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Lectura #2 Junio 2017

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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por mariateresa el Miér 21 Jun - 16:54

Hooo que mal y todo por culpa de Frankie.
Gracias mica


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por yiniva el Miér 21 Jun - 17:29

chicas que quede bien claro, PARA EMPEZAR no me gusta Frankie ni Deuce, no prefiero ni a uno ni otro, Y PARA TERMINAR, tampoco me gusta el libro,ya lo había dicho en anteriores comentarios.

el papá de Eva ahora si se pone todo loco por Frankie, después de todo ese tiempo viendo como la trataba, hasta ahora se molesta, y Eva echándole la culpa a Frankie, pienso que cada quien es responsable de sus propias acciones, si Eva le hubiera puesto un alto desde el principio o le hubiera sacado la vuelta, si no hubiera dejado que Frankie dependiera de ella, las cosas fuesen de otra manera, si Deuce realmente la "amará" hubiese luchado por mantenerla a su lado contra su papá, su esposa con quien fuera ,no se enredaría con nadie más porque se supone que para él solo existe ella. Y ahora Eva con Chase, que es un oportunista, como dice el dicho, más pronto cae un hablador que un cojo. Eva tenía la oportunidad perfecta para desaserse de Frankie y no la aprovecho, no hubiera aceptado el trato de Chase y lo hubiera dejado en la cárcel, pero no, tampoco es una santa todos tienen cola que les pisen.
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Dai el Miér 21 Jun - 18:48

Estoy de acuerdo con el Prez en algo, aquí todos están locos. Jodidamente locos.
No entiendo porque Eva quiere sacar a Frankie de la cárcel, el tipo esta loco, completamente y ella lo sabe. Ha sido inestable prácticamente desde siempre y si sale, va a ir con ella por lo de Deuce. Entonces, me parece ilógico que ahora se folle al esposo de su mejor amiga para salvarlo.
Y Chase es otro idiota. 



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Dai el Miér 21 Jun - 18:50

jymm escribió:chicas que quede bien claro, PARA EMPEZAR no me gusta Frankie ni Deuce, no prefiero ni a uno ni otro, Y PARA TERMINAR, tampoco me gusta el libro,ya lo había dicho en anteriores comentarios.

el papá de Eva ahora si se pone todo loco por Frankie, después de todo ese tiempo viendo como la trataba, hasta ahora se molesta, y Eva echándole la culpa a Frankie, pienso que cada quien es responsable de sus propias acciones, si Eva le hubiera puesto un alto desde el principio o le hubiera sacado la vuelta, si no hubiera dejado que Frankie dependiera de ella, las cosas fuesen de otra manera, si Deuce realmente la "amará" hubiese luchado por mantenerla a su lado contra su papá, su esposa con quien fuera ,no se enredaría con nadie más porque se supone que para él solo existe ella. Y ahora Eva con Chase, que es un oportunista, como dice el dicho, más pronto cae un hablador que un cojo. Eva tenía la oportunidad perfecta para desaserse de Frankie y no la aprovecho, no hubiera aceptado el trato de Chase y lo hubiera dejado en la cárcel, pero no, tampoco es una santa todos tienen cola que les pisen.

Son moteros, por mucho que amen creo que la palabra "fiel" no existe en su vocabulario jajaja



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Miér 21 Jun - 21:36

@mariateresa escribió:Hooo que mal y todo por culpa de Frankie.
Gracias mica
siiii  ese Frankie lo odio!!



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Miér 21 Jun - 21:37

jymm escribió:chicas que quede bien claro, PARA EMPEZAR no me gusta Frankie ni Deuce, no prefiero ni a uno ni otro, Y PARA TERMINAR, tampoco me gusta el libro,ya lo había dicho en anteriores comentarios.
Como que no te gusta Deuce !!
eso es pecao



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Miér 21 Jun - 21:39

Dai Alvarado escribió:
Estoy de acuerdo con el Prez en algo, aquí todos están locos. Jodidamente locos.
No entiendo porque Eva quiere sacar a Frankie de la cárcel, el tipo esta loco, completamente y ella lo sabe. Ha sido inestable prácticamente desde siempre y si sale, va a ir con ella por lo de Deuce. Entonces, me parece ilógico que ahora se folle al esposo de su mejor amiga para salvarlo.
Y Chase es otro idiota. 
Ammmm alguien dijo locos y se me prendio mi radar, Manden!!!



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por wordsofthisgirl el Jue 22 Jun - 0:31

Bueno Ava de alguna forma loca y retorcida también ama a Frankie.

Y eso de acostarse con el esposo de la mejor amiga por sacar al loco frankie es porque es una perra y a pesar de que sabe que es un psico quiere sacarlo.

 Deuce me parece que tambien ama a Ava de una forma retorcida, no, no, no, eso tampoco me gusta, Chamaa puede ser tu padre.  
#Frankiestillinmaihart


   
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Tatine el Jue 22 Jun - 2:58

Gracias
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Jue 22 Jun - 3:40

No pues esto esta cada vez mas complicado, yo ampoco entiendo porque trata de defender a Frank si es psicopata y ahora todos lo saben, y el Chase, no buneo otra joyita y lo peor es que termina gustandole.
No se que pensar de todo esto.


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Dai el Jue 22 Jun - 5:51

Ross L de Mellark escribió:
jymm escribió:chicas que quede bien claro, PARA EMPEZAR no me gusta Frankie ni Deuce, no prefiero ni a uno ni otro, Y PARA TERMINAR, tampoco me gusta el libro,ya lo había dicho en anteriores comentarios.
Como que no te gusta Deuce !!
eso es pecao

Fuera de aquí, Rosalin** que Deuce es mio. Desde siempre



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Lost Girl el Jue 22 Jun - 6:49

Acabo de entrar en una crisis existencial. 
Entiendo que son moteros pero... no sé todo está un poco jodido y cabe mencionar que me gusta lo que leo. 

Es algo nuevo y me apunto un poco tarde para esta lectura. 

Frankie, Prez y todos hasta Eva se pueden ir al maldito psiquiatra jajajajaja pero si me puede que Eva deje todo y a todos por Frankie. No creo que la merezca y es un lunatico. 
Me dejó en shock que Eva, se dejara con Chase... ¡Con Chase! 
Como sea, ¡estoy pendiente para otro capitulo!




I am a lost girl
from Neverland usually hanging out with Peter Pan and when we're bored we play in the woods always on the run from Captain Hook  
Run, run, run...

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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por micafp_2530 el Vie 23 Jun - 19:22

Hermosas!!
Buenos días....


Ayer tuvimos un pequeño problemita y no pudimos dejar el capi, pero hoy las compensamos con un mini maratón que dejaré a continaución.


Feliz Viernes !!


'Sra. Maddox!

  
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Vie 23 Jun - 19:33

Hola guapas ayer tuve problemas de señal y 
algunos personales aca les lejo el cap atrasado 

