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Lectura #1 Septiembre 2017

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Isa el Vie 8 Sep - 23:27

Pobre Waleron parece que si esta enamorado de Delara.
Sera que Danni esta embarazada? Cuantas cosas primero le cuentan todo a Danni y luego aparecen los Wraiths atacarlos menos mal que tienen una aliada, aunque yo sigo con la duda como es que están vinculados Danni y Balen?
Y ahora están huyendo, santas entrañas





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Isa

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Isa el Vie 8 Sep - 23:28

@carolbarr escribió:Si existe Zugarramurdi en España y tiene una historia muy interesante de brujas...
"Brujas de Zugarramurdi es el nombre con el que se conoce el caso más famoso de la historia de la brujería vasca y posiblemente de la brujería en España. El foco de brujería se encontró en la localidad del Pirineo navarro de Zugarramurdi y el proceso fue llevado por el tribunal de la Inquisición española de Logroño. En el auto de fe celebrado en esa ciudad los días 7 y 8 de noviembre de 1610, dieciocho personas fueron reconciliadas porque confesaron sus culpas y apelaron a la misericordia del tribunal, pero las seis que se resistieron fueron quemadas vivas y cinco en efigie porque ya habían muerto."

Que interesante siempre me gusta saber mas muchas gracias





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Isa

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:06

Lo siento mi señal esta fatal aca les dejo los capis de ayer y hoy


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:09

19


Waleron
 

Probé el espesor, de las bandas doradas rodeando mis muñecas y tobillos. Sólidas e imposible de romper. Caminé de un lado a otro en la habitación, mis pisadas impulsando en el suelo con cada paso. La habitación estaba completamente desnuda, ni siquiera una puerta, solo mármol gris en paredes, techo y piso. Estaba en una jaula sin barras. Mi pesadilla.

Tomaron mis armas y píldoras, luché contra ellos hasta el último segundo, luego me siguieron la pista aquí hace unas horas. No tenía idea si Balen y Danielle habían escapado o no. El problema era, tenía que encontrarlos en España para la transición de Danielle. Una transición que nunca se había hecho antes.

Las paredes se cerraron a mí alrededor mientras sentía la ira construyéndose. El confinamiento era mi némesis. Después de años en la prisión de la Lilac, cualquier forma de confinamiento rompía a través de mi tranquilo exterior y empujaba mi control. Me estaba rompiendo y no ayudaba que estaba malditamente seguro que Edan había comenzado esto.

Sin duda el Wraith del fuego había exigido represalias contra Balen antes de incluso haber consultado. Si no hubiera sido por la advertencia de Genevieve, Balen estaría en Descanso y Danielle muerta.

Genevieve. Ella tenía algo que ver con lo que estaba pasando entre Balen y Danielle. Sabía que había algo extraño en su comportamiento en la reunión del Deaconry. Su agitación, el malestar, la vacilación para decidir sobre el destino de Balen. Luego, su repentino cambio.
 
Dejé de pasearme y di vuelta mientras una niebla de agua se formó luego Genevieve de pie delante de mí en un clásico, largo, vestido azul, de corte bajo y envuelto a través de sus curvas como una caricia.

—Acércate y muere —dije, cuando la vi tomar un paso en mi dirección.

Se detuvo y bajo la cabeza, su cabello dorado cayendo hacia adelante para cubrir sus pechos.

—No quise esto. Mis intenciones eran…

—¿Qué intenciones? —Una sensación de apapacho y ardor comenzó en mi cuello mientras mi Ink despertaba. Necesitaba mis malditas pastillas.

—Sentí el momento en que ellos se conocieron en aquellas…jaulas. Su conexión era tan fuerte. —Retrocedió un paso y sus ojos ardieron en un verde brillante—. Luego, tu Scar se fue sin intenciones de regresar. Pero Danielle, era torturada con su recuerdo. Cuando él regresó, yo tenía que hacer algo.

—Tú los vinculaste. —Mi voz tembló con furia—. Casi la matas con tu intromisión.

—No pretendía hacer daño. No consideré que su castigo sería tan duro. Le salvé la vida.

—Ella es humana —grité.

—Sí, pero él la ama.

—Estabas equivocada. Deshazlo.

—No. —Su barbilla inclinada hacia arriba y hombros rígidos—. Salió mejor.

Corrí hacia ella, mi ira tomando el control. Levante las manos para lanzarla de espalda contra la implacable pared. Ella permaneció inmóvil y me di cuenta de eso cuando las bandas de oro alrededor de mis muñecas y tobillos, me apretaron y tiraron hacia atrás como una honda y golpee la pared opuesta. Trate de moverme, pero las bandas me atraparon en el lugar.

Un rugido emergió.

—¡Libérame!
 
—Las bandas saben cuándo pretendes dañar. No puedo hacer nada. — Suspiró—. Si deshago el vínculo, Balen podría aceptar su destino y ser enviado al descanso y luego exiliado.

—Ella morirá si lo capturan

—No. Ahora ella se convertirá en un Scar.

Era la única opción y Genevieve lo sabía muy bien.

—Nunca se ha hecho antes. Arriesgaras su vida, ¿para qué, amor? ni siquiera de conocen uno a otro. Lo que sienten en este momento es tu vínculo. —Era astuta, más de lo que yo había anticipado—. Planeaste esto. Lo supiste en el momento que la sentencia cayó sobre Balen, que tu vinculo podría matar a Danielle. Enviaste a Delara a avisarme. Pusiste esto en movimiento, sabiendo que yo nunca permitiría que Danielle muera.

—Si. Ella hará la transición y tendrán una eternidad juntos.

—¿Crees en esta basura, Genevieve? ¿un amor que puede soportar siglos?

—Has experimentado eso…

—Y destruye —grité—. Como lo hará con Balen. Sera débil y olvidara que es un Scar en primer lugar.

—Quieres que tus Scars sean igual a ti. Solo con nada que perder.

—Balen nos traiciono, a su hermana, y a su sangre por ella. —Las bandas se liberaron y baje mis brazos.

—Pero peleaste por ello. ¿Por qué?

—Porque él es un Scar y ella es la amiga de nuestra Healer. Estamos aquí para proteger humanos. Todos ellos.

Genevieve se tensó.

—Debo irme. Cuando llegue el momento, vendré por ti —Cerró sus ojos, luego se disolvió en una bruma y se desvaneció.

En cuestión de segundos, descubrí por que Genevieve había despegado tan abruptamente.

—¿Qué has hecho, Waleron?
 
La voz era suave con una dulce calma, pero sabía que debajo de esa voz era un espíritu de poder. La diosa Azzurra no toleraba nada excepto sus órdenes siendo seguidas. La había encontrado dos veces en mi vida, cuando era un niño y de  nuevo después que escape de la Lilac.

Frialdad se filtraba en la habitación como si estuviera de pie en una nevera. Un toque de lavanda y rosa floto a través de mí, y luego apreció en forma humana.

Permanecí en silencio. Ella sabía lo que había hecho; los otros Wraiths le habrían informado en detalle.

Su largo cabello a distancia del piso estaba partido en la mitad, mitad azul cerúleo y la otra mitad blanco. Era un gran contraste y, bueno, ella lo sabía. Siempre le gustó siendo única.

—No lo pusiste en Descanso, ¿por qué? —Sus rasgos se mantuvieron quietos e impasibles, la voz quieta y suave, pero era en sus ojos que leía la ira. Su color estaba constantemente cambiando, nunca manteniendo en mismo por más que unos pocos segundos.

Mi cuerpo estaba reaccionando, temblando, y comenzando a sudar a pesar de la inexistente temperatura. Abrí y cerré mis puños. Control. Si lo perdía ahora, me encadenaría en esta habitación por la eternidad.

—Un humano habría muerto si Balen era enviado a Descanso. Están vinculados —declare.

—¿Por qué no lo mencionaste eso al Deaconry?

—No lo sabía entonces. —Mi ira estaba arañando en mi interior, esperando a ser puesta en libertad, deseosa de saborear sangre y destrozar cualquier cosa que pueda satisfacerla. El tatuaje en mi cuello comenzaba a deslizarse a través de mi piel, y pronto, no tendría ningún control. Necesitaba mis pastillas o salir de esta habitación. Pronto.

Las bandas en mis muñecas se apretaron y tomé varias respiraciones  profundas. Estar atrapado en una habitación por una mujer no era algo que ayudaba a mi ira. Lo hacía peor.

—¿Quién los vinculo?

Dudé ¿Azurra no sabía que un Wraith era el responsable? interesante. Bueno, no tenía intención de informarle la intromisión de Genevieve, debido a que podría requerir de la asistencia del Wraith del agua para conseguir salir de este infierno.
 
—No me repito a mí misma —dijo ella.

—Y no siempre tengo que responder ante ti. —Estaba deseoso por áspera venganza. Conocía el dolor, lo viví, y se había convertido en una familiar y reconfortante emoción. Nunca le temía, no me gustaba la ira que vivía flotando cerca de mi superficie, lista para ser liberada. El dolor era mi control. Lo necesitaba más que nada.

Azurra se rio, cabeza echada hacia atrás y una amplia sonrisa atenuando su exótica boca.

—Siempre insolente. Sabía que porque me gustabas, al igual que tu madre. ¿Te das cuenta que eres el único para hablarme como un semejante? refrescante y… estúpido. Hazlo como quieras. Permanecerás en el reino hasta que Balen sea llevado a la justicia. —La sonrisa desapareció—. Serás libre para caminar entre nosotros aquí como una señal de respeto. Sin embrago, las bandas doradas permanecerán. Pero puede tener esto. —Me lanzó el dispensador cabeza de pato.
—Sé de tu ira, Waleron, y tu Ink. Permanece bajo control, mientras vivas entre nosotros, o pasaras tus días aquí, en esta habitación. Y sé que este es el último lugar que escogerías para estar.

Antes que de evaporarse, flotó en el aire y me miró.

—Espero por tu bien, este problema se resuelva. Me disgustaría mucho tener que repetir el destino de tu madre.

—Como si me importa. —La muerte terminaría mi tormento, detendría la ira y mi constante necesidad de sentir dolor.

Pero nunca la dejaría. Nunca sería capaz de alejarme de una mujer.

Azzura inclinó la cabeza, y por algunos segundos, en sus ojos permaneció un brillo dorado.

—Me agradas, Waleron. Pero recuerda, sin mí, tú y tus Scar dejarían de existir.

—Y sin nosotros, no tendrías a nadie para luchar.

—Touché —dijo ella sonriendo—. Bueno entonces, es en nuestro mejor interés que continuemos trabajando juntos. —Su figura comenzó a disolverse en partículas moteadas de colores brillantes, luego desapareció, tomando la frialdad con ella.

La pared frente a mí se disolvió en la nada y, repentinamente, estaba de pie en la sala del Deaconry. Mierda, los Wraith tenían más poder de lo que sabían qué hacer con ello. Salí de la habitación, por un pasillo, y hacia un jardín con docenas
 
y docenas de rosas rojas y blancas. Ignoré las flores y recorrí el camino. No tenía idea a donde me dirigía, pero era un lugar distinto de aquella habitación gris.

Me quedé sin aliento, y mi sangre se congeló. Su familiar olor me golpeo como una pared de ladrillos. Nunca lo olvide. Nunca podría. Incluso con todas mi fuerzas, no podía borrar el olor que me desgarró demasiadas veces para contar.

Pero era imposible, porque ella no podía estar en el reino. Sin embargo escuchaba sus pasos.
Su respiración

Ella estaba aquí. Detrás de mí. Me giré.

Delara
No había lugar a donde correr. Él ya me había sentido a sus espaldas. Cristo, este era el peor escenario posible. Nunca planeé que él descubriera que yo estaba aquí. Era mi refugio lejos de él, mejor de la constante tortura de su recuerdo invadiendo mi mente. Tal vez esta vez no dolería así.

—¿Qué demonios estás haciendo aquí, Delara? —Su voz era cruel, baja y ronca. Conocía esa voz y me hacía querer correr, los músculos de las piernas contrayéndose para tomar el familiar camino y escapar. No era porque le temía, pero era porque traía de regreso recuerdos de lo que me dio ese día cuando me desgarro apartándose y marchándose.

Sus manos se cerraron en puños a los costados.

—Contéstame —gritó Waleron.

Me sacudí. Eso era raro, él gritó. Siempre estaba en control, firme y estable, pero fue diferente hoy. Mis ojos fueron a la deriva hacia sus piños y cuando lo mire de regreso, vi el destello de… ansiedad. Eso era imposible. Waleron era tan duro como una anormal roca. Pero mientras caminaba hacia mí, me percaté de sus manos desenroscándose. Tres pasos, dos pasos, un paso. El aire dejo mis pulmones mientras su olor salió disparado hacia mí.

Su voz se suavizó. —Delara, respóndeme.
 
Lamí mis labios secos y enderece mi espalda mientras me enfrentada a un hombre que había destruido mi corazón. Pero yo era más fuerte ahora. Lo había reparado.

Antes de poder responder, una bola de fuego apareció y Edan destello en forma humana a mi lado.

Mierda.

Su brazo fue alrededor de mi cintura y me empujo contra su lado. Doble mierda.

Era la primera vez que alguna vez había visto a Waleron sorprendido, pero su reacción fue rápida, sus cejas se elevaron y el azul en sus ojos brillo más ligero luego se oscurecieron de nuevo. Su mirada aturdida desapareció y fue remplazada con la familiar determinación de un hombre con poder y control.

—Edan. —Waleron inclino la cabeza con respeto y Edan, sorprendentemente, le devolvió el gesto.

Edan medio sonrió.

—Así que, parece que has descubierto nuestro pequeño secreto. —Se encogió de hombros como si no le importaba que cualquiera sabía que yo estaba viviendo en el reino.

—Ella es una Scar, Edan —le recordó Waleron.

Waleron vacilo, sus ojos conduciéndose hacia los míos como una daga.

—Sí, pero no aquí.

—Ella me pertenece ahora —manifestó Edan. Whoa. ¿Qué demonios? me aparté de su abrazo.
—No pertenezco a nadie. —Edan debería saberlo mejor. Scar y Wraiths eran posesivos, pero eso no significaba que sería tratada como si fuera poseída por uno.

Edan mantuvo sus ojos en Waleron mientras respondió.

—Tienes razón.

Extendí mi mano sobre el antebrazo de Edan.

—¿Puedes darnos un minuto?
 
Edan dudó, y sabía que estaba pensando en negar la petición por la mirada de disgusto en su rostro. Pero, dio una breve inclinación de cabeza y luego desapareció en el mismo destello que había aparecido.

—No puedes estar aquí —dijo Waleron tan pronto como Edan se había ido.

—Yo…

—No, maldita sea

Me moví inquieta mientras su mirada recorría mi cuerpo y después subió para encontrar mis ojos. Vi dolor. Su dolor. Estaba allí en el frio brillo de su mirada, y tuve que retroceder para evitar lanzarme a sus brazos. Brazos que se habían negado a sostenerme, a creer en lo que tuvimos.

—Eres un Tracker —dijo Waleron—. Tu perteneces…—vacilo, y luego hizo un gesto que nunca había visto antes. Pasó su mano por su cabeza afeitada. Estaba frustrado. Esa reserva fría constante había escapado—, con nosotros.

No dijo conmigo. No dijo que pertenecía en sus brazos o en su cama, o a su lado. Fue con nosotros, los Scars. Dijo la misma mierda de siempre. Incline mi barbilla hacia arriba. Esto había terminado. Terminaría ahora para mi beneficio, por mi corazón, por mi cordura.

—Arrancaste mi corazón por última vez, Tac. —Se encogió—. Me destruiste. Tomaste mi amor y luego lo lanzaste lejos como basura. Merezco algo mejor. — Dudé por un segundo para tratar y conseguir mi respiración bajo control—. Estoy tomando mi corazón de regreso.

—Delara, yo… —Waleron, por una vez en su vida, tropezó con sus palabras—. No puedo —y luego dijo una palabra que nunca había escuchado pasar sus labios—
. Por favor, trata de entender.

Una palabra no iba a hacerlo.

—Jesús, ¿Entender? Es demasiado tarde. No queda nada. A diferencia de ti, creo en el amor. —Alcé mi voz—. Amor, Waleron. Algo que nunca conocerás. O más bien, querrás conocer.

—Delara… —Cerró sus ojos por algunos segundos—, necesito…

—Necesitas. Tú necesitas, siempre es lo que tú necesitas. Déjame en paz. —Me gire, y por primera vez me sentí libre del dolor que me mantenía encerrada en la red de Waleron.
 
Me alejé, y la esperanza que me llamaría había desaparecido. Esa parte de mi corazón se había ido. Él estaba demasiado tarde. No lo quería o a su fría, calculadora forma, su lado oscuro que lo mantenía cerrado a cualquiera. Estaba diciendo adiós. Adiós para siempre.

Pero esta vez, él me llamó.

—Delara —dijo Waleron, su voz quebrada—. Maldita sea, para —Su voz era desconocida, inquietante

Pero me mantuve caminando. Eran palabras. Nada de lo que dijera me haría volver a lo que había sufrido. Mi confianza en él había volado hacia el olvido y se dispersó por la tierra.

Mientras doble la esquina fuera de su vista, sentí el viento a la deriva por mi cuerpo. Su olor llevado por la briza me rodeó. Mierda. Supe lo que él había hecho. Tal vez esperando detenerme. Esperando que las palabras que habían sido habladas años demasiado tarde me harían dudar. No lo harían

Me detuve cuando se materializo frente a mí. Sentí a Edan en mi mente, ofreciéndome su fuerza mientras continuaba manteniendo su distancia. Los dos hombres era completos opuestos, fuego y hielo, y seguro como el infierno no se mezclaban.

Waleron agarró mi mano.

—Trataré —dijo. Sus dedos se curvaron alrededor de los míos y sentí su intento de acercarme. Me mantuve firme.

—Está diciendo eso, así no estaré con Edan. —Me aparte de él.

Un destello de pánico se extendió por su rostro, porque tenía razón. Me reí.
—Además, ¿cómo puedes tratar cuando no puedes ni siquiera hablar con nadie sobre lo que ella te hizo? lo que sufriste por años. ¿Tratar? ¿tratar que…amar? — resoplé—. No sabes cómo amar, ya no.

—No hagas esto

—¿Me escuchaste en absoluto? dije que me arrancaste el corazón. No sabes lo que se siente. Eres insensible. Te mantienes insensible con esas jodidas pastillas. No estás dispuesto a sentir de nuevo o dejar de esconderte detrás de las drogas. —Crucé los brazos—. Todas esas veces que lo dijiste, tenías razón. No puedes amar porque
 
no crees en ello más en ello. Ella destruyo eso en ti y estoy cansada de tratar de regresarlo para ti. —Di un paso atrás cuando llego hacia mí—. No.

El daño y dolor que vi en sus ojos desaparecieron y la voluntad fría de Waleron regresó como un escudo de acero en su rostro.

—El Talde te necesita.

