloquear botón derecho[hidecode]
SELECCION DE TEXTO

Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Página 10 de 12. Precedente  1, 2, 3 ... 9, 10, 11, 12  Siguiente

Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Miér 22 Mar - 22:50

Este capítulo fue muy difícil!! Y encima Darcy se aleja para darle tiempo y aparece Pamela, que pinta ser toda una asquerosa snob...
Fue un capi para llorar... Y esa nueva escultura.. Pérdida  Mala suerte



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Jue 23 Mar - 10:15

23


Alice


     Me había rehusado a ir a Acción de Gracias y Navidad y toda la parafernalia que iba con las vacaciones, pero cuando Tiffa llamó y me rogó que fuera a su fiesta anual de Año Nuevo, y me dijo que su madre estaría cuidando a los chicos de Alice y a Melody en otro lugar, cedí. Me dije que no tenía nada que ver con el hecho de que ella había dispuesto que Wilson fuera mi cita, porque Pamela estaba en Inglaterra para el Año Nuevo.
     Me imaginaba una fiesta con clase con una orquesta en vivo y vestidos de cóctel y tacones. Pero Tiffa me sorprendió diciendo—: ¡Usa algo cómodo! ¡Y colorido! Tenemos un concurso de quien pueda usar más color, y a nosotros, los Wilson nos gustan nuestras fiestas de Año Nuevo estridentes. No uses nada que vaya a mostrar tus bragas, si te agachas, en caso de que terminemos jugando al juego de la bolsa marrón. Alice se queja de eso todos los años, pero no sería Año Nuevo sin este.
     Pensé que era bastante colorido ir en vaqueros ajustados rosa fuerte y una camiseta ancha azul brillante de lentejuelas. Incluso tenía pendientes de plumas color púrpura en mis oídos y atadas en mi pelo y sombra de ojos brillante y labios rojos, pero Tiffa me había vencido fácilmente con mallas teñidas, una camisa de neón deslumbrante a rayas, plataformas naranja de tacón alto y una peluca arco iris de payaso. Wilson incluso se metió en el espíritu de las cosas con una camisa que no era azul, ni gris o negra. Era una manga larga con cuello en V en un suave color verde pálido. No muy fuerte, pero al menos lo intentó. Llevaba vaqueros negros y botas negras, y parecía muy poco profesoral.
     No era una gran fiesta, tal vez treinta personas, pero todo el mundo parecía conocerse bien. Había diez o doce parejas, además de Tiffa y Jack, Alice y Peter, y Wilson y yo. La mayoría de los otros eran socios británicos de Tiffa de El Sheffield. Yo habría esperado que todos ellos bebieran su champaña con sus meñiques levantados, teniendo en cuenta lo adecuado que sonaban conversando. Pero eran todos muy bulliciosos y fáciles de tratar, sobre todo después de unos tragos.
    La noche comenzó con un juego llamado Ja Ja Ja, así es como Tiffa lo llamó. A cada invitado se le había sido dada una pulsera, la que estaba hecha de un rollo de etiquetas en colores diferentes. El objetivo era hacer reír a la gente utilizando un gran y falso “ja, ja, ja”. Si tenías éxito en hacer reír a una persona, esa persona tenía que recompensarte con un beso y una etiqueta. Si una chica hacía reír a otra, ella podría darle un beso simple, o elegir a un chico para que esa chica lo bese, o viceversa. El campeón del Ja Ja Ja iba a determinarse al final de la noche por el número de etiquetas acumuladas, así como cuantas tenía todavía en su rollo de pulsera. Estaba aliviada al ver que los besos eran todos picotazos amistosos en los labios y mejillas con un montón de “¡Feliz Año Nuevo!” lanzados. Nadie parecía tomar ventaja y poner uno húmedo en un receptor indispuesto. La mayoría de las personas tenían la intención de coleccionar etiquetas. El juego continuó durante toda la noche, incluso cuando estaban siendo jugados los otros juegos, y me convertí un poco en un objetivo porque los Ja Ja Ja dirigidos a mí no eran muy divertidos, y yo todavía tenía que perder una etiqueta... o dar un beso. Tiffa y Wilson siguieron regresando de ida y vuelta el uno al otro, tratando de conseguir que el otro fallara, de vez en cuando rompiendo en carcajadas que fueron recompensadas prontamente con un casto beso en la frente, seguido de una etiqueta. Tiffa rápidamente pareció que tenía viruela, su rostro estaba tan lleno de etiquetas. El Ja Ja Ja de Alice era tan chirriante que la gente se reía, mientras se encogían, lo que le consiguió varios besos y pegatinas también.
     No sé lo que esperaba de una fiesta de Año Nuevo con un grupo de británicos, pero no era el Ja Ja Ja, y sin duda no era el juego de la bolsa marrón. La bolsa marrón consistía en pararse sobre una pierna como una grúa, inclinándose, y sin tocar el piso o la bolsa, levantar la bolsa del suelo usando sólo tu boca. En cada ronda, de tres a cinco centímetros serían cortados de la bolsa marrón hasta que sólo hubiera quedado una delgada cinta de la bolsa. Alice terminó consiguiendo una hemorragia nasal cuando plantó cara en el suelo. Tiffa era como un largo cisne, doblándose fácilmente en medio y recogiendo la bolsa del suelo como si fuera un movimiento de baile que había dominado años antes. Jack estaba fuera después de la primera ronda. El marido de Alice, Peter se tiraba un pedo cada vez que hacía un intento con la bolsa, su avergonzado “Perdónenme” casi más divertido que los constantes bocinazos. Wilson atacó el juego de la bolsa marrón con una concentración en mente que sus hermanas afirmaron era como él jugaba todos los juegos, pero estaba fuera de su liga después de dos o tres rondas.
     Al parecer, la bolsa marrón era una tradición de la familia Wilson y no una tradición inglesa en absoluto. El difunto Dr. Wilson había sido el que introdujo a sus hijos en el juego, y ellos lo habían jugado por tanto tiempo como cualquiera de ellos podía recordar. Habían pasado poco más de dos meses desde que tuve un bebé, y yo podría fácilmente haberme excusado, afirmando que no estaba lista para un juego tan físico. Pero no quería despertar la curiosidad de los otros invitados o suscitar preguntas, así que me uní y encontré para mi disgusto que el alcohol era una gran ventaja, ya que mi balance todavía estaba intacto cuando todo el mundo se estaba tambaleando. La ronda final se redujo a mí y Tiffa, y Tiffa estaba hablando basura, sonando como Scary Spice, mientras planeaba la victoria.
—¡Ja, ja, ja! —Me dijo, nariz con nariz, sus ojos cruzados cómicamente, cuando concedí la victoria. Esta Tiffa era tal contradicción de la Tiffa-conocedora-de-arte que me reí y la aparté.
—¡Te reíste! ¡Te reíste de mí, ja, ja, ja! —chilló Tiffa y saltó alrededor agitando sus manos en el aire—. ¡Dame una pegatina, Blue Echohawk! ¡Has sucumbido a mi ingenio! ¡Ahora debo asignar a alguien para que te bese y te bese bien! ¡Wilson! ¡Levántate, amor!
     En realidad, nadie prestó mucha atención a la mirada congelada en el rostro de Wilson. Estábamos allí juntos, después de todo, una pareja, por así decirlo. Los huéspedes de Tiffa estaban más entretenidos por su regodeo que por el hecho de que Wilson se había parado y se estaba acercando con la intención de entregar un beso.
     Alice, sin embargo, estaba observando con alegría como Wilson se inclinaba y presionaba sus labios a los míos en un beso que era en su mayoría aire y que mayormente terminó antes de que hubiera tenido incluso la oportunidad de prepararme.
—¡Oh, cielos! ¡Eso fue patético, Darcy! ¿Qué tenemos, cinco años? —gimió Alice en voz alta—. ¡Toda esta fiesta es patética! ¡No he visto un beso de verdad en toda la noche! Todos estos cortos picotazos y pegatinas y el jodido juego de la bolsa marrón. ¡Cielos! —Alice carraspeó ruidosamente. Se sentó y señaló a un hombre de aspecto agradable al que la mayoría de las mujeres habían ensimismado cuando el juego del Ja Ja Ja inició.
—¡Justin! Tú no estás casado, y eres absolutamente delicioso. Ve a darle un verdadero beso a Blue, ¿lo harás por favor? —Alice estaba un poco borracha, sospechaba. El hombre llamado Justin me miró con interés.
—Ahora, Peter y yo podríamos mostrarte cómo se hace, ¿no es así Peter? —Alice le dio un codazo a su marido quien se había quedado dormido después de fracasar en la bolsa marrón. Él respondió con un pequeño ronquido tranquilo. Alice lo empujó con indignación—. ¡Cielos! ¡Resoplando y roncando! ¡Qué romance! ¡Ayúdame, Justin!
—¡Ayúdanos a todos, Justin! —agregó Tiffa enfáticamente, empujando hacia adelante a Justin. Todo el mundo se echó a reír, todos menos Wilson, quien estaba parado rígidamente a mi lado, sus ojos siguiendo al divino Justin quien había decidido darle a Alice lo que quería y se estaba dirigiendo hacia mí.
     Wilson se volvió hacia mí de repente, y sus manos tomaron mi cara, sus dedos deslizándose en mi cabello. Con sus ojos fijos en los míos, él agachó la cabeza y rozó sus labios contra mi boca, otra vez, como si tuviera miedo de que Alice comenzara a decir “cielos” si él se retiraba. Sus labios eran firmes y suaves, y su aliento hacía cosquillas en mis labios. Mi corazón latía con fuerza en mi garganta y mi mente me gritaba, exigiendo que catalogara todos los detalles del evento con el que había soñado pero nunca atrevido a esperar. ¡¡Wilson me estaba besando!!
     Y entonces no podía pensar en absoluto. Sus labios eran más insistentes, sus manos jalando de mí hacia adelante y hacia él, mientras su boca se movía contra la mía, y luego en la mía, abriendo mis labios suavemente, su lengua buscando la entrada. Y yo le dejé entrar. Y luego sus brazos estaban envueltos alrededor mío, y el beso se convirtió en algo más. No era un juego, no era un espectáculo, era nuestro, y la habitación rodeándonos no existía.
     Nos separamos con un suspiro compartido. La sala estalló en gritos y aplausos mientras Alice saltaba arriba y abajo y se rió como una niña a punto de sentarse en el regazo de Santa.
—¡Eso fue encantador! ¡Darcy! ¡Si no fueras mi hermanito pequeño me pararía en la línea! ¡Peter! ¡Despierta, hombre! —Alice se volvió hacia su cansado cónyuge quien se había perdido todo el espectáculo.
     Tiffa nos estaba mirando con una pequeña sonrisa en sus labios, como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. La mano de Wilson se deslizó por mi brazo y capturó mis dedos agarrándolos. Sus orejas eran de color rojo, pero no habló. Él tomó mi mano por el resto de la noche, y juro que mi corazón se había hinchado de tamaño. Yo estaba sin aliento y emocionada y ansiosa por estar sola, ansiosa de explorar este nuevo desarrollo.
     Mientras se acercaba la medianoche, Tiffa encendió la televisión y pasó alrededor de matracas y confeti. Al parecer, otra tradición británica era ver al Big Ben dar las 12, lo que Tiffa tenía en el TiVo cuando en realidad había ocurrido en Londres, así que todo el mundo se sentiría como si estuvieran en casa... en Inglaterra. No me importó renunciar a Times Square por el Big Ben. O renunciar a los muchachos americanos por un profesor de inglés nerd de la escuela. Por el momento, estaba completamente enamorada de todas las cosas británicas.
     Hicimos la cuenta regresiva y luego vimos como el gran reloj daba la bienvenida al Año Nuevo en nuestro rincón del mundo. Gritos de “¡Feliz Año Nuevo!”, abrazos, aplausos y ruidosa juerga estallaron alrededor de la habitación. Tiffa y Jack tenían lágrimas en sus mejillas mientras se besaban y abrazaban, obviamente, movidos por el año que habían tenido y los años que estaban por venir. Y yo había ayudado a darles eso. Me volví hacia Wilson con una sonrisa, pero él mirada a otra parte, viendo la habitación saltar sin unirse a la celebración.
—Vámonos —dijo él de repente—. ¿Estás lista? Quiero irme. Nos fugaremos. Llamaré a Tiffa por la mañana y le agradeceré por la fiesta.
—Oh. Está bien. —Asentí mientras él me empujaba hacia la puerta. Agarró nuestros abrigos, y estaba tratando de salir cuando Tiffa corrió hacia nosotros, gritándonos en voz alta que esperemos. Wilson hizo una mueca, y yo me pregunté por qué estaba de repente con tanta prisa por salir.
—¡Darcy, espera! ¡No te lleves a Blue todavía! Los fuegos artificiales son increíbles desde aquí arriba. ¡Te los perdiste el cuatro de julio también! ¡Y no hemos coronado al campeón del Ja Ja Ja! —Ella descendió sobre nosotros, envolviendo sus brazos alrededor de nuestros hombros.
—Creo que Justin tiene todo eso asegurado, Tif. —La voz de Wilson sonó extraña, y una mirada pasó entre hermano y hermana que hizo que mi pecho se sintiera apretado y mi cara ardiera caliente.
—Ya veo —dijo Tiffa suavemente. Desearía que yo también pudiera ver. Ella se inclinó y besó mis mejillas y apretó mi mano—. Gracias por venir, Blue. Jack y yo te consideramos parte de nuestra familia y siempre lo serás. Cuando estés lista, debes venir a ver a Melody. Sería bueno para todos nosotros, creo. —Sus ojos se dispararon a Wilson y de nuevo a mí—. Feliz Año Nuevo, amores.
     Bajamos hasta el estacionamiento en silencio, el ascensor sorprendentemente lleno, teniendo en cuenta el hecho de que apenas era media noche y la mayoría de las fiestas estaban en pleno apogeo. Me apreté hacia Wilson mientras piso tras piso se añadían unos pocos ocupantes más, todos yendo hacia abajo. Wilson mantuvo su mano en la mía y vio como los números marcaban más y más bajo. Mi estado de ánimo descendió tan rápidamente cuando me pregunté si el viaje a casa estaría lleno de disculpas por un beso que me había iluminado como el Cuatro de Julio... o la víspera de Año Nuevo, para ser más exactos. Tiffa tenía razón. Los fuegos artificiales desde su balcón habrían sido increíbles. Desearía que nos hubiéramos quedado para verlos, para compartir otro beso mientras los colores explotando llenaban el aire antes de que la realidad barriera la magia.
     Las Vegas era una ciudad de fiesta y las multitudes eran pesadas, haciendo que salir del edificio de Tiffa fuera lento mientras el boulevard estaba lleno con gente pululando de un hotel a otro, absorbiendo las luces brillantes, los alimentos sin fin, y la ostentación de una ciudad que atiende a las celebraciones al extremo. Por suerte, el Sheffield estaba en el extremo sur del boulevard de Las Vegas, haciendo más fácil hacerse a un lado en las intersecciones más congestionadas mientras nos montábamos y nos dirigíamos hacia la circunvalación que nos llevaría al este hacia Ciudad Boulder. Wilson había estado callado mientras maniobraba su camino a través de la aglomeración de tráfico y gente, pero a medida que la ciudad y sus luces quedaron detrás de nosotros, el silencio era más de lo que podía soportar, así que decidí sacar todo el asunto.
—Tú besas como una anciana, Wilson.
   El coche viró violentamente, meciéndonos levemente mientras Wilson juraba y enderezaba el vehículo, su cabeza girando entre el camino y yo.
—¡Cielos! —farfulló Wilson, y luego se echó a reír y gimió, pasando una mano por su cara con obvia agitación—. Bueno, tú no.
     Mi corazón se agitó y mi estómago cayó ante sus palabras. —Entonces, ¿cuál es el problema?
—Ese es el problema.
—¿Así que si me besaras y se sintiera como besar a una de Las Chicas Doradas, todo estaría bien en el mundo? Porque eso es como se sintió para mí, y me siento muy bien, mientras que, obviamente, tú no.
—¿Las Chicas Doradas? —Wilson, obviamente, no ve repeticiones estadounidenses.
—Bueno... tal vez no una de ellas. Puede Ser... el Príncipe Carlos. —bromeé.
—¿Pero no Camilla? Por favor, dime que no fue como besar a Camilla. —insistió él.
Me reí. Pobre Camilla. —¿Estabas besándome como besando a Victoria Beckham? —Lo empujé—. Tiffa me dijo que tenías un flechazo importante con ella cuando tenías siete años.
—Oh sí. Ya que sé exactamente cómo se siente besar a Victoria Beckham.
—¿Tú pensabas en Victoria Beckham cuando me besabas? Eso es casi tan bueno.
—No, Blue. No lo hice. Por desgracia, yo era muy consciente de a quien estaba besando y por qué no debería estar besándola.
     Mis intentos de evitar un serio examen de “el beso”, obviamente, había fracasado. Wilson mantuvo sus ojos hacia adelante todo el camino a casa, y yo sofoqué el impulso de pedirle que se explicara a sí mismo, para justificar su rechazo contundente. Si él estaba luchando con sus sentimientos por mí, tendría que resolverlos. Me negué a alimentar su pesar, o incluso discutir por esto. Me senté en un silencio sepulcral durante el resto del viaje. Se detuvo frente a la casa y puso el auto en pare, girando la llave y, volviéndose hacia mí al mismo tiempo.
—He cruzado tantas líneas contigo tantas veces. ¡Yo era tu profesor, por el amor de Dios! ¡Mi hermana adoptó a tu hija! Es todo tan enrevesado y complicado, y no quiero hacer las cosas más desordenadas de lo que ya son. La amistad que tenemos, los momentos increíblemente íntimos que hemos compartido, el hecho de que tú eres mi inquilina... puedo racionalizar todo eso. Puedo justificar todo... siempre y cuando no haya romance. Esta noche, cuando te besé, crucé la línea del amigo, maestro, consejero, jodida figura paterna —escupió esta última línea, claramente disgustado—, a algo completamente distinto, y te debo una disculpa. No sé lo que estaba pensando, dejando que Alice me manipulara de esa manera.
—¡¿Figura paterna?! ¡Mierda! —Ahora yo estaba horrorizada—. ¿Así es como tú ves nuestra relación? ¡Asco, Wilson! —Salí golpeando del coche y pisé con fuerza los escalones, sin esperar a Wilson. Realmente no quería matarlo, pero en ese momento, estrangularlo no habría sido una exageración. Lo escuché detrás de mí, y me giré hacia él mientras subíamos las escaleras delanteras.
—Para el registro, Wilson. Tú fuiste mi maestro. ¡Una vez! Te has convertido en mi amigo. No soy una niña, y no soy tu estudiante. Soy una mujer adulta, ni siquiera tres años más joven de lo que tú eres. ¡No sólo besas como una vieja retrógrada, estás actuando como una! ¡Besarte no fue gran cosa! No era inapropiado, era un tonto juego de fiesta. ¡Supéralo!
     Me enorgullecía de mi honestidad y aquí estaba yo, mintiendo a través de mis dientes. La verdad es, que el beso fue una gran cosa. Fue una cosa enorme. Y Wilson definitivamente no besa como una anciana. Pero él no estaba recibiendo esa verdad. Ahora no. No después de que había arruinado todo.
     Los ojos de Wilson estaban en mi boca, y podía decir que él estaba luchando una batalla interna en si verificar sus proezas besando o dejarme calmar su conciencia culpable. Realmente él no podía tener las dos cosas. O el beso fue una cosa muy grande y estábamos en una relación totalmente diferente de lo que estaba dispuesto a admitir, o el beso fue sólo un juego entre amigos y él podría seguir fingiendo que todo estaba ordenado y sin complicaciones, y sólo era el buen tipo que cuidaba de Blue Echohawk.
     Él se acercó a mí, moviéndose deliberadamente. Se detuvo justo debajo de mí, así que yo estaba sólo un escalón por encima de él. Nuestros ojos estaban ahora a nivel, al igual que nuestras bocas.
—¿No fue una gran cosa? —dijo él en voz baja.
—Sólo un juego tonto. —contesté, igualmente en voz baja.
—Entonces, ¿por qué quiero hacerlo de nuevo?
    Mi corazón estaba latiendo con tanta fuerza que se hizo eco en mi cabeza.
—¿Tal vez tú sólo necesitas probarme que no eres una anciana?
—Ah... es eso probablemente. Sólo tengo que demostrarte que soy un hombre de verdad, capaz de entregar un beso que no te hará pensar en agujas de gancho y medias holgadas.
—Y talco en polvo y dentaduras.
     La boca de Wilson estaba a un aliento. —Eso debe ser.
     Mis ojos se cerraron mientras él mordisqueaba mi labio inferior y luego mi superior. Luego separó mis labios con un golpecito de su lengua, probándome suavemente. Su lengua encontró la mía, y estábamos parados, con sólo nuestras bocas tocándose, sólo nuestras bocas moviéndose. Durante varios minutos permanecimos de esta manera, nuestros cuerpos a centímetros de distancia, nuestras manos a nuestros costados, completamente centrados en la reunión de nuestros labios. El besar era lento, dulce, lánguido, como un gato estirándose bajo el sol.
     Y luego se acabó. Me mantuve quieta, esperando, esperanzada, de que su boca encontrara la mía de nuevo. Pero no lo hizo. Mis ojos se entreabrieron pesadamente, poco dispuestos a afrontar el final de un beso realmente asombroso. Wilson me estaba observando, una pequeña sonrisa en sus labios.
—Toma eso, Camilla —susurró él. Sin decir una palabra, me hizo a un lado, subió las escaleras y desbloqueó la puerta. Él la mantuvo abierta, esperando a que yo me volteara y me uniera a él. Mis miembros se sentían lentos y no podía mantener mis párpados abiertos. El techo de mi boca estaba tan sensible que era como si hubiera comido mantequilla de maní, mientras estaba en un estado de coma.
     Wilson me acompañó hasta mi puerta y susurró—: Buenas noches Blue.
   No respondí. Sólo lo observé caminar por las escaleras hasta su apartamento, preguntándome cómo había conseguido tener la última palabra después de todo.