No pasó mucho tiempo antes de que mis encuentros con
Chase se volvieran más y más frecuentes. Me llamaba
cuatro veces a la semana, haciéndome pasar la noche con
él en el departamento en Waldorf, comprándome cosas que yo no quería
pero que seguía pidiéndole, subiendo el precio de los artículos en cada
ocasión. Comenzó a llevarme a cenar a restaurantes exclusivos y
discotecas atrevidas, la existencia de los cuales la población general de
Manhattan no conocía. Comenzó a hacerme vestir para él con el tipo de
ropa que nunca habría mirado dos veces, ropa incluso más ridícula que
la que Kami usaba. Eso era para nuestras cenas. Lo que me tenía
vistiendo para ir los clubes era mucho, mucho peor. Y sobre los clubes,
clubes sexuales, fiestas que duraban fines de semanas, desde la noche
del viernes hasta la mañana del lunes. Alcohol, drogas, sexo gratis, sexo
pervertido, sexo violento, todos los tipos de sexo imaginable, y todo
público.
Cualquier inhibición que alguna vez tuve rápidamente disminuyó
después de ser follada en frente de un club lleno de gente, algunos
observando, algunos tocando, otros involucrados en sus propias
folladas.
Dejé de hablarle a Kami. Dejé de ir al club. Cancelaba
constantemente mis citas para almorzar o cenar con mi padre a menos
que Chase estuviera conmigo, discutiendo el caso de Frankie.
Y Frankie… Frankie se había ido. No lo visitaba. No le escribía, y
me negaba a recibir sus llamadas. Se había ido. Y no me importaba. Y
me importaba. La mitad del tiempo no sabía qué me importaba o qué
sentía, tal vez porque Frankie no estaba aquí para decirme cómo tenía
que sentirme y qué debía importarme y a Chase nada le importaba más
que lo que él sentía.
Mi ya precariamente inclinado mundo se había ido y se salió de
control, y todo comenzaba a salir la superficie y estaba siendo
arrastrada hacia el espacio exterior. No traté de detenerlo; yo no hacía
mucho sobre nada realmente, excepto por lo que Chase quería que
hiciera, lo que usualmente involucraba su polla y un orificio de mi
cuerpo. O varios orificios.
N
Página128
Luego, un día mi mundo dejó de girar y caí de bruces.
Fue un jueves a finales de agosto. Estaba sentada en mi cama en
el club, y mirando fijamente a mi celular. Seguía sonando y sonando y
sonando. Se suponía que me encontraría con Chase desde hace una
hora para almorzar en su oficina, pero no podía dejar de mirar a la
prueba de embarazo en mi mano. La recientemente orinada,
innegablemente positiva, prueba de embarazo.
Mi teléfono comenzó a sonar de nuevo. Sabiendo que él no iba a
detenerse, le contesté.
—¿Dónde estás? —Demandó Chase.
—El club.
No dijo nada. Sabía que no iba más al club. Prácticamente pude
escuchar las ruedas en su cabeza trabajando horas extras por esa
nueva revelación.
—Escucha, Chase, yo, uh, no puedo…
—¿No puedes qué? —Interrumpió.
—No puedo encontrarme contigo hoy —susurré—. Yo no, um, me
siento bien.
—¿Qué está pasando, Eva? Te sentías bien ayer.
No. Tenía náuseas ayer; sólo que no se lo dije.
—Creo que tengo gripe —añadí con un susurro—. Sólo quiero
quedarme en cama, ¿está bien?
—Eva, ¿qué coño está pasando realmente?
Tomé una respiración profunda. —Nada, Chase. Sólo no me
siento bien. No me siento bien para luchar contigo hoy.
Colgó el teléfono.
Me quedé mirando fijamente el teléfono. Debí decirle. Si él era el
padre, tenía el derecho de saber. Sólo que no estaba segura de quién
era el padre. A principios de junio dormí con Deuce. Cerré mis ojos,
recordando moviéndome hacia delante y hacia atrás sobre su grande y
poderoso cuerpo, observando cada cambio en su fuerte rostro mientras
mi cuerpo se movía contra el suyo y ese hermoso momento al final
cuando se tensó, nuestros ojos se encontraron, y lo sentí derramarse
dentro de mí. Era peligroso; yo sabía eso incluso en mi neblina de
necesidad, pero los dos corríamos riesgo. En aquel momento,
terminamos de fingir. Yo lo quería, él quería darlo, y luego yo corrí al
lado de Frankie cuando se había acabado.
Ahogué el sollozo. Yo era una idiota. Y desesperadamente
necesitaba a Kami. Tomando mi bolso, mi bolso marca Poppy Line
Coach de cuatrocientos dólares que el comprador personal de Chase
escogió para mí la semana pasada porque era de diseñador pero 
Página129
innovador y no demasiado caro, y Chase había decidido que funcionaba
para mí, me dirigí hacia la casa de Kami.
Le iba a decir lo que estaba pasando y lidiaría con lo que sea que
ella tirara sobre mí.
El viaje en taxi fue incómodo, pero el viaje en el ascensor hacia su
pent-house fue francamente horrible. Mis nervios estaban saltando
fuera de mi piel, añade eso a mis náuseas constantes, y me dirigía
hacia un ataque de pánico a gran escala. Cuando las puertas del
ascensor se abrieron, salí con un sudor frío y aferrando mi estómago.
No ayudo que fuera Chase quien estaba de pie frente al ascensor
y no Kami.
—Mierda —susurré y retrocedí hacia dentro en el ascensor.
Él colocó su palma contra la puerta, manteniéndola abierta. —
Qué coño —gruñó.
Me quedé mirándolo. Verlo aquí, en su casa, en la casa de Kami,
la comprensión de lo que hacía y con quien lo había estado haciendo
fue incluso más horrible de cómo imaginé que sería.
—Yo… um…
—Sabía que me mentiste —soltó—. Y tienes dos putos minutos
para explicarme antes de que te agarre, te lleve directo a mi habitación,
y deje que Kami me escuché follando hasta el cansancio.
—Chase…
—Lo digo en serio, Eva. A menos de que quieras que Kami te
escuche gritando mi nombre, mejor comienza a hablar.
Solté un suspiro tembloroso. —Estoy embarazada —espeté—.
Necesitaba a Kami.
Sus ojos se abrieron de par en par. —¿Qué?
—¡Embarazada, Chase! —grité en voz baja—. Bebé dentro de mí.
Me miró fijamente. Ya no enojado, ya no nada. Sólo una mirada
en blanco.
Entonces, la cosa más extraña pasó. Los ojos de Chase se
suavizaron. Chase no tenía una mirada suave; él tenía una mirada fría,
ojos vacíos, ojos calculadores, ojos de te-voy-a-follar-hasta-dejarte-ciega,
pero nunca suaves.
Toda su cara cambió. Y también lo hizo la sonrisa que le siguió.
No su sonrisa de tiburón, si no una sonrisa sincera.
Se veía… humano.
Me quedé mirándolo, sin saber qué decir o hacer, preguntándome
por qué demonios él estaba tan contento. Entonces, me congelé porque
comprendí de que Chase estaba feliz. Chase. Feliz. Y, estaba feliz 
Página130
porque yo estoy embarazada. Esta revelación me detuvo en seco y mi
mundo comenzó a girar.
—Eva —susurró, alcanzándome—. Yo…
—¡EVIE! —gritó Kami, corriendo detrás de Chase.
Inmediatamente me alejé de la puerta del ascensor y entré en su
vestíbulo, vi el caluroso traje de terciopelo que cubría a Kami mientras
ella se abalanzaba sobre mí.
—¿Dónde has estado? —gritó, apretándome fuerte.
—Ocupada con Frankie —susurré, mirando a Chase por encima
de su hombro. Con los brazos cruzados sobre su pecho, estaba apoyado
contra un pilar tallado en el centro del vestíbulo, mirándome.
Sonriendo.
Cerré mis ojos y le regresé a Kami el abrazo. —Te extrañé —me
atraganté.
—Dios, Evie, yo también. Devin también te extraño.
Se alejó. —¡Devin! —gritó—. ¡Tía Evie está aquí!
Se volvió hacia mí sonriendo, y su boca se abrió. —Evie, ¿qué
llevas puesto? —susurró.
Bajé la mirada. Mierda. Me había vestido para reunirme con
Chase para el almuerzo. No usaba la ropa barata que siempre me
caracterizaba, pero vestía ropa que rara vez usó. Ajustados pantalones
vaqueros de diseñador cubrían mis piernas; mi camiseta sin mangas
era de reluciente seda negra que se aferraba a mis pechos y caía suelta.
Todo esto era combinado con zapatillas negras de tiras Jimmy Choo y
mi bolso Coach negro cubierto de diamantes de imitación. Había dejado
mi cabello liso, y luego lo peiné. Usaba maquillaje y más joyas de las
que nunca había usado en mi vida, todo era caro y elegante. No era yo,
y ella lo sabía. Ambas habíamos tenido que usar uniforme en la
escuela, pero yo siempre encontré la forma de personalizar el mío; y a
pesar de que usé un vestido de diseñador la noche del baile, lo combiné
con mis Converses y no le hice ninguna maldita cosa a mi cabello. Aún
estaba mojada por la ducha cuando la limosina nos recogió a Frankie y
a mí.
Me volví rojo brillante cuando ella siguió boquiabierta ante mí.
—Creo que te ves impresionante —dijo Chase, su voz baja, con
ojos llameantes. Una oleada de deseo me atravesó. Quería sus manos
en mí. Quería el dolor, placer, y la humillación que me daba, y lo quería
ahora; estaba empezando a respirar más pesado de sólo pensar en ello.
Él lo notó y sonrió con su sonrisa de tiburón.
—¡A nadie le importa lo que piensas! —espetó Kami. Entrecerró
los ojos hacia mí—. ¿Qué está pasando? —exigió.
Página13
1
Tragué espeso. —Tenía una reunión con el fiscal esta mañana. El
asunto de Frankie, ¿ya sabes? No quería lucir como basura motorista.
Joder. Mentirle a Kami me hacía sentir sucia. Disgustada. Nunca
le había mentido antes, ni una sola vez en veinticinco años de amistad.
Esto pareció aplacarla, pero aún parecía sospechosa. —Nunca te
has preocupado antes, y nunca te has visto como basura porque no
eres basura.
Abrí mi boca, otra mentira en la punta de mi lengua, pero me
salvé de tener que cavar mi hoyo más profundo cuando Devin entró en
la habitación de la misma manera que su madre lo había hecho.
—¡Tía Evie! —gritó mientras me agachaba para devorarlo en un
abrazo apretado. Enterré mi cara en su cuello perfumado y luché contra
el impulso de llorar. Había estado evitando a Kami y Devin, dos
personas que amaba más que a nada, por esta mierda con Chase.
—Te ves tan bonita —dijo, dándome un lindo beso en la mejilla.
—Gracias, cariño —susurré—. Y tú te ves tan, tan guapo.
—Increíble, ¿no? —Se burló Chase—. Cómo mi muy guapo hijo no
se parece en nada ni a su madre ni a su padre, pero se parece más a la
señora González, nuestra ama de llaves.
Mis ojos se dispararon a Chase. No era ningún secreto que Devin
no era suyo. Devin era de piel oscura. Tanto él como Kami eran de tez
clara. Devin tenía el pelo negro, rasgos oscuros y piel bronceada que no
tenía nada que ver con la exposición al sol. Era más alto y más grande
que cualquier otro niño de cuatro años que yo haya conocido. Se veía
un poco como el hijo de su padre.
Su padre… Cox.
Kami miró a Chase. Afortunadamente, Devin parecía ajeno, como
siempre a las palabras de Chase. —Sería duro tener un hijo que se
parezca a ti —siseó suavemente—, cuando tu esposa se niega a follarte.
Él se encogió de hombros. —Era tan divertido como follar a un
pez muerto, desde entonces he encontrado algo mucho mejor. Mucho,
mucho mejor.
Cerré mis ojos. Tenía que salir de aquí.
Dándole a Devin otro gran abrazo, me puse de pie. —Vamos a
almorzar mañana. Y a hacer algunas compras —le sugerí a Kami—. Hay
una nueva tienda en SoHo que dice Snickers que tiene un bote lleno de
vinilos en perfecto estado —Traté de sonreír—. Sabes que tengo que
conseguir eso.
—¿Quién es Snickers? —preguntó Devin.
—Uno de los amigos de Papa Fox del club —dijo Kami—. Todo lo
que come son barras de chocolate Snikers.
—Que encantadores nombres tienen todos —murmuró Chase.
Página132
—Evie, almuerzo y compras mañana suena perfecto, pero
debemos salir hoy también. Estaba a punto de soltar a Devin en la
planta baja para un día de juegos. Sólo será un minuto, y luego
podemos ir a la pedicura. Yo invito. ¿Suena bien?
—Está bien —susurré, mirando a Chase, sabiendo que iba a estar
enojado conmigo. Kami miró a Chase, luego a mí, y entrecerró los ojos.
—Un minuto, no te vayas —dijo, agarrando la mano de Devin.
Las puertas del ascensor se cerraron detrás de ellos.
—Cancela con Kami —exigió—. Vete directamente al Waldorf.
—Dios, eres un idiota —siseé.
Me encontré a mí misma pegada al ascensor, la erección de Chase
machacando contra mí. Contuve el aliento.
—Me quieres —dijo fríamente.
Dios, sí. Lo quería demasiado. Justo aquí, ahora mismo.
—Anda, Eva. Estaré allí en breve.
Treinta minutos más tarde, estaba en el Waldorf suplicándole a
Chase que me follara.