—Y estaré allí cuando me lo pidan. —Me aleje, el dolor todavía real, incluso aunque tratara de negarlo.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:22

20 


Danni

 

—¿Sabes qué? —Jugueteé con las estaciones de radio después de una siesta de tres horas—. Ni siquiera sé qué música te gusta. —Le eché un vistazo y se encogió de hombros, con los ojos enfocados en el camino—. ¿Ninguna banda favorita? vamos. Escúpelo, Bale.

—¿Bale? —Frunció el ceño.

Era mi turno para encogerme de hombros.

—Sí, me gusta. Corto, dulce, y… —Solté un suspiro exagerado—… el apellido de mi actor favorito. Christian Bale. Muy ardiente en Batman Begins. Quiero decir, saltaría sobre sus huesos en un segundo, sin necesidad de presentaciones.

—A la mierda eso —dijo Balen con los dientes apretados. Puse mi expresión más inocente.
—Oh, definitivamente lo haría. ¿Viste la película? Si ese hombre viniese a tocar a mi puerta…

No tuve la oportunidad de terminar, porque me sujetó la nuca.

—No me gusta el nombre Bale y no comparto.

Mierda, me encantaba cómo sus dedos acariciaban mi cuello y se entrelazaban en mi cabello. Era un movimiento pequeño que sencillamente se sentía… mierda, se sentía dulce y posesivo. Repentinamente, estaba pensando en estacionarnos y
 
hacerlo en el capó como él había mencionado. Deslicé la mano en su muslo y sus dedos en mi cuello se tensaron. Lentamente acaricié hacia abajo entre sus piernas.

—Bebé.

—Mmm. —Moví la mano hasta su polla y sonreí cuando gimió.

—Dios. —El auto viró y los neumáticos derraparon en el arcén—. Joder. —Me sujetó la mano y la apartó—. Recuerdas lo que dije sobre follarte por detrás. Si haces eso de nuevo, detendremos el auto. Y no me importa una mierda si alguien ve lo que te hago al lado del camino.

Me mordí el labio inferior.

—A pesar de lo ardiente que suena eso, estamos huyendo, recuerdas.

—Sé cómo hacerlo rápido y duro. No tienes por qué preocuparte.

Dios, deseaba chuparle la polla, y luego que me tomara por detrás. Apoyada contra el capó del auto sonaba como algo que me gustaría… un montón, no solo al costado de la autopista. Me removí en el asiento mientras pensaba en sus manos sobre mis caderas, su polla entrando en mí una y otra vez.

¿Podía realmente leer mis pensamientos? Mi mirada se dirigió entre sus piernas y, por el bulto, supe que aún estaba duro.

—¿Estás utilizando tu telepatía? Balen me miró.
—¿Por qué diablos estás mirando mi polla así?

—Porque está dura y estaba pensando en lo que dijiste. ¿Y entonces lo estás haciendo?

—No. Y estoy duro porque quiero follarte. No necesito leer tus pensamientos para ponerme duro. —Se encogió de hombros—. Pero es maleducado leer los pensamientos de otros. Nos comunicamos a través de nuestras mentes, pero intentamos refrenarnos en leer los pensamientos de otros por razones de privacidad. Puedes aprender a bloquear a otros, pero lleva tiempo aprenderlo. Para los antiguos, es natural.

—¿Eres un antiguo?

—Sí. ¿Te gustaría saber cuál es mi edad?
 
Arrugué la nariz. ¿Quería?

—¿Me desencantaría? porque nunca salgo con hombres más de diez años mayores que yo. Es una regla.

—Definitivamente supero la regla de los diez años, pero es demasiado tarde para ti. Ya eres mía —replicó Balen.

Me reí.

—Ja. No soy tuya. Ahora, dime cuál es tu edad.

—Ciento noventa y seis.

—Mierda. —Lo miré, con la boca abierta. Realmente era inmortal. Eso significaba…—. Entonces cuando hagamos esta cosa, esta transformación, ¿seguiré viéndome así por el resto de mi vida?

—¿Cuántos años tienes? —preguntó Balen.

—Veintisiete.

—Dejamos de envejecer a los treinta y dos. —Viró el auto en una calle lateral y lo condujo por un oscuro camino de terracería.

—Encantador. —Esa era una fantasía de mujer vuelta realidad—. No más cremas antiarrugas y preocuparme por varices y bubis caídas.

Sus ojos atraparon los míos y escalofríos cosquillearon por mi piel.

—Aún te desearía. Siempre te desearé.

Aparté la mirada. Hablaba como si fuéramos a estar juntos para siempre, pero la realidad era que apenas nos conocíamos el uno al otro y estábamos conectados debido a un hechizo. Todo eso, lo que sentíamos, desaparecería.

—Entonces, ¿nos detendremos pronto?

—La casa de Ryker está justo adelante. Nos quedaremos allí hasta que Waleron nos haga saber que es seguro volar a España.

Crucé las piernas, removiéndome en el asiento.

—¿Puedes ser más específico en lo de justo adelante? porque bebí un montón de agua y mi vejiga está a reventar.
 
Balen elevó las cejas.

—¿Alguna vez no eres tan directa? no, no respondas eso. Creo que ya sé. — Bajó la velocidad del auto—. Podría estacionarme.

Bufé.

—Concéntrate en encontrarme un cuarto de baño rápido. Uno con cuatro paredes y un inodoro.

Presionó el pie sobre el acelerador y el auto derrapó hacia delante.

—¿Cuánto tiempo?

—¿Antes de qué?

—¿Antes de que reviente? —Sonrió Balen maliciosamente y era lindo, podía  ser lindo y dulce y yo no quería que esto se desvaneciera.

Me gustaba lo cómodo que era hablar con él. Normalmente, a los chicos les apabullaba mi descaro, pero Balen se adaptaba a mi naturaleza y eso me hacía sentir como si lo hubiera conocido durante años.

—Tal vez, cinco minutos.

—Entonces te llevaré allí en dos.

Balen sostuvo mi mano mientras caminábamos hasta una inmensa y antigua casa de piedra que se asentaba encima de una colina a casi un kilómetro del camino. Parecía desolada y fría, nieve cubría las ramas desnudas de árboles dispersos al azar a lo largo de la amplia propiedad.

Él se mantuvo ligeramente enfrente de mí mientras nos aproximábamos a la casa. La puerta se abrió antes que alcanzáramos los escalones de piedra y un hombre con cabello negro a la altura de los hombros, alto y musculoso, bloqueaba la entrada.

Vacilé y Balen me apretó la mano de modo tranquilizador. El chico sonrió, mostrando dientes blancos perfectos.
—Balen. —Extendió la mano y la estrecharon y se palmearon uno al otro en la espalda—. Es bueno verte. —Al girarse a mí, asintió educadamente—. Un placer, Danielle. Soy Ryker.
 
—Por favor, llámame Danni. —Los ojos de Ryker se pasearon por mi cuerpo.
No era sexual o algo por el estilo, más como si me estuviera evaluando.

—Entren. —Ryker retrocedió un paso de la puerta y Balen enganchó el brazo alrededor de mi cintura mientras entrabamos.

—¿Keir te dijo lo que está sucediendo? —preguntó Balen.

—¿Qué los Wraith quieren tu cabeza en su altar? —Ryker se encogió de hombros—. Protegemos a los nuestros.

—Y, de todas formas, no somos fans de los Wraith. —La suave y lirica voz de una mujer descendió desde la parte superior de una escalera de espiral.

Su cabello era del color del sol, y cuando se acercó, noté sus rasgos suaves y angelicales con ojos azul celeste que chispeaban con inteligencia y calidez.

Ryker se acercó a zancadas a ella y la besó, sus manos se posaron en sus caderas.

—Mi otra mitad, Hannah.

Ella irradió una sonrisa brillante mientras caminaba hacia Balen y lo besó en ambas mejillas.

—Es bueno ver que llegaron aquí a salvo. Estoy muy complacida de que Keir nos pidiera nuestra ayuda. Ryker y yo oímos lo que sucedió con Ryszard hace un par de años. —Hannah me jaló a un abrazo cálido—. Estoy honrada de conocerte.

Ryker se rio entre dientes.

—Mi maite, Hannah, ha estado ansiosa por conocerte, Danni. Hannah apartó mi mano de Balen.
—Vamos. Te mostraré dónde está el cuarto de baño para que puedas acicalarte y luego tomaremos té. En la mañana puedes conocer a Kilter. Le encanta cocinar y hace los mejores huevos que has probado nunca.

La firme voz de Balen ocasionó que vacilara en dejar su lado.

—¿Kilter reside aquí? Ryker replicó.
 
—Sí. Pero está… controlado. Nunca dañaría a tu mujer, Balen. —Vaya, eso era bueno saberlo—. Bueno, no físicamente, al menos, no puedo decir lo mismo de su boca. Hannah ha llegado a agradarle al paso de los años.

Balen gruñó, luego me miró y asintió.

—Está bien.

—Cariño, muéstrale a Balen los cuartos de huéspedes.

—Nuestro cuarto —corrigió Balen—. Ella se queda conmigo. Hannah se rio.
—Oh, caramba, lo tiene mal. No te preocupes, te acostumbras a la mierda de cavernícola.

Después de utilizar el baño, nos sentamos en la cocina ante la isla con taburetes, con dos tazas humeantes de té verde. Estaba abrumada por la amabilidad de Hannah, ya que eran las tres de la mañana y podía notar que ella estaba exhausta a juzgar por su rostro pálido y movimientos lentos. Pero insistió  en charlar y hacerme sentir en casa.

—Cuando Keir le dijo a mi esposo que venían, me emocioné mucho por conocerte. No es que me alegre que los Wraith persigan a Balen, es solo que escuché lo que sucedió con Ryszard. No es frecuente que un humano sobreviva a un vampiro. Balen salvó tu vida.

Ahueque las manos alrededor de la taza de té caliente.

—Sí, lo hizo —dije tranquilamente. Me protegió de Ryszard sacrificándose él mismo.

Hannah palmeó mi brazo.

—No te preocupes. Todo se resolverá. Waleron no aceptará otra cosa. ¿Ya lo has conocido? —Asentí—. ¿No es un imbécil de corazón frío?

Bufé.

—Casi me oriné en los pantalones cuando lo conocí. Entonces, cuando abrió la boca, quise golpearlo y correr a esconderme.

Hannah se rio y sonó ligero y contagioso.
 
—Nunca le he dicho esto a Ryker porque se le subiría a la cabeza, pero agradecí a Dios que estuviera conmigo cuando conocí a Waleron. Puedo enfrentar a un enemigo como cualquier Scar, pero Waleron… Dios, es atemorizante.

—¿Eres un Scar? ¿cómo Balen? —No había considerado que ella también era una, pero tenía sentido. Me sorprendía que esta frágil mujer luchara contra sujetos como Ryszard.

Hannah asintió.

—Así es como conocí a Ryker. Soy una Sounder. —No estaba segura de qué significaba eso, y Hannah debió haber notado mi expresión confundida, porque dijo—: puedo escuchar sonidos a un radio de tres kilómetros. Conocí a Ryker hace sesenta años cuando mi Talde fue atacada. Para hacer la historia corta, Ryker me salvó la vida. Hemos estado juntos desde entonces. —Sonrió—. Ryker es un Visionary12. Él y Keir son buenos amigos, aunque no hemos estado en Toronto en décadas.

—De acuerdo, sobrecarga de información, todo esto ha sido… bastante estrafalario. —O desquiciado—. Aún intento aceptar el hecho de que existen los Scars, vampiros y brujas. Y los Wraith… ni siquiera sé qué pensar de ellos.

Hannah puso su mano sobre la mía.

—Eres una mujer valiente, Danni. Lo que sobreviviste con Ryszard, y ahora esto.

—He estado asustada durante dos años, Hannah. Eso no es valiente.

—La valentía se define en muchas formas —dijo Hannah, manteniendo la voz suave como una pluma flotando en el aire—. Sobreviviste. Estás aquí sentada junto a mí, respiras, sonríes y luces radiante. Sientes algo por Balen, no por salvarte la vida, sino por quién es. Y sí, noto lo mucho que él te importa. Cualquiera puede verlo solo en la forma en que lo miras. —Hannah suspiró y colocó su mano encima de la mía—. Los Wraith se rigen por las leyes. Solo tengan cuidado. No se queden en un lugar por mucho tiempo o la naturaleza les dirá dónde están.

—¿Sabrán que ustedes nos ayudaron?





12 Visionary: capaces de ver a través de ciertos objetos. Algunos son capaces de leer a hiper velocidad o incendiar a través de los objetos.
 
—Sí. —Hannah sonrió—. Y harán algo para molestar a Ryker. —Bajó la voz y continuó—. Pero cuando Ryker se enoja, es más ardiente que el infierno y el sexo…

Me reí.

—Hablando de lo cual… —Hannah guiñó un ojo y se levantó—, mi esposo insiste en que vaya a la cama. Estuvimos levantados la mayor parte de la noche… trabajando. —No tenía idea de lo que significaba el trabajo para un Scar y sospechaba que ahora no era el tiempo para preguntar—. La verdad es, Ryker odia dormir solo. Balen está en el cuarto de huéspedes junto al baño. Por el sonido, está en la ducha. Cuando Kilter regrese, les preparará a ti y Balen algo para comer. O sírvete tú misma.

—Estoy hambrienta. Balen solo se detuvo para ir al baño y por botanas — admití—. Gracias, Hannah.

Hannah me besó en ambas mejillas, luego se enderezó abruptamente, su mirada se giró hacia la ventana.

—Dios, debo estar realmente cansada. Estoy oyendo cosas. Volveré de inmediato. Solo necesito revisar algo.

—¿Necesitas ayuda? —pregunté. No que pudiera ayudar a una Scar. Hannah abrió la puerta lateral.
—No. No, solo relájate. A veces, cuando estoy demasiado cansada, tengo problemas en bloquear los sonidos. Solo le echaré un vistazo.

Me serví más té y decidí que empezaría a hacer algo de comer para mí y Balen.

Encontré la sartén en el cajón debajo de la estufa de acero inoxidable y saqué el cartón de huevos del refrigerador. Estaba a punto de ponerlos en la encimera, cuando un ruido estrepitoso junto a mí hizo que mandara volando los huevos, y retrocedí tambaleante contra los taburetes. La ventana encima del lavabo se destrozó, mandando esquirlas de cristal por todos lados.

Algo flotó por el aire y aterrizó bajo el taburete y empezó a desprender humo verde. ¿Qué demonios? Tosí y me atraganté ante el olor y rápidamente me cubrí la nariz y boca mientras el olor acre llenaba la habitación en una densa nube.

Salí tambaleante de la cocina y me topé con un pecho duro.

—Balen, ¿qué pa…? —Levanté la vista y vi que el hombre vestía un pasamontaña y sostenía un cuchillo.
 
Me giré para correr en otra dirección cuando una mano me aferró el brazo y  me dio un jalón hacia atrás. Azoté el codo contra su estómago y el chico gruñó, luego me levantó el brazo detrás de la espalda hasta que grité.

—Tengo a una —dijo el hombre.

Grité cuando me jaló más el brazo y caí de rodillas. Luché contra su agarre, pero me tiró de espaldas, se montó a horcajadas sobre mí y me rodeó el cuello con la mano, apretándome la tráquea. Jalé e hice palanca con sus dedos, mis pulmones gritaban por aire.

Entonces lo vi. Una aguja. Le quitó la tapa y la dirigió hacia mi cuello. Pateé cuando sentí el pinchazo.
Repentinamente, lo apartaron y cayó junto a mí; con un cuchillo enterrado en un costado del cuello. Hizo un extraño sonido de gorgoteo cuando escupió sangre por la boca, antes que sus ojos quedaran muertos.

—Oh, Dios. —Conseguí enderezarme sobre manos y rodillas, intentando alejarme, cuando alguien me sujetó por el codo y me puso de pie de un tirón.

—No. ¡Suéltame! —Sujeté el marco de la puerta.

Sus dedos se enterraron en mis hombros y me dio una sacudida violenta.

—Por el amor de Dios. Deja de ser una perra y deja de luchar conmigo —dijo el hombre en un profundo tono grave. Soltó mi mano del marco, me levantó y echó sobre su hombro como un costal de patatas.

—No —grité—. Bájame. —Lo golpeé en la espalda con el puño, pero no tuvo efecto mientras corría hacia la puerta principal.

—Cállate con un demonio, antes que te calle definitivamente. Me quedé quieta.
Cruzó el patio a toda velocidad, luego bajó por el costado de una colina empinada hacia un área boscosa. Se detuvo bruscamente, me quitó de su hombro y aterricé sobre mi trasero en la nieve. Me puse de pie a toda prisa y estaba a punto de correr de regreso a la casa, cuando sus palabras me detuvieron.

—Corre y te mato.

Levanté la vista cuando escuché un clic.
 
El chico me apuntaba con un arma y me miraba como si accionaría el gatillo si tan siquiera consideraba moverme. Tenía que tener más de 1.85 de estatura, con ojos negros y rasgos severos. No había perdón en la expresión de este hombre y no tenía duda que me dispararía si lo molestaba.

Se acercó a zancadas a una roca grande en el costado de la colina y presionó algo sobre la superficie áspera. Se me atoró la respiración cuando se abrió una puerta.

—Dentro —dijo él.

El pecho se me apretó mientras miraba la puertita oscurecida. Con un demonio que me metería allí. Prefería arriesgarme a molestarlo.

Se lanzó hacia mí antes incluso de que yo diera un paso en la dirección opuesta.

—Ni. Siquiera. Lo. Intentes. —Me sujetó del brazo y me empujó frente a él hacia la cueva. La puerta retumbó y se cerró detrás de nosotros, intenté gritar, pero mi garganta estaba tan apretada que resollé. Me empujó al frente y me topé con la pared, mis palmas rasguñando contra la áspera superficie.

—Muévete —dijo.

No podía. Mis extremidades se rehusaban a funcionar.

Humedad. Agua goteando, haciendo eco. El olor a moho. Demonios, ¿Por qué esta mierda no desaparecía? Me esforcé por bloquearlo, combatí el pánico que me invadía.

Repentinamente, mis pies abandonaron el suelo y me cogió y arrojó sobre su hombro de nuevo.

Después de unos minutos, se detuvo, volvió a botarme sobre mi trasero y se alejó a zancadas. La oscuridad se convirtió en un suave haz titilante cuando encendió varias velas blancas grandes, que estaban acomodadas sobre una repisa. Estábamos en un pequeño claro dentro de la cueva.

—¿Eres una jodida estúpida?

Me sobresalté ante su tono abrupto.

—¿Qué? —Durante una fracción de segundo, mi ira disminuyó el pánico que rondaba en mi interior.
 
—Si tuvieras algo de jodido sentido común, habrías sacado ese cuchillo de tu bolsillo trasero y matado a ese sujeto. ¿Qué demonios estabas pensando?

—¿Quién eres…?

—Cállate para que pueda pensar.

—No puedo separarme de…

—Balen. Lo sé. Están Vinculados. —Se me acercó y noté el tatuaje negro intenso en el dorso de su mano, una mano que sostenía el arma.