     Wilson resolvió evitarme por el siguiente mes. Tal vez estaba ocupado, tal vez el nuevo semestre lo tenía trabajando hasta tarde. Varias noches oí sus pasos en el apartamento, por encima de mí después de las nueve. La vida de un maestro era una ingrata, supuse. Pero sospechaba que tenía más que ver con el beso en el Año Nuevo, y mantenerse alejado de mí que un aumento de la carga de trabajo. Y, por supuesto, ahí estaba Pamela.
     Pamela había regresado de Inglaterra, arrastrando su camino de regreso a la vida de Wilson, engullendo su tiempo libre. Fueron al cine, salieron a cenar, e incluso jugaron tenis el fin de semana. Yo nunca había tenido una raqueta de tenis. Supongo que no estaríamos jugando dobles. Además, no tenía un compañero exactamente. No podía imaginar a Bev siendo muy buena en el tenis, y aparte de Wilson y Tiffa, ella era mi mejor amiga. Y eso era simplemente triste.






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por wordsofthisgirl el Jue 23 Mar - 11:52

Ese primer besooo!!!!!!!!!!!


Blue queria otro, khashdf por eso lo estaba criticando, jajjajajaja

Otra vez Darcy?, en serio?. Hasta cuando dejaras de huir?


   
avatar
wordsofthisgirl

Mensajes : 1155
Fecha de inscripción : 16/07/2016
Edad : 22
Localización : venezuela

https://entrelibrosyunbuencafe.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por Yani el Jue 23 Mar - 12:27

Por fin llegaron al beso!!! Y fue con peleas, desafíos y celos de por medio pero resulta muy dulce...Me molesta que él siga con Pamela cuando quiere a Blue.
Y qué es eso de verse a sí mismo como una figura paterna para Blue? Está loco? Blue lo menos que quiere es un padre, necesita un compañero, alguien que la quiera y la cuide, en algún momento Wilson tendrá que hacer algo




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por carolbarr el Jue 23 Mar - 12:27

Me cae mal Wilson!