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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por micafp_2530 el Vie 23 Jun - 19:37


Deuce observó cómo Eva salía del edificio de Kami viéndose como una versión morena de ésta. El pelo, la ropa, el maquillaje, y había perdido unos buenos nueve kilos. ¿Qué le había pasado en los tres meses desde la última vez que la había visto?
Había ido a Manhattan por dos razones. Uno, consiguió información sobre dónde estaba Eva; dos, quería ver a Eva; tres, quería ver a Eva; y cuatro, tenía jodidamente que ver a Eva o se iba a volverse loco. Así que, eran más de dos razones.
Tres días atrás, acompañado de Mick y Cox, salió del tráfico de mediodía de Manhattan en el aparcamiento de la Sección Principal de los Demonios Plateados. Justo se había quitado su casco cuando vio a un guapito imbécil salir de la puerta principal del club acompañado de Eva y Predicador.
Señaló a sus chicos que se quedasen dónde estaban mientras observaba a esos tres interactuar. Predicador sacó su mano y apretó la mano del chico bonito, y luego regresó al club.
El chico bonito se centró en Eva, y su pecho se encogió. Había visto esa mirada antes; es la mirada que un hombre tiene cuando está mirando algo en lo que se quiere adentrar.
Agarrando la barbilla de Eva, el chico bonito la levantó contra las puertas del club.
La mano de Cox bajó en su hombro. —Respira, Pres. Ella no está exactamente luchando contra él.
No, no lo estaba haciendo. Tenía sus brazos enganchados alrededor del cuello de él, agarrándole, mientras el hijo de puta mordía su rostro y agarraba su culo como si estuviese cavando en busca de cambio. Nada de esto tenía sentido para él. Había huido de él para ayudar a Frankie, pero porque estaba follándose a un idiota de la alta ciudad.
Algo andaba mal. Algo que seguramente no le iba a gustar.
—Mick —siseó—. Averigua quién coño es ese.
Los ojos de su vicepresidente encontraron los suyos. Mick pensaba que su relación con Eva estaba jodida, y no le importaba decírselo.
Se miraron el uno al otro. Mick cedió primero. —En ello, Pres —dijo suavemente.
El chico bonito paseó arrogantemente por el camino y se metió en un elegante Aston Martin DB9 plateado. Cuando entró en el tráfico, la Harley de Mick salió detrás de él, y ambos desaparecieron dentro del caos del tráfico de Nueva York.
Eva se sentó en las escaleras de la entrada, cayó hacia delante y hundió su rostro en sus manos.
Maldita sea. Algo no estaba bien.
—Algo está pasando ahí abajo, Pres —murmuró Cox—. Tu chica no se está viendo muy bien.
—He captado eso —gruño—. Y ella no es mi chica. No estoy seguro que alguna vez lo fuera.
—Eso es una mentira —dijo Cox—. He visto el modo en el que se miran el uno al otro. Como si nadie más en el mundo existiese.
Lanzó dagas con su mirada a su hermano. —¿Eres un puto poeta?
Cox se encogió de hombros. —Si eso es lo que debes decir para conseguir chicas, entonces soy un jodido poeta. Otras veces, soy un jodido contable. O un fontanero. Algunas veces un hombre tiene que hacer lo que tiene de hacer.
Cox fingiendo ser un contable con todos sus piercings y tatuajes era por mucho la cosa más graciosa que había escuchado.
—Vamos, Pres. Vámonos a Queens —Cox le palmeó la espalda—. Vinimos aquí por una razón. Y esa razón es mantener a esa mujer tuya con vida.
Fueron a Queens. Torturaron y mataron a dos cavadores de tumbas independientes para obtener la información que necesitaban. Luego, cruzaron el Hudson y sacaron la ficha. El idiota tenía un documento de Eva tan grueso como una guía de teléfonos, lleno de fotos, direcciones y horarios. Aunque no tenía que enterrarla hasta que Frankie lo ordenase, el asesino estaba listo y dispuesto en hacer su parte del trato.
El asesino fue pagado para matarla; no conocía a Eva ni un poco, pero Deuce la conocía y la amaba. Por este amor, en vez de darle al imbécil una muerte justa, prolongó el dolor y lo dejó sangrar por un largo rato antes de finalmente detener su corazón. No lo hizo sentirse mejor pensar en el chico bonito empujando su lengua en la garganta de Eva, pero lo alivió un poco de agresión reprimida.
Hasta que averiguase quién era el chico bonito. Entonces, toda esa agresión volvería por diez veces.
Así que la siguió. La observó salir del edificio de Kami y parar un taxi. La siguió al Waldorf Astoria, la vio saludar al portero como si conociera al jodido hombre y desapareció en su interior. Ni diez minutos después, vio a Chase llegar en su DB9, darle sus llaves al portero, y entrar a zancadas por la puerta.
Quería matar algo. No, quería matar a Chase.
En su lugar, esperó. Esperó todo el día y toda la noche, y ninguno de los dos salió.
Al amanecer, cuando el sol estaba en la cima, Eva salió caminando por la puerta principal medio dormida, pálida y despeinada. El portero se movió rápido, preparado para pedirle un taxi, pero él no le dio la opción. Su Harley rugió a la vida, pasó a través de cuatro carriles de tráfico y quemando el caucho de los neumáticos chillando, se paró directamente en frente de ella.
Su boca se abrió.
—Súbete, maldita sea —gruñó—. No te lo diré dos veces.
Su boca se movió sin palabras por unos momentos y justo cuando él se impacientaba y comenzaba a cabrearse, ella se echó a llorar y se tiró a sus brazos.
Mierda.
Ignorando al portero boquiabierto, la sostuvo por un largo tiempo solo inhalándola, sabiendo que acababa de follarse a otro tipo, oliendo a él y el sexo que habían tenido, y sintiendo la necesidad de aplastar cráneos con sus manos debido a esto. Pero mantuvo el control porque ella estaba en sus brazos, buscando consuelo en él, y ella lo necesitaba, así que lo que ella hizo mientras estuvieron separados no importaba. Y dado a que enterraría a Chase bajo tierra en el minuto que tuviera una oportunidad, imaginó que ya no volvería a ocurrir.
—Súbete, Eva —dijo—. Te llevaré a casa, y luego te llevaré a casa conmigo.
Le sorprendieron sus palabras. Ella se subió sin decir una palabra, sin una pizca de lucha, y ningún tipo de mala actitud por sus órdenes. Eso lo asustó más que las lágrimas, más que ella vendiendo su coño para salvar al Loco Frankie. Si su chica estaba rota, alguien moriría por eso.
Predicador los encontró en la entrada del club, Cox y Mick a su lado. Le dio una mirada al rostro hinchado de su hija, con los ojos rojos y lleno de manchas, y perdió el control.
—¿Qué coño? —gritó Predicador—. ¿Qué pasó?
Cuando su viejo intentó tocarla, ella se alejó de él y hundió su rostro en su axila, no debería ser su primera opción para esconderse porque él llevaba veinticuatro horas en la misma ropa, pero no parecía importarle, por lo que no la apartó, sólo la sostuvo con fuerza.
Predicador parecía desconcertado. El hombre realmente no tenía ni idea de que algo estaba mal con su hija.
—¿Qué está pasando? —demandó Predicador.
—No lo sé —dijo—. ¿Dónde está su puta habitación?
—¿Crees que te voy a dejarte llevar a mi hija a su puta habitación? No he olvidado lo que le hiciste cuando era solo una niña.
—¡Papi! —Eva se dio la vuelta, mirándolo con fiereza—. ¡He estado cogiendo con a Deuce desde que tenía dieciocho! ¡Quería tirármelo cuando tenía dieciséis! ¡Quizás incluso lo quería cuando tenía doce, también! ¡Quién sabe! ¡Lo que sé, es que he estado enamorada de él desde que tenía cinco años! ¡Así que asúmelo! ¡Y no te atrevas a dispararle o te dispararé yo a ti!
Cox golpeó su mano sobre su boca y se dio la vuelta.
Mick rodó los ojos.
La mandíbula de Predicador se cayó.
Oh… mierda. Por lo menos sabía que su fuego seguía latente y brillante en su interior, pero aún así... oh, mierda. No tenía una buena trayectoria tratando con los padres. Por alguna razón, nunca se gustaron, y el que estaba delante de él ya le había disparado dos veces.
—Maldita sea, no me dispares de nuevo —gruñó—. No le hice nada cuando tenía doce. Esa mierda cuando tenía dieciséis no fue mi culpa. Yo estaba confundido y ella estaba quitándome el puto cinturón, y sus tetas estaban balanceándose en mi cara, y qué coño, soy un simple ser humano. Culpo a sus tetas por toda la situación. Pero todas las veces que me la he tirado era jodidamente legal. Así que no me dispares. Esta vez, dispararé de vuelta.
—Tacto, Pres —musitó Cox—. Necesitas un poco.
Ambos, Eva y su viejo estaban mirándolo con los ojos abiertos.
—¿En verdad le dijiste todo eso a mi papi?
Bajó la mirada a ella. —¿Qué? Tú eres la estúpida que lo ha sacado a la luz. Es la jodida verdad, de todas formas.
—La jodida verdad —musitó Predicador—. Ya sabía que era una partícipe dispuesta, estúpido. No cambia el hecho de que te aprovechaste de una niña de dieciséis.
—Papi —siseó Eva—. ¿Qué edad tenía mi madre cuando te la tiraste?
Los ojos de Predicador se dirigieron a su hija. —¡Deuce tiene cuarenta y ocho, Eva! ¡Yo tengo cincuenta y cinco! ¿No te parece un poco jodido eso?
—¿Qué edad, Papi? —demandó.
—Unos jodidos dieciséis —dijo sombríamente, mirándola con rabia.
Maldición. Parecía que su viejo y Predicador tenían algo en común. Por lo menos, no pertenecía a ese jodido club. Eso era algo. Algo.
—Sí —le devolvió—. ¿Y qué edad tenías tú?
—¡Eva!
—¡Papi!
—Tenía veinticuatro —gruñó.
Ella cruzó sus brazos sobre su pecho y meneó su cadera a un lado. —Um —dijo—. Interesante.
