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Lectura #2 Noviembre 2017

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por IsCris el Sáb 18 Nov - 13:06

Kyle nunca se juzga un libro por su portada, Laine debe de tener muchos ases bajo la manga.

Quiero leer el momento en que Brad se de cuenta de la hermana, debe de estar muy enamorado como para no notar su forma de ser

Estos dos no tienen filtro para nada:v


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IsCris

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por cmn el Sáb 18 Nov - 16:41

Gracias
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cmn

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Sáb 18 Nov - 22:44

Me gusta mucho la actitud de Lanie, aun cuando es ve que es muy insegura, y mas que su hermana acrecienta eso.
Muchas gracias


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Veritoj.vacio

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Dom 19 Nov - 15:40

la verdad es que Lanie tiene una actitud genial, solo le falta sacarle provecho a  su físico

feliz domingo para todas


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yiniva

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Dom 19 Nov - 15:49

CAPÍTULO 5
Se reunieron en otro bar deportivo unos pocos días después. Kyle esperaba en un puesto donde podía ver fácilmente el juego de hockey. Lanie estuvo unos minutos retrasada, y otra vez tomó el asiento a su lado. La primera vez Kyle había pensado que eso era parte de su descaro. Ahora se daba cuenta que era más fácil para Lanie sentarse a su lado sin hacer contacto visual. A él no le importaba. Y no sentía ni una onza de culpa por mirar a todas las chicas deliciosas en la barra. Incluso había conseguido el número de teléfono de la mesera y Lanie le dio un asentimiento animándolo cuando lo hizo. ¿Por qué no lo haría? Ella estaba enamorada de Brad después de todo. Kyle estaba un poco irritado por eso. Aunque le gustaba la libertad, estaba tan acostumbrado a las chicas celosas que lo daba por sentado. Obviamente, Lanie no tenía interés en él.
Lanie usaba su cabello suelto esta noche, y la hacía más femenina. Su cabello era por mucho su mejor rasgo. Probablemente su único rasgo. Era largo, justo pasando sus hombros cayendo en suaves ondas castañas y reflejos rojizos. No parecía el tipo de chica que se hiciera reflejos en su cabello, así que debían ser naturales. Él quería correr sus dedos por ellos tanto que de hecho temblaban.
— ¿Entonces cuál es el plan de juego? —preguntó Lanie antes de excavar en su cesta de alitas de pollo. ¿Esta chica incluso sabía cómo ser una chica.
— ¿Intentaste coquetear?
—Um... algo así, pero no creo que funcionara.— ¿Y eso por qué?
—Bueno, le dije a Brad que me gustaba su corbata y le pregunté dónde la compró.
Kyle comenzó a reír.
—Lanie, él va a pensar que estás comprando una corbata para otro hombre.
—Oh... supongo que tienes razón —respondió ella, incapaz de esconder la decepción a su primera incursión en el coqueteo.
Kyle se inclinó hacia ella y le susurró al oído.
—Debiste haber dicho: “Me gusta tu corbata y me pregunto cómo se sentiría envuelta alrededor de mis muñecas”. —Kyle se rio de la expresión sorprendida de Lanie, pero estaba molesto que se alejara de él, especialmente cuando una sedosa hebra de su cabello rozó su mejilla.
— ¡No puedo decir eso!
—Supongo que no puedes. Descarta el coqueteo por ahora. Tal vez solo pueda darte algún consejo.
—Estoy dispuesta a escuchar.
—Eres muy severa con tu apariencia. Ambos sabemos que no eres la chica más bonita, pero deberías al menos jugar con tus rasgos. —Él acababa de alcanzar un nuevo nivel de idiotez, pero ella no reaccionó a sus palabras.
—Sin bromear. Dime algo que no sepa.
—Tu cabello luce mejor cuando está suelto. Siempre llévalo suelto.
—Es un montón de trabajo llevarlo suelto. Es más fácil atarlo.
—Jesús, Lanie ¿quieres que Brad te note o no? —Preguntó él, bajando su bebida con demasiada fuerza—. Pensé que eras una trabajadora dedicada.
—Lo soy —replicó ella, actuando ofendida por primera vez.
—Bueno, entonces aplícate a fondo en esto como si estuvieras en un caso importante.
—Planeo hacer un cambio de imagen, Kyle, pero solo después que mi hermana termine con Brad.
Kyle suspiró.
—Vamos a decir que ella termina con Brad y él sigue adelante. Brad solo va a pasar de ti. Te mezclas con el papel tapiz. Apuesto a que eres empujada un montón.
— ¿Por qué dices eso?
—No eres notable. Eres como un camaleón y no en una buena manera.
—Ella mordió su labio inferior, peinando su cabello hacia atrás nerviosamente—. Solo toma mi consejo. Puedo no saber nada sobre el amor o las relaciones, pero sé lo que hace a una chica sexy.
—Yo nunca voy a ser sexy, Kyle.
—No, pero talvez serás pasable algún día. —Otra vez, ella no tomó ningún agravio por sus palabras. Kyle sentía una emoción que raramente solía mostrar… remordimiento.
—De acuerdo, está bien. ¿Alguna otra sugerencia?
— ¿Tienes que usar lentes?
—Estaba pensando en conseguir cirugía láser. Creo que soy una candidata.
—Bien. Hazlo. Hazlo ahora. Y, por el amor de Dios, deja de usar cincuenta capas de ropa. Luces como que estás lista para hibernar para el invierno. —Kyle la miró y trató de imaginar cómo luciría debajo de todas esas capas. Un pensamiento fugaz pasó por su cabeza, de quitar todas ellas una por una.
—Tengo que vestir de manera profesional por mi trabajo.
—No estoy diciendo que te vistas como una zorra, Lanie. Solo muestra un poco de piel de vez en cuando. Luces como un miembro de un jodido culto mormón o algo. Vivimos en Chicago, no en Bagdad.
—Está bien, lo entiendo. Así que para resumir, menos ropa, no lentes y cabello suelto.
—Sí, y sonríe más. Luces más accesible cuando sonríes. —Lanie destelló a Kyle la más grande sonrisa que había visto de ella, y él cambió de opinión. Su sonrisa era su mejor rasgo. Tenía labios muy suaves y sensuales—. Sí, entonces ahora que he hecho mi buena acción, ¿cuándo voy a conseguir esa entrevista?
—En dos semanas más o menos. Necesito ese tiempo para prepararlas
—respondió.
— ¿Prepararlas? Quiero la historia real aquí, no alguna versión ensayada.
—No lo será, Kyle, pero mi principal preocupación son mis clientes. Si las entrevistas ahora, estarán nerviosas y asustadas. No será bueno para nadie.
— ¿Qué va a cambiar en dos semanas?
—Estoy trabajando con ellas. Ya saben que eres el entrevistador, y voy a conseguir que confíen en ti con su historia.
— ¿Confías en mí, Lanie? —Kyle soltó la pregunta, ni siquiera seguro de dónde salió.
—Lo hago. A pesar de tu reputación, sé que eres un tipo decente.
¿Confías en mí, Kyle?
—El jurado sigue deliberando.
— ¿Cómo podemos ser amigos si no confías en mí?
—Buen punto. La cosa es, que estoy algo preocupado que tu loca fijación con Brad vaya a transferirse a mí.
Lanie se rio de buena gana, para sorpresa de Kyle. La pregunta era solo la mitad de una broma, y a Kyle no le gustó su respuesta.
—No hay problema ahí. Definitivamente no eres el héroe en mi historia. Kyle se giró y la miró fijamente hasta que ella encontró su mirada.
—No soy el héroe en la historia de nadie.
—Entonces supongo que tenemos un acuerdo. —La afirmación debería haberle traído un gran alivio, pero solo hizo lo opuesto, llenándolo con una sensación de ansiedad, y no sabía por qué.
—Lo tenemos. —Aunque no podía identificar sus sentimientos revueltos, una cosa era segura. Lanie lo mantenía fuera de balance, pero no de una manera incómoda. Ella era solo diferente... era especial. Kyle no tenía deseo de ser el héroe, pero se sintió arrastrado a su historia y tenía una increíble necesidad de ser un personaje de apoyo al menos.

* **


Lanie estaba sorprendida cuando Kyle la llamó al día siguiente al trabajo. Había pensado que su negocio estaba concluido y nunca tendría un intercambio personal con él otra vez. Excepto tal vez en su boda con Brad. Ella sabía que estaba siendo infantilmente dramática, pero no podía evitarlo. Nunca había imaginado su boda, incluso cuando era una niña pequeña. Brad sacó el lado soñador de ella, y le gustaba.
—Estarás feliz de saber que tengo una cita mañana para la cirugía láser. Estoy usando mi cabello suelto y solo tres capas de ropa hoy —dijo ella brillantemente.
— ¿Tres capas? —preguntó Kyle incrédulamente—. No eres un pastel, por el amor de Dios. Una capa, Lanie.
— ¿Qué puedo hacer por ti, Kyle? —Su voz se suavizó a un susurro apasionado—. ¿O solo llamaste para preguntarme qué estoy usando?
—Oh, ¿está coqueteando conmigo, señorita Lanie? —preguntó él juguetonamente.
—Tal vez, ¿está funcionando? Él suspiró pesadamente.
—No, porque estoy imaginándote en tres enormes capas de ropa.
—Supongo que seguiré practicando.
—Sí, eso es por lo que llamé. Estoy curioso. ¿Qué le dijiste a Brad sobre nuestra cita la otra noche?
—En realidad no hablé mucho sobre eso. Solo le dije que tuve un buen momento.
—Bien. Eso es similar a lo que dije. ¿Cuándo va a pasarse por tu apartamento otra vez?
—Viene la mayoría de las noches. Se queda a pasar la noche muchísimo. —Lanie se encogió ante el pensamiento. Era lo que más odiaba sobre tener a Cassie viviendo con ella. Amaba a Brad, y era una tortura tener que verlo con su hermana cada noche, especialmente desde que Cassie no tenía aversión a manosear al hombre justo en frente de ella—. Estoy cocinándole la cena esta noche.
— ¿Estás cocinándole la cena? —preguntó Kyle en una voz casi acusadora.
—Bueno, en realidad es Cassie, pero hace un enorme desastre, así que por lo general me encargo yo. Si no lo hago, temo que el inspector de salubridad podría cerrar nuestra cocina.
—Creo que debería ir también.
Lanie sintió su corazón trastrabillar ante su afirmación, pero lo descartó. Él estaba tratando solamente de ser agradable. Las mariposas en su estómago eran solo porque estaban hablando sobre Brad, no por la sexy voz de Kyle.
— ¿Por qué?
—Una manera de conseguir la atención de Brad es hacerlo pensar que estás tomada. Si él cree que estás conmigo, toda su bondadosa preocupación estará en alerta.
Ella hizo una pausa, tomando un largo sorbo de su agua. ¿Qué era lo que estaba sugiriendo Kyle?
— ¿Qué quieres decir?
—Brad sabe que no soy el chico ideal en lo que respecta a tratar a una chica correctamente, y tiene razón en eso. Sentirá una necesidad de protegerte.
—Eso suena calculador.
—Eso solo te hará más deseable a sus ojos. ¿A qué hora debo estar ahí?
Ella ya lo había dejado libre de responsabilidades... ¿por qué seguía tratando de ayudarla?
—Kyle, ya no tienes nada más que hacer con esto. Haz hecho suficiente.
—Lanie, también soy un trabajador dedicado, y quiero llevarlo a cabo.
— ¿Así que crees que Brad se enamorará de mí? Él se rio cínicamente.
—Lo dudo, pero creo que no tienes ninguna posibilidad sin mi ayuda.
Él tenía razón. Era inepta en todos los sentidos. No tenía amigas, en realidad, no tenía amigos en absoluto para ayudarla con esto. Kyle no solo era amigo de Brad, sino que era perspicaz y honesto. Descaradamente honesto, pero eso era el por qué a Lanie le gustaba. Ella no apreciaba ninguna mentira, y no tenía tiempo para eso tampoco.
—Te veo a las seis. No llegues tarde. —Tal vez Kyle Manchester no era un héroe, pero era capaz de ser un 
amigo, y eso era algo que Lanie necesitaba mucho