—¿Quién eres? ¿Qué quieres conmigo? Gruñó.
—Quiero que no seas tan jodidamente estúpida la próxima vez. Y mi nombre es Kilter. —Vio mi expresión sorprendida y se rio. Era una risa grosera y no me gustó para nada.

Hannah había dicho que este sujeto Kilter podía cocinar… ¿qué? ¿Humanos?

La luz de vela titiló y atisbé una cicatriz que le recorría el rostro, larga y dentada desde su ceja hasta el lóbulo de su oreja derecha. Sus ojos destellaron una mirada de humor ante mi escrutinio de su desfiguramiento.

—Un regalo de un viejo amigo. Él está muerto. —Sus largas y esbeltas piernas se movieron con precisión mientras caminaba al túnel por el que habíamos venido—. Ni un jodido movimiento.

¿Se marchaba? El alivio y pánico jugaron al tira y afloja con mi mente. Observé la luz de vela danzar en las paredes de la cueva, luchando por combatir los recuerdos de las jaulas. Apreté los ojos, y tuve un destello de mí yaciendo sobre una mesa de acero, con uñas largas como dagas bajando por mi pecho.

Cadenas que me ataban. Tenía tanto frío. Temblaba constantemente. Entonces lo vi. Ryszard sobre mí, sus colmillos goteaban con mi sangre.

Grité ante el recuerdo… ante Ryszard. Él no iba a ganar. Me sobresalté cuando algo duro me golpeó en la mejilla.
—Mujer, abre los ojos y mírame.
 
Abrí los ojos y miré la expresión furiosa de Kilter. Mi mejilla ardía y sus dedos bruscos se me enterraron en los hombros. Aparté sus manos de mí, luego utilicé la pared como apoyo para ponerme de pie.

—Tengo que encontrar a Balen.

—Siéntate, con un demonio. Esperaremos hasta que la lucha termine —dijo Kilter mientras me empujaba para que cayera de trasero de nuevo.

—¿Lucha?

—¿Estás sorda?

¿Eran los Wraith? ¿Nos habían encontrado? Se llevarían a Balen.

—No, no son los Wraith. Si lo fueran, ya estarías muerta y Balen en Descanso.

Estaba leyendo mis pensamientos. Lo sentía merodeando, como un peso de cemento arrastrándose por mi mente.

—Detente. Duele —dije y me puse las manos en la cabeza.

—¿Luzco como si me importara?

No, lucía como si no le importara nada o nadie.

—Tienes razón en eso. Y no me importas una mierda. —Se encogió de hombros—. Pero protejo al Talde, y si eso significa protegerte a ti, entonces que así sea. Pero no creas que no te mataré si arriesgas la vida de los otros. Te entregaré a los Wraith en una bandeja de plata si tengo que hacerlo. Y bebé, dormiré muy bien.

Inhalé bruscamente cuando unas pisadas cargaron por el túnel. Me tensé, pero cuando miré a Kilter, estaba completamente relajado, reclinado contra la pared de la cueva, con los brazos y talones cruzados.

Dos hombres llegaron al claro; uno tenía cabello rubio corto, rizado en las puntas y ojos de un verde pálido. El otro era más alto y el completo opuesto, oscuro con cabello en punta y tatuajes que le cubrían todo el dorso de las manos. Fue el primero en adelantarse.

Frunció el ceño en dirección a Kilter e hizo un gesto hacia el arma.

—¿La estás asustando a morir? eres un completo imbécil. —Avanzó y extendió la mano—. Soy Sandor y este es Derek.

—¿Balen?
 
—Él está bien. —Sonrió—. Le dijo a Kilter que te sacara de allí. El imbécil de aquí era el más cercano a ti. Lamento que tuvieras que soportar su mierda.

Kilter se encogió de hombros, luego pasó junto a Derek y desapareció por el túnel.

—¿Siempre es así?

—¿Te refieres a un total cretino? —Me guio hacia el túnel, su mano casualmente en la parte baja de mi espalda—. Sí. Toma un par de décadas acostumbrarse a él.

Tan pronto salí del túnel y el viento golpeó mi piel, la ansiedad se calmó. Respiré hondo varias veces y el cosquilleo en mis extremidades lentamente desapareció. No esperé a Sandor o Derek mientras me dirigía a la casa. Empujé la puerta, y corrí hacia el dormitorio de huéspedes, choqué contra Balen tan fuerte que caímos al suelo.

—Danni —dijo Balen, luego rio entre dientes y me rodeó con los brazos—.
¿Estás bien?

Dios, sonaba como si lo que acabara de suceder no fuera la gran cosa. Mierda, probablemente no lo era… para él. Para mí, fue malditamente escalofriante.

Lo sujeté por la nuca y lo jalé hacia mí, entonces lo besé. Su gemido vibró contra mi boca y entonces su mano estaba en mi cabello y la otra bajo mi camisa, sobre la parte baja de mi espalda, apretándome contra él.

Me aparté, respirando con fuerza, mi interior temblaba con una mezcla de deseo y temor e incertidumbre ante qué demonios estaba sucediendo.

—¿Vas a besarme así cada vez que nos ataquen? Porque es ardiente, bebé. — Me giró la barbilla con el pulgar y me besó la sien.

—Pensé que estabas… quiero decir, Kilter me llevó… estaba tremendamente asustada y… —Hice una pausa y respiré hondo.

Estábamos huyendo por nuestras vidas de algunas cosas espirituales. Estábamos Vinculados por un hechizo y acabábamos de ser atacados por chicos con agujas.

—No te atrevas a morirte.

Pasó el dedo por el costado de mi rostro.
 
—Intentaré no hacerlo, pequeña.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:32

21


Danni
 

Entré en la cocina una hora después, mientras Balen hablaba en su teléfono en la sala de estar. Hannah estaba sentada sobre la encimera de la cocina, con Ryker parado entre sus piernas, besándola. Me aclaré la garganta y se tomaron su tiempo en separarse. Bueno, Ryker lo hizo, y Hannah estaba rojo remolacha para cuando él se apartó, pero sus ojos ardían de deseo.

—Lo siento, no quise interrumpir nada.

—Oh, no seas tonta. —Hannah empujó lejos las manos merodeadoras de Ryker—. Mi dulce y ferviente esposo a veces olvida que vivimos con otros.

Ryker sonrió, luego le pellizcó el trasero, lo que la hizo gritar y caer de la encimera a sus brazos.

Ella le apartó las manos de un manotazo cuando él continuó acariciándole el trasero.

—Siento mucho lo de esta mañana —dijo Hannah—. Estábamos al tanto de que este grupo nos vigilaba, pero han pasado meses y no han hecho nada para indicar un ataque.

Era extraño; estaban tan casuales sobre lo que había sucedido una hora antes, como si nada hubiera pasado.

—¿Fue eso lo que oíste antes? —pregunté. Hannah asintió.
 
—Ryker se molestó porque lo desperté para una pelea en lugar de algo más.
¿No es así, dulzura?

Ryker gruñó.

Hannah se apoyó contra él y él le rodeó la cintura con los brazos.

—Los subestimamos.

Recordé la aguja que se acercaba a clavárseme en el cuello.

—¿Quiénes eran? ¿Qué quieren?

Ryker puso la mano sobre el hombro de Hannah cuando ella iba a responder.

Los ojos de Hannah evitaron los míos y apretó los labios. ¿Estaba escondiendo algo? ¿por qué? ¿qué importaba si yo sabía sobre ellos?

—Tal vez deberíamos llamar a la policía o algo —sugerí.

Ryker se rio. Hannah lo golpeó en el brazo y él le dio un suave beso en la coronilla. Demonios, ese hombre estaba totalmente enamorado de ella.

Ryker habló.

—Luchamos contra nuestros propios enemigos. E iremos tras ellos pronto. — Elevó las cejas y sonrió—. Conociste a Kilter.

—Umm, sí. Lindo chico. Ryker bufó y Hannah se rio.
—Lleva un tiempo acostumbrarse a él.

¿Acostumbrarse? Sí, nunca me agradaría ese chico. Su nombre estaba en el diccionario bajo la definición de imbécil. Estaba malditamente segura que el sujeto mataba como pasatiempo.

Hannah se me acercó y suavemente me cogió la muñeca, luego colocó un hermoso brazalete de perlas blancas alrededor.

—Es asombroso. ¿Qué…?

Ella cerró la mano sobre el brazalete.

—Iluminará tu camino.
 
No tuve tiempo de preguntarle el significado cuando Balen entró.

—Danni. —Se detuvo a mi lado y deslizó la mano por mi brazo, luego unió nuestras manos—. Tenemos que irnos. El avión está esperando en el aeropuerto.

Nos despedimos de todos excepto Kilter, que no había aparecido desde que se había marchado de la cueva. Froté el brazalete en mi muñeca, que Hannah me había dado. Las perlas blancas alrededor de mi muñeca brillaban de un color lavanda suave, y un extraño confort me rodeó mientras salíamos rumbo al auto.

—Entonces, tenemos qué, ¿dos horas de viaje? Bastante tiempo para soltar tus secretos más profundos y oscuros —dije—. ¿Qué tal un juego?

—¿Un juego? —Balen elevó las cejas mientras encendía el auto.

—Sí. Mi padre y yo solíamos jugarlo en el hospital cuando mi mamá estaba enferma. Yo hago una pregunta que requiere una respuesta de una palabra, entonces tú haces una pregunta. Yo empezaré. Y la haré fácil. Comida favorita. Entonces tengo que responder primero y luego tú. La mía es la sandía.

—Tú —respondió Balen. Me reí.
—No es justo. Una comida, bufón.

—¿Bufón? ¿Qué demonios, bebé? Me reí y él sonrió.
—Comida favorita, aparte de mí, y puede ser cualquier cosa en este mundo.

—Patatas onduladas de crema agria y cebolla.

—¿En serio? ¿Qué hay de las delgadas? Son más delgadas, más fácil poner varias a la vez en tu boca que las onduladas. Pero si esa es tu elección… —Me encogí de hombros—. Ahora tu turno.

Balen mantuvo los ojos en el camino, mientras sus dedos golpeteaban el volante.

—Oh, vamos. Apresúrate —dije, cruzando los brazos.

—Tu aroma favorito. —Se giró hacia mí y dijo—: tú primero.
 
—Eso no es justo —protesté—. Pero lo permitiré considerando que esta es tu primera vez jugando y tal vez eres tímido sobre dar tus respuestas. —Sonreí cuando se estremeció ante la palabra tímido. Bueno, tal vez la próxima vez daría un paso al frente e iría primero—. Canela.

Rio entre dientes y lo golpeé en el brazo.

—¿Por qué te estás riendo? Me encanta la canela.

—La canela es una señal de que el amor está cerca.

—¿En serio? Eh, Bueno, pensé que Sandor era un tanto lindo, así que tal vez… Su mirada se dirigió como rayo hacia mí, con expresión oscura e intensa.
—Al diablo con eso. Nunca vamos a regresar allí.

Levanté las piernas para que mis pies descansaran sobre el tablero.

—¿Y el tuyo?

—Tú. —Rodé los ojos—. Hueles como a papaya con una pizca de coco —dijo Balen.

—Balen.

Se rio entre dientes.

—Bien, el olor de tu pulso latiendo bajo tu piel. —Puso el dedo en mi garganta—. Justo aquí.

—Pero eso es trampa. Aún soy yo y el pulso no tiene olor.

—Oh, sí lo tiene. Olvidas que soy un Scar. Puedo oler tu pulso acelerándose justo en este segundo. Libera dulzura por tus poros cuando estás excitada por mí.
—Sonrió y se inclinó para mordisquearme el cuello. Solté una risita y luego abruptamente me detuve.
El terror se estrelló en mi interior y jadeé, luego lo empujé violentamente, me froté la garganta con la mano cuando el recuerdo me golpeó… Ryszard mordiéndome el cuello, dolor, sangre elevándose a la superficie y entonces… Balen. Caminando hacia mí, sus ojos llenos de angustia, las palabras flotaban sobre mi mente. “Lo siento”, había dicho.

Mis ojos encontraron los suyos.
 
—No. Balen, no.

Balen se estiró por mi mano y yo la aparté.

—Joder, Danni. Tuve que hacerlo. —Su voz era tranquila y baja, pero escuché el leve temblor—. Ryszard te habría mantenido para sí.

—Él… él mordió mi cuello y luego tú… oh, Dios, bebiste de mí. —Lo miré con horror—. Me desmayé. Casi me mataste.

—Jesús. —Balen giró el auto al lado del camino y lo puso en neutral. Levanté la mano y lo abofeteé con fuerza en el rostro.
—Bastardo. Casi me mataste. ¿Cómo pudiste? ¿cómo pudiste hacer eso? sabías que odiaba cuando él me mordía. Me oíste gritarle que se detuviera, y aun así lo hiciste tú mismo. —Me desabroché el cinturón de seguridad y forcejeé con la manija de la puerta mientras mi mano temblaba.

Me estaba sofocando, mi cabeza se tambaleaba con confusión.

—Danni, no. —Balen me sujetó el brazo cuando la puerta se abrió.

—Suéltame. —Lo golpeé en la mandíbula y gruñó, soltándome—. Necesito un minuto, ¿de acuerdo? no voy a adentrarme en el maldito bosque y desaparecer. No puedo… ¿recuerdas? estamos Vinculados.


Balen
La observé saltar del auto y luego patear la gravilla en el arcén. Maldijo e hizo gestos con las manos y, maldición, lucía más ardiente que el infierno. No me gustaría nada más que lanzarla sobre el capó y follarla al lado del camino. Lo haría, si creyera que podría conseguirlo. Desafortunadamente, su ira estaba más allá de mi habilidad para tranquilizarla con sexo.

Salí del auto y me recliné contra el costado, cruzando los brazos. Debí haberle contado. Sabía que sus recuerdos estaban regresando y eventualmente descubriría lo que había hecho.

Pero no hubo opción. El plan de Ryszard era que consumiera su sangre y luego bebiera la de Danni para aumentar mi gusto por ésta. Casi funcionó. Había
 
combatido el ansia cada día. El recuerdo de su dulzura en mi lengua me recordaba exactamente cómo podía ser satisfecha mi sed y el poder que proporcionaba. Pero sobreviví a ello. La saqué de mí hasta que me disgustó.

Después de cinco minutos de pasear arriba y abajo en el arcén del camino, volvió a subirse al auto y azotó la puerta. No dije nada cuando volví a subirme y avancé de regreso a la carretera, esperando las palabras que sabía que eran inevitables. Danni rara vez permanecía en silencio sobre cualquier asunto.

—¿Por qué? —preguntó. Justo.
—Ya había bebido la sangre de Ryszard. Le había dicho que Keir y los otros venían y si han llegado hasta mí, las posibilidades de que me convirtiera serían mayores si había probado sangre humana.

—¿Convirtiera?

—Beber sangre de vampiro nos convierte en uno de ellos. Ryszard necesitaba que yo fuera rescatado, sanado y luego lo mantuviera informado de los planes de los Scars, para llegar a Anstice. Al forzarme a beber de ti, aumentaría mi sed de sangre, por lo tanto, me convertiría más rápido. De otra forma, habrían pasado semanas antes de convertirme completamente.

—¿Por qué quería tanto a Anstice?

—Es una poderosa Healer. Más que la mayoría. No muchos Healer tienen la habilidad para curar un vampiro. Anstice sí. Igual que nuestra madre.

Danni se quedó en silencio durante un minuto, su mirada perdida más allá del parabrisas.

—No lo hagas de nuevo.

—¿Eso es todo? —Tenía la intención de decirlo en mi mente, pero estaba tan sorprendido que lo dije en voz alta.

Danni asintió.

—Lo odié. Odio que lo hicieras, pero lo entiendo. Me salvaste la vida. A veces tenemos que hacer cosas de mierda para llegar allí. Solo, no lo hagas de nuevo. Entonces, ¿a qué edad tuviste tu primer beso? Yo tenía quince.

Negué con la cabeza, sorprendido de que lo olvidara tan fácilmente.
 
—Veinticinco.

—Vaya. ¿Por qué tan tarde? Quiero decir, ¿no todos los chicos besan a una chica en el instituto?

Me encogí de hombros.

—Estaba entrenando para pelear. No tenía interés en las chicas en ese momento. Además, no había institutos cuando estaba creciendo.

—Claro. Sí. Supongo que no. Entonces, ¿cuál era su nombre? Negué con la cabeza.
—Esas son dos preguntas. Espera tu turno.

Jugamos el juego durante un rato más, luego nos detuvimos para comprar café y magdalenas antes de llegar a la pista de aterrizaje donde el avión esperaba.

Danni
Estaba emocionada de volar en un jet privado. ¿Cuándo en mi vida aparecía una oportunidad como esta? Nunca. Además, era mucho mejor que pensar en lo que estábamos haciendo y quién estaba detrás de nosotros.

Escruté los lujos de los divanes de cuero, un bar y una pantalla plana. Decidí sentarme en un asiento que miraba hacia atrás; después de todo, ¿cuándo en un vuelo de turista conseguías hacer eso? Él tomó el asiento frente a mí; una mesa baja estaba entre nosotros.

—¿No tienes miedo de volar? —preguntó cuándo el avión se inclinó en un ángulo agudo en el aire. Estiró sus largas piernas y yo pasé los ojos por su extensión.

Mi vientre giró y pensé en pasar las manos por sus muslos apretados, de músculos duros.

—Umm, no —dije. Entonces aparté la mirada de él para mirar por la ventana—. Es extraordinario. Pensar en que este acero puede realmente atravesar el aire. Voy a odiar mucho volar en turista después de esto.

Se rio entre dientes.
 
—Entonces deberíamos volar siempre de esta forma, pequeña.

Pequeña. Me encantaban sus palabras cariñosas, como rodaban por su lengua como si me hubiera llamado así durante años. Lo que me preocupaba era el que hablara como si fuéramos a estar juntos para siempre.

¿Qué sucedería cuando los Wraith nos atraparan? ¿ordenarían su muerte?
¿entonces qué? Sería como lo me mis padres de nuevo. Nunca podría vivir como mi padre, desolado y luchando por respirar mientras cada día se volvía más largo y miserable sin su esposa. No, me prometí que nunca permitiría que eso me sucedería.

—¿Y qué hay de estos sujetos Wraith? —Odiaba sacar el tema, pero la realidad era que estábamos huyendo. Balen era un hombre buscado y yo estaba Vinculada a él. Él podía ser llevado en cualquier momento y yo podría morir.

Me pasé las manos arriba y abajo por los brazos. Balen se desabrochó el cinturón de seguridad y se inclinó hacia delante, tomando mis manos.

—Bebé, superaremos esto.

—Desearía saber qué esperar. Quiero decir, solía vivir día a día, ya sabes, sin preocuparme lo que contiene el futuro, pero ahora… quiero decir, después de Ryszard, eso cambió. Odiaba cómo no podía recordar y ahora odio hacerlo. Me siento seriamente jodida.

