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Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Dom 26 Mar - 5:22

XXVI

Por fin ya basta de tanto drama, hablen!!!  Pongan todo en claro, se quieren y no son novios ehhh!!!

Tiene sentido que no quiera ir a Reno, piensa que va perder toda su identidad, pero siempre se quedara con la duda??? No. No. No
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citlalic_mm

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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por Yani el Dom 26 Mar - 16:31

Me molestó el prejuicio de Wilson y que luego pretenda que ella lo acepte como si nada, coincido en eso con todas ustedes...Me hizo ruido Pamela, él le dijo a Blue que la esperó, le dio tiempo para que estuviera mejor y que había creído que la había perdido...Y mientras le daba tiempo se entretenía con Pamela? O sea, linda forma de esperarla, no?..Yo que Blue me hubiese hecho rogar un poco más, mientras estuvo con Pamela, ella sufría...no estuvo bien eso de parte de Wilson!


Última edición por Yani el Dom 26 Mar - 21:39, editado 1 vez




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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por carolbarr el Dom 26 Mar - 16:56

Como odie a Wilson!!! No podía creer que la hubiese tratado así... Pienso igual que ustedes yo lo hubiese hecho sufrir un poco mas, en especial después que él muy alegremente salia con Pamela

Me alegro que su trabajo sea todo un éxito!!




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carolbarr

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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Dom 26 Mar - 17:07

Clásico el comportamiento de Wilson






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eilyno

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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por micafp_2530 el Dom 26 Mar - 23:45

Holaa !!
Muy bien, nuevamente me disculpo, intento ir al día pero nunca sucede...pero bueno, sigo poniéndome al día y espero que eso cuente, de verdad lo intento.
Pero bueno, pongámonos al día hasta el capítulo 26 !!
Dancing crazy
Primero, tengo que decirlo, el capítulo 20?! Qué emocióooon !!! Dios! Fue tan intenso. Entendí tanto el enojo de Blue, pero pues, no necesitamos profundizar en eso. Ahora, lo cierto, no esperaba que fuera adoptado, eso fue como un giro en la historia bastante grande.
Por otro lado, el capítulo 21 rompió mi corazón.
No puedo creer que le quitaran el bebé tan rápido, no lo pudo ni cargar, eso es aterrador y horrible. Me hizo llorar terriblemente.
De acueerdo, no se con que capítulo lloré más, porque el 22 ??
Eso dolió.
No entiendo como rayos está con Pamela?! Se nota que está enamorado de Blue, es como lo máximo y aún así con la perra, eso está muy muy mal.
Por cierto, lo notaron, Melody Blue !! Smile Eso es mega tierno.
Santo Dios !!!!! Ese primer besoooo !!!! En el capítulo 23? Si saben de cual hablo no ?? Me dejo impactada
Pero bueno, toda mi felicidad se acaba en el capítulo 24 cuando resulta que invita a Pamela en lugar de a Blue, ven lo cruel que es el mundo?!
Hay una parte pequeñita del mundo que es bonita, cuando Blue tiene a su hija? Eso es de lo mejor.
Alguien puede hacerme un gran favor y golpear a Darcy?!
No puedo creer que le haga eso !!!
Ella toda emocionada y él sale con sus tonterías. De verdad eso enoja.
Pero bueno, ella es lo suficientemente tonta como para perdonarlo tan pronto, creo que yo sería un poquito más rencorosa.
Ahora de verdad quiero seguir leyendo pronto.
Hasta pronto


'Sra. Maddox!

  
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micafp_2530

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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por mariateresa el Lun 27 Mar - 9:51

@Yani escribió:Me molestó el prejuicio de Wilson y que luego pretenda que ella lo acepte como si nada, coincido en eso con todas ustedes...Me hizo ruido Pamela, él le dijo a Blue que la esperó, le dio tiempo para que estuviera mejor y que había creído que la había perdido...Y mientras le daba tiempo se entretenía con Pamela? O sea, linda forma de esperarla, no?..Yo que Blue me hubiese hecho rogar un poco más, mientras estuvo con Pamela, ella sufría...no estuvo bien eso de parte de Wilson!
completamente de acuerdo no puede ser que a la primera le diga que si, ella trata de cambiar su vida para mejor
y el piensa lo peor de ella wilson te caíste del pedestal.
gracias


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mariateresa

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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Lun 27 Mar - 10:57

27


Hielo

     Volamos esta vez. No duró mucho, ocho horas de viaje por carretera en cada sentido. Yo ya no está embarazada y bajo las órdenes del médico de no volar. Wilson dijo que conducir tomaba demasiado tiempo, y que no había razón para torturarnos a nosotros mismos. Creo que estaba más ansioso por llegar que yo. Yo estaba fluctuado entre ansiedad y náuseas.
     Habíamos contactado tanto al laboratorio como al detective Moody y les dijimos que veníamos. El detective Moody se había ofrecido a reunirse con nosotros en el aeropuerto, lo que me sorprendió. No pensé que fuera un procedimiento estándar y decía mucho. Él se quedó callado por un momento y luego respondió, su voz mezclada con emoción. —En mi línea de trabajo, no hay muchos finales felices. Así que muchas personas sufren, por lo que muchas personas están perdidas... y nunca los encontramos. Para mí, esto es una gran cosa. Todo el departamento está bastante asombrado. El jefe dijo que es una gran historia de interés humano, y tenemos un contacto en el Reno Review que se moría de ganas por una entrevista. Te dejaremos decidir si eso es algo en lo que estás interesada. Hice una llamada al detective Bowles por cortesía profesional, y le hice saber que conseguimos una coincidencia. Estaba muy emocionado, también.
     No dije nada, no queriendo desinflar su genuino entusiasmo, pero yo sabía que no estaría hablando con ningún periodista. Como un niño con un regalo tan esperado, no estaba dispuesta a desenvolver mi historia e inmediatamente pasarla como si tuviera poco valor. Había un tiempo para compartir y un tiempo para saborear. Necesitaba conservar mi historia, examinarla, entenderla. Entonces tal vez algún día, cuando no estuviera tan reciente y cruda, cuando algo del brillo y la novedad hubiera desaparecido, cuando comprendiera no sólo el qué sino el por qué... tal vez entonces estaría dispuesta a compartirla. Pero no ahora.
     Las Vegas ya había abrazado la primavera, pero Reno estaba fría. Wilson y yo nos acurrucamos en nuestros abrigos, sin preparados para la ráfaga de aire invernal que nos recibió mientras caminábamos hacia nuestro auto alquilado. Nos habíamos negado a la escolta policial, decidiendo que necesitaríamos nuestro propio vehículo a pesar de que no esperábamos estar en Reno mucho tiempo. Las respuestas estaban allí, esperando por nosotros. No habría ninguna búsqueda. Mi vida, mi historia, estaría puesta delante de mí como un guión de cine... completa con las escenas del crimen y descripciones de los personajes. Y como un guión de cine, nada de eso parecería real. Al menos, no hasta que nos detuvimos en la estación de policía. De repente, se requería acción. Las cámaras estaban rodando, y yo no sabía mis líneas. Estaba siendo dominada por el miedo escénico, de los extraños en la audiencia, de las escenas que no había estudiado, y para las que posiblemente no podía prepararme. Y sobre todo, no quería que Wilson me viera en el centro de atención, una vez más, la luz poco favorecedora, la línea de la historia trágica, violenta y deprimente.
—¿Estás lista, Blue?
    No. ¡No! —Sí —susurré, mintiendo, pero no veía manera de evitarlo. Pero yo no podía hacerme mover. Wilson salió del coche y dio la vuelta hasta mi puerta. Él la abrió y ofreció su mano. Cuando no la tomé, se inclinó y me miró fijamente.
—¿Blue?
—Yo no quiero que vengas adentro. ¡Tú sabes demasiado, Wilson!
     Él presionó un beso en mi frente. —Sí. Conozco cientos de cosas. Creo que ya hemos hablado de esto... muy recientemente, en realidad.
—¿Que si nos dicen algo que cambia la forma que sientes por mí?
—¿Qué podrían decir que cambiara la manera en que yo siento por ti? Tenías dos años cuando tu madre te dejó. ¿Crees que ellos van a decirnos que eras una pequeña narcotraficante? ¿La más joven del mundo? ¿Una asesina tal vez? O... ¡oh no! Un muchacho. Tal vez en realidad eres un muchacho. Eso sería difícil de aceptar, lo confieso.
     La risa burbujeó fuera de mí como un globo amarillo, y me aferré a ese destello de brillo que Wilson siempre parecía inspirar en mí. Enterré mi cara en el hueco entre su cuello y el hombro, respirando el olor que era Wilson. Consuelo, desafío, y esperanza todo enrollado en un aroma a limpio.
—Blue. Lo que aprendamos sólo hará que te amé más. Tienes razón. Yo sé demasiado. Y porque lo hago, no hay nada que nadie pueda decir que me haga dudar de ti o de la forma en la que me siento por ti.
—Está bien —le susurré, y besé su cuello, justo por encima del cuello de su abrigo. Se estremeció y envolvió sus brazos a mi alrededor.
—Está bien —repitió él, con una sonrisa en su voz—. Vamos.