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Dom 19 Nov - 15:57

CAPÍTULO 6
Kyle no tenía idea de por qué sugirió venir a cenar. Lo achacó a su curiosidad. Estaba interesado en ver cómo interactuaba Lanie con Brad. Una vez que su curiosidad era despertada, se convertía en un hombre con una misión. Siempre había sido inquisitivo, incluso cuando era un niño. Por eso se hizo periodista. Definitivamente, Lanie había hecho que su lado curioso saliera y se preguntaba qué tipo de dinámica se encontraría mientras cenaban. Tenía que ser difícil socializar con su hermana y el hombre que amaba. Aquel que no la amaba de vuelta.
Sintió lástima por ella, pero no sabía por qué. Era totalmente la clase de chica que evitaba. Era tímida pero arrogante sobre algunas cosas, como su trabajo. No le importaba su apariencia, llegando a aceptar que no era atractiva. Tenía baja autoestima, pero confianza por otra parte. Un aire de tristeza la rodeaba, pero a pesar de eso, tenía un gran sentido del humor. Era una paradoja total, un rompecabezas que Kyle quería resolver, o al menos comprender.
Todas las sospechas de Kyle se confirmaron cuando puso los ojos en Cassie. La hermana de Lanie era todo lo contrario. Cassie era una presuntuosa bomba rubia con pechos enormes y una cintura pequeña. Mostraba todas sus cualidades a la perfección, como lo demostraba la minifalda corta de cuero, el top y las botas vaqueras con tachuelas. Junto a Cassie, Lanie parecía aún más fuera de lugar.
—Kyle, estoy tan contenta de que pudieras venir a nuestro pequeño lugar. Espero que te guste el pollo. Debería estar listo en solo unos minutos, ¿verdad, Lanie? —Cassie batió las pestañas hacia Kyle. Esta chica sabía coquetear. Lanie debería pedirle consejo. Aunque, además del tema “enamorada de Brad”, averiguó rápidamente por qué no podía hacerlo. Tomó menos de cinco segundos deducir que Cassie era una completa perra. No era la clase de chica que ayudaba a otras. Tenía que ser la más linda de la habitación en todo momento. No podía moverse sin atusarse el cabello o rozarse contra el brazo de Brad.
—Sí, solo un par de minutos más —dijo Lanie desde la cocina.
Kyle miró alrededor del apartamento. Era evidente que Lanie lo había decorado. Todo era de muy buen gusto, pero extremadamente soso. Todo era neutral, hasta el punto en que era difícil distinguir el sofá de las paredes. Se preguntó si Lanie era daltónica.
—Traje vino —dijo él, entregando la botella a Cassie.
—Es muy dulce de tu parte, y es mi favorito —replicó Cassie sin mirar la botella. Frotó el brazo de Kyle antes de entrar en la cocina. Normalmente Cassie sería exactamente la clase de chica que recogería en cualquier bar, pero esto era simplemente extraño. Ella estaba coqueteando con él justo en frente de su novio, y como de costumbre, Brad era inconsciente de eso. Lanie y Brad parecían poco observadores cuando se trataba de la vida, pero tenían ojos de tiburón en el trabajo. Tal vez serían buenos el uno para el otro.
—Estoy sorprendido de verte aquí —dijo Brad cuando los dos hombres estuvieron solos.
Kyle se encogió de hombros con indiferencia.
—Lanie y yo estamos saliendo. —Tuvo que ahogar una carcajada cuando vio la mirada sobresaltada en el rostro de Brad.
—No esperaba que salieras con ella. Solo quería que la sacaras por una noche.
—Me gusta. —Mientras lo decía, Kyle comprendió que era cierto. A pesar de las extrañas circunstancias, Lanie era una persona genuina, y disfrutaba de su compañía. Todavía pensaba que era extraña, pero ¿quién era él para juzgar? Después de todo, él era un poco extraño también.
—No jodas con ella —respondió Brad, tratando de sonar rudo. Solo consiguió que Kyle riera.
—Solo para dejarlo claro, ¿no quieres que joda con ella o que la joda? Hay un matiz sutil en la declaración. —Kyle disfrutaba jugando con su amigo. Brad no mostró la emoción de un hombre que correspondía al afecto de Lanie, pero usualmente desempeñaba bien el papel de Buen Samaritano.
—Cualquiera de los dos, imbécil —advirtió Brad, levantándose para ayudar a Cassie con el plato de pollo.
Durante la cena, Kyle comió en silencio, observando la dinámica. Cassie continuó hablando sobre su trabajo en una tienda de cosméticos. Estaba jodidamente aburrido, y pensó que, si hablaba de la diferencia entre mate y brillo una vez más, Kyle pensó que podría estrangularla. Lanie estaba muy callada, y Brad solo seguía animando a Cassie a continuar su diatriba sobre los fabricantes de colorete. Había sufrido a través de muchas conversaciones mundanas como medio para obtener un fin al final de la noche. No había recompensa en esto.
—Esto está muy bueno —dijo Brad, tomando una segunda porción de pollo.
—Gracias, Brad. Trabajé duro en esto —respondió Cassie. Kyle miró a Lanie, pero ella solo sonrió y asintió. Era una sonrisa genuina también, sin ninguna animosidad.
—Pensé que Lanie había hecho la cena —intervino Kyle. Lanie le dirigió una mirada amonestadora, pero la ignoró.
Cassie hizo un puchero como si estuviera a punto de lanzar una rabieta, pero se recuperó rápidamente, mostrando una sonrisa brillante.
—Lanie ayudó, por supuesto. También escogió el postre, lo cual, lamento decir, no es saludable.
— ¿Qué hay de postre, Lanie? —preguntó Kyle.
—Sundae con sirope caliente —respondió Lanie sin levantar la vista del plato.
—Eso suena bien —dijo Brad, y Kyle asintió.
—Engorda terriblemente, y voy a pasar. Ojalá Lanie comiera más saludable. Podría tener un cuerpo decente si alguna vez tomara alguno de mis consejos.
Kyle casi dejó caer su tenedor. Esperaba que su primera impresión fuera errónea. Sabía que Cassie era engreída, pero esto era simplemente malintencionado. Había conocido a muchas chicas malas, pero Cassie ni siquiera intentó esconderse detrás de un velo de decencia.
—Creo que Lanie tiene un gran cuerpo. —Kyle se preguntó por qué mintió, pero disfrutó del rubor natural que se produjo en el rostro de Lanie y el ceño que se hizo en el de Cassie. En realidad, Kyle no tenía idea de si Lanie tenía un gran cuerpo. Llevaba tanta ropa que era imposible decir lo que había debajo de todo. Hoy llevaba un chaleco y una chaqueta con pantalones holgados y viriles, pero al menos tenía el cabello suelto.
—Kyle, creo que la estás haciendo sentir incómoda —dijo Brad suavemente. Kyle quiso darle un puñetazo por corregirlo. Cassie está haciendo que Lanie se sienta incómoda y tú también, gran idiota.
En su lugar, simplemente dijo:
—Lo siento, pero es verdad.
—Claro, es delgada, pero debería trabajar más el cuerpo. Yo lo hago como dos horas al día. —Cassie replicó como si Lanie no estuviera en la habitación.
Kyle esperó a que Lanie respondiera, pero no lo hizo. Brad tampoco, y en cierto modo parecía cruel. A Kyle no le importaba Lanie de una forma profunda, pero en ese momento, sintió que a nadie le importaba ella. Necesitaba que alguien luchara por ella. Tenía que intervenir, como lo haría si un perro fuera maltratado en la calle o un niño corriera frente a un vehículo en movimiento.
—Lanie tiene un trabajo importante que la mantiene bastante ocupada. Ella no trabaja en un mostrador de maquillaje distribuyendo consejos sobre la tonalidad correcta de lápiz de labios.
La boca de Cassie se abrió y Brad fue a decir algo, pero Lanie los interrumpió.
—El trabajo de Cassie es importante. Hace que las mujeres se sientan bien consigo mismas, y eso no es una tarea fácil.
Genial, Kyle pensó amargamente, finalmente habla y en vez de gritar a su hermana, me está reprochando.
—Claro, nena, seguro que sí —intervino Brad.
Kyle luchó para no ponerlos ojos en blanco con toda la absurda situación. Se sentía como si hubiera entrado en la dimensión desconocida.
—Claro, es importante. Es la piedra angular de la paz mundial — murmuró Kyle entre dientes. Afortunadamente nadie lo oyó debido al gemido de Cassie. ¿Estaba llorando?
Brad sostuvo su mano, arrullándola sobre lo importante que era su trabajo mientras miraba mal a Kyle. Se quedó asombrado y se limitó a mirar a Lanie, la cual estaba haciendo todo lo posible para evitar encontrarse con su mirada.
En ese momento, tomó una decisión. Iba a hacer lo que fuera necesario para ayudarla. Claro, Brad probablemente no la consideraría material de novia ni en un millón de años. Era demasiado sencilla y poco femenina, pero era una chica agradable. Su apoyo podría darle la confianza en sí misma que tanto necesitaba. Además, no le gustaba la idea de que Brad estuviera atrapado con la hermana viciosa de Lanie, que parecía ser una súcubo moderna. Realmente estaría haciendo un servicio público.
Después de la cena, Lanie limpió los platos. A pesar de sus argumentos, Kyle insistió en ayudar, sobre todo porque nadie más se ofreció como voluntario.
— ¿Qué demonios le pasa a tu loca hermana? —preguntó Kyle mientras lavaban los platos.
Shh, la has molestado bastante, Kyle —contestó Lanie, frotando un plato con furia que Kyle tuvo miedo de que se rompiera. Uh-oh, pasivo agresivo, pensó Kyle. ¿Con quién estaba enojada? ¿Con Cassie o él?
—Lo dejaré, pero ¿adivina qué?
— ¿Qué?
—Voy a ayudarte en todas las manera que pueda —respondió Kyle, alejando suavemente el plato de sus manos.
—Has hecho más que suficiente. No creo que haya nada más que puedas hacer. Voy a seguir tu consejo y luego veremos. El tiempo será el juez.
—Eso es una mierda. ¿Sabes lo que hace el tiempo? Simplemente hace a las cosas obsoletas. Eso es lo último que quieres.
—Kyle, toda mi idea fue estúpida desde el principio. Tú tenías razón; era psicótico, y estoy lista para olvidar toda la cosa.
Él juntó las manos de ella y las apretó firmemente. Sus manos eran delicadas y pequeñas bajo las suyas más grandes. Pensó brevemente que tal vez sus manos eran su mejor característica. La miró hasta que ella se encontró con su mirada.
— ¿Cuál dijiste que era tu trabajo?
— ¿Qué quieres decir?
—Lanie, ¿cuál es tu trabajo?
Ella trató de apartar la mirada, pero él movió su barbilla con el dedo hasta que lo enfrentó. Su susurro fue casi inaudible:
—Ganar.
—Eso es correcto, bebé. —Él no tenía intención de decir eso. Ni siquiera llamaba a las chicas con las que salía con otra cosa que no fuera sexy, pero ella no pareció darse cuenta—. Soy bueno ganando también, así que voy a hacer todo lo que pueda. ¿Lo entiendes?
Asintió vacilante, pero pudo oír su suspiro de alivio cuando la soltó.
—No entiendo cómo vas a hacer eso.
—Sencillo. No nos vamos a preocupar por agradar a Brad. Simplemente vamos a hacerte más deseable.
— ¿Con un cambio de imagen?
—No, haciendo que estés fuera de su alcance. —Ella le lanzó una mirada interrogante, entrecerrando los ojos—. Vamos a llevar a cabo esta farsa de que estamos saliendo, y estoy hablando de llevarlo al máximo. Voy a venir cada vez que Brad esté aquí. Vamos a jugar a ser una feliz pareja de enamorados. ¿Lo agarras?
—Eso suena ridículo.
— ¿Lo hace? Cuando estás en una negociación, ¿cuál es la única cosa que siempre inclina la balanza a tu favor?
—Otra oferta —contestó ella de inmediato.
—Exactamente. Estás viendo tu otra oferta. Brad también lo hará.
—No sé nada de eso —replicó Lanie, mordiendo su labio inferior.
—Confía en mí, es una cosa de ego masculino. Cuanto más fuera de su alcance estés, más deseable te volverás. Para que esto funcione, sin embargo, necesitas escuchar todo lo que digo. Solo llámame profesor Higgins, Eliza —dijo Kyle con una sonrisa perversa.
Lanie le dio una genuina risa. El sonido fue casi melódico para Kyle.
Mi Bella Dama es una de mis películas favoritas, pero no soy Audrey Hepburn.
—No —dijo Kyle con seriedad—. Eres más como Katherine Hepburn, pero vamos a trabajar en ello. ¿Estás a bordo?
Lanie   miró   hacia   sus   manos   y   de   vuelta   a   él.   Su   expresión preocupada estalló en una hermosa sonrisa.