—Solo confundida. —Balen me colocó unas cuantas hebras de cabello detrás de la oreja.

Respiré hondo y encontré sus ojos.

—Aún siento sus manos sobre mí. El sonido de las cadenas chirriando. Mis muñecas duelen a veces, como si quemaran. Después de eso, tenía frío constantemente. Durante semanas me senté en la bañera intentando librarme de la sensación. —Bajé la cabeza—. Pensarías que después de atravesar algo así apreciarías más la vida, pero me volví temerosa de ella. Me alegraba haber sobrevivido, pero estoy cansada de estar asustada. Odio cómo entro en pánico en espacios pequeños o cómo pierdo la cabeza cuando escucho ciertos sonidos o huelo regaliz negro.

Sus manos apretaron las mías, pero no dijo nada.

—Me siento egoísta porque sí viví y tú… tú te sacrificaste por mí. Pasaste por años de… infierno. —Intenté alejar mis manos de las suyas, pero él apretó—. Cuando me alteré por lo de la sangre, no fue solo porque lo hiciste. Fue porque no
 
estaba agradecida de que lo hicieras. Culpa, supongo. —Su dedo llegó bajo mi barbilla y me levantó la cabeza—. Odio que vieras lo que sucedió. Que me escucharas gritar. Yo nunca te escuché gritar y él…

—Jesús. —Balen me desabrochó el cinturón de seguridad y me jaló hacia su regazo—. No puedo borrar lo que te sucedió, bebé. —Me frotó la espalda y me besó la frente—. Lo que sufriste es una partecita de nosotros. Deja que sea una partecita de nosotros. No todo de nosotros. Sobrevivimos. Y nos hemos convertido en personas diferentes debido a ello.

Tenía razón, pero eso no lo hacía más fácil.

Balen pasó un dedo por el costado de mi mejilla y levanté la vista para mirar sus ojos verdes brillante.

—Hermosa —susurró.

Era una palabra. Y me llenó con calidez, no por la palabra y lo que significaba, sino por cómo lo dijo, cómo sus ojos me miraban y cómo me tocaba. ¿Cómo podía él pensar que yo era hermosa cuando en el interior, estaba llena de temores, usando una máscara cada día, fingiendo ser fuerte? Pero la realidad era que estaba aterrorizada. Aterrorizada de lo que sentía por este hombre.

Lo único a lo que me aferré toda mi vida era mi pintura, a todo lo demás renunciaba, incluyendo relaciones.

¿Renunciaría a él? Una vez que este Vínculo estuviera roto, ¿me alejaría? Dios, no quería lastimarlo.

—Deja de pensar tanto —dijo Balen, sus brazos estaban relajados alrededor de mi cintura.

Me removí en su regazo para mirarlo y sus ojos estaban cerrados.

—¿Estabas leyendo mis pensamientos?

Hubo un leve tirón hacia arriba en sus labios.

—No, pero estás jodidamente tensa. Bebé, puedo sentir todo sobre ti. —Abrió los ojos—. Y si no te relajas, encontraré una forma para obligarte.

Mariposas aletearon en mi estómago.

—¿Y eso que implicaría?
 
—Follarte.

Mi cuerpo se calentó instantáneamente ante la idea. Tal vez eso era lo que necesitaba.

—Nunca lo he hecho en un avión.

—Es bueno oírlo. No quiero pensar en otro chico con las manos sobre ti.
Sostente de mi cuello. —Lo hice y él se levantó.

—Los pilotos… —Le rodeé la cintura con las piernas y eché un vistazo a la puerta de la cabina de mandos.

—Están volando el avión. —Avanzó a zancadas a la parte trasera del avión y me dejó de pie y con la espalda contra la pared.

—Me vuelves loco, sabes. —Sus manos se deslizaron bajo mi camisa y mi aliento se detuvo cuando su pulgar sujetó mi pezón por encima de mi sostén.

Una dulce humedad se reunió entre mis piernas mientras me mordisqueaba la oreja y su mano apretaba mi trasero.

—Este no es el Vínculo, Danni. Nada puede ser tan poderoso para hacerme desearte tantísimo.

Me estremecí mientras bajaba su boca a la mía, su asalto fue suave al principio, luego más fuerte hasta que yo estaba jadeando y tirando de su cabello. Lo necesitaba más cerca. Lo quería dentro de mí.

Él retrocedió, pero su cuerpo aún me tenía aprisionada.

—Prométeme, que sin importar lo que suceda, harás la transición a Scar. — Intenté besarlo. Ya no quería hablar. Mi mente ya estaba girando con incertidumbre ante lo que estaba haciendo.

Él azotó la palma en la pared del avión.

—Prométemelo. Necesito saber que, si me llevan, tú estarás a salvo. Serás una Scar.

¿Qué tal si yo hacía la transición y lo mataban de todas formas? Aún sería una Scar. Ellos tenían sus propias leyes y reglas y no tenía idea siquiera de cuáles eran. Ni siquiera podía comprometerme con un hombre, mucho menos una forma de vida.
 
¿Qué demonios estaba haciendo? ¿con él? ¿con los Scars? estaba contemplando hacer algo que cambiaría drásticamente mi vida para siempre. Mi vida inmortal.

Oh, Dios.

—Tengo que ir al baño. —Me agaché bajo su brazo y corrí por el pasillo hasta el baño y azoté la puerta. Tan pronto la cerré, me di cuenta de mi error. El pánico me aferró y abrí la puerta de un empujón, luego me quité el zapato y lo coloqué entre la puerta y el marco para que no se cerrara completamente.

Abrí el grifo y me salpiqué la cara con agua fría, luego me miré al espejo. El agua me escurría por las mejillas y el miedo quemaba en mis ojos. Miedo. Temor de herir a Balen, herirme a mí misma. De fallarnos a ambos.

Jesús, ¿qué estaba haciendo aquí? ¿cómo sucedió esto?

Bajé la cabeza y me salpiqué más agua fría en el rostro, intentando lavarme el miedo, pero no se iba.

Me sobresalté cuando unas manos se posaron sobre mis caderas.

—Nada va a sucederte. Yo me aseguraré de eso. —Se estiró y cerró el grifo de agua—. No permitiré que te lastimen. —Me apartó el cabello y sus labios se presionaron en mi nuca.

Mis manos se apretaron sobre el borde del lavabo de acero inoxidable.

—¿Y qué hay de ti? ¿qué sucede contigo?

Cuando no dijo nada, el miedo aumentó y sentí la presión en mi pecho elevarse mientras luchaba por aire. Su mano se estiró y se deslizó debajo de mi camisa, extendió los dedos sobre mi vientre.

Miré nuestro reflejo.

—¿Balen? ¿qué sucede contigo?

Me giró, me levantó sobre el lavabo y se acomodó entre mis piernas.

—No lo sé.

Antes que pudiera decir nada, su boca bajó a la mía. Era ruda y posesiva, el áspero beso era como una afirmación de que era suya. Me puse rígida ante la idea, pero me acercó más, y profundizó el beso hasta que cedí ante él.

Él se apartó.
 
—Tenemos esto —susurró—. Eso es lo que tenemos. Y es real.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:36

CRONOGRAMA


Viernes 1:Antes y capítulo 1
Sábado 2: Capítulos del 2 al 4
Domingo 3: Libre nos pondremos al dia 
Lunes 4: Capítulos del 5 al 8
Martes 5: Capítulos del 9 al 11
Miércoles 6: Capítulos del 12 al 14
Jueves 7: Capítulos del 15 al 18
Viernes 8: Capítulos del 19 a 21
Sábado 9: Capítulos del 15 al 28 Error mio 22 al 24 
Domingo 10: Libre nos pondremos al dia
Lunes 11: Capítulos del 25 al 28
Martes 12: Capítulos del 29 al 31
Miércoles 13: Capítulos del 32 al 34
Jueves 14: Capítulos del 35 al 38
Vienes 15: Capítulos del 39 y Epilogo
Sábado 16: Nueva Lectura


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:38

22


Balen



Desabroché sus pantalones vaqueros y poco a poco los deslizo, y a sus bragas negras, por sus piernas. Estaba rígida y asustada y yo sabía que estaba empujándola, pero Danni estaba huyendo. Sentía su retirada, su resistencia a mi beso. Joder, sabía que todo esto era mucho para manejar, pero nos teníamos el uno al otro. Eso era lo sólido en toda esta mierda.

A pesar de que me sentía como para embestir mi polla en ella y probarle que lo que teníamos era real y no un maldito hechizo, ella necesitaba ir lento en este momento. Deslicé mis dedos entre sus piernas y gimió. Húmeda. Jesús, estaba húmeda. Su cabeza puede estar jodida con lo que ella quería, pero su cuerpo sabía.

—Quiero tus manos en mi polla.

Abrió la boca, a punto de alejarme. Podía verla pensando otra vez, preguntándose si esto era una buena idea o no. Bueno, yo lo sabía jodidamente bien. Empujé dos dedos con fuerza dentro de ella y arqueó su espalda y gimió, cerrando los ojos. No me moví.

—Saca mi polla.

Tragó, y luego trató de empujar con su pelvis así mis dedos se introducirían más, pero agarré su cadera y la mantuve inmóvil.

—Oh, no, no lo hagas.
 
Soltó el borde del lavabo y luego se agarró al borde de mis pantalones vaqueros. Siseé cuando oí el estallido de mi botón y luego el lento deslizamiento de la cremallera.

El aire salió de mis pulmones mientras sus dedos se envolvían alrededor de mi polla y apretaban.

—Eso es. Joder —murmuré, luego empujé mis dos dedos dentro y fuera de ella, duro pero lento. No paré hasta que ella estaba jadeando, los ojos cerrados, la mente centrada en nosotros y nada más.

Tomé su boca otra vez, gimiendo mientras movía su mano arriba y abajo de mi polla. No podía hacerlo lento. La necesitaba ahora. Aparté su mano y me coloqué contra ella.

—No puedo esperar, bebé.

—Lo sé.

Saqué rápidamente un condón de mi bolsillo trasero, lo abrí con los dientes y lo puse. La tome de su barbilla.

—Mírame. Abrió los ojos.
—Quiero que me mires cuando ponga mi polla dentro de ti. Asintió.
Sostuve mi polla en mis manos, entonces sacudí mis caderas hacia adelante y me dirigí a su interior.

—Mierda. —Casi me vine cuando su apretada calidez se envolvió alrededor de mí. Me quedé quieto todavía un segundo, dejando que la intensidad se asentara—.
¿Bebé? —Abrió los ojos y lo que vi en las profundidades… mierda, era hermoso. Sumisión completa.

Agarré la parte posterior de su cuello y la besé mientras me movía dentro de ella, lento pero duro, hasta que gemía y luego gritaba mi nombre.

—Piernas.

Tan pronto como las fijó a mí alrededor, me hundí más profundo. Puso su mano en el espejo del baño detrás, mientras yo bombeaba dentro de ella.
 
Necesitaba más de ella. Yo quería todo de ella. Para poseer cada pieza de esta mujer.

Su cuerpo se tensó, y sabía que ella estaba cerca. Me moví más rápido y un grito salió de su garganta, el que rápidamente silencié con mi boca.

Fue todo lo que necesité mientras se estremecía a mí alrededor. Me dejé ir, mi liberación llevando escalofríos a través de mi cuerpo. Cada músculo se tensó. Cada pensamiento se desvaneció excepto amar a esta mujer. Joder sí, la amaba y no importaba lo que pasara, siempre sería mía en mi corazón.

Besé sus hinchados labios, luego lentamente, me deslicé fuera de ella.

—Estaremos bien. Todo estará bien.

Sus ojos se abrieron y luchó por salir de mi abrazo y deslizarse de la encimera Fruncí el ceño.
— ¿Qué demonios?

Tuve que dar un paso atrás mientras se inclinaba y se ponía su ropa interior y pantalones vaqueros. Cuando se enderezó, sabía lo que estaba jodiendo con su cabeza antes de que el sexo estuviera de vuelta.

—No puedes decir mierda como esa. ¿Tú crees que todo va a estar bien? Bueno, no es así, Balen. Ellos te quieren muerto. Y no podemos huir para siempre. Por lo tanto, esto —apuntó a mí y a ella—, no va a suceder.

Fue como si me hubiera abofeteado.

—Esto es una mierda y lo sabes. —Ella estaba huyendo… duro. Me quite el condón y lo arrojé en el inodoro, luego me puse los pantalones vaqueros.

—Trataremos con esto. Vamos a salir de esto. Lo juro… Ella golpeó sus manos en mi pecho.
—¿Nosotros? No. No hay nosotros, Balen. ¿Sabes por qué? Porque algunos espíritus aterradores te quieren muerto y cuando ellos te atrapen, me voy a quedar aquí. Sin ti. Scars y vampiros, hombres con agujas… Dios, no es nada para ti, pero para mí esto es aterrador. No quiero esto. No quiero tu vida, especialmente cuando ni siquiera vas a estar aquí. Así que, no, no vengas a decir que nosotros vamos a salir de esto, porque tú estarás muerto.
 
Joder, ella estaba asustada y yo no sabía cómo resolverlo, porque no sabía lo que iba a suceder.

—Voy a pelear por esto. Ella resopló.
—Vinculados, yo muero cuando ellos te lleven. Sin vincular, vivo pero tú… tú mueres o eres condenado al Descanso. No hay nada por lo que luchar, Balen. Nuestra lucha está terminada. —Danni bajó la mirada—. No puedo hacer esto. Nosotros.

—Jodidamente muy tarde —solté—. Eres mía.

Olía el miedo en sus poros, y este se intensificó cuando dije las palabras. Ella estaba huyendo y no importaba lo que yo dijera en este momento, nada la detendría.

Pero ella tenía razón. Estábamos luchando una batalla que yo no podía ganar. Su vida estaría a salvo si se convertía en un Scar, pero yo todavía iba a irme o muerto o exiliado o al Descanso.

Podríamos huir. Jasper, el loco mercenario Scar podría ser capaz de ocultarnos por una tarifa, pero, ¿podría hacerle eso a Danni? ¿alejarla de todo por una vida de ocultarse y huir?

Pasó junto a mí, agarró su zapato de la cuña de la puerta y se alejó. Le di una patada a la puerta.
—¡Mierda!

Danni
Balen permaneció en silencio el resto del vuelo y yo traté de dormir, pero no podía, porque estaba frente a mí y podía sentir la tensión irradiando de él. Estaba enojado y no lo culpaba, fue solo que tuve a la realidad pateándome en el culo.

El avión aterrizó en medio de la noche y un auto nos esperaba en la pista. Balen todavía no dijo nada mientras mantenía la puerta del pasajero abierta para mí y me metía al auto. Él la cerró de golpe. Mierda. Merecía eso. Después de una hora de silencio, no pude aguantar más.
 
—Balen, sé que estás molesto pero…

—¿Molesto? ¿molesto? estoy más que molesto, Danni. Estoy furioso.

—Está bien, estás furioso. Pero, ¿qué quieres que haga? ¿enamorarme como loca de ti y luego tienes que morir?

Su agarre se tensó en el volante, los nudillos blancos.

—Quiero que luches por nosotros, maldición.

—Lo hago. Lo hice.

—Basura. ¿cuándo, Danni? ¿cuándo luchaste? dime.

—Balen, no es tan simple. —Las lágrimas brotaron de mis ojos—. Me estás dejando.

—No, Danni, tú ya me dejaste atrás en ese maldito avión.

—Porque vas a morir —grité.

—Sí, bueno, tal vez voy a hacerlo o tal vez voy a luchar por lo que quiero. Eso no va a incluirte ahora, ¿verdad?

Aparté la vista y cerré los ojos, tratando de contener las lágrimas. Maldita sea, yo estaba tratando de salvarnos a los dos de más dolor. Muerte. Descanso. No importaba. Me había enamorado demasiado fuerte, y ahora me estaba ahogando en el temor de lo que sucedería después.

¿Luchar? ¿qué había quedado para luchar? ¿cómo se suponía que luchara con Wraiths y Scars?

—¿Qué quieres, Danni? hace días me pediste que nunca te dejara. ¿Por qué te molestaste en venir conmigo? —Resopló él—. Oh, es cierto, así no morirás, maldición. Debido al jodido hechizo. —Aceleró dando vuelta a la esquina, los neumáticos chillando—. No te preocupes, todo esto está llegando a su fin. Moriré y tú puedes volver a tu galería y pintura. Me aseguraré de que Waleron sepa que no deseas tener nada que ver con los Scars. —Sus cejas se levantaron y se volvió a mirarme con una mueca cruel—. Pero bebé, ni siquiera pienses en pintarme alguna vez de nuevo.

Una lágrima bajó por mi mejilla y la aparté con mi brazo.

—Balen, por favor.
 
—Pelearía por ti, Danni. Hasta el jodido final. Nunca pararía. Sin importar qué mierda fuera puesta en contra de nosotros, seguiría luchando. ¿Sabes por qué? porque eso es lo que haces cuando amas a alguien.

Me atraganté con mi sollozo, una cascada de lágrimas liberándose y deslizándose por mis mejillas. Volví la cabeza y miré por la ventana. No había nada que pudiera decir. Él estaba tan enfadado conmigo… y herido. Sí, lo había lastimado. ¿Lo amaba? ¿era por eso que esto dolía tanto? ¿por qué me hacía sentir mal al pensar en él siendo alejado?

Maldita sea, ¿cómo se suponía que peleara por él? no tenía nada.

El auto salió hacia el pueblo de Zugarramurdi. No había escalas y no se frenó mientras tomaba las curvas demasiado rápido, y ni una vez miró hacia mí.

Apoyé la cabeza contra la ventanilla lateral y traté de detener la amenaza constante de lágrimas. El auto dio un tirón a un lado de la carretera y Balen lo puso en neutral de golpe.

—Caminamos desde aquí.

Salí y lo seguí. Mantuvo un ritmo rápido a través de los arbustos, sin esperar por mí mientras yo luchaba sobre el terreno áspero. El aire era seco y frío, y para el momento en que llegábamos a la corriente, yo estaba temblando. Caminamos junto a esta hasta que desapareció en una siniestra y oscura cueva.

Balen desapareció en el interior, ni una vez mirando hacia atrás para ver si lo seguía. Me paré en la boca de la cueva, mi corazón golpeando, las extremidades hormigueando cuando el pánico se deslizó en mí como una sombra oscura. Me quedé congelada en el lugar.

Escuché su maldición haciendo eco dentro de la oscuridad, y luego él salió de nuevo.

Se acercó a mí, agarró mi mano y me jaló hacia adelante.

Yo podría hacer esto. Lo necesitaba. Por él tenía que hacer esto.

Me tambaleé detrás de él mientras me arrastraba hacia la enorme caverna de roca que albergaba tres cuevas. Si no hubiera sentido como si estuviera siendo tragada, habría encontrado este lugar místico y hermoso. Formaciones rocosas naturales se elevaban por encima de nosotros para abrirse en una boca que encerraba la corriente.
 