     Conocí al sargento Martínez, quien había sido el detective a cargo del caso hace dieciocho años, junto con varios otros que se desvanecieron en el fondo casi tan rápidamente como se presentaron. Heidi Morgan del laboratorio de criminalística del estado también estaba presente, y ella, el sargento Martínez, y el detective Moody procedieron a llevarnos a una habitación donde un gran archivo estaba esperando en el centro de la mesa. Tomamos un asiento rodeando el archivo, y Heidi Morgan añadió un archivo propio. Sin fanfarria, la reunión comenzó.
     Heidi pasó a través de una explicación de los marcadores de ADN y el ADN. Ella me mostró un cuadro comparando mi ADN con el ADN de la mujer que era mi madre. Algo de la breve descripción era la misma información que había sido compartida conmigo cuando habían sacado mi ADN meses antes, sólo que esta vez tenían los resultados para hablar conmigo.
     Heidi me miró y sonrió. —Estamos seguros de que tú eres en verdad la hija biológica de una mujer llamada Winona Hidalgo.
—¿Ese era su nombre? —Lo repetí, sólo para probar su impacto—. Winona Hidalgo. —Pensé que tal vez sería un eco del recuerdo, que sentiría algo cuando lo escuchara. Pero era extraño para mí, tan poco notable como el nombre Heidi Morgan o Andy Martínez. Era como si nunca lo hubiera oído antes.
     Era el turno del Sargento Martínez para tomar el centro del escenario. Abrió el gran archivo, y Wilson cogió mi mano debajo de la mesa. Me aferré a ésta, sin aliento.
—Winona Hidalgo fue encontrada asesinada en el Motel Stoneaway, el 5 de agosto de 1993. En el momento de su muerte tenía diecinueve años. De hecho, ella acababa de cumplir diecinueve años en agosto, el dos, tres días antes.
—¿Ella fue asesinada? —Me quedé sin aliento. No sé lo que me había esperado, pero no había sido un asesinato.
—Encontramos pertenencias personales en la escena, y los análisis de sangre que se realizaron apoyaban que habían drogas en su sistema, pero su bolso y su coche estaban desaparecidos, y había contusiones en la parte posterior de su cabeza. Al parecer, la señorita Hidalgo había ganado cinco grandes en las tragamonedas en un paradero de camiones locales un par de días antes, y en el momento de su muerte, ella tenía un pequeño y buen fajo de billetes con ella. El dinero terminó consiguiendo matarla. Por el análisis toxicológico, parece que ella estaba bastante drogada e iba por una segunda ronda. El traficante decidió que era una presa fácil y tomó su bolso y golpeó su cabeza en la mesa de noche. No había mucha evidencia de una lucha, y no tuvimos testigos. Pero hemos sido capaces de conseguir una imagen de una cámara de seguridad de su coche abandonando la escena, con una vista decente del conductor. El caso fue bastante rutinario. Hasta que averiguamos por la familia restante que había un niño desaparecido. Ahí es donde el caso alcanzó un punto muerto. Tú habías desaparecido literalmente en el aire.
—Esta es una foto de ella, tomada de sus registros de la licencia de conducir, lo que la coloca en unos dieciséis años en esta foto. —El detective Martínez deslizó una foto de 8x10 de una sonriente chica en la mesa, y cuando dejé que mis ojos se asentaran en su cara, me vi a mi misma allí. Wilson contuvo el aliento a mi lado, y su mano se cerró alrededor de la mía.
—Ella se parece a ti, Blue —susurró él—. Los ojos son diferentes, y tú tienes una tez más clara... pero la sonrisa y el pelo... esa eres tú.
—Sí. Nos dimos cuenta de eso también, y como resultado, estábamos bastante seguros cuando nos encontramos contigo en octubre que habíamos encontrado a la niña de Winona. Por supuesto, no podíamos decir nada en ese momento. —El detective Moody sonrió ampliamente, y traté de devolverle la sonrisa.
     La descripción de la licencia de conducir de Winona Hidalgo decía que su pelo era negro y sus ojos marrones. Su origen étnico estaba catalogado como nativa americana. Era de uno sesenta de estatura y cincuenta y nueve kilos. Yo era más alta de lo que ella había sido, pero igual de delgada. No podía apartar los ojos de ella. No se veía malvada. Sólo se veía joven.
—Al principio, tuvimos hecha la notificación de la muerte por la policía local, pero cuando la búsqueda del niño, ah… cuando la búsqueda tuya se estancó, el detective Moody y yo fuimos y visitamos a la familia personalmente.
—¿Tengo familia? —La agitación en mi estómago se reanudó con venganza cuando sentí que la poca identidad que tenía estaba siendo arrancada de mis apretadas manos.
—Tienes una abuela, Stella Hidalgo, quien es la madre de Winona. Tú y tu madre vivían con ella hasta que Winona se fue contigo cuando tenías apenas dos años de edad. Stella Hidalgo vive en Utah en la reservación india del Paiute. Hemos contactado con ella, y está ansiosa por verte.
—¿Sabe mi abuela quién es mi padre?
—Sí. Tu padre biológico es un hombre con el nombre de Ethan Jacobsen. —Otra foto fue tomada del archivo y entregada a mí. Un muchacho con pelo rubio en punta y los ojos azules brillantes miraba, sin sonreír. Sus hombros eran anchos y cuadrados debajo de una camiseta roja con un número 13 blanco mostrada con orgullo en su pecho. Se veía como una foto de anuario, del tipo que toman a cada jugador de fútbol, donde todos los chicos intentaban parecer más grande y más malos de lo que realmente eran.
—He visto esa expresión antes —murmuró Wilson, y cuando mis ojos encontraron los suyos había ternura en su mirada—. La vi el primer día en que te conocí. Yo la interpreté como la mirada “agresiva”.
     La sala quedó en silencio mientras todo el mundo parecía sentir que necesitaba un minuto para controlarme emocionalmente. Con el tiempo, el detective Martínez continuó hablando.
—De acuerdo con Ethan Jacobsen, y de acuerdo con Stella Hidalgo, Ethan no quería tener nada que ver con Winona cuando ella le dijo que estaba embarazada. Su familia está grabada alegando que ellos le rogaron que diera al bebé en adopción. Le dieron a Winona algo de dinero cuando tenías unos dieciocho meses, lo cual confirmó Stella Hidalgo, pero Winona abandonó la zona poco después, y ninguno de ellos la vio a ella o a ti otra vez.
     »Ethan Jacobsen está casado y tiene hijos ahora, pero nos dio una muestra de ADN cuando Winona fue encontrada muerta y tú fuiste declarada desaparecida. Su ADN también fue subido al NCIS, y lo habíamos comparado con el tuyo también.
     Heidi Morgan intervino. —El ADN de Ethan Jacobsen también fue confirmado cuando concordó con el tuyo, y por eso fue que nos tomó un poco más de tiempo de lo que prometí conseguir los resultados.
     El detective Moody habló de nuevo, y sus ojos estaban serios, su sonrisa desapareció. —Como una cortesía, Blue, el Sr. Jacobsen también ha sido contactado, y él ha sido informado de que tú fuiste encontrada. Estaba bastante sorprendido, como es comprensible. Nos dio su información de contacto y dirección actual, pero dijo que cualquier contacto será de ti.
Asentí, mi cabeza tambaleándose. Sabía los nombres de mis padres. Sabía cómo se veían. Tenía una abuela. Ella quería verme. Sólo había una cosa más.
—¿Cuál es mi nombre?
     El detective Martínez tragó, y los ojos del detective Moody se llenaron de lágrimas. Ambos parecían tan abrumados por el momento como yo lo estaba.
—El nombre en tu certificado de nacimiento es Savana Hidalgo —dijo el detective Martínez con voz ronca.
—Savana —Wilson y yo lo dijimos juntos, y fue mi turno de ser superada por la emoción.
—¿Savana? Sólo Jimmy apreciaría verdaderamente la ironía. —Las palabras temblaron en mis labios.
     Wilson inclinó su cabeza en un gesto interrogativo. Le expliqué, las palabras quedando atrapadas en mi garganta mientras las lágrimas se derramaban sobre mis mejillas. —Cuando era más joven, yo pretendía que mi nombre era Sapana, tan cerca del nombre de Savana. Sapana es una chica en una historia nativa americana que sube al cielo y es rescatada por un halcón. Siempre dije que Jimmy, a causa de su nombre, era el halcón y yo era Sapana. Él siempre decía que él era más como el hombre puercoespín. Nunca entendí lo que quería decir. Pensé que sólo estaba siendo divertido. Viéndolo en retrospectiva, probablemente se sentía culpable por no ir a la policía. Creo que esto debe haber pesado sobre él. Pero no lo lamento. —Miré de una persona a otra, mis ojos descansando sobre Wilson al final—. Era un buen padre. No lastimó a mi madre o me secuestró…
—¿Estabas preocupado de que él lo hubiera hecho? —interrumpió Wilson suavemente.
—Algunas veces. Pero entonces recordaba a Jimmy y cómo era. Es como tú dijiste, Wilson.      Lo conocía demasiado para dudar de él. No voy a estar resentida porque eligiera mantenerme con él. Nunca. Sé que puede ser difícil de entender, pero esa es de la forma en que me siento.
     Yo no era la única que necesitaba un minuto para serenarme, y tomamos un breve descanso para limpiar nuestros ojos antes que el detective Martínez continuara.
—Tú naciste el 28 de octubre de 1990.
—Sólo dos días antes del cumpleaños de Melody —comenté, impresionada una vez más.
—El 28 de octubre fue también el día que enviaste una muestra de ADN para descubrir quién eras —dijo Heidi Morgan—. Es interesante cómo las cosas terminan cerrando el círculo.
—Tengo veintiún años —me maravillé, y, como la mayoría de la gente joven, estaba contenta de que yo fuera mayor de lo que había pensado.
—Sin embargo, tu licencia de conducir todavía dice veinte, por lo que no estarás saltando en los bares o entrando en los casinos esta noche —bromeó Wilson, haciendo reír a todos y aliviando un poco la presión emocional que se había construido en la habitación.
—Eres bienvenida a mirar todo el archivo. Hay fotos de la escena del crimen, sin embargo, y cosas que podrías preferir no ver. Las fotos están en los sobres. Todo lo que sabemos está en el archivo. Los dejaremos solos por un rato, si lo desean. La información de contacto de tu abuela está allí, así como la de tu padre. Tu abuela aún está viviendo en la reserva, pero tu padre está en Cedar City, Utah, lo cual no es tan lejos de allí.
     Wilson y yo pasamos otra hora revisando el contenido del archivo, tratando de obtener una imagen más completa de la chica que había sido mi madre. No había mucho que aprender. La única cosa que me impactó fue que cuando el coche de mi madre había sido recuperado había una manta azul en el asiento trasero. En la descripción decía que tenía grandes elefantes azules sobre un fondo azul más pálido, y estaba claramente diseñada para un niño pequeño. Una foto de esta había sido etiquetada como evidencia de una posible escena del crimen secundaria.
—Blue12. —La palabra surgió de mí como una rendija de reconocimiento haciendo su camino hacia la superficie.


12 Blue: El nombre de la protagonista es Blue que en español sería Azul, de ahí la referencia a la manta era de color azul y que ella se llamaba Blue.


