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Lectura #1 Septiembre 2017

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por carolbarr el Sáb 2 Sep - 21:02

Gracias!!!!
Que difícil no poder recordar o recordar algunos pedazos, y él porque regreso hizo mas mal que bien...
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carolbarr

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por cucha5 el Dom 3 Sep - 0:02

Gracias, me uno
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cucha5

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por micafp_2530 el Dom 3 Sep - 1:32

Hola !!

Estoy como tu Ross, me da algo! xD

Pero bueno, Dani y Balen no tienen la situación muy fácil que digamos. Las cosas están de puntas.
Debe de ser difícil no poder recordar.

Gracias por los capis Ross !!


'Sra. Maddox!

  
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micafp_2530

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Emotica G. W el Dom 3 Sep - 4:02

no pues Ross comparte!!! Seguro tiene mucho para todas...! Wink
deos!!!
mi corazon duele por el!!! Pobre Balen!!!
haber conocido el amor y tener que alejarse de esa persona por su propio bien es... no tengo palabras!
ya odio a ese Waleron!!! Hijo de su madre!
QUIERO MAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



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Emotica G. W

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por adricrisuruta el Dom 3 Sep - 5:51

@Emotica G. W escribió:no pues Ross comparte!!! Seguro tiene mucho para todas...! Wink
deos!!!
mi corazon duele por el!!! Pobre Balen!!!
haber conocido el amor y tener que alejarse de esa persona por su propio bien es... no tengo palabras!
ya odio a ese Waleron!!! Hijo de su madre!
QUIERO MAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Aunque en este libro solo veremos el lado oscuro de Waleron, cuando leas su historia vas a amarlo....


Traté de impedir que cruzaras mi mente. Traté de sacudirte de mis pensamientos. Pero me quedé pensando en ti y mi corazón dio un salto. Y entonces...  Y entonces, accidentalmente caí enamorado de ti."


   
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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Emotica G. W el Dom 3 Sep - 15:19

@adricrisuruta escribió:
@Emotica G. W escribió:no pues Ross comparte!!! Seguro tiene mucho para todas...! Wink
deos!!!
mi corazon duele por el!!! Pobre Balen!!!
haber conocido el amor y tener que alejarse de esa persona por su propio bien es... no tengo palabras!
ya odio a ese Waleron!!! Hijo de su madre!
QUIERO MAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Aunque en este libro solo veremos el lado oscuro de Waleron, cuando leas su historia vas a amarlo....
Tmrrr nooo! No quiero amarlo 



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Emotica G. W

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por yiniva el Dom 3 Sep - 15:55

Osea que Jedrik y el novio de la amiga de Danni son como Balen, entonces ellos tal vez sepan quien la secuestro y por que, la ven sufrir y no hacen nada.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por jesikap el Dom 3 Sep - 20:16

Primero que todo gracias por los capítulos....
Segundo keir y jedrik saben de qué va todo con Balen... Y qué pasó con el secuestro de Danni.... Tengo muchas dudas....
Me empieza a gustar el libro, espero siga así de emocionante


"No vivas la vida escondiéndote detrás de tu pasado, vive para el ahora, cuando encuentres a alguien con quien quieras pasar el resto de tú vida, no la dejes ir, ya sea si ese para siempre resulta ser un día o un año o cien años. No dejes que el miedo de perderlos te contenga de amarlos"

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por beth el Dom 3 Sep - 21:02

Hola gente, poniendome al día. Gracias!
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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Dom 3 Sep - 21:10

Gracias por sus comentarios!

Tengo dudas de compartir a Balem es tan bello por el monto es mio, pero aceptó negociaciones.

Estoy lamentando haberles dado el domingo libre quiero leer más! !


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por charolai el Dom 3 Sep - 22:02

Gracias, qué interesante, no es mi género pero a probar!


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charolai

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por mariateresa el Dom 3 Sep - 22:11

Gracias por los capitulos...
Estoy muy confusa sobre todo con lo del secuestro que paso con el vampiro y como lograron escapar esta claro que Balem negocio por ella para salvarla. Y el novio de la amiga es un Scar y el amigo igual eso quoere decor que la amiga sabe todo sobre ellos y no dice nada y ese tal Waleron por que no autoriza a que ella sepa la verdad al final ella cree que se esta volviendo loca y a la larga va a terminar siendo peor mas que ayudar le estan haciendo un mal.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Isa el Lun 4 Sep - 20:17

Que dificil situacion por todos lados estan amolados Mala suerte





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Isa

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:26

5
Danni
 

—Vamos imbécil, solo dispara la bola. —Rodé los ojos mientras Jedrik deliberaba su siguiente tiro, su casual postura mientras se apoyaba en el taco de billar.

Levantó sus cejas y me miró.

—Dulce pastel, mantén esa lengua bífida dentro de esa boca tuya. Necesito concentrarme. —Sonrió y levantó su taco paralelo a la mesa de fieltro verde—.  Esto es un arte.

—Ja. Si esto fuera arte, estaría pateando tu culo. —Apoye la cadera contra el lado de la mesa, el taco de billar en una mano, la otra sosteniendo una cerveza.

Jedrik rio, apuntó, y disparó a la bola blanca. Se estrelló con la sólida bola roja, que se inclinó para tomar una curva a la derecha y luego se hundió dentro la buchaca lateral. Sonrió con ojos de triunfo.

—Condenadamente brillante como de costumbre. —Hincho su pecho hacia afuera como un soberbio león después de derribar a su presa.

Me reí. El chico seriamente necesitaba ser “derribado” algunos peldaños. Desafortunadamente, era nuestro tercer juego y pronto sería su tercera victoria. Odiaba perder y pensé que podía patear su culo ya que era bastante buena para el billar. Pero Jedrik era mejor, mucho mejor, y estaba comenzando a preguntarme si era malo en algo.

—No puedo pintar una mierda. —Jedrik frotó la tiza en la punta de su taco.
 
—¿Disculpa? —Mi mano de apretó en mi vaso—. ¿Cómo sabias lo que estaba pensando?

Jedrik se encogió de hombros.

—Lo veo en tu expresión, dulzura. El rostro de una mujer es como leer un libro. Puedo ver todo lo escrito delante de mis magníficos ojos.

Resoplé.

—Sí, lo que sea. Únicamente no pierdas el tiempo, señor pantalones inteligentes. Trata de hundir esa bola verde así puedo tomar un turno. Necesito orinar.

Jedrik movió sus cejas luego se inclinó sobre la mesa e hizo un disparo doble sin esfuerzo. Se enderezó, sopló en la punta de su taco luego me guiñó un ojo.

Inhalé

A pesar de perder, estaba contenta de haber salido esta noche. Era fácil llevarse bien con Jedrik una vez pasado el encanto de confianza inicial. Noté a las mujeres mirándolo toda la noche y les devolvió las miradas comiéndoselas con los ojos con una carismática sonrisa. No había duda que tenía una habilidad especial con las mujeres, pero sospechaba que era para el espectáculo. No la confianza –no, esa tenía mucha– pero había una pizca de soledad en él. Era como si tuviera que demostrar que era lo suficientemente bueno. Sin embargo no estoy segura a quién o qué.

—Voy al tocador —dije—. Y no hagas trampa.

—No necesito engañarte, princesa.

Puse mi cerveza en la mesa del bar y mi taco de billar al lado antes de ir al baño.

El pub estaba lleno, siendo martes y noche de alas. Juego de hockey en las enormes pantallas de los televisores, hombres abucheando y gritando entre el traqueteo de sus vasos de cerveza.

Vestía unos pantalones verde bosque, camisa de manga larga y el cabello recogido en una pinza, desordenada y casual, algunas hebras escapándose. Odiaba estar alrededor de tantos extraños. Con mi secuestrador aún libre, estaba constantemente tensa; preocupada que él regresara a terminar lo que comenzó. Pero con Jedrik, se sentía… más seguro.
 
Trate de ignorar la mirada lasciva tejiéndose mientras hacia mi camino a través del bar. Mi mente girando con imágenes del hombre de mis sueños. No había dormido bien en tres días, desde que él se había aparecido en mi galería. Era un desastre de una mezcla de emociones, pero sobre todo, estaba furiosa con su insensibilidad para alejarse. Pero entretejida con la furia llego el vacío. Lo que fue incluso más horrible más fue que cada vez que iba al callejón detrás de mi lugar, juro que olí su aroma.

Mi manga se enganchó en algo y tiré, pero el obstáculo rápidamente se convirtió en una mano alrededor de mi brazo. Di la vuelta y el olor acre del tipo me golpeó y mi estómago se revolvió. Era como si él hubiera pasado la tarde en un contenedor de basura. Tenía un cuello anormalmente largo y un caso de horrendas cicatrices por acné. Su cabello totalmente recto, era aceitoso y sus ojos estaban muy abiertos, redondos y me recordó los de un zopilote.

—Quita tus manos de mí, imbécil. —Di un tirón de nuevo, pero su agarre solo se tensó.

Los dos hombres sentados en la mesa se rieron, y el hombre se burló. Sus dedos se clavaron en mi carne y me encogí cuando vi sus sucias uñas. Se puso de pie y el olor se hizo más fuerte, haciéndome arquear. ¿Cómo diablos consiguen sus amigos sentarse en la misma mesa con este cretino? Pero cuando los miré, supe porque. Lucían igual de sucios y tenían también cuellos largos, obviamente un rasgo familiar que requiere una aberración del gen.

—Perfecta. —Se inclinó y contuve la respiración—. Eres justo lo que Kentar ordenó para esta noche. Humana.

—No estoy en venta.

—Oh, él no paga. Toma lo que quiere. —Sus dedos se apretaron sosteniendo hasta causar un hematoma mientras se volvió a sus amigos—. Bueno, chicos, parece que yo gano. Kentar estará complacido, una humana con la esencia de un Scar por toda ella.

Miré hacia Jedrik, quien estaba charlando con una pequeña pelirroja con una pequeña falda. Su espalda hacia mí y obviamente no tenía idea de lo que estaba pasando. Está bien, podía tratar con esto. Usualmente era capaz de lidiar con idiotas como estos.

Mi boca listilla no me iba a hacer ningún bien con un tipo que estaba obviamente borracho. Ningún tipo sobrio sería lo suficiente estúpido para agarrar a una chica en un bar lleno de personas. Iba a odiar esto.
 
Ladeé mi cadera y me acerque, dándole una sonrisa sexual. Levanté mi mano y corrí mi dedo índice a lo largo de la mandíbula del hombre. Mi estómago se revolvió, y tragué para no arrojar mi cerveza por todo el frente de su camisa.

—Suena como un buen momento. ¿Hacia dónde vamos?

Sonrió y esperaba ver los dientes podridos, pero eran de un color nacarado.
Bueno, al menos tenía un buen hábito.

—A algún lugar bonito, cariño —respondió.

Su agarre de acero se aflojó, y era lo que estaba esperando. Era esto o gritar como loca y hacer una completa tonta de mi misma sobre un chico sosteniendo mi brazo. Apreté mi mano libre en un puño y, con un giro, salte a las bolas del chico. Bramó en agonía, cayendo de rodillas y sosteniendo sus manos entre las piernas.

Sus compañeros se echaron a reír y me largue antes que el tarado tuviera la oportunidad de recuperarse.

Sin mirar atrás, corrí dentro del baño. Tan pronto como la puerta se cerró, me di cuenta de mi error. Atrapada. Sin ventana, con solo una forma de entrar y salir, mierda, debería haber regresado con Jedrik. Está bien, el tipo no me seguiría al baño de mujeres…

La puerta se abrió de golpe, pegando en la pared, y mi respiración se atascó.
Demonios, mi herradura estaba obviamente hundida en el fango… profundo.

El imbécil de pie con las piernas apoyadas y anchos hombros, bloqueando cualquier ruta de escape. Poco a poco me alejé, mi miedo aumentando mientras sus ojos dorados brillaban con la victoria.

—¿Crees que me harás ver tonto delante de los demás, humana? —Salto sobre mí y corrí hacia la última cabina, cerrando de golpe la puerta y tratando de deslizar el perno mientras el puño se estrellaba contra ella.

Grité mientras la esquina de la puerta me golpeo la frente y caí hacia atrás.

—Perra, vendrás conmigo, lo desees o no. —Entró en el diminuto espacio conteniéndome dentro. El pánico aumento. Atrapada. Incapaz de moverme.

No. Demonios no. Esto no iba a suceder.

Curve mis dedos en puños, lista para pelear; si bien, sabía que mis oportunidades contra él eran mínimas. Pero todo dentro de mí se rebeló, no me rendiría. Nunca te rindas.
 
De repente, el hombre salió volando hacia atrás y chocó contra el espejo por encima de los lavabos. El cristal se hizo añicos y voló en todas direcciones. Su cuerpo se deslizó desde el mostrador luego cayó al suelo en un torpe montón. Un silbido escapó de sus labios antes de perder el conocimiento, inconsciente.

Miré conmocionada al hombre por varios segundos antes de salir de la cabina, esperando encontrar a Jedrik. En cambio, me quedé mirando a los ojos color verde selva.

Jadeé.

—Tú.

Frunció la boca en una firme línea apretada y manos en puños a los costados. Tenía este peligro avasallador sobre él mientras se plantó mirándome. Jesús, se veía realmente muy cabreado.

—¿Qué demonios estabas pensando? —Sus ojos se dirigieron a mí y, sí, yo era lo suficientemente inteligente para estar asustada de él—. Jesús, Danni. Si no hubiera estado aquí… —Metió su mano en la bota y sacó una navaja.

Me puse rígida y retrocedí varios pasos

Sus ojos se estrecharon, y luego suspiro y giró la navaja así el mango estaba frente a mí.

—Nunca te haría daño. Jodidamente te he dicho eso. Tómala. —Asintió con la cabeza hacia el cuerpo gimiendo en el suelo—. No tienes idea de lo que ese tipo es capaz de hacer. Y te gustarían mucho menos sus amigos.

Miré fijamente, incapaz de reaccionar, todavía sorprendida que estuviera aquí y que solamente lanzo al gigantesco, maloliente chico a través del aire y hacia el espejo tan duro que lo dejó inconsciente. Se dirigió hacia mí, agarró mi mano y colocó la empuñadura dura y fría en mi palma.

Su mirada fue a la puerta y lo escuché maldecir entre dientes antes de comenzar a alejarse.

—Tengo que irme. Rápidamente pregunte:
—¿Tu nombre?
 
Vaciló, sus ojos paseando por encima de mí de arriba abajo, lento y persistente… intenso. Santo Jesús, me sentía como si me acabara de follar con esa segunda mirada y sentí el nítido nudo entre las piernas.

—Balen —dijo. Entonces se alejó… de nuevo.

Navaja en la palma de mi mano, me quede congelada, mirando hacia abajo. Nunca había sostenido un arma como esta antes…afilada, mortífera, haciendo que mis cuchillos de carnicero se viesen como espátulas. En el extremo derecho, grabado en la superficie estaba su nombre. Balen.