—Sí —devolvió—. Jodidamente interesante. ¡Tu padre fue un idiota que se enamoró de una drogadicta que se huyó asustada después de darte a luz! ¡Realmente, jodidamente interesante! ¡No pasé el suficiente tiempo amándola, dándole todo lo que sus padres no le dieron, y todas las mujeres desde ella han sido unas calienta camas, nada más! ¡Perdona por no querer toda esa mierda para mi bebé!
Los ojos de Predicador se habían vuelto acuosos a mitad de su revelación, y ahora las lágrimas corrían libremente por sus mejillas. Todo el mundo lo observaba. Predicador no lloraba. Predicador mataba a sangre fría. Pero, ahí estaba.
—No importa, porque te jodí de todas formas, mi niña —soltó roncamente Predicador—. No vi lo mal que estaba Frankie hasta que fue demasiado tarde. Atrapándote en su locura sin siquiera saberlo. Debí de haberlo ayudado hace mucho tiempo. Debí de haberte alejado de él. Debí hecho alguna maldita cosa.
—No importa —susurró ella—. No saldrá pronto, y está recibiendo la ayuda que necesita.
Esto hizo que Mick pisara con fuerza en el pasillo. Sus chicos querían muerto a Frankie. Él quería muerto a Frankie, pero Eva y Predicador amaban a Frankie. Entendía eso. No puedes encender y apagar tus sentimientos como una jodida luz. Lo sabía. Trató de amar a su esposa, y trató de dejar de amar a Eva. Nada de eso funcionó.
Sin embargo, Frankie todavía debía estar bajo tierra.
—¡EVA! —Huracán Kami irrumpió por la puerta principal. Kami lo empujó fuera del camino, agarró a Eva por los brazos, y empezó a chillar.
—¡Maldita idiota! ¿Por qué no me dijiste lo que él te hacía? Por amor de Dios, Eva, ¡no tenías por qué habértelo cogido! ¿Sabes cuanta mierda soporto ese sucio imbécil? ¡Un montón, Eva, un MONTÓN! ¡Debí haberlo matado desde hace tiempo!
—¡Frankie no tenía tiempo! —gritó de vuelta Eva—. ¡Chase no se reuniría conmigo hasta que Frankie estuviera solo!
Deuce vio rojo. El imbécil no solo había jugado con el amor de ella por Frankie; la había acorralado con su amor por Frankie.
Los ojos de Predicador iban y venían entre Kami y su hija. —¿Eva, qué carajo acaba de decir Kami?
Ambas lo ignoraron.
—Oh, Evie —Lloró Kami—. ¡Lo voy a matar! ¡Tú eres demasiado buena y demasiado dulce, y un hombre como Chase no merece probar ese tipo de belleza!
Si continuaba diciendo ese tipo de mierda sobre su mujer, quizás podría comenzar a gustarle Kami.
—¿Cómo lo averiguaste? —susurró Eva.
Kami dejó salir una respiración frustrada. —Él vino a casa como hace unos veinte minutos y me informó que nuestro matrimonio estaba acabado —resopló—. ¿Puedes creerle? Yo estaba cómo, “¿Qué matrimonio?” y empecé a reírme de él. Se enfadó, me contó sobre ti, me dijo que ustedes estaban juntos, me contó que ibas a tener a su bebé, pero dejó fuera de esto a Frankie. Sólo que yo sabía, YO LO SABÍA, ¡tú nunca lo tocarías sin una buena razón! ¡Y sabía que esa razón era FRANKIE! Evitándome por meses, la ropa, Evie, el maquillaje, los malditos Jimmy Choos... ¡no soy estúpida!
—Voy a preguntártelo una vez más, Eva —gruñó Predicador—. ¿De qué carajo está hablando Kami?
Miró a Eva.
Estaba embarazada.
Su mujer estaba embarazada. Y no era suyo.
Todos los ojos estaban sobre Eva, pero ella solo tenía ojos para él, ¡Y maldición! Él no podía mirar a otro lado. No podía siquiera pestañear.
—Lo siento —susurró ella.
Pestañeó.
—¿Kami? —dijo Cox suavemente, su voz inusualmente baja. Su cabeza se inclinó hacia su RC.
Kami, notando a Cox por primera vez, gritó y dio marcha atrás. Fue entonces cuando vio al niño pequeño que estaba empujando detrás de ella. Eva saltó a su lado, y crearon un muro.
—Espera —dijo Kami sosteniendo sus palmas hacia arriba—. Tú no lo entiendes.
Confuso, observó la expresión furiosa de Cox, luego de vuelta hacia el pequeño niño, que estaba asustado fuera de sí, asomándose entre las piernas de Kami y Eva.
Entendió todo. La pequeña mierda se veía justo como la mierda más grande.
—Joder —murmuró Deuce. Esto se iba a poner feo. Había dos cosas en el mundo que realmente le importaban a Cox. El club. Y su hija. Y si hubiera sabido que tenía un hijo, el niño habría estado en esa lista, también.
—¿Qué es lo que no entiendo? —Siseó Cox—. ¿No entiendo que hay un niño de pie, detrás de ti, de unos cuatro años que se ve justo como yo? ¿No entiendo que me follé a su madre más de treinta, que fue cuándo, perra? ¿Cinco putos años? ¿Es eso lo que no entiendo?
Predicador se puso enfrente de Kami. —Estás hablando mierda sobre la madre del niño delante de él, no me parece bien. Pero esa madre es familia, y lo mismo el niño, y hablar mierdas a mi familia no pasa en mi puto club.
—Que te jodan, Demonio —escupió Cox—. ¡En caso de que no lo hayas notado, ese es mi puto hijo!
—Sí, idiota, me he dado cuenta. Es difícil no notarlo cuando él se ve justo como tú.
—¿Puede todo el mundo cerrar la boca? —gritó Kami—. ¡No sabe sobre ti! ¡Todo lo que estás haciendo es asustarlo!
Predicador se empujó entre Kami y Eva y levantó al pequeño.
—Una vez que lleve a Devin arriba y lejos de su jodido vocabulario, imbéciles, podrán terminar de gritarse los unos a los otros —miró a Eva—. Tú y yo tendremos unas palabras. Si es lo que pienso que pasó, realmente sucedió, me voy a poner realmente furioso.
Nadie dijo ninguna palabra hasta que Predicador desapareció en la escalera. Una vez que se fue, Cox explotó.
—¡Esto está tan jodido, puta! ¡Esconder a un hijo de su padre! ¡Verdaderamente jodido!
—¡Jodido loco! —gritó Kami—. Vives en Montana. Estás casado. ¡Ya tienes un hijo! ¡Yo vivo en Nueva York, y estoy casada! ¿Qué coño se suponía que tenía que hacer?
—¡Lo que tendrías que haber hecho, puta, era decirme que tuviste mi jodido hijo!
—¡Eres asqueroso! —siseó Kami—. ¡Un puto sucio, asqueroso y mujeriego motero!
Los ojos de Cox salieron de su cabeza. —¿Puta, piensas que soy asqueroso? ¿Eras o no la misma puta que se montó sobre mi verga, aplastando sus tetas sobre mi boca, rogándome que te mordiese más fuerte, mientras Destripador se metía en tu puto culo?
Eva se puso a gritar y se lanzó hacia él. Maldiciendo, intentó agarrarla, pero fingió ir por la derecha y luego se fue por la izquierda, consiguiendo golpear a Cox en la mandíbula justo antes de poder agarrarla y ponerla atrás de él.
—¡Estás muerta, perra! —gritó Cox.
Deuce chasqueó. Empujando a Eva a un lado, se dio la vuelta, agarró a Cox por su camiseta y le estampó contra la pared. —La puta está embarazada, ¿y tú la amenazas? ¿Vas a amenazar a mi jodida mujer embarazada?
—Oh, Evie —gimió Kami, olvidándose completamente sobre un muy homicida Cox. Lanzó sus brazos alrededor de Eva, y juntas se hundieron en el suelo en un lio de cabello moreno y rubio.
Soltó a Cox y se desplomó sobre la pared. No había dormido en veinticuatro horas, y había demasiadas locuras a su alrededor como para afrontarlas sin haber dormido.
—Esto ya está resuelto en mi cabeza —siseó Cox—. Me llevo a mi hijo a casa.
—¡No vas a alejar a mi hijo de mí! —lloró Kami.
Cox la fulminó con su mirada. —Entonces, será mejor que empaques tus cosas y encuentres un sitio dónde vivir en Montana.
Kami se puso en pie. —¡Montana! —chilló—. ¡Devin no se va a ir a Montana!
Deuce no fue lo suficientemente rápido para agarrar a Cox antes que se pusiera frente a Kami. —Perra —siseó—. Quiero conocer a mi puto hijo. Ya me lo robaste por cuatro años. No me vas a robar más.
El labio inferior de Kami tembló. —No lo entiendes —susurró—. Hasta que llegó Devin, mi vida entera la pasé haciendo lo que me decían, y después encontrando maneras para rellenar los espacios vacíos. Las drogas, la bebida y el sexo, todo ello, era yo sin saber que hacer conmigo misma, sin saber a dónde pertenecía. Pero cuando Devin fue puesto en mis brazos, todo hizo click en su sitio, y de repente, sabía exactamente lo que tenía que hacer, dónde pertenecía. No puedo dejar que te lo lleves de mi lado.
Su voz se volvió estridente. —¡No puedo dejar que te lleves a la única persona que junto con Evie que ha significado algo para mí!
Eva estalló en una nueva sarta de lágrimas. Suspirando, convencido de que era la única persona en su sano juicio que quedaba en el mundo, Deuce la empujó hacia él y empezó a acariciarle la espalda.
Cox se alejó de Kami. —Mierda —susurró—. Mierda, Mierda. Jodida mierda.
Se volvió a dar la vuelta y tomó la mano de Kami en las suyas. —Mujer, nunca lo alejaría de ti; pensaremos en algo, alguna mierda sobre visitas. Nunca alejaría a mi chico de su mamá.
Kami estalló en lágrimas, y sus rodillas se volvieron flojas. Cox la cogió antes de que se cayera al suelo, la levantó en sus brazos, y se largó por la entrada. Deuce lo vio inclinarse y besar la frente de Kami antes de irse, y luego estaban fuera de su vista.
Decidió empezar dónde lo dejó. —¿Dónde está tu habitación, Eva?
—Lo siento —susurró ella.
Sus fosas nasales se dilataron. Jesús Cristo, todo lo que quería era llevar a esta perra a su cuarto y cuidarla.
—Por Dios, ¿por qué carajo te disculpas?
—El motel —susurró—. No estaba pensando, y no te puse un condón antes de que yo... y tú no te saliste... —fue apagándose.
La miró fijamente.
—¿Me estás diciendo que ése es mi hijo dentro de ti? ¿No de ese jodido chico bonito?
—No —dijo, bajando su mirada—. Te estoy pidiendo disculpas por qué no sé de quién es el hijo que está dentro de mí.