—Sí, profesor.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Dom 19 Nov - 22:18

Kyle esta cayendo muy rapido y sigo pensando que la hermana de Lanie es un una bitch


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por IsCris el Dom 19 Nov - 22:50

Repito NO soporto a la hermana, sigo pensando como Brad es tan ciego

Kyle que conveniente son sus sugerencias XD


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Lun 20 Nov - 16:49

Hola feliz inicio de semana
yo también odio a Cassie 


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Lun 20 Nov - 16:58

CAPÍTULO 7
Kyle se ajustó su corbata plateada favorita con patrones de diamante, en el espejo de su auto. Estaba esperando a Lanie, así podrían comenzar su cita doble con Brad y Cassie. ¿Cita? La idea de salir con ella era tan extraña. Se preguntó qué pensarían sus amigos o amantes anteriores. Se morirían de risa y pensarían que Kyle estaba tomándoles el pelo. Sería difícil convencer a las personas de que eran una pareja, pero estaba dispuesto a intentarlo.
Se peinó el cabello y se preguntó cómo estaría vestida Lanie. El pensamiento lo deprimió. Ella estaba totalmente perdida cuando se trataba de ropa. Bien podría usar una sábana. Su miembro repentinamente se agitó ante la idea de Lanie en nada más que una sábana. Necesito echar un polvo, pensó, negando.
El otro pensamiento que lo atormentaba era el beso de despedida de la otra noche. Había intentado hacer un espectáculo delante de Brad y Cassie dándole un beso arrebatador, y ella se había alejado de él. Ninguna chica había rechazado su beso. Era él quien rechazaba los besos e intentaba mantener a las chicas a distancia. El rechazo, especialmente de esta tímida chica, picaba un poco. Tendría que hablar con ella sobre esa noche. Era bastante difícil retratar a una pareja sin ella haciéndolo parecer completamente falso por rechazarlo. Necesitaban algunas demostraciones de afecto en público para lograr el efecto deseado. Kyle no estaba ansioso por hacerlo, pero se había comprometido y, como le había prometido a Lanie, lo llevaría a cabo.
La mandíbula de Kyle cayó cuando Lanie salió de un convertible plateado. Nunca había visto su auto, ya que siempre se marchaba antes que él. Kyle saltó de su todoterreno para examinarlo más de cerca.
— ¿Esto es lo que conduces? —preguntó él con incredulidad.
— ¿Por qué estás tan sorprendido? —preguntó ella, sonriendo con audacia.
—Es tan…diferente de lo que pensé que elegirías. —Lanie parecía ser el tipo de chica que manejaba un sedán mediano, eficiente y de bajo consumo.
Se encogió de hombros.
—Me gustan los autos rápidos.
Kyle caminó alrededor del vehículo, apreciando las líneas artísticas de su fino acabado. Tampoco era automático. Nunca había conocido a una chica que pudiera manejar la palanca de cambios.

— ¿Puedo dar una vuelta? —preguntó él, tratando de no babear.

—No —respondió ella sin vacilar—. No dejo que nadie conduzca mi auto. Ni siquiera lo estaciono con el valet. 
—Kyle estaba perplejo. Justo cuando pensaba que conocía a esta chica extraña, ella lo dejaba desconcertado.
—Soy un buen conductor. Puedo manejar una palanca de cambios.
—Estoy segura de que lo eres, Kyle, pero no me gusta que nadie conduzca a mi bebé, sino soy yo. —Lanie habló de su auto como lo haría un hombre. Se preguntó cuánto sabía ella realmente.
— ¿Un motor de tres litros?
—Sí, claro. Intenta cinco. Me gustan los caballos de fuerza—respondió Lanie con aire de suficiencia.
— ¿La potencia de arranque?
— ¿Te refieres al de torsión? Trescientos noventa de potencia, pero este auto no es solo torsión y ninguna acción, Kyle. Es un V-8. Estoy hablando de tus ojos rodando hasta la parte posterior de tu cabeza. Gira rápidamente y pasa de cambios suavemente.
Kyle silbó, impresionado por el conocimiento de la chica tanto como el auto.
Él tomó su brazo y la llevó al restaurante. Hizo una mueca, olvidando su fijación con su auto cuando miró su ropa.
— ¿Qué demonios llevas puesto? Ella bajó la mirada.
—Es un vestido de suéter —respondió como si fuera obvio. El vestido de punto negro, de hecho, parecía ser un suéter sin fin. Dios, estaba usando esos zapatos de nuevo. ¿No le dijo que se deshiciera de ellos?
—Parece un burka4 —murmuró Kyle.
—Bueno, todavía no he tenido tiempo de ir a comprar, Señor Última Moda —dijo ella secamente—. Pero sí me hicieron la operación,
¿Ves?
Él miró a los ojos de Lanie. Había estado demasiado ocupado mirando su horrible traje y su magnífico auto para notarlos. Ahora que los vio, era difícil apartar la vista. Incluso bajo la penumbra, pudo ver que tenía unos ojos cautivadores. Eran de color avellana, pero completamente únicos, con un color fluctuante que iba entre el color terroso suelo del bosque y el de brillantes estrellas doradas. Se perdió en ellos. Sus ojos eran definitivamente su mejor característica.
 
 
 

4Burka: tipo de velo opaco que se ata a la cabeza y cubre el rostro a excepción de una franja situada a la altura de los ojos.




—Muy bien —replicó él, tragando con dificultad. Solo cuando se dio la vuelta fue capaz de recuperar la compostura.
Brad y Cassie llegaron entonces, así que su intercambio con Lanie fue interrumpido. Le molestó a Kyle, pero no tenía idea de por qué, ya que el punto de la cita era crear una farsa para Brad. Kyle y Brad se sentaron a un lado de la mesa mientras las chicas se sentaban en el otro. Extrañó la presencia de Lanie junto a él. Se había acostumbrado a eso.
La mayor parte de la cena transcurrió escuchando hablar a Cassie sobre los nuevos delineadores y muestras de perfume. Brad y Lanie ocasionalmente charlaban sobre trabajo, pero Cassie se apresuraba a interrumpirlos. Kyle había empezado a concentrar su atención en la rubia fresa en la mesa de al lado cuando Lanie le dio una patada en la espinilla. Oh sí, se suponía que tenía que mantener los ojos fijos en ella. Cambió su mirada, notando que el cabello de Lanie era muy suave y brillante. Se preguntó si se sentiría tan bien como parecía. Se inclinó hacia delante para apartarlo de su rostro, pero ella se sacudió de su toque con aparente incomodidad. La reacción lo hizo hacer un gesto de dolor. A pesar de que tenía ojos soñadores hacia a Brad, al menos podría actuar interesada.
—Realmente me gusta tu corbata, Kyle —dijo Cassie con falsa dulzura, interrumpiendo sus pensamientos.
—Gracias. Lanie la escogió. —Era una completa mentira, pero sirvió a un propósito: dejar que la otra pareja en la mesa supiera que su relación era seria.
— ¿Lanie escogió eso? —preguntó Cassie, poniendo los ojos en blanco. Brad dijo:
— ¿Es una nueva corbata, Kyle? Pensé que la llevabas...
—Sí, Brad, es nueva. Lanie tiene muy buen gusto —interrumpió Kyle, esperando que Brad se callara.
—Es terrible que no pueda aplicarlo a su propia vestimenta —dijo Cassie, una vez más actuando como si Lanie no estuviera presente.
—No es lo que hay en el exterior, Cassie. Lanie está escondiendo algunos bienes muy valiosos. —Incluso mientras lo decía, Kyle trató duro de no sonreír. Brad se atragantó con su bebida. Kyle golpeó a su amigo en la espalda mucho más fuerte de lo necesario.
Cassie entrecerró los ojos a Kyle.
—No sé acerca de eso. Ésta es bastante tensa —replicó Cassie, poniendo su brazo alrededor de Lanie en un gesto de hermano que era más condescendiente que afectuoso. Lanie estaba tan roja como un tomate y a punto de desmayarse. Kyle se dio cuenta de que no le hacía ningún favor. Sin embargo, odiaba la manera burlona en que su hermana le hablaba.

—Prefiero tensa a fácil cualquier día de la semana —respondió Kyle, observando la reacción de Cassie. Esperaba que no estuviera demasiado despistada para comprender su significado.

A juzgar por el rubor natural que enrojeció aún más la tez artificialmente sonrojada de Cassie, lo consiguió. Sin embargo, a diferencia de Lanie, Cassie no se sonrojaba porque estaba avergonzada. Ella estaba enojada. Alisó su cabello rubio, hizo una mueca en sus labios color cereza y cruzó los brazos.
—Cassie, relájate. Kyle no estaba refiriéndose a ti. —La voz de Lanie salió fuerte pero reconfortante. Frotó la espalda de su hermana con compasión—. ¿No es cierto, Kyle? —La mirada de Lanie era casi suplicante.
—Kyle... —empezó Brad, pero Kyle tuvo que parar esto ahora. Su mesa estaba a punto de estallar en llamas.
—No, mi declaración no fue maliciosa. Lo siento, Cassie. No soy muy bueno con las palabras.
—Lo que es realmente sorprendente, ya que eres periodista —respondió Brad con sarcástica animosidad.
Kyle se giró hacia Brad y le dio su mejor mirada de “soy un idiota y lo sé”. Siempre había funcionado en la universidad, y sabía que Brad seguiría adelante. Soltó un suspiro de alivio cuando terminó la incómoda cena. Se despidieron de manera agradable fuera del restaurante. Se paró con Lanie, observando a Brad y Cassie caminando hacia el auto de Brad.
Lanie cruzó los brazos, mirando a Kyle con aparente agitación. Él hizo todo lo posible para minimizar su diversión.
— ¿Qué demonios te pasa? ¿Estás tratando de hacerme renunciar?
—Cállate, Lanie —dijo Kyle.
— ¿Cállate? No me digas que me calle. ¿Quién te crees que eres?
—Solo espera.
— ¿Esperar qué, idiota? —preguntó ella, y le dio un puñetazo en el brazo. Kyle se sorprendió de lo fuerte que era su pequeño puño.
—Por esto. —Él la tomó en sus brazos y la besó profundamente, balanceándola sobre sus talones. Esperó hasta que el auto de Brad pasó frente a ellos para asegurar que Cassie y Brad presenciaran el momento íntimo. Los labios de Lanie eran suaves y llenos, pero estaba perturbado porque, no solo no abrió la boca, ella no hizo ningún movimiento para devolverle el beso.
Cuando la soltó, lo golpeó aún más fuerte. Luego usó su cartera tamaño bolso de viaje para golpearlo en el pecho.

Él la agarró del brazo y la arrastró hasta el banco junto a la puerta. La abrazó fuertemente hasta que dejó de luchar.

— ¿Qué demonios te pasa?
— ¿A mí? ¿Qué hay de ti? No puedes besar a una chica sin previo aviso.
— ¿Previo aviso? ¿Qué carajo quieres? ¿Una solicitud por escrito? Estás actuando como si nunca te hubieran besado antes.
Todo el color salió de su rostro inmediatamente, haciéndola parecer etérea. Ella miró sus manos fuertemente apretadas, alejándose de Kyle. Él la soltó.
—Lanie, mírame, por favor —dijo Kyle suavemente.
Ella penas se encontró con su mirada, pero él movió su barbilla con el dedo hasta que sus ojos se alinearon.
— ¿Ese fue tu primer beso?
Ella no habló, pero asintió en respuesta.
—Lo siento mucho. No tenía idea. —Kyle se sintió como un idiota total.
Deseó desesperadamente poder retroceder unos minutos en el tiempo.
—Está bien. No te sientas culpable por ello. Solo me sorprendió. ¿Te lastimé?
Kyle se habría reído de su pregunta. Lanie era alta en estatura, pero suponía que solo tenía la mitad de su peso.
—Estoy bien. ¿Eso significa que eres una... eres una... um...? Ella puso los ojos en blanco.
—Sí, Kyle, soy una virgen.
—No entiendo. ¿Cuántos años tienes?
—Veintiocho —respondió ella, avergonzada.
—Pero... ¿nunca hubo nadie? ¿Alguien en la escuela secundaria o en la universidad?
—No, estaba demasiado ocupada estudiando, y luego estaba muy enfocada en la carrera. Nunca conocí a la persona correcta tampoco.
— ¿Hasta Brad? —Kyle se sorprendió por la amargura en su voz.
—Supongo que sí —respondió ella.
— ¿Te estás guardando para él? —Kyle pensó que sonaba absurdo, pero de nuevo, todo acerca de Lanie era peculiar para él.
—No es nada de eso. Simplemente nunca quise hacerlo antes. Nunca me atrajo.
Kyle abrió la boca.
— ¿El sexo nunca te atrajo? ¿Te estás escuchando, mujer?

—Sé que suena extraño para alguien como tú que necesita sexo como la mayoría de la gente necesita aire y agua.