—Yo llamaba a esa manta “blue”.
—¿Qué? —Wilson miró la foto que yo estaba viendo.
—Esa era mi manta.
—¿La llamabas Blue?
—Sí. ¿Cómo es que me acuerdo de esa manta, pero no me acuerdo de ella, Wilson? —Mi voz era firme, pero mi corazón se sentía hinchado y maltratado, y yo no sabía cuánto más podría soportar. Empujé el archivo y me paré, dando vueltas por la habitación hasta que Wilson se puso de pie también y me tomó en sus brazos. Sus manos acariciaban mi cabello mientras él hablaba.
—No es tan difícil de entender, amor. Yo tenía un perro de peluche que mi madre finalmente tuvo que sacar de mis manos, porque estaba tan sucio y gastado. Él había sido lavado cien veces, a pesar de que la severa advertencia en la etiqueta sobre su culo prometía que se desintegraría. Chester está, literalmente, en cada foto de mí como niño. Yo estaba muy apegado, por decirlo suavemente. Tal vez fue así para ti con tu manta.
—Jimmy dijo que yo seguía diciendo blue... —La pieza del rompecabezas encajó en su lugar, y me detuve a media frase.
—Jimmy dijo que yo seguía diciendo “blue” —repetí—. Así es como él me llamó.
—¿Así es cómo conseguiste tu nombre? —Wilson estaba incrédulo, la comprensión creciendo a través de su hermoso rostro.
— Sí... y todo el tiempo, yo sólo debí haber querido mi manta. Podrías pensar que ella la habría dejado conmigo, envolverla a mi alrededor cuando me dejó en ese asiento delantero. Que ella habría sabido lo asustada que estaría, lo mucho que necesitaría esa maldita manta. —Me alejé, luchando con los brazos de Wilson, desesperada por respirar. Pero mi pecho estaba tan apretado que no podía respirar. Me sentí resquebrajarme, las fisuras propagándose a gran velocidad a través del delgado hielo sobre el que había estado caminando toda mi vida. Y entonces estaba sumergida en el dolor, consumida por este.          Luché por respirar, luché para salir a la superficie. Pero había plomo en mis pies, y me estaba hundiendo rápidamente.
—Has tenido suficiente por hoy, Blue. —Wilson me apretó contra él y abrió la puerta, señalando a alguien más allá de la puerta.
—Ella ha tenido todo lo que puede tomar. —Le oí decir, y otra persona que estaba de repente a mi lado. Mi visión se volvió borrosa y la oscuridad se cerró. Me sentí siendo bajada a una silla, y mi cabeza fue forzada a meterse entre mis piernas.
—Respira, Blue. Vamos, bebé. Respiraciones profundas —cantó Wilson en mi oído. Mi cabeza se aclaró un poco, y el hielo en mis venas comenzó a descongelarse al más mínimo grado. Una respiración, luego varias más. Cuando mi visión se aclaró sólo tenía una solicitud.
—Quiero ir a casa, Wilson. No quiero saber nada más.



     Salimos de la estación de policía con una copia del archivo. Wilson insistió en que lo tomara, así como la información de contacto de las personas que compartían mi sangre, pero nunca habían compartido mi vida. Quería tirar el archivo por la ventana mientras conducíamos, y dejar que las páginas se derramasen a través de la carretera y en la noche hacia Reno, un centenar de páginas de una vida trágica lanzadas al viento para que pudieran ser olvidadas y nunca se reunieran de nuevo.
     Comimos en un paradero, demasiado cansada y subyugada para dejar el coche o incluso conversar. Pero la casa estaba a ocho horas de distancia y nuestro vuelo no era hasta las 8 de la mañana siguiente, así que encontramos un hotel y pagamos por una habitación para una noche. Wilson no me preguntó si quería la mía propia. No la quería. Pero había dos camas dobles en la habitación, y tan pronto como nos registramos, me lavé los dientes, me quité los pantalones vaqueros, y me metí en una, cayendo rápidamente dormida.
     Soñé con tiras de recortes de papel de muñeca con la cara de mi madre y mantas en todos los colores excepto azul. Soñé que todavía estaba en la secundaria, caminando por los pasillos interminables, en busca de Wilson, pero en su lugar encontrando a decenas de chicos de quienes no sabía sus nombres. Me desperté con lágrimas en mis mejillas y retorciéndome del terror en mi vientre, convencida de que Wilson había dejado Reno mientras yo dormía. Pero él todavía estaba allí, en la cama junto a la mía, sus largos brazos alrededor de la almohada adicional, su pelo alborotado en un oscuro contraste contra las sábanas blancas. La luz de la luna se derramaba sobre él, y lo vi dormir durante mucho tiempo, memorizando la línea de su mandíbula, el barrido de sus largas pestañas contra sus delgadas mejillas, observando sus labios mientras suspiraba en su sueño.
     Entonces, sin darme tiempo para considerar mis acciones, me arrastré hacia su cama y me acurruqué en torno a él, apoyando mi cabeza en su espalda, envolviendo mis brazos alrededor de su pecho. Quería pegarlo a mí, fusionarlo a mi piel, para asegurarme de que en realidad era mío. Presioné mis labios contra su espalda y deslicé mis manos bajo su camiseta, presionando mis manos contra su abdomen plano, acariciando hacia arriba hasta su pecho. Lo sentí despertarse, y se volteó hacia mí, su rostro cayendo en las sombras mientras se sostenía por encima de mí. La luz de la luna lo dibujaba en blanco, y cuando estiré una mano y toqué su cara, él estaba completamente inmóvil, dejándome trazar sus facciones con mis dedos, dejándome levantar y llover besos a través de su mandíbula, a través de sus párpados cerrados, y finalmente contra sus labios. Luego, sin decir una palabra, me apretó contra las almohadas y capturó mis manos entre las suyas. Me respiración se cortó, por la anticipación, mientras él me jalaba firmemente contra su pecho, atrapando mis manos entre nosotros.
     Pero él no besó mi boca o pasó sus manos a lo largo de mi piel. No susurró palabras de amor o deseo. En cambio, metió mi cabeza debajo de su barbilla y me envolvió en sus brazos de manera tan segura que apenas podía moverme, y él no me dejó ir. Me quedé sorprendidamente aturdida, esperando a que aflojara su agarre, esperando que sus manos tocaran, a que su cuerpo se moviera contra el mío. Pero sus brazos se mantuvieron apretados a mi alrededor, su respiración permaneció estable, y su cuerpo se quedó inmóvil. Y allí, en el círculo de sus brazos, sostenida con tanta fuerza que no había lugar para dudar de él o temer su pérdida, me dormí.






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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Lun 27 Mar - 11:05

28


Amargo

    Cuando me desperté a la mañana siguiente, Wilson ya se encontraba despierto, duchado y afeitado, pero sus ojos estaban cansados, y me pregunté si sostenerme toda la noche había pasado factura. Y estaba un poco avergonzada de que me rechazara, tan tierna como fue su negativa. No actuó raro o incómodo, así que aparté mis sentimientos de dolor y me precipité a tomar una ducha y un desayuno rápido, para poder tomar nuestro vuelo a casa. Estaba preocupada y callada, Wilson introspectivo y taciturno, y para cuando nos arrastramos por las puertas de Pemberley, los dos necesitábamos nuestros rincones separados, el peso de las últimas veinticuatro horas se cernía sobre nosotros como una nube negra. Wilson llevó mi bolsa de lona a mi apartamento y se detuvo antes de dirigirse al suyo.
—Blue. Sé que estás agotada. Estoy absolutamente hecho polvo, y no soy el único que ha tenido su mundo patas arriba una y otra vez en los últimos meses. Pero hay que ver esto hasta el final —suplicó.
—Lo sé, Wilson.
—¿Te gustaría llamarla? Puede que sea más fácil dar el siguiente paso.
—¿Está tan débil? —pregunté, realmente queriendo dejarlo pero no querer hacer lo más fácil si eso significaba que era una cobarde.
—Es delegación, amor. Asegurarte de terminar sin enredarte tanto.
—Entonces sí. Por favor. Y voy a estar lista cuando ella lo esté.