El parpadeo de recuerdos golpeó como una ráfaga de granos de hielo. Di un grito ahogado cuando el pánico carcomió mi sentido común. Todo en lo que podía pensar era en las jaulas, sus colmillos mordiendo mi cuello, el interminable frío. La humedad se aferraba a mi piel como sanguijuelas chupando hasta la última onza de calor de mi cuerpo.

Lucha. Lucha. Lucha.

Balen me jaló hacia atrás contra su pecho y susurró en mi oído.

—Respira, Danni. Respira.

Me sacudí sin control, mi estómago se revolvió, y mis piernas y brazos estaban entumecidos mientras los recuerdos inundaban mi mente con visiones de Ryszard, la jaula, Balen y el horror que sufrimos.

—No voy permitiré que nada te pase.

—Lo sé. —Su voz era como una melodía calmante, calmando el pánico—.
Puedo hacer esto.

Una figura surgió de la oscuridad y mi primer pensamiento fue que era Ryszard y me puse rígida. Pero mientras se acercaba, reconocí la serpiente tatuada en su cuello.

El hombre levantó su mano y dijo algo que no pude entender. Entonces nada.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:39

23


Balen
 

—Esto debe suceder ahora —dijo Waleron. Asintió hacia Danni—. Y ella debe estar tranquila.

—Lo estará. —La sostuve en mis brazos mientras dormía en SP, sueño profundo—. ¿El Vínculo? ¿cuál es la probabilidad de romperlo? ¿hay alguna otra manera? ella no quiere ser un Scar.

Waleron se puso de pie en el borde de la corriente, sus ojos mirando fijamente hacia la oscuridad.

—Genevieve es responsable del vínculo y se niega a romperlo.

—Joder. —Estúpida Wraith, no tenía idea de la tormenta de mierda que había causado.

—Mi teoría es que se romperá una vez que Danni haga la transformación. El hechizo es con una mujer humana, no una mujer Scar. —Waleron se agachó y arrastró los dedos por el agua y luego se levantó de nuevo—. Ayudaré a mantenerla calmada cuando despierte de SP. Los Wraith me han seguido, por desgracia, y sospecho que no están demasiado lejos.

—¿Y si ella no quiere esto?
 
—Entonces muere. No puedes ser llevado al reino con el vínculo en marcha — dijo Waleron, con total naturalidad—. No hay opción.

Esto era una mierda. ¿Por qué demonios Genevieve nos unió de esta manera?
Pero sin importar si Danni quería ser un Scar o no, no le permitiría morir.

—Hagámoslo.

Waleron colocó la mano en su frente y dijo las palabras para despertar.

Danni se irguió e inmediatamente vi la confusión en su rostro mientras miraba a su alrededor.

—¿Qué pasó? —El corazón de Danni se aceleró, pero ya no estaba temblando y se dirigió a Waleron con voz firme.

Sentí el cambio de energía mientras Waleron la llenaba de calma antes de él hablar, pero fue para mí.

—Ella debe ahogarse. Tú la traerás de regreso con tu respiración y tu sangre.

—¿Qué? —grité—. ¿Es una jodida broma? Waleron levantó sus cejas.
—Yo no bromeo. Nunca. Es la única forma. Una vez que ella muera, tienes minutos para traerla de regreso. Dale tu respiración y tu sangre.

—¿Ahogarse? —preguntó Danni, su mano agarró la mía.

—Voy a ser tan débil como una pieza de lechuga si toco el agua. ¿Cómo demonios seré capaz de traerla de regreso? ¿qué si no puedo traerla de regreso?

Waleron se encogió de hombros.

—Entonces ella muere.

—No. —Mi mano se curvó en un puño—. No correré el riesgo.

—Entonces muere de todos modos. —Waleron se acercó a una muesca en la pared que era alrededor de ocho por ocho punto cinco pies de alto—. Tráela aquí.

—¿Balen? —Su voz tembló y mi pecho se apretó por el sonido.
 
—Mierda. —Morir. Nunca esperé esto, y tal vez era por qué Waleron nunca dijo nada. Tal vez este era por qué nunca escuché de ningún humano cambiando a Scar.

Morir.

Ella tenía que morir.

Miré hacia Danni y vi la alarma en sus ojos. Escuchó lo que habíamos dicho, sabía lo que iba a pasar, y yo no podía hacer nada para aliviar su miedo porque estaba simplemente tan malditamente asustado.

Waleron había calmado su pánico con la mente, pero todavía sentía su ansiedad, los escalofríos cruzando a través de su cuerpo, su corazón latiendo frenéticamente.

Ahueque su cabeza en mis manos.

—Danni, si hay alguna otra manera… lo prometo, te traeré de regreso. Te lo juro.

—No quiero ahogarme —susurró—. No quiero ahogarme, Balen. Jesús. Miré a Waleron.
—¿Cuántos otros han hecho esto?

—Ninguno.

—Maldita sea, prométenos que esto funcionará.

—Yo no decido quién vive o muere.

—Por el amor de Cristo. —¿Teníamos una elección? mi capacidad de rastreo  ya estaba captando a los Wraiths acercándose. ¿Podría obligarla si se negaba para salvar su vida? o ¿Estaba matándola por hacer esto?

La levanté contra mi pecho.

—No puedo dejarte morir, pequeña. No puedo. —Esa no era una jodida declaración. Porque sin importar qué pase… ella no podía morir.

Danni
 
Quería correr por mi vida. Desafortunadamente, huir me costaría la vida. Pero entonces de nuevo, así podría quedarme.

Ahogarme. Morir. Balen tenía que traerme de regreso. Santa mierda, esto no era lo que había esperado. Tal vez cantar algunos hechizos, una bebida especial quizás. Pero, ¿morir? Y si no lo hacía… morirá de cualquier forma.

Sabía que el chico, Waleron, estaba tratando de aliviar el miedo, pero él no tenía idea de la magnitud del terror que le tenía a ahogarme. Tendría que obligarme a mí misma a permanecer bajo el agua contra todos los instintos de supervivencia.

—Por eso Balen te ayudará —dijo Waleron. Moví la mirada hacia el Taldeburu.
—Él te impedirá emerger si ese instinto surge. Se presentará. Cuando miré a Balen; estaba moramente pálido.
Waleron levantó la cabeza y miró hacia la entrada de la cueva.

—Hazlo ahora.

Quería vivir. Sobreviví a la lenta y agonizante muerte de mi madre, el suicidio de mi padre, y luego la tortura de Ryszard.

Balen quería que luchará. Sus palabras se repitieron una y otra vez en mi cabeza hasta que me liberé de su agarre y caminé hacia lo que lucía como un  charco de agua que se asentaba en la muesca de la cueva; la oscuridad lista para succionarme.

—Joder, joder, joder. —¿Podría voluntariamente entrar en esa agua y obligarme a ahogarme? no. Ese era por qué Balen mantendría mi cabeza abajo.

Coloqué mi mano en la superficie rocosa del borde y entré al agua. Miré a Balen quien estaba tenso, ojos duros y cejas fruncidas.

—Tráeme de regreso. —Tomé una respiración profunda, tal vez la última y dije—: Estoy luchando.

—Jesús, Danni.

Frio corrió por mi cuerpo mientras me deslizaba bajo la superficie. Contuve la respiración, incapaz de poner fin a esto rápido y succionar el agua hacia mis
 
pulmones. No, tomaría el camino largo y contuve la respiración hasta que no quedó nada.

Burbujas de aire se deslizaron por mi boca y salieron a la superficie. Cerré los ojos, obligándome a relajarme, pero mis pulmones ardían a medida que la última burbuja escapaba. Aire. Necesitaba aire. Luché contra el instinto de salir a la superficie, pero la supervivencia ganó. No podía hacer esto. No quería ahogarme. Mis ojos se abrieron.

Vivir.

No estaba lista para morir. Oh, Dios, quería los brazos de Balen a mi  alrededor, sentir sus labios, saborearlo. Quería amarlo con todo mi corazón por tanto tiempo como teníamos. Quería pelear por nosotros.

Pataleé salvajemente hacia la superficie, pero de repente, los brazos de Balen se enredaron a mi alrededor, sosteniéndome apretada a su cuerpo, y manteniéndonos bajo el agua. Lo miré y vi la tortura en los ojos verdes que me miraban, su cabello húmedo, la misma expresión que capturaba en todas mis pinturas.

Grité en silencio. Mis pulmones gritaron. Tenía miedo. Miedo de sufrir. Miedo de morir.

Él acaricio mi cabello y empujó mi rostro en el hueco de su hombro. Sentí su tensión, todos los músculos reaccionando por la natural urgencia de salvarme.

No podía contener la respiración por más tiempo. El pánico se apoderó de cada parte de mi mente y cuerpo. Su brazo se apretó alrededor de mi cintura y su mano quedó inmóvil en mi cabello. Mis piernas pateaban, mi cuerpo reaccionando por la urgencia, pero él no me liberaría.

No quedó nada. Mi boca se abrió y mis ojos se hincharon como mis pulmones hambrientos de oxígeno. Y luego… aspiré el agua.

Mis pulmones rechazaron la inundación y había un dolor opresivo en mi pecho.

Me sacudí, retorcí y Balen aún me sostenía hacia él. Luego la oscuridad.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:41

24


Balen

Su pulso se debilitó, su corazón redujo la velocidad y luego… nada. Salí a la superficie como un loco, el cuerpo inerte de Danni en mis brazos. Estaba tan débil por el efecto que el agua tenía en los Scars, incluso llevar a Danni en mis brazos me estaba debilitando.

Estaba muerta. Mierda.
No.

El dolor arrastrándose bajo mi piel era como ganchos apuñalándome y luego destrozándome.

—Danni. Por favor.

Salí de la piscina, mis ojos nunca abandonando su rostro.

Oh, Dios, estaba pálida. Sus labios estaban azules y ligeramente separados. Sus ojos, sin vida. Mierda. Mierda. ¿Y si esto no funcionaba? ¿si la había matado? la había sostenido bajo el agua. Ella había querido vivir; Había visto la desesperación en sus ojos, rogándome que la dejara ir.
 
Mi estómago se sacudió y tragué varias veces para tratar de evitar vomitar.
Jesús, ¿qué había hecho?

Una mano cayó sobre mi hombro y levanté la mirada hacia Waleron.

—Sálvala —dijo él.

La tendí en el áspero y frío suelo, aparté húmedos mechones de su rostro, e inclino su cabeza hacia atrás. Tomo una profunda respiración, luego bajo mis labios a su boca y libero una ráfaga de aire en Danni. Su pecho sube y baja.

Lo hice otra vez.

Y otra vez. Y otra vez. Nada.
—Mierda. Jesús, ¿qué he hecho?

—Sangre —dijo Waleron.

Danni estaba muerta, fría y pálida. Sus ojos miraban a la nada. Su pecho estaba inmóvil. Oh, Dios, la había matado. No. No.

Un agudo dolor cortó mi muñeca.

—Aliméntala. Ahora —ordenó Waleron.

Miré fijamente la sangre goteando de mi muñeca, y luego la acerqué a la boca de Danni. El líquido rojo se deslizó por su garganta, pero no estaba tragando.

Irónico que tenía que obligarla a tomar mí sangre para salvar su vida cuando yo había tomado su sangre para salvar la de ella. Maldito destino, espíritus, fueran quienes fueran, se reían a carcajadas en este momento.

Danni estaba muerta. Ella no tenía forma de tomar mi sangre. Esto estaba mal.
¿Qué pasa si estábamos haciendo todo mal? ¿y si cambiar un ser humano a un Scar era imposible?

Nada.

Nada estaba pasando.

—Noooo —rugí, mientras la levantaba en mis brazos y la apretaba contra mi pecho. Su cabeza cayó hacia atrás y su boca se abrió de golpe. Había fallado.
 
No. No.

Puse mis labios sobre los de ella y la besé, mi mano envolviéndose en su cabello. Ella no lo sabía, pero me había salvado. Me había hecho dejar de huir, me hizo volver a luchar. Era la razón por la que quería demostrar a mi especie que beber sangre de vampiro no era una sentencia de muerte para otros Scars.

—No me dejes, joder. —Pero yo la dejaría a su muerte o Descanso. No tenía derecho a pedir nada.

Sacudí su cuerpo inerte, colocando besos a lo largo de su rostro, cuello, y cabello.

Yacía sin vida. Fría.
Mire a Waleron.

—Sálvala, maldición. Tráela devuelta.

Waleron encontró mi mirada, inflexible y constante.

—Ella era tuya para salvar, no mía.

Era. Dijo era. No, no era demasiado tarde. Ella quería luchar.

Nunca renunciaría a ella. Nunca. Me había jurado nunca renunciar. Lucharía hasta mi último aliento. La bajé y luego golpee mi puño contra su pecho. Una vez. Dos veces. Entonces soplé en sus pulmones de nuevo. Una y otra vez.

Puse mi muñeca sobre su boca y la sangre goteó en su boca.

—Maldición. Vive. Quieres vivir. Lucha, maldita sea.

Necesitaba ver su sonrisa de nuevo. Oír su risa. Verla pasear por una habitación. Necesitaba su coraje, su honestidad. Necesitaba todo.

Puse mis labios sobre los de ella otra vez, respirando mi aire en sus pulmones.
Repitiéndolo una y otra vez. Nunca me rendiría. Nunca.

Tosió.

Sangre brotó de su boca y roció mi camisa mojada. Rápidamente la rodé de lado mientras escupía una mezcla de agua y mi sangre.
 
Me atraganté con el sollozo que emergió de mi garganta y luego la apreté en mis brazos.

—Joder, bebé.

Su cuerpo tembló y tosió varias veces más antes de quedarse quieta, con su mejilla apretada contra mi pecho. Besé la parte superior de su cabeza una y otra vez mientras la acunaba en mi abrazo. Ignoré el arrastrar de pies detrás de mí y a Waleron hablando en voz baja. Todo lo que oía era la respiración y los latidos del corazón de Danni.

—Déjala ir.

Me puse rígido ante la voz desconocida. Pero sabía quién era… un Wraith. Estaban aquí.
Tenía que irme.

Me había preparado para esto.

Sabía que huir no estaba en las cartas. Besé su sien y aparté el cabello mojado de su rostro.

—¿El vínculo? —le pregunté a Waleron sin mirarlo.

—No siento nada. Está roto —respondió.

—¿Balen? —Danni se levantó, con su palma descansando en mi mejilla.

—Pequeña. —Tomé su mano en la mía y luego besé cada dedo.

A pesar de todo instinto diciéndome que nunca la dejara ir, me puse de pie instable, Danni todavía en mis brazos.

Ella estaría a salvo ahora. Era uno de ellos y los Scars la protegerían. Miré a Waleron.

—Mantenla a salvo.

—Mi palabra. —Waleron asintió.

Puse de pie a Danni, manteniendo mi mano en la parte baja de su espalda hasta que estuve seguro de que estaba firme.

—¿Estás bien?
 
Ella asintió.

Me aparté, y fue entonces cuando se dio la vuelta y los vio.

—No. Balen. —Agarró mi mano, pero separé nuestros dedos y me alejé—. No.
Me salvó la vida, maldición. Rompió su estúpida ley para salvar mi vida.

Había dos Wraiths; uno lucía anciano, digno y paciente, y el otro parecía todo lo contrario. El más viejo dio un paso adelante, agarró mis muñecas, y cerró las bandas de oro en ellas.

—Soy Tor, el Wraith de la Tierra y conmigo está Edan, el Wraith de fuego. — El sonido de las bandas de metal cerrándose hizo eco en la cueva. Escuché la brusca inhalación de Danni y luché cada instinto para no luchar.

—Serás llevado al reino hasta que el Deaconry decida qué va a ser de ti. Nosotros, los Wraiths de… —El grito de Danni penetró en el aire. Me di la vuelta justo cuando caía de rodillas, las manos colocadas sobre sus orejas.

—No. No. Basta. —Sacudió la cabeza hacia atrás y hacia adelante—. Kilter — gimió—. Yo… Lo escucho. Él está...

Miré a Waleron luego corrí y me arrodillé frente a ella, mis manos en sus hombros.

—¿Qué pasa?

—Su telepatía es fuerte. Más que la de un antiguo —dijo Waleron—. La Corriente del Infierno le ha dado este poder. Ella es una Scar Reflector ahora.

—Kilter está a miles de millas de distancia. Es imposible.

Waleron arqueó las cejas. —Nunca imposible.

—Danni. Mírame. —Esperé hasta que sus ojos se levantaron a los míos—. Es tu habilidad. No estás acostumbrada a ella todavía. Cierra tu mente a todo, excepto lo que está diciendo Kilter. Es un fuerte telépata como tú. ¿Qué está diciendo? —
¿Por qué demonios Kilter tratando de llegar a todos los Scars?

Danni levantó la cabeza, con los ojos muy abiertos con horror.

—Están muertos. Oh Dios. Hannah… Hannah y los otros están muertos


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Sáb 9 Sep - 16:41

Feliz Sábado Chicas!!


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Emotica G. W el Dom 10 Sep - 0:20

Review de los caps 15 - 18 xD
Deosss!!!
No puedo creerlo!
Genevieve alli en la casa de Keir solo para advertirles que los otros Wraiths ya estaban llegando??? Aun no me lo creo! Tiene que ver con lo que parecio ver en el Deaconry???
Van a convertir a Danni en Scar??? Como se puede hacer eso??? Y que tipo de habilidad tendria??? No creo que sea una Tracker como Balen o si???
Gracias por la info de Zurrugami o como se escriba xD



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Emotica G. W

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Emotica G. W el Dom 10 Sep - 1:31

NO ROSS!!!
COMO NOS DEJAS ASI???!!!
Como que Hannah, Ryker, Derek y los otros estan muertos???!!! Fueron los mismo tipos de antes???
Danni ya fue convertida!!!
Casi me da un infarto cuando no desperto!
Supongo que con esa situacion los Wraiths se olvidaran por un rato de Balen y Danni o no???



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Emotica G. W

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por micafp_2530 el Lun 11 Sep - 1:28

Hola !!

Otra vez perdón! Me volví a atrasar, me desaparecí por varios días. Pero ya estoy de regreso y ya me puse al día! Es que, esta historia está buenisima!

Estoy toda impactada así!
Ya quiero seguir leyendo, no puedo creer que nos dejaras así! Y todavía hoy no hay capis Sad Lloraréeee!
Es que grr !!!!  Ahora todos están muertos?! Que rayos con eso?! Estoy mega confundida...
Y luego Danni convertida, si o no?! Aggr esto está en un punto cardiaco y tu solo te desapareces Rossetta !! No me hagas esto...


'Sra. Maddox!

  
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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por mariateresa el Lun 11 Sep - 7:05

Ross hermosa lo siento recien me puse al dia. Me cambie de pais y ha sido toda una locura!!!
Esto esta impactante Geniveve fue quien los vinculo pero por que?? Para convertirla en Scar y pudiera estar con Balen??
Ella como que es una de las pocas que cree en el amor...
Paso lo peor con Danni pero que le ocurrio a sus amigos quien los ataco??
Esto esta muy interesante...
Gracias por los capi


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por PotterGirl el Lun 11 Sep - 11:07

 me anoto
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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por carolbarr el Lun 11 Sep - 12:57

Para convertirte de humana a Scar, debes morir ahogada, lograron el cometido pero el vinculo no existe y ella es una telepata muy fuerte.. adicionalmente matan a sus amigos...