Nunca había planeado decirle a Deuce que estaba embarazada, de todas formas, nunca hubiera imaginado cual sería su reacción. Cualquier reacción que podría haber contemplado, durante los tres segundos que me tomó el decirle que el hijo que llevaba dentro podría ser suyo, la reacción que tuvo fue la única que jamás hubiera haber imaginado.
—¿Puedes caminar?
¿Eh?
—¿Qué?
—¿Puedes caminar? —repitió—. ¿O necesitas que te cargue?
Pestañeé. —¿Cargarme?
—Sí, nena. Llevarte hasta la ducha.
Oh, Dios, trataba de cuidarme. ¿Cómo podía ser un hombre tan perfecto para mí, y a la vez tan malo al mismo tiempo?
—Estoy asquerosa —susurré.
Sus cejas se alzaron. —Sí, nena, ese es por qué estoy intentando llevarte a la ducha.
—¡No! —grité—. ¡Me refiero que soy asquerosa! ¡Que soy una puta!
La cara de Deuce se volvió dura como la roca. —Escúchame. Hasta el momento en el que empezaste a pedir favores, usando tu coño como pago, sólo estuviste con dos hombres. Yo y Frankie. No eres una puta. Eres una jodida idiota.
Lo observe boquiabierta.
—Sí, nena, una idiota. Has estado ocupándote de ese jodido loco por mucho tiempo, crees que es tu jodido destino. Chase sabía eso; vio una oportunidad y la aprovecho. Y por aprovechado, él va a morir. Pero, nena, no eres una puta, la cosa más alejada a eso.
Tragué con fuerza. —Sigo siendo asquerosa —susurré.
Sus ojos mostraron su rabia. —¡Me cago en Dios, Eva! Qué carajo te acabo de...
—¡Me gustó! —solté—. Ni siquiera me gusta Chase en realidad, pero me gustó tirármelo y eso... ¡porque soy jodidamente asquerosa! Hice cosas con él... —mi voz se rompió y tragué con fuerza—. Cosas asquerosas… y me gustaron, y me gustó que fuese él quien las hacía —terminé diciendo en voz baja.
Deuce tomó una inspiración profunda, y después la soltó lentamente. Esto era todo. En unos dos segundos, me diría exactamente cómo de asquerosa era, y entonces nunca más lo volvería a ver.
—Eva —gruñó. Me abracé a mí misma.
—Estás siendo una idiota otra vez.
—¿Perdona? —susurré.
—Me escuchaste. Estás siendo una idiota. Pero, entiendo por qué lo estás siendo. Nunca antes te has cogido a alguien simplemente por tener sexo. Así que, voy a dejar esto pasar por ti, nena. No te tiene que gustar alguien para que te guste follártelo. Puedes incluso odiarlo y también gustarte el tener sexo con él. Hay veces que ése es el mejor sexo. Enfadado, loco y pervertido sexo. No tienes nada de qué avergonzarte, cariño.
—Eso no quiere decir que yo no esté cabreado a más poder por qué has estado en la cama de otro hombre y lo hayas disfrutado, que puedas tener un hijo dentro de ti, que puede que no sea mío, y que hayas estado huyendo desde hace ocho jodidos años. Sé que soy un bastardo malhumorado, y que, joder, no te merezco, pero mierda, Eva, si te hubieses quedado lo habría hecho mejor por ti de lo que lo has hecho. ¿Me entiendes?
Le mire fijamente. Y me enamoré de él otra vez.
—Te entiendo —susurré.
Sus ojos se volvieron suaves. —Nena —dijo con gentileza—. Conozco esa mirada. No me puedes decir que quizás tengas mi hijo dentro de ti, luego mirarme de esa forma, y esperar que mantenga el control.
Negué con mi cabeza. —No puedo hacer esto más.
—¿Qué parte, nena? ¿No puedes seguir intentado salvar a Frankie de sí mismo? ¿O no puedes seguir follándote a Chase? ¿O no puedes seguir pretendiendo, que esta loca mierda que hay entre nosotros, va a desaparecer porque continúas huyendo?
Me cabreó lo bien que me conocía sin siquiera conocerme realmente.
—Todas esas tres —espeté.
—Eso es bueno, nena, porque tampoco puedo seguir haciéndolo.
Fruncí mi entrecejo. —¿Qué es lo que no puedes hacer?
—Me estoy haciendo viejo, nena. Tengo hijos mayores y canas en el pelo. He pasado demasiado tiempo casado con una puta que ni siquiera puedo soportar, y demasiado tiempo atormentándome por saber que estoy enamorado de una chica dieciocho años menor que yo. Junta toda esa mierda, y eso equivale a mí siendo miserable por un jodido largo tiempo. Así que, sí, no puedo hacer esto más. No puedo vivir sin ti. Te quiero en mi moto y en mi cama. Quiero a mis hijos dentro de ti. Te quiero a mi lado, nena, por tanto tiempo como me quede.
A su lado.
—¿A tu lado? —susurré.
Su mano fue a mi cuello y tocó la cadena alrededor de él. Por un momento, pensé que volvería a romper el medallón de su padre de nuevo. En vez de eso, lo sacó fuera de mi blusa y lo sostuvo frente a mi rostro. El medallón giró sobre su eje. —¿Piensas que solo me gusta decorarte?
Contuve la respiración.
No era de su padre. Se veía exactamente como el de su padre, excepto que en la parte de atrás de esta se leía "Deuce."
Mi barbilla comenzó a temblar. —Yo pensé... Yo... Pensé que me habías puesto de nuevo el medallón de tu padre.
Negó con su cabeza. —Te lo dije, nunca debiste haber llevado ese. Debiste estar usando el mío.
Mierda. Iba a volver a llorar.
—Joder, escúchame Eva, y escúchame bien. Las palabras son una mierda, y no soy bueno con ellas de todas formas. Así que, aquí está la jodida verdad, de frente. Tengo cuarenta y ocho años, voy a tener cuarenta y nueve muy pronto, y conozco bien una cosa cuando la veo. Y, nena, todo lo que he sido capaz de ver a mi alrededor es a ti. Un hombre no tiene muchas oportunidades en su vida para hacer lo correcto, ganarse el amor de una buena mujer y alcanzar e gusto de la verdadera libertad. Y para mí, nena, eres las tres cosas. Lo has sido desde hace un buen tiempo.
Soltó mi colgante, acunó mis mejillas, e inclinó mi cabeza.
—Lo que sea que hay entre nosotros, siempre ha estado ahí, y siempre lo va a estar. Estoy jodidamente cansado de intentar ignorarlo. Intentaré hacer lo correcto por ti, Eva. Serías la primera, pero intentaré dar lo mejor. Y nena, la verdadera libertad está en la carretera, con el viento azotando tu cara, y una buena mujer en la parte trasera de tu moto, agarrándose a ti con fuerza, como si fueses su única razón para respirar, porque ella seguro que es la tuya.
Mi boca cayó abierta. ¿No me acababa de decir que no era bueno con las palabras, y entonces va y me dice todas estas cosas? Estaba exultante. Sorprendida completamente. No estaba equivocada sobre él a pesar de todo.
—Deuce —susurré—. Me amas.
Sus ojos se dirigieron al cielo, y resopló. —Nena. Sí. Hace tiempo ya.