No puedo decir mas... no lo entiendo...
avatar
carolbarr

Mensajes : 266
Fecha de inscripción : 28/08/2015
Edad : 40

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Jue 23 Mar - 14:08

XXIII
 
Wow! Que tipo de celebración es esa sin duda muy inglesa, de nuevo como era el juego del ja, ja, ja , tengo que aprendérmelo, (empieza a leer el capitulo de nuevo, por 5° vez jajaja )
Siiiiiiiiiiiiiiii se besaron por fin ¡!!!!!!!!!!!!!!!!! Y de 1000 a 0 en solo un viaje de regreso a casa, mmmm, tan emocionada que estaba
avatar
citlalic_mm

Mensajes : 898
Fecha de inscripción : 04/10/2016
Edad : 35

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Jue 23 Mar - 16:28

24


Iridiscente


     Y entonces el laboratorio llamó.
    Había trabajado siete turnos seguidos de ocho horas en el café, y cuando no estaba en la cafetería, estaba en el sótano, revolcándome en todo el espacio que me habían dado. Wilson se mantuvo alejado. La única conexión que sentía con él fue en la noche, cuando me sentaba debajo de la rejilla de ventilación, escuchándolo tocar su violonchelo. Había tratado de alejarme incluso de eso, simplemente porque la música exacerbaba mi anhelo y me hacía sentir novata y rechazada. Pero noche tras noche, me encontraba con la cara vuelta hacia arriba, torturándome con el sonido, maldiciendo a Wilson y su espacio.
     No era que me había olvidado de los resultados pendientes de la prueba de ADN. No lo había hecho. Pero yo no los había esperado con impaciencia. Así que cuando llegó la llamada, no estaba preparada.
—¿Blue Echohawk?
—Sí. Es Blue.
—Es Heidi Morgan del Laboratorio Forense en Reno. Tenemos los resultados.
Mi corazón realmente dolió mientras estaba latiendo tan fuerte.
—Bien. —Mis labios se sentían entumecidos, y la simple palabra era todo lo que podía formar.
—Tenemos una concordancia, Blue. Nos gustaría que volvieras a Reno.
—Bien —repetí. Tenían una concordancia. Ellos sabían quién era yo—. Yo... yo necesito un segundo para pensar. Voy a tener que salir del trabajo y conseguir un billete de avión... y yo… yo necesito pensar —tartamudeé, sonando ridícula incluso para mis propios oídos.
—Absolutamente —respondió Heidi Morgan calurosamente—. Danos una llamada cuando hayas hecho tus arreglos. He estado en contacto con el detective Moody y el sargento Martínez. Todo el mundo está muy emocionado, Blue. Este tipo de cosas no sucede muy a menudo.
     Le prometí que estaría en contacto y colgué la llamada, colapsando en mi viejo sillón reclinable donde este descansaba debajo de la rejilla de ventilación, esperando otra sinfónica tarde en la noche. Traté de calmar mi corazón acelerado y respirar a través de los nervios que me tenían mordiéndome las uñas y golpeando mis pies contra el suelo. Necesitaba decirle a alguien. Necesitaba decirle a Wilson. Pero él no estaba en casa, y estaba enojada con él. Sin detenerme a hablar conmigo misma de esto, agarré las llaves y me dirigí hacia la puerta. Iría a ver a Tiffa.
     El edificio de Tiffa tenía un portero, y yo suponía que era bueno porque le advirtió a Tiffa que estaba en camino arriba, dándole tiempo para recomponerse el rostro por mi sorprendente visita. Pero abrió la puerta inmediatamente y me metió en la casa con un fuerte abrazo y una gran sonrisa.
—¡Blue! ¡Tú tonta! ¿Por qué no me dijiste que ibas a venir? ¡Habría pedido el almuerzo y champaña para celebrar! ¡Y habría tenido la oportunidad de cambiar mi blusa! Melody escupe por todas partes. Ella escupe en todo, así que ten cuidado. ¡Por lo menos podría haberle cambiado sus pañales para poder hacer una buena primera impresión! Así están las cosas, vas a tener que aguantarnos como estamos, ¡malolientes y hambrientas! —La risa de Tiffa flotaba a mi alrededor como una brisa suave, y me relajé inmediatamente, dejando que jalara de mí hacia el dormitorio.
     La guardería de Melody parecía un jardín con mariposas y pájaros revoloteando en las paredes y encaramados en las ramas de árboles florecidos. Una ardilla asomaba la cabeza por el agujero del tronco de un árbol, y una familia de conejos saltaba junto a la pared por encima de la lujosa alfombra verde pálido. El techo era un cielo azul, salpicado de gordas nubes blancas y una bandada de pequeños gansos volando en formación V. Un búho viejo y sabio miraba desde una rama que se extendía por encima de la cuna, la cual estaba envuelta en un dosel de espuma de mar verde, salpicado de pequeñas flores de color rosa, como una pequeña colina en primavera. Había animales de peluche sacados de la película Bambi alineados por los bordes de la habitación, y una mecedora blanca gigante llena de almohadas en forma de flor tomaba la otra esquina.
     Era absolutamente encantador. Cada niña debería tener una habitación como esa. Pero fue el bebé en la cuna la que mantuvo mi atención. Ella gorgoteo y pateó sus piernas regordetas. El pelo negro que tenía al nacer se había transformado en un marrón más claro, y fácilmente se había duplicado en tamaño. Yo sólo la había visto durante unos segundos, pero esos segundos estaban grabados en mi cerebro. Este bebé se veía muy diferente de la imagen en mi cabeza. Pero sus ojos eran azules. Ella sonrió y se movió, agitando brazos y piernas, y me encontré devolviéndole la sonrisa, parpadeando a través de ojos que se habían llenado repentinamente de lágrimas. El arrepentimiento que había temido, que me había aterrado, que me había mantenido lejos, no se estrelló sobre mí como pensé que lo haría. Las lágrimas en mis ojos se sentían más como de alivio que dolor, y me aferré a la mano de Tiffa, agradecida por ella de una manera que nunca sería capaz de poner en palabras.
—Ella es... tan... tan… —tartamudeé.
—Perfecta —terminó Tiffa, sus propios ojos brillando con lágrimas mientras ponía sus brazos alrededor de mí y me apretaba con fuerza—. Perfecta. Pañales sucios y todo. Déjame cambiar su pañal para que puedas sostenerla.
   En tres meses, Tiffa se había convertido en una profesional, cambiando el pañal con manos hábiles y limpiando todo mientras arrullaba y hablaba con Melody, cuyos ojos se quedaban fijos en su cara. Tiffa me dejó empolvar el arrugado trasero rosado de Melody, y ambas estornudamos ruidosamente cuando llegué a levantar un poco.
     Tiffa rió. —Tú lo haces como Jack. Él dice que nunca puedes tener demasiado polvo para bebés. Cuando papá está de guardia, Melody desprende un poco de la fragante nube cada vez que patea.
     Tiffa recogió a Melody y la puso en mis brazos.
—Aquí. Mece a la pequeña mientras busco su botella. —Tiffa dio unas palmaditas en mi mejilla, le dio un beso en el pelo suelto de Melody, y estaba fuera de la habitación antes de que pudiera protestar. Me senté con rigidez en el borde de la mecedora. Sin contar los pocos segundos después del nacimiento de Melody, nunca había sostenido a un bebé. Traté de no sostenerla demasiado floja o demasiado apretada, pero su rostro se arrugó con insatisfacción y su labio inferior sobresalía, como si se estuviera preparando para aullar.
—Está bien, está bien. No te gusta esa posición. ¡Podemos ajustarlo! —Apresurándome a hacerlo, la sostuve así su cabeza se balanceaba por encima de mi hombro, una de mis manos en su trasero, la otra apretada contra su espalda. Ella rápidamente se pegó a mi mejilla y empezó a chupar frenéticamente. Grité, alejándola, y ella volvió a atacar mi nariz.
—¡Tiffa! ¡Ayuda! ¡Ella tiene mi nariz! —Me reí, tratando de soltarme de la pequeña chupa sangre. Ella de inmediato comenzó a llorar, y le di la vuelta para que estuviera de frente el exterior, su cabeza contra mi pecho. La reboté un poco y caminé por el cuarto, hablando con ella por el camino como Tiffa lo había hecho.
—Oh, mira, Melody. ¡Hay algunos conejitos bebé! Pequeños conejos grises del color de los ojos del tío Wilson. —Me detuve abruptamente. ¿De dónde había salido eso? Me moví hacia otras características interesantes de la habitación—. ¡Oh, muchacho! —Continué con mi tono dulce almibarado—. Hay una pequeña ardilla. Ella está buscando a Melody. ¡Ella te ve, Melody!
     Melody dejó de llorar, así que seguí, caminando por la habitación, rebotándola en mis brazos. —¡Esa pequeña ardilla mejor que se cuide! ¡El Sr. Búho la está mirando, y a los búhos les encanta engullir ardillas! —Me mordí el labio. Tal vez eso era aterrador. Lo intenté de nuevo.
—Los búhos son el único pájaro que puede ver el color azul. ¿Sabías eso Melody?
—¿En serio? —Tiffa entró en el dormitorio, agitando una botella enérgicamente en su mano derecha—. ¿Es eso cierto?
—Sí. Quiero decir, yo creo que lo es. Jimmy, mi padre, amaba a los pájaros, y él sabía todo tipo de cosas interesantes al azar. Probablemente he olvidado la mayor parte de lo que me dijo, pero esa era una broma entre nosotros. Supuse, ingenuamente, que debido a que los búhos eran las únicas aves que podían ver el color azul que debía ser invisible para el resto de las aves.
     Tiffa sonrió. —Porque eras BLUE.
—Sí. Pensé que esto era increíble.
—La invisibilidad sería muy útil, ¿no? —Tiffa me entregó la botella, pero me excusé.
—¡Hazlo tú, por favor! Ella tiene hambre, y no quiero hacerla llorar de nuevo. Trató de conseguir leche de mi nariz.
     Tiffa rió, tomó a Melody de mis brazos, y se instaló en la mecedora. Melody comenzó a succionar en serio. Tiffa y yo la mirábamos, nuestros ojos pegados a su rostro feliz, sus mejillas entrando y saliendo en éxtasis, tan contenta y fácil de complacer.
—Hablando de invisibilidad —dijo Tiffa en voz baja, sin levantar los ojos de la cara de Melody—. Estoy un poco sorprendida de verte. Feliz, pero sorprendida. ¿Qué está pasando, Blue?
—El laboratorio llamó hoy. Ellos dijeron que tienen una coincidencia. Saben quién soy, Tiffa. Saben quién es mi madre. Me pidieron que fuera a Reno.
—Ohhhh, Blue. —Tiffa soltó las palabras en un largo suspiro. Su mirada estaba llena de compasión y un nudo se levantó en mi garganta. Tragué duro y traté de reír.
—Espero que no te asustara, apareciendo aquí, con los ojos desorbitados y presa del pánico. Sólo necesitaba contárselo a alguien. Y pensé en Melody, y cómo necesité estas respuestas para su bien, incluso si a veces habría preferido no saberlas.
—Estoy tan feliz de que lo hicieras. Era hora. Y tú no estabas con los ojos desorbitados y presa del pánico. Siempre estás tan fresca como una lechuga, Blue Echohawk. Leo a la gente bastante bien, pero tú eres siempre tan independiente, tan privada. ¿Qué hay que decir? ¿Las aguas tranquilas son profundas? En ese estilo, tú y Darcy son tan parecidos. —Cuando yo no comenté, Tiffa sólo sacudió la cabeza con exasperación, como si mi silencio demostrara su punto.
—Él vino ayer, ya sabes —dijo Tiffa casualmente—. Creo que está enamorado.
     Mi corazón cayó a mis pies. Mi cara debe haber registrado mi angustia porque Tiffa dejó de mecerse bruscamente.
—¿Qué? Blue, ¿qué dije?
—Nada —mentí, negando con la cabeza—. Me lo imaginé.
Tiffa inclinó la cabeza hacia un lado, confundida. —¿Imaginaste qué?
—Que estaba enamorado —le respondí secamente. Me sentí mal.
—¡Él está enamorado de Melody! —gritó Tiffa, y sacudió la cabeza, incrédulamente—. Deberías haber visto su cara. ¿De quién crees que estaba hablando? ¿Pamela?
     Miré hacia abajo a mis pies, poco dispuesta a responder.
—Blue. ¿Qué demonios está pasando con ustedes dos? Pensé que después de Año Nuevo ambos finalmente admitirían que tienen sentimientos el uno por el otro. ¡Es tan obvio! Le pregunté a Wilson por ti ayer y actuó tan distante. No sabía qué hacer con eso.
—Sí. Wilson debe ser una rara especie de ave. Definitivamente no es un búho, porque me he vuelto completamente invisible.
—Oh, cariño —suspiró Tiffa—. Mi hermano es hijo de mi madre. Tal vez no biológicamente, pero en todo lo demás. Su sentido de la propiedad es positivamente arcaico. He estado sorprendida de que él se haya permitido llegar tan cerca de ti como lo ha hecho. ¿Y ese beso? Alice y yo estuvimos cantándolo durante días.
     Mantuve mi cara apartada, incómoda con el giro de la conversación, pero Tiffa seguía meciéndose y hablando. —Lo que mi hermano necesita es un empujón. Seguro que funcionó cuando te sacudimos delante de Justin. Quizás es el momento para que tú extiendas tus alas y lo obligues a hacer una elección —meditó ella, palmeando la espalda de Melody. La botella se había ido hace tiempo y Melody se había dormido también, roncando suavemente con leche goteando por la comisura de su boca en forma de arco.
—He estado trabajando en algo, pero no he querido decirte hasta que fuera una cosa segura. Tenía a un artista programado para ser parte de una exposición en el Sheffield el próximo sábado por la noche. Él decidió que quería renegociar su contrato, y terminó renegociando consigo mismo justo por la puerta. Lo que pasa es que creo que tu trabajo encajaría muy bien con toda la exposición. De hecho, creo que tu trabajo se destacaría. He estado guardando “Mujer Pájaro” y algunas otras piezas, simplemente porque exigen un cierto tipo de público. Creo que vamos a ser capaces de vender “Mujer Pájaro” por 5.000 dólares en la exposición, donde esta podría mostrarse durante meses en la galería.
     Tragué y juré en voz baja. Tiffa simplemente me guiñó un ojo. —Eso es una ganga, amor. Algún día tu trabajo se venderá por mucho más, te lo garantizo. “Mujer Pájaro”, “Rubicón”, “Bruja”, y el que tú nombraste “Armadura” son las únicas piezas que me quedan. Todas esas serán impresionantes, pero necesito más. ¿Qué es lo que has completado?
     Yo había tallado una llamado “El Santo”. Era San Patricio inmortalizado en madera, aunque el hombre encorvado con bastón de pastor caminando en las llamas encrespándose que parecían bailar a su alrededor podría ser fácilmente confundido con algo totalmente diferente. La que Wilson había llamado “Pérdida” estaba en el sótano también, cubierta por una sábana junto a mi mesa de trabajo, así no tendría que verla. Puede ser que sea mi mejor trabajo, pero duele mirarla. Y había otras, incluyendo las ramas entrelazadas en la que frenéticamente me había perdido hace un mes atrás.
—Puedo llegar con diez.
—Entonces está arreglado. Tráeme las piezas, y voy a hacer que suceda. ¿Y Blue? No le digas a Darcy. Será nuestra pequeña sorpresa.