La puerta se abrió de golpe y di un salto, endureciendo el agarre sobre la navaja. Jedrik se quedó allí, su mirada pasando sobre mí y luego al cuerpo tendido en el suelo.

—El otro tipo… lo vi entrar aquí. ¿A dónde se fue? —preguntó Jedrik. Cuando no respondí de inmediato, preguntó de nuevo, esta vez su voz profunda con un sentido de urgencia—. Danni, ¿lo conoces?

Mire la navaja y luego de nuevo a Jedrik.

—No.

Jedrik asistió hacia el arma.

—¿Y eso?

Trate de cerrar de golpe la cuchilla por el mango.

—Ummm, no es nada. La tenía. La llevo por protección. —Mi voz tembló y sabía que Jedrik lo escuchó cuando resopló. No tenía idea de porque mentí, pero Jedrik no dijo nada—. Es tarde tengo un cliente que viene mañana. ¿Podemos irnos ahora? —Otra mentira.

Frunció el ceño, pero dio un asentimiento brusco luego cogió la navaja que todavía estaba apretando cerca. Espero pacientemente hasta que de mala gana entregué el arma. La agarró en una posición segura y me la devolvió.

—Si alguna vez necesitas usarlo, ve al cuello. —Hizo un gesto hacia el hombre en el piso, que estaba empezando a despertar y gimiendo de dolor—. ¿Quieres que lo golpee en la ingle?

Medio sonreí.

—No, ya hice eso.
 
—Está bien, pero la próxima vez que algún maloliente bufón te siga al baño, llama la atención y aléjate o decapítalo. —Se encogió de hombros—. Quién sea.

En el momento que Jedrik me dejó en casa, era la una de la mañana y estaba completamente despierta. La escena en el bar se reproducía en mi mente como disco rayado. Toque la navaja en mi bolsillo trasero. El espray pimienta podía manejarlo, ¿pero una navaja? ¿él esperaba que apuñalara a un chico solo por ser un idiota borracho?

Balen había aparecido de la nada, como si… hubiera estado observándome. No había manera en el infierno que él estuviera en el bar por pura coincidencia.

¿Estaba mirándome en este momento? ¿era por eso que tenía la sensación como si él estuviera siempre a mí alrededor?

Caminé a través de mi galería, abrí la puerta trasera, luego salí. El viento frio agarrando mi cuerpo como si una mano estuviera empujándome hacia atrás, hacia la seguridad de mi lugar. Lo ignoré, cruce los brazos, y salí al callejón. Otra ráfaga golpeándome y me estremecí.

Un contenedor de basura a la izquierda y a varios pies de distancia. ¿Había estado aquí afuera mirándome? Miré hacia la ventada de mi recámara que carecía de cortinas. Estaba siendo estúpida; de ninguna forma estaría él aquí afuera en el congelado frío solamente para verme a través de la ventana.

Me giré para regresar adentro y choqué de golpe directamente contra una pared de ladrillos de calidez.

—¿Qué demonios estás haciendo? —Su voz era baja y ronca, y vaya si no hacía mariposas en mi estómago.

Di un paso atrás y cruce los brazos en mi pecho.

—¿Has estado observándome?

—¿No aprendiste nada esta noche? no es seguro. Entra antes que te hagan daño.

Siendo regañada como un niño no funcionaría para mí. En la escuela, mis profesores descubrieron eso muy muy rápido. Mis padres creían que los regaños eran para mentes débiles y, en cambio, discutían en forma racional y me animaron a ser curiosa. No hace falta decir, algunos profesores no tomaron bien que un niño se negara a hacer lo que se les decía hacer sin lugar duda. Otra razón porque la oficina del director se convirtió en un entorno familiar.
 
Le devolví la mirada.

—Entra y me dices que demonios está pasando, o me dejas en paz. Y quiero decir para siempre. No me protejas, no me sigas y segura como el demonio no me beses.

Se quedó inmóvil, bloqueando el viento y la nieve que soplaba hacia mí. Trate de no estremecerme, pero su ceño fruncido constante hizo dudar a mi confianza. Elevé la barbilla y entrecerré los ojos.

—¿Nada que decir? bueno, entonces, jódete. —Me giré, intentando continuar por el callejón solo para fastidiarlo.

Logre diez pasos, los conté, antes que su voz se elevara por encima del aullido del viento.

—Jaulas.

Me detuve, cerrando los ojos y poniendo el puño en mi boca, sofocando mi grito. Fue un enorme alivio mezclado con intenso miedo a sabiendas que esta noche escucharía lo que me pasó.

Escuché la nieve crujir bajo sus pies mientras se acercaba detrás de mí. Luego sus manos se asentaron en mis caderas por un segundo antes de tirar de mí suavemente hacia él. Retiro mi mano de la boca luego acunó mi barbilla.

—Estuvimos en jaulas —repitió.

Miré sus ojos y fue entonces cuando vi el tormento. Cualquier rabia que sentía por él fue alejada con el amargo viento. Él sabía lo que había pasado y había vivido con el dolor como yo lo había hecho.

—Jaulas colgando del techo. —Su pulgar acaricio de ida y regreso sobre mi barbilla—. Fuiste tan valiente. Tan malditamente valiente, Danni.

Dejé escapar un pequeño grito, mi mente dando vueltas con la confusión, buscando algún tipo de recuerdo al que aferrarse. El sonido, el roce de una cadena, una jaula siendo bajada, el miedo corriendo por mis venas, sabiendo que el dolor vendría de nuevo. ¿Qué dolor? ¿Qué me habían hecho?

Una voz femenina sonó desde el final del callejón.

—¡No!
 
Balen me empujo detrás de él, pero mantuvo su mano fija en mi brazo. Las dispersas luces de los edificios cercanos iluminaron una figura que caminaba hacia nosotros. Estaba vestida con un abrigo de cuero negro hasta la cadera que se extendía detrás de ella con cada constante paso.

Enderecé mi columna vertebral mientras la mujer entraba a la vista. Era impresionante. No una belleza de modelo, pero una belleza natural. Medía alrededor de un metro sesenta o un metro sesenta y cinco; y tenía tonificadas piernas, ajustados pantalones color negro. Cabello hasta los hombros con bordes dentados que alcanzaban una pulgada por debajo de la barbilla. Sus rasgos eran afilados y su piel color almendra impecable. De américa del sur, tal vez, española. Sea como fuera, la mujer era hermosa.

Los ojos de la mujer ni una vez dejaron a Balen y se sentía como un enfrentamiento. Cada uno esperando al otro que hiciera el primer movimiento.

—Delara —asintió Balen.

¿Delara? Esa era la chica que Jedrik mencionó la otra noche. Había dicho que se había retirado, sin embargo.

—Él sabe que has regresado. Y hay… complicaciones. —Su voz era áspera como papel lija arañando la losa de mármol… sexy.

—No los hay siempre —dijo Balen, su agarre en mi brazo apretándose.

Sentir celos apestaba. Era una mueva emoción para mí y me hizo sentir fuera de control y vulnerable.

Me percate que ambos se tensaron, y entonces la mujer maldijo varias veces.

—¡Fuera de aquí! —dijo. Su mirada se disparó hacia mí, luego de regreso a Balen—. Debiste haber permanecido lejos de ella. Él estará seriamente cabreado. — Miró por encima de su hombro y luego regreso a mirarnos—. Vete, maldición.

—¿Por qué estas ayudándome? —pregunto él.

—Peleaste y ganaste. Todavía eres uno de nosotros.

¿Peleó y ganó? ¿de qué demonios estaban hablando? ¿quién iba a estar enojado?

—¿Confías en mí? —le preguntó Balen. Ella hizo un asentimiento brusco.
 
—Sí. Ahora, lárgate de aquí.

—No estoy huyendo más, Delara. Enfrentaré mi castigo —dijo.

—¿Castigo? —pregunté—. ¿De qué estás hablando? —¿Era buscado por la policía?

Delara me ignoró y miró por encima de su hombro y de regreso a Balen.

—Está bien. Haz lo que quieras, pero entrégate a ti mismo, no vayas como prisionero, vete. Lo mantendré ocupado.

Balen asintió y se volvió hacia mí, su mirada endurecida como si estuviera analizándome por un breve instante.

—¿De qué está hablando? —Mi corazón se aceleró y podía sentir mis nervios apagarse como cables electrificados—. Balen, ¿qué está pasando?

Se inclinó hasta que sus labios estaban a pulgadas de mi oreja.

—No estés celosa, pequeña. Incluso si no puedo tenerte, siempre seré tuyo.

Mi respiración se atoró y me alejé para mirarlo, pero se volvió y entonces corrió por el callejón.

La mujer agarró mi manga para llamar la atención mientras veía a Balen desaparecer de mi vista.

—Ve dentro. —Asintió con la cabeza a una figura que se aproximaba desde la dirección opuesta en la que Balen desapareció—. No quieres conocer a este tipo.

—¿Sobre qué estaban hablando Balen y tú?

—No hay tiempo. —Me empujó hacia la puerta de mi galería—. Si quieres mantenerte con vida entonces sal de aquí.

Mire una vez más por el callejón y luego di vuelta y corrí dentro.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:27

6
Delara
 

Siento la vibración de su ira con cada paso que da hacia mí. Enderece mis hombros y levanté la barbilla para dar la impresión que estaba confiada y despreocupada por su repentina aparición. Porque en el momento que Waleron vea cualquier debilidad, me destruirá.

Por dentro era un revoltijo caótico de emociones mientras mi corazón caía en la boca del estómago. Tomo cortas y difíciles respiraciones, sintiendo como si estuviera ahogándome bajo un manto de miedo. Conseguir ser apaleada por mi ex- maite, Tarek, no facilita las cosas, aunque Waleron nunca me haría daño físicamente; lo suyo era destrucción emocional pura.

No lo he visto desde la noche que estaba de pie al lado de la bruja-perra, Trinity, sabiendo que la iba a follar. Eso había atravesado directamente en mí y supe que no podía quedarme más tiempo. Tenía que irme. Tenía que recuperarme. Me marche ese día y jure que sería la última vez que le permitiría afectarme.

Inhale su olor y mi cuerpo, me traicionaba con piernas de malvavisco y un corazón acelerado mientras los recuerdos se precipitaron para humillarme aún más.

Jesucristo, era un plato de gelatina. Era todo lo que podía hacer para mantenerme en pie mientras sus ojos se encontraban con los míos con ese familiar brillo azul. Un azul que era toda la razón que dejaba venir corriendo a la superficie. Pensaba que la herida había sido borrada después de todo este tiempo, pero en cambio, el dolor me golpeo de nuevo como un mazo.
 
Vi sus largas y confiadas piernas; piernas que había tratado desesperadamente por años borrar de mi mente, las piernas que habían estado a mí alrededor. Que había tocado. Lamido. Besado cada pulgada.

De pie frente a mí con su familiar expresión, sin emociones. Sin remordimiento por lo que había hecho. No me tocó, sin embargo, lo sentía por todas partes. Su veloz respiración se filtraba en mis poros, dedos acariciaban mi piel. Eso lastimó, rompió cada fragmento de dignidad.

Bastardo. Frio, insensible bastardo.

Waleron me miró fijamente, ojos como hielo, voz aún más fría.

—Preguntaré una vez. ¿Por qué?

—¿Eso es todo lo que quieres? ¿por qué? pero sabes la respuesta, ¿verdad? lo dejé claro y tú lo dejaste claro como el agua. Nada más que decir. —Miré de regreso hacia las duras líneas en su rostro que hacían juego con su carácter duro e inflexible.

Llegó a mí y me forcé a permanecer completamente quieta mientras mi interior se licuaba con la anticipación de su toque. ¿Esta necesidad por el nunca desaparecerá? Era como si tuviera una retención de nicotina en mente y cuerpo y no podía conseguir sacarlo de mí.

Dios, tócame, abrázame otra vez.

Cuando la palma de su mano acarició mi mejilla, pensé que las rodillas me traicionarían, pero fueron sus ojos que me mantuvieron de pie, un azul translúcido que me atrapo en el lugar.

—Pensé —comenzó Waleron, pero luego cambio de opinión y agarró la parte de atrás de mi cuello. Fue severo y enérgico como si estuviera dejando claro que cualquier negativa de mi parte era inaceptable. Su aliento flotaba en mi rostro, y luego siguieron sus labios.

Al principio, fue cruel e inflexible, nuestras bocas chocando en una salvaje necesidad de lastimarnos uno al otro. Pero en cuestión de segundos, cambio y se convirtió en sensual y gentil. Mis palmas descansaron en su pecho, calor irradiaba de él mientras acariciaba los músculos tatuados que quedaron cubiertos por la chaqueta y camisa. Sus dedos acariciaban la parte trasera de mi cuello y el escalofrió aumento mientras nuestras lenguas bailaban una canción lenta y erótica.

Cuando gemí debajo de su beso, instantáneamente sentí su retirada. No. Maldita sea, no hagas esto de nuevo.
 
Pero era demasiado tarde. Sentí su tensión, la frialdad filtrándose a través de su cuerpo perdiéndose dentro de mí. Dios, él me hacía odiarme a mí misma.

Mis manos cayeron de su pecho y me estremecí. El tiempo no podía borrarlo. La comprensión golpeándome, que nunca rompería a este hombre. Podía lastimarme una y otra vez y sin embargo… aún quería cada parte de él. Las lágrimas cayeron, y estaba disgustada conmigo misma por permitirle verme así.

—¿Por qué? ¿por qué continúas haciendo esto?

Él mantuvo la mirada fija en mí y vi la furia arremolinándose en las profundidades. Había aprendido una cosa desde que había estado lejos de él. No importa lo asustada que estaba, tenía que mantenerme firme. Sobreviviría sin su amor, había sobrevivido, pero para vivir con su amargura, ¿también?

—Te fuiste. —La voz de Waleron, vibró a través del aire—. ¡Malditamente te fuiste!

Los escalofríos no se filtraron a través de mi piel; se movieron en un salvaje frenesí. Él estaba furioso. Nunca maldecía.

Su voz estaba tan llena de rabia que tomó cada onza de coraje mantenerme de pie enfrente de él.

—Dos años, Delara. Dos años te busque. Nada. Ningún correo. Ningún mensaje. Ninguna llamada. Nada. Eso, no lo perdono. —Saco el dispensador de caramelos Duckhead del bolsillo.

—Dios ¿por qué haces eso? odio esa cosa. —Mi mano salió disparada y agarré el contenedor plástico y lo arrojé en la nieve—. Tú te alejaste. —Trate de mantener mi voz controlada pero estaba desmoronándome poco a poco, y sí, él lo sabía, había terminado el trabajo por sí mismo—. Te alejaste de mí. Elegiste tu vida sin mí. ¿Qué se supone debía hacer? ¿verte marchar y tener sexo con Trinity? —El tatuaje de serpiente en el lado de su cuello, su Ink, siseó y sus ojos brillaron rojo. Di un paso atrás. Waleron no me lastimaría físicamente, pero su Ink, no estaba tan segura.