     Resultó que Stella Aguilar fue más difícil que yo porque estuvo lista inmediatamente. Así que Wilson y yo nos dirigimos a St. George, Utah, a la mañana siguiente en el Subaru de Wilson. Ambos habíamos tenido unas sólidas doce horas de sueño en nuestras propias camas... por separado, lo que me preocupaba un poco, sobre todo porque no sabía qué hacer con ello. Wilson era un tipo completamente diferente de persona a la que estaba acostumbrada. Era un caballero en un mundo de Masons y Colbys. Y tenía mucho miedo de que el hecho de que no fuera para nada una dama fuera un problema.
—Dime cómo es —supliqué, mis pensamientos se estrecharon en la tarea que tenía por delante.
—¿Cómo es qué? —respondió Wilson, con los ojos en la carretera.
—Conocer a tus padres biológicos por primera vez. ¿Qué dijiste? Tiffa dijo que lo hiciste solo. Eres, obviamente, más valiente que yo. No creo que pueda hacer esto sola.
—Las circunstancias son completamente diferentes, Blue. No vuelvas a creer que no eres valiente. Eres el ave más ruda que conozco, y eso, cariño, es un cumplido. Tenía dieciocho años cuando conocí a mis padres biológicos. Mi madre había mantenido contacto con ellos a través de los años para que algún día yo pudiera. Ella pensó que llegaría un momento en que podría ser importante para mí. Mi padre estaba en contra. Él pensó que era innecesario, y estaba seguro de que sería una distracción. Estaba a un semestre de graduarme, y me había centrado en la escuela, en lo que era muy bueno, tengo que confesar. Me las había arreglado para ajustar cuatro años de escuela en dos años y medio, manteniendo a un horario que mi padre y yo habíamos trazado. Mi padre era un hombre increíblemente correcto, y pensaba que ser un hombre significaba ser como él. Pero eran vacaciones de semestre, y estaba inquieto e irritable, y francamente, era un barril de pólvora, a punto de estallar. Así que volé a Inglaterra y me quedé con Alice. Y busqué por el pueblo. —Terminó Wilson con soltura, como si hubiera sido nada del otro mundo—. Mi madre y yo pensamos que podríamos ocultárselo a papá. Mala idea. Pero esa es otra historia.
—¿Cómo fue? —insistí.
—Fue asqueroso —respondió con prontitud—. Y esclarecedor y… muy confuso.
     No tenía ni idea de qué decir a eso, así que esperé, viendo sus pensamientos aparecer en su rostro. Él meditó por un momento, perdido en el recuerdo.
—Cuando conocí a mi padre biológico mi primera impresión fue que era un poco vago —reflexionó—. Después de un par de horas hablando con él, caminar, ver su barrio, conocer a sus compañeros, empecé a verlo un poco diferente. Fuimos a un bar donde le gustaba tomar una cerveza amarga tras turnos, un lugar llamado Wally, donde todo el mundo parecía conocerlo y agradarle. Bert es un oficial.
—¿Un oficial?
—Un policía. Parecía tan en desacuerdo con su personalidad. Es increíblemente jovial y de espíritu libre. Siempre creí que los oficiales eran del tipo fuerte y silencioso.
—¿Tal vez más como tu padre?
—¡Sí! Al igual que John Wilson. Controlado, duro, serio. Y Bert Wheatley no era nada serio o controlador. Decía que era un policía porque amaba a su barrio. Le gustaba estar con la gente, y cuando era niño siempre había querido conducir un auto con luces y sirena. —Wilson se rió y negó con la cabeza—. ¡Eso es lo que dijo! Recuerdo haber pensado en lo loco que estaba. —Me miró como si fuera a regañarlo por su opinión. Me quedé callada.
     »Pero me di cuenta de otras cosas. Bert parecía muy contento. Y era muy divertido estar con él. —Wilson volvió a reír, pero su risa era de dolor—. En esas maneras, era muy diferente de mi papá, también. John Wilson nunca estaba satisfecho, raramente feliz. Y no era exactamente un placer estar alrededor suyo la mayor parte del tiempo. —Negó con la cabeza y cambió bruscamente de tema.
     »El nombre de mi madre biológica es Jenny. Nunca se casó con Bert, obviamente. Se casó con un fontanero llamado Gunnar Woodrow. Gunnar el fontanero —dijo como si fuera Gunna el fontanerow, y trate de no reírme. Había llegado al punto en el que ni siquiera notaba su acento… la mayor parte del tiempo.
—Ella y Gunnar tienen cinco hijos y su casa es como un zoológico. Me alojé durante una hora o dos, hasta que Gunnar llegó a casa del trabajo, y luego Jenny y yo escapamos y tomamos té a la vuelta de la esquina donde podíamos hablar sin ser interrumpidos por los monos.
—¿Te agrada?
—Mucho. Ella es adorable. Ama los libros y la historia, le encanta citar la poesía.
—Suena como tú.
     Wilson asintió. —Tenemos mucho en común, lo que me emocionó, debo decir. Hablamos de todo. Me preguntó todas las cosas en las que las madres están interesadas: cuáles eran mis esperanzas y sueños y si tenía novia. Le dije que no tenía tiempo para las chicas. Le dije que la historia y los libros eran los únicos amores en mi vida hasta ahora. Hablamos de la escuela, y me preguntó cuáles eran mis planes para mi futuro. Divague en mi plan de diez años, con la participación de postgrado, escuela de medicina, y trabajar con mi padre. Ella parecía un poco sorprendida por mis metas profesionales y dijo: “Pero ¿qué pasa con los amores en tu vida?”
—¿Estaba preocupada acerca de tu vida amorosa? Sólo tenías dieciocho —protesté, ridículamente agradecida que no tuviera un pasado como el mío.
—No. No estaba preocupada por mi vida amorosa. Estaba preocupada por los amores en mi vida —repitió Wilson—. La historia y los libros.
—¡Oh! —respondí, comprendiendo.
—Conocer a mis padres me hizo cuestionarme por primera vez en la historia. De repente me pregunté si realmente quería ser médico. Me puse a pensar en lo que me haría feliz. Pensé en luces y sirenas. —Los labios de Wilson se arquearon, un atisbo de sonrisa—. Pensé en como quería compartir todo lo que aprendía con cualquiera que quisiera escucharlo. De hecho, volvía a mis padres y hermanas locos, constantemente recitando este o aquel hecho histórico.
—¿San Patricio?
—San Patricio, Alejandro Magno, Leonidas, el Rey Arturo, Napoleón Bonaparte, y tantos otros.
—Así que ser médico perdió algo de su brillo.
Nunca había tenido ningún brillo, y una vez que me di cuenta de eso, le dije a mi padre que no iría a la escuela de medicina. Había mantenido la boca cerrada hasta la graduación, haciendo diferentes planes en silencio, mientras mi papá seguía trazando mi futuro. Le dije que quería enseñar, con suerte en una universidad algún día. Le dije que quería escribir y dar conferencias y obtener finalmente mi doctorado en historia. Se enteró de que había contactado con mis padres biológicos y culpó mi cambio de opinión de mi viaje. Estaba furioso conmigo y mi madre. Peleamos, gritamos, salí de la casa, mi padre fue llevado al hospital, y nunca lo vi con vida otra vez. Has oído esa parte de la historia. —Wilson suspiró profundamente y se pasó la mano por el cabello.
—¿Es eso lo que querías decir cuando dijiste que satisfacer a tus padres biológicos era terrible… porque pone tantas otras cosas en movimiento?
—No. Aunque, supongo que podría ser interpretado de esa manera. Fue terrible porque estaba tan increíblemente confundido y perdido. Dos sentimientos que nunca había sentido antes, nunca. Lo sé, he vivido una vida protegida, ¿no? —Se encogió de hombros—. Conocí a dos personas que eran muy diferentes de las personas que me criaron. No mejor, ni peor. Sólo diferentes. Y eso no era desprecio a mi mamá y papá. Eran buenos padres, y los amaba. Pero mi mundo fue sacudido. Por un lado, estaba muy confundido acerca de por qué Jenny y Bert no podrían haberlo hecho funcionar por mí. Si signifiqué tan poco a los que me regalaron a un médico rico y su esposa y se fueron felices, ¿lavándose las manos?
     Hice una mueca, sabiendo intelectualmente que no se trataba de mí. Pero no había culpa de todos modos. Me pregunté si Melody me haría la misma pregunta algún día. Wilson continuó.
—Por otro lado, de repente me di cuenta de que no quería las cosas que siempre pensé que quería. Quería seguir las cosas que me hicieran feliz, y quería una cierta cantidad de libertad que nunca había experimentado. Y sabía que eso significaba tomar un camino muy diferente al que había seguido.
—Puedo entender eso —susurré.
—Sí. Lo sé. —Sus ojos se encontraron con los míos, y había un calor allí que hizo que mi corazón hiciera un giro lento dentro de mi pecho. ¿Cómo podía mirarme de esa manera y lograr sostenerme en la noche y sin un solo beso?
—La última semana en Inglaterra, me fui de Manchester y tomé un autobús a Londres. Alice es mucho menos protectora conmigo que el resto de mi familia. Ella se encogió de hombros y dijo: “Que te diviertas, no te mates, y asegúrate de estar de vuelta aquí en una semana para tomar tu vuelo a casa”. Me encontré con algunos compañeros de la escuela, y me pasé la semana haciendo cosas que estoy más que avergonzado de contar.
—¿Cómo qué? —dije, medio horrorizada medio-encantada de que Wilson podría no estar absolutamente limpio después de todo.
—Estaba absolutamente desesperado de compañerismo. Perdí mi virginidad, y no me acuerdo. Y no me detuve allí. Noche tras noche, club tras club, chica tras chica, y sólo me sentía peor y peor, mientras pasaba la semana. Seguí tratando de restablecer mi equilibrio haciendo cosas que sólo me marearon. ¿Tiene sentido?
     Asentí, sabiendo exactamente lo que quería decir. Entendía el estar mareada.
—Uno de mis compañeros me llevo de nuevo a Manchester. Se aseguró de que estuviera en ese avión y regresara a Estados Unidos en una sola pieza. Y en los próximos seis meses, me las arreglé para evitar que mi cabeza girara y encontrar el equilibrio de nuevo en su mayor parte. Pero en muchos sentidos el estar contigo a través de tu viaje ha sido un viaje para mí, también. Me entiendo a mí mismo y mis padres mucho mejor ahora; a ambos.
Condujimos sin hablar durante mucho tiempo. Entonces le hice la pregunta que me había estado molestando desde que desperté sola la mañana anterior.
—¿Wilson? ¿Qué pasó en Reno? Quiero decir... Pensé que querías… Quiero decir, ¿no estas atraído por mí? —Me sentí como si estuviera invitando al mariscal de campo estrella a la fiesta de graduación, y mis rodillas temblaron. Wilson se rió a carcajadas. Y me encogí, tratando de no hundirme en mi asiento y cubrir mi cara para ocultar mi rechazo. Wilson debió ver la humillación en mi expresión, y con un chirrido de frenos y algunos cambios de carril ilegales fue desviándose hacia el lado de la carretera, con peligros y todo. Se volvió hacia mí, sacudiendo la cabeza como si no pudiera creer que no lo entendiera.
—Blue. Si esto fuera simplemente acerca de la atracción, tú y yo nunca habríamos dejado Reno. Estaríamos todavía en esa cutre habitación de hotel, desnudos, pediríamos servicio de habitación… o, más probablemente, pizza en el camino. Pero para mí, contigo, el sexo no es la meta. ¿Entiendes eso?
     Negué con la cabeza. No. No entendía eso.
—Cuando te subiste a mi cama en Reno, todo lo que podía pensar era en cómo me sentía en Londres en esa semana horrible cuando tuve más sexo del que cualquier muchacho adolescente podría soñar. Y cuan destrozado me sentí al final. No quiero que nuestra primera vez sea así para ti. Estabas emocionalmente inestable en Reno, al igual que yo lo estaba en Londres, y me necesitabas. Pero no me necesitabas de esa manera. Algún día... esperemos que pronto, porque voy a incendiarme si alguna vez tengo que pasar una noche así de nuevo, me desees porque me amas, no porque estás perdida, no porque estás desesperada, no porque tienes miedo. Y ese es el objetivo.
—Pero, Wilson. Yo te amo —insistí.
—Y te amo… más ardientemente —respondió él, torciendo mi cabello en sus manos y tirando de mí hacia él.
—¿Orgullo y prejuicio?
—¿Cómo lo sabes? —Sonrió.
—Me gusta el señor Darcy.
     En respuesta, el propio Darcy capturó mi boca con la suya, y me mostró cuán ardientemente le importaba.