Fue un dia muy duro

Gracias por los capitulos!




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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por yiniva el Lun 11 Sep - 13:30

Se rompió el vínculo, pudieron hacerlo antes de que llegarán a ellos, pero cómo que están muertos los demás, quien los atacaría, los mismos que lo hicieron antes o  que????
Gracias por los capítulos


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Lun 11 Sep - 15:20

25
Danni


—¿Ryker?

Levanté la vista hacia Waleron y negué con la cabeza.

—Ellos… ellos se lo llevaron. Pero los otros… Sandor, Derek, y… Hannah.
Ellos… los mataron.

La voz de Kilter se introdujo en mi cabeza.

—Por el amor de dios, mujer, mantén la calma. Yo estoy yendo tras de Ryker. Se lo llevaron vivo. Eres la única que queda con vida que sabe dónde está el escondite… la cueva. Ve allí. En el claro está un…

—¿Por qué…?

—Cállate y escucha, con un demonio. Los estoy rastreando. No hay tiempo. En la parte trasera de la cueva, en el piso, hay una puerta oculta. Baja por la escalerilla y sigue el túnel hasta el final. El brazalete que Hannah te dio, desátalo y el broche es la llave para la caja al final del túnel.

Balen me acarició el cabello.

—Kilter, no estoy entrenada para…

—Te salve la jodida vida, mujer. Harás esto, entrenada o no. Y si no lo haces, una vez que termine con estos bastardos, iré por ti. Abre la caja, saca el amuleto y tráemelo. Y aclárate
 
la cabeza, porque si jodes esto me molestaré en serio. No te lo pongas, con un demonio, envuélvelo en algo y tráemelo.

—¿Por qué? no entiendo, ¿por qué yo? Kilter permaneció en silencio.
—¿Kilter?

—Desafortunadamente para mí, acabas de convertirte en la telepata más fuerte entre nosotros. Así que te utilizaré para contactar a Ryker.

—Quiero ayudar, pero…

—Cierra la boca y háblame utilizando tu mente. Hace el eco de una maldita cisterna cuando hablas en voz alta. Ahora, ¿puedes atender las instrucciones o no?

—Sí, pero…

—Aún estás hablando en voz alta, así que obviamente no puedes. Grandioso. Jodidamente grandioso. De acuerdo, lo haré simple. Haz lo que te diga, o te mataré. ¿Es lo bastante claro para ti? He llamado a Keir. Se reunirá contigo en mi casa.

—Dios, eres un imbécil. Estoy intentándolo. No es como si hubiera crecido hablando telepáticamente. Balen está siendo…

—No me importa ni un jodido comino lo que le estén haciendo a Balen. Consigue el jodido amuleto.

Fue como si una almohada estuviera sobre mi cabeza y tan pronto Kilter se marchó, la sensación desapareció. Hannah estaba muerta. Hannah y Ryker… oh, Dios, Ryker.

Miré a Balen.

—La mataron y… los mataron, Balen. Kilter ha ido a encontrar a Ryker y necesita mi ayuda.

—Libérenlo —dijo Waleron.

El suelo tembló y me agarré a Balen, mis dedos aferraron su húmeda camiseta. Tor dijo:
—Waleron, te lo advertí, va más allá de tus habilidades detener…
 
—Iré en su lugar —afirmó Waleron.

—¡No! —dijeron Balen y Edan al unísono. Waleron continuó.
—Nuestras leyes son para preservar a nuestra especie. Si alguien está en necesidad, nos asistimos entre nosotros. Kilter necesita a Danni. Ella no sabe nada de los Scars o nuestras habilidades. Balen puede asistirla.

—Él traicionó a sus guerreros la última vez. ¿Qué te hace pensar que no lo hará de nuevo? —preguntó Edan.

Balen se sobresaltó.

—Porque yo digo que no lo hará —respondió Waleron. Edan nos fulminó a los tres con la mirada.
—Esto es ridículo. —Curvó las manos en puños—. ¿Cuándo termina esto? él ha escapado a su castigo demasiadas veces. Debemos terminar con eso.

Tor se quedó rígido, sin parpadear mientras miraba a Waleron. Me preguntaba si se estaban comunicando mentalmente, pero ninguno de los dos hombres revelaba algo en sus expresiones.

Tor dio un asentimiento.

—Consentiré a esto. Pero las bandas de oro permanecen. —Hizo una pausa—. Y tú irás en su lugar. —El Wraith miró a Balen—. Si huyes, si nos traicionas, sé consciente de que Waleron ya no caminará por esta tierra.

Waleron dio un asentimiento abrupto a Balen, y luego, sin otra palabra, desapareció en una nube de niebla.

—¡Eso son estupideces! —dijo Edan—. Waleron no puede permanecer en el reino.

Tor sonrió a medias.

—¿Y por qué objetas, Edan?

Edan balbuceó por un momento y luego se desvaneció en una cegadora bola de fuego.

Tor me miró.
 
—Continúa como hasta ahora y la salvación te pasará de largo. —Miró a Balen—. Deja que la naturaleza te guíe. —El suelo se estremeció, y luego se desvaneció.

No tuve tiempo para pensar en las palabras del Wraith mientras Balen sujetaba mi mano y corríamos. Tenía su teléfono fuera del bolsillo y estaba marcando antes que alcanzáramos el auto.



Se dijo poco en el vuelo de regreso a Terranova; Balen pasó la mayor parte de su tiempo en el teléfono tanto con Keir y Jedrik, mientras yo intentaba dormir para tranquilizar mis caóticas emociones. No había escuchado más de Kilter, y Balen no podía contactarlo en su celular. Estaba desaparecido en acción, y de acuerdo a Balen, eso era lo que Kilter hacía mejor.

Una vez que aterrizamos, Balen se detuvo en una tienda por ibuprofeno. Desde que yo había muerto y vuelto a la vida, continuaba escuchando palabras murmuradas que danzaban por mi mente, indescifrables y empeoraban cuando tenía gente alrededor.

Me tragué dos píldoras y di tragos al agua embotellada.

—Pensamientos —dijo Balen—. Esos que están a tu alrededor. Puedes escuchar lo que están pensando. Tienes que aprender a bloquearlos o eventualmente te volverán loca.

—¿Cómo es que no puedo escuchar tus pensamientos? —Me gustaría saber qué estaba pensando él ahora mismo. Lucía tenso, apenas me había dicho dos palabras durante todo el vuelo.

—Puedo bloquearte. Como telepatía. Es como una conexión en vivo, desconéctala.

—¿Cómo?

Su mirada viró hacia mí durante una fracción de segundo, luego regresó al camino; en lugar de un ceño fruncido, me dirigió una mueca. Placentero.

—Enfoque. Concentración. Meditación. Lo que sea funciona —respondió Balen.

Era mi culpa que estuviera actuando frío y distante. Él no se merecía eso, pero la verdad es que no ganamos esta batalla.
 
—Balen. Dije esas cosas porque… —Eché un vistazo a las bandas doradas alrededor de sus muñecas. Eran un recordatorio de lo que nos esperaba—. Estoy luchando, maldición. Pero nosotros… no ganamos esto. —Puse la mano encima de la banda y él se puso rígido—. Duele. Ver estas. Saber lo que sucederá. Duele tan jodidamente y no puedo detenerlo. Tengo que olvidarlo. Necesito hacerlo. —Una lágrima escapó y rodó por mi mejilla, luego cayó a mi camisa—. Igual que tú.

Desvió el auto al arcén y antes de que tuviera la oportunidad de hacer algo, me sujetó por los hombros y me forzó a encararlo. Hice una mueca cuando sus dedos se enterraron en mi carne.

Sus ojos verdes penetraron, y me removí incómoda.

—Balen, ¿qué…? —Repentinamente, sus pensamientos me golpearon y el aliento se me atoró.

Él estaba aterrorizado. El incidente del ahogamiento se reproducía una y otra vez en su mente. Escuché sus pensamientos y temores de perderme, la única ancla en su vida, la mujer que lo hizo reír después de años de no tener a nadie. El cómo yo lo hacía sentirse completo. Cómo lo hacía desear pelear por mí. Por él. Por nosotros.

Pero lo que lo hería más era que me había rendido con nosotros, con él. Yo no confiaba en lo que compartíamos.

Y entonces… entonces me vi rodeada por el amor que sentía por mí. Era una poderosa calidez que me envolvía, un escudo protector que se rehusaba a doblarse.

Igual de repentino que sus pensamientos inundaron mi mente, se desvanecieron. Me soltó los hombros, puso el auto en marcha y avanzó a trompicones, todo sin decir ni una sola palabra.

Estaba demasiado conmocionada para hablar. ¿Qué podía decir a los pensamientos más profundos de un hombre? me amaba y lo destruía que me hubiera rendido.

¿Podía permitir que mi corazón se rompiera? ¿no ya se estaba rompiendo? ¿qué tal si solo nos quedaban juntos semanas, días, tal vez horas? ¿lamentaría pasar nuestros últimos días juntos amando o intentando proteger mi corazón?

Cerré los ojos. Balen me sería arrebatado. Iba a perderlo.

Mi padre nunca peleó. Tal vez era tiempo de que yo lo hiciera. Por ambos.
 
—Estaciónate —ordené. Me ignoró y puse la mano en la palanca de cambios—
. Estaciónate o pondré este BMW en neutral y dejaré que la transmisión se muera en la autopista.

Balen se tomó su tiempo en detener el auto. Dejó que estuviera en ralentí mientras sus manos apretaban el volante.

—Te amo. —No hubo reacción de él mientras miraba por el parabrisas—. No soy buena en esto… mierda, apesto en esto. —Suspiré y luego me acomodé el cabello detrás de la oreja—. Mi papá… él y mi mamá se amaban muchísimo. Eran inseparables, y cuando mi mamá murió, eso lo destruyó. Nunca fue el mismo, perdido en su propio mundo, hasta que finalmente no pudo soportarlo más y se puso un arma en la cabeza.

—Lo encontré en su oficina. —Frotaba los brazos mientras un frío estremecimiento reptaba por el cuerpo—. Nunca quise esa clase de amor. —Me estiré y puse la mano sobre su brazo. Supuse que era una buena señal cuando no se apartó—. No quiero que eso me suceda nunca. Amar tanto que no pueda seguir sin esa persona. Estoy aterrorizada de que cuando finalmente te lleven, no seré capaz de seguir adelante. Caeré con tanta fuerza que no podré ser capaz de volver a levantarme.

—Tú no eres tu padre, Danni —dijo Balen, luego me miró, con rostro duro e inflexible—. Seguirás adelante porque eso está en tu alma. Eres una luchadora, una sobreviviente. Yo lo vi. Lo viví. Solo necesitas encontrarlo de nuevo. —Se estiró y ahueco mi barbilla—. Nunca me perderás. Sin importar lo que suceda, siempre estaré aquí, ya sea como estoy ahora o como una brisa en el jodido viento. Nunca te dejaré.

Balen se inclinó hacia mí y sus labios encontraron los míos. Todo estaba en ese beso, calidez, una promesa, e incluso una despedida. Me derretí en él, su boca era brusca como si estuviera imprimiendo este beso en mí para siempre.



Observé a Balen pasearse a lo largo de la estancia destruida de Ryker. Keir, Jedrik, Hack y Delara habían llegado horas antes y estaban esperando cuando llegamos.

Él pasó por encima de cojines destrozados, esquirlas de cristal y antigüedades destruidas.
 
—Ella no es una guerrera —gritó—. Su entrenamiento es inexistente. Ha sido una Scar durante horas. Horas, maldición. Consigue el amuleto, nos lo da y toma un vuelo de vuelta a Toronto.

—¿Balen? —Me ignoró, todos lo hicieron, excepto Delara, que guiñó el ojo y luego articuló hombres.

Jedrik rodó los ojos.

—Estás siendo sobreprotector. Estamos aquí para mantenerla a salvo. Joder, hombre, su telepatía sobrepasa por mucho… —Cerró la boca abruptamente, y cuando miré a Balen, supe por qué. Su mueca era fiera, y los brazos se me pusieron con carne de gallina.

Deslicé mi mano en la de Balen y di un paso hacia Jedrik.

—Nene, no. Por favor. Puedo ayudar. —Quería ayudar a Ryker. Él gruñó, y luego me miró, su expresión se suavizó.
—Nunca antes me llamaste nene.

Me encogí de hombros y apreté su mano.

—Me encanta eso.

—Jedrik tiene razón. Su telepatía es fuerte —dijo Keir, luego se dirigió directamente a mí—. Todos lo percibimos. Que Kilter te alcanzara desde tan lejos fue, bueno, no sé de nadie que tenga esa capacidad.

—Ulrich la tenía —dijo Jedrik.

Noté la repentina tensión en la habitación.

—¿Quién es Ulrich? Jedrik respondió.
—El hermano de Kilter. Él lo mató.

Kilter mató a su propio hermano y yo era la que tenía que comunicarse con ese sujeto.

Keir se giró hacia Balen.

—Kilter tiene razón. La necesitamos para que hable con Ryker en el interior.
 
—Dije que no. Encontraremos otra manera. —Balen fulminó a Keir.

—¿Tengo algo que decir al respecto? —pregunté.

—Su telepatía es demasiado fuerte para que no la utilicemos, Balen. La vida de Ryker está en peligro —argumentó Keir.

—Lo haré —dije. Keir asintió.
—Bien. Kilter es complicado, pero puede confiarse en él. Hablé con él hace una hora y, quienquiera que sean estos sujetos, tienen a Ryker contenido en una habitación hecha de acero. Deben saber sobre nuestros límites telepáticos y han tomado precauciones.

—¿De verdad puedes hacer eso? ¿hablarnos a través del acero? —preguntó Jedrik.

Me encogí de hombros.

—No tengo idea.

Delara se sentó junto a Jedrik en el sofá. Él le alborotó el cabello y ella lo golpeó en el hombro.

—Si Kilter te alcanzó en Zugarramurdi en una cueva, entonces puedes alcanzar a cualquiera —dijo Delara.

Jedrik se frotó las manos.

—Entonces ¿cuál es el plan? porque he estado ansiando algo de acción durante semanas.

—Si te cortaras tu cabello de chica, tal vez conseguirías algo de acción —dijo Hack.

Jedrik sacudió sus rizos rubios sueltos y bailaron sobre sus orejas.

—Sí, bueno, al menos tengo mucho. Parece que tú necesitas que te hagan implantes.

Hack cargó hacia él. Estaba a punto de aterrizar encima de Jedrik cuando Keir levantó las manos y la mesa de café se puso de lado, flotando. Hack se estrelló contra ella.
 
—Hack, madura —dijo Keir. Fulminó a Jedrik cuando soltó una risita y levantó la mano cuando Jedrik iba a hablar—. Ni una palabra.

Delara susurró algo a Jedrik, y él maldijo entre dientes.

—De acuerdo con la última comunicación con Kilter, está a un par de horas al norte de aquí. Su mensaje de texto decía que llevaron a Ryker a alguna especie de complejo. —Keir miró a cada uno de ellos—. Jedrik y Delara, ustedes viajarán a la ubicación de Kilter conmigo. Danni y Balen, recuperen el amuleto, luego reúnanse con nosotros allí. Nadie irá tras Ryker hasta que yo dé el visto bueno.

Hack se aclaró la garganta.

—¿Y yo? Jedrik se rio.
—Este trabajo es para los chicos grandes, zopenco.

—Come…

Keir interrumpió.

—Tú te quedarás aquí. —Levantó la mano de nuevo—. Tu habilidad es con las computadoras. Encuentra todo lo que puedas sobre ese complejo. Quiero los planos de construcción, quién es el dueño, qué sucede allí, cuánto tiempo lleva allí. Quiero saber cuántos baños tiene ese maldito lugar.

Hack asintió.

—¿Qué hay con eso del amuleto? —preguntó Jedrik.

—Lo que sea que sea, será mejor que valga la pena —dijo Balen.

—Kilter dijo que lo mantuviera cubierto —ofrecí.

—Mierda, una cosa de brujería. —Jedrik elevó las cejas y sonrió—. Kilter, ese hijo de perra, es…

—Peligroso, letal, calculador. Y prefiere trabajar solo —dijo Keir.

—Sí, me estoy meando en los pantalones por encontrarme con él—murmuró Jedrik.

—No seas grosero. —Delara le golpeó la pierna.
 
Él se encogió de hombros.

—No puedo ser encantador todo el tiempo.

—Inténtalo —dijo ella.

—También te amo —respondió Jedrik. Keir se giró hacia Balen y asintió.
Balen continuó con el plan.

—Jedrik, necesitamos explosivos. Después que Ryker esté fuera, destruiremos el lugar. Asumamos el peor escenario posible.

Balen hablaba sobre quién debía traer qué y sobre escenarios que esperar. Noté que todos escuchaban y lo tenían en alta consideración, haciéndole preguntas y respetando sus respuestas. Era obvio que, a pesar del pasado, aún confiaban en él e iban a seguir su liderazgo.

Delara y Jedrik eran como hermanos, juguetones, burlones, y discutían, todo al mismo tiempo. Era obvio que compartían un profundo amor el uno por el otro.

Había algo extraño sobre Delara, como si estuviera poniendo una fachada. Era casual, directa, y agradable, y aun así cada uno de sus músculos estaba tenso. Sus ojos estaban… no podía precisarlo con exactitud. Atormentados o algo.

Todos se levantaron y empezaron a abandonar la habitación.

—¿Cuál es su historia? —susurré a Balen.

—¿Delara? —Balen frunció el ceño—. La chica ha tenido una vida bastante jodida.

—¿Vive en casa de Keir? —Nunca la había visto allí, pero eso no significaba nada.

—Solía hacerlo. Después de que sucedió esa mierda con Ryszard, se marchó.
Solo apareció cuando yo volví, pero ya no vive con el Talde.

—Luce… no lo sé, ¿cómo si estuviera ocultando algo? Balen se encogió de hombros.
 
—Probablemente. Hace siglos, ella y Waleron estaban enamorados. Pero eso terminó bastante trágicamente. —Se inclinó y me mordisqueó la oreja, y mi vientre hizo volteretas—. Nunca superaré lo delicioso que hueles.

—¿Cómo canela? —pregunté. Echó la cabeza hacia atrás y se rio.
—Joder, sí.

—¿Ya tienes el amuleto?

La voz de Kilter se dejó caer en mi cabeza e hice una mueca. Su voz era más profunda, con una ligera ronquera y sonaba cansado y más molesto. Enfoqué mi mente en las palabras que deseaba comunicar.

—No, justo estamos…

—Inútil. ¿Entiendes que cada segundo que tardas, están haciendo experimentos con Ryker como si fuera una maldita rata de laboratorio? Lo quiero para ayer. ¿Entendido?