—Fue necesario. Sabes porque —dijo.

—Tonterías. Elegiste. Todos tenemos opciones y elegiste dormir con esa perra por sus visiones. Lo entiendo. Nos proteges, a todos, pero eso no quiere decir que tengo que estar a tu alrededor y verte con otra mujer.
 
—Te quiero en la casa Talde4 mañana. Fin de la discusión, Delara. Resoplé.
—De ninguna manera.

—¡Delara!

Defiende tu posición. Agarre los lados de mis pantalones con tanta fuerza que mis uñas penetraron la mezclilla.

—No estoy viviendo en la casa Talde. Y si me fuerzas a esto, tomaré represalias. Necesito más tiempo lejos de… —Estaba a punto de decir de ti, pero me detuve—. Merezco esto.

Hubo una sutil contracción en su mejilla izquierda y conocía eso bien, como todo lo demás para hacer con este hombre… frustración.

—Con Balen desaparecido, eres mi única Tracker. Eres una Scar. Es tu deber, Delara.

Mi espalda se tensó. No tenía derecho de pedirme esto. Había sido más que fiel a los Scars.

—Te ayudaré si ellos me necesitan, pero no voy a regresar. —¿Era completamente insensible a lo que una vez compartimos? ¿no sentía nada?

—¿Y Tarek?

El bastardo tenía que mencionarlo. Cruce los brazos, necesitando un tipo de barrera de él.

—Está en Descanso5. Trataré con ello cuando llegue el momento.

—No puedes derrotarlo, Delara. Cuando su periodo de Descanso termine, vendrá por ti.

—Ese no es tu problema. —Pero conociendo a Waleron, lo haría su problema. El tipo tenía un problema con permitir que otros trataran con sus propios problemas. Una adicción a ser protector, entre otras cosas.



4 Talde: grupo de Scars, similar a una alianza.

5 Descanso (Rest): estado similar al coma en el que un Scar es colocado como castigo, reviviendo una y otra vez sus peores recuerdos.
 
Waleron cerró los ojos por un segundo, y por un instante, me pareció ver su dolor en la forma que sus cejas se juntaron, pero eso era imposible. Waleron no sentía dolor.

—No puedo darte lo que quieres, Delara. Lo deje claro esa noche. Nunca amaré otra vez.

—Sí, y yo fui la idiota que pensó que tal vez esa noche cambiarias de opinión. Bueno, ya no soy una idiota. Así que enfádate. Ódiame por lo que hice y lo volveré hacer. Porque quiero amor. Quiero algo que no puedes darme, así que lo  encontraré en alguien más. —Limpie la lágrima derramada con el dorso de la mano. Las palabras se derramaron y sabía por la contracción de su mandíbula y el desplazamiento de su peso que no estaba seguro si yo estaba vomitando mentiras o no. Lo sentía empujando en mi mente, pero me las arreglé para mantener mis pensamientos bloqueados a él.

Yo quiera más. Quería lo que una vez tuvimos; confianza, amistad, risas, pasión. Él tenía todas esas cualidades, en algún lugar profundo en su negro e irregular corazón. Había visto su risa, sentí su gentil toque, e incluso experimenté sus bromas. Fue la única vez en mi vida que me sentí… completa.

Luego todo se hizo añicos. En pedazos.
Con una caricia de su mano en mi mejilla, me dijo que nunca estaríamos juntos de nuevo.

Había sido tan estúpida por creer que con el tiempo…

Todos los años que había esperado y orado, que Waleron volviera a su sentido común, pero nunca lo hizo. Y su frialdad se había filtrado en mí, succionado mi corazón, empujándome tan profundo que no podía respirar. Sabía que si me quedaba cerca más tiempo, me volvería como él, fría e insensible.

El trato que hizo con Trinity había sido el último cuchillo en mi estómago. Estar delante de él, la perra, Trinity, a su lado, y sabiendo que pasaría la semana en sus seductores brazos, había matado la pizca de esperanza que tenía para nosotros. Si él tenía una onza de compasión por mí, nunca tendría que haber hecho ese acuerdo con esa perra.

Esa noche, me había alejado mal herida, sangrado, y sola. Sabía que marchándome lastimaría a Jedrik, pero enfrentar a Waleron después de eso… no podía. No era lo suficientemente fuerte para hacer eso.
 
—Nosotros te necesitamos. —El tono de Waleron era tranquilo y rasposo. Él dijo nosotros. No yo te necesito. A la mierda con eso.
—Estoy aquí para ayudar a Balen. Y, sí, él está aquí. Pero eso ya lo sabes
¿verdad? —Esta era la única manera.

—No puedes seguir huyendo.

—Sí, mírame, Waleron. —Se estremeció con eso. Siempre le llame Tac—. Mírame alejarme y, lo juro, no voy a mirar atrás. Y ¿sabes porque? Porque ya no siento nada por ti. Me he curado. No significas nada para mí y no voy a permanecer bajo tu control. —Las mentiras se desplomaron como canicas derramándose de un frasco de vidrio.

Lo odio. Rompe su arruinado corazón.

Pero eso era imposible. Waleron no tenía un corazón.

Giré sobre mis talones, el esperanzado corazón que llamaría a regresar, y el sentido común sabía que él no lo haría. Me quería cerca de él, pero se negaba a amarme de nuevo. Bueno, no podía tener las dos cosas.

Mientras me alejaba de él, mi mente se mantuvo gritando. Por favor llámame.
Por favor detenme. Ámame como sé que puedes.

Mantuve la cabeza en alto mientras las lágrimas tiñeron las mejillas. Nunca me llamó; su postura nunca cambio.

Y yo nunca mire atrás.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:28

7
Danni

Caminé por la acera la siguiente noche aun pensando en Balen. No tenía ni idea si alguna vez lo volvería a ver o si repentinamente aparecería junto a mí. Lo que sabía era que estaba harta de esperar por respuestas y tratando de olvidar lo que me pasó. Quería saber. Tenía que saber.

Tomo veinte minutos con los ojos llenos de lágrimas averiguar el nombre de la enfermera que me cuido en el hospital. Tomo otros quince minutos convencer a la chica en la estación de enfermeras para decirme su horario. Por suerte, la enfermera Susan estaba trabajando en el quinto piso esta noche, pero salía de su turno en quince minutos.

Cuando las puertas del elevador se abrieron, un temblor de miedo se apoderó de mí y me alejo.

—Oye, ¿te vas? —dijo un hombre con bata blanca, manteniendo la puerta abierta.

Niego con la cabeza y salgo corriendo hacia las escaleras. Temblores recorren mi cuerpo mientras pensaba lo que Balen había dicho, jaulas. Estuvimos en jaulas colgando del techo.

Deambulé por los pasillos en el quinto piso y eché un vistazo en las habitaciones hasta que finalmente reconocí a una mujer caminando por el estéril pasillo. Tenía una nariz grande que se curvaba hacia arriba en la punta, una
 
salpicadura de pecas en sus mejillas, amplios, y amables ojos color avellana. Sus anchas caderas se balanceaban adelante y atrás, y el estetoscopio colocado alrededor de su cuello balanceándose con el movimiento.

La intercepté antes de entrar en la habitación del paciente.

—¿Enfermera Susan? ¿puedo hablar con usted un segundo por favor? Se giró y camino hacia mí.
—Oh, cariño, ¿cómo estás? —Tocó mi brazo con familiaridad—. Danielle
¿cierto? ¿todo bien?

Sonreí. Era raro porque recordaba fragmentos de estar en el hospital. La enfermera había sido amable y paciente, incluso cuando había gritado y asustado al médico examinándome. Casi le había puesto negro un ojo cuando tocó las heridas del cuello. Me habían sedado por un par de días hasta que me calmé. Fue la enfermera Susan quién tranquilamente me explicó que me encontraba en el hospital e incluso se quedó conmigo cuando la policía vino a hacer preguntas.

—Estoy bien, gracias. —La enfermera Susan bajo sus cejas y frunció los labios. Era como un regaño de un profesor que sabía que su estudiante estaba mintiendo—
. Está bien. No esto bien. Estoy teniendo recuerdos recurrentes. Los malos. Siento que necesito saber más acerca de lo que pasó. ¿Alguien vino a visitarme? ya sabe,
¿antes de recobrar la conciencia o tal vez cuando estaba dormida? ¿vio alguna cosa… tal vez algo extraño?

Ella suspiro.

—Cariño, ¿estas segura que quieres desenterrar el pasado? sabes, tu mente podría estar tratando de protegerte contra lo que pasó.

—Necesito saber —hablé más fuerte de lo previsto y las dos mujeres en la estación levantaron sus cabezas y fruncieron el ceño—. Disculpa. Escucha, he conocido a este chico y como que trajo recuerdos. —Saqué un boceto de Balen y se lo pasé—. ¿Recuerda haberlo visto alrededor?

—No. No, definitivamente no, y creo recordaría a un apuesto joven hombre. — Me regresa el papel—. No crees que él sea el hombre que te secuestro, ¿verdad?

Sacudo mi cabeza.

—No, él no me lastimó, pero puedes decirme algo acerca de mi condición que pueda ayudarme a recordar.
 
—Bueno… —Golpea su pluma en la sien—. Los pinchazos y contusiones en el cuello eran extraños. Pero el doctor dijo que las marcas eran probablemente de un anillo que tu asaltante llevaba. Tenías magulladuras y cortes alrededor de las muñecas y tobillos como si estuvieras…

—¿Atada?

Asiente con la cabeza.

—Y tu conteo de glóbulos rojos era realmente bajo, sin embargo, no tenías un sangrado significante para explicar el porqué. Tuvimos que hacerte una transfusión. Eras un inusual caso. Supongo que es por eso que te recuerdo tan claramente.

Froto mis muñecas, pensando en la contusión que el medico creyó eran de grilletes.

—Querida, siento no poder ser de mucha ayuda. Sonreí.
—Bueno, aprecio su tiempo. —Pasó a la enfermera una tarjeta de presentación de mi galería—. Si se le ocurre algo, ¿puede llamarme?

—Por supuesto. Mantén la cabeza en alto. Y dile hola a Abby por mí. Que muñeca. Tan preocupada y atenta. Una amiga como ella es difícil de encontrar.

—¿Abby? —No tenía ninguna amiga con el nombre de Abby.

—Creo que era su nombre. Recuerdo la mañana con bastante claridad. Estaba terminando mi turno cuando entró la llamada de emergencia para pedir ayuda. Te tenía en su auto. Cariño, ¿no la recuerdas? Dijo que era una buena amiga tuya, y que estabas inconsciente. Estuviste hablando con ella. Como si la conocieras. No estoy segura porque no recuerdas eso.

—No, no conozco a nadie llamada Abby.

—¿No recuerdas salir del hospital?

—¿Qué? no.

—Lo dejaste en medio de la noche. No sé cómo te las arreglaste para deslizarte más allá de este servicio, pero un minuto estabas descansando en la cama y al siguiente… desapareciste. Fue solo una hora o algo así antes que Abby te trajera de vuelta. Ya no tenías morfina. Pensé que recordarías eso. —Arruga sus largas y delgadas cejas—. Cuando regresaste, tenías un corte en el cuello que no estaba
 
antes. Abby no podía decir como llegaste, solo que la habías llamado y te recogió vagando en la calle. Estaba tan preocupada, mimándote. Te tenía envuelta en su abrigo. Estabas temblando como una hoja. —Vacila, tomando mi mano y apretándola—. ¿Estás viendo a alguien, niña? Es decir, tal vez si tuvieras alguien para hablar para… podría sugerirte…

—¿Cómo luce ella? ¿les dio su apellido, su número, cualquier cosa?

—No, solo Abby. Tenía el cabello rojo y un pequeño cuerpo. Rostro pálido, vistiendo toda de negro. Una hermosa chica para estar vistiendo toda de negro.

Estaba en un callejón sin salida. Todos los policías habían tomado el ADN de mi secuestrador de debajo de las uñas. Pero sin él en su sistema, no tenían nada.

—Abby mencionó otro nombre en el transcurso. Annie o Ansley. No, era más inusual. Creo que era…

—Anstice. —No espero por su confirmación mientras corro del hospital.

Me dirijo hacia Anstice y Keir, manejando mi Mini como el auto que había sido construido para ser conducido, y el motor ronronea de alegría siendo capaz de presumir sus cosas. Hago un tiempo record y sin otra multa de velocidad añadida de mi colección.

—¿Quién es Abby? —digo tan pronto como Anstice abrió la puerta. Me empujo pasándola y echo un vistazo rápido al vestíbulo, aliviada que estábamos solas.

Cuando me doy vuelta, Anstice tiene una mano sobre la pared sosteniendo su peso, y su rostro se había vuelto blanco.

—¿La conoces? ¿tú malditamente la conoces? —Jodidamente increíble. Esperaba que la enfermera se hubiera equivocado, que Anstice no me hubiera estado ocultando algo—. ¿Quién es ella?

—Danni… Danielle, yo…

—Bebé, ¿qué pasa? Escuche la… —Keir de pie en lo alto de las escaleras y decaigo un poco porque cuando Keir se involucra era como luchar contra un rinoceronte—. Danielle —dijo. Y me llamó Danielle. No estaba bien. Él ya estaba a la ofensiva. Bajo las escaleras y envolvió su brazo alrededor de la cintura de Anstice como un escudo protector— ¿De qué se trata esto?

—No me vengas con esa pendejada. Sabe muy bien de lo estoy hablando.
¿Abby? ¿Quién es ella?
 
Anstice miraba a su esposo con suplicantes ojos, sus dedos curvados en la camisa. Él manteniéndose estoico, sin parpadear mientras enfrentaba mis ojos

—Olvídalo, Danni. —El tono de Keir era brusco con un borde de advertencia.

—Vete a la mierda, Keir. Anstice conoce a una Abby, una Abby que estuvo en el hospital conmigo. —Ignoro la mirada de Keir y miraba a Anstice, que está teniendo dificultades para encontrar mis ojos—. ¿Anstice?

—Yo… Yo… oh. Dios, Danni, por favor, no puedo…

Agarré la barandilla de apoyo, mis uñas penetrando la madera, mientras la ira aumenta.

—No puedo creer que permanezcas allí y finjas que no sabes nada. Tanto tiempo como mi mejor amiga. Supongo que ahora tienes a tu pequeña familia aquí, no necesitas a una amiga que está completamente jodida, bueno, que te jodan. Lo averiguare por mí misma.

Anstice se me acercó y yo me aparté.

—Danni, por favor, no puedes ir buscando respuesta que incluso la policía no puede encontrar. Es muy peligroso. Vamos a sentarnos…

—¿Quién es Abby? —Mantuve mi postura.

Cuando Anstice y Keir permanecieron en silencio, me giré para marcharme. Keir agarra mi brazo, deteniéndome.
—Anstice está tratando de protegerte, no te hará daño.