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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por wordsofthisgirl el Lun 27 Mar - 12:11

Oh por Dios! que caos emocional;
Me encanta que DArcy sea un caballero y supo ver que Blue estaba pasándola mal y el sexo no era el tipo de emoción que ella necesitaba para sanar.

Que bueno que ya Blue sabe de donde son sus orígenes, espero que encuentre la paz que necesita!


   
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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por carolbarr el Lun 27 Mar - 12:47

Hummm bueno, me sigue cayendo mal Wilson

Debe ser duro, de repente que tu vida cambie tan drasticamente, tener conocimiento, saber que tienes familia, padre, abuela, hermanos!

De niños a veces recordamos cosas locas, ella recuerda su manta pero no a su madre, que increible es nuestro cerebro, pero ya sabemos porque Jimmy le puso ese nombre

Gracias por los capitulos




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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Lun 27 Mar - 15:23

Blue ya sabe la verdad de lo que ocurrió y leyéndolo lloré todo el capítulo...  El que ella de pequeña, sola, abandonada y asustada solo quisiera su manta...  

 Por suerte fue Jimmy el que estuvo con ella, y aunque él se sintiera el puercoespín por quedársela, la entiendo a Blue diciendo que era el Halcón y ella su Sapana, porque fue quién la quiso y la salvó...


Y Darcy... qué decir de él.. Me  sorprendió bastante la manera en que buscó a sus padres biológicos y los conoció... Y el que este viaje de descubrimiento de Blue también lo haya ayudado a entenderlos y a su vez entenderse más...



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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por mariateresa el Lun 27 Mar - 16:31

Me encanta Blue por fin conociendo sus orígenes tiene abuela, padre y hermanos. 
ya tiene pertenencia de una familia lo ideal seria que los conozca y la aceptaran.
Las experiencia de Wilson lo hacen mas humano y no tan perfecto, y le enseña a Blue que la perfección no existe que ella también vale con toda su imperfección.

gracias por los capi...


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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Lun 27 Mar - 18:40

XXVII
 
Que emoción ya van en camino!!! bounce bounce Su mamá se llamaba Winona, que nombre es ese, suena muy raro; tiene una abuela y un papá , que ojala y si  la quiera conocer, por fin todo va tomando sentido, Savana me gusta mas Blue.
Capitulo corto pero esclarecedor. Loco
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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Mar 28 Mar - 13:07