—Te garantizo que no soy el único que encontraría tu admisión extraña.
—Kyle, sé que soy una especie de fenómeno, pero me estás mirando como si perteneciera a un zoológico —replicó Lanie antes de morderse el labio inferior. Él se maldijo por hacerla sentir peor.
—No eres un fenómeno. No quiero hacerte sentir así. Lamento haberte jodido el primer beso. —Kyle se sentía muy arrepentido.
—No lo hagas. Si no estuviera tan sorprendida, apuesto a que lo hubiera disfrutado. —Ella lo miró con esos grandes ojos color avellana y una sonrisa poco entusiasta. Kyle encontró difícil respirar. Ella olía bien también, dulce y cítrica. Como a limones y rosas, dos cosas que no deberían ir juntas, pero en Lanie funcionaban.
— ¿Me dejarías hacer otro intento? ¿Por lo menos hacerlo memorable? — preguntó Kyle con esperanza, acercándose a ella.
Parecía pensativa por un momento, pero luego se encogió de hombros en esa linda manera de ella y asintió. Él tragó saliva e imaginó dándole el mejor beso de su vida. Entonces eso es lo que hizo. Se acercó a ella, deteniéndose a solo un milímetro de su boca y susurró:
—Tienes una boca muy bonita. Déjame probarla esta vez.
Luego presionó sus labios contra los de ella, moviéndolos lentamente con suave precisión. No puso ninguna presión adicional hasta que ella devolvió su beso. Él le acarició el cabello, notando que los brillantes mechones rojizos eran tan suaves como había imaginado. Le rozaron la mano como seda hilada. Trazó el contorno de sus labios con su lengua hasta que se abrió para él. Luego exploró su boca, encontrando su lengua y acariciándola con la suya. El sabor de Lanie era indescriptible excepto para decir que era... delicioso. El pequeño gemido que escapó de ella resonó entre ambos, y Kyle profundizó el beso. Tenía ganas de llevarla sobre su regazo y besarla durante horas, pero se contuvo. Solo cuando encontró que era difícil respirar la liberó. Ambos estaban jadeando. Kyle estaba aliviado de tener una caja con comida para llevar cubriendo su gran erección. Lanie se sonrojó, pero sonrió alegremente.
— ¿Eso está mejor? —preguntó Kyle, rezando para que le hubiera gustado.
—Sí, mucho mejor. Qué alivio —dijo ella y exhaló.
— ¿Alivio?
—He estado leyendo y me he preguntado mucho acerca de besar, y realmente no me gustó el primero. Pensé que solo era una mala besadora.
—Su sonrisa se volvió juguetona mientras inclinaba la cabeza—. O tal vez lo fueras tú.

Kyle sonrió burlonamente.

—No lo eres, Lanie.
—Gracias. Tú tampoco eres tan malo.
Kyle sabía que no era un mal besador. Había recibido numerosos cumplidos de sus labios besables muchas veces, pero en este momento, su simple declaración lo hizo sentir como un medallista de oro.
Él se levantó y buscó su mano. La acompañó hasta su auto, sintiéndose increíblemente excitado e insatisfecho al mismo tiempo. Ella abrió la puerta.
—Adiós, profesor —bromeó ella. Kyle capturó otro olor de su aroma increíble y no pudo resistirse. Cerró de golpe la puerta y la giró para que estuviera frente a él.
—Uno más para el camino. —Ella lo miró con una expresión perpleja, pero no retrocedió—. Quiero otra probada —dijo él, sintiendo su corazón acelerado. La apoyó contra el vehículo y aplastó sus labios contra los suyos. Esta vez ella pasó los dedos por su cabello, haciéndolo gemir. Él quería tocar las curvas de su cuerpo a través del grueso tejido de su vestido, pero se obligó a concentrar todos sus esfuerzos en sus atractivos y suaves labios. Cuando la soltó, ambos estaban sin aliento. Los labios de ella estaban irritados, y esos ojos dorados estaban ardiendo con una sexualidad carnal. Había tanta electricidad entre ellos que, si se aprovechaba, podían alimentar a toda la maldita ciudad.
Él le abrió la puerta.
—Buenas noches, Kyle—dijo con voz ronca, subiendo al auto.
Él se inclinó en el vehículo, deseando explorar su boca de nuevo, pero se conformó con besar su frente.
—Conduce con cuidado.
Le cerró la puerta y la miró alejarse. No había planeado besarla de nuevo, pero parte de él había pensado que el último beso fue una casualidad. Había imaginado que no sería tan emocionante una tercera vez. No fue así. Fue mucho mejor.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Lun 20 Nov - 17:09