Levanté mi puño e iba a golpearlo en el rostro, pero me bloquea con su palma.

—Jodete, Keir. Soy la única lastimada, y, obviamente, ambos pueden ayudar, pero han elegido dejarme sufrir en el infierno.

—Danni. Por favor —suplicaba Anstice.

La ignoro y salgo por la puerta principal. Ellos sabían quién era Abby y sin embargo ¿se negaron a decirme? ¿qué está pasando? ¿a quiénes están protegiendo? Estoy segura como el infierno que no era a mí.

Entré en mi auto y conduje por el camino, estacionando debajo de un gran pino, y luego me puse un sombrero, guantes y bufanda y caminé de regreso a donde Keir.
 
Si contactaban a Abby, seria esta noche. No hay forma que deje ir esta oportunidad, deslizarse de mi alcance como todo lo demás había sido. Ellos sabían más de mi secuestro que lo que estaban dejando ver, e iba a descubrirlo, incluso si tenía que sentarme afuera en el congelante frío toda la maldita noche.



Balen
Me paseaba por el callejón como una pantera enjaulada, deteniéndome de vez en cuando para buscar su olor. Nada. Tres jodidas horas y nada.

La frialdad calaba en mis venas y no era cercano a la temperatura de congelación. El sentimiento posesivo estaba aumentando día a día; una incontenible actitud protectora que no tenía derecho a sentir.

Había luchado contra la necesidad de volver a verla. Había pasado días en un motel de mierda en la oscuridad, tratando de sacarla de mi mente. No podía hacerlo. La necesidad era más poderosa que yo, y sin embargo, al verla de nuevo solamente había traído más dolor para los ambos.

Pateé una bolsa de plástico olvidada y el viento la recogió, girándola en el aire, y luego la dejó caer en el suelo de nuevo mientras el viento se calmó. Era como yo. Estaba perdiendo mi equilibrio con ella cuando siempre había tenido un completo control.

Y ahora tenía que dejarla y dirigirme al Deaconry.

Me merecía cualquier castigo que decidieran. Lealtad. Honestidad, Fidelidad. Todos habían sido perforados en mi cabeza desde que era un niño. Entonces, con unas pocas palabras, había traicionado a mi propia sangre. Alguna jodida fidelidad.

Y lo peor de eso; lo haría de nuevo en un instante.

Había dado la ubicación de mi hermana al vampiro Ryszard a cambio de la libertad de Danni. Debería haber encontrado otra forma, luchado más, hecho más. Excepto que la conclusión era siempre la misma… Danni se habría convertido en una esclava de Ryszard si no hubiera hecho el trato.

Ahora me encuentro ante el Deaconry para enfrentar mi castigo. Y estoy de acuerdo con eso, lo acepto. Lo que no aceptaba era dejar a Danni sola sin
 
protección de los Scars. Ellos tenían que incorporarla. Pero conocía las reglas, los humanos no pueden saber acerca de ellos.

Estrello mis puños contra la papelera de metal y el sonido vibra a través del callejón.

—Mierda.


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Atómic_Mellark

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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:30

8
Danni
 

Me movía en la rama del árbol, tratando de regresar la sensación a mi culo. Había estado horas, y el único movimiento en la casa fue el BMW de Jedrik saliendo. Siendo Jedrik y tarde por la noche, probablemente fue una llamada para un polvo.

Estaba lo suficientemente alto para ver por encima de la pared de piedra maciza y aún oculta por las pocas hojas de roble que se negaban a ceder a pesar de los vientos de principio de invierno. Al igual que yo, apenas podía mantenerme, esperando a que la ráfaga de viento rompería mi agarre sobre la cordura y me enviaría estrellándome contra el suelo.

La puerta delantera se abrió

Me incline hacia adelante cuando un tipo que no reconocí salía. Era más alto que Keir y más amplio. Incuso desde la distancia, lucia intimidante por la forma en que se puso de pie con confianza en la puerta. Él vaciló en el segundo escalón y lo veo inclinar la cabeza a un lado como si estuviera escuchando algo. De repente, su cabeza dio un tirón en mi dirección y sus ojos parpadearon a un brillante color dorado.

—Mierda.

Me deslice por el árbol tan rápido como podía. Keir descubriendo que estaba espiándolos no era algo por lo que me gustaría quedarme. Y desde luego no quería que ese tipo viniera tras de mí. Keir tenía algunos amigos seriamente terroríficos.
 
Grite cuando me agarré de una afilada rama rota y se clavó en mi palma. Me tambalee por un segundo y alcance otra, pero había perdido mi balance y derrape por las ramas hasta que mi abdomen golpeo duro, intentando frenar la caída. Conseguí enganchar las manos en el extremo de una rama mientras mis pies colgaban.

—Jesús, Danni.

—Que… —Perdí mi agarre y caí el resto del camino, haciendo un sonoro oof
cuando mi espalda golpeaba una rama mientras caía.

Me preparé para el duro, frío suelo. Lo que fue duro, pero caliente como el infierno.

Instintivamente enganche mis brazos alrededor de su cuello mientras él me sostenía.

—¿Qué mierda estás haciendo?

El tono furioso de Balen corto a través de mi conmoción y luche en sus brazos, empujando su pecho.

—Bájame.

El verde en sus ojos se disipo y se oscurecieron mientras me miraban. Por un segundo, pensé que lo iba a pasar por alto ya que sus brazos se apretaron. Poco a poco me dejo escurrirme de sus brazos, pero su mano permaneció cerrada en mi muñeca y estaba tan cerca como si estuviera sobre mí con su imponente altura.

—Suéltame —Trate de salir de su agarre, pero se negó a mover.

—No estoy sobre ti y si lo estuviera… seguro como la mierda sabría eso.

Mi estómago dio un salto mortal y mi sexo se apretó mientras lo imaginaba encima de mí. Apreté los dientes mientras el deseo no deseado aumentaba y no tenía forma de detenerlo.

—¿Por qué estás aquí? —Intente de nuevo soltarme de su agarre, pero Balen  era fuerte como el infierno y actualmente cabreado, aunque no tenía el derecho de estarlo. Yo era la única molesta que mis amigos estaban escondiendo la mierda de mí—. ¿Estas siguiéndome? ¿Acosándome?

Permaneció en silencio, pero me di cuenta del espasmo en su mejilla y sus labios fruncidos arduamente.
 
—¿Qué? ¿De repente callado?

Inclino su cabeza hacia abajo y tiró de mi más cerca hacia su boca a pulgadas de la mía.

—Vi tu auto aparcado en la calle y decidí buscarte. Por surte, también, de otra manera tu culo estaría bastante adolorido en este momento.

Mis labios se separan mientras mi corazón aceleraba y un hormigueo rociaba mi piel. Todo lo que podía pensar en él azotándome en el árbol y follándome, cuando debería estar asustada que este tipo me estaba acechando. Entrecerré los ojos y curve mis manos en piños.

—Esa es una respuesta de mierda y lo sabes.

—Joder, Danni. No lo entiendes. ¿No fue suficiente el imbécil en el Bar? —De repente me soltó y pasó la mano por su cabello—. Te advertí tuvieras cuidado y luego te encuentro en medio de la noche sentada en un maldito árbol.

Crucé los brazos sobre el pecho.

—No necesito una niñera y te aseguro que no necesito un acosador. Te di la oportunidad de explicar que pasó. Te marchaste… lo siento, quiero decir, huiste. Así que, permanece lo más lejos de mí.

Él negó con la cabeza y la deja caer hacia adelante mientras decía en un tono desigual:

—No puedo. Malditamente no puedo.

Mi boca se abrió mientras una gama de emociones se disparan atreves de mí al mismo tiempo. No sé qué decir. Era tan jodido. Esto era jodido. Mi vida desamorándose rápidamente en un desastre de piezas de rompecabezas y sintiéndome como si estuviera atascándolas juntas y que no encajarían.

Excepto Balen. El encajaba. Todo acerca de él estaba mal y sin embargo se sentía bien y era tan confuso. Pero él retenía mierda justo como Anstice, y estaba enferma de eso.

—No te necesito o cualquier persona jodiendo mi vida. —Me gire para irme cuando su brazo se engancho alrededor de mi cintura, tirándome contra su pecho. El sentido común me dijo que luchara contra él, pero cuando sus ojos se suavizaron y tomo mi barbilla, su pulgar acaricio de un lado a otro, toda mi resolución fue disparada de mi cabeza.
 
Balen asintió con la cabeza hacia la casa.

—¿Por qué estas sentada en un árbol mirando esa casa, pequeña?

¿Cómo se supone que iba a actuar indiferente cuando todo en lo que podía pensar era en esos labios moviéndose tan cerca por lo que se presionarían contra los míos? Nunca me había sentido así… sexualmente consiente de un hombre en mi vida. Era una necesidad tan fuerte que estaba luchando contra mí misma constantemente. ¿Era así como mi papá se sentía por mi madre? Fuera de control. Loco de deseo.

Nunca quise eso. Nunca quise ser débil y vulnerable. Lo que quería… no, lo que necesitada era que se fuera.
—Mis amigos viven allí y están ocultándome algo. ¿Satisfecho?

De repente, su cuerpo se puso rígido y su cabeza se sacudió hacia la casa.

—Tenemos que salir de aquí… ahora.

Antes de poder protestar, cerró su mano en la mía y desaparecimos por la calle, empujándome a su lado.

—¿Balen?

No dijo nada, pero sentía su tensión y una mirada a su rostro me envió una oleada de miedo chocando contra mí. Su mandíbula estaba apretada, ojos estrechos y no había suavidad en ellos.

—¿Llaves? —Tendió la mano cuando llegamos a mi auto.

No hice ningún movimiento para dárselas, y era más una vacilación porque estaba pensando acerca de si debería dejarle entrar a mi auto.

—No tenemos tiempo para lo que sea que se está reproduciendo en tu cabeza ahora mismo. —Me agarró y comenzó a buscar en los bolsillos del abrigo. Me aparte y trate de apartarlo. Pero fue como si fuera este pequeño patético ratón para la garra de un gato.

Las llaves sonaron cuando las saco de mi bolsillo, luego desbloqueo el auto y abrió la puerta del pasajero.

—Entra.
 
Iba a luchar con él, pero algo en su expresión me hizo pensar que discutir en este momento no era buena idea ni me haría ningún bien.

Entre y él camino al frente del auto y se dobló en el asiento del conductor. No dijo nada cuando encendió el auto y salimos, los neumáticos derrapando sobre el pavimento.

Aguante unos pocos minutos antes de comenzar contra él. Parecía un poco más… calmado, la tensión entre sus cejas se había ido y no estaba atascando la palanca de cambios.

—¿De quién estamos huyendo?

—Nadie. —Mantuvo los ojos hacia adelante, pero note su mano enroscada apretada alrededor del volante.

—Si no era nadie, entonces ¿por qué correríamos como si una manda de rinocerontes estuviera detrás nosotros?

Él medio se río, medio resoplo y las comisuras de su boca se elevaron. Lucia tan lindo cuando hacía eso. No… no era lindo; Balen no tenía nada de lindo. El tipo era demasiado aterrador para ser lindo. Era todo caliente. Tal vez había visto  al tipo antes de que yo cayera del árbol.

—¿Viste a alguien?

—No. Tengo que pensar y no puedo pensar contigo haciendo preguntas.

—¿Qué? ¿habla en serio?

Me miro y cualquier atisbo de risa que había visto momentos antes se había ido. Pero no parecía enojado, parecía preocupado. Las cejas bajas sobre sus ojos y la mano en la palanca de cambios frotándola de ida y regreso.

—Está bien, —Él necesitaba un minuto, lo entendía y si ese tipo que vi salir de la casa de Anstice estaba viniendo por nosotros, Balen había salvado mi culo… de nuevo.

Condujimos en silencio y abrí la boca varias veces para decir algo, luego la cerraba de golpe de nuevo y miraba fijamente por la ventana lateral.

Él entro al estacionamiento y señale hacia mí lugar. Se inclinó y apago el motor.

—Alguien estaba viéndonos y no, no lo vi —dijo, y luego se bajó del auto.
 
Rápidamente lo seguí y dije sobre el capó del auto:

—Así que ¿Lo oliste? ¿no el tipo de desodorante o demasiada colonia? Él ya se estaba alejando.
—Algo como eso.

Corrí tras él y escuche el beep mientras él presionaba la llave para bloquear las puertas.

—¿Cuál? porque estoy segura como el demonio que no olí nada.

Salimos del estacionamiento a la calle y deslizo su mano en la mía. Retrocedí, pero se mantuvo firme y continuo caminando.

—Tienes problemas de control —murmuré.

Rio entre dientes y el sonido ronco, profundo envió chispas bebé a través de mí.
Estúpidas hormonas de chica.

Se detuvo en mi puerta, me dejo ir, y luego me paso las llaves.

—¿Dónde está la Telwar que te di?

—¿Qué?

—El cuchillo. ¿Lo tienes contigo?

—Por supuesto que no. No estoy cargando un cuchillo… Él suspiró.
—Dios, eres terca.

—No, estoy cuerda. ¿Quién lleva un cuchillo consigo, excepto los criminales?

—Personas que quieren vivir —Wow, era paranoico—. Me voy mañana y necesito que seas cuidadosa. Necesito que mantengas el cuchillo contigo todo el tiempo y… —Abrí la boca y presiono su dedo en ella—. No más ocultarse en árboles por la noche. Sería aún mejor si no sale por la noche.

Jadee.

—¿Por cuánto tiempo? ¿el resto de mi vida? estás loco. —Me gire, metiendo la llave en la cerradura, sus palabras rugiendo en mi cabeza. Que se joda. Deje la llave
 
en la cerradura y me di la vuelta hacia él—. Sabes, si quiero bailar en las calles a  las tres de la mañana con un tutú rosa, lo haré. ¿Dónde demonios salga…?

Dio un paso hacia adelante así que estaba atrapada entre la puerta y su pecho, luego me agarro de los antebrazos.

—Escúchame, maldición. Algo no está bien. No sé qué es, pero es todo lo que nos rodea.

—¿A mi alrededor? —Resople y levante las cejas— ¿Cómo un halo? o ¿tal vez una aura? sabes, en la siguiente calle esta un hospital especial. Estoy segura si les dice acerca de estas auras, te admitirán sin lugar a duda.

Está bien, se veía molesto. Pero ¿qué esperaba cuando decía mierda como esa?

—Danni, solo has lo que de digo.

Oh, la peor cosa para decir, amigo. No me importa una mierda voladora si está enfadado o no, no estoy siendo ordenada como si fuera un niño

—¿Por qué tiene que ser tan imbécil cuando abres la boca? Él suspiro.
—Pequeña, esto es…

—Y deja de llamarme así. —Amaba la cariñosa palabra, que en este momento me hizo odiarla.

—Estuve allí.