   29


Verdad


 Si no hubiera sido por un camión diesel acribillándonos con su claxon y agitando el Subaru mientras volaba al lado, podríamos haber llegado muy, muy tarde a nuestra cita con mi abuela. Tal cual, encontramos la casa de Stella Hidalgo en las afueras de la Reserva India Shivwits después de un poco de cambiar de opinión y consultar con el confiable Gramin de Wilson, que no parecía funcionar especialmente bien cuando se trataba de reservas indígenas, o de Utah de hecho. Yo sólo había estado en la zona de St. George una vez antes en un viaje de la escuela, pero recordaba las rocas rojas y las mesetas sobresaliendo esbozadas contra el cielo azul y la arena del desierto. Era tan duro e inhóspito como hermoso, y me pregunté brevemente cómo mis antepasados habían sobrevivido en la zona durante cientos y cientos de años antes de las comodidades modernas. El agua era escasa, la comida debía haber sido aún más escasa, y hacer crecer algo habría sido casi imposible.
     Llegamos hasta la casa de Stella Hidalgo, notando el chalet en forma de caja con revestimiento blanco y persianas de color rojo que necesitaba un trabajo de pintura. Estaba limpio y ordenado, pero sin adornos, y el patio se mantenía simple con rocas del desierto y los árboles de Joshua. Bajamos del coche en un silencio tan pesado que podía escuchar mi corazón latir como un antiguo tambor. Stella Hidalgo abrió la puerta antes de que llegáramos a los escalones de la entrada.
     Ella era una mujer delgada, de estatura media. Estaba probablemente cerca de los sesenta, aunque tenía una belleza eterna que hacía la estimación difícil. Su piel era sin arrugas, y su cabello tenía vetas de plata en medio del negro. Lo llevaba de manera simple, trenzado a un lado y se balanceaba en su hombro. Ella usaba una camisa blanca suelta y pantalones blancos, su piel era un contraste marrón dorado contra el pálido atuendo. Tenía sandalias blancas en los pies y piedras turquesas en las orejas y alrededor de sus muñecas y garganta. Tenía el aspecto de una mujer que sabe cómo presentarse a sí misma ante el mundo y está confiada con lo que ve en el espejo. Nos invitó a entrar, y la única indicación de que estaba tan nerviosa como yo era el temblor en su mano cuando nos hizo señas para que avanzáramos.
—La policía me dijo muy poco acerca de tu vida. —La voz de Stella Hidalgo era suave y culta al hablar—. De hecho, cuando el detective Martinez me llamó la semana pasada y me dijo que tenían una coincidencia de ADN, tuvo cuidado de explicar que porque eres una adulta legal con derecho a la privacidad ellos podrían alentarte, pero en última instancia, sería tu decisión si hacías o no contacto conmigo. Ni siquiera me dijo tu nombre. No sé cómo llamarte.
—Puedes llamarme Blue. —Extendí mi mano y ella la estrechó entre las suyas. Nunca sería Savana Hidalgo o Savana Jacobsen… o alguna otra cosa. Yo era Blue Echohawk, y eso no cambiaría.
—Te queda bien. —Ella sonrió temblorosamente—. Por favor, llámame Stella. —Sus ojos se dirigieron a Wilson, a la espera de una presentación.
—Hola. Soy Darcy Wilson, pero todo el mundo me llama Wilson. Estoy enamorado de Blue. —Wilson también extendió su mano, y a Winona se le marcaron los hoyuelos, completamente engañada por la palabra «hola».
—¡Qué lindo! —Ella se rió, y amé a Wilson más en ese momento de lo que nunca había amado a una sola alma. Gracias al encanto de Wilson, las manos de Stella parecían más firmes mientras nos mostraba su pequeña casa y nos invitaba a sentarnos en un sofá cubierto con una manta de varios colores a través de un par de sillas de un profundo marrón. Varios premios enmarcados colgaban en las paredes, junto con una foto que podría haber jurado era Jimmy Carter con una mujer que muy probablemente era mi abuela hace treinta años. No sé lo que me esperaba cuando el sargento Martinez me dijo que Stella Hidalgo vivía en una reservación, pero no era esto. Algunas fotos estaban colocadas en el manto, y una alfombra grande de estilo indio cubría el suelo de madera. No sabía nada acerca de los indios Paiute, sus costumbres, su historia o su estilo de vida. Sería algo que esperaba esta mujer me pudiera enseñar acerca de mí misma. Algún día.
     Los ojos de Stella vagan por mi cara, como si no pudiera creer que yo estuviera allí. La dejé mirar hasta saciarse y la absorbí también. El momento era más allá de surreal, y me ha sorprendido desde la forma en que debemos habernos parecido, mirándonos la una a la otra en silencio, el reloj en la repisa de la chimenea marcando el tiempo mientras tratamos de absorber más de dieciocho años en el presente.
     Hablamos de cosas sin importancia por varios minutos, discutiendo nuestro viaje a Reno y nuestro viaje a St. George, pero pronto la charla se volvió hacia mi madre. Tuve la sensación de que mi abuela me necesitaba para entender a su hija. Tal vez porque todavía estaba luchando para entenderla también.
—Winnie estaba llena de personalidad, y le encantaba ser el centro de atención, que por lo general se las arreglaba para serlo tanto aquí en casa como en la escuela. Mis padres la consentían, y ella siempre tenía un montón de amigos. Amaba animar y era muy popular, especialmente con los chicos. Yo siempre fui todo lo contrario. Era muy tímida con los chicos... nunca podía averiguar qué decir. —Stella hizo una pausa, y deseé que no me hubiera dicho que mi madre era popular con los chicos. Me preocupó de nuevo que fuéramos iguales, y yo no quería ser en nada como ella. Mis sentimientos de desesperación se profundizaron cuando Stella tocó el embarazo inesperado de su hija.
—Estar embarazada fue difícil para ella, como lo sería para cualquier chica de dieciséis años. Cuando Ethan no quiso tener nada que ver con ella o el bebé, ella estaba abatida... no salía de su habitación, lloraba mucho. Su embarazo fue miserable, y después de que naciste, estaba inconsolable. El médico dijo que era depresión postparto, a medida que pasaba el tiempo, estaba menos deprimida, pero se enojó mucho, y yo te cuidé la mayor parte del tiempo. Tú eras una dulce bebé, una cosita tranquila. Apenas molestabas. Hacías más fácil que Winnie te ignorara, creo. Para mí, era mucho más fácil amarte. Mientras tuvieras tu manta, estabas contenta.
—¿Era azul? ¿Con elefantes en ella?
—¡Sí! ¡Lo… lo era! —tartamudeó Stella sorprendida—. ¿La recuerdas? —Los labios de mi abuela temblaron, y apretó sus nudillos contra ellos para reprimir la emoción que era evidente en cada línea de su rostro.
     Asentí, de repente incapaz de hablar.
—Winnie la odiaba. —La voz de Stella tembló y se aclaró la garganta—. Decía que el azul era para los niños. Pero la elegí porque tenías unos ojos tan azules. Tus ojos eran muy llamativos. En todos los demás aspectos, te veías como nativa, excepto tal vez no tan oscura. Tus ojos fueron los que finalmente convencieron a la familia de Ethan que eras suya. Su familia le dio a Winona algo de dinero cuando tenías casi dos años. Ella tomó el dinero que le habían dado, se robó todo el dinero en mi cuenta de ahorros, así como mi coche, y se puso en marcha. Desafortunadamente, no te dejó atrás. Siempre me he arrepentido por no ponerme en contacto con la policía y que ellos la lanzaran en la cárcel. Podría haber salvado su vida, y nunca te habría perdido.
     »Pero tenía que crecer, y pensé que salir de la ciudad sería bueno para ella. Así que no lo denuncié. Sólo... la dejé ir. De hecho, si ella simplemente me hubiera pedido el dinero y el coche, muy probablemente se los habría dado. Terminó quedándose con una amiga en Salt Lake City, y encontró un trabajo. La madre de la amiga manejaba una guardería, y tú estabas siendo atendida por gente que yo conocía y en quienes confiaba. Mantuve cuentas de ella a través de su amiga y pensé que las cosas iban bastante bien. Ella estuvo allí por cerca de seis meses, hasta que desgastó su bienvenida. Terminó robando una cantidad grande de dinero de la madre de su amiga. Y la denunciaron. Después de eso, escuchaba de ella de vez en cuando, lo suficiente para que supiera que estaba bien.
     La conversación se fue apagando, y estudié la cara de mi abuela mientras ella estudiaba la mía. Fue Wilson quien finalmente habló.
—El informe de la policía dice que tenían un aviso de alguien en Oklahoma que juraba que una chica con la descripción de su hija fue atrapada robando varios artículos de una tienda. El dueño de la tienda terminó no presentando cargos porque se sentía mal por la chica. Estaba robando pañales y leche. Él terminó dándole la leche, algunos comestibles y una caja de pañales, junto con algo de dinero. Cuando el dueño de la tienda vio su foto en las noticias, recordó a su hija y su niña y llamó a la policía.
—¿Oklahoma? —Stella Aguilar parecía aturdida, y sacudió la cabeza, murmurando en voz baja—. No... eso no es posible.
—La policía dice que nunca salió algo de ellí. Sólo enturbió las aguas sin darles nada más para continuar —interrumpí—. Me acabo de dar cuenta porque mi padre, el hombre que me crió, tenía familia en una reserva en Oklahoma. Me pregunté qué en el mundo ella estaría haciendo ahí.
—¿Cuál era el nombre de tu padre? —La voz de Stella Hidalgo era débil y había una calma extraña en ella, como si estuviera esperando una respuesta que ya sabía.
—James Echohawk… yo lo llamaba Jimmy.
     Stella se recostó en su asiento, conmoción y consternación escritos en negrita en su cara. Se levantó bruscamente y corrió fuera de la habitación, dejándonos sin una palabra.
—Algo esta mal. ¿Crees que conoce a Jimmy? —susurré.
—Ella actuó como si reconociera su nombre —respondió Wilson con un tono igual de bajo.      Fuimos interrumpidos por un golpe y murmullos, y nos levantamos a la vez ansiosos por irnos.
—Tal vez deberíamos irnos —dijo Wilson en voz alta—. ¿Señora Hidalgo? No hemos venido aquí para molestarla.
     Stella se apresuró a regresar a la habitación sosteniendo una caja.
—Lo siento, pero necesito que esperes... por favor. Sólo espera... por un minuto. —Nos sentamos a regañadientes, viendo a Stella mientras sacaba la tapa de la caja y sacaba un álbum de fotos. Desesperadamente, pasó las páginas y luego se detuvo en seco.
—Algunas de las fotografías se perdieron. ¡Alguien se ha llevado las fotografías! —Stella pasó través de las páginas, sus ojos volando de una foto a la siguiente—. Aquí. No es una muy buena toma... pero es él. —Tiró la imagen de debajo de la cubierta de plástico. Obviamente había estado allí mucho tiempo, y se había adherido a la lámina de plástico. Tiró y la imagen comenzó a rasgarse. Se rindió y me llevo el álbum, caminando por el pequeño espacio sobre sus rodillas como si tuviese seis en lugar de sesenta.
—¿Reconoces al hombre en esta imagen? —preguntó, tocando la página.
     Miré hacia abajo en una imagen que tenía un aspecto ligeramente amarillo. La ropa y los autos en el fondo anticuados debían ser de algún momento en los años setenta. Un hombre y una mujer estaban en la foto, y por un momento mis ojos se quedaron en la joven Stella Hidalgo, delgada y sonriente con un vestido de color rojo oscuro, su cabello colgando sobre un hombro. Ella se parecía tanto a mí que mi cabeza flotó. Wilson se puso tenso a mi lado, claramente notando el parecido también. Entonces, mi mirada se movió hacia el hombre de pie junto a ella, y el tiempo cesó de su constante tic-tac.
     Jimmy me miraba desde una larga década pasada. Su cabello era de un negro profundo y yacía sobre sus hombros desde el centro. Llevaba vaqueros y una camisa estampada marrón con los grandes cuellos en punta que eran populares en ese día. Se veía tan joven y guapo, y aunque sus ojos estaban puestos en la persona que toma la foto, su mano está envuelta alrededor de Stella, y ella se aferró a su brazo con su mano libre.
—¿Es ese el Jimmy Echohawk que te crió? —exigió Stella de nuevo.
     Mis ojos se dispararon a los de ella, incapaz de comprender el significado de lo que estaba viendo. Asentí sin decir nada.
—¿Blue? —pregunto Wilson, completamente confundido.
—¿Qué estás tratando de decirme? ¿Qué es esto? —di un grito ahogado, encontrando mi voz y empujando el álbum hacia Stella, quien seguía arrodillada frente a mí.
—¡Jimmy Echohawk era el padre de Winona! —gritó Stella—: Él no era sólo un... un... ¡extraño al azar! —Stella abrió el álbum una vez más. Su shock era tan claramente notable como el mío.
—¡Maldición! —dijo Wilson junto a mí, su maldición resonando en la pequeña sala de estar que se había convertido en una casa de espejos.
—Señora Hidalgo, tiene que empezar a hablar —insistió Wilson, con voz firme y su mano apretada en la mía—. No sé qué tipo de juego piensa que es esto...
—¡No estoy jugando juegos, joven! —exclamó Stella—. No sé lo que esto significa. Todo lo que sé es que conocí a Jimmy Echohawk cuando tenía veintiún años. Era 1975. Yo acababa de graduarme de la universidad, y acompañé a mi padre a varias reservas indígenas a lo largo de Oklahoma. —Stella sacudió la cabeza mientras hablaba, como si no pudiera creer lo que estaba diciendo.
     »Mi padre era un miembro de un consejo tribal que estaba tratando de hacer que el estado federal restableciera al pueblo Paiute. Las tribus Paiute habían tenido su estado federal terminado en la década de 1950. Lo que significaba que mantener nuestras tierras y nuestros derechos de agua, lo poco que teníamos, era casi imposible. Los Paiutes del sur se habían reducido casi a la extinción. Fuimos a varias reservas diferentes, además de los grupos restantes de Paiutes tratando de conseguir apoyo entre otras tribus para nuestra causa.
     La cabeza me daba vueltas, y la difícil situación del pueblo Paiute estaba, por desgracia, al final de mi lista de cosas-que-necesito-saber-en-este-mismo-minuto.
—Señora Hidalgo, va a tener que acortar esta larga historia un poco —dijo Wilson.
Stella asintió, obviamente, pérdida en cuanto a por dónde empezar o lo que era aún relevante.
—Fue amor a primera vista. Yo estaba soltera y él también. Estábamos instantáneamente cómodos el uno al otro. No estuvimos mucho en Oklahoma, y a mi padre no le agradó Jimmy. Él estaba preocupado de que yo estaría distraída del futuro que había planeado. —Se encogió de hombros—. Él tenía razón para estar preocupado. Yo había soñado con ser la próxima Sarah Winnemucca, y de pronto lo único que podía pensar cada vez era convertirme en la señora de Jimmy Echohawk.
     Al escuchar el nombre de Jimmy en boca de Stella en ese contexto tenía otro impacto. Ni siquiera pregunté quien era Sarah Winnemucca. Otro día, otra historia.
—Escribimos cartas de ida y vuelta durante casi un año. Para entonces yo estaba trabajando para Larry Shivwa, quien más tarde trabajó en la Administración Carter en Relaciones Indias —dijo con prisa Stella—. Jimmy quería estar más cerca de mí. Vino a West... sólo para estar cerca de mí. Él era un tallador de madera de gran talento. Había recibido un reconocimiento nacional por su trabajo, y había comenzado a vender sus esculturas. Había estado ahorrando para abrir una tienda... —Su voz disminuyó, y parecía reacia a continuar. Pero el momento de silencio paso, y la incentive a continuar.
—¿Stella? Necesito que me digas lo que pasó —exigí, obligándola a mirarme. Sus ojos estaban llenos de arrepentimiento y sus hombros se hundieron con derrota.
—Jimmy tomó sus ahorros y compró una camioneta y un remolque. Y vino aquí. Él sabía que mi padre no apoyaría un matrimonio en ese punto. Mi carrera estaba realmente despegando. Y yo tenía una responsabilidad con mi comunidad. Fui la primera en mi familia en graduarse de la universidad, y una de las primeras chicas Paiute. Había sido preparada para cosas más grandes. Así que... nos vimos a espaldas de mis padres. Yo estaba enojada con ellos. Era una adulta, y Jimmy era un buen hombre nativo. No entendía por qué no podía tener ambas cosas. Pero les di la razón al final. Y, ciertamente, los culpaba porque era más fácil que culparme a mí misma. Usé a mis padres como una excusa. La verdad era, que yo era ambiciosa, y temía perder mi ambición. Tenía miedo de llegar a ser como mi madre, atrapada en una reserva, pobre, inadvertida, nada especial.
—¿Qué pasó? —La instó Wilson a continuar.
—Jimmy Carter fue elegido presidente en 1976, y me invitaron a regresar y trabajar en Washington DC, en la oficina de asuntos indígenas como asistente del Secretario Shivwa. Mi padre estaba seguro de que sería determinante que el estado reintegrara a la tribu Paiute. Así que me fui. Jimmy nunca me dijo que no me fuera. Me dijo que me amaba... pero nunca me rogó que me quedara.
     »Me enteré unas seis semanas después de que estaba embarazada. Me quedé en Washington DC hasta que mi jefe, que era un buen amigo de mis padres, los llamó y me delató. En ese momento, estaba embarazada de siete meses, y no era capaz de ocultar mi figura en vestidos y chales anchos. Estaba demasiado avanzada para volar a casa, así que me quedé, a pesar de que estaba apenada y mis padres se avergonzaban. Cuando nació Winnie, dejé Washington DC y regresé a casa. Pero Jimmy se había ido. Y yo era demasiado orgullosa para buscarlo.
—¿Jimmy nunca supo? —susurré, devastada por el hombre que me crió.
—Nunca le dije.
—Pero entonces... cómo lo hizo... ¿cómo me encontró? —No tenía otra conclusión. De alguna manera Jimmy me había encontrado... y me había tomado de mi madre.
—No lo sé —susurró Stella—. No tiene sentido.
—¿Winona nunca conoció a su padre? —preguntó Wilson suavemente. Era el único que parecía capaz de unir dos pensamientos juntos.
—Permitimos que pensara que mis padres eran sus padres. Los llamó mamá y papá, y eso es lo que los llamó, y todos convivimos juntos cuando no estaba de viaje. Mi madre la crió mientras continué trabajando como enlace para Asuntos Indígenas. Y en 1980 el presidente Carter firmó una ley que restablece el reconocimiento federal a las tribus Paiute y pidió una reserva. Me gusta pensar que tuve algo que ver con ello. Hizo el lío que había hecho de mi vida personal un poco más fácil de soportar.
—Pero, ¿qué pasa con Jimmy? —susurré, asombrada de que probablemente ni siquiera sabía que tenía un hijo. El Jimmy que conocía había vivido tan simple y había tenido tan poco. Sentí una subida de ira en el pecho por esta mujer que ni siquiera le habló de su hija.
—No sabía cómo encontrarlo, Blue. Debería haberme esforzado más, lo sé. Pero era un momento diferente. En la década de 1970, no podías sólo hacer una llamada rápida a una reservación india. ¡De hecho, casi no se puede hacer eso ahora! Me las arreglé para tener algún contacto con la madre de Jimmy, pero murió unos años después del nacimiento de Winona. El hermano de Jimmy dijo que no sabía dónde estaba. Estaba bastante conflictiva. Amé a Jimmy, pero lo había cambiado por mis sueños... y lo perdí. Pensé que algún día nos encontramos otra vez, y tal vez sería capaz de explicarle.
—Tal vez Winona lo encontró —reflexionó Wilson en voz alta—. Fue vista en Oklahoma. ¿Por qué más hubiera ido a Oklahoma?
—Pero... no creo que Jimmy regresara. No lo habría encontrado allí —protestó Stella, claramente confundida por todo.
—Pero no habría sabido eso, ¿verdad? ¿Hay alguna forma de que podría haber descubierto quién era su padre?
—Mi padre falleció cuando Winnie tenía quince años, y mi madre murió al año siguiente. Sus muertes fueron muy duras para Winnie. Decidí que era el momento de decirle que yo era su madre. Pensé que iba a hacer que se sientiera menos sola, no más. No parecía tener muy buenos instintos con esas cosas porque tampoco quería lidiar con eso. Quería saber todo acerca de su padre... por qué no se quedó. Tuve que explicarle que fue mi culpa. Pero me di cuenta que no me creyó. Le mostré algunas fotos de él. Me pregunto si fue ella la que las tomó. —Stella señalo las plazas vacías mientras continuaba con su historia—. Comenzó a actuar ausente en la escuela. Tuvo algunos encuentros con la policía por drogas. No pasó mucho tiempo después que quedó embarazada. Todo lo que hablaba era de que su padre la abandonó. Y pensaba que yo lo había dejado ir, que siguió a otras preocupaciones. Nunca hablamos de su padre de nuevo.
     Stella Hidalgo comenzó a poner el álbum de fotos en la caja cuando vaciló y cayo alrededor de la caja, sacando varios artículos en su interior.
—Las cartas se han ido —anunció y me miró—. ¡Las cartas se han ido! Guardé todas las cartas de Jimmy. Estaban aquí. No he abierto esta caja desde que le mostré a Winona esas fotos hace más de veinte años.
—Las cartas habrían dado alguna información valiosa, incluyendo una dirección de retorno —propuso Wilson. Stella asintió y se quedó en silencio mientras digería la posibilidad de que Winona había ido a buscar a su padre.
—La última vez que hablé con Winnie, seguía despotricando sobre que los hombres que nunca toman responsabilidad... sobre de las injusticias de la vida. —La voz de Stella fue pensativa, y su expresión sugirió que estaba buscando en su memoria—. Sólo pensé que estaba hablando de Ethan. Dijo que iba a enfrentarse a él y hacerle responder por lo que había hecho. Pensé que estaba hablando de Ethan. —Stella insistió de nuevo, casi suplicando—. Tenía miedo. Estaba tan enojada, hablando de desquitarse. Incluso llamé a Ethan y le advertí. No me gustaba Ethan Jacobsen, o sus padres para el caso, pero no quería hacerle daño, por el amor de Winnie como por su propia cuenta.
—No encontró a Jimmy en Oklahoma, pero tal vez el hermano de Jimmy le habló de Cheryl —dije, tomando posibilidades. Stella me frunció el ceño, confundida con claridad.
—¿Cheryl? Cheryl era un poco más joven que Jimmy. Sólo tenía unos doce años cuando Jimmy y yo nos conocimos, y no vivía en la reserva. Su madre era una chica blanca que tenía una relación amorosa con el padre de Jimmy. Sólo sabía de ella porque Jimmy tenía mucho resentimiento hacia su padre, y el asunto fue una gran parte de ella.
     Fue difícil para mí imaginar a Cheryl de doce. Estaba en sus cincuenta años ahora y no llevaba bien su edad.
—Cheryl vive en Nevada. Me crió cuando Jimmy murió —dije, esperando que la muerte de Jimmy no viniera como una sorpresa, pero mi abuela asintió como si supiera.
—El hermano de Jimmy me envió una carta cuando encontraron los restos de Jimmy. Nunca mencionó nada de ti —dijo Stella con lágrimas en los ojos.
—¿Por qué lo haría? Nunca conocí a ninguno de ellos. No sabían nada de mí —expliqué.
Nos sentamos en silencio, cada uno desarrollando mentalmente la maraña de secretos y suposiciones que nos habían conducido a este momento de la historia.
—Jimmy dijo que me encontró en una cabina de un restaurante. Había estado dormida. Esperó conmigo hasta que mi madre regresó. Le dijo a Cheryl que mi madre actuaba extraño, pero pensó que era porque él era un extraño, sentado con su hija. Tal vez fue porque lo reconoció, y él la había tomado por sorpresa.
—Sabemos que Jimmy no lastimó a tu madre, Blue. La policía encontró al hombre que lo hizo —ofreció Wilson enfáticamente, como si supiera que mis pensamientos se habían extraviado.
—Jimmy nunca habría lastimado a nadie —estuvo de acuerdo Stella—. Pero no comprendo cómo terminaste con él.
—Me dijo que estaba dormida en el asiento delantero de su camioneta la mañana siguiente.
—Entonces eso es lo que pasó —dijo Stella con firmeza—. Jimmy Echohawk no era un mentiroso. Winona debe haberlo seguido y dejarte con él. Tal vez planeaba volver. Tal vez quería obligarlo a reconocerla. Tal vez estaba drogada, o desesperada... —Stella ofreció excusa tras excusa hasta que su voz se desvaneció. Cualquiera que sea sus razones, Winona había hecho lo que había hecho, y nadie podría saber realmente por qué.
—Jimmy era mi abuelo. —Me maravillé, de repente llegue a la conclusión que había sido evidente desde que mi abuela me había mostrado su imagen—. Mi nombre de verdad es Echohawk. —Y de repente, ya no tenía ganas de llorar. Me sentía riendo. Sentía como si tirara de mis manos y bailara, alabando y orando. Me hubiera gustado hablar con Jimmy. Para decirle que lo amaba. Para decirle cuánto sentía haber dudado de él en ocaciones. Wilson y Stella me estaban mirando, y la mandíbula de Wilson estaba apretada y sus ojos brillaban de emoción. Me incliné y besé sus labios, justo en frente de mi abuela. Tendría que acostumbrarse a él. Entonces la miré y hablé directamente hacia ella.
—Cuando Cheryl me dijo que Jimmy no era mi padre, fue el peor día de mi vida. Lo había perdido, no sólo físicamente, sino en todo lo demás. No tenía idea de quién era yo. Me convencí que no sabía quién era él tampoco. —Hice una pausa para acorralar la emoción que quería extenderse—. Pero él fue mío todo el tiempo. Y yo era suya.
     Stella había empezado a llorar. Cuando terminé de hablar se cubrió la cara con las manos, y un gemido de tormento se liberó mientras me arrodillaba delante de ella e hice algo que nunca habría sido capaz de hacer antes de Wilson.
     Él había llorado conmigo, celebrado, apoyado, me empujó hacia adelante, y no pidió nada a cambio. Y debido a que había hecho eso por mí, era capaz de poner mis brazos alrededor de ella. La abracé con fuerza, y no la solté. Sentí su hundimiento en mi contra, y entonces se aferró a mí con desesperación, llorando, llorando por un hombre al que había maltratado, por una hija a quien ella le había fallado, y por una nieta que había perdido. Tantos secretos, tantas malas decisiones, tanto dolor.