     Terminé mi turno en la cafetería tarde la noche del jueves y me dirigí a casa, mi mente en la exhibición del sábado, en las esculturas que había reunido, y en la llamada a Reno que todavía no había hecho. Deben pensar que estaba loca. El Detective Moody había dejado dos mensajes en mi buzón de voz y yo había recibido otro de Heidi Morgan del laboratorio. Me dije a mí misma que después de la presentación los llamaría.
     Una gran parte de mi indecisión era Wilson. Había compartido este viaje con él, y en el último mes casi no lo había visto. Se había convertido en mi mejor amigo, y lo echaba de menos desesperadamente, y estaba enojada con él por alejarse. Yo había decidido que “espacio” era sólo otro de esos lemas, “no eres tú, soy yo", que las personas utilizan cuando quieren terminar una relación. Pero la amistad no se suponía que debía terminar. Me gustaría que nunca hubiéramos compartido ese condenado beso. Wilson no había sido el mismo desde entonces.
    Estaba parada en frente a la puerta de mi apartamento, hojeando mi correo, cuando oí la puerta de Wilson abrirse y cerrarse por encima de mí. Me tensé, escuchando sus pasos cerca de la parte superior de las escaleras, y luego hice una mueca cuando oí la voz de Pamela, preguntándole acerca de la exposición en el Sheffield el sábado.
—Vi las entradas. ¿Ibas a sorprenderme? ¿Es mi sorpresa del Día de San Valentín? —bromeó Pamela, y su tono coqueto me dio ganas de correr por las escaleras y lanzarla sobre la barandilla. Ella no debió sentir mi intención asesina, porque siguió hablando.
—Podemos cenar con mis padres antes. Estarán alojados en el hotel la próxima semana. —Había olvidado la conexión de Pamela con el hotel. Tiffa dijo que la familia del Sheffield ya no era la única propietaria del hotel, pero el dinero hablaba, y el hotel todavía llevaba el nombre de Sheffield.
      Pamela y Wilson llegaron al pie de la escalera y me escabullí hacia atrás, esperando que no me vieran. Debería haber entrado en mi apartamento y cerrado la puerta. Ahora era demasiado tarde para hacerlo sin alertarlos de mi presencia. Así que me paré, congelada, viendo a Pamela enlazar sus brazos alrededor del cuello de Wilson y pararse de puntillas para darle un beso rápido en los labios. Aparté la vista. Debería haber visto, debería haber reconocido para mí misma que ella era la chica en su vida. Y yo era la vecina. El proyecto. ¿El capricho? Ya no tenía ni idea de lo que era para Wilson.
—¿Te veo el sábado? —preguntó Pamela.
     No escuché la respuesta de Wilson, estaba demasiado ocupada desbloqueando mi puerta. Decidí que no me importaba si ellos sabían que yo estaba allí. Cerré la puerta detrás de mí. Cuando escuché un suave golpe varios minutos más tarde, consideré ignorarlo. Sólo podía ser Wilson, y él sólo me haría sentir peor. Pero era sólo una chica. Y me gustaba el tipo parado al otro lado de la puerta. Así que abrí.
—Hola —dije alegremente, como si estuviera completamente desafectada por lo que acababa de ver. Wilson no parecía un hombre que acababa de disfrutar de un beso de buenas noches. Parecía un poco molesto. Y un poco estresado. Traté de no leer nada en ello.
—Hola —respondió en voz baja—. ¿Puedo hablar contigo un minuto?
—Claro. Mi casa es su casa11... literalmente. —Me volví y entré en mi casa, sintiéndolo a mis espaldas—. ¿Camila acaba de irse? —pregunté deliberadamente. Cuando Wilson no contestó lo miré inquisitiva.
—¿Camila? —Él sonrió desdeñosamente, cruzando los brazos—. Me preguntaste si Camilla acaba de irse.
—¿Eso es lo que dije? —Fruncí el ceño.
—Sí. Llamaste Camilla a Pamela.


11 En español en el texto original.


—Hummm. Lapso freudiano —murmuré, un poco avergonzada. No era mi culpa. Yo había estado pensando en besos, y últimamente lo besos me hacían pensar en Camilla... y Las Chicas Doradas.
     La talla en la que había estado trabajando la última vez que hablamos estaba colocada en mi mesa de la cocina, y Wilson se detuvo junto a esta abruptamente. La estudió con atención, volteándola de esta manera y de esa, pero estaba distraída, a sabiendas de que cualquier mención de Camilla tenía que recordarle lo que había ocurrido entre nosotros hace más de un mes.
—Dime lo que ves cuando miras esta escultura —preguntó Wilson después de un tiempo, sus ojos errantes por las líneas sensuales de la caoba teñida. Su mano trazó los contornos con reverencia.
     Yo había cercenado la pesadez de las ramas, creando huecos y tendones y dando forma a la sugerencia de amantes envueltos alrededor el uno del otro, manteniendo la inocencia natural y la sencillez de las ramas fusionándose. Las ramas eran de caoba de montaña, la madera de un color marrón rojizo natural. Yo había frotado varias aplicaciones de tinte negro en una rama, y esta brillaba como un felino negro de la selva, los tonos rojo dorado fusionados con la mancha oscura por lo que el negro parecía que estaba recortado a la luz del sol. No apliqué tinte a la otra rama, sino que simplemente la había pulido y puesto brillo a la madera rojo dorado hasta que brillaba como el ámbar. El efecto fue que las dos extremidades en la escultura parecían ser de diferente madera, ramas de dos tipos diferentes de árboles. El resultado era una declaración en sí misma.
     Aparté la vista. Me sentía caliente y enojada, y mi pecho estaba apretado con un sentimiento que Wilson siempre parecía agitar en mí.
—Preferiría que no.
—¿Por qué? —Wilson sonó genuinamente confundido por mi negativa, ya que por lo general siempre tenía ganas de discutir de mis esculturas con él.
—¿Por qué quieres mi explicación? ¿Qué ves tú cuando la miras? —le dije con enfado. Wilson retiró su mano de la escultura y agarró mi trenza de donde esta colgaba por encima de mi hombro. Tiró suavemente, envolviéndola alrededor de su mano mientras lo hacía.
—¿Qué pasa?
—No pasa nada. Estoy preocupada —protesté—. Y mi arte no es acerca de lo que veo. Se trata de lo que siento. Y en este momento realmente no quiero hablar de lo que siento. —Traté de jalar de mi pelo para liberarlo de su mano, pero él lo envolvió más apretado, tirando de mí hacia él.
—Veo extremidades y amor y lujuria —declaró Wilson rotundamente. Dejé de resistir, y mis ojos se levantaron hacia él. La mirada de Wilson era amplia y franca, pero su mandíbula estaba apretada, como si supiera que estaba cruzando esa línea invisible que había dibujado para sí mismo.
—No estoy sorprendida que vea esas cosas —dije en voz baja.
—¿Por qué? —Sus ojos eran intensos, y estaba de repente furiosa. Estaba enamorado de Wilson, no hay duda de ello, pero no estaría jugando con eso, y de seguro que no iba a jugar a besar caras diez minutos después de que Pamela se fuera.
—Tú acabas de pasar la noche con Pamela. —Le recordé dulcemente—. Ella es una mujer hermosa.
     Los ojos de Wilson brillaron, y él dejó caer mi trenza, volviéndose hacia la escultura. Podía decir que él estaba mentalmente contando hasta diez. Si lo hice enojar, fue su propia culpa. ¿Qué pensaba que iba a hacer? ¿Envolverme a su alrededor después de que me había ignorado durante meses? No era esa chica. Pero tal vez él pensaba que yo lo era.     Tomé varias respiraciones profundas e ignoré la tensión que hervía a fuego lento entre nosotros. Era lo suficientemente gruesa como para cortarse y servirse con una gran masa de negación. Dio varios pasos, sus manos agarrando su pelo, poniendo un poco de distancia entre nosotros.
     Me mantuve firme, esperando a que él hiciera el siguiente movimiento. No tenía idea de lo que estaba haciendo aquí. Y él no parecía saberlo tampoco. Cuando me miró de nuevo, su boca estaba formando una línea sombría, y sus ojos sostenían una nota de súplica, como si necesitara convencerme de algo.
—Tú dijiste que tu arte es sobre lo que sientes, no lo que ves. Te dije lo que veo. Ahora dime lo que sientes —exigió él.
—¿De qué estamos hablando, Wilson? —le respondí. Caminé hacia él, con las manos metidas en mis bolsillos—. ¿Estamos hablando de la escultura? —Él me miró mientras me acercaba, pero no me detuve hasta que nuestros dedos de los pies casi estaban tocándose.
     »Si estamos hablando de la escultura, está bien. Veo el deseo y la pertenencia y el amor sin espacio —dije las palabras como si fuera un guía en un museo de arte, poniendo énfasis en la palabra espacio—. ¿Qué siento? Bueno, eso es fácil. He estado trabajando todo el día. Estoy cansada, Wilson. Y estoy hambrienta. Y no me gusta Pamela. Ya está. Eso es lo que siento. ¿Qué hay de ti?
     Wilson me miró como si quisiera sacudirme hasta que mis dientes castañetearan. Luego sólo sacudió su cabeza y caminó hacia la puerta. —Siento haber preguntado, Blue —suspiró. Sonaba cansado y resignado, como uno de esos papás de televisión tratando de tolerar a su hija adolescente—. Buenas noches, Blue.
     Yo estaba demasiado confundida y aturdida para incluso responder. Él salió de mi apartamento sin otra palabra.






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por mariateresa el Jue 23 Mar - 16:29

SU PRIMER BESOOOO  :ImLove:AUNQUE LO HAYA PROPICIADO LOS CELOS FUE UN DULCEE 
BLUE QUEDO CON GANAS DE MAS...
HUUUFFF DARCY NUEVAMENTE TE ALEJAS SERA EL MIEDO DONDE FUE SU PROFESOR?? CUAL SERA SU TRANCA POR QUE A PAMELA NO LA AMA ESO ES CLARO.
GRACIAS POR EL CAPITULO


[scroll]
avatar
mariateresa

Mensajes : 1836
Fecha de inscripción : 10/01/2017
Edad : 41
Localización : CHILE

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por mariateresa el Jue 23 Mar - 16:41

SIGUEN CON SUS TIRAS Y AFLOJA QUE MAL DARCY VAS A LLEVAR A PAMELA EN VEZ DE INVITAR A BLUE.
QUE DULCE BLUE POR FIN PUDO ESTAR CON SU HIJA MELODY QUE TERNURA ESE CAPITULO Y QUE BIEN QUE TIFFA A POYE A BLUE EN ESOS MOMENTOS ES CUANDO MAS NECESITA A LAS PERSONAS QUE LA QUIERAN Y APOYEN POR FIN SABRA SI HAY CONCORDANCIA CON EL ADN.
GRACIAS @EILYNO ESTABA JUSTO TERMINANDO DE LEER EL CAPI ANTERIOR CUANDO PUBLICASTE


[scroll]
avatar
mariateresa

Mensajes : 1836
Fecha de inscripción : 10/01/2017
Edad : 41
Localización : CHILE

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Jue 23 Mar - 16:44

Chicas publique hoy ya que mañana no iba a poder, de publicarlo seria muy tarde, disfruten @mariateresa si ese tira y afloja de el desespera pero ya veremos que pasara en la exposicion jejeje






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Jue 23 Mar - 22:12

Mis celebraciones de fin de año no son para nada tan divertidas como esa!! 

Ese sí que fue un beso!! Enojado por los celos, pero esos son los mejores jejej
Cómo que pasa un mes y nada de nada!!! Darcy es muy complicado!!! 

Awww!! Qué linda Melody!!!  Me emocioné con Blue al fin conociéndola y teniéndola en brazos!!
Esperemos que en la exposición Darcy reaccione y haga algo!! 