CAPÍTULO 8
Kyle yacía en su cama, incapaz de dormir, preguntándose si Lanie estaba pensando en sus besos. Esta extraña chica logró ocupar todos sus pensamientos. Una de sus polvos regulares le
había enviado un mensaje para venir, pero declinó. Toda la cosa asustó a Kyle.No había manera que se sintiera atraído por Lanie. Además, definitivamente no le gustaba la cosa de virgen. Le gustaban las chicas con experiencia. No era un maestro, y eso no lo excitaba en absoluto. Sin embargo, no podía sacarla de su mente. Seguía viendo sus profundos ojos avellana y dedos largos y delgados, recordando cómo sus delicados y suaves rizos se sentían en sus manos. Recordó la dulce curva de su boca y la preciosa sonrisa que ella le dio.
— ¿Qué carajo está mal conmigo? —dijo en voz alta a la habitación vacía. Nunca tuvo problemas para dormir y ciertamente menos por una chica. Después de todo, ellos solo habían compartido unos pocos besos. Asombrosos, suaves, frenéticos y apasionados besos. De alguna manera, se sentía como su primer beso.
Se puso un pantalón de chándal y una sudadera de Syracuse, decidiendo dar un paseo. Siempre caminaba cuando necesitaba pensar en una gran historia u otros asuntos que le atormentaran la mente. Esta noche no estaba ayudando en despejar su mente en absoluto. Lanie era una chica dulce, mal aconsejada, pero dulce. Amaba a Brad, y en una extraña manera, estarían muy bien juntos. Cassie no era, por supuesto, buena para Brad… o, para el caso, cualquier tipo. Era caramelo, y como cualquier caramelo, era adictiva de una manera muy mala. Él definitivamente no era un santo, pero no era malvado. En todo caso, estaba defectuoso y podía admitir eso sobre él. Quería sentirse como un extraño, observando esta situación bizarra como un periodista debería. Pero ahora estaba completamente inmerso en este enredo loco. ¿Por qué no debería? Brad era su amigo más antiguo. Y luego estaba Lanie, a quien ahora consideraba amiga también.
Mierda, tal vez deberían ir al doctor Phil y obtener alguna resolución. Imaginó a Cassie arrojándole una silla a Lanie y se echó a reír. Por otra parte, Lanie probablemente no se atrevería. ¿Por qué no lo haría? Había buscado su biografía en el trabajo, y tenía un currículum impresionante. Era una brillante abogada y trabajaba gratuitamente más que cualquier otro. Era exitosa y dotada, pero actuaba como una miedosa, al menos cuando se trataba de su hermana.
Lanie le había parecido impetuosa y audaz la primera vez que la conoció. Hizo comentarios sexuales sobre la rubia de piernas largas gritando su nombre. Lanie tenía razón. La rubia, Candace o Connie o como se llamara, había gritado su nombre una y otra vez cuando sus piernas estuvieron envueltas alrededor de su cuello más tarde esa noche. Sin embargo, Kyle no dijo su nombre. No podía recordarlo, ni siquiera cuando estaban en medio de la pasión. Solo pensaba en el  Pulitzer, el premio más codiciado en el periodismo, y… Lanie. ¿Cómo podía ser tan perspicaz acerca de él, pero tan estúpida cuando se trataba de su propia vida?
En este momento, él no estaba pensando en el Pulitzer en absoluto. Todos sus pensamientos estaban centrados en ella. ¿Ella estaba pensando en él? Lo dudaba. Estaba ocupada soñando con el bueno de Brad. Le envió un mensaje, sabiendo que era demasiado tarde para que respondiera.
Kyle: Oye, ¿estás bien?
Se sorprendió al recibir respuesta.
Lanie: Sí. ¿Por qué?
Kyle: Solo quería asegurarme. 
Lanie: ¿Se siente culpable, señor? Kyle se rio. Se sentía culpable.
Kyle : Me atrapaste.
Lanie: No. Fue un primer beso muy agradable. Uno que recordaré.
Kyle: ¿Quieres ir a almorzar mañana?
Inhaló esperando su respuesta.
Lanie: Está bien.
Cuando él leyó su respuesta, se preguntó qué estaría haciendo ella tan tarde, y casi le envió un mensaje para preguntarle, pero decidió no hacerlo. Le gustaba creer que estaba pensando en él. Después de todo, él definitivamente estaba pensando en ella. ¿Por qué quería verla? Él no estaba seguro, simplemente sentía que debía ayudarla más. Ella le estaba dando una historia digna de un Pulitzer, y él estaba, ¿qué?...¿diciéndole cómo vestirse? No parecía muy quid pro quo.
¿A quién quería engañar? ¿O estaba mintiéndose a sí mismo? Quería dormir con ella. Tal vez sentiría un poco de alivio si simplemente actuaba al respecto. La idea lo hizo sentir como un idiota. ¿Realmente estaba contemplando tomar su virginidad? ¿Qué tipo de cretino hacía eso? Pero al mismo tiempo, Lanie era una adulta, y sería su decisión. Él no se aprovecharía. Sería abierto y honesto acerca de sus intenciones, y ella era la clase de chica que apreciaría eso. Era un buen amante, pero no era paciente. Se prometió que, si estaba de acuerdo, estaría con ella… para ella. Además, Brad era un tipo muy moral, pero ciertamente no le interesaban las vírgenes tampoco, y eso no disuadiría los objetivos de Lanie de ninguna manera. Realmente, les estaba haciendo un favor. Incluso si Lanie tenía sexo con Kyle, no la haría menos deseable a los ojos de Brad. Lanie tampoco estaría buscando un compromiso. Quería al señor Fantástico, no al señor Follantastico. Era abogada, por lo que seguramente podrían llegar a algún tipo de contrato verbal. Contrato verbal… se imaginó esos dulces labios envueltos alrededor de él y su pene se sacudió dentro de su pantalón. Kyle pateó un cubo de basura antes de empezar a correr sin parar. El caminar no estaba funcionando. Tal vez correr sería lo mejor.
Lanie trató de alejar el beso de su mente, pero se encontró pensando en ello a todas horas del día cuando necesitaba concentrarse en el trabajo. Esto solo confirmó que había hecho lo correcto al no ceder a ninguna tentación y concentrarse en la escuela y el trabajo durante todos esos años. Ella no tenía ningún punto de comparación, pero los besos que habían compartido agitaron cada molécula en su cuerpo, como si estuviera despertando de una hibernación profunda. Fueron apasionados y tiernos al mismo tiempo. Sus ojos eran aún más profundos en ese momento, casi salvajes, creando sensaciones que ella pensaba que estaban reservadas para películas y libros románticos. Fue inesperado e innecesario la forma en que la defendió de Cassie, pero también le pareció adorable. Nadie había hecho eso por ella, ni una sola vez en su vida. ¿Quién podría haber imaginado que Kyle Manchester sería esa persona?
Sin embargo, no importaba. Kyle era un buen tipo, pero él solamente era problema. Su tipo era todo sobre cantidad y variedad, no calidad o consistencia. Brad era diferente. Él miraba más allá de los defectos de Cassie y la apreciaba. De una manera extraña, eso solo hizo que Lanie lo amara más.
La reunión de la mañana consistió en todos los aprendices repasando sus casos activos. Lanie recibió más atención de la que estaba acostumbrada cuando discutió el estado del caso Hayes. Su jefe la animó una vez más a buscar ayuda con el montón de trabajo involucrado. Necesitaba un abogado adjunto en este caso. Ella sabía que era una gran abogada, pero no tenía una presencia llamativa en el tribunal. Este sería el caso más grande de su vida… su punto máximo, que coincidentemente contenía todos los giros y choques de una novela de John Grisham. Había sido capaz de mantener el caso siendo una asociada junior porque lo había llevado a la firma, y las chicas insistieron en que ella fuera su abogada.
Miró a la sala llena de abogados, con muchos de los cuales nunca había hablado. Especialmente las mujeres, que hablaban de ella en susurros porque era tan rara. Le costaba mucho conversar con ellas acerca de ropa, televisión o cualquier cosa remotamente normal. Si no era sobre trabajo, estaba sin palabras o muda. Eso era, muy probablemente, el por qué no tenía amigos. Nunca tuvo, ni en la primaria, secundaria o incluso en la universidad. Era una chica solitaria, y lo prefería de esa forma.
Esa fue la motivación inicial de sus sentimientos por Brad. Se sentía cómoda conversando con él fuera del trabajo. Qué curioso, lo mismo ocurrió con Kyle. De hecho, era aún más fácil con Kyle porque no sentía la necesidad de impresionarlo ni de analizar todo lo que decía.
Finalmente terminó la reunión de personal y salió a encontrarse con Kyle para almorzar en el mismo café. Él estaba sentado en la misma mesa en la esquina, trabajando en su laptop. Se levantó y apartó una silla para ella cuando se acercó.
—Tienes que conseguir zapatos nuevos. ¿Le robaste eso a una enfermera? —preguntó él con una sonrisa arrogante—. Tienes tobillos sexys. Enséñalos.
Lanie se ruborizó, confundida por el descaro de Kyle, seguido por el coqueteo. Eso la hizo marear un poco.
—Planeo ir de compras. Kyle suspiró.
— ¿Quieres que vaya contigo?
— ¿Quieres ir? —peguntó Lanie esperanzada.
—No, odio comprar, pero iré si quieres.
—Pensé que realmente te gustaba la ropa. Te ves tan metrosexual y pareces obsesionado con los zapatos de las mujeres. —Era cierto. Siempre lucía como si hubiera salido de las páginas de GQ, ya que llevaba jeans y una camiseta o un traje de gabardina.
—Tengo un comprador personal. Deberías conseguir uno. Estoy seguro de que muchas mujeres de tu empresa los usan.
Lo hacían, pero Lanie no quería que un desconocido comprara por ella.
Quería escoger sus propias cosas.
—Me las arreglaré —respondió y se mordió el labio inferior.
— ¿Puedo preguntarte algo?
—Por supuesto.
— ¿Quieres tener sexo?
La boca de Lanie se abrió y repitió la pregunta mientras se preguntaba si lo había oído mal.
Ella no respondió al principio. Intentó en vano concentrarse en bajar el ritmo en que latía violentamente su corazón, seguro que Kyle podía oírlo desde donde estaba. Por suerte, la mesera vino a tomar su orden. Lanie estaba agradecida por la distracción, pero Kyle parecía que quería ahorcar a la pobre mujer.
—Supongo que sí. Realmente no pienso mucho al respecto.
— ¿Nunca te has complacido tu misma?
Lanie sintió que un repentino calor le subía por el cuello. Él la miraba con ojos entrecerrados y exigentes. Se enderezó y consideró sumergir su servilleta en agua para pasarla por su rostro. La habitación se sentía muy caliente de repente. A veces, Kyle era demasiado atrevido; especialmente ahora, cuando estaban en público.
—No, pero no soy idiota. Sé cómo funciona todo.
—Sabes que Brad va a querer tener sexo, ¿verdad?
—Bueno, me imaginé eso, Kyle —respondió sarcásticamente, rodando los ojos.
—Tengo una idea, si te animas a hacerlo.
—Estoy escuchando —respondió ella, mirando fijamente un punto en el mantel.
—Por favor, mírame cuando te esté hablando. Sé que es un tema incómodo, pero somos amigos, ¿verdad?
Ella trasladó su mirada hacia sus brillantes ojos verdes, admirando su sonrisa traviesa y la longitud perfecta de su cabello negro. Era lo suficientemente corto como para ser profesional, pero lo suficiente largo como para poder agarrarlo perfectamente. ¿Tenía que trabajar para lograr esa mezcla perfecta de pulcritud desordenada o lo hacía naturalmente? Hoy llevaba una camiseta polo de manga corta y su brazo se flexionaba cada vez que tomaba de su vaso.
—Sí, somos amigos.
Kyle tragó como si también estuviera nervioso. Lanie descartó la ridícula idea.
— ¿Considerarías tener sexo conmigo?
Ella casi se ahogó con su daiquiri sin alcohol.
— ¿En serio?
—He estado pensando en ello desde tu pequeña revelación la otra noche. Pensé que, puesto que no te estás guardando para Brad, deberías probar tu equipamiento.
— ¿Probar mi equipamiento? —preguntó ella con escepticismo.
—Para asegurarte que todo funciona. Como tu amigo, estoy dispuesto a hacer el sacrificio y conducir los ensayos iniciales. —Lanie arqueó las cejas. Notó que sus dedos se acercaban a los de ella sobre la mesa, pero se detuvo para no tocarla—. Piénsalo. Tal vez eres frígida y no te gusta que te toquen.
—No creo que sea frígida, Kyle.
—De eso se trata. No lo sabes. Después de todo, te retiraste de nuestro beso. Lo último que quieres es rechazar a Brad la primera vez que estés íntima con él. Lo espantará y probablemente nunca querrá tocarte otra vez por miedo a herirte.
Los ojos de Lanie se agrandaron mientas consideraba la validez de la declaración de Kyle. En algún nivel sabía que eran tonterías. De cualquier forma, no sabía si le gustaba el sexo, y eso era algo que necesitaba saber antes de entrar en una relación seria. Kyle pasó la mano por su cabello, continuando:
—Puedo ayudarte con esto, Lanie. Si me rechazas no me ofenderé. Puedes pretender que soy Brad, si quieres. Ni siquiera me importa si gritas su nombre.
La comida llegó mientras ella formaba una respuesta. Kyle otra vez lucía como si quisiera estrangular a la mesera.
—No lo sé —dijo ella dubitativamente—. Esto está sonando menos como
Mi bella dama y más como El amante de Lady Chatterly para mí.
Kyle rio.
—Quizá es un poco de ambas.
Su voz fue solemne y sincera cuando finalmente tomó la mano de Lanie.
—Puedo prometerte algunas cosas y podemos establecer algunas reglas básicas, ¿está bien? Si estás incomoda con algo, no tenemos que hacerlo.
Lanie mordisqueó su labio inferior preguntándose cómo sería ver a Kyle desnudo. El pensamiento la hizo calentarse, como si un ventilador estuviera soplando aire caliente y ella fuera el blanco, pero definitivamente no estaba viniendo del ventilador de techo. Estaba irradiando desde algún profundo lugar dentro de su cuerpo, y disfrutaba la sensación. Presionó sus piernas mientras su mente se llenaba de la imagen del cuerpo musculoso de Kyle, resbaladizo por el sudor, meciéndose dentro de ella. Kyle era un hombre hermoso, uno por el que se sentía atraída, pero la idea sonaba ridícula, especialmente en vista de sus sentimientos por Brad. Lo deseo, pensó Lanie. Deseo a Kyle. Amo a Brad. Gran diferencia.
Eso puso todo en perspectiva para ella. La decisión no era difícil bajo esas afirmaciones.
— ¿Crees que tengan helado aquí? —preguntó Lanie.
Kyle enarcó las cejas, obviamente sorprendido por la pregunta.
—No tengo idea. ¿Por qué lo preguntas?
—Porque me gusta el helado cuando estoy estresada —contestó ella, pensando que no solo estaba estresada. Se estaba incendiando y necesitaba algo frío.
—No quise causarte ansiedad. No te preocupes. Te conseguiré helado ya sea que ellos tengan o no, si eso es lo que quieres.
—Vaya, Kyle, esa es la cosa más linda que me has dicho —replicó con una sonrisa.
Él no estaba sonriendo. Lucía contrito y apenado.
—Soy un idiota total. He sido hostil y cruel contigo. Si no quieres hacer esto, lo entiendo completamente.
Ella negó.
—Me gusta tu honestidad. Me hace sentir que puedo confiar en ti.
—Entonces, mi honesta opinión es que deberíamos tener sexo.
— ¿Cuáles son las estipulaciones para este contrato de coito?
—Sabía que la abogada en ti saldría pronto. —Kyle tomó su mano y besó las puntas de sus dedos antes de bajarla. Fue un gesto completamente inesperado. Maldición… él era un excelente negociador.
—Mi única regla es que tienes que ser paciente conmigo. —Ella vio sus hombros relajarse y él exhaló como si hubiera estado conteniendo el aliento.
—Te prometo que tú establecerás el ritmo. Mis únicas reglas son que tengamos sexo seguro, que entiendas que no pasaré la noche y que tendré sexo con otras mujeres. Oh, y la regla más importante, la regla fundamental, la única no negociable…
— ¿Qué?
—No te enamores de mí —respondió Kyle con completa seriedad. Lanie no pudo evitar reírse.
—Dios, sí que tienes ego. De verdad crees que soy tan voluble que me desenamoraré de Brad y me enamoraré de ti. Eres condenadamente hermoso. Incluso yo puedo ver eso. Eres sexy y me divierto contigo. Estoy contenta de que seas mi amigo, pero soy una total realista. No deseo ningún tipo de relación contigo.
Lanie se sintió culpable sobre su exabrupto cuando la expresión sorprendida de Kyle se transformó en dolor. Nunca se imaginó que se molestaría con su comentario. Él alejó la mirada por un momento, como para componerse. Su voz era baja, casi forzada cuando habló.
—Sé que no piensas eso, pero el sexo cambia a las mujeres. Lo he visto una y otra vez.
—No soy como la mayoría de las mujeres, Kyle. Sé lo que quiero — respondió Lanie simplemente.
Él asintió dándole una sonrisa débil.
—Eso es seguro. De hecho, diría que no eres como ninguna otra mujer que haya conocido, y solo para que quede claro, es un cumplido.
Ella quería que se sintiera cómodo otra vez, así que decidió cambiar la conversación a un tópico que apreciaría.
— ¿Con cuantas chicas has dormido?
—No lo sé… toneladas.
— ¿Entonces con más de dos mil? —preguntó Lanie seriamente.
— ¿Qué?
—Una tonelada son mil, así que, como dijiste toneladas, literalmente estarías diciendo al menos dos mil.
—No estaba siendo literal, sabelotodo —replicó Kyle, ahogando su risa. Ella empezó a reír también.
— ¡Cállate! Sabes el número. Dime. Quiero conocer sus credenciales, señor.
— ¿Qué carajo? ¿Quieres referencias? —preguntó Kyle con una sonrisa traviesa.
Ella rio otra vez.
—No, tonto. Solo tengo curiosidad. ¿Más de diez? Kyle se inclinó hacia ella.
—Lanie, dormí con más de diez chicas antes de los dieciséis.
— ¿Más de mil?
—Jesús, ¿de dónde sacas esos números? ¿Te das cuenta de que tengo un empleo que no involucra giras con bandas de rock? —Ella no pudo evitar reír. Era una risa que venía desde sus entrañas, y él se unió—. Tienes una hermosa risa. ¿Por qué no la escucho más seguido? —preguntó con una ternura en su voz que ella encontró desconcertante.
— ¿Y siempre utilizas protección? —preguntó Lanie, queriendo cambiar el tema.
—Siempre uso condón y me examino regularmente, al menos una vez al mes. Bueno, al menos ahora lo hago.
— ¿Antes no lo hacías?
—No, hubo unas veces en las que no lo hice —admite Kyle.
— ¿Porque estabas en una relación exclusiva? Kyle suspiró.
—Porque estaba sumamente ansioso y es mejor sin condón. Nunca he estado en una relación.
Su respuesta no la sorprendió. Era evidente que Kyle tenía aversión por el compromiso.
— ¿Cuántos años tienes?
—Siento que me estás interrogando.
En realidad estaba haciendo eso precisamente. Quería información. Si tan solo pudiera ser así de segura en la corte.
—Lo siento. Solo quiero todos los hechos antes de tomar mi decisión.
—Tengo veintinueve. La misma edad que Brad. —Tenía sentido desde que fueron amigos en la niñez, pero en muchos sentidos, Kyle lucía más joven que Brad, especialmente cuando sonreía con esa engreída y torcida sonrisa burlona.
— ¿Por qué es mejor sin condón?
—Es una barrera necesaria, pero una capa adicional. Y como sabes, no me gustan las capas. —Su sonrisa se desvaneció mientras miraba por la ventana—. Pero me arrepiento. Me hice la prueba inmediatamente después, y gracias a Dios, nadie quedó embarazada, pero puedo decirte que, las pocas veces que sucedió, estuve muy nervioso hasta que llegaron los resultados de ambas pruebas. Nunca quiero volver a pasar por eso. — Él tomó su mano, acariciándola suavemente—. ¿Estás preocupada por eso? Porque puedo asegurarte que estoy libre de enfermedades y no te dejaré embarazada.
—Te creo. Solo estaba curiosa sobre el condón.
— ¿Alguna otra pregunta, abogada?
— ¿Será una cosa de una vez o algo regular?
—Puede ser lo que sea que elijamos. Un contrato de final abierto, si lo deseas, hasta que alguno decida que es suficiente. —La miró fijamente, y aunque su expresión era intensa, Lanie no sintió la necesidad de alejar la mirada. Él sonrió y sus ojos parecían más brillantes—. Esto es tan extraño. Realmente nunca he tenido una discusión tan franca y abierta sobre sexo.
—Me siento más cómoda si tengo todos los hechos.
—Puedes preguntarme lo que quieras. Esta es tu elección, pero… necesito que entiendas que quiero esto… Te deseo con desesperación. Prometo que, si estás de acuerdo, mi experiencia solo te beneficiará. Mi meta final es darte placer.
—Así que, ¿seremos amantes?
—Prefiero amigos con beneficios, pero es todo semántica.
—Kyle, estoy de acuerdo con todos los términos, pero tengo mi propia estipulación.
— ¿Cuál es, Lanie?
—No hables de lo que hacemos con Brad, ¿está bien?
— ¿Porque pensará menos de ti? ¿Porque estás avergonzada de estar conmigo? —Él se tensó mientras hacía las preguntas, sorprendiéndola.
—Dudo que Brad piense que soy virgen. Tú también estabas sorprendido. En realidad, dudo que Brad piense en mí en absoluto. Para contestar tu otra pregunta, no me avergonzaría en absoluto. De hecho, no puedo pensar en nadie mejor que tú para desflorarme. No quiero que se lo menciones a Brad porque probablemente seré horrible en esto, y prefiero que no lo sepa.
—No sé qué tipo de relación piensas que tenemos, pero Brad y yo no tenemos ese tipo de discusiones.
— ¿No hacen toda esa cosa de charla de chicos?
—Quizás en la preparatoria, pero ahora somos adultos. No beso y cuento. O hago cualquier otra cosa y digo. Seré discreto, y esto no es de su incumbencia de todos modos. Aunque sacas a relucir un buen punto.
— ¿Cuál?
—Te prometo no decir una palabra, pero tienes que decirle a Cassie que soy muy bueno en la cama.
— ¿Y qué pasa si no lo eres? ¿Quieres que mienta? —Ella sabía que eran preguntas estúpidas. No tenía duda de que Kyle Manchester sabía cómo satisfacer a una mujer.
—Jesús, Lanie, tienes una forma de insultarme como nadie más. Soy muy bueno en esto. —Su voz cayó—. Y seré muy gentil contigo. No diré una palabra a Brad, pero Cassie lo hará, y solo ayudará en tu caso.
— ¿Por qué lo hará Cassie?
—Porque eso es lo que las chicas hacen. Hablan, nunca paran de hablar, y no pueden mantener secretos.
—Yo no hago eso, Kyle.
Él sonrió, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Eso es porque tú no eres como ninguna otra chica, cariño.
Mientras compartían una banana Split y hacían planes para iniciar su contrato, Lanie estaba menos ansiosa y más excitada sobre la perspectiva de estar íntima con Kyle. Aunque, cuando se levantó, tuvo que estirar sus músculos tensos. Empezó una lista mental de todas las cosas que necesitaría para estar lista. La anticipación era tangible, y la sentía en cada terminación nerviosa de su cuerpo.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Lun 20 Nov - 19:27