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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Mar 28 Mar - 13:12

30


Cielo

     Al final, también fui a ver a Ethan Jacobsen. Estaba cansada de secretos, cansada de misterios, cansada de no saber. Sacudí las telarañas y derribé las pesadas cortinas, dejando que la luz brillara en una vida que había sido más que oscuros rincones. No fue una larga reunión, ni una particularmente agradable. Ethan Jacobsen era un tipo normal con una mujer regordeta, un par de lindos niños rubios, Saylor y Sadie, y un perro raro.
     Mi padre no se veía nada como en su foto de la escuela secundaria. Su ceño juvenil y su cabello rubio de punta habían sido reemplazados por una sonrisa suave y una cabeza calva. Se había vuelto suave y envejecido. La única cosa que el tiempo no cambió fueron sus ojos azules. Me miró con esos ojos azules, y estoy seguro de que notó que yo también los tenía. Estoy segura de que notó mi cabello y la piel oliva y el parecido que tenía con una chica que una vez sin duda le había importado, al menos por un tiempo.
     Pero no me lo negó. Me dijo que era su padre y que le gustaría llegar a conocerme. Me preguntó sobre mi vida, mis sueños, y mi futuro con Wilson. Le respondí vagamente. No se había ganado el derecho a las confidencias. Pero tal vez algún día. Le prometí que estaría en contacto. Quería conocer a mis hermanas. Cedar City se encontraba solamente a tres horas de la ciudad de Boulder, e iba a conducir. La familia había adquirido una nueva importancia para mí, porque tenía una hija que algún día querría todas las respuestas. Y sería capaz de dárselas. Hasta el último detalle.
 