Mi corazón se saltó un latido.

—Sí, ya escuche eso.

Trate de actuar poco seria, pero con las brillantes luces de la calle iluminando su rostro, vi la verdad en su expresión. Mierda, esto era lo que yo quería y sin embargo me aterrorizaba.

—Vi lo que ese bastardo te hizo y no puedo sacarlo de mi cabeza —Soltó mis brazos, inclinándose hacia adelante y enjaulándome colocando sus palmas contra  la puerta. —Cada puta vez que cierro mis ojos, escucho tus gritos y me desgarran. Me aleje, pero… solo no odia hacerlo por más tiempo.

Me quede congelada, mirándolo fijamente.
 
Agarró mis hombros.

—¿Estas escuchándome? vendería mi jodida alma al diablo para tomar lo que te paso. Mierda, lo hice —Me acercó a su pecho presionado contra el mío. Trago saliva mientras mis pezones reaccionaban y se endurecían—. No puedo dejar que nadie te lastime de nuevo. No lo haré. Te necesito a salvo y eso significa que tienes que escucharme. Prométeme que tendrá más cuidado.

La atracción que tenía hacia él era abrumadora. Yo era el lado negativo del imán y él el positivo, arrastrándome más cerca. Mis sentidos necesitaban el toque, gusto y olfato de él. Dios, ¿por qué? ¿por qué estaba pasando esto? todo lo que quería era la paz de mi pasado, y todavía me atraía como un pez al anzuelo. No podía explicar la atracción hacía él. No tenía sentido.

—¿Por qué estabas allí? ¿eras su cómplice? —Tan pronto como las palabras dejaron mi boca, supe que él no fue; había dicho que ambos estuvimos en jaulas. Había sufrido como yo. No, de alguna manera sabía que él había sufrido peor.

Maldijo por lo bajo.

—Joder, no. Nunca te lastimaría —Gruño en su garganta y paso su mano a través de su cabello—. Te siento todo el maldito tiempo, Danni. No puedo sacarte de mí. Pero lo que siento por ti nos destruirá a ambos.

Oh, Dios, ¿por qué tenía que ir y decir mierda como esa?

—¿Qué hay entre nosotros… esto no es natural, pero te necesito tan mal, siento como si mi interior se disolviera en mil partículas si no puedo tenerte. Esto no es jodidamente normal. No sé lo que es esto, pero no puedo detenerlo.

No le dije que lo sentía también. Mierda, lo quería demasiado que dolía y que era loco. Tal vez, ambos estábamos locos.

Sus dedos se cerraron alrededor de la parte trasera de mi cuello; luego dio un tirón. Me encontré en sus brazos y bajo la cabeza hasta que nuestros labios estaban a pulgadas de distancia; su cálido aliento a la deriva sobre mi piel. Nunca desee probar algo tan mal como lo hacia él.

—Balen. —Me sentía como si conociera cada pulgada de él, cada dolor y felicidad. Era una irresistible atracción hacia él que no podía explicar, y en este momento, no lo quería.

—Jesús, Danni. ¿Qué estoy haciendo? —Se apartó bruscamente—. Tengo que salir de aquí.
 
—Pero…

Los ojos de Balen parecían atormentados, el verde oscureciendo y bajando sus cejas por encima de ellos

—Si tu… Danni, sigue tu instinto. Si algo no se siente bien, ve a tus amigos.
Ellos te protegerán.

Ni siquiera contemple sus palabras; todo lo que podía pensar era él abandonándome de nuevo.

—¿Regresaras?

Su mandíbula apretada.

—No. No puedo regresar.

Se sentía como si un pesado plomo se dejaba caer en mi estómago.

—No. —Mierda. ¿Qué demonios estoy haciendo? pero las palabras cayeron de mi boca y no podía detenerlas. A decir verdad, no quería—. No te vayas.

—Danni…

Curve mis dedos al final de su abrigo.

—Quédate. —Mierda, hace cinco minutos estaba lista para golpearlo. Ahora, quería que se quedara. Había metido la pata, no entendía lo que estaba pasado,
¿Por qué estaba conectada a él?

Dio un paso atrás.

—No.

—Necesito que te quedes.

Sus manos se cerraron en puños a los costados.

—No, entra. —Dio la vuelta, pero me aferre a su abrigo.

—Una noche. —Cualquier atracción que había entre nosotros, sea cual sea el pasado que compartimos, nos había llevado a este momento y no lo dejaría ir.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:31

CRONOGRAMA




Viernes 1:Antes y capítulo 1
Sábado 2: Capítulos del 2 al 4
Domingo 3: Libre nos pondremos al dia 
Lunes 4: Capítulos del 5 al 8
Martes 5: Capítulos del 9 al 11
Miércoles 6: Capítulos del 12 al 14
Jueves 7: Capítulos del 15 al 18
Viernes 8: Capítulos del 19 a 21
Sábado 9: Capítulos del 15 al 28 
Domingo 10: Libre nos pondremos al dia
Lunes 11: Capítulos del 22 al 24
Martes 12: Capítulos del 29 al 31
Miércoles 13: Capítulos del 32 al 34
Jueves 14: Capítulos del 35 al 38
Vienes 15: Capítulos del 39 y Epilogo
Sábado 16: Nueva Lectura


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:33

Quiero disculparme por el retraso no tenia señal!!

Y como no se si tendre señal mas tarde aca estan los del dia Martes 5 de Sept.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:35

9
Balen
 
Había estado listo para alejarme. Había estado preparado para dejarla.

Quería golpear algo. Destruir. Nunca regresar. Nunca habría nada entre nosotros.

—No sabes la mierda que estás diciendo, Danni. —Pero todo en lo que pensaba era sostenerla en mis brazos. Sintiendo sus piernas alrededor de mí mientras deslizaba mi polla en su apretada calidez. Durante años, mientras luchaba contra el deseo de sangre, la imagine follándola, sintiendo sus uñas en mi espalda, escuchándola gritar mi nombre en lugar del que escuchaba en mis sueños.

—No seas condescendiente conmigo. Sabes exactamente lo que estoy diciendo. Cerré mis ojos, obligándome a alejarme, todavía incapaz de hacerlo
—Quiero esto. Necesito esto. No te atrevas a alejarte… de nuevo. Eres el primer chico que quiero que me toque desde… lo que sea que nos pasó. No estoy pidiendo nada más que una noche. Sé que estas huyendo de algo, y no creo en las relaciones, así que esto funciona. Solo quiero…

Mi polla presionada con fuerza contra mis pantalones, y mi pulso acelerado como si fuera un maldito adolescente de dieciséis años pensando en un polvo por
 
primera vez. Pero era un Scar y ella no tenía idea de la mierda con la que estaba tratando.

La agarre por las caderas y la atraje con fuerza contra mí. Luego tome su cuello, dedos excavando cruelmente en su carne.

—Dime, Danni. ¿Puedes follarme cuando estoy así? —Mi agarre se apretó y vi una mueca de dolor—. Porque esto es mío. —Sentí su pánico comenzado a emerger, pero no podía aflojar. Ella tenía que saber exactamente lo que estaba pidiendo.

—¿Puedes? —Le exigí antes que mi boca descendiera a la suya. Se suponía que debía ser abrasivo y rudo, forzándola a separar los labios y tomar lo que yo quería… necesitaba. Esto era para hacerla alejarse de mí, para hacerla temerme. Sin embargo, mientras mis dedos se cerraron en su cabello y tire su cabeza hacia atrás, sentí su cuerpo relajarse y sucumbir a mi beso.

Ella temía debajo de mi asalto y mi polla se sacudió. Joder, quería a esta mujer. Sin importar si algo en mi oscuro mundo estaba conduciéndonos juntos o simplemente lo que habíamos pasado juntos… no importaba. Tenía que tenerla no había vuelta atrás.

La levante en mis brazos y de una patada abrí la puerta de la galería. Mi boca dejo la suya por un segundo para tomar las llaves luego cerré la puerta de nuevo.

—Joder, bebé. —La miré en mis brazos, su rostro sonrojado, labios hinchados y rojos por mis agresivos besos—. Te follare y luego me marchare. ¿Estás bien con eso?

Asintió con la cabeza, sus dedos curvándose en la parte trasera de mi cuello.

—Quiero escucharte decirlo, Danni. Necesito saber que está de acuerdo con esto.

—¿Me vas a follar o estará de pie aquí y hablar acerca de ello?

Gruñí bajo en mi garganta, luego andando a zancadas a través de la galería, la lleve escaleras arriba y la arroje en la cama. Le seguí, cerniéndome sobre la parte superior, mi peso sobre mis rodillas mientras me sentaba a horcajadas. Pase los dedos por su ceja, amando como se curvaba ligeramente hacia arriba en el centro.

—No lo hago agradable y dulce.
 
Sus ojos parpadearon alejándose de los míos un segundo y pude ver la arteria en su garganta latir rápido. Sip, estaba asustada de mí y debería estarlo. Necesitaba poseerla y ella necesitaba mi sumisión, algo que no tenía en mí para dar.

Mi polla nunca había estado tan dura antes mientras la esperaba a que dijera algo. Casi desee que me alejara; decirme que me fuera al infierno. Porque una cosa era segura, marcharme iba a destruirme.

Levantó su mano y la envolvió alrededor de mi cuello.

—Quiero lo que solo tú puedes darme… salvación. —Antes que pudiera decirle, que yo no era la maldita salvación, me atrajo hacia ella, inclino su cabeza y sus labios tomaron los míos en un dulce y gentil deseo.

Gemí y cualquier resistencia se derrumbaba. Baje mi peso en su parte superior y pase los dedos en su cabello. Mi ruda e implacable boca contra la de ella, tome por lo que había estado muriendo de hambre. Tome lo que necesitaba. E incluso si solo tenía una noche con ella, la estaba haciendo mía.

Danni
Me tense mientras el deseo de pelear con él domino mi deseo. Traté de empujarlo hacia atrás pero su peso no me permitiría moverme. Tenía mis manos encerradas en su mano encima de mi cabeza mientras conducía su boca en la mía.

Cerré mis ojos con fuerza y traté de mover la cabeza lejos de su áspero beso.

Clic

Oh, Dios, por favor déjame de hacer esto Clic
Curvé mis dedos, uñas clavándose en mi palma.

No podía moverme. Atrapada. Atada a un metal frío… no, Balen estaba encima de mí.

Metió su mano bajo mi top, su mano se deslizo por mi abdomen, sobre las costillas y luego acuno mi pecho.

—Joder, pequeña. Tus pechos son perfectos. —No podía centrarme en nada más de lo que estaba haciendo mientras el miedo se intensificaba. No podía
 
moverme. Mis brazos estaban sujetados con cadenas. Me retorcía debajo de él mientras me inmovilizaba en el colchón.

—No. Dios, por favor no.

Mis suplicas susurradas contra su boca y Balen se sacudió hacia atrás tan fuerte que cayó de la cama.

Me senté al ínstate en que estaba fuera de mi alcance.

Balen paso su mano por su rostro luego llevo su puño al suelo antes de subir a sus pies.

—Te lo dije. Malditamente te lo advertí. Jesucristo. —Se dirigió a la ventana y coloco las manos sobre el cristal—. Mierda.

Nosotros estando juntos fue algo más que solo sexo. Esto era sobre conquistar mis demonios, y sospeche que estaba a punto de conquistar el suyo también. Tal vez ninguno de nosotros teníamos el poder de derrotar los recuerdos, pero podíamos reemplazarlos por otros nuevos.

—Esta fue una mala idea.

—Balen, si no me mantiene sujeta, entonces…
—No, Joder no. —Su cabeza bajo mientras negaba lentamente de lado a lado. Me levante y me acerque, envolviendo los brazos alrededor de su cintura.
Estaba rígido e inmóvil mientras me inclinada y presionaba contra él.

—Tienes que ser tú.

—Maldita sea, Danni. No soy lo que necesitas en este momento.

—Lo eres. Eres exactamente lo que necesito y quiero. —Agarre el borde inferior de su camisa, empujándola lentamente hacia arriba y sobre su pecho—. Levanta tus manos —susurre. Levantándome de puntillas, pellizcando su lóbulo de la oreja cuando dudo.

Balen se quejó luego tiro de su camisa el resto del camino.

—No estas lista para esto, Danni.

—Sí, lo estoy.

Se dio la vuelta y nuestros ojos se encontraron.
 
—Solo te asustaste conmigo encima de ti. —Sus ojos eran oscuros y duros, y sin embargo, debajo de eso vi el deseo incontrolable amenazando con ceder.

—Me he sentido insensible al deseo… hasta ahora. No sé porque eres tú y ahora mismo no me importa una mierda —Estaba determinada a tenerlo. A poner fin a este constante tormento que envolvía mi mente y no me permitía sentir otra cosa, solo miedo.

Escuche su afilada respiración mientras sacaba mi camisa sobre la cabeza y la dejaba caer al suelo. Sus ojos oscurecieron y vi el peligro en ellos, la oscuridad mezclada con deseo y me sentía como si hubiera tragado un manojo de cables con corriente mientras mis nervios despertaban. Lamí mis labios y desabroche el sujetador de encaje negro.

—Déjame hacer esto a mi manera.

Él frunció el ceño y me dio la impresión que no le gustaba tener que hacerlo a mi manera.

Deje el encaje negro caer al suelo, el broche de metal haciendo un pequeño sonido como hit. Mantuve los ojos sobre él, asustada que se alejara o que perdiera el control y me lanzara en la cama y tenerme a su manera.

Él tomo una profunda inhalación y parecía aplacarse mientras sus ojos recorrían a lo largo de mi cuerpo otra vez para mirarme a los ojos. Estaba en silencio. Un sutil tic en su mandíbula mientras me miraba.

Vacile y mi corazón latía tan fuerte que tenía miedo de que él lo escuchara y creyera que era miedo. Tal vez lo era. Creo que era una combinación de miedo de que me dejara, miedo de que se quedara. Porque no importa lo que sucedería esta noche, él se iba y eso me aterrorizaba.

El colchón crujió cuando se sentó, sus ojos sin dejar los míos ni  siquiera cuando se echó hacia atrás. No podía dejar de mirarlo. Moldeados tatuajes sobre sus hombros y musculosos brazos como si fueran naturalmente parte de él.

Me incliné sobre él y lentamente desabroché sus pantalones vaqueros. Sus músculos abdominales se contrajeron y gimió cuando mis dedos rozaron su piel. Tiré de sus vaqueros hacia abajo y su polla saltó libre, dura y palpitante… hermosa. Justo como sabía que sería.

Cuando miré hacia arriba y encontré sus ojos, vi su feroz posesividad. Sus labios apretados y tensas cejas indicaron que estaba perdiendo la cabeza.  Sus manos agarraron el edredón a cada lado de él con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.
 
—Dime lo que quieres. —Se tambaleaba en el borde, y con el fin de hacer esto, tuve que darle lo que necesitaba para mantener el control.