Y Blue está a punto de conocer sobre su madre y su historia!!!



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por carolbarr el Vie 24 Mar - 9:44

Supongo que la sensación de perdida que sintio al dar a luz a la bebe se fue disipando, realmente es sano si siempre estara en contacto con ella.

Me sigue cayendo mal Wilson, es un cobarde

Que estres querer pero no querer saber cuales son tus origenes. Es preferible malo conocido que bueno por conocer?? es una incognita que debe resolver y al corto plazo, esperemos que las cosas entre ellos mejoren y Wilson la pueda acompañar en esta etapa importante de su vida

Gracias por el capítulo
avatar
carolbarr

Mensajes : 266
Fecha de inscripción : 28/08/2015
Edad : 40

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Vie 24 Mar - 14:40

XXIV
 
Concordó el AND Concordó, que impacto y ahora que sigue… Question bounce
Que bonito al fin un rato pequeño a solas con Melody , sin duda le servirá para sanar un poco más  y ahora todo lo que se viene, la expo, el viaje a Reno… study
La escultura es fácil de explicar... son ellos!!!! Aunque no lo admitan. TIERNO11
avatar
citlalic_mm

Mensajes : 898
Fecha de inscripción : 04/10/2016
Edad : 35

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por Yani el Vie 24 Mar - 15:18

Me encantó que pudiera conocer a Melody, me gusta la forma de ser de Tiffa, tan generosa, no siente celos de compartir a su hija con la verdadera madre, es muy generosa...
   Darcy un estúpido, despide a Pamela y busca a Blue, qué esperaba??? Cuando va a dejarse de joder con Pamela




avatar
Yani

Mensajes : 3823
Fecha de inscripción : 14/02/2015
Edad : 38

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por wordsofthisgirl el Vie 24 Mar - 17:38

O sea Wilson, ya no te aguanto

me tiene harta que Darcy sea tan gafo!!! provoxca meterle un sillazo para que reaccione 


   
avatar
wordsofthisgirl

Mensajes : 1155
Fecha de inscripción : 16/07/2016
Edad : 22
Localización : venezuela

https://entrelibrosyunbuencafe.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Vie 24 Mar - 19:12

@wordsofthisgirl escribió:O sea Wilson, ya no te aguanto

me tiene harta que Darcy sea tan gafo!!! provoxca meterle un sillazo para que reaccione 

Jajajajajajajajajajajajjaja creo que todas pensamos igual!! Pero me causó mucha gracia y no puedo dejar de reírme!!!  Jajajajajajajajaja Me imaginé tu avatar toda enojada persiguiéndolo con una silla jajajajajajajajajajajajjaja



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Vie 24 Mar - 20:02

@wordsofthisgirl escribió:O sea Wilson, ya no te aguanto

me tiene harta que Darcy sea tan gafo!!! provoxca meterle un sillazo para que reaccione 
JAJAJAJAJAJA esto hizo mi día






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por wordsofthisgirl el Sáb 25 Mar - 19:46

@LuVelitta escribió:
@wordsofthisgirl escribió:O sea Wilson, ya no te aguanto

me tiene harta que Darcy sea tan gafo!!! provoxca meterle un sillazo para que reaccione 

Jajajajajajajajajajajajjaja creo que todas pensamos igual!! Pero me causó mucha gracia y no puedo dejar de reírme!!!  Jajajajajajajajaja Me imaginé tu avatar toda enojada persiguiéndolo con una silla jajajajajajajajajajajajjaja
Jajajajajjjajajajjajajajaj me hiciste imaginarlo jajajajajajajjajajaja 


   
avatar
wordsofthisgirl

Mensajes : 1155
Fecha de inscripción : 16/07/2016
Edad : 22
Localización : venezuela

https://entrelibrosyunbuencafe.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Sáb 25 Mar - 21:06

25


Electrizante

     Me pasé un tiempo ridículamente largo rizando mi cabello. Cuando terminé, colgaba en oscuras ondas brillantes por mi espalda. Tomé un gran cuidado aplicándome maquillaje, más de lo que había llevado en meses. Pensé que era adecuado para un artista en su primera exposición. Había derrochado en un vestido de cóctel que resaltaría mis ojos, y el azul eléctrico era exactamente del mismo tono. No había sido muy caro, pero estaba cruzando mis dedos para que no se viera barato. Tenía pequeñas mangas medias y un gran escote, pero cubría mi espalda, casi hasta mi cintura. Acentuaba mis curvas sin ser demasiado apretado o sugestivo, y terminaba justo por encima de mis rodillas. Encontré un par de tacones altos a juego. Pensé que se verían bastante bien y grite un poco cuando estuve lista. Me veía mayor y atractiva pero sofisticada también, como Tiffa. Esperé justo dentro de mi puerta, escuchando a Wilson abandonar su apartamento. Si él y Pamela se encontrarían con sus padres para cenar, se iría pronto. No tuve que esperar mucho tiempo. Wilson salió de su piso y comenzó a bajar las escaleras exactamente a las 6:30.
     Calmadamente cerré mi puerta y me dirigí hacia la puerta principal, al igual que lo planeé, llegue a la base de la escalera antes de que Wilson lo hizo. Él se desplazaba a través de su teléfono, pero cuando oyó el sonido de mis tacones, levantó la vista y sus ojos se abrieron. Traté de no sonreír. Quería desesperadamente esa reacción. Él podría pensar en mí todo el tiempo que estuviera con Pamela. Esperaba que tuviera un momento culpable. Sus ojos viajaron por todo mi cuerpo y parecía quedarse en mis piernas. Todo lo que podía hacer era no reír. Me aclaré la garganta en su lugar. Sus ojos encontraron los míos y me miró fijamente. Espera. Eso no era lo que quería. Sonrojo, tartamudeo, cumplidos, todo eso era bueno. El aspecto ceñudo no formaba parte del plan.
—¿A dónde vas? —Su voz sonaba divertida. Casi enojada.
—Afuera —le dije a la ligera.
—Ya veo. —La expresión de Wilson era indescifrable—. Ese vestido es un poco corto.
—¿En serio? —Me reí, incrédula. Miré hacia el dobladillo que realmente no era muy corto—. ¿Y por qué exactamente te importa cuán corto es mi vestido?
—No lo hace —respondió Wilson con brusquedad. Definitivamente lo hizo. Tal vez estaba celoso. Eso era bueno. Algo muy bueno. Me encogí de hombros y caminé junto a él hacia la puerta. Mi cabello rozaba la piel desnuda de mi espalda. Wilson maldijo.
—¡Mierda! Así que comienzas todo de nuevo, ¿cierto? —exclamó Wilson detrás de mí. Me congelé. Dolor me atravesó, y me gire hacia él. Su rostro era como el granito, sus ojos hielo, su mandíbula apretada. Tenía los brazos cruzados y su postura era amplia, casi como si estuviera preparándose para mi respuesta ingeniosa.
—¿Qué quieres decir, Wilson? ¿Qué estoy empezando de nuevo? —Mantuve mi voz baja y contenida, pero por dentro estaba temblando.
—Sabes exactamente lo que quiero decir, Blue. —La voz de Wilson era dura y sus palabras entrecortadas.
—Oh, ya veo —susurré. Y lo hice. Estaba escrito en su rostro. Repugnancia. Él no vio a una glamorosa mujer en su camino a una elegante exhibición. Vio a una adolescente de mal gusto con un pasado sórdido vestida para una noche en una esquina.
     »Estoy volviendo a mi actitud de zorra. Eso debe ser. —Levanté una ceja delgada con desdén y la mantuve allí, esperando a que me corrigiera. Él sólo miró hacia atrás y se quedó en silencio.
     Me giré con disgusto y abrí la puerta.
—¡Blue!
     No me volví, pero me detuve, esperando una disculpa.
—No voy a verte destruirte a ti misma. Si este es el camino que quieres seguir, no voy a seguirte. —La voz de Wilson era dura, casi irreconocible.
Negué con la cabeza, incapaz de hablar. ¿De dónde había salido eso? ¿Qué había hecho para hacerlo ser todo paterno y mojigato conmigo? Quería gritarle, sacarle los ojos, y decirle lo idiota que estaba siendo. Pero ya no quería ser esa chica. A pesar de lo que él pensaba, ya no era más esa chica. Así que me di la vuelta y le lancé una mirada.
—Supongo que la suerte está echada... ¿eh?
     Me di la vuelta y salí del edificio, mi columna rígida, pero mi barbilla temblorosa. Si él me veía irme, no lo sabía. No miré ni a la derecha ni a izquierda, sino que me aleje mirando hacia adelante. No lloré. No maldije. Sólo conduje, inquebrantable, hasta el hotel.
     Tiffa me había dicho que fuera al servicio de aparcacoches y lo hice, negándome a estar avergonzada por mi regordeta vieja camioneta. Salí de ella como si fuera de la realeza y dejé caer las llaves en la mano del valet con un comentario para asegurarse que no “rayara mi bebé”. El hombre era bueno en su trabajo, y ni siquiera se inmutó. Estaba agradecida por su habilidad para ocultar sus verdaderos sentimientos y prometí que esta noche escondería los míos igual de bien. Era un talento que había dejado oxidarse.
     Pase a través de la puerta y le pregunté al primer funcionario que vi donde podía encontrar la exposición de arte. Él me dirigió a los ascensores y me instruyó que piso estaría la galería, marcando el botón junto a una G. Pánico burbujeaba en mi pecho, y por un momento consideré el irme. Sólo girar mis talones y dirigirme a la puerta. Apreté los dientes y entré en el ascensor, junto con varias otras personas en traje formal. Me quedé mirándome en el espejo, tratando de no ver lo que Wilson había visto. Mi placer en mi apariencia había sido aplastado en minúsculos y crueles fragmentos. Mi reflejo me devolvió la mirada desafiante. Mis ojos se veían demasiado grandes en mi rostro, y el rosa en mis mejillas se había ido con la alegría que ya no sentía. ¿Qué había estado pensando?
     Tiffa descendió sobre mí tan pronto como salí del ascensor. La habitación era suave con estratégica iluminación y arte cuidadosamente colocado. Una enorme pintura de un rostro llorando tomó el centro del escenario. Las lágrimas eran tan reales que brillaban húmedamente en las luces.
—¡Blue! ¡Te ves maravillosa! ¡Fantástica! ¿Dónde está Darcy? —Tiffa miró más allá de mí a las puertas del ascensor que estaban firmemente cerradas—. ¡Va a morir cuando vea tus piezas en la exhibición! ¡No puedo esperar! —gritó como una niña, y sentí una oleada de intenso cariño extenderse sobre mí. Pero como la marea, la ola de amor se lanzó de nuevo al mar de decepción ya que mis pensamientos se centraron de nuevo en Wilson.
—No se lo dije.
—Sí, cariño, lo sé. ¡Yo lo invité! —susurró Tiffa teatralmente—. Le dije que tenía que venir esta noche. Le dije que había un nuevo genial artista cuyo trabajo tenía que ver. Le envié boletos y todo. ¿Ese tonto vendrá entonces?
     Podrías decirlo. Me sentí bastante cabreada. —No sé cuáles son los planes de Wilson. —Mi voz sonaba plana y fría, y las cejas de Tiffa se alzaron. No era del todo cierto, pero no quería esclarecerla.
—Hmm. —Sus ojos recorrieron mi rostro. Frunció sus labios rojos en contemplación—. Él metió la pata, genial. —Fue todo lo que dijo. Luego entrelazo su brazo con el mío y me tiró hacia adelante—. Vamos ve cómo hemos organizado tus piezas. Son impresionantes, Blue. Ya he tenido un montón de gente preguntando por ellas. Ya eres un éxito. —Me deje alejarme y comprometerme a olvidar a Wilson y la forma en que me había mirado. Yo era “un éxito”. Tiffa lo dijo, e iba a hacer mi mejor esfuerzo para disfrutar del momento, surrealista, ya que eso era todo lo que era.
     “Mujer Pájaro” llenó toda una esquina. Estaba elevada en una plataforma negra. La sobrecarga de iluminación envolvió la madera en oro líquido. Por un momento, vi la escultura como otros lo harían, y mi aliento se atrapo en mi garganta. No fue sólo el toque de una mujer en el dramático barrido de la madera y la sugerencia de las alas extendidas. Era la razón por la que odiaba el título en mis esculturas; el título se limitaba. Yo no quiero hacer eso. Quería que la gente interpretara lo que veían y sin influenciarse de mí.
     Unas pocas personas estaban alrededor de ella, estudiándola, girando sus cabezas el uno al otro. Mi corazón latía tan fuerte que pensé que iba a sacudir la habitación y sus preciosos contenidos. Tiffa se deslizó hacia el hombre que parecía más enamorado de la mujer revestida en madera. Ella extendió una elegante mano y tocó la manga del hombre.
—Señor Wayne, esta es la artista. —Deslizó su otra mano en la mía. El señor Wayne se volvió hacia nosotras. Su pelo plateado peinado hacia atrás de su rostro. Era un rostro interesante, más acorde a un mafioso que un conocedor de arte. Estaba poderosamente construido, y su esmoquin negro le sentaba bien. Parecía sorprendido por la introducción, y su boca se curvó cuando su mirada se encontró con la mía.
—La quiero —dijo sin rodeos, su voz tan acentuada como la de Tiffa. Debía trabajar en The Sheffield, también. Sentí calor llenando mi rostro, y Tiffa rió, ese tintineante sonido cascada que decía “Eres tan maravillosa, ¡te adoro!”
—Y puede tenerla. La escultura, es decir —respondió Tiffa con un guiño travieso—. Esta es Blue Echohawk —dijo mi nombre como si yo fuera alguien muy importante. Traté de no reír. Poniendo una cara de piedra. Era el rostro al que recurría cuando no tenía ni idea de cómo responder.
—Su trabajo es hermoso. Pero lo más importante, es fascinante. Me encuentro perdido en él. Así es como sé que quiero algo. —El señor Wayne levantó el vaso de líquido claro que estaba tomando y lo bebió pensativamente—. Casi no venía esta noche. Pero Tiffa puede ser bastante insistente.
—El señor Wayne es un propietario de The Sheffield, Blue —dijo Tiffa simplemente. Traté de no temblar. Tiffa se volvió hacia el señor Wayne. Me pregunté si su primer nombre era Bruce. Él parecía como si pudiera tener un Batimóvil escondido en el tejado.
Tiffa continuó—: Las piezas Echohawk van a valer una fortuna algún día. The Sheffield anotó a alguien importante en el mundo del arte esta noche. —Tiffa rebozaba confianza. Me sentí queriendo poner mi mano sobre su boca.
—Estoy de acuerdo. —El señor Wayne inclinó la cabeza hacia un lado—. Bien hecho, Tiffa. —Extendió una mano hacia mí—. ¿Me podrías mostrar tus otras piezas?
     Tiffa ni siquiera dudó. —Que brillante idea. Estaré por los alrededores, Blue. —Y se fue, moviéndose a otra pareja sin una segunda mirada. El señor Wayne olía extravagante. Puso mi mano en su brazo, de la manera que hizo Wilson algunas veces, y fuimos a mi siguiente escultura. Tal vez era una cosa británica, los modales elegantes. O tal vez era algo que los ricos y educados hombres hacían. Había tenido muy poca experiencia con alguno de los anteriores. Me moví al lado de él y traté de pensar en algo inteligente que decir. Mi mente corría en círculos vertiginosos cuando busqué desesperadamente algo, lo que sea, para hablar. De repente me di cuenta de que el señor Wayne no estaba esperando comentarios sino que estaba absorbido en la escultura delante de él.
—Creo que he cambiado de opinión. Quiero mejor éste. —Me di cuenta de la escultura frente a mí por primera vez. “Perdida” se inclinó delante de mí en angustiada quietud. Quería darle la espalda. Me había sentido aliviada cuando Tiffa había enviado la camioneta a recogerla. No respondí, pero la miré, esperando que el señor Wayne continuara.
—Es casi doloroso verla —murmuró. Lo sentí mirarme, y lleve mis ojos a los suyos—. Ah, hay una historia aquí, puedo decirlo. —Sonrió. Sonreí también, pero lo sentí obligado. Sabía que debería decirle sobre la pieza, venderla, venderme. Pero no pude. No tenía ni idea de cómo.   Un silencio incómodo siguió. Él finalmente habló, salvándonos a ambos.
—Alguien me dijo una vez que para crear arte verdadero debes estar dispuesto a sangrar y dejar a otros mirar. —Me sentí un poco expuesta y de repente quería fundirme con las sombras de la habitación donde podía observar sin ser observada.
     »Hay sufrimiento en cada trazado. Es simplemente... maravilloso. —Su voz era suave, y me reprendí a mí misma en silencio. Aquí estaba yo en el brazo de alguien que podría ser de gran ayuda para mí en mi carrera, y yo quería escapar.
—Entonces es suyo —le respondí de repente—. Es mi regalo para usted, para agradecerle por esta oportunidad.
—Oh, no. —Negó con su leona cabeza enfáticamente—. No. Voy a comprar esta escultura. Gracias, pero un precio tremendo fue pagado para la creación de esta pieza, y no se debe dar de forma gratuita. —Su voz era tierna y amable.
     Mi corazón latía dolorosamente y emoción se extendió por mi pecho. —Gracias. —Fue todo lo que pude gestionar. Y seguimos adelante.
     La noche continuó, un borrón de ropa cara y embriagadoras alabanzas. Perdí mi dolor en el placer de la atención y moviéndonos de un patrón efusivo al siguiente, Tiffa siempre cerca. Hacia el final del ocaso, Tiffa se detuvo y saludó a alguien al otro lado de la habitación.
—Él vino, cariño. ¿Todavía estas molesta con él? ¿Debo mantenerlo alejado para que puedas hacerlo sufrir? —Mi cabeza se disparó, encontrando al "él" que ella se refirió de pie delante del rostro llorando que daba la bienvenida a los recién llegados a la galería. Wilson se veía a raya y formal en su esmoquin negro. Alto, guapo, con el cabello peinado hacia atrás, apenas un rizo visible. Me hubiera gustado pasar mis dedos a través de él y despeinarlo en rizos flojos. Me di la vuelta inmediatamente. Él había visto a Tiffa saludarlo y había estado en el acto de levantar la mano como respuesta cuando me vio a su lado. Su mano se congeló a medio saludo.
—Y trajo a esa vaca pasada de moda con él —gimió Tiffa—. ¿Que está mal con mi hermanito? Su gusto en mujeres es espantoso. Bueno, ahora sabemos lo que hizo con el otro boleto. Él está positivamente muerto en mi mente —murmuró la última parte en voz baja. No estaba segura a lo que se refería. Pamela no era exactamente una vaca. O un perro. O algo remotamente poco atractivo, tanto como a mí me hubiera gustado que fuera.
—Me voy ahora, Tiffa. ¿Me he congraciado y deambulado lo suficiente? —dije alegremente, ya alejándome.
—¡No! ¡Blue! ¿Que en el mundo está pasando contigo y mi tonto hermano? ¡Esta es tu gran noche!
—Y ha sido increíble. Pero no quiero hablar con Wilson en este momento. Tuvimos un momento muy tenso justo antes de venir esta noche. No estoy lista para estar en cualquier lugar cerca de él.
—¡Señorita Echohawk! —El señor Wayne me abordó desde mi derecha, un pequeño hombre asiático caminando a su lado—. Señorita Echohawk —El señor Wayne extiende su mano en presentación—, este es el señor Yin Chen. —El hombrecillo se inclinó ligeramente—. Él está intrigado por su trabajo. Me pidió que la presentara.
     A mi lado, Tiffa estaba prácticamente vibrando. Esto debe ser algo importante. ¿Cuál era su nombre? De repente sentí como si la parte superior de mi cabeza fuera a estallar y flotar como un globo de helio. ¿Debía inclinarme también? Tiffa lo hizo. Así que le copié.
—Encantado de conocerlo —murmure, despistada.
—El señor Chen está especialmente interesado en el que ha titulado “Chelo” —El señor Wayne le sonrió a al señor Chen indulgentemente.
     ¡Señor Chen! Eso era. No es demasiado difícil de recordar. Por el rabillo de mi ojo, vi a Wilson acercarse con Pamela en su brazo. Pisé el pie de Tiffa, probablemente con más malicia de la justificada. Tiffa jadeó ligeramente y se trasladó a participar en la conversación con el señor Chang. Me volví hacia el señor Wayne, y él bajó su cabeza discretamente y murmuró suavemente en mi oído, poniéndome a su lado, lo que estaba bien conmigo ya que así me alejaba de Wilson.
—El señor Chen —¡Chen!—, es un magnate de Bei Jing, uno de los grandes que nos gusta cuidar muy bien cuando está en la ciudad. Se ve a sí mismo como todo un aficionado por el arte. Si a él le gusta su trabajo y piensa que usted es el próximo gran éxito, va a mover cielo y tierra para comprar tantas piezas como pueda.
—¿Va a comprarlas todas? —pregunté, tratando de no gritar como una niña.
—Desafortunadamente para el señor Chen, todas se han vendido. —El señor Wayne me sonrió.
—¡Todas! —le susurré, aturdida.
—Sí. Todas.