Kilter era ofensivo y vulgar como siempre. Si yo fuera tímida y asustadiza, haría que llorara cada vez que abriera su vil boca.

—Estamos cerca. No te desquicies. Te contactaré cuando lo tenga.

—Joder.

—¿Por qué tiene que hablarme a mí? eres un antiguo. ¿No puede mejor hablar contigo? —pregunté.

Balen rio entre dientes.

—¿Kilter está siendo su yo encantador de siempre? —Me frotó la espalda con la mano—. Tu telepatía es la más fuerte, lo que lo hace más fácil para él. Con la distancia entre nosotros, sería como una mala conexión si intentara hablar con cualquiera de nosotros. También aumenta la fortaleza entre ustedes dos. Aunque no puedo decir que me complazca, la conexión ayudará cuando empieces a comunicarte con Ryker. Kilter y él han estado juntos por cien años y son cercanos. Bueno, tan cercanos como Kilter pueda serlo. Conoce a Ryker mejor que cualquiera de nosotros.

—Me gustaría conocerlo… no me agrada Kilter. Balen se inclinó y me besó.
 
—Probablemente el único que queda vivo, quien lo hace es Ryker. Encontraba eso fácil de creer.
Hack ya había entrado al estudio de Ryker y estaba en la computadora. Jedrik y Delara habían empacado y estaban listos para irse.

Keir agarró un morral del diván en la esquina de la habitación y se lo colgó sobre el hombro.

—Te contactaré una vez nos reunamos con Kilter —dijo a Balen.

—¿Lista? —Balen me preguntó.

Joder, sí. Además, si no hacía esto, tendría que lidiar con Kilter.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Lun 11 Sep - 15:26

26


Danni

—¿Por qué los chicos siempre eligen cuevas?

—Lo haría por ti si pudiera.

—No, debo. —Pero él no podía de todos modos. Kilter me había dicho que solo yo, o una mujer delgada, sería capaz de entrar al túnel donde el amuleto estaba escondido, además Hannah me había dado a mí el brazalete. Así que, significaba que iría.

Balen extendió su mano y la tomé, instantáneamente sintiendo la calidez cubriendo mi cuerpo. La vida de Ryker estaba en juego. No pierdas la cabeza.

Entré a la cueva y la humedad se ceñía a mi cuerpo. Aire frio se colaba hasta mis huesos, sofocando mi respiración. Mis manos comenzaron con los alfileres y agujas en las puntas, tratando de funcionar. Inhalaba lenta y fácilmente. La mano de Balen apretó la mía y sentí su fuerza y equilibro, el cambio en mi cuerpo.

Ir a mi lugar feliz. Siempre pensé que mi terapeuta estaba jodiéndome con esas cosas, pero tenía que admitir, ayudaban. Cielo azul, brisa suave, hierba bajo mis pies. Árboles meciéndose.

La voz de Balen derivó en mi mente.

—Y follándote en la hierba.
 
Sentí una burbuja de risa debido a Balen leyendo mis tontos pensamientos de mi lugar feliz.

—No tontos, pequeña.

—Estoy cambiando mi lugar feliz cuando salgamos de aquí.

—¿Para incluirme? Puse los ojos en blanco.
—No, se supone es un lugar donde nadie puede encontrarte. Donde estas a salvo de todo el mundo.

—Estas a salvo de todo el mundo en mis brazos. Y quiero tu lugar feliz para incluirme.

Sí, podía hacer eso. Él era mi lugar feliz. Siempre seria mi lugar feliz. Me acerqué a él y besé su hombro.

—Está bien.

Llegamos hasta el claro, al final del túnel donde Kilter me había llevado antes.
Mi corazón se aceleró, pero mi pánico era mucho menor.

Balen se arrodilló y quitó la suciedad alrededor de la cuadrada puerta en el suelo. Tiró de la vieja manija oxidada y se abrió con un chirrido.

Me asomé dentro del agujero y vi una escalera de madera. Incluso con mi vista, que había aumentado desde el cambio, todavía era incapaz de ver el fondo. Era un agujero, lo suficientemente grande para una mujer. Por eso Kilter insistió que sería la única en ir, ni él o Balen eran capaces de encajar en esa trampa. El muleto debía haber pertenecido a Hannah. Me preguntaba si de alguna manera Hannah había sabido que el ataque sucedería. ¿Por eso me dio la llave de la caja?

—Puedo hacer esto.

Balen ahuecó mi barbilla y me giro para mirarlo.

—Sí, puedes. No permitiré que nada pase, ¿está bien? Tomé varias respiraciones profundas y asentí.
Balen me pasó una linterna y luego me ayudo a entrar en la abertura. Sus tranquilas, y pacientes palabras se cernieron a través de mi mente mientras bajaba por la escalera. Mantuve mis ojos cerrados y me traslade metódicamente, un paso
 
tras otro. Mis hombros rozaban la tierra en ambos lados, y suciedad se desmoronaba. Tragué saliva mientras un repentino pánico agarró mi pecho. Luché para controlar mis pensamientos de quedar sepultada viva, atrapada.

—Respira, bebé

El sonido de la voz calmada de Balen en mi mente me hizo sentir como si él estaba sosteniendo mi mano. Tomé tres respiraciones profundas luego continúe bajando.

Este maldito amuleto mejor que sea bueno y no solo algún recuerdo que Kilter quería poner en su repisa. Mataría al bastardo egoísta si lo fuera.

Mi pie tocó el suelo y vi el espacio de acceso a la derecha de la escalera. Santa mierda, no. De ninguna forma. No podía hacer esto. Mi corazón bombeó violentamente y mi estómago se anudo. Me agarre de la escalera. Escapar. Salir. Era como el agua, excepto que ahora estaba ahogándome en tierra.

—Escucha mi corazón. Escucha mi respiración. Concéntrate. Hazlos coincidir con los tuyos. Siente tus manos, tus piernas, son libres. Estoy aquí. No estás sola.

—Balen, no puedo… yo… estoy asustada.

—Lo sé, bebé.

Agarré la escalera de madera, un pie en el último peldaño, lista para lanzarse tan rápido como pudiera. Calor se disparaba desde mi muñera hasta mi brazo y luego a través de mi pecho y hacia mi estómago. Pensé que estaba alucinando cuando del brazalete de perlas brillo una suave luz azul bebé. Mire fijamente el brazalete mientras el calor se elevaba a través de mis extremidades, prestándome su fuerza.

Oh, Dios, Hannah. Tú sabía. Tú sabía.

Cerré los ojos y tome una profunda respiración. Podía hacer esto. Hannah sabía que el amuleto sería necesario. El brazalete de perlas aumento su brillo y la sensación de hormigueo en mis miembros desapareció. No te rindas. No falles.

Solté la escalera y caí de rodillas. Gatea. Un paso a la vez.

—¿Danni?’

—Estoy bien
 
Hice mi camino a través del estrecho túnel. La suciedad se desmoronaba a mí alrededor mientras mi cuerpo rozaba contra las paredes. Supuse que Hannah había elegido este lugar así solo unos pocos serían capaces de recuperar el amuleto. No había ninguna posibilidad que un hombre pudiera encajar en este agujero, y al intentarlo las paredes se derrumbarían, supuse que Kilter había tratado.

Suspiré cuando la linterna ilumino la caja de acero. Me apresuré hacia ella, y luego rápidamente desaté el brazalete y empujé el pestillo en la cerradura de la caja. Escuché un clic y levante la tapa. Sentí dentro hasta que encontré el medallón que estaba colgando en algún tipo de cuerda. Encajó en mi palma, tenía bordes con ocho puntos y algún tipo de grabado en la superficie. Deslicé el medallón dentro del bolsillo trasero del pantalón, me coloqué de nuevo el brazalete en la muñeca, recogí la linterna, y luego comencé a gatear hacia atrás.

Fue un proceso lento, y ahora que tenía el amuleto, solo quería salir tan rápido como podía. Mi mente gritaba mientras la tierra continuaba cayendo a mí alrededor, y cada pulgada que retrocedía se hacía más desesperada. Mis piernas golpearon algo y grité, asustada, el túnel había colapsado. Mi corazón golpeo contra mi pecho y comencé a hiperventilar. Se había derrumbado. El agujero había colapsado detrás de mí y estaba atrapada. Enterrada viva.

Del brazalete resplandeció un brillo azul y sacudidas de calor dispararon a través de mi cuerpo, pero no era suficiente.

—Danni. Joder. Detente. No te muevas. Concéntrate. Piensa a donde tienes que ir.
Siente con tus manos el alrededor. Lentamente. Amable y lento.

—Maldita sea, esta mierda. —Traté de levantarme, pero mi cabeza golpeó la tierra y gránulos cayeron en mi cabello.

—¡Danni! —Su voz era tan fuerte, era como si él me hubiese abofeteado—. Haz lo que digo.

Lagrimas corrieron por mi rostro, y mi cuerpo temblaba, pero sentí alrededor de mi hasta que golpeé algo. Madera. Era la escalera. Mis pies se habían topado con la escalera. Me moví a un lado y retrocedí lo suficiente para levantarme. Me aferré a la escalera y subí corriendo los escalones tan rápido como mis temblorosas piernas me permitieron tomarlos.

Balen agarró mi brazo y me sacó el resto del camino, y colapsé en su abrazo.

—Está bien, oficialmente soy una gallina. Balen me sonrió y besó cada lágrima.
 
—Estoy orgulloso de ti, bebé.



Balen
Condujimos hasta la ubicación que Keir nos había dado. Nos tomó una hora y cuarenta y cinco minutos atravesar las sinuosas carreteras con grandes bancos de nieve. Llegamos al hotel justo después de las tres de la mañana.

Jedrik abrió la puerta con una amplia sonrisa y la boca llena.

—Hey, Delar —gritó sobre su hombro—, más se nos unen a la fiesta de pijamas. Espero que estén llevando bastante ropa porque el strip poker está en la lista de cosas por hacer.

—Oh, eso es desagradable, Arrow. Eres como mi hermano —dijo Delara desde el otro lado de la habitación.

Jedrik le giñó un ojo a Danni luego de que un par de migajas de lo que parecían frituras cayeran de su boca.

Ella sonrió.

—¿Eso quiere decir que la comida chatarra está presente? porqué estoy hambrienta.

Jedrik levantó una bolsa de papas fritas sin abrir.

—Hecho.

Ella apuntó a la bolsa de frituras y luego juguetonamente golpeó mi pecho.

—Ves, te lo dije.

—Mmm —murmuré mientras entraba en la habitación, tres botellas de Coca Cola, tres bolsas de frituras, y una caja de pizza vacía. Sin Kilter o Keir.

—¿Kilter? —pregunté.

—Puerta de alado —dijo Jedrik—. Ya no podíamos aguatar su actitud de perra, así que le conseguimos la habitación extra. El jodido tipo se niega a dormir. Todo
 
lo que hace es pasearse de un lado al otro, jurando y maldiciendo. —Los ojos de Jedrik resplandecieron de color dorado brillante mientras dirigía su mirada a la pared—. Síp, aun paseándose de un lado al otro. Te garantizo que el tipo no ha dormido desde que todo esto se vino abajo.

—¿Está manejable?

Jedrik se encogió de hombros metiendo su mano en la bolsa de frituras para luego empujar un puñado en su boca.

—Supongo. Hubo un pequeño altercado cuando colapsó hace un par de horas.
Me reí hasta el culo. A Kilter no le gusta ser motivó de risas.

Delara resopló.

Danni se alejó de mí y se metió en el baño. Escuché la ducha abrirse y la imagen de su cuerpo desnudo bajo el chorro de agua caliente me tuvo moviéndome inquietamente. Todo el camino hasta aquí quería empujarla y follarla después de lo que había hecho en esa cueva.

—¿Dónde está Keir?

—Oh, esta parte es buena —dijo Jedrik sentado en el borde de la cama y mirando la televisión—. Joder, él sí que puede disparar una flecha. —Miré la pantalla y vi El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey reproduciéndose. Sin alejar su mirada de la televisión, Jedrik continuó—: Sí, está consiguiendo algo para comer. No estaba de acuerdo con la pizza y la frituras. Algo sobre salud, Anstice, y hacer bebés.

Caminé y me senté en la silla de madera de la pequeña mesa. Delara se sentó a mi lado y empujó su iPad cerca de mí. En la pantalla estaban los planes del compuesto.

—Hack me envió esto. Una pared de ladrillo de veinte pies de alto alrededor de todo el lugar —dijo ella—. Una entrada con seguridad veinticuatro-siete. Las paredes no son un problema para nosotros, excepto por los sensores de movimiento. No tenemos oportunidad de atravesarlos sin activar todo tipo de alarmas. —Ella señaló los tres edificios—. Él podría estar en cualquiera de estos tres. Todos con cinco pisos y probablemente niveles subterráneos. Necesitaremos que Danni trate de contactar a Ryker y vea si él puede darnos su localización.

Continuamos discutiendo el diseño y el resto de la información que Hack había descubierto, la cual era mínima. Es una gran instalación, pero muy reservada. Habíamos descubierto que un científico la poseía y era supuestamente algún laboratorio para investigación genética. Una cubierta, sin duda.
 
—Iremos mañana en la noche —dije.

—A la mierda. —Kilter estaba de pie en la puerta. Estaba pálido y tenía círculos oscuros bajos sus ojos—. Lo sacaré.

Delara resopló.

—Apenas y puedes ponerte de pie.

—No has visto el lugar por los últimos dos días, ¿o sí? —respondió Kilter—. Los sensores de movimiento se apagan durante el día. Probablemente porque hay luz diurna y el lugar está abierto como un campo de golf. Los guardias caminan el perímetro en su lugar. Puedo atravesar los guardias.

—No en tu estado —murmuró Jedrik, sus ojos aún fijos en la televisión.

—¿Dónde está el amuleto? —Los ojos de Kilter se estrecharon en la puerta del baño—. ¿Ella está allí?

Me tensé mientras Kilter caminaba hacia el baño, pero llegué allí ante de que él lo hiciera, bloqueando su camino.

—Sal de mi camino imbécil —dijo Kilter—. Quiero el amuleto.

—Ella saldrá en un segundo. —Bajé mi voz—. Pero si quieres joder conmigo, continúa.

La puerta del baño se abrió y Danni estaba de pie allí, con el cabello mojado y las mejillas sonrojadas por el agua caliente. Ella nos miró y fue obvio que averiguó por qué era el enfrentamiento. Alcanzó su bolsillo trasero y sacó el amuleto, luego lo empujó en el pecho de Kilter.

—Eres un imbécil.

—Nunca dije lo contrario. —Sus dedos se curvaron alrededor del amuleto—.
Trata de llegar a él.

Danni lo ignoró y caminó para sentarse en la cama junto a Jedrik y secó su cabello con una toalla.

—No has dormido en ¿qué? —Inclinó su cabeza a un lado y sonrió. Estaba leyendo los pensamientos de Kilter—. Días. Bueno, estoy segura de que podría derribarte sobre tu culo en unos cinco segundos a pesar de mi falta de entrenamiento.
 
El cuerpo de Kilter se tensó. Sus labios se apretaron mientras la miraba. Él vaciló unos segundos antes de volverse y caminar hacia su habitación.

Jedrik silbó.

—¿Viste su rostro? bien molesto. Suspiré.
—Kilter es peligroso. Está al borde del quiebre y no confío en él.

—Así que en otras palabras, no es un jugador del equipo —dijo Jedrik.

Delara lanzó una lata vacía hacia la cabeza de Jedrik. Él se agachó, pero no a tiempo.

—Cálmate Arrow. Balen tiene razón. Kilter es letal. Y aunque eres un dolor el culo, quiero que vivas.

Jedrik puso sus manos en su cabeza.

—También te amo, Sass.

Para el momento en que logré bañarme, Keir estaba de regreso y discutiendo algo con Delara y Jedrik. Kilter había regresado, apoyado contra la cómoda con sus brazos cruzados, y Danni estaba sentada en la cama pareciendo tan molesta como Kilter. Supongo que los dos habían tenido unas palabras de nuevo.

Caminé hacia la cama y me senté a su lado.

—¿Lista? —Ella cruzó sus piernas y asintió—. Visualizar a la persona en tu mente ayuda. Su voz, cómo luce, su actitud. —Puse mi mano en su muslo—. Concéntrate sólo en Ryker.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Lun 11 Sep - 15:32

27


Danni 

Cerré los ojos, pensando en Ryker, su risa cuando Hannah se burlaba de él, el sonido de su voz, como se sintió cuando me dio la mano.

Relájate.

Keir estaba pensando en Anstice.

Concéntrate.

La   mente   de   Jedrik estaba contemplando qué película quería ver a continuación. Era entre Underworld y Hook.

Ryker. Tengo que concentrarme en él.

Los pensamientos de Kilter se sobreponían a todos los demás,

—Ella es inútil. Debería haberlo sabido. Joder, no puede hacerlo. Mis ojos se abrieron y miré directamente a Kilter.
—No puedo hacerlo cuando estás en mi maldita cabeza. Kilter vino hacia mí con un gruñido feroz.
Balen saltó de la cama y lo empujó en el pecho.

—Apártate.
 
Alcé la voz.

—Tú eres la razón —le dije a Kilter—. No me puedo concentrar cuando todo lo que escucho es tu negatividad.

—Fuera. Todo el mundo fuera —dijo Balen.

—Pero yo no hice… —comenzó a decir Jedrik.

—En la otra habitación —dijo Keir—. Ella es un reflector y todavía tiene que aprender cómo aprovechar los pensamientos. Si ella se está enfocando, podría estar atravesando algunos de los bloqueos en nuestras mentes.

Kilter se cruzó de brazos y se quedó parado cerniéndose al pie de la cama.
Balen lo fulminó con la mirada. Kilter le devolvió la mirada, negándose a ceder.

—Sal o no hago esto. —Este era el más grande idiota que alguna vez había conocido. Y hubo un momento en que pensé que Keir era controlador. El nombre de este tipo era controlador.

—Quiero saber todo lo que él dice. Palabra por palabra. —Kilter estaba furioso, pero sabía cuándo retroceder. Él era peligroso e inteligente, una combinación mortal.

Esperé hasta que la puerta de conexión se cerró antes de cerrar mis ojos de nuevo. Sentí a Balen en el otro lado de la habitación, prestándome su fuerza con el ritmo constante de su corazón, pero mantuvo sus pensamientos bloqueados.

—¿Ryker?

Relájate. Respira. Siéntelo. Repetí una y otra vez. Me lo imaginé con Hannah en sus brazos, una sonrisa en su rostro. Relajado, cómodo, y totalmente enamorado.

—¿Ryker?

Recordé sus oscuros, agudos e inquisitivos ojos marrones. Recordé su voz, cuan profunda y calmante era cuando hablaba con Hannah.

—¿Ryker?

Su voz era diferente, cuando me llegó con un agudo agonizante dolor.

—¿Quién diablos eres tú? no hay Scars que puedan alcanzarme en este lugar.