Deuce la observó volverse líquido. Cada parte de ella se relajó. Joder, amaba ese mirada. Eso le decía que él era todo su mundo.
—De acuerdo —susurró ella—. No más escapar.
Respiró en una rasposa respiración con alivio.
—Jesús, nena —murmuró mientras pasaba sus nudillos por su mejilla—. Ya era la jodida hora. Ahora, ¿dónde está tu puta habitación?


'Sra. Maddox!

  
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por micafp_2530 el Vie 23 Jun - 19:48


Deuce, acompañado por Cox, se dirigió hacia el piso treinta y cinco de Tower Center, a la oficina legal de Fredericks, Henderson y Stonewall, y se detuvo frente a una muy bonita, muy joven y ojos muy abiertos de la recepcionista.
—¿Tiene una cita? —pregunta ella.
—Sí —murmura Cox. Sacó un sobre de su bolsillo trasero y lo golpeó contra el escritorio.
—Una cita de treinta mil dólares, lo que nos compra mantener tu boca cerrada y no llamar a seguridad. ¿Me entiendes?
Su boca se abrió y se quedó mirando el sobre.
—¿Treinta mil dólares?
—Así es.
—¿Legal?
—Nadie sabrá que te lo dimos, cariño.
Ella saltó de la silla y se dio la vuelta. Ambos miraron como su falda se subió, dejando su culo al aire mientras se agachó y rebuscó en un archivador. Reapareció con un bolso y un suéter y le arrebató el sobre.
—Gracias —dijo sin aliento—. ¡No me agrada el Sr. Henderson! ¡Es el peor jefe que he tenido! ¡Esto me saca de apuros!
Dejó escapar un grito emocionado, les dirigió una sonrisa asesina, y salió corriendo de la oficina.
Se miraron el uno al otro.
—Eso fue fácil —dijo Cox.
—Olvidó sus fotos —dijo señalando a su escritorio.
Encogiéndose de hombros, se dirigieron a la recepción y pasaron directamente a la oficina de Chase.
Él levantó la mirada de su computadora portátil.
Deuce se adelantó.
—Eva Fox —gruñó.
Chase miró entre él y Cox y se detuvo en Cox. Sus ojos se agrandaron.
—Jesús —murmuró—. Ya era momento de que vinieras y recogieras a tu hijo. No estaba seguro de cuánto tiempo más podría aguantar fingiendo que el pequeño hispano era mío.
Cox apretó los puños.
—Eva Fox —le recordó Deuce.
Chase lo miró.
—Estoy un poco ocupado ahora. ¿Te importaría volver en otro día? ¿Tal vez pedir una cita?
Cox se sentó en un sillón de cuero y puso sus pies sobre el escritorio de Chase.
—Vamos a esperar.
—Si —dijo Deuce, viendo una fotografía de Eva. La levantó del escritorio—. Toma tu puto tiempo.
Su graduación del instituto. Estaba vestida con su toga, sosteniendo su birrete en su mano y sonriendo, parecía como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. Su boca se secó mirándola. Esa foto fue tomada justo antes de que él la follara en ese callejón y la hiciera suya para siempre.
—Hermosa, ¿no es así? —murmuró Chase.
Sí, lo era, pero él no andaba con rodeos. Vino aquí por una razón, y no era para discutir cuan de hermosa era su mujer.
—Pensaste que solo tenías que preocuparte por Frankie Deluva, ¿no? Y como Deluva está firmemente encerrado, pensaste que no tenías nada de qué preocuparte.
Chase sonrió.
—¿Supongo que me equivoqué?
—Sí, imbécil —dijo Cox—. Estás jodidamente equivocado.
Chase señaló con su dedo índice entre él y Cox y sonrió.
—¿Están aquí defendiendo el honor de la Sra. Fox de Deluva? Porque si ese es el caso, lamento mucho decírtelo, pero estoy bastante seguro que he follado cada parte de ella.
—Lo siento, idiota —dijo Deuce a Chase—. Eva tiene fuego en su interior que nunca has tocado.
—Considerando que he tocado cada posible parte de ella que hay que tocar, incluyendo su vientre, me inclino a estar en desacuerdo contigo.
Sus fosas nasales se dilataron.
—Oh —Chase continuó con arrogancia—. ¿No lo sabías? Lo gracioso sobre los condones. No funcionan muy bien cuando los rompes de antemano. Así que por lo que al fuego de Eva se refiere, creo que he acaparado el mercado.
—Lo gracioso sobre los condones —gruñó—. No funcionan muy bien cuando no los usas en absoluto.
Deuce observó, satisfecho, como Chase perdió su sonrisa y la ira brilló en sus ojos.
—Oh —dijo—. He estado monopolizando ese jodido mercado desde casi doce años.
Cox se inclinó y agarró una foto enmarcada del escritorio.
—Maldición, Kami se ve buenísima en bikini —dijo arrastrando las palabras—. Aunque me gusta más desnuda. Y montando mi cara gritando mi jodido nombre.
Chase se encogió de hombros.
—Si crees que Kami grita, deberías escuchar a Eva.
Santa mierda, Deuce quería matar a ese cabrón.
Chase cruzó sus brazos y se recostó en su silla.
—Ese bebé es mío —dijo sin alterarse—. Me aseguré de ello.
Apretando sus dientes, conto hasta diez antes de que hiciera algo que le conseguiría una celda junto a Frankie.
Mientras estaba contando, se quedó mirando la foto de Eva. ¿Por qué este imbécil tenía una foto de Eva desde su graduación del instituto? A menos que…
Volvió a mirar a Chase. El hijo de puta era un bastardo cruel, pero si solo quería una probada de Eva, no habría tratado de dejarla embarazada. No tendría su foto en su escritorio, una foto tomada hace doce años, nada menos, y no le importaría con quién más ella estaba follando.
Jesucristo…
—Yo sé cómo suena Eva cuando está gritando —dijo Deuce tranquilamente, esperando la reacción que sabía que iba a venir—. Sé lo que se siente al estar enterrado tan profundamente dentro de su dulce coño que duele.
La cara de Chase se tensó.
—La mejor parte, y tú debes saberlo ya que te la estas follando, es cuando ella se está viniendo y gritando que me ama y…
Chase se lanzó hacia adelante en su silla y sus puños cayeron sobre su escritorio.
—¡Cierra la puta boca!
Sí. Chase Henderson amaba a Eva Fox.
—Lo gracioso sobre Eva —dijo Cox—, es que Prez nunca deja de hablar de ella. Dejamos de intentar que lo hiciera desde hace mucho tiempo. Siempre hablando sobre sus grandes tetas y apretado coño…
—Fuera —susurró Chase—. O llamaré a seguridad.
—No te preocupes, chico —dijo Deuce—. Nos vamos de una puta vez. Vine aquí para dejarte fuera, ver cuál era tu puto juego. Ver si necesitaba enterrarte, pero ahora lo entiendo, sé exactamente tu posición. No tienes ningún juego. Solo quieres a mi mujer, así de simple. La quisiste durante un largo tiempo. La querías tanto que estuviste lo suficientemente desesperado como para conformarte con sexo-por-servicio en vez de amor.
La mandíbula de Chase se cerró firmemente.
—No tengo de que preocuparme. Eva nunca va mirarte como algo más que una follada para conseguir un descuento.
—¡FUERA!
Sonriendo, Deuce se levantó junto con Cox, y se dirigieron hacia la puerta. Un momento más tarde, después de que cerraran la puerta de Chase detrás de ellos, algo se estrelló contra ella, haciendo vibrar las paredes.
—¿No lo vamos a matar? —preguntó Cox.
—Confía en mí —dijo—. Esto es jodidamente peor. El chico está en un mundo de dolor. Ha estado lastimado desde hace mucho tiempo. Sólo afilamos la maldita hoja un poco. Va a matarse en cualquier momento… eso es si Frankie no se entera y lo hace primero.
Cox asintió.
—Bien.
Una vez que estuvieron dentro del ascensor, él tomó a Cox por su cuello y lo golpeó contra la pared.
—Vuelves a hablar otra vez sobre las tetas de Eva o su coño y voy a…
—¡Prez! —dijo Cox, riendo—. Todo eso fue para el espectáculo. Tranquilízate.


Recién duchada y bebiendo un vaso de agua mineral, estaba sentada en mi sofá viendo a Kami y a Devin acurrucados en mi cama, durmiendo, esperando que Devin no fuera a necesitar de un psicólogo por los acontecimientos del día.
Porque yo de seguro que sí.
La puerta de mi habitación hizo clic y se abrió lentamente. Cox entró primero, seguido por Deuce. La mirada de Cox parpadeó sobre mí antes de aterrizar en Kami y Devin. Había posesión en sus ojos. Él no iba a renunciar a su hijo. No había manera. No estaba segura de que significaba eso para Kami, pero lo iba a averiguar.
—Cox —susurré. Él se dio la vuelta—. No se cuáles son tus planes, pero Kami y Devin son un buen paquete. Si les haces daño, te irás contra una pared de Demonios. ¿Estamos claros?
Los labios de Deuce se tensaron, pero Cox permaneció impasible.
—Sí, Foxy —susurró—. Estamos claros. No tienes que preocuparte por tu chica. Tuve un tiempo para calmarme. Para entender algunas cosas.
Cox caminó hacia mi cama y se sentó al lado de Kami.
—Perra —susurró en su oído—. Joder, despierta.
Kami parpadeó somnolienta, vio a Cox cerniéndose sobre ella, y dejó escapar un grito.
Cox puso su palma sobre su boca.
—¿Estás loca? Mi hijo está durmiendo.
Los hermosos ojos azules de Kami se entrecerraron, y ella susurró algo desagradable sonando contra la mano de Cox.
—Acabo de conocer a tu puto esposo, y estoy seguro de que no quiero a mi hijo cerca de ese pendejo nunca más, especialmente no quiero que llame a ese hijo de puta papá. —Gentilmente, empujó un mechón de cabello lejos de los ojos de Kami—. Y no vas a volver con él. Nunca.
Kami se relajó visiblemente y se hundió de nuevo en mi almohada. Cox retiró su mano.
—Voy a tratar de ayudarlos, nena —dijo—. No voy a llevarme a mi chico lejos de su madre.
—Entonces, podemos resolver algo. Tienes que conocerlo primero, quiero que se sienta seguro contigo, y luego podemos hablar sobre que él vaya y venga, ¿sí?
—O puedes empacar tus jodidas cosas y arrastrar tu culo huesudo hasta Montana, y te ayudaré a conseguir un lugar. Tal vez esto pueda funcionar entre nosotros, tal vez no porque estás jodidamente loca, pero de ninguna manera vas a estar cerca de Destripador. Básicamente, puta, tendrás que prometerme justo ahora que vas a mantenerte alejada de Destripador desde ahora y para siempre.
Sorprendida, miré a Deuce. Él miraba hacia el techo, orando por paciencia tal vez.
—¿Qué hay de tu esposa? —siseó Kami—. ¿Te mantendrás alejado de ella?
—Me encargaré de eso —siseó de vuelta Cox.
Ella resopló.
—¿Y cómo te vas a encargar de eso?
—No es asunto tuyo.
Kami se sentó.
—Esperas que empaque mi vida, desarraigar a mi hijo, mudarme a un pueblo donde “Las Súper Zorras” es el único salón a la vista, ¿sólo para que si somos compatibles o no? Podrás estar riquísimo y follar como un dios, pero lo siento, no lo creo.
Cox tomó a Kami del brazo y tiró de ella hacia delante. Nariz con nariz, se fulminaron con la mirada el uno al otro.
—Voy a ser brutalmente honesto contigo. Ninguna mujer me ha manejado como tú lo haces. Nadie. Y me he cogido a muchas mujeres. Me molesta todo el tiempo que te vas y yo sigo queriendo más. Ahora tienes a mi hijo, y sigues viéndote deseable, y aún quiero más. Vienes a Montana y veremos si esta mierda funciona. Si funciona, dejaré a mi esposa; si no, no voy a dejarla. No quiero lavar mi ropa y mucho menos quiero pagar pensión alimenticia.
—Oh Dios mío —respiró Kami—. Eres el idiota más grande que he conocido.
—Y tú eres una maldita loca y seriamente mimada.
Todavía no estoy segura de quién se movió primero, tal vez se movieron al mismo tiempo. Un segundo se estaban mirando, y al siguiente besándose. Y luchando. ¿Una lucha de besos?
Rodaron fuera de la cama juntos, Kami alcanzando el cinturón de Cox mientras él le rasgaba la blusa.
Corrí por Devin, ya que ninguno de sus padres estaba tomando en cuenta de que su hijo de cuatro años se encontraba a su lado.
—Jesús, eres jodidamente perfecta —dijo Cox con voz áspera.
—Cállate —siseó Kami—. ¡Y fóllame!
Deuce abrió la puerta para mí mientras yo sacaba a Devin fuera de la habitación.
La última cosa que escuché antes de que Deuce cerrara la puerta fue a Cox gimiendo en voz alta—: Oh, joder, sí, perra, tu loco culo va a ir a casa conmigo.
—¡No, no voy!
Negué con mi cabeza. ¿Qué diferencia hace un día?
—¿Estás lista para ir a casa, cariño?
Miré a Deuce. Él miraba al pequeño niño en mis brazos.
—Sí —dije suavemente—, estoy lista.
Él levantó la mirada y sonrió.
—Eso es bueno, nena. En serio, jodidamente bueno.

Deuce dio la vuelta en la interestatal. Usando su casco, Eva estaba detrás de él, sus muslos meciendo sus caderas, sus brazos rodeando su cintura, su mejilla presionada entre contra su hombro en su ropa de cuero. Se sentía bien. Correcto. Se sentía como un sueño, pero estaba sucediendo, y él podía finalmente respirar con tranquilidad.
Extendiendo su brazo firme, con la palma hacia abajo, les señaló a sus chicos que bajaran la velocidad. Luego puso su brazo en el aire y extendió su dedo índice. Los chicos desaceleraron e hicieron una fila en orden de rango: Deuce, Mick, y Cox en la retaguardia.
Se dirigieron a casa.