—Quiero voltearte sobre tu espalda y follarte tan duro en este momento, Danni. No lo hago lento y dulce. Jodidamente te había dicho eso.

Me lamí el labio inferior.

—¿Qué hay de mi boca en tu polla?

—Sí, bebé. Pero quiero más mi boca en tu coño. —Llegó hasta mí y envolvió mi cabello alrededor de su mano—. ¿Estás bien con esto?

Sonreí porque él puede decir que no es dulce, pero preguntarme era dulce.
Asentí.

—Buena chica. —Tiró de mi cabello, obligándome a pasar por encima de él—.
Si necesitas parar esto, solo tienes que decir algo. ¿Entendido?

—Mientras no me sujetes, está bien. —Me mordí el labio inferior, arrastrando mis dientes sobre la húmeda superficie—. Bésame, Balen. Ahora.

Una lenta sonrisa se formó, y en un movimiento rápido, me tenía de espalda.

—Ahora las palabras viniendo de tu boca no funciona para mí. Pero esto lo hará. —Se arrodilló en el suelo, y luego me dio un tirón hacia adelante para que mis piernas colgaran sobre el borde de la cama—. Ahora, voy a malditamente besarte.

Me agarró la cadera con dureza al principio, pero luego se suavizó cuando sus dedos acariciaron ligeramente desde mi lado hasta el borde de mi pecho. Contuve la respiración mientras dudaba, la punta de sus dedos tan cerca, pero sin tocar. Me arqueé y traté de moverme hacia su toque, pero su otra mano me agarraba del muslo y apretaba.

—Oh, Dios, Balen, por favor tócame.

—Oh, planeo hacerlo. Pero necesitas aprender a esperar. Lo haces, y te daré lo que quieres. —Cerré los ojos y gemí cuando sentí la barba en su rostro haciendo cosquillas en la cara interna de mi muslo. Me obligué a relajarme, hundiéndome de nuevo en el colchón. Besó justo por encima de mis pliegues, un ligero toque de pluma de sus labios de terciopelo y un dolor violento se disparaba a través de mí.
 
Mi corazón latía con tanta fuerza que se sentía como si fuera a romper las costillas. Esperé por otro toque. Otro beso. Y quería rogarle. Casi lo hacía hasta que abrí los ojos y vi su rostro.

Nuestras miradas se encontraron y sostuvieron.

No sabía nada de este hombre, excepto que era una parte de mí. Tal vez, lo conocía. Se sentía como si lo hiciera. Se sentía como si él era el barco que me había mantenido con vida. No necesitaba los recuerdos para decirme eso. La verdad estaba allí, en mí.

Me apretó el pezón…duro. Hice una mueca, apretando los dientes, pero el dolor convirtiéndose a placer mientras lo calmó suavemente con la punta de su dedo. La piel de gallina elevándose y dispersándose a través de mi carne y me arqueé hacia él.

—No te muevas. —La voz de Balen era áspera y al instante me quede inmóvil.

Sentí su aliento caliente entre mis piernas y luego su lengua dio un golpecito sobre mi sexo.

—Oh Dios.

Succionaba mientras sus dedos separaron los pliegues para que pudiera llegar más profundo, más duro.

—Joder, estás mojada.

Gemí, mientras su voz vibró en contra de mí.

—No te vengas todavía.

—¿Eh? —Mis muslos temblaron y se estremecieron mis entrañas. ¿Qué dijo él?
Oh, Dios, ¿qué me estaba haciendo?

Su dedo encontró el punto exacto.

—Oh Dios. Sí. —Le dio vuelta lento y suave, luego más rápido y más duro. Llevé mis manos hacia abajo y las enrosqué en su cabello cuando lo construido dentro de mí se intensificó.

Se detuvo y mis ojos se abrieron.

—¿Qué pasa?
 
—Me tocaste, no va a funcionar aquí. Ahora no. Quiero follarte tan mal. — Solté su cabello y bajé los brazos a mis lados—. Mantén los brazos por encima de  tu cabeza.

—No me gusta…

—Sí. Lo sé. Pero te tengo por una noche. Y esto es lo que tú necesitas de mí.

Él estaba en lo correcto. Necesitaba volver a reproducir la sensación de estar atada y aún tener la libertad de moverme si tuviera que hacerlo.

—Cambiemos esto. Ahora. Esta noche. Asentí.
—Está bien —le susurré.

—Buena chica. —Me besó la cara interna del muslo, luego el otro, entonces... Jadeé cuando dos dedos penetraron en mí, profundo y duro.
—Balen.

El calor del satén de su lengua bailó a través de mi sensible sexo cuando comenzó a empujar. Oh Dios. Evitaba que me arqueara hacia él con una mano en mi estómago, empujándome de regreso a su lugar cuando me empujaba hacia adelante.

—Por favor —le rogué.

—Me encanta esa palabra de tus labios.

Dando vueltas. Lento y suave con su lengua que contradecía sus duras embestidas. Mi cabeza rodó de lado a lado cuando la tirantez me agarró y en cualquier momento yo…

Todo el movimiento se detuvo y mis ojos se abrieron.

—Aún no.

Todo mi cuerpo se estremeció.

—Por favor, no puedo esperar.

—Todavía no —repitió.
 
Tomé varias profundas respiraciones, mi cuerpo listo para chocar sobre el borde con el menor contacto y tenía que saber porque esperaba.

El puto esperó y cada vez que abría la boca para rogarle, fruncía el ceño y era un gesto que me hizo callar porque no había nada de dar. Determinado control.

Una vez que mi respiración se calmaba empezaba de nuevo y mi cuerpo temblaba ante su contacto. Era como si fuera su instrumento y él había estado afinándolo. Ahora… ahora lo estaba tocando.

Más duro, más rápido, una y otra vez, hasta que las dulces sensaciones subieron a un punto de no retorno.

—Vente. Vente en mi boca, bebé.

Espasmos sacudieron mi cuerpo como nunca había experimentado antes y grité su nombre cuando olas de placer sacudieron a través de mis entrañas como una orquesta de sensaciones.

Por último, las olas se desaceleraron y relajaron, mis piernas cayeron abiertas y las manos que estaban aferradas a las sabanas fueron liberadas. Santa mierda.

Abrí los ojos y me afirmé en mis codos y sonreí.

—¿Balen?

—Hmm. —Besó mi estómago y luego se puso de pie.

—Te quiero dentro de mí. —Me senté y cogí su mano, pero él se alejó—. ¿A dónde vas?

—Me tengo que ir.

Mi sonrisa desapareció.

—No. No te irás. No te puedes ir. Aún no. ¿Me escuchas? —Acabo de tener el mejor orgasmo de mi vida y quería alejarse. Salir. Pero sabía que no era solo sobre el sexo. El pensamiento de él dejándome me hacía… inquieta. Era como si algo malo iba a pasar si se iba.

Estaba siendo ridícula, y no creo en las coincidencias y la suerte y todo eso, pero después de pintar su cuadro durante dos años y luego tenerlo apareciendo en mi galería, mi instinto era todo lo que tenía y en este momento, decía no lo dejes marchar.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:36

10
Balen
—Danni…

—No. Necesitamos esto. Si esto es todo lo que tenemos, entonces, es todo.
Quiero sentir todo de ti, Balen.

Mierda. Mi polla estaba tan dura ahora mismo, estaba adolorido, pero cuando yo follaba a una mujer no era suave y delicado. La jodía. Y Danni, estaba luchando con un recuerdo roto de abuso y tortura, no podía hacerle eso a ella.

—Probarte… joder, escuchando tus gritos de placer, Danni… ese fue el sonido más hermoso que he oído en mi vida. Quiero alejarme con eso para llevar conmigo.
—Retrocedí y me incliné para recoger mis pantalones vaqueros.

—No. —Se arrastró fuera de la cama y agarró los pantalones vaqueros de mi mano y los arrojó a un lado—. Una noche. Quiero una noche y tú también.

Vi sus apetitosas caderas balancearse mientras se acercaba a la mesa de noche, abría el cajón y sacaba un paquete envuelto en aluminio. Jesús. Esto era algo más que solo joder a una chica. Esta era Danni, la mujer que no podía olvidar. Vivía dentro de mí. Los Scars tenían instintos mucho más fuertes que los humanos, pero sabía que ella lo sentía, también… esta desgarradora necesidad.

Tal vez era porque había estado obsesionado con ella durante tanto tiempo.
 
Me acerqué a ella, inseguro de que iba a hacer cuando llegara allí, hasta que sentí sus manos en mi polla. Y entonces, cualquier resistencia que podía haber tenido… terminó.

Gemí, cerrando los ojos e inclinando mi cabeza hacia atrás.

—Mierda.

Puso el condón y luego deslizó sus manos por mi pecho, lenta y suavemente, exactamente lo contrario de lo que yo estaba luchando por hacer con ella.

¡Ríndete! gritaba en mi cabeza una y otra vez.

Mi boca cayó sobre la suya en un asalto brutal, saboreando lo que tenía que tener. Cuando se rindió a mi beso, los flexibles labios debajo de los míos, el rugido dentro de mí se acomodó en un repiqueteo constante.

Apreté su culo y lo que conseguí a cambio fue la dulce vibración de su gemido bajo mi boca. La levanto y coloco en el borde de la cómoda; luego me retiro un poco hacia atrás para que así pudiera mirarla. Sus labios estaban rojos e hinchados, y sus mejillas encendidas, pero fueron sus ojos los que hicieron que mi aliento quedara atrapado. Había deseo ardiendo en lo más profundo pero también, quietud, y yo también lo sentía. Era como si este constante gritar que había sentido por estar con ella se hubiera calmado y era… pacífico.

Ella sonreía y mi corazón saltó un latido.

— Fóllame, Balen.

Adorable. Era jodidamente adorable, y quería encerrar esa sonrisa y ponerla en un frasco y llevarla conmigo así podría verla en cualquier momento que quisiera.

Sonreí.

—Está bien, pequeña. —Agarré mi polla, deslizándola arriba, abajo a través de su húmedo sexo. Sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura y se deslizó aún más por el borde de la cómoda. Sus ojos se cerraron y arqueé la espalda. Me inclino hacia delante, tomando su pezón en mi boca, luego mordiéndolo al mismo tiempo que llevo las caderas hacia delante, empujando profundo mi polla.

Gemí cuando la presión me cubrió. Danni se tensó.
— Sí. Dios, sí.
 
Sus manos profundizaron en mi cabello mientras yo salía, y luego me hundía profundamente otra vez. Nuestros cuerpos desnudos golpeaban juntos cada vez que penetraba dentro de ella.

Más fuerte. Más rápido.
—Dame todo de ti —gruñí, mientras furiosamente la sujetaba y me introducía en ella una y otra vez.

Áspero. Carnal.
Mis manos, magullando su carne.

La cómoda golpeaba contra la pared y los libros cayeron al suelo. La posesión se apoderó de mí y mi cuerpo rugió.
De repente gritó mi nombre y sus músculos se contrajeron alrededor de mi polla.

—Joder, Danni. —No podía aguantar más tiempo cuando su cuerpo se estremeció y gemí, bombeando una última vez mientras mi orgasmo rasgaba a través de mí.

Quedé congelado, encerrado dentro de ella, incapaz de hablar durante varios segundos, esperando a que mi mente se calmara. Su rostro se acurrucó en mi hombro y tenía miedo de alejarme y ver sus ojos. Si le hice daño. Si la asusté… Cristo, eso sería mi destrucción final.

Danni se retiró y se me quedó mirando, con los ojos muy abiertos con…
¿Placer? Por favor, déjame hacer esta cosa bien. Todo era una mierda. Había roto mi lealtad. Traicionado a mi propia sangre por…

Ella.

Esta mujer que sostenía en mis brazos. Ella vivía, y llevaría esta única noche que tuve con ella, conmigo, para cual fuera el destino al que fuera entregado por el Deaconry.

—¿Estás bien? —pregunte.

—Mierda, sí. Estoy… no lo sé. Me siento más ligera o algo.
 
— ¿No te lastimé?

Me besó en la comisura de mis labios.

— No. Solo que no me gusta ser inmovilizada.

Sí, a causa de ese maldito vampiro, Ryszard. Él le hizo eso. Apreté la mandíbula y sentí la furia aumentando a medida que mi sangre corría por mis venas.

Pasando su dedo a través de mi frente.

—¿Qué pasa?

—Nada. —La ayudo a bajar de la cómoda, y luego entro al baño para deshacerme del condón. Presiono mi pie sobre la palanca del bote de basura de acero inoxidable y este sonó cuando la tapa se levantó. Arrojo el condón, levantando la vista hacia el espejo y me detengo.

Joder, ¿qué estaba haciendo?

Apoyo las manos en el borde del lavamanos y bajo la cabeza. Todo en mí gritaba para decir jódelo y huye con ella. Desaparece. Me las arreglé por dos años, yo podría…

Imposible. Lo de Danni y yo era imposible.

El suelo crujió cuando llegó detrás de mí y apoyó sus manos sobre mis caderas.

—Pasa la noche.

Esto era una locura. Todo sobre nosotros era una locura. Había roto la ley de los Scars. Jesús. Podría estar muerto mañana.

—Para que, Danni. ¿Para qué duela aún más cuando tenga que irme por la mañana? —Me burle, negando con la cabeza—. Mierda, Danni. Eso es todo. Me voy. No voy a volver. No puedo protegerte y tan seguro como el infierno que no puedo estar contigo.

—Nunca pedí más, Balen. Una noche.
Sus manos se deslizaron por mis tatuados brazos hasta mis manos, donde las unió con las mías en el borde del lavamanos. Su olor estaba todo alrededor mío, rogándome que le diera lo que ella quería.
 
Arrastró besos a lo largo de la parte posterior de mi cuello, y cuando abro los ojos y miro nuestro reflejo en el espejo…

Abrazándome. Conectada a mí.
Joder, ella era parte de mí.

Y supe que no podía irme. Aún no. Necesitaba abrazarla. Tenerla dormida en mis brazos sin las pesadillas de sus gritos amenazando mi cordura.

Me di la vuelta en sus brazos, luego bajé la cabeza y cuando la bese esta vez, fue suave y gentil.

—Una noche. —Mañana, muerte o Descanso, terminaría lo que nunca había tenido la oportunidad de comenzar.

La llevo a la cama, aparto las sábanas y se mete debajo de estas. Me deslizo a su lado y al instante se acurruca a mi lado, la mejilla descansando sobre mi pecho y la pierna en la parte superior de mi muslo. Acaricio su cabello, memorizando la sensación de los mechones entre mis dedos.

Beso la parte superior de su cabeza.

—Tu tatuaje, ¿qué es?

Danni ladea la cabeza y mirada hacia mí, sonriendo. Jesús, esa sonrisa. Nunca la había visto en las jaulas, todo lo que había visto era tormento.

—¿Lo notaste? no pensé que tuvieras la oportunidad.