—Es Danni. Y sí, yo puedo. Necesitamos saber…
 
—Déjame malditamente solo, —dijo Ryker—. Revienta este lugar hasta las nubes.

Jadeé cuando un fuerte dolor se disparó a través de mi cuerpo. Su dolor. Su pérdida. Hannah estaba muerta y él quería morir.

—Ella habría querido que vivieras.

—Tú no sabes una mierda sobre ella o sobre mí.

No le hice caso. Él estaba herido; el tipo acababa de perder a la mujer que claramente amaba más que a nada.

—Tenemos el amuleto de Hannah —dije, preguntándome si él sabía acerca de eso.

—Maldito Kilter. Él no me debe nada. Dile que tome el amuleto y se vaya.

—Creo que ya sabes que no va a hacer eso —le dije. Le oí gemir y luego un feroz gruñido de dolor.
—Ryker? ¿Ryker que está pasando?

—No… vengan… por…

—¿Ryker? ¿Ryker?

—Maldición. —Mis ojos se abrieron.

Balen se sentó en la cama junto a mí, sosteniendo mi mano. No lo había sentido. Era como si yo estuviera fuera de mi cuerpo cuando la telepatía era tan intensa.

—Él quiere que lo dejemos —dije—. Está tan herido por la pérdida que no creo que realmente se preocupe mucho por el momento. Pero… —dudé y suspiré—, ellos estaban haciéndole algo. No sé qué. Tenía dificultad para hablar, y luego se había ido. No sé si se desmayó o qué.

—¿En cuál edificio está? —Exigió Kilter desde la puerta. El idiota había estado escuchando…imagina.
—No lo dijo. Quiere que tomes el amuleto y te vayas. Dijo que no le debes nada. —Vi la expresión de Kilter y me molesto que pudiera permanecer tan impasible. Probé mi habilidad recién descubierta, pero en este momento la mente de Kilter era una pizarra en blanco.
 
—Él diría eso —dijo Kilter—. Mañana, lo sacamos maldición. Espero que tengas un lugar para entonces. —Se dio la vuelta y se marchó.

Me sentía como para sacarle la lengua. No la pondría delante de él para que la cortara si yo lo hacía.

Balen me atrajo junto a él, apartando mi cabello de mi rostro. Cerré los ojos, los escalofríos corriendo por encima de mi piel ante su suave caricia. Besó mi sien y su mano empujó mi cabeza hacia su hombro.

—Vamos a dormir durante unas horas, y entonces tratas de alcanzarlo de nuevo —dijo Balen.

Me acurruqué junto a él, mi cabeza descansando sobre su pecho, mi mano sobre su corazón.



Me desperté con los brazos de Balen alrededor de mi cintura; su cabeza acunada en el hueco de mi cuello. La voz molesta y ronca de Kilter llegó a todo volumen en mi mente como una bocina de automóvil.

—Consíguelo ahora. Estoy dentro.

Salté sentándome.

—¿Qué?

—¿Cual edificio? —Exigió Kilter.

—Ah, mierda —dije. Balen despertó mi lado y al instante estaba en estado de alerta—. Kilter entró. No se suponía que fuera todavía, ¿verdad?

Balen pasó su mano por el cabello.

—Mierda. —Gritó a la habitación de al lado—. Keir, trae tu culo aquí, tenemos un problema.

—¿Ryker? Ryker, por favor. Kilter está en el complejo.

Nada.

—¡Ryker! ¡despierta de una puta vez!
 
Su voz era débil y desigual. Tenía la esperanza de que fuera porque él estaba durmiendo, y no por cualquier cosa que ellos podrían estar haciendo con él.

—Te dije…

—Sí, bueno, Kilter no escucha muy bien. ¿Cuál edificio?

—Estaba drogado. No sé dónde diablos estoy —dijo Ryker

—¿Cuándo te sacaron del vehículo, en qué dirección fuiste?

Esperé. Silencio. ¿Estaba pensando? ¿había vuelto a caer dormido?
¿desmayado?

—A la derecha —respondió Ryker, y yo solté un suspiro de alivio—. Luego recto, luego paramos. Un código de seis dígitos fue tecleado, y entonces entramos en un edificio. Luego… luché contra ellos y me inyectaron más fármacos.

Transmití la información a Kilter.

—El amuleto. Está en la otra habitación detrás de la mesita de noche en la pared.
Consíguelo —exigió Kilter.

—Kilter la puesta del sol es en dos horas. No hay tiempo suficiente para que salgas antes de que los sensores estén colocados de nuevo.

—No tengo la intención de salir hoy. Consigue el amuleto. Te necesito cerca. No estoy seguro de lo lejos que el amuleto funcionará. Ve al acantilado en el lado este del complejo.  Keir sabe dónde está.

—Pero, ¿qué se supone que haga con el amuleto?

—Cuando te diga, descúbrelo, ponlo alrededor de tu cuello, y sostenlo entre tus palmas.
Piensa en Ryker y Hannah.

—Pero, ¿qué es…?

La voz de Kilter era dura.

— No cuestiones. Solo hazlo.

Bien. ¿Tenía otra opción?

—Kilter… se cuidadoso. —Ni idea de por qué dije eso. Odiaba al dominante monstruo del control.
 
—¿Qué demonios cree él que está haciendo? —dijo Balen. No tenía respuesta y Balen no parecía como si quisiera una—. ¿Cómo diablos espera sacarlo por su cuenta?

—El amuleto —dije—. Él dice que va a proteger a Ryker de alguna manera. — Le dije lo que dijo Kilter y, al final, Balen estaba echando humo.

—No te quiero ni cerca de ese maldito lugar. —Su voz se elevó mientras Delara, Jedrik, y Keir entraban por la puerta contigua.

Los rizos rubios de Jedrik estaban en completo desorden y se estaba frotando la entrepierna.

—¿De qué trata todo este barullo?

—Kilter está en el complejo. Planea sacar a Ryker por sí mismo —dijo Balen. Jedrik se encogió de hombros.
—Podrías haber imaginado que haría algo estúpido como eso. Él trabaja solo.

—Es un idiota —dijo Keir—. Y pudo haberlo estropeado para todos nosotros. Balen repitió la conversación que tuve con Kilter.
—El acantilado es el único lugar escondido, pero si la descubren, va a ser atrapada.

—Si él se las arregla para salir en silencio, no vamos a tener que preocuparnos por ello —dijo Jedrik—. Pero dudo mucho que vaya a suceder. Kilter es un vaquero.

— No tenemos muchas opciones —dijo Keir, sacando su celular—. Me pondré en contacto con Hack. Si se las ha arreglado para entrar en su sistema informático, él podría arreglar una distracción.

—Entonces, ¿cuál es el trato? —Preguntó Jedrik.

—Delara, intenta seguir los movimientos de Kilter y mantennos informados de lo que está haciendo. Jedrik, utiliza tu visión para conseguirnos tantos datos como puedas de todo el perímetro. Tenemos un día para conseguir bloquear este lugar.

Keir colgó el teléfono.

—Hack necesita más tiempo para entrar en su sistema. —Keir pateó la pequeña silla de madera en el escritorio y esta se volcó—. Maldito Kilter.
 
—Mantendré vigilada la puerta. Si hay alguna sospecha de que estamos allí, voy a olerla —dijo Balen.

—Voy a ir contigo —dije. Balen frunció el ceño.
—De ninguna jodida manera, y esta vez, Danni, sin discutir. Te estás quedando aquí. Punto.

No discutí.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Lun 11 Sep - 15:54

28


KILTER


La agarré por la espalda justo cuando terminaba de introducir el código. Mi brazo se cerró en torno a su cintura y tiré de ella contra mi pecho con una brusca sacudida.

—Mantén la boca cerrada. —Apreté mi cuchillo contra su garganta—. Abre la puerta.

Su espalda se puso rígida, pero obedeció sin ninguna pregunta. La mantuve contra mi pecho mientras entrábamos. Una cámara colgaba en el extremo derecho y se volvió lentamente en nuestra dirección. La empujé contra la pared, manteniendo nuestros cuerpos fuera de su rango.

Examiné el techo y luego a lo largo de toda la longitud de la pared. Ahí. Un ducto de ventilación. La cámara giró en nuestra dirección. Mierda. La empujé hacia adelante con mi cuchillo todavía contra su yugular. Ella todavía no había intentado gritar, lo que era una ventaja. De hecho, la chica no me había dado pelea en lo absoluto.

Supuse que teníamos veinte segundos antes de que la cámara nos atrapara. Llegué al ducto de ventilación y la empujé hacia el suelo, entonces puse mi rodilla sobre su espalda.

—Grita y te romperé el cuello. —Usando mi telekinesis, me concentré en los tornillos del ducto, y lentamente, uno por uno, comenzaron a moverse. Un leve jadeo emergió de la chica y presioné sobre su espalda.

Tiré de la cubierta de la pared.
 
—Dentro. Ahora.

—Si estoy desaparecida, él…

La tomé del brazo y empujé hacia el ducto de ventilación. Ella trepó dentro y gruñí ante el eco del sonido que se producía mientras se abría camino por el conducto. Salté al interior detrás de ella; después puse la cubierta del ducto de vuelta en su lugar. Me centré en los tornillos y uno por uno flotaron en el aire hasta insertarse en sus respectivos lugares.

Me arrastré a lo largo del ducto de ventilación hasta llegar al punto en que este se dividía en dos direcciones. La chica se sentó esperando por mí.

—Un solo sonido y este cuchillo —deslicé mi dedo a lo largo de la hoja—, rebanará tu garganta.

Ella no reaccionó y di las jodidas gracias por no haber tomado a una perra gritona que fuera un dolor en el culo. Podía lidiar con esta chica.

Me senté con la espalda apoyada en uno de los lados del conducto en espiral, las piernas dobladas y un codo descansando sobre una de mis rodillas. Miré a la mujer, quien tenía sus brazos cerrados alrededor de sus rodillas y la mejilla apoyada contra ellos. Su cara estaba demacrada, pálida con oscuros círculos bajo sus ojos…una patética mirada.

Los pantalones vaqueros que llevaba se adherían a su inexistente cuerpo. Sin pechos, culo, o muslos. Dios, podría partirla por la mitad.

Las siguientes palabras que salieron de mi boca fueron una sorpresa.

—¿Cuál es tu problema? ¿estás enferma?

Su cabeza se alzó y miré dentro de sus blancos, vacíos ojos marrones. Incluso sus labios eran finos.

—¿Eres sorda? respóndeme. —Estaba acostumbrado a que los otros hicieran exactamente lo que les ordenaba.

—No. —respondió.

Mantuve mi expresión fría y las palabras duras.

—¿Por qué te ves como un esqueleto que consiguió que le sacaran la mierda?
 
Ella abrió la boca para hablar, y luego la volvió a cerrar. Podía ser paciente cuando era necesario y teníamos toda la noche. La miré, el ligero movimiento de sus dedos a medida que se entrelazaban, sus ojos mirando hacia la nada.

Cuando finalmente habló, su voz era suave. Si no tuviera una audición mejorada, no habría forma alguna en el infierno de que pudiera haberla escuchado.

—No lo sé.

Está bien, estaba jodida. Ella era una máquina sin emociones, sin deseos de luchar, sin pasión. Un polvo muerto. No es que yo siquiera lo considerara. Diablos, no. Me gustaban las mujeres con curvas, muslos que pudieran envolverse alrededor de mí, y un trasero que pudiera agarrar.

Por qué mierda pregunté, no tenía idea.

—¿Has considerado comer? Ella ignoró mi pregunta.
—Simple como la mierda. Abres el refrigerador, ve comida, toma comida y te la llevas a la boca. Masticas. Tragas.

Sus ojos miraron directamente hacia mí y se encontraron con mi fría mirada.
Luego se encogió de hombros y apoyó la cabeza en sus rodillas.

Bueno, al menos ella no estaba por la labor de quejarse sobre pasar hambre durante las siguientes doce horas que estaríamos atrapados aquí. Un mechón de cabello le cayó sobre el rostro y mi mano se extendió para empujarlo de vuelta en su lugar. Me detuve a pulgadas de tocarla. ¿Qué mierda estaba pensando? iba a matarla en unas pocas horas.

—Acuéstate y duerme un poco —ordené.

Cuando no se movió, la tomé de los hombros y la forcé a tumbarse. Por desgracia, su cabeza quedó a pulgadas de mi muslo. Su esencia flotó hacia mí y me tensé cuando mi polla se movió. ¿Qué carajos? Yo en serio necesitaba echar un polvo. Me aparté, entonces apoyé la cabeza en el túnel y cerré los ojos.

Tomó diez minutos empezar a escuchar hombres corriendo por el pasillo. Portazos y hombres gritando con voces llenas de pánico. ¿La estaban buscando? me preguntaba si era un científico. Ellos no estarían tan frenéticos si ella fuera solo un conserje. ¿Quién demonios era?
 
Miré a la mujer que yacía en silencio a mi lado. Si ganara treinta libras, podría ser considerada hermosa. Unas pocas pecas adornaban el puente de su pequeña nariz y sus largas pestañas eran de color negro azabache.

Sabía que ella estaba fingiendo dormir. Cristo, la chica se encogía cada vez que se escuchaban pasos corriendo por el pasillo. Tenía curiosidad y estaba sorprendido de que hubiera podido mantener la boca cerrada. Un grito nos hubiera tenido instantáneamente siendo atrapados.

Tal vez quería vivir. No había duda alguna de que la mataría si abría la boca. Quizás no luciera como la gran cosa, pero era jodidamente inteligente para hacer lo que se le dijo.

Mis sentidos se pusieron en alerta máxima. Jesús. ¿Qué carajos?
Conocía ese aroma y apestaba a los CWO. ¿Qué demonios estaban haciendo aquí? esos bastardos, podrían atrapar mi telepatía… mierda. Tendría que poner la radio en silencio hasta que fuera hora de patear algunos traseros.

Yo no era tomado por sorpresa con frecuencia. Había estado rondando este lugar por varios días y fallé en recoger la presencia de los CWO. ¿Cómo demonios había sucedido eso? había usado mi visión para escanear a cada guardia y ninguno había sido un CWO. ¿Se mantenían bajo tierra a menos que hubiera una emergencia? montón de mierda. Bueno, al menos iba a eliminar un montón de mierda.



Fue hasta horas más tarde cuando la escuché balancearse hacia adelante y hacia atrás. Rodeó su pecho con sus brazos como si se estuviera protegiendo a sí misma de algo. Me arrastré hacia ella y sacudí su hombro.

—Despierta.

La chica reaccionó a mí toque, y sin abrir los ojos, comenzó a dar puñetazos y patadas.

—Jesús. —Envolví mis brazos alrededor de ella y sentí como si fuera a partirla por la mitad. Era tan malditamente frágil. —Joder, mujer. Quédate quieta. ¿Quieres morir?

Al instante, dejó de luchar. Sus ojos se abrieron horrorizados y se reunieron con los míos.
 
—Sí.

Me puse rígido, los ojos entrecerrados. Su corazón latía tan rápido como un guepardo corriendo a toda velocidad.

—¿Quieres morir?

—Sí.

La dejé ir, pero sostuve su barbilla para que no pudiera apartar la mirada de mí. Yo sabía que mis dedos se hundían con fuerza en su barbilla y quedé bastante impresionado, si eso era posible. Le proporcioné dolor con facilidad. Ella lo tomó bien.

—¿Cuánto tiempo has estado en este agujero de mierda? —Cuando se negó a responder, puse el cuchillo contra su garganta—Y, nena, respóndeme a la primera ocasión. Realmente me fastidia tener que repetirme.

Sus pensamientos se incrustaron en mí por una milésima de segundo —y
¿cuántas veces has tenido que decirles a las personas eso?

Yo no tomo bien lo de ridiculizar tampoco. Así como tampoco tomo con  calma a nadie que haya decidido tomar esa oportunidad. Debería matarla ahora mismo y ahorrarme la molestia de tratar de obtener información de ella. Había interrogado suficientes personas para darme lo que sabían, pero una mujer...prefiero por mucho follarlas que interrogarlas.

—Diecisiete años, tres meses, y dos días. —respondió.

Era extraño cómo había recordado eso, ¿o estaba siendo solo una listilla? También era muy extraño que hubiera sido solo una niña y ahora luciera como alguien alrededor de los veinte.

—¿Cuál es tu especialidad en este infierno? ¿torturar a personas inocentes o solo te gusta mirar?

Sus ojos echaron chispas durante una fracción de segundo, volviendo a la vida por primera vez. Si pudiera sonreír, lo haría en este momento, pero eso requería demasiado esfuerzo y no tenía intención alguna de desperdiciarlo.

—Observo —dijo.

Dejé caer mi mano de su barbilla con disgusto. Ella era probablemente uno de los que estaban haciendo experimentos en Ryker.
 
Debería matarla justo ahora. Excepto que sentarse en un conducto de ventilación el resto de la noche con un cadáver apestaba. Además, el olor me haría escapar.

La ignoré mientras se desplazaba más lejos de mí. Se detuvo a tres pies de distancia y se lo permití. No era como si pudiera escapar.

—Así que disfrutas de la experimentación en personas inocentes. —Debería mantener mi boca cerrada. Pero quería escuchar su explicación, por qué disfrutaba lastimando personas.

—¿Sabes lo que hacen aquí? —preguntó—. No me gusta ser…

—Sí, porque eres una perra sin corazón.

Apartó los ojos de mí, y vi ese destello de ira otra vez. Pero tan rápido como vino, se había ido. Se encogió de hombros como si no le importara lo que la llamé.

Cerré los ojos e incliné la cabeza hacia atrás. Un par de horas más y me habría ido; ella estaría muerta, y Ryker estaría a salvo.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Isa el Lun 11 Sep - 18:38

Ya sospechaba que Delara estaba con Edan parece que siempre hace malas elecciones al elegir sus hombres, se me hace muy triste que no pueda estar con Waleron, creo que el la ama.
No pensé que diría esto pero que mariquita Danni, no se merece a Balen que daría su vida y la de todos por ella.
Ahhh me dio escalofríos que triste tan linda que era Hannah y Ryker que va a hacer sin su esposa. Asi que ahora Danni es una scar telepata y poderosa.
Kilter no se ganara un premio en amabilidad, pero si es un amigo fiel, me gusta.





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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Emotica G. W el Mar 12 Sep - 2:49

NO MANCHES!!!
Ryker esta vivo!!! Pero esta atrapado!!!
Y pobre Hannah!!! Tan buena persona que parecia!
A Kilter le despertaron el interes...! *cejas*
Esa chica... Kilter para variar esta siendo un imbecil! Apuesto que su puesto ahi no es relevante y tiene su propia historia!
Danni por fin se decidio!
Tmrrr
Si yo hubiera sido ella al toque lucharia por lo que sea que tuviera con el! ¬¬
YA QUIERO LEER LOS SIGUIENTES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por svenkok el Miér 13 Sep - 10:20

No sé, pero Edan no me gusta. Es como si escondiera algo más.
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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

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