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por micafp_2530 el Vie 23 Jun - 19:51


15-Junio --> Sinópsis y capítulo 1
16-Junio -->Capítulo 2 y 3
17-Junio --> Capítulo 4 y 5
18-Junio --> Capítulo 6
19-Junio --> Capítulo 7 y 8
20-Junio --> Capítulo 9
21-Junio --> Capítulo 10 y 11
22-Junio --> Capítulo 12
23-Junio --> Capítulo 13 y 14
24-Junio --> Capítulo 15
25-Junio --> Capítulo 16
26-Junio --> Capítulo 17
27-Junio -->Capítulo 18 y 19
28-Junio --> Capítulo 20
29-Junio --> Capítulo 21
30-Junio --> Capítulo 22 y Escenas Extras


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por yiniva el Vie 23 Jun - 23:03

hay que horror¡¡¡¡¡¡ Eva se merece todo lo que le esta pasando, como es posible que permita que Chase la trate así, debió confiar en Kami desde el principio y ahora ya salieron a la luz unas cuantas verdades y otra cosa que no me gusto es que dejaron vivo a Chase le hubieran echo algo mas malo, caray, pero bueno.


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Tatine el Sáb 24 Jun - 3:08

gracias, no se que decir, tengo sentimientos encontrados con lo que leí....veamos como sigue
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Sáb 24 Jun - 3:55

A lo que te lleva toda la sarta de malas decisiones, tan fácil que hubiera sido desde el principio que se quedaran juntos, y fue una sorpresa de lo Chase, realmente espero que ya por fin sienten cabeza. Aunque todavía falta ver que hará Frankie.


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Tatine el Sáb 24 Jun - 6:43

@Veritoj.vacio escribió:A lo que te lleva toda la sarta de malas decisiones, tan fácil que hubiera sido desde el principio que se quedaran juntos, y fue una sorpresa de lo Chase, realmente espero que ya por fin sienten cabeza. Aunque todavía falta ver que hará Frankie.
 Estoy segura que Frankie irá directo a matarla por los cuernos que le puso y porque no fue a verlo mas
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 24 Jun - 22:46