Si aja, Kyle la quiere como amiga y quiere sexo como amigos. Y yo tengo 5 años 


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por IsCris el Lun 20 Nov - 22:20

Lanie!! permiteme conducir tu cochee

Este ultimo capitulo me acordó a Amigos con Beneficios de Mila Kunis y JT xD hasta la escena del helado tienen


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por carolbarr el Mar 21 Nov - 0:03

Gracias! Se esta poniendo interesante!
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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Mar 21 Nov - 16:50

hola muy buenas tardes y feliz martes
que dijo Kyle, de  aquí soy
esperemos que no lastime a Lanie y ella que aproveche, a quien le dan pan que llore



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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Mar 21 Nov - 16:51

CAPÍTULO 9
La noche del jueves, Kyle estaba acostado en la cama de Lanie, esperando mientras ella se preparaba en su baño privado. No tenía idea de qué estaba haciendo, podría haberle sacado fácilmente la ropa. Kyle decidió ser paciente y darle todo el tiempo que necesitaba. Cuando finalmente salió, intentó duramente no hacer una mueca o reír. Usaba un feo y enorme camisón de chiffon blanco con una miríada de capas y volantes. Conseguía cubrir exitosamente cada centímetro de su cuerpo.
—Lanie, ¿eres tú debajo de todo eso? —preguntó él.
— ¿No te gusta? Pensé que era sexy.
—Uh, no... No es sexy, nena. Realmente estás interpretando toda la cosa de ser virgen, ¿no es cierto?
Ella miró su camisón, y Kyle rezó para que no comenzara a llorar. Cuando levantó la mirada hacia él de nuevo, estaba sonriendo como una colegiala.
—Sí, es bastante feo.
— ¿Creíste que eso me excitaría? Luces como un jodido pastel de bodas.
—No lo sé. Cassie dijo que debía conseguirlo. Debería haber sospechado.
Jodida Cassie, pensó Kyle, dándose cuenta de que había saboteado a propósito a Lanie. Cassie sabía cómo lucir sexy. Diablos, podría impartir una clase en eso. ¿Por qué no ayudó a su hermana?
—Ven aquí —dijo Kyle, ayudando a Lanie a subir a la cama. El camisón crujía ruidosamente con cada movimiento.
Lanie se acostó a su lado, y ambos miraron al techo. Finalmente, Lanie dijo:
— ¿Estás esperando que yo haga el primer movimiento? Kyle se rio.
—Solo me estoy preguntando cómo voy a navegar por todas esas capas.
¿Esa cosa viene con un mapa o algo?
Lanie lo golpeó en el brazo.
—Pensé que podrías encontrar el camino en el cuerpo de una mujer.
—Oh, puedo. Solo dame un segundo. —Miró a Lanie y entonces comenzó a reírse otra vez, notando el encaje que cubría todo su cuello. Ella estaba riendo también, así que no se sintió tan mal por eso. Entonces los gemidos comenzaron, fuertes y pulsantes gruñidos seguidos por un sonido como un cabecero golpeando contra una pared.
—Mierda —dijo Kyle, deseando que los sonidos estuvieran emanando de esta habitación. Obviamente Brad y Cassie estaban disfrutando de una intensa sesión de sexo en la habitación de al lado. Cassie comenzó a gritar el nombre de Brad. Lo dijo más y más fuerte, y por un momento, Kyle casi pensó que quería que Lanie la escuchara.
— ¿Escuchas esto cada noche?
—La mayoría de las noches —respondió ella. La risa se había ido de las voces de ambos.
— ¿Por qué no van a su casa? Brad tiene un bonito apartamento.
—Supongo que Cassie se siente más cómoda aquí.
Cassie prefería aquí porque Lanie podía absorber todo ese sonido. Tenía que saber que Lanie tenía un enamoramiento por Brad, y la chica hacía lo posible para hacer sentir incómoda a su hermana.
Kyle se giró hacia Lanie, levantando una ceja.
— ¿Quieres darles una cucharada de su propio medicina?
—No en realidad. No me siento muy sexy justo ahora, no es que alguna vez lo hiciera. Pero este camisón es totalmente ridículo, y no quiero voces de fondo.
Kyle entendía exactamente lo que quería decir. Él sería capaz de llevarlo a cabo, pero sería más difícil, como una competición. Definitivamente no era algo a lo que quería someter a Lanie, especialmente en su primera vez. Tenía que ser gentil con ella, incluso aunque no era su técnica usual.
Dobló su codo, levantando su cabeza en su mano, y la miró.
— ¿Qué quieres hacer?
—Hay algo, pero no sé si es apropiado. —Las orejas de Kyle se levantaron. ¿Era posible que Lanie fuera un poco pervertida?
—No estés nerviosa. Puedes decirme.
Se inclinó hasta que estuvieron nariz con nariz y susurró suavemente:
—Quiero ver el juego de los Bears. —Kyle sintió su erección crecer mientras se le escapó una enorme sonrisa.
—Yo también, pero es jueves por la noche, cariño —dijo Kyle.
—Juegan la noche del jueves esta semana —respondió dulcemente.
— ¿Por qué diablos no dijiste eso en primer lugar, mujer?
Se giraron a la televisión en la habitación de Lanie, y ella fue a cambiarse. Salió en una camiseta verde de cuello en V y un suave short de algodón. Nunca la había visto tan... con pocas capas. No podía apartar los ojos de sus piernas. Tenía unas piernas largas y torneadas. Quería sentirlas envueltas alrededor de sus caderas.
Estaba equivocado, pensó. Sus piernas eran definitivamente su mejor rasgo.
Para ponerse cómodo, Kyle se quitó sus jeans, pero mantuvo sus calzoncillos y camiseta. Se sentaron en su cama y animaron a los Bears mientras trataban de ahogar los ruidos de la otra habitación, ocasionalmente subiendo el volumen de la televisión. Kyle la tiró en sus brazos. A él le gustaba la sensación de tenerla contra su pecho, y ella no se alejó. Había algo muy reconfortante en mirar a los Bears con Lanie en sus brazos, como un pequeño pedazo de cielo.
— ¿Qué te gustaría que usara, Kyle? —preguntó ella, mirándolo con esos intensos ojos dorados.
—Nada.
Lo golpeó en el pecho suavemente.
—Vamos, quiero vestirme sexy incluso si no puedo ser sexy. Sé que esa vestimenta estaba pasada de moda.
—Lanie, eso estaba pasado de moda en el 1800. —Él le alzó la barbilla y le sonrió—. Eres sexy, cariño. No hay razón para cubrirte. —Tan pronto como lo dijo, se dio cuenta que sus palabras eran ciertas.
Ella lo estaba excitando ferozmente. No tenía idea de cuándo dejaron de ver el juego y comenzaron a besarse. Fue algo entre el tercer cuarto y el bienvenido silencio en la habitación adyacente. Arrastró sus manos por la longitud de su cuerpo y acarició sus pechos a través de la delgada tela de su camiseta y la tela más gruesa de su sostén, explorando alrededor de su carnosidad. Besó su cuello y entonces deslizó su lengua por la V de su escote. Presionó suaves, húmedos besos alrededor de su barbilla y enredó sus dedos por su sedoso cabello. Quería estar dentro de ella, sentir su estrechez alrededor de él, pero sabía que no estaba lista. Necesitaba ser preparada. Tiró de su camiseta hacia arriba y besó su vientre. Era plano y firme, y corrió sus manos por su suave y aterciopelada piel, enterrando su lengua en su ombligo.
Se introdujo en sus shorts, dentro de su ropa interior, e insertó su dedo dentro de su caliente y húmeda vagina. Ella saltó ante su toque.
—Shh, confías en mí, ¿cierto, Lanie? —susurró él, recalcando cada palabra con lentos besos a lo largo de su abdomen.
No dijo nada, solo asintió, apretando su agarre en las sábanas. Él la rodeó lentamente y entonces embistió su dedo dentro de ella.
—Así es como se sentirá, pero unas cien veces más intenso.
No respondió, pero sus gemidos le dijeron que lo estaba disfrutando. Se encontró hipnotizado por su excitación. Hacía hermosas muecas cuando gemía. Su boca se movía en las más seductoras formas, revelando dientes perfectamente blancos. Se movió hacia ella sin detener el ritmo de sus embistes. Colocó su boca sobre la suya y tragó sus gemidos, saboreando cada uno. Entonces se movió hacia su oreja, mordiéndola.
—Estás tan apretada, nena. Vamos a tener que prepararte —susurró.
— ¿Prepararme para qué? —jadeó ella.
—Para mí —gruñó. Se movió hacia abajo, bajando sus shorts y ropa interior, deslizándolos por sus largas piernas. Podía sentir todos sus músculos apretarse bajo sus dedos—. Relájate. Déjame hacerte sentir bien. —Ella arqueó su pelvis en respuesta, animándolo. Él deslizó sus manos arriba y abajo por sus suaves piernas y luego a lo largo del interior de sus muslos, abriéndolos suavemente. Estaba bien depilada, y se preguntó por un momento si lo había hecho para él. La idea lo excitó mientras corría su lengua alrededor de su entrada y luego dentro de ella.
Ella se retorció bajo su toque. Finalmente colocó sus manos firmes a cada lado de sus muslos, manteniéndolos separados.
—Deja de moverte o tendré que atarte. —Lanie le dio una mirada suplicante—. ¿O te gustaría eso, chica traviesa?
—No lo sé, pero lo que sea que estés haciendo, ¡por favor no pares! — susurró.
Él paso su lengua por sus labios, estimulando su clítoris con su pulgar, antes de devorarla otra vez. Sus gemidos aumentaron. Kyle amó cada uno. Le gustaba ir abajo, pero él lo veía como un desafío, queriendo ver qué tan rápido podía hacer a la mujer venirse. Con Lanie era diferente. Quería tomarse su tiempo. El sabor de ella en su lengua era exquisito. Lo que era más, disfrutaba dándole placer y escuchando los suaves, sexy tonos de su voz excitada que se volvió más audible cuando comenzó a empujar su lengua dentro de su sexo. Entonces un fugaz pensamiento entró en su mente, realzada por la intensidad del acto. Lo golpeó como una roca de dos toneladas, causando que se detuviera. ¿Estaba ella, en este momento, saboreando la divina sensación de la lengua de Kyle explorando sus pliegues pero imaginándose a Brad? Eso era exactamente lo que Kyle le había dicho que hiciera, pero lo encontró tan perturbador que retrocedió.
—Por favor, no pares —imploró ella.
— ¿Te gusta, nena? —susurró él, soplando el aliento caliente de sus palabras en su sexo mojado.
—Sí, me encanta —dijo con una voz distorsionada, deslizándose hacia el. Entonces jodidamente di mi nombre
—demandó.—No te detengas, Kyle. Por favor, no pares.
Él realmente soltó un suspiro de alivio mientras empujó su lengua en nuevas profundidades, embistiéndola con una penetración rápida y contundente. Cada vez que ella dijo su nombre, cambió su ritmo, queriendo mantener a raya su clímax. Pero entonces sintió todos los músculos de ella apretarse y relajarse una última vez, y gritó su nombre como si tuviera veinte silabas, y no dos.
Ella todavía estaba jadeando cuando la miró y corrió sus dedos por su boca.
—Eres deliciosa —susurró contra su oído.
—No esperaba eso —dijo ella, tratando de recuperar el aliento.
Él se levantó para mirarla, esperando no haberla lastimado de algún modo.
— ¿Qué quieres decir, cariño? ¿No te gustó?
—No, solo que sentí esta gran tensión y entonces un... —Movió su mano como el camino de una montaña rusa—… swoosh.
— ¿Swoosh?
—Eso fue un orgasmo obviamente, pero no pensé que se sentiría así. Kyle pestañeó hacia ella, sin esconder su expresión sorprendida.
— ¿Ves lo que te estabas perdiendo?
— ¿Vas a hacer la otra cosa? —preguntó ella.
—Creo que fue suficiente para tu primera lección.
Tragó saliva, alcanzando vacilantemente el cabello de él. Kyle inclinó su cabeza en sus manos, disfrutando la sensación de sus suaves dedos contra su cuero cabelludo.
—Siento como si no hubiera quid pro quo aquí, Kyle. ¿Qué puedo hacer por ti?
Él se sentó y sacó su camiseta. Sonrió cuando la escuchó jadear. Ella se sentó sobre sus rodillas, mirándolo.
—Puedes tocarme, Lanie. —Estaba indecisa, así que él agarró su muñeca y presionó su palma contra el cuerpo de él. Arrastró sus dedos por su pecho y sus abdominales, trazando el contorno de su paquete de seis. Él contuvo el aliento, sabiendo que necesitaba detenerla antes de que fueran demasiado lejos. Suavemente tomó su mano y besó cada dedo antes de colocarla a su lado. Se recostó boca abajo al lado de ella—. ¡Dame un masaje de espalda, mujer! —le ordenó.
En realidad, quería pedirle que siguiera arrastrando esos dedos hasta que alcanzaran su miembro duro como una roca, la cual estaba dolorido de necesidad por un masaje mucho más que su espalda, pero no podía. No quería joder su primera experiencia con el sexo como hizo con el beso. Quería que disfrutara cada momento. Se ocuparía de su erección palpitante después. Justo ahora estaba solo disfrutando el peso de ella montando a horcajadas su trasero y la forma en que sus suaves dedos amasaban sus músculos.
Él no había planeado pasar la noche. Esa era una de sus reglas. Solo causaba todo tipo de problemas en la mañana, y casi nunca dormía bien lejos de su propia cama. Pero encontró que no podía dejarla. Sentía cierta comodidad en tenerla en sus brazos, como si ese fuera su lugar.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Mar 21 Nov - 16:55