     Le pregunté a mi abuela una vez si valió la pena… el trabajo por el que cambió a mi abuelo. No quería hacerle daño, pero necesitaba entender. Ella recitó un montón de hechos y detalles interesantes.
—Bueno, en 1984, los Paiutes recibían cuatro mil setecientos acres de tierra dispersos por todo el suroeste de Utah y un fondo de dos mil quinientos millones de dólares del que podíamos sacar de interés para el desarrollo económico y los servicios tribales. Nuestro sistema de salud es mucho mejor, así como nuestras oportunidades de educación. Hemos sido capaces de construir nuevas casas, abrir y operar un par de fábricas. Pero tenemos que seguir luchando por los derechos de agua, para mantener nuestra tierra y para mantener a nuestro pueblo próspero. Siempre hay trabajo por hacer. —Sonrió, pero sus manos temblaban y tenía problemas para encontrar mi mirada. Después de un rato volvió a hablar.
—La verdad es que a nivel personal, realmente no vale la pena, Blue. Cuando todo está dicho y hecho hay tantas causas nobles, mucho trabajo por hacer, tanto bien que hacer, pero si sacrificamos todo por una causa, tienden a convertirte en un portavoz en lugar de un amante, un organizador en lugar de una esposa, un micrófono en lugar de una madre. Dejé todo lo demás en nombre de un bien mayor, pero mira a cuánta gente lastimé. Mira las repercusiones de pensar que el trabajo de mi vida era más importante que las personas en mi vida.



—He estado pensando en esa historia, la que me dijiste cuando nació Melody —murmuró Wilson, con el ceño y los labios fruncidos. Él había estado practicando con su violonchelo en mi pequeña sala, como lo hacía cada noche, a menos que tallara, en cuyo caso llenábamos el sótano con cuerdas dulces y lijado. Los días de escuchar bajo la ventilación se habían acabado.
—¿La que dijiste que era terrible? —murmuré, deseando que tocara otra canción. Me hallaba medio dormida en mi sillón reclinable, los tonos profundos volviéndome suave y somnolienta. Era como un elixir, y yo era adicta al hombre y su música.
—Sí. Esa es. Fue horrible. Y pensar que evitaste a Ivanzorra. ¿Cómo se llamaba el cazador?
—Waupee. Halcón Blanco.
—Eso es correcto. Halcón Blanco se enamoró de una niña estrella, eran felices juntos, pero ella decidió llevarse a su hijo y flotan hacia el cielo, dejándolo atrás.
—¿Entonces por qué has estado pensando en ello? —bostecé, concluyendo que no iba a tocar nada más hasta que arreglara lo que le molestaba.
—Me di cuenta de que se trata de la historia de Jimmy. —Wilson tiró de sus cuerdas distraídamente, sus ojos luminosos y fuera de foco, distraído por sus pensamientos—. Stella se alejó y se llevó a su hijo. Incluso el nombre es similar.
     No había pensado en eso. Pero Wilson tenía razón. Era muy parecida a la historia de Jimmy. Excepto que Jimmy no tuvo un final feliz.
—Pero la joven estrella volvió con el Halcón Blanco, Wilson. Nunca terminé la historia. Su hijo perdió a su padre, por lo que la joven estrella regresó sola.
—¿Sabías que Stella significa estrella? —interrumpió Wilson, como si acabara de entenderlo.
—¿Sí?
—Sí. Así que tenemos un halcón y una estrella. Y una Sapana. —Wilson contó cada nombre en sus dedos—. Es su historia —se maravilló.
     Sacudí la cabeza al no estar de acuerdo.
—Jimmy no recuperó nunca a su familia. El padre de la doncella estrella volvió a su hija, Waupee y su hijo en halcones para que pudieran volar entre el cielo y la tierra y estar juntos. Pero ninguno de nosotros llegó a estar juntos.
—Pero volviste a Jimmy, Blue. Tú y él estaban juntos.
—Creo que lo hice. —Estuve de acuerdo—. Pero Savana no está en esa historia, amor. —Le sonreí con ternura, usando su propia expresión de cariño—. Ella tiene una historia muy personal.
     Wilson soltó su violonchelo y se puso de pie, inclinándose sobre el sillón hasta que se cernía a sólo pulgadas sobre mí, ojos grises en azul, su boca en la mía. Habló contra mis labios.
—Por supuesto que sí… Savana azul. Y es una historia que espera ser contada.
—Un pequeño mirlo, ¿empujado del nido? —susurré, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello.
—O colocado allí. Todo está en la forma de contar la historia.
—Érase una vez un pajarito que fue colocado en un nido. Querido. Apreciado. Sin miedo, porque sabía que era un halcón, un pájaro hermoso, digno de admiración, merecedor de amor...
Fin






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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por mariateresa el Mar 28 Mar - 13:29

AHORA ME CALZA TODO
POR QUE SU MAMA SEGUÍA A JIMMY Y LA DEJO CON EL.
UNA HISTORIA TRISTE DE AMOR PARA EL Y SU ABUELA, 
PERO QUE FELICIDAD MAS GRANDE SABER QUE SI ERAN FAMILIA DE VERDAD Y QUE SABE SUS RAÍCES.
CONOCER A SU PADRE A SUS MEDIOS HERMANOS Y QUE INTELIGENTE WILSON A CONECTAR LAS HISTORIA QUE LE CONTABA JIMMY A BLUE CON SU VERDADERA HISTORIA.

CHICAS MUY HERMOSO EL LIBRO GRACIAS


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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por LuVelitta el Mar 28 Mar - 14:26

No sé si puedo asegurar que me haya gustado del todo... Si bien todo calzó al final... lo sentí muy enredado...

Hubo partes muy buenas que me emocionaron e hicieron llorar... Amé y quise zarandear a Darcy por igual... y me encantó Blue en casi todo el libro.

Es una buena historia, pero no sé... Quizás si más adelante vuelvo a leerlo todo de una me guste más...

Gracias eilyno por todo tu trabajo!



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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Mar 28 Mar - 15:15

XXVIII
 
Clarooo que quería conocerla tan pronto, perdió a su hija y de su nieta no sabia nada hasta ahora, que emoción!!!
 
Que feo es que desde pequeño tracen tu futuro y sin preguntar que es en verdad lo que quieres… Evil or Very Mad
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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por eilyno el Mar 28 Mar - 15:41

CHICAS!!!
hasta aqui llegamos con Blue, espero que haya gustado, se que es una historia fuerte, pero como todo se trato de Blue !!! gracias por acompañarme en la lectura, les dare lo que resta de la semana para terminarla y el lunes estare publicando la llista de quienes siguieron la lectura






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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por Yani el Mar 28 Mar - 16:11

Gracias Eilyn! Al final, creo que Jimmy sí supo que él y Blue eran familia, por la historia que Darcy se encargó de aclarar, da a entender que Jimmy sabía...Me da mucha pena pensar que murió sin saber que la niña a la que salvó era su nieta...
Me encantó el libro, como todo lo que escribe esta mujer es muy bueno, con giros continuos y sorpresivos hasta el final, creo que lo único que le critico es que faltó más amor entre Blue y Wilson, esperaba más ahí pero bueno, me parece que esta historia tiene más que ver con la búsqueda de la verdadera identidad que con el amor. Nuevamente gracias Eilyn por compartirla!




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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por carolbarr el Mar 28 Mar - 18:42

Casi casi me venció la tentación y si baje el libro pero leí solo dos capítulos, 

... Me gusto mucho el libro esta autora me encanta, comenzare los libros de   the law of moses 

Gracias por la recomendación y por la compañía




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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por wordsofthisgirl el Mar 28 Mar - 21:14

Oh DIos, mis pensamientos y sentimientos en este momento:


Con razoooooooooon, la mama de Blue estaba buscando a su padre, pensando que el la había abandonado   

Que emoción que Jimmy si haya sido familia de Blue después de todo.
Me encanto que los personajes tuvieran su base, me encanto el cambio de Blue, odie los cambios de personalidad de Darcy porque se negaba a aceptar sus sentimientos.

Y como puso @Yani mas arriba; falto amor entre Blue y Darcy, pero creo que la autora quiso fijar el punto entre la sanación del alma y los cambios después de la salvación y perdón de Blue a través de su encuentro con Dios o como ella lo llama, su redención.


   
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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Miér 29 Mar - 19:19

XXIX
 
Exacto siempre será Blue Echohawk, solo que ahora ya sabe más acerca de ella y su familia y sobre todo que es parte de los indios Paiute,
Que!!!!!!!!!!!!!!! No lo puedo creer siempre estuvo con su abuelo, que gran giro  ha dado la historia…

   
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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por citlalic_mm el Miér 29 Mar - 19:20

XXX
 
 
FIN …
 
Que tierna historia, me ha dejado con muchas cosas en las que pensar y otras por las cuales hay que luchar dia, dia, omo Blue lo hizo…
 
Gracias por el libro me ha gustado demasiado, espero la próxima recomendación supere a esta … gracias
 
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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

Mensaje por Veritoj.vacio el Vie 31 Mar - 19:07

Me atrase muchísimo con la lectura, pero si la termine.
Amy Harmon escribe de una manera que de verdad llega al corazón, siempre me hace llorar.
Blue tomo una decisión muy difícil al dar en adopción a su hija, no debe ser nada fácil, lo que demuestra toda la fortaleza de carácter que tiene.
Me gusto mucho la manera en que nos vamos dando cuenta de la forma en que va madurando, de ser una joven casi frívola hasta convertirse en una mujer fuerte y segura. Todas las de decisiones que tomo la forjaron, y también me gusto como se fue desarrollando el amor entre ella y Wilson.
Y el final que Jimmy era su abuelo fue un giro inesperado, pero conmovedor, el libro me gusto mucho.


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Re: Lectura #1Marzo/A Different Blue - Amy Harmon

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