     La chaqueta de esmoquin de Wilson estaba arrojada encima de la barandilla y su corbata estaba suelta, colgando en un deslucido dobles. Sus botones de arriba estaban deshechos, y estaba desplomado sobre la escalera, con los codos sobre sus rodillas, sus manos cruzadas delante de él. Lo observé a través del cristal de la puerta de entrada por un momento, preguntándome qué podría decir que me hiciera perdonarlo. Él había revelado demasiado, y no podía conseguir sacar sus palabras de mi cabeza. Ellas parpadeaban en neón, un zumbido constante en mi cerebro.
     Me habían felicitado, alabado, incluso adorado esta noche. Pero fueron las palabras de Wilson las que llenaban mi cabeza. El Bei Jing Mogul cuyo nombre no era capaz de recordar me había encargado cinco piezas separadas y me había entregado un cheque por 5,000 dolares. Recibiría otro cheque por la misma cantidad cuando las esculturas estuvieras listas, y The Sheffied me dejó tomar la comisión completa. La noche había sido un éxito que podría construirme un futuro. Un éxito que ni siquiera me había atrevido a soñar. Pero mi corazón dolía en mi pecho, y me había sentido mal del estómago toda la noche debido a Wilson.
     Él se puso de pie mientras abría la puerta principal. Dejé las llaves en mi bolso y me dirigí a mi apartamento, ignorándolo. Había conducido por la ciudad durante horas después de salir de la exposición. Por primera vez desde que me había mudado, no había querido ir a casa en Pemberley.
—Blue.
     Tuve que buscar las llaves de nuevo de mi puerta. Tranquilizándome. Me temblaban las manos, y las maldije. ¡Yo no temblaba! No le mostraría debilidad.
—Blue. —Fue sólo un susurro, y me estremecí contra el temblor en mis extremidades, la destrucción de mi corazón. Y entonces estaba a mi lado, con su cabeza inclinada sobre la mía. Mantuve mi cabeza baja, mirando la cerradura de mi puerta.
—Estaba preocupado por ti.
—¿Por qué? —le respondí en voz baja. La llave se deslizó en la cerradura, y gire la perilla agradecidamente—. ¿Tiffa no te lo dijo? Yo era la chica de alto valor para el evento. Me contrataron para mantener al señor Ying Yang feliz. —Moví mis pestañas hacia él, realmente no viéndolo mientras empujaba la puerta y atravesaba la estrecha entrada de mi apartamento.
     Wilson se sacudió como si le hubiera disparado. Y entonces me estaba empujando contra la pared, cerrando la puerta detrás de nosotros con tanta fuerza que la fotografía de mí y Jimmy se tambaleó y cayó, estrellándose contra el suelo. Las manos de Wilson se pusieron a ambos lados de mi cabeza, y se inclinó hacia mí, sus labios temblando.
—Detente. Detén eso. No es divertido, Blue. Es enfermo. Me dan ganas de cazar a al señor Bloody Chen, cualquier en el infierno que sea su nombre...
—¿No fue eso lo que pensaste cuando me fui esta noche? —lo interrumpí—. ¿Que estaba al acecho?
—¿Por qué no me lo dijiste? —Se atragantó con incredulidad—. Estaba tan orgulloso. Era brillante. Todo. Y tú no me lo dijiste. Dejaste que actuara como un completo idiota.
—¿Yo te dejé? Todo lo que hice fue vestirme y tú... me insultaste y diste a entender que me veía como una... pu... puta. —Me empuje contra él, empujándolo con rabia, necesitando respirar, no queriendo romperme enfrente de él. Pero no dio marcha atrás, en su lugar sus manos cayeron para rodear mi rostro, forzando mi mirada a la suya. Aparté la vista de inmediato, desafiante.
—Tenía miedo. —Vi su boca y trate de concentrarme en lo que me había dicho antes. Recordé su repugnancia, su desdén. Pero sus labios estaban tan cerca. Él estaba tan cerca. Su aliento olía dulce, y sentí un estremecimiento profundo en mi vientre.
—Tenía miedo, Blue —repitió, insistente—. Has pasado por mucho. Y estoy medio loco por ti. No creo que estés lista para lo que siento.
     Mi corazón dio un vuelco a un punto muerto, y mi respiración se atrapó. Y entonces... sus labios rozaron los míos. Lentamente, con ternura. Apenas ahí. Habló de nuevo, sus palabras haciendo cosquillas en mi boca. Agarré la parte de atrás de su camisa, retorciendo la tela, tratando desesperadamente de no perder la razón.
—He tratado de darte tiempo. He tratado de darte tiempo. Y entonces te vi esta noche. Toda arreglada, lista para salir de noche, increíblemente hermosa, segura y fuerte. Y pensé que te había perdido de una vez por todas.
     Podía sentir su corazón latiendo en su pecho, y el mío corrió para unirse al ritmo. Y luego su boca se cerró sobre la mía de nuevo. Sin vacilar, sin susurrar. Y también me sentí perderme. Completamente. Fue un beso negado muy largo. Pidiendo, abriendo, reclamando. Y la habitación giraba mientras me aferraba a él. Mis manos se movieron a lo largo de su espalda, tirando de él hacia mí, necesitando más.
     Sus brazos se envolvieron a mí alrededor y me acerco a él, abriendo su boca en la mía, exigiendo entrar. Sabía a regaliz negro y copos de nieve. Simultáneamente prohibido y familiar. Caliente y frio. Pecador y seguro.
     Su boca dejo la mía en una lluvia de besos sobre mis parpados, mis mejillas, mi garganta, y sus manos agarraron mis caderas con desesperación, aplastando el material en sus manos como si le molestaba la barrera. Sentí como si estuviera montando una ola, montando una cresta, y no podía acercarme lo suficiente a él. Luego me levantó, envolviendo mis piernas alrededor de su cintura, mientras reclama mi boca de nuevo, tragando mi nombre mientras hablaba contra mis labios.
—Blue, te necesito tanto. Te quiero tanto.
     Y su rostro aparece en mi mente... la forma en que había mirado cuando dijo que no me iba a seguir en "ese camino". Me separé, jadeando, mis piernas todavía encerradas en torno a él, sus brazos se abrazaban alrededor de mi cuerpo.
—¿Me deseas, Wilson? ¿Me deseas? ¿O me amas? —Las palabras salieron de mí, y los ojos de Wilson estaban cargados de pasión, sus labios a un suspiro de distancia, buscándome otra vez, como si no hubiera registrado la pregunta. Me alejé, negándomelo a mí misma, negándoselo a él. Frunció el ceño y mordisqueo mis labios, tirando mi cabeza hacia él, exigiendo más. Me resistí, aunque mi cuerpo temblaba de necesidad. Quité mis piernas de su cintura, dejando que mis pies encontraran el piso. Bajé mi vestido, agradecida de que mis piernas me sostuvieran. Si no me detengo ahora, no tendría la fuerza para decir que no. Y esta noche tengo que decir no.
     Wilson miraba aturdido, como si toda razón lo hubiera dejado.
—¿Blue?
—Vi cómo me miraste esta noche. Te veías asqueado. Me miraste como si yo fuera... barata. —Tomé una respiración profunda—. Pero no soy esa chica, ya no más. Así que necesito que te vayas. Por favor. —Mi voz no era fuerte, pero era firme. Wilson parecía aturdido. Se pasó la mano por la nuca, confusión y remordimiento beligerantes en sus ojos.
     Me moví y abrí la puerta. Esperé junto a ella, mi corazón en mi garganta.
—Por favor, Wilson —rogué.
     Se movía como si no supiera qué más hacer, caminando lentamente en el vestíbulo más allá de mi puerta como un hombre que acaba de sufrir un golpe terrible. Cerré la puerta detrás de él y esperé, mi oído presionándose contra ella, hasta que escuché sus pasos alejarse. Pesadas pisadas por las escaleras. Cuando cerró la puerta y me arrodillé, recuperando la fotografía que se había caído al suelo. El rostro de Jimmy me devolvió la mirada, pero fue el mío propio el que me atrajo. Una niña con trenzas largas, más que las de Jimmy pero trenzadas de igual manera que la que él tenía. Había perdido mis dos dientes delanteros, y sonreía alegremente, exagerando para la cámara en toda mi gloria desdentada. Jimmy no sonrió, pero su brazo estaba envuelto alrededor de mí, y me aferré a él con tanta naturalidad mientras él me abrazaba. Como si yo fuera preciosa. Como si fuera querida.
     Había una grieta en el cristal. Colgué la fotografía apoyándola bien, enderezándola cuidadosamente. La grieta separaba la mitad superior de nuestro cuerpo de la mitad inferior. Por suerte, la fotografía no fue dañada. Todavía estábamos debajo de la fisura. Me detuve, considerándolo. Yo tenía cicatrices, pero no estaba rota. Debajo de mis heridas todavía estaba entera. Debajo de mis inseguridades, debajo de mi dolor, debajo de mi lucha, debajo de todo eso, todavía estaba entera.
     Bajé las luces y salí de mi vestido en silenciosa contemplación. Y luego, por encima de mi cabeza, música comenzó. Me dirigí a la sala de estar y levanté mi cara a la ventilación, escuchando. La melodía de Wilson y la intensificación de las cuerdas, punteando y tocando mientras lo hacía. Y mientras escuchaba, me llené de asombro. Willie Nelson. Wilson estaba tocando a Willie Nelson. “You Were Always on my Mind” nunca había sonado tan dulce. Era como si hubiera sido escrita para el chelo, aunque dudé que la mayoría de la gente ni siquiera reconociera a Willie Nelson en la composición de Wilson. Tocó varias veces antes de dejarla, como si necesitara asegurarse de que la había oído. Y luego estaba el silencio sobre mí.