CAPÍTULO 10
A la mañana siguiente, Lanie recibió una llamada muy importante diciendo que las chicas del caso Hayes estaban listas para su entrevista. Entraron en su oficina, y Kyle se sentó en una
de las sillas giratorias, repasando las notas para su entrevista. Sus sentidos periodísticos le estaban diciendo que esta historia era más grande de lo que ella estaba dejando ver, y por primera vez, Kyle estaba nervioso antes de una entrevista. Lanie le sonrió tranquilizadoramente y le ajustó su corbata.
—Recuerda lo que dije. No las mires a los ojos, y si no quieren responder una pregunta, avanza a la siguiente.
Kyle se enojó un poco por su consejo.
—Sé cómo hacer mi trabajo. —Él intentó ocultar la irritación en su voz, sin embargo, su tono fue cortante.
Se sorprendió cuando ella le contestó igual.
—También yo, y estas son mis clientes. Es mi trabajo protegerlas, así que necesitas escucharme, Kyle Manchester, y aceptar mis términos o la entrevista se cancela. Y eso es independientemente de cualquier otra obligación contractual que tengamos. ¿Entiendes?
—Sí, señora. —Él sonrió, abrazándola—. No te preocupes. Lo tengo.
—Lo sé. Como dije, te habría dado esta entrevista de todos modos. Solo recuerda que el artículo no puede tener mi nombre.
—En serio, ¿no vas a tomar nada de crédito por este caso? Sabes que es un asunto de interés público, ¿verdad?
—Entonces deja que el público se entere por su cuenta. No quiero publicidad. —Ella volvió a su silla, lo cual fue bueno porque Kyle tenía un impulso de besarla.
Su asistente entró, cargando dos objetos envueltos en papel aluminio.
Lanie se la presentó a Kyle.
—Tu almuerzo —anunció Kathy, arrojando ambos sobre el escritorio de Lanie.
Lanie miró su reloj y de vuelta a Kyle.
— ¿Quieres almorzar conmigo? Todavía tenemos algo de tiempo.
—Claro, ¿qué hay en el menú?
La asistente de Lanie respondió, negando.
—Lo que come todos los días… perros calientes.
— ¿Comes un perro caliente para el almuerzo todos los días? —preguntó Kyle, asombrado por los riegos para la salud de tal elección.
En la forma típica de Lanie, se encogió de hombros.
—Sí, ¿por qué? ¿No te gustan los perros calientes?
—No, puedo comerme uno.
—De    veras,    Lanie,   deberías    cuidarte    mejor    —murmuró   Kathy, despejando unos archivos del escritorio de Lanie.
— ¿Ya tienes mi calendario de las sesiones en el tribunal, Kathy? — replicó Lanie.
—No te preocupes. Lo tendrás.
—De verdad apreciaría si pudieras trabajar en eso.
Kathy asintió y salió del cuarto. Kyle se preguntó si Lanie disfrutaba ser maltratada por otros. Había escuchado de esas mujeres antes, unas a las que nos les importaba si el mundo las pisoteaba. Aun así, Lanie era diferente. No encajaba con ese molde. De hecho, Lanie no encajaba con ningún molde hasta donde Kyle podía ver.
Se sentaron uno frente al otro mientras comían. Lanie dio un par de mordiscos mientras trabajaba en su computadora y recibía llamadas. Kyle se dio cuenta que probablemente elegía perros calientes porque eran fáciles de sostener con una mano. Esta chica sabía cómo realizar varias tareas. Más aún, era muy asertiva con los otros abogados que se asomaban a su oficina y las personas al teléfono. Era extraño como esto no se aplicaba a sus relaciones personales.
Brad asomó su cabeza.
—Hola, Kyle. Hola, Lanie. Ellas están en la sala de conferencias A.
¿Listos para ir?
—Claro. Gracias, Brad —replicó Kyle y botó la mayor parte de su almuerzo.
Cuando Brad se alejó, Kyle preguntó discretamente.
— ¿Por qué Brad está aquí?
—Es mi abogado adjunto —respondió ella.
La idea molestó a Kyle porque pensó que estarían trabajando largas horas juntos durante las próximas semanas. Pero no debería. Después de todo, Lanie conocería mejor a Brad, posiblemente resultando en que su atracción por Brad se volviera recíproca. Ese era el objetivo. ¿No es así? Él y Lanie eran amigos participando en una actividad sexual. Ciertamente, si ella le dijera mañana que estaba con Brad, no le importaría. De hecho, estaría feliz por ella, pero aún no podía quitarse el amargo sabor de su boca cuando pensaba al respecto o evitar que sus puños se apretaran automáticamente.
Siguieron a Brad a la sala de conferencias. Una despampanante mujer de mediana edad con un estilizado y recortado cabello castaño, usando un traje rosa pálido los detuvo.
—Lanie y Brad, justo a quienes quería ver.
—Hola, Magda. —Los ojos de Lanie se movieron al techo con obvia molestia. Magda observó lentamente a Kyle y luego a Lanie, claramente esperando una presentación—. Este es Kyle Manchester. Está haciendo una entrevista para mi caso.
Kyle estrechó manos con Magda e intentó evitar sus miradas coquetas y la forma en que sus dedos frotaron su mano.
—Oh, un periodista, qué bien.
— ¿Necesitas algo, Magda? —preguntó Lanie.
—Necesito saber si vas a traer un invitado a nuestro evento de gala. Debo tener los números finales, y que me maldigan si no he estado persiguiendo abogados todo el día.
—Lo siento, no sabía que debías saberlo tan pronto.
—Bueno, hay mucho que organizar, sabes. —Magda parecía ofendida por la pobre disculpa de Lanie, pero no perdió tiempo en sonreírle ampliamente a Brad—. Brad, ¿asumo que traes invitada?
—Sí, voy a venir con mi novia, Cassie —respondió él.
—Y Lanie, debería marcar que vienes sola otra vez, ¿verdad? —Magda parecía complacida por la declaración. Kyle se preguntó cuántas chicas malas estaban en la vida de Lanie. Su hermana era una completa perra, su asistente parecía fría, y ahora esta mujer, Magda, estaba disfrutando la incomodidad de Lanie. Pero cuando se trataba de negocios, Lanie estaba completamente en control.
—Estaré acompañando a Lanie —respondió Kyle. No estaba seguro de quién parecía más sorprendida, si Lanie o Magda.
Magda asintió, mirando a Kyle con curiosidad.
—Oh, no sabía que estaban saliendo.
—Debemos irnos. Tengo clientes esperando —contestó Lanie antes de que Kyle pudiera. No esperó una respuesta, sino que procedió a caminar rápidamente por el corredor.
La sala de conferencias A, en Whitlow and White, era elegante con una distintiva mesa de caoba y treinta sillas cómodas rodeándola, una pantalla digital, y los obligatorios adornos florales artificiales. La falda y blusa beige de Lanie combinaban perfectamente con las paredes. Las tres clientas fueron traídas. Las tres chicas tenían al menos los dieciocho años, pero a Kyle le parecieron mucho más jóvenes, y era claro que estaban nerviosas y asustadas. Después de la devastación por la que habían pasado,trabajando en un burdel que se especializaba en chicas menores de edad, Kyle podía entender la razón. Una etérea melancolía las seguía.
Lanie se sentó entre ellas y Kyle mientras Brad se sentaba en el otro extremo. Kyle encendió su grabadora y se presentó, siguiendo las instrucciones de Lanie de mantener la voz baja y la cabeza gacha. Al principio, Kyle se sintió insultado por las miradas veladas que Lanie le lanzó, pero pronto fue claro que estaba actuando más como protectora que abogada para estas víctimas. Estas chicas apenas y podían mirarlo o hablar más que en susurros. Eran muy directas en sus respuestas, pero cada una era una bomba. Dos de las chicas habían estado bajo el tutelaje del estado quienes habían sido tomadas por la generosa Melinda Hayes y su hogar de caridad para jóvenes cuando tenían doce años. La otra había sido echada de su casa por padres despreocupados cuando tenía quince y había encontrado su camino hacia las garras de Melinda Hayes.
Sus historias eran tan increíbles que parecían la trama de una película de terror. Cada respuesta sorprendió a Kyle exponencialmente. Melinda Hayes era la ex esposa de un senador, y había manejado con éxito un servicio de damas de compañía para clientes muy notables y adinerados por varios años, haciéndola extremadamente rica. Esos clientes querían chicas jóvenes, y Melinda se había quedado corta de prostitutas que parecieran jóvenes para satisfacer sus necesidades. Comenzó una organización de caridad como tapadera para enrolar jóvenes menores de edad para llenar el vacío. Kyle sintió nauseas mientras cada chica describía con espantoso detalle su horrible experiencia. Todas habían sido golpeadas, abusadas y violadas por clientes de Hayes. Todas habían guardado silencio por las amenazas físicas que recibieron. Los clientes parecían la lista del senador Hayes para las postales navideñas. Había varios asesores, oficiales del gobierno e incluso el buen senador.
La entrevista duró casi tres horas, y para el final, Kyle había experimentado un montón de emociones; ninguna buena. Estaba enfermo de oír los detalles de los crímenes perpetrados a estas chicas. También sintió una imperiosa necesidad por ayudar a Lanie a buscar justicia para ellas. Parte de él, sin embargo, experimentó una gran culpa porque estuvo emocionado ante la idea de esta historia. Este definitivamente era el camino al Pulitzer. Simplemente no había creído que el camino fuera tan asquerosamente vil y malvado.
Cuando él terminó, Lanie lo llevó a un rincón.
—Lo hiciste bien. Gracias, Kyle.
— ¿De verdad vas a demandar al senador? Lo que estás haciendo podría ser peligroso. ¿Es por eso que quieres que deje tu nombre por fuera?
Ella negó.
—No, para nada. Esperamos no ir a la corte, pero estamos protegidas de cualquier manera.
—¿Cómo?
—Por tu artículo, tonto. ¿Quién dañaría un cabello de estas chicas, de Brad o mío una vez expongas el crimen? Estamos usando el poder de la prensa para salvaguardarlas. También tengo una multitud de medidas protectoras para garantizar su seguridad.
— ¿Cuándo vas a presentar la demanda?
—La próxima semana. Debes esperar para imprimir hasta el domingo — dijo ella, alisándole la corbata.
— ¿Quieres que espere esto por una semana? —preguntó él con incredulidad.
—Necesitarás una semana para al menos revisar las fuentes, conseguir la aprobación de tu editor y de los abogados internos, y reunir las declaraciones del Senador Hayes y los otros clientes.
Ella tenía razón. Todo eso tomaría al menos una semana.
—Bien —dijo él a regañadientes. Brad acompañó a las chicas afuera, dejándolos solos. Kyle metió un mechón de sucabello tras su oreja—. Tenías razón. Este es el camino al Pulitzer. Gracias.
— ¿Dudabas de mí? —preguntó ella, sonriendo con aire de suficiencia. Esta vez Kyle se encogió de hombros porque no tenía idea de qué decir.
Quería abrazarla, pero no sería un gesto apropiado en su lugar de trabajo. Una cosa era segura: no había forma de que pudieran tener sexo esta noche o pronto. Por primera vez, se sintió asqueado ante la idea de sexo a la luz de las gráficas descripciones que había oído hoy, y se imaginó que Lanie se sentía de la misma manera. Además, Kyle debía reunirse con su editor para revisar la gran primicia que había conseguido.
— ¿Qué harás mañana? —preguntó él.
—Debo trabajar.
—Es sábado.
—Lo sé, pero todavía tengo mucho que preparar para el caso.
—Como tu amigo, debo decirte que estás trabajando demasiado duro y necesitas un descanso. —Ella lo miró con sospecha, lo que lo hizo reír—. No es lo que crees. Mañana solo saldremos como amigos. Prepárate porque voy a pasar por ti temprano. —Ella asintió, y esta vez Kyle sí plantó un discreto beso en su frente.
—Podemos hacer algo mañana, pero quería decirte que no necesitabas llevarme a la fiesta del trabajo. Estoy segura de que te aburrirás hasta la muerte atrapado en un cuarto con un montón de abogados y sus parejas.De verdad es solo una excusa para vestirse bien, comer comida costosa, y quejarse sobre membresías de clubes campestres.
Kyle le sonrió.
—Entonces recordaré traer mi repelente de tiburones. Sé que no necesito llevarte, pero quiero hacerlo. ¿Me permitirás ser tu acompañante?
—¿Por qué? —preguntó ella y él intentó pensar en una respuesta rápidamente, pero no estaba seguro de la razón. La idea de una fiesta no le atraía en absoluto, pero no apreció la suposición que estaba haciendo Magda de que Lanie no tendría una cita. Al final, dijo la única respuesta que tendría sentido sin hacerlos sentir incómodos.
—Si Brad lleva a Cassie, entonces debería llevarte.
Ella pareció satisfecha con la respuesta, pero Kyle no lo estaba porque le faltaba honestidad. Quería llevarla, y la idea lo aterraba. Él no era una compañía acorde para acompañar a una dama a sus eventos de trabajo. Más bien, era el hombre correcto para llamar si la dama en cuestión  quería tener sexo después del evento. Estas cosas siempre requerían de presentaciones, y nunca quería ser presentado como el novio de nadie. Todavía faltaban unas pocas semanas. Tal vez para entonces podría sacar una excusa y cancelarlo. Sabía que ella lo entendería porque Lanie, en todo caso, era una chica comprensiva. Todo el asunto era confuso, pero lo sacó de su cabeza. Tenía una historia que escribir después de todo.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por carolbarr el Mar 21 Nov - 21:11