—Tomé cada oportunidad para mirar tu culo caliente, bebé. —La aprieto hacia mí y frota su pierna sobre mi muslo y gimo cuando mi polla se sacude. Joder, quería tomarla de nuevo, pero sabía que si lo hacía, nunca la dejaría ir.

—Fui un poco rebelde cuando crecía. Mi madre murió cuando tenía diez años y mi padre… bueno, él no estaba mucho. —Su dedo hace círculos en mi pezón y mi brazo se tensa sobre su cadera—. Gritando por la libertad de expresión, supongo, arrastré a Anstice conmigo en mi decimoctavo cumpleaños. No significa nada, de verdad. Solo algo que diseñé. —Solo había atrapado un destello de tinta negra sobre ella y ahora quería verlo. Los tatuajes para los Scars tenían mucho significado y uno en particular, nuestro Ink. Un tatuaje que podía ser llamado a la vida.
 
— Voltéate. —Tiro de las mantas hacia atrás y la volteo sobre su estómago, mirando sobre su hombro hacia mí. Tenía esta linda mirada descarada en sus ojos que hacía a mi corazón doler

—Mi tatuaje fue mi primera y verdadera obra de arte. No puedo venderlo, sin embargo. Es curioso que tengas uno similar en tu espalda.

Mis ojos se arrastraron hacia abajo por su cuerpo hasta su culo. Entonces todo se congeló dentro de mí.

—Mierda. —Mi corazón latía con fuerza y había una agitación en mi estómago. Mierda, era un tigre. Un maldito tigre.

—¿Qué? ¿hay algo malo con eso?

Mierda. ¿Qué demonios? un infierno de coincidencia que mi Ink fuera un tigre y Danni tuviera un tatuaje similar.

Ella se voltea de nuevo y se arrastra parcialmente encima de mí y besa mi barbilla.

—¿Qué pasa?

Me aclaro la garganta y pongo mi mierda de nuevo bajo control, entonces meto mis dedos en su cabello y encuentro sus ojos.

—Nada. Es… es hermoso. Eso es todo.

Su dedo se desliza sobre mi tatuaje alrededor del bíceps izquierdo. Un diseño complejo que combinaba el sol, la luna y un pez volador con líneas que se tejían y se mezclaban, haciendo que nada pareciera lo que era. Mi tatuaje en la parte posterior de mi hombro derecho era un dragón escamado respirando fuego, pero el cuerpo se estaba transformando en un halcón que estaba en una inmersión.

Mi Ink estaba en mi baja espalda y lo había tenido toda mi vida. El tigre se sentaba sobre sus patas traseras como si estuviera esperando por algo. Pues bien, el tigre tendría que esperar mucho tiempo porque no tenía ninguna intención de dejar suelto a mi Ink. Mi tigre era inmanejable, mortal y destruiría todo a su paso. Cuando lo soltaba, mi Ink devoraba sin consecuencias. Por suerte para mí, Talu, que era como lo llamaba, estaba contento con permanecer oculto hasta que lo invocaba. A diferencia del inestable Ink de Damien, que luchaba por levantarse cada vez que Damien perdía los estribos, lo cual era todo el maldito tiempo.

—Me gusta este. —Baja su cabeza y besa mi bíceps—. ¿Significa algo?
 
— No. —Talu nunca sería llamado a elevarse cuando Danni estuviera cerca.
¿De qué coño estaba hablando? Después de esta noche, nunca la vería de nuevo. Incluso si fuera condenado al Descanso, ella era mortal. Estaría muerta para el momento en que me levantara. Porque, seguro como la mierda, que si el Deaconry no me mataba, me pondrían en Descanso, un estado similar al coma, durante un siglo. Aprieto mi agarre sobre ella y me quedo mirando hacia el techo

—Ve a dormir, Danni.

Sentí sus ojos sobre mí y la tensión en su cuerpo, y sabía lo que estaba por venir

—¿Tal vez un día regresarás?

— No. No estoy regresando

Ella permanece en silencio durante varios minutos, nuestros latidos del corazón emparejados en un ritmo lento y fácil.

—¿Balen? —dijo con un ronco susurro.

— ¿Hmm?

—Gracias por esto —dijo

Nadie nunca me había dicho gracias en toda mi vida. Joder, no la merecía, ni siquiera por una noche.

Su cuerpo se relajaba, y suspiraba mientras se acurrucaba contra mí y se quedaba dormida.

Permanecí despierto, queriendo recordar cada segundo que la tenía en mis brazos, cimentando el recuerdo.

Al salir el sol, me deslizo de sus brazos, cuidadoso de no despertarla. La observo durante unos minutos, memorizando cada pulgada de su rostro.

—Adiós, pequeña.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:37

11
Waleron
 

Entro a zancadas en la habitación del Deaconry y me aproximo a la mesa oblonga de mármol. Velas azules encendidas titilaban desde dos gigantes candelabros de hierro que colgaban por encima. Columnas de cortinas de seda blanca cubrían la pared más alejada con pinturas que representaban los cuatro elementos.

No me molesté en quitarme el abrigo, ya que sentir la temperatura en el reino era inexistente. No era ni caliente ni frío, algo que valoraba de este lugar.

Los cuatro Wraith elementales permanecían en el reino de, como yo me refería a ello, una tierra de fantasía. Porque lo que veías no siempre era lo que era. Los Wraith eran creativos en lo que respectaba a su hogar. Cuando entrabas al reino, llevaba tiempo ajustarse a la invariable neblina azul que se posaba sobre tu visión. Ya que el azul era un color de paz y calma, era el favorito de los Wraith, excepto de Edan, el volátil Wraith de Fuego.

Genevieve entró a la habitación con largas y gráciles zancadas. Era el Wraith del Agua y una poderosa Healer6 para aquellos de su clase. Sin embargo, rara vez utilizaba su don, ya que los Wraith eran heridos con poca frecuencia. Ella tenía una fascinación con la emoción del amor, aunque no se sabía que hubiera estado


6 Healer: mujeres con la capacidad de curar a otros Scars y humanos. En raros casas, son capaces de sanar animales y otras entidades. Son capaces de visualiza la lesión y sanar la herida de adentro hacia afuera. Experimentan el dolor de la lesión.
 
vinculada a algún hombre o mujer. Era una observadora, permitía a otros que quedaran hechizados por lo que yo consideraba una ilusión de amor.

La sofisticada belleza de Genevieve podía poner a un hombre de rodillas. Inquisitiva, aunque reservada, sus ojos chispeaban de un azul cerúleo cuando estaban calmados y cambiaban a un dorado oscuro cuando estaba angustiada o enojada.

Presentía que había una mujer pícara debajo de su aparente tranquila naturaleza. A pesar de conocer a los Wraith durante tres siglos, yo no vivía entre ellos y, por tanto, no podía precisar cómo era realmente Genevieve.

Me aproximé a la mesa e incliné la cabeza, encontrando la mirada de cada miembro del Deaconry. Estaban los cuatro Wraith, una bruja, y luego yo y Zurina en representación de los Scars. Había otra que nunca asistía a ningún juicio… Azzurra, la Diosa que nos creó a todos.

Los Wraith tenían habilidades para controlar ciertos aspectos de la naturaleza. Su debilidad era luchar contra el mal en el mundo humano, que era donde entraban los Scars.

Mis ojos se encontraron con Mariana, la representante de los aquelarres de brujas, que estaba sentada en el extremo más alejado de la mesa, junto a Edan. Vestía un abrigo blanco de seda cruzado que se adhería a cada curva de su voluptuoso cuerpo. Tenía tres rastas en el lado derecho a la altura de las cejas, y el resto de su cabello color ébano colgaba suelto y lacio, más allá de los hombros. Su piel era de alabastro, sus ojos de nogal oscuro. Tenía labios estrechos, por los que le encantaba pasar la lengua seductoramente. Era excelente en leer emociones,  incluso las mías, lo que me sacaba de quicio, porque podía bloquear a todos los demás. Pero en los cientos de años que había conocido a Mariana, ni una vez había aludido a saber lo que yo estaba sintiendo. Por eso, la seductora bruja se había ganado mi respeto. Sin embargo, confiar en cualquier bruja sería completamente estúpido.

Me senté junto a Zurina en el extremo izquierdo de la mesa. Ella sonrió, e incliné la cabeza en respuesta. Tenía un comportamiento calmado, con sabiduría. Su fuerza se revelaba en que tenía tres de los sentidos: Taster7, Visionary8 y Healer.




7 Taster: capaz de detectar las emociones de los demás por un cambio notable en las moléculas del aire afectando el sabor.

8 Visionary: capaces de ver a través de ciertos objetos. Algunos son capaces de leer a hiper velocidad o incendiar a través de los objetos.
 
También tenía el don de tele transportarse, como yo. Lo que significaba que podía tele-transportarse a lugares en los que hubiera estado con anterioridad.

Llamas titilaban en pedestales en las cuatro esquinas de la habitación. En el centro había una fuente con forma de mujer y hombre entrelazados en los brazos del otro. En una mano, el hombre sostenía una llama que elevándose en su palma, y la mujer tenía una flor detrás de la oreja. Ella tenía largo cabello suelto que se agitaba a su alrededor como si lo hubiera alborotado una suave brisa. Una corriente de agua fluía en arco entre sus cuerpos, hasta un estanque de mármol de ocho puntas que tenía guijarros color rosa claro en el fondo. El chorro de agua era color dorado, pero cuando alcanzaba el estanque, se volvía de un color azul cerúleo.

—Por la excelencia de la naturaleza, por la paz de todos los seres vivos, y por el bien del universo, nos unimos —dijo Tor, el Wraith de Tierra, con voz ronca. Una pizca de canela flotó en el aire mientras hablaba. Cambiaba de esencias con frecuencia, pero la canela era una de sus favoritas. Yo odiaba todas las esencias; la canela era la que más me molestaba.

Tor nos vio a cada uno a los ojos, dando un asentimiento de saludo, luego pausó sobre Genevieve. Ella se volvió, elevó sus delgadas manos hacia la fuente y  el chorro de agua se tornó azul, como la del estanque.

La reunión comenzaba.

Edan, Wraith de Fuego, habló primero. Era explosivo, de temperamento volátil, y se rumoreaba que quemaba a un humano cuando hacían algo que lo molestaba… las quemaduras, por supuesto, eran leves, más como una molesta picadura de mosquito.

—Él bebió sangre de vampiro, luego huyó durante dos años. Esta mierda debió haberse terminado hace años. Debería ser puesto en Descanso o muerto.

Jugueteé con el dispensador de dulces en el bolsillo derecho del abrigo. La idea de cualquier Scar puesto en Descanso me molestaba. Edan me molestaba. El Descanso era para los desleales, los peligrosos, y los pocos Scars que se volvían corruptos. Revivir tus peores recuerdos en un estado comatoso era descrito como el infierno, pero era peor que eso. Era una película constante de tus pensamientos más viles siendo reproducidos una y otra vez, hasta que tu sentencia de Descanso terminaba.

Tarek, el ex maite de Delara, merecía semejante destino. Balen no.

Sin embargo, se me había acabo las opciones. Había luchado con el Deaconry para dejar el futuro de Balen en manos de los Scars. Pero la ley había sido escrita por los Wraith y Scars. Balen bebió sangre de vampiro y era culpable. No había
 
nada más que yo pudiera hacer, excepto intentar coaccionar a los otros para dar una sentencia menor.

Tor dijo:

—Discutimos el asunto de Balen, un Scar Tracker del Talde en Toronto. — Fulminó con la mirada a Edan y sospeché que era por hablar antes de que el asunto hubiera sido anunciado. Edan se encogió de hombros y luego se reclinó en su silla y cruzó los brazos—. Bebió la sangre de Ryszard, un vampiro. Traicionó a Anstice, su hermana de sangre y Healer. Su destino está a merced del Deaconry. Habla, Waleron, en favor de tu Scar.

Sentí la intranquilidad en la habitación… ira, dolor e incertidumbre. Balen había traicionado su juramento, pero también había salvado a una humana de esclavitud a un vampiro.

Aun así, no iba a ser fácil convencerlos de ser indulgentes.

—Balen bebió la sangre de un vampiro. Eso por sí solo es causa de muerte. Invitó a Ryszard a la casa de Trinity, bruja del aquelarre en Toronto donde nuestra Healer, Anstice, estaba oculta. Pero Balen hizo lo que ningún otro ha logrado. Purgó de su interior la sangre manchada de vampiro.

Urtzi, Wraith de Aire, habló.

—¿Regresó por su propia voluntad? —La voz de Urtzi fluctuaba de acuerdo a su estado de ánimo. Cuando estaba enojado, su voz replicaba una uña sobre una pizarra y cuando estaba de buen humor era calmada y suave, como hoy.

Di un corto asentimiento.

—Sí.

—¿Y combatió la sangre sin dañar humanos? —preguntó Urtzi. Asentí de nuevo.
—Hasta donde sabemos.

—Entonces debemos tomar eso en consideración. —Su cabello azul y blanco se agitó mientras hablaba y el aire en la habitación cambió—. También salvó a una humana, una mujer; Danielle, una amiga de Anstice, y una inocente de las circunstancias.
 
Un puño se estrelló sobre la mesa y no tuve que mirar para saber que era Edan.
La respiración de Genevieve se hizo trabajosa y los hombros se le tensaron.

—Él rompió la ley —gritó Edan.

—Voz —advirtió Tor.

Edan lo fulminó con la mirada, pero bajó el tono.

—Es simple. Rompió su juramento de proteger a su especie. Si quieren ser indulgentes por proteger a la chica, entonces Descanso… doscientos años.

—La humana, Danielle, se habría vuelto una esclava si no fuera por Balen — objetó Zurina. Su cabello dorado era como la crin de un caballo andaluz, espesas ondas le llegaban hasta la parte baja de la espalda. Se enfrentó a la mueca de Edan y sonrió, luego le guiñó el ojo. Era por esto que había sido seleccionada para sentarse en el Deaconry conmigo. Tenía una fuerza majestuosa que era respetada por todos.

—También traicionó a las brujas al invitar a Ryszard al interior de su casa — dijo Mariana.

Los Scars y las brujas estaban en buenos términos mientras ninguno se metiera en el camino del otro. En ocasiones, se asistían uno al otro; sin embargo, normalmente involucraba alguna clase de pago.

Yo tuve que limar asperezas con Trinity. Dios, había dormido con ella a cambio de una semana de sus visiones para ayudar a encontrar a Balen y Danielle. Podría haberlos salvado, pero lo que había hecho a Delara… apreté con fuerza mi dispensador. Nunca lo lamenté, demonios. Había hecho lo que tenía que hacer para salvar a un Scar y una humana. Era mi juramento. No tenía opción.

—Ninguna fue herida —dijo Zurina—, ni Anstice o alguno de los Scars.

Tor era bajo, ancho, musculoso y raramente sonreía, lo que explicaba su expresión vacía.