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Sáb 25 Mar - 21:15

26


Luz

     Me desperté con golpes en mi puerta la mañana siguiente. Había dado vueltas toda la noche, inquieta por la lujuria y el amor, cansada con la duda, preguntándome si debería haber tomado lo que estaba ofreciendo Wilson claramente.
—¡Blue! Blue! ¡Abre! ¡Necesito hablar contigo!
—¡Mierda! —gemí, deslizándome de la cama y colocándome un sostén, un par de vaqueros y una camiseta mientras Wilson seguía golpeando.
     Abrí la puerta, dejándolo entrar, pero inmediatamente me retiré al baño. Él me siguió, y rápidamente cerré la puerta en las narices. Fui al baño, me lavé los dientes y el pelo, y limpié mi cara de todo el maquillaje con el que fui a la cama. Wilson todavía esperaba fuera de la puerta del baño cuando la abrí. Observó mi cara recién lavada, sus ojos demorándose en mi boca. Sin decir una palabra, deslizó sus brazos alrededor de mí y hundió el rostro en mi cabello. Di un grito ahogado, atrapada por completo con la guardia baja. Él sólo me sostuvo con más fuerza.
—Creo que es hora de terminar con esto —susurró contra mi pelo.
     Traté de alejarme de él, rechazarlo antes de que me rechazara. Era más fácil de esa manera. Pero apretó sus brazos y me tranquilizó con sonidos.
—Shh, Blue. Sólo escucha.
     Me mantuve muy rígida, tratando de no ser distraída por su olor, por la forma en que sus brazos se sentían a mi alrededor, por sus labios en mi pelo, por mi deseo de mantenerlo allí.
—¿Terminar qué? —respondí finalmente.
—Esto de no saber.
—¿De no sabes qué, Wilson?
—Sé mucho más de lo que solía, Blue. ¿En qué número estamos ahora? He perdido la cuenta. ¿Cuáles fueron algunos de ellos? Sé que eres brillante. Eres preciosa. Eres muy valiente. Tienes un gran sentido del humor. Tallas obras de arte increíbles… no palos de tótem. —Me relajé contra él, sonriendo en su pecho—. Tienes gusto pésimo en compañeros... aunque dado que me encuentro entre ellos, voy a tener que modificar ese.
—Tiffa dice que tienes pésimo gusto en mujeres, así que tal vez estamos a mano—interrumpí.
—No tengo pésimo gusto en mujeres. Estoy loco por ti, ¿no?
—¿Lo estás?
—Sí, Blue. Lo estoy. Estoy completamente loco por ti.
     El sentimiento que surgió en mí fue atenuado por la confusión y la duda.
—¿Qué pasa con Pamela?
—Besa como una anciana —dijo en voz baja.
     Me reí, mi corazón inmediatamente se sintió más ligero.
—Le dije anoche que estaba enamorado de ti. Lo curioso es que, creo que ya lo sabía.
     Curvé mis manos en su camisa y respiré hondo, esperando a que cayera el hacha, porque podía sentir que tenía mucho más que decir. Hizo una pausa, tal vez preguntándose si iba a declarar mis sentimientos. Cuando me quedé en silencio, suspiró y volvió a hablar.
—Pero aquí es donde la parte de no saber entra. No tengo ni idea de lo que sientes por mí. En un minuto, estoy seguro de que sientes lo mismo. El siguiente me estás diciendo que es sólo un tonto juego. En un minuto, te estoy diciendo que estoy perdido sin ti. El siguiente me estás diciendo que me vaya al demonio.
—¿Así que eso es lo que no sabes? ¿No sabes lo que siento por ti? —Casi me reí, era tan obvio—. No soy quien ha estado saliendo con alguien más, Wilson. No soy la que se ha convencido que es inapropiado estar conmigo. No soy quien ha estado luchando contra esto cada paso del camino.
—Eso todavía no es una respuesta, Blue. ¿Cómo te sientes acerca de mí? —Su voz era insistente, y sus manos estaban sobre mis hombros ahora, alejándome para poder ver mi cara. No pude responder. No porque no supiera, sino porque lo hacía.
—¿Puedo mostrarte algo? —dije de repente. Wilson dejó caer las manos con frustración y se dio la vuelta, pasándose una mano por el pelo.
—Por favor. Podría ayudarme a explicar. No soy tan buena con las palabras como tú lo eres, Wilson.
     Me incliné hacia delante y cogí su mano, tirando de él detrás de mí mientras caminaba por la casa. Me siguió, pero pude ver que le hacía daño por no responder a su pregunta. Lo llevé por la puerta a mi cocina que llevaba al sótano, y bajé por las escaleras, sin liberar su mano hasta que llegamos a mi mesa de trabajo.
     Señalé a mi último trabajo en progreso. —Este fue ese enorme trozo de madera que me ayudaste a arrastrar hace un tiempo. Me preguntaste si iba a hacer una réplica de tamaño natural de Tiranosaurio Rex, ¿recuerdas?
—¿Este es? —Wilson miró con incredulidad al tallado que aún era grande, tan lejos como llegaban los tallados, pero cuando lo metimos, era demasiado grande para colocarlo en la mesa de trabajo, y tuvimos que usar una plataforma rodante para llegar a la casa. Tenía que haber pesado 250 libras. Desde ese día, había tallado suficiente masa para izarla sobre la mesa por mi cuenta. Señalé los grandes sectores de la madera que había omitido, creando una escalada, estructura circular, casi como una escalera circular construida para las hadas en una cañada boscosa. Iba a ser mi primer tallado para el Sr. Chen—. ¿Ves cómo se crea el tallado quitando la madera? Cómo puedo eliminar casi más que con lo que me quedo.
     Wilson asintió, mirando mis dedos rozar los valles y las sombras que había creado.
—No se trata sólo de lo que está ahí, sino de lo que no está allí. ¿Entiendes? —Me tropecé un poco con mis palabras, sabiendo lo que trataba de decir y si en realidad lo decía.
—Eso creo. El espacio crea la silueta, la dimensión, la forma… ¿bien?
     Sonreí hacia él, emocionada de que entendiera. Él me devolvió la sonrisa, tan dulcemente, con tanto cariño, que por un minuto no pude encontrar aliento, y me dispuse a recuperar el hilo de mis pensamientos.
—Eso es exactamente correcto. —Asentí, mis ojos volvieron a centrarse en la escultura delante de mí—. Jimmy me enseñó que cuando tallara, es el espacio negativo el que crea la línea, la perspectiva y la belleza. El espacio negativo es donde la madera se talla, creando aberturas que a su vez crean la forma. —Me detuve y respiré profundo, sabiendo que esto era algo que tenía que decir. Si amaba Wilson, y sabía que lo hacía, tendría que hacerle entender algo sobre mí que no era fácil de entender. Haría que amarme fuera difícil. Tenía que advertirle. Me volví hacia él y me encontré con su mirada, rogándole sin artificios ni disculpas.
—A veces siento como si tuviera un enorme, enorme agujero de mi barbilla hasta mi cintura, un espacio negativo de par en par que la vida sólo ha tallado. Pero no es hermoso, Wilson. A veces se siente vacío y oscuro... y... y ninguna cantidad de lijado o pulido hará que sea algo que no es. Me temo que si dejo que me ames, tu amor será tragado por ese agujero, y a su vez TÚ serás tragado por él.
     Wilson tocó mi mejilla, concentrado en lo que estaba diciendo, sus cejas bajaron con concentración sobre una compasiva gris mirada.
—Pero eso no depende realmente de ti, Blue —dijo suavemente—. No puedes controlar quién te ama… no puedes dejar que alguien te ame más de lo que puede hacer que alguien te ame. —Acunó mi cara entre sus manos. Extendí la mano y agarré sus muñecas, atrapada entre la necesidad de aferrarme a él y alejarlo, aunque sólo sea para salvarme a mí misma de lo que me hacía sentir.
—Así que tienes miedo de dejar que te ame porque temes tener un agujero que no puede ser llenado… por ninguna cantidad de amor. Pero mi pregunta es, una vez más, ¿me amas?
Me preparé y asentí, cerrando los ojos ante su mirada, incapaz de decir lo que tenía que decir con sus ojos tan llenos de esperanza, analizando mi cara.
—Nunca he sentido por nadie lo que siento por ti —confesé con prisa—. No puedo imaginar que lo que estoy sintiendo no es amor. Pero “te amo” no se siente adecuado para expresarlo. —Me sumergí de lleno en el balbuceo—. Desesperadamente quiero que me ames. Necesito que me quieras, pero no quiero necesitarte, y temo que te necesito demasiado.
     Los labios de Wilson bailaron a través de los míos, y me tranquilizó entre besos, profesando su propia necesidad. Sus manos alisaron mi pelo, sus labios trazaron mis párpados y las comisuras de mis labios mientras continuaba susurrando todas las razones, una tras otra, de por qué me amaba. Cuando sus palabras se convirtieron en poesía, ¿Cómo te amo? Déjame contar las maneras, suspiré y capturó el sonido con un beso. Cuando las lágrimas salieron de mis ojos y corrieron por mi cara, las siguió con la boca y las atrapó entre nuestros labios. Cuando susurré su nombre, disfrutó de su sabor y mis lamió hasta que me volví loca por sus atenciones y me envolví alrededor de él como una niña asustada.
     Pero no tenía miedo. Estaba gloriosamente exuberante, sin peso, y libre. Ligera. Y aunque nos pasamos el día en mi apartamento en combates felices de besarnos y tocarnos, intercalados con conversaciones en voz baja y silencio somnoliento, entrelazados como serpientes adormecidas, mediante cierto entendimiento tácito, no hicimos el amor. Y todo era nuevo para mí, nuevo y decadente, besando por el bien de los besos, no como un medio para un fin, sino como una experiencia en sí misma.
     Nunca había sostenido a alguien o había sido sostenida sin que el sexo fuera el resultado esperado. Nunca había deslizado mis manos sobre la espalda de un hombre o entrelazado mis manos a través de las suyas mientras él besaba mi boca sin mi mente siendo consumida con lo que venía después. Con Wilson, no se trataba de lo que venía después, sino que de lo que estaba sucediendo ahora. El tocarnos no fue orquestado o coreografiado para cumplir los requisitos de los juegos previos. Era un evento completamente propio. Y era eróticamente casto, sensible y expresivo.
     Era la última sesión de besos, del tipo que imaginaba tenía lugar en hogares de adolescentes en todo Estados Unidos. Donde cada toque era robado, cada beso una conquista, cada momento una carrera contra el tiempo. Era el tipo de besos que se sentían prohibidos porque mamá y papá estaban arriba y el ser descubierto era inminente, dónde la ropa se quedaba puesta y la pasión hacia estragos y los besos adquirían una intensidad muy particular, simplemente porque ir más lejos, no era una opción. Para cuando el sol de la tarde llenó a mi sala de estar, mis labios se sentían lastimados y hermosos, y mi rostro estaba un poco adolorido por las caricias, de esconder mi rostro en el cuello de Wilson y de ser inclinada en el de vuelta. Sucedió sin compromiso, fui saciada sin sacrificarme, estaba completa y totalmente enamorada. Y fue maravilloso.