No voy a entrar allí.
Deuce cruzó sus gruesos brazos por encima de su
amplio pecho. —¿Vas a dormir debajo de las estrellas?
Me encogí de hombros. —Ya que no voy a entrar, sí.
Cerrando sus ojos, tomó un par de profundos respiros. Sabía que
estaba agotando su paciencia, pero, honestamente, no podía encontrar
ni una parte de mí a la que le importara un poco. Tenía buenas
intenciones, sí, pero no me estaba escuchando y no le importaba cómo
yo me sentía con respecto a todo esto. ¡Acababa de abandonar todo lo
que conocía por él, y ahora esperaba que me mudara con él y sus hijos!
¡Sus hijos ya grandes! ¡Sus hijos ya grandes que yo nunca había
conocido!
Por lo que podía ver, tenía una hermosa casa. Era una cabaña de
Montana con dos pisos, muy amplia, con un pórtico incluido en la
fachada, y un patio de varias de hectáreas. Se encontraba alejado de la
civilización. Sin vecinos, ni tráfico, ni nada. Sólo Deuce. Y sus dos hijos
grandes.
Santa mierda. Tenía que alejarme.
¿Habría una parada de autobuses en las montañas? No recordaba
haber visto ninguna. De hecho, tampoco creía haber visto ningún bus.
Ni gente. Ni nada, en realidad. Pero tenía que haber una parada,
¿cierto? Si había un camino, probablemente un autobús se aparecería
en algún momento… ¿verdad?
—Supéralo ya, Eva —gruñó Deuce—. ¿Cuan lejos crees que
llegarás? Ni siquiera sabes donde demonios estás.
—¡Esto es secuestro! —grité—. ¡Y deja de leer mi mente!
—Carajo —murmuró—. ¿Siempre eres así de loca?
—¡Sí! —grité—. ¡Por lo cual tienes que llevarme a un aeropuerto, o
alguna estación de autobuses o cualquier tipo de civilización, y
permitirme ir a casa!
Me ignoró. —No te recuerdo siendo así de loca.
N
Página153
—¿Quieres saber por qué no me recuerdas tan loca? ¡Porque de
los veinticinco años que nos hemos conocido, podemos contar con los
dedos de las manos y los pies cuántos días hemos pasado juntos! ¡Y
algunos de esos ni siquiera son días completos!
—Eva —dijo, exasperado—, has pasado cuatro días en la parte
trasera de mi moto, durmiendo en una tienda, y vomitando a cada
jodido momento. Te ves como mierda, hueles como mierda, y apuesto
que te encantaría dormir en una verdadera cama. Así que, ¿por qué
mejor tú y yo continuamos con esta jodida mierda adentro?
Rezaba por algo de serenidad, rezaba por un poco de fuerza para
no arrancarle la garganta, cuando escuché el sonido más horrible en
todo el mundo.
—¿Papá?
Un Deuce miniatura venía caminando por el camino de entrada.
Lo miré. Era casi tan alto como su padre, no tan robusto como él, pero
aún así muy impresionante para un chico de dieciocho años. Su cabello
era largo y rubio, y se encontraba agarrado en un moño, y cuando me
miró, me lanzó una sonrisa irresistible, y sentí como si estuviera de
vuelta en Rikers mirando a Deuce. Pero no tenía los ojos de su padre.
Mientras los de Deuce eran de un azul helado, los de mini Deuce eran
marrones.
Deuce señaló a su mini él. —Cage —gruñó. Luego, me apuntó—:
Eva.
Dios. Sonó como un hombre de las cavernas, “yo hombre, tú
mujer.”
El mini Deuce sonrió de nuevo y levantó su barbilla. —¿Qué hay,
Eva?
Enterré mi rostro en mis manos. —Oh, por Dios —me quejé—.
Necesito una estación de bus.
—¡Papi!
Miré entre mis dedos para encontrarme con una gritona, y
risueña masa de cabellos dorados corriendo por la entrada. Santo Dios.
Esta chica era una diva adolescente. Vaqueros pegaditos con un top
rosa brillante y botas de piel rosadas, cabello rubio con reflejos, y un
flequillo largo y perfectamente acomodado a un lado. Junto con
demasiado maquillaje en los ojos. Esto no iba muy bien conmigo.
Yo no era una diva. Ninguna de mi ropa alguna vez ha sido
acusada de ser moderna.
Ella se lanzó hacia Deuce y enredó su cuerpo a su alrededor. Ya
que nadie me estaba mirando, decidí alejarme con mucho cuidado
sobre las puntitas de mis pies. ¿Cuán difícil puede ser encontrar una
parada de autobús?
—¡Eva! —gruñó Deuce—. ¡No te atrevas, joder!
Página154
Me detuve y miré por encima de mi hombro. Deuce caminaba
hacia mí, mientras sus hijos miraban curiosos.
Entonces, hice lo que cualquiera victima de ser forzada a vivir con
los hijos grandes de su hombre haría. Me giré y corrí como maniática. A
decir verdad, no tenía ni idea hacia dónde iba, pero había un camino, y
los caminos llevaban algún lado. Si no lo hicieran, ¿cómo las personas
llegarían a cualquier lugar?
Las botas de Deuce sonaban pesadas en el pavimento detrás de
mí, acercándose cada vez más, hasta que estuvo lo suficientemente
cerca para agarrarme. Grité y giré bruscamente hacia la derecha del
camino, salté sobre una pequeña zanja y me dirigí directo hacia el
bosque.
No logré llegar.
—Perra, sabía que estaba alucinando cuando me dijiste que
estabas harta de huir —gruñó.
—Jódete —siseé—. ¡JODETE!
—¿Eso es lo que necesitas, Eva? ¿Necesitas que te coja para
recordarte a donde jodidamente perteneces?
—¿Papi?
—Joder —murmuró—. Regresa a la casa, Danny.
—Quiero hablar con Eva.
—Casa. Danny. Ahora.
—No, papi, quiero hablar con ella.
Suspirando, Deuce me bajó. Salté lejos de él, mirándolo mal. Me
devolvió la mirada.
—Hola —dijo Danny con entusiasmo—. ¡Papá me contó todo sobre
ti!
Danny me sonrió. Jesús, era hermosa. Tenía los ojos de Deuce.
De un helado azul hipnótico. Pero su rostro era de su madre, facciones
de encanto, delicadas, y completamente hermosas.
—Creí que serías mayor —dijo y rió—. De la edad de papi o quizá
la de mi mamá. Pero eres muy joven.
—Joder —murmuró Deuce—. No es tan joven.
Lo miré mal. —Tengo treinta.
Danny soltó una risotada. —¡Papi, es mucho más cercana a mi
edad que a la tuya! ¡Tienes como cincuenta!
Deuce miró hacia el cielo y cerró sus ojos. —Estaré en el pórtico
—gruñó—. Si vuelve a correr —me apuntó—, gritas.
Y se fue. 
Página155
Deuce se sentó en los escalones de su pórtico, con los codos sobre
sus rodillas y el rostro enterrado en sus palmas. Estaba destinado a
una vida de locura.
—Es ardiente, papá. Jodidamente ardiente.
Giró su cabeza en dirección a su hijo. —Sí —murmuró.
—Buenas piernas —continuó Cage—. Y sus tetas, Jesús, nada de
sostén en esas tetas enormes… joder.
Le lanzó una mirada. Si Cage no cerraba su jodida boca, iba a
noquearlo.
—Cuando termines con ella, pásamela.
—Cálmate —gruñó—. O voy a darte un golpe que te enviará a
dormir de inmediato.
Cage lo miró fijamente. —¿Es en serio?
—Tanto como en tequila.
—¿Desde cuando te importa que me coja a las zorras del club?
—Desde este jodido momento. Y ella no es una zorra del club. La
vuelves a llamar así y estarás meando sangre por un jodido minuto.
Cage soltó una risotada. —Oh, mierda —jadeó, sosteniendo su
estómago, mientras se reía—, ésta te gusta.
¿Gustar? Eso ni siquiera comenzaba a cubrir todo lo que sentía
por esa loca.
Tomó al puto de su hijo por el cuello de su camisa y lo atrajo
hacia sí hasta que estuvieron cara acara. —Eres muy joven, crees que
montar y los coños son todo lo que importa, lo entiendo. Yo he estado
allí, pero vas a aprender jodidamente temprano lo que es respetar a las
mujeres, putas, chicas buenas, viejas… a todas, o te envío directo al
cementerio. ¿Me comprendes?
—Sí, papá —dijo en voz baja—. Lo siento.
Lo empujó y miró hacia los árboles. Aún no había señal de Eva o
su hija.
—¿Papá?
—¿Sí?
—¿Ella es la razón por la que estás irritado todo el tiempo?
—Sí.
—¿Ella es la razón por la que dejaste a mamá? 
Página156
—Sí.
—¿La amas?
—Sí.
Hubo una larga pausa.
—Genial.
—… Sí.
—¿Papá?
—Jesús, Cage. ¿Qué?
—¿Esto significa que puedo tener a Miranda?
Cristo bendito.
—Sí, jodido perro cachondo. Tómala.
—Genial.
Danny y yo regresamos a la casa, yo en silencio con mis brazos
alrededor de mi cintura, y ella una bola emocionada de chica
adolescente, contándome todo sobre sus vacaciones de verano de la
escuela. Tenía dieciséis, la misma edad que yo tenía cuando besé a su
padre y me enamoré de él, todo se sentía extremamente incómodo.
Mientras nos acercábamos a la entrada de la casa, podía ver a
Deuce y a Cage sentados en los escalones del pórtico. Cage se
encontraba recostado sobre una baranda fumando un cigarrillo; Deuce
escondido en sus palmas. Mi corazón se apretó; estaba enojado.
Cuando nos miró, Cage golpeó a Deuce en la pierna. La cabeza de
Deuce subió bruscamente hacia él, con su rostro impregnado en rabia,
y Cage asustado, apuntó hacia mí. Nuestros ojos se encontraron.
—¡Danny —gritó Cage—, ayúdame a hacer la cena!
Danny tocó mi brazo. —¿Estarás bien?
—Sí —murmuré.
—Él nunca te lastimaría —murmuró.
Bajé la mirada hasta ella. —Sí, bebé , lo sé.
Sonrió, y me encogí. La chica no sólo tenía sus ojos; también su
sonrisa encantadora.
—Papi me llama bebé —murmuró. Luego, con un saltito, salió
corriendo. Ella y Cage desaparecieron dentro de la casa, dejándonos a
Deuce y a mí mirándonos fijamente. 
Página157
Oh, Señor, ayúdame. No podía hacer esto. Y aún así, me
encontraba caminando directo hacia él.
Me detuve frente a él. —Mira, no puedo... ¡Oye! ¡¿Qué demonios?!
Deuce me tomó de la cintura y me sentó sobre su regazo. —
Jodida perra del demonio —dijo ronco—, me vuelves completamente
loco.
Dejé salir un largo y tembloroso suspiro y me relajé sobre su
cuerpo. Sus brazos se apretaron a mí alrededor.
—No vas a irte, Eva.
Sí lo haría. Pero no se lo dije. En vez de eso, le dije lo
increíblemente horrible que olía.
—Sí, tu también, nena.
La casa de Deuce era increíble. Una verdadera cabaña de
ensueño. El interior había sido decorado rústico chic. Y cuando
entrabas por primera vez, un vestíbulo de dos plantas con un
candelabro de madera hecho a mano te daba la bienvenida. Todo el piso
de abajo era un espacio abierto. La única división era una escalera
desgarbada que llevaba hasta el balcón del segundo piso.
A la izquierda del vestíbulo se encontraba una sala de estar,
separada con mueblería del área familiar. Los muebles eran de primera
calidad, para nada gastados, y me recordaron a Chase. El área familiar
era más de mi estilo, con amplios sofás gastados, una gruesa alfombra
peluda, una enorme pantalla plana, y cada consola de video juegos con
la que algún chico adolescente soñaría. Fotos de Deuce y los chicos, de
sus hijos, y de sus distintas motocicletas cubrían la longitud de dos
paredes. A la derecha del vestíbulo se encontraba una gran cocina y
área comedor. La cocina era casi idéntica a la del club. Con aplicaciones
en cromo negro y mesones de mármol en blanco y negro. El juego de
comedor era exquisito. Sólido, de roble de cerezo y sillas altas negras
con cojines verde bosque.
Arriba de la desgarbada escalera y al otro lado del balcón estaban
cinco habitaciones, tres baños sin incluir el de la habitación principal,
que tenía un baño con todo incluido, jacuzzi en lugar de una tina y una
ducha lo suficientemente grande para una familia de diez, completado
con bancos y duchas múltiples. La habitación de Deuce era así de
ridícula. Aunque vagamente decorada, lo que se encontraba allí no era
lo que me había imaginado para la habitación de Deuce. En una pared
había un largo vestidor horizontal con un enorme espejo y un banquito
que hacía juego. En un lado colgaba una lámpara Tiffany. En la pared
opuesta se encontraban dos altos vestidores verticales. Y la cama era 
Página158
una California King con ropa de cama de ceda negra y demasiadas
almohadas como para contarlas. Y por todas partes había espejos.
Incluso en el techo.
Miré a Deuce, quien se encogió de hombros. —Christine.
La habitación de Cage era una típica habitación de adolescente,
Sábanas oscuras, cortinas oscuras, posters de motocicletas y mujeres
desnudas posando con motocicletas, y señales de tráfico robadas
adornaban las paredes. El piso estaba cubierto de ropa y zapatos, su
cama era un desastre, y en su vestidor había pilas de platos sucios.
La de Danny era de lo más glamorosa posible. Todo era rosa o
morado, o rosa y morado y peludo. Al segundo en que entré sentí como
si hubiese llegado a la Tierra de los Dulces, e inmediatamente me retiré
a la seguridad.
Cuando mi tour terminó, Deuce me llevó de vuelta a su
habitación, me apuntó al vestidor con espejo y me ordenó que
desempacara. Lo miré mal. —No voy a quedarme —dije—, así que no
voy a desempacar.
—Al diablo —murmuró. Tomó mi brazo, me arrastró hasta el baño
adjunto y encendió la ducha. Luego, se desnudó.
Cuando ya se encontraba completamente desudo frente a mí,
pude mirar el tatuaje de su esposa, una media manga de su rostro. Lo
había visto antes, pero nunca le di mayor importancia. Hasta ahora.
Hasta que me encontraba aquí en su casa, con su esposo y sus dos
hijos.
—No vayas allí, Eva —gruñó. Entrecerré mis ojos. ¿Cómo es que
siempre sabía lo que estaba pensando?
Murmurando algo sobre mujeres locas, Deuce cruzó el baño y me
empujó contra la pared de cerámica. Arrancó mi camisa por encima de
mi cabeza, y la lanzó a la cesta. ¿Acaso su esposa escogió también la
cesta? ¿Su cepillo de dientes se encontraba aún por aquí, en algún
lugar?
Fui momentáneamente distraída de mis pensamientos cuando
sentí las manos de Deuce sobre mí. La boca de Deuce sobre mí.
—Así está mejor —murmuró por encima de un pezón—. Allí estás,
Eva. Tengo que seguir cogiéndote para recordarte a dónde perteneces.
No tengo ningún problema con ello.
Deuce me cargó hasta la ducha, con sus manos apretando mi
espalda, y su boca alimentándose de mi cuello.
—Joder—siguió murmurando, una y otra vez como una mantra—.
Tan jodidamente dulce —murmuró, acariciando mi cuello con su
nariz—, jodidamente hermosa y dulce, y loca y jodidamente mía.
Tragué con fuerza. 
Página159
Jodidamente mía.
Dios, las cosas que este hombre me hacía, las cosas que me hacía
sentir.
—Ese bebé, Eva, es mío. ¿Comprendes?
Mi respiración se detuvo. —Te comprendo —murmuré.
Su mano bajó entre nuestros cuerpos e introdujo un dedo, y luego
dos dentro de mí. Apoyándome de sus hombros, dejé que mi mente se
pusiera en blanco y me dejé llevar una y otra vez por los cuidados de
Deuce y sus dedos mágicos. No era algo muy difícil de hacer.
—¿Ahora sí me sientes, cariño? —gruñó.
No respondí. No podía. Pero, sí, lo sentía. Por todas partes.
—¿Planeas arreglar las cosas con tu viejo?
Deuce se encontraba en su baño, cepillándose los dientes, y
mirando a una Eva cubierta en toalla sentada sobre su cama,
mordiéndose las uñas, como si estuviese a punto de escapar en
cualquier momento. Había encendido las alarmas de la casa por esa
misma razón. Ella no conocía el código, así que si intentaba abrir la
puerta, o siquiera una ventana, él lo sabría. Y arrastraría su trasero de
vuelta a la cama.
—Siempre estás llamando a mi papi viejo —gritó—. Pero casi eres
tan viejo como él.
¿Pensaba que él era viejo? Escupió una bocanada de pasta de
dientes en el lavado.
—¿Qué intentas decir, cariño?
Se encogió de hombros. —Sólo me pregunto cuando comenzarás a
necesitar Viagra, también.
Se congeló.
¿Qué?
¿QUÉ DEMONIOS?
Lanzado su cepillo de dientes al otro lado del baño, caminó hasta
la habitación y se dirigió directo hacia ella. Colocó una mano a cada
lado de su cuerpo, y se inclinó sobre ella, forzándola a recostarse sobre
la cama.
—¿Acaso no acabo de follarte?
Esta loca mujer presionó sus labios juntos. Se estaba riendo de
él. ¡Riendo! 
Página160
Sin preámbulos, la lanzó sobre su estómago, subió su trasero al
aire, y se enterró dentro de ella. Cristo, estaba mojada. Le había
lanzado una trampa. Sacudió la cabeza. Estaba loca, y era adicta al
sexo.
—¿Cómo lo estoy haciendo, pequeña malcriada? —gruñó—.
¿Tuviste lo que necesitas?
Jadeando, sacudió al cabeza. —Nop. Creo que necesitas ir más
rápido.
Sus orificios nasales se abrieron y selló duramente una mano
sobre su trasero.
Ella comenzó a reírse. —De nuevo —rió.
Cristo.
—Lo quieres duro, te lo daré si prometes quedarte e intentar esta
mierda conmigo.
Eva se separó, se giró sobre su espalda, y abrió sus piernas para
él. Se enterró dentro de ella, otra vez. Sus ojos se entrelazaron.
—Lo prometo —murmuró.
—Así esta mejor, nena —dijo—. Jodidamente mejor.
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Tatine el Sáb 24 Jun - 23:34

gracias
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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por yiniva el Dom 25 Jun - 1:03

Mmmm creó que a Eva le daba vergüenza con los hijos de Deuce, pero parece que la aceptaron bien


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Re: Lectura #2 Junio 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Dom 25 Jun - 3:36

Ay no, no me digas que va a volver a correr, para cuando se decida Deuce ya va necesitar andadera.


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Re: Lectura #2 Junio 2017

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