—Todos sabemos lo que él ha hecho. Lo hemos repasado un millar de veces.
—Hizo una pausa—. Ha llamado nuestra atención que él ha visto a Danielle. ¿Nos ha revelado ante ella?

—No —dije—. No lo ha hecho.

—Percibo una conexión entre ellos —continuó Tor—. Él la protege.
 
—Sí. —Había esperado que no hubieran estado prestando atención a Danni, porque un Scar involucrado con una humana realmente los molestaría.

Sentí que Genevieve se removía en su silla de respaldo alto y mis ojos se dispararon hacia ella. Rápidamente apartó la mirada, bajándola. ¿Qué fue eso?

—Es la ley de los Scars proteger humanos —les recordé. Edan bufó.
—Al carajo con eso, Waleron. Sabes jodidamente bien que él protege a esta humana porque quiere follarla.

Rechiné los dientes y respiré hondo, intentando calmar la ira que constantemente yacía dentro de mí. Edan era un bastardo impredecible y supuestamente solo era agradable cuando tenía una mujer en su cama.

—La ama —la voz de Genevieve era como miel de maple… dulce y suave.

—Siente culpa por lo que Ryszard le hizo a ella. Eso no es amor, cariño — replicó Edan.

Zurina dijo:

—Un Scar no puede estar con una humana, la ame o no. Balen sabe eso.

—También sabe que no debe beber sangre de vampiro —soltó Edan.

—He sentido el tirón entre ellos —dijo Urtzi.

—Por todos los cielos —murmuró Edan y se reclinó en la silla, sacudiendo la cabeza.

Urtzi tenía la habilidad para saborear lo que había entre humanos. Dependiendo de la emoción, el regusto cambiaba. Urtzi les había dicho previamente que la ira sabía repugnante. Yo la comparaba a leche podrida. Si Urtzi saboreaba el amor; chocolate, sería más fácil convencerlo de que Balen merecía vivir.

Tor habló.

—Este asunto no es sobre la mujer, como Edan lo ha puesto tan elocuentemente. Balen será castigado. No podemos permitir que ande libre y recupere su estatus como guerrero cuando ha dejado de ser confiable. —Hizo una pausa y nos miró a cada uno—. Sin embargo, salvó la vida de una humana, que
 
también es nuestra ley. Por lo tanto, eso debe tomarse en cuenta. Yo, Wraith de Tierra, voto porque Balen sea enviado a Descanso durante veinte años y exiliado durante cien años.

Genevieve jadeó y los ojos de todos se dirigieron a ella, incluidos los míos. Rápidamente bajó la cabeza y sus manos se aferraron el borde de la mesa con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

Edan aludió a la reacción.

—¿Qué te sucede, Genevieve?

El agua en la fuente empezó a burbujear. Vapor se elevó de la superficie. Cristo, ella estaba entrando en pánico, y si alguien no la calmaba, todos estaríamos inmersos en una lluvia.

—Estoy en desacuerdo —dije, manteniendo los ojos sobre la fuente—. Enviar a Descanso es duro. Nadie fue herido por lo que él hizo. —El agua siguió agitándose como una olla de agua hirviendo—. Balen nos ha protegido durante tres siglos y es honorable. Estaba bajo gran coerción por la tortura que sufrió.

—Cálmate, Genevieve —dijo Urtzi en tono reconfortante. Una fría brisa cruzó la habitación y revolvió la melena dorada de Genevieve.

—¿Qué te pasa? —Edan odiaba a Genevieve, la consideraba débil y demasiado empática. Mi suposición era que ella se negaba a dormir con él.

Sentí a Zurina en mi mente.

—Ella está ocultando algo.

—Sí —respondí

—¿Tal vez se preocupa por Balen?

Lo dudaba. La fuerza de Genevieve eran las emociones. Sintiendo la conexión entre Danni y Balen tenía que ser difícil para ella cuando sabía que los separarían. El agua se elevó al borde del estanque de mármol y Tor se estiró y puso la mano sobre el hombro de Genevieve. Él cerró los ojos y el agua lentamente empezó a bajar de nuevo hasta que el líquido yació quieto de nuevo.

—Waleron —dijo Tor—. ¿Qué dices tú?

Miré a cada miembro del Deaconry, al último Edan, quien elevó las cejas y tuvo las agallas de articular «jódete».
 
Escuché un crujido cuando el plástico del dispensador de dulces en mi bolsillo se rompió debajo de mi agarre.

—Balen es mi responsabilidad. Le fallé. Aceptaré la culpa por lo que ocurrió.
—Los murmullos se elevaron entre ellos y yo alcé la voz—. Decidan mi destino.

—Ay, joder —Edan rodó los ojos—. Anda ya. ¿Aceptar su castigo? ¿Hablas en serio?

—No —dijo Tor. Encontró mi mirada e hizo un asentimiento de respeto—. Entiendo tu necesidad de proteger a uno de los tuyos, pero no puedo permitirlo. Los CWO se están extendiendo. Se te necesita.

Mariana, quien había estado extrañamente silenciosa, giró uno de sus mechones con el dedo.

—La mujer sobrevivió gracias a Balen. Mención de honor. Pero condujo al vampiro al aquelarre de las brujas. Descanso durante diez años y exilio por cien años.

Urtzi suspiró y el aire frío exhalado de su boca como una neblina de lluvia.

—Estoy de acuerdo con Mariana.

Sabía que este era un destino indulgente considerando que los Wraith eran predecibles y nunca se alejaban de las leyes. Balen la rompió. Simple. Aun así, sospechaba que podría presionar para hacer que redujeran la sentencia aún más.

Tenía que abordarlo con tacto.

—Su sangre es pura. Eso por si solo muestra su fortaleza como un valioso Scar. Uno que es necesario. Como acabas de decir, los Center World Others se están extendiendo.

Edan estrelló el puño en la mesa.

—Estupideces. Él rompió la ley. No podemos elegir quién no se sujeta a las leyes que fueron hechas para el beneficio de todos nosotros.

Zurina colocó las palmas sobre la mesa.

—Nunca antes nadie ha sido capaz de combatir la sangre de vampiro. Por lo tanto, esta situación es inusual. Yo estoy de acuerdo con Waleron.

—Claro —murmuró Edan.
 
Tor elevó las manos.

—La ley, tal como es, dice que cualquiera que beba sangre de vampiro debe morir. Balen vive. —Asintió hacia mí—. Se acepta tu punto y la fortaleza de Balen es impresionante. Por lo tanto, perderlo como guerrero durante un siglo es en detrimento de los Scars. Descanso por diez años por la traición a su hermana, y exilio cincuenta años por romper nuestra ley.

Sabía que lo que Tor ofrecía era bastante indulgente considerando que Balen debía haberlos molestado por evitar la sentencia durante dos años. Si presionaba más, Edan y… miré a Mariana; sí, ella estaba molesta con el veredicto de Tor, podría rebatir el fallo.

—Lucharé contra esto si quieres —dijo Zurina. Vacilé.
—No. Si presionamos el asunto, se echarán para atrás. Debemos respaldar las leyes.

Miré a Tor.

—Lo consentiré.

Zurina y Urtzi también estuvieron de acuerdo. Edan maldijo unas cuantas veces, pero sabía que lo sobrepasaban en número. Dio un corto asentimiento y Mariana lo siguió. Solo Genevieve tenía que dar su respuesta y lucía como si fuera a desmayarse. Su rostro estaba casi translucida y sus ojos ya no eran azules, sino de un dorado relumbrante.

—Genevieve, debemos tener tu consentimiento —dijo Tor, teniendo cuidado de no alterarla de nuevo al mantener la voz amable y calmada.

—Vamos, Gen, tengo cosas que hacer —dijo Edan.

—¿Qué? —preguntó Mariana—. ¿Una mujer atada a tu cama rogando piedad?

—Sí, de hecho. —Edan me miró y mostró una media sonrisa. Si los Wraith tenían encuentros sexuales nunca era en el Reino, por obvias razones, ¿así que de qué estaba hablando sobre su cama?—. Una notable mujer que ruega por mi toque y está dispuesta a probar cualquier cosa una vez. —Retiró su mirada de mí y sus ojos viajaron por la longitud de Mariana—. ¿Te importa unírtenos?

—No duermo con hombres que tienen que atar a una mujer para conseguir su sumisión.
 
Tor elevó la voz sobre el cacareo.

—Genevieve.

—Sí —concedió ella. Y entonces, para mi sorpresa, su lenguaje corporal cambió. Se enderezó en el asiento, sus ojos se ampliaron con una chispa exquisita. El rastro de una sonrisa se formó en sus angelicales labios. Daría cualquier cosa para ser capaz de leer qué ruedas estaban girando en su mente, porque algo drástico había cambiado.

—Entonces está decidido —dijo Tor, luego se giró hacia mí—. Ahora, ¿qué hay con los CWO? ¿algún progreso?

Los Wraith eran incapaces de tocar a los Center World Others. Las numerosas especies provenían del centro de la Tierra, donde habían vivido durante miles de años. Habían desarrollado inmunidad a los poderes de los Wraith. Nuestra suposición era que los minerales y el calor del centro de la Tierra los protegía.

—Long Necks9 se están aliando con los vampiros. Está bajo control por ahora, pero los Grits10 aún son un problema.

—Hay mujeres desapareciendo a un ritmo más alarmante por toda la ciudad — dijo Zurina.

A los Scars se les dificultaba detectar a los Grits, y cuando se los encontraban, los Grits eran incluso más desafiantes de matar. Eran machos arrogantes y determinados que utilizaban su buena apariencia para atraer mujeres a sus camas. Sobrevivían por medio de succionar el aire de los pulmones de una humana, lo que extendía su vida.

—Asistiremos a las mujeres humanas con sus sentidos —ofreció Urtzi. En otras palabras, los Wraith aumentarían la percepción del peligro de los humanos. Aunque no creía que eso tuviera mucho efecto. Los Grits eran resistentes, brutales y se estaban extendiendo por toda Europa y Norteamérica.

Tor asintió a Genevieve y el agua en la fuente empezó a cambiar a dorado, indicando que la reunión había terminado.



9 Long Necks: derivados del escarabajo común. Conocidos como seguidores. Tienen el cuello inusualmente largo. Caracterizados por acné, sustancia en grandes cantidades, y malos olores en comparación con la basura podrida.

10 Grists: derivados de la cucaracha común. Sin olor. Difícil de rastrear. Capaz de sanar en segundos. Medio de destrucción: La decapitación.
 
Intervine rápidamente.

—¿Qué hay de Tarek? él pronto despertará del Descanso.

—Sí —dijo Tor.

El agua se volvió azul de nuevo.

—Él es peligroso y necesitamos reevaluar su sentencia. —Cada vez que decía su nombre, mi Ink se perturbaba. Puse la mano en mi cuello, donde mi tatuaje de serpiente estaba para ocultar de otros los brillantes ojos rojos.

—Él habrá completado su condena —replicó Tor.

—Delara estará en riesgo —mantuve la voz calmada, pero un leve temblor se me escapó mientras el bramido del infierno se desataba en mi interior. No sabía si era mi Ink esta vez o el simple hecho de que deseaba despedazar a Tarek.

—Tal vez. No sabemos cómo será él después de sufrir el Descanso. Aun así, no haremos nada, a menos que rompa la ley de nuevo —dijo Tor.

Mi mirada se disparó a Edan cuando sentí el calor del Wraith desde el otro lado de la mesa. ¿Cuál demonios era el problema de Edan? Sus ojos estaban entrecerrados y su piel pulsaba de un rojo brillante.

—Él casi la mató —repliqué. Tor asintió.
—Sí. Pero nosotros, incluyéndote, Waleron, juzgamos lo que él hizo. Cuando su castigo esté completo, es libre. Si rompe la ley de nuevo, entonces intervendremos.

—Buscará venganza contra Delara por hablar contra él. —Dios, odiaba estas reuniones. Los Wraith no sabían cómo ceder en nada.

—Tal vez, tal vez no —replicó Tor.

—Ella es mi responsabilidad. No esperaré hasta que él la mate por una decisión.

El puño de Tor aterrizó en la mesa con tanta fuerza, que el piso tembló.

—¿Te atreves a ir contra nosotros? puede que seas poderoso, pero rompe las leyes y serás juzgado. No eres inmune, Waleron.
 
Me tensé. Mi paciencia se había acabado; abrí la tapa de mi dispensador ahora roto y metí una de las píldoras blancas en la boca. Que se jodiera esto. Lidiaría con Tarek yo mismo. Tarek era un violento Scar y ni un montón de Descanso iba a cambiar eso.

—Podrías pedirle a Delara que fuera tuya —sugirió Genevieve. Sí, claro. Yo era tan peligroso como Tarek.
Urtzi lucía divertido, sus ojos azules bailaban.

—Como si eso fuera a pasar alguna vez.

—Él se merece la muerte por lo que le hizo a ella —afirmó Genevieve. Recordé que ella había luchado mucho porque el Deaconry sentenciara a Tarek a muerte.

—¡Suficiente! —gritó Edan—. Esta reunión terminó. Tor concordó y asintió a Genevieve.
Iba a objetar cuando el agua de la fuente cambió de nuevo a dorado. Hablar después de que el agua hubiera cambiado era inaudito.

Tor se levantó, luego cerró los ojos y se desvaneció en una nube de polvo rojo. Urtzi lo siguió en una ráfaga de viento, y Edan en una bola de luz roja. Con un simple tirón en una de sus rastas, Mariana también se marchó.

Genevieve se puso de pie lentamente y caminó hasta mí.

—Te preocupas por Delara. —Era una afirmación.

—Yo protejo a todos los Scars —repliqué.

—Sí, pero a algunos más que otros. Delara ha encontrado a otro, y ahora, ya no es tuya. Ese es tu error.

¿De qué demonios estaba hablando? Una oleada fría de temor cubrió mi piel.

—¿Quién?

—No mereces saberlo. —Unió las manos sobre la cabeza y su cautivante cuerpo brilló azul, luego se convirtió en una niebla de agua antes de desaparecer.


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 5 Sep - 3:38

Feliz Martes Bellas!!


Apareció Waleron 


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por Vela el Mar 5 Sep - 13:34

Por fin a corriente y creo que Balen se la Está jugando mucho al estar con Danni pero realmente están atraídos no por el otro y eso me gusta mucho..

Y Waleron no lo entiendo quiere a Delara o no?? Por que no parece muy agusto con la idea de que ya pertenece a alguien mas..

Gracias por los capis @Ross L de Mellark


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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

Mensaje por micafp_2530 el Mar 5 Sep - 15:57

Y que aparece Waleron !! Esto está cañón... Se está poniendo color de hormiga.
Danni y Balen se están arriesgando y están juntos, eso es excelente.  Creo que hacen una bonita pareja y lo están haciendo bien ^^
Ya quiero leer los capis de mañana Ross !!
Gracias por los capis Smile


'Sra. Maddox!

  
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Re: Lectura #1 Septiembre 2017

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