     Las sombras de una perfecta noche de domingo llenaron mi apartamento antes de que cualquiera de nosotros hubiera hecho algún intento de hablar del futuro. Habíamos asaltado mi despensa por alimento y descubrí lo que ya sabía... tenía poco alimento en mi cocina. Terminamos pidiendo comida china y esperamos ansiosamente su llegada, distrayendo nuestra hambre con gomitas de osos y confesiones.
—Yo fui quien le saco las tapas a tus marcadores.
—¿En serio? ¿Fuiste tú quién los reemplazó todos al día siguiente, también?
—Sí. Me sentí mal. No sé qué me pasó. Seguí tratando de llamar tu atención de las formas más desagradables, como uno de esos extraños chicos en el patio de juegos que lanza piedras a las chicas que le gustan.
—Así que, ¿puedo asumir que fuiste tú quien puso una imagen obscena en mi proyector de manera que cuando lo encendí todos los estudiantes casi se vienen?
—Culpable.
—¿Y el candado que apareció de repente en el estuche de mi violonchelo?
—Sip. Esa era yo también. Era sólo algo pequeño. Y puse la llave en el bolsillo de tu chaqueta.
—Si... eso fue un poco extraño. Lástima que me llevó dos días el tratar de quitar la maldita cosa antes de que la encontrara.
—Quería tu atención, supongo.
     Wilson resopló y sacudió la cabeza. —¿Estas bromeando? Entraste en mi clase usando los pantalones más ajustados que nunca he visto, botas de motorista de tacón alto y salvaje, cabello besuqueado. Tú tenías mi atención justo desde el principio.
     Me sonrojé, medio-contenta, medio-mortificada. —¿Cabello besuqueado?
     Wilson sonrió como un hombre que sabe que está satisfecho de su mujer.
—Besuquearnos es lo que nos hemos pasado todo el día haciendo, cariño. Significa besarnos... mucho. Después de esa primera semana más o menos de escuela, estaba convencido de que había elegido la profesión equivocada. Estaba completamente deprimido, y fue todo culpa tuya. Estaba muy seguro de que tendría que pedirte que te trasladaras de mi clase porque sabía que estaba en problemas. De hecho, como estamos confesando cosas... fui y le pedí al consejero que me pasara tu expediente. Fue después del día que hablé contigo después de clases, después de todo el número de “No sé quién soy”.
—No era un número —dije, enfadada.
—Sí, cariño. Lo sé —dijo en voz baja y dejó caer un largo beso sobre mi ceño fruncido. Y luego se vio envuelto en otro, olvidando la discusión por completo hasta que el timbre sonó y nos alejamos, riéndonos un poco por lo que hicimos.
—¡La comida está aquí! —Los dos corrimos hacia la puerta.
     No fue hasta que habíamos acabado con el pollo anacardo y el cerdo agridulce que retomé de nuevo su confesión.
—Así que tomaste mi expediente... ¿y qué encontraste?
     Wilson tragó y tomó un gran trago de leche. —No sabía con lo que estaba tratando en ese entonces. Fuiste un caso difícil, Echohawk. ¿Sabías que hay un registro policial en tu archivo?
     Me congelé, mi cuchara se detiene entre mi boca y el tazón. —¿Qué?
—Cuando se encontró el cuerpo de tu padre se volvió a abrir tu caso, o lo poco que sabían. Hubo algunos esfuerzos para averiguar quién era tu madre, por razones obvias. Tu padre estaba oficialmente muerto, y alguien pensó que era importante hacer otro intento de localizar a tu madre. No había mucho en el archivo. No estoy seguro de por qué la escuela incluso tenía una copia, excepto que tú eras tutela del estado, al menos lo eras hasta que cumpliste dieciocho. Estaba el nombre de un oficial en el archivo. Note eso, no sé porque. Tal vez fue el extraño nombre, Izzard. ¿Eso te suena?
     Asentí, reanudando mi comida. —Él fue uno de los oficiales que inicialmente me encontró, por así decirlo, después de que mi padre desapareció. —Comimos en silencio—. Me llamaron. ¿El laboratorio, en Reno? Ellos llamaron. Ya están los resultados.
     Wilson me miro, su tenedor se detuvo de camino a su boca, impulsándome a continuar.
—Quieren que vuelva. Dijeron que hay una compatibilidad. Me van a mostrar todo. Lo es desde hace dos semanas. Una parte de mi quiere entrar en el auto ahora mismo y dirigirse a Reno. Una parte de mí no puede esperar. Pero la otra parte, ¿la parte que le pertenece a Jimmy? Esa parte no quiere saberlo. Él era todo lo que tenía, y no quiero dejarlo ir. No quiero saber algo que va a cambiar la forma en que me siento por él, eso va a cambiar nuestra historia.
     Pensé en cómo ese pequeño acto de bondad hacia una niña hambrienta había traído el destino a las puertas de Jimmy Echohawk y cómo él había pagado por su compasión de una manera que sólo el karma puede elaborar. Un pequeño acto y se abrió a sí mismo por la desesperación de una madre y se encontró en una posición donde se convirtió en responsable de una niña que estaba aún más sola en el mundo de lo que él lo estaba.
—Y me preocupa de que lo que me entere sea feo y... aterrador. Estoy muy cansada de lo desagradable, como tu bien sabes. Si me lastima. Si me desgarra. Estoy cansada de eso, también. ¿Qué tipo de mujer hace lo que ella hizo? ¿Qué clase de madre? Una gran parte de mí no quiere saber quién era o algo sobre ella.
     Nos sentamos en silencio, mis palabras rodeándonos como el grafiti en las paredes, inevitable y evidente, destruyendo la paz que había estado entre nosotros. Wilson dejó el tenedor y apoyó su barbilla en su puño.
—¿No crees que es hora de poner fin a esto? —Las mismas palabras de antes, en un contexto completamente diferente.
—¿Ponerle fin a qué? —le dije mi línea.
—El asunto de no saber —repitió en voz baja, sosteniendo mi mirada.
     Sabía lo que significaba y no necesitaba oírselo decir.
—Vamos a tomarnos un par de días de descanso. Aún tengo algunos días libres, y Beverly va a entenderlo.
—¿Y qué haremos?
—Encontraremos a tu madre. Y encontraremos a Blue.






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por wordsofthisgirl el Sáb 25 Mar - 22:15

RAyoooooos, hasta cuando? prácticamente la llamas perra y despues que ves que no va a una cita, la quieres?
 Me encanto que Blue fuera fuerte en decirle que no, en no dejarse llevar por su deseo despues de que el la haya tratado asi.
Blue escribió:Yo tenía cicatrices, pero no estaba rota. Debajo de mis heridas todavía estaba entera. Debajo de mis inseguridades, debajo de mi dolor, debajo de mi lucha, debajo de todo eso, todavía estaba entera.
CAp 26

Si a lo mejor al principio estaba reacia a ver que Blue lo perdonara tan rápido, pero hay que mirarlo desde su punto de vista; Su redención le trajo a si misma la capacidad de perdonar y VOILA! lo perdonó, se confesaron su amor y aparte de eso, siento que se viene algo feo 


   
avatar
wordsofthisgirl

Mensajes : 1155
Fecha de inscripción : 16/07/2016
Edad : 22
Localización : venezuela

https://entrelibrosyunbuencafe.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Dom 26 Mar - 0:08

El el capítulo anterior, realmente quise que Blue lo mandara a volar pero bien lejos de una patada en sus... Imagínense en dónde quería la patada  Ósea ella está toda emocionada por la exposición, se arregla divinamente y Darcy le sale con eso?? 

Y después cuando ella regresa todavía le reprocha el que no se hubiera dicho!?  Y encima luego de eso la besa de la manera en que la besó y pretende que Blue lo acepte como si nada y no entiende cuando ella lo echa?!! violent  Dios!! 



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Dom 26 Mar - 0:25

Ahora este último capi, no sé qué pensar...  Yo siendo como soy no lo hubiera perdonado tan rápido, pero en el caso de Blue, que siempre o casi siempre estuvo sola... Crazy  Entiendo que lo hiciera y a su vez me encanta que hayan admitido que se enamoraron y se aman, y que estuvieran juntos sin haberlo estado del todo. 

Todas las trastadas que Blue confesó haberle hecho durante el año que fue su profesor me encantaron  lol!
Y esto que ahora en realidad no quiera averiguar quién fue su madre y de dónde viene por miedo a que no le guste lo que vaya a encontrar  Mala suerte

Gracias por los capítulos, ya no le queda mucho cierto?



avatar
LuVelitta

Mensajes : 3130
Fecha de inscripción : 28/08/2016
Edad : 29
Localización : Perdida en el medio de la nada...

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Dom 26 Mar - 1:10

Estamos a ley de cuatro capítulos






avatar
eilyno

Mensajes : 582
Fecha de inscripción : 07/01/2016
Edad : 39

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Dom 26 Mar - 2:00

XXV

Ja, ja , quedo impactado por lo bien que se veía Blue  y luego, luego pensó lo peor?? Que alguien simplemente no puede cambiar y vestirse para una gran ocasión y verse bien como el infierno???, Hombres, hombres, después de todo fue una noche de éxito.
avatar
citlalic_mm

Mensajes : 898
Fecha de inscripción : 04/10/2016
Edad : 35

Volver arriba Ir abajo

Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 10 de 12. Precedente  1, 2, 3 ... 9, 10, 11, 12  Siguiente

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.