Ufff que asco de hermana! 
Kyle se esta dando cuenta que no todo es apariencia
Gracias!!
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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Mar 21 Nov - 21:41

De verdad? pero que diablos le pasa a la hermana, sinceramente no se como la soporta. La química entre estos dos esta a todo lo que da


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por IsCris el Miér 22 Nov - 9:35

Debo confesar que ya termine el libro xD sin embargo, ire comentando sobre la marcha los capitulos que suban

Bueno, que puedo decir Lanie y Kyle cada vez mas juntos, a mi no me engañan 

Ojala, el caso salga bien, y puedan conseguir justicia

Veamos que pasa en esa cena de la empresa


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Miér 22 Nov - 16:05

Hola lindo miércoles ombligo de semana, pues como ven empezaron las clases, y Cassie siempre esta haciendo de las suyas, se pasa enserio.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Miér 22 Nov - 16:09

CAPÍTULO 11
¿Me vas a decir a dónde vamos? —le preguntó Lanie a Kyle, bebiendo el expreso que él le había comprado. Le había dicho que la buscaría temprano, pero ella no había pensado que quería decir a las ocho de la mañana. Se había quedado levantada hasta tarde trabajando en su caso y estaba muy cansada. Habían estado conduciendo por más de una hora. Al menos la camioneta de Kyle era amplia y cómoda, pensó Lanie mientras se movía en el suave cuero del asiento del pasajero.
—Te dije que es una sorpresa—replicó y agarró su mano. Él estaba usando una Henley negra y jeans ajustados que envolvían sus caderas perfectamente. Su chaqueta de cuero negro y cabello oscuro alborotado, lo hacían verse increíblemente sexy. Lanie había pasado la mayor parte del viaje mirando fuera de su ventana, pero su aroma limpio, y masculino, impregnaba el espacio, haciendo difícil quedarse quieto.
— ¿Vas a llevarme a algún lugar apartado para forzarme? —preguntó ella como un chiste, esperando enmascarar su nerviosismo.
Kyle levantó su ceja con sorpresa.
— ¿Es eso lo que quieres? Porque si es así, puedo detenerme a un lado y curar tu virginidad justo ahora.
— ¿Curar? Estás actuando como si fuera una enfermedad, Kyle.
—Es una opción, pero aún estoy asombrado de cómo te las arreglaste todos estos años. Eres una chica bonita. Pensaría que un tipo te habría follado para este momento.
—Y tú eres un romántico total, pero gracias, supongo. —Lanie trató de esconder el rubor subiendo por sus mejillas alejando su cabeza lejos de él—. En verdad no fue una decisión consciente. Solo estaba demasiado ocupada.
—Entiendes que el sexo no requiere de un enorme tiempo de preparación, ¿verdad?
—Cállate. Por supuesto que sé eso. —Ella trató de no poner los ojos en blanco.
—Así que, ¿estamos bien entonces? —Kyle le mostró una sonrisa traviesa, y ella sintió una emoción profunda en su vientre, causando que considerara seriamente su oferta.
—Sigue manejando, amigo. Preferiría que mi primera vez fuera en una cama. No tengo dieciséis, sabes.
—Nena, dudo que los tuvieras alguna vez—replicó Kyle, tomando su mano y besando cada dedo. Descansó su mano sobre la rodilla de ella, frotándola lentamente. Lanie estaba disfrutándolo, pero se movió, dándose cuenta que eso estaba excitándola demasiado.
—Tú tampoco eres un adolescente, Kyle—dijo ella suavemente.
Vio a Kyle tensarse ante sus palabras, y se preguntó si pensaba que iba a reprenderlo. Ella le mostró una brillante sonrisa, y sus hombros se relajaron inmediatamente.
—Puedes tener un calambre.
La risa de Kyle resonó a través del auto.
—Eres toda una sabelotodo. No te preocupes por mí, Lanie. Puedo arreglármelas.
—Ya veremos—respondió ella, sonriendo seductoramente.
—Lo harás. Lo prometo. —Kyle entró en el camino de una impresionante casa colonial de ladrillo rojo.
Lanie le lanzó una mirada confundida. Él apagó el motor y se volteó hacia ella.
—Hoy solo somos amigos. Quiero presentarte a alguien muy importante para mí. —Él salió del auto. Para el momento en que Lanie agarró su cartera y colocó su café en el portavaso, Kyle había abierto la puerta por ella.
Una impresionante mujer joven con largo cabello negro y ojos verdes como los de Kyle los saludó.
—Rachael, esta es mi amiga Lanie. Lanie, conoce a mi hermana, Rachael.
Lanie extendió su mano, pero Rachael le dio una mirada a esta y negó.
En su lugar, abrazó fuerte a Lanie.
—Lo siento, mi hermana es una abrazadora—explicó Kyle.
Rachael golpeó a Kyle suavemente en el hombro antes de abrazarlo a él también.
—Tienes suerte de haber traído compañía o en verdad te golpearía — replicó ella.
— ¿Por qué crees que la traje? —dijo Kyle.
Lanie miró alrededor de la casa, impresionada por los detalles en las molduras, techos altos y pisos de madera oscura que la hacían parecer elegante pero cómoda, al mismo tiempo.
—Tu casa es hermosa, Rachael —dijo Lanie.
—Gracias, Lanie. Creo que vamos a ser muy buenas amigas—replicó Rachael, pero estaba mirando a Kyle.
Repentinamente dos niños se apresuraron a entrar en la habitación, y cada uno agarró uno de los brazos de Kyle, gritando:
—Tío Kyle. —Él se las arregló para levantarlos a ambos del piso en un movimiento rápido.
—Hola, doble problema—los saludó—. Lanie, mis sobrinos, Cosa Uno y Cosa Dos5.
Los dos niños obviamente eran gemelos y estaban completamente encantados con su tío.
—Hola, esos no son nuestros nombres—gritaron al unísono.
— ¿Oh? Entonces, ¿por qué no se presentan ustedes mismos a la dama?
—Yo soy Jake, y él es Joey—dijo uno de los chicos. Ambos tenían el mismo cabello negro y unos claros, luminosos y chispeantes ojos azules que los hacían parecer casi angelicales.
Kyle los bajó, y de inmediato corrieron hacia Lanie.
— ¿Quieres venir a ver nuestro acto de magia? —preguntó Jake.
—Me encantaría—replicó Lanie.
—Pueden, pero hagan el acto corto—advirtió Kyle.
— ¿Por qué, tío Kyle? Queremos mostrarle todos los trucos que sabemos—dijo Jake, sin esconder su desilusión. Lanie podía ver que él era el hablador.
—Porque tu madre y Lanie van a salir por el día—anunció Kyle, y todos en la habitación parecieron sorprendidos.
— ¿Qué te traes, amigo? —preguntó Rachael.
—He hecho citas para ustedes en el nuevo Spa en Sussex—explicó Kyle.
—Oh la la, es muy lujoso—dijo Rachael.
—Sí, no necesitas agradecerme. Está todo pago, así que solo vayan y hagan lo que las chicas hacen—replicó él.
Rachael de repente pareció consternada.
—No puedo ir. Tim está cazando hoy, y tengo a los chicos.
—Lo supuse, por lo cual voy a cuidarlos—explicó Kyle, guiñándole un ojo a los niños.
Los chicos de inmediato gritaron su aprobación de pasar el día con su tío Kyle, puntualizando sus opiniones con enérgicos movimientos de baile lo que causó que todos los adultos rieran.
 
5 Personajes del libro El gato en el sombrero del Dr. Seuss.

—Bueno, no tienes que pedírmelo dos veces. Vamos, Lanie. Mejor nos vamos antes de que cambie de opinión.
—No lo sé, Kyle. En verdad no soy una persona de Spa—dijo Lanie. Ella había estado en un Spa una vez con su madre y Cassie. Había sido una experiencia terrible durante la cual ellas constantemente la reprendieron por su apariencia y falta de feminidad.
—Lanie, has estado partiendo el culo en el trabajo, y este es un buen descanso para ti—dijo Kyle, alborotando su cabello.
—Tío Kyle dijo “culo”—le gritó Jake a su madre, quien le dio una mirada molesta.
—Vamos, Lanie. Será divertido, y, además, si tú no vas, algo me dice que no conseguiré ir, y en verdad quiero ir—dijo Rachael implorando, su boca formando un pequeño puchero. Lanie se encogió de hombros y asintió en acuerdo.
—Gracias, tío Kyle. —Sonrió Lanie.
—Oh, rayos—dijo Rachael, poniéndosela mano en la cabeza—, mi auto está en el concesionario.
—Pueden conducir el mío —replicó Kyle.
—No puedo conducir esa enorme cosa—dijo Rachael.
Kyle se encogió de hombros, algo que había adquirido de Lanie.
—Lanie puede.
Lanie lo mirócon escepticismo.
— ¿Puedo?
—Claro, confío en ti, a menos que quizás estés asustada o algo. Lanie se rio.
—No estoy asustada. Rachael aplaudió.
— ¡Genial! Todo resuelto.
Los chicos comenzaron a aplaudir también y produjeron un sonido entre chillando y silbando.
—Vamos, señorita Lanie. Venga a nuestro acto de magia —dijo Joel, jalando los jeans de Lanie. Ella los dejó llevarla escaleras arriba,  esperando que Kyle estuviera bromeando cuando les dijo que se olvidaran de cortarla por la mitad.

* * *


Kyle se volteó hacia su hermana, sabiendo que ella esperaba una explicación. Efectivamente, Rachael estaba parada enfrente de él, los brazos cruzados y los ojos completamente abiertos.
—Escúpelo, amigo. ¿Cuál es la historia?
—Mira, solo llévala al Spa y tengan un día de chicas. Ve de compras después y a cualquier otra cosa que quieran hacer. Estoy ofreciéndote mis servicios de niñera por todo el día.
Rachael no pudo esconder su alegría. Su esposo, Tim, era un gran sujeto, pero raramente comprendía que su esposa necesitaba un descanso de sus revoltosos hijos de vez en cuando. Kyle a menudo los visitaba y cenaba con su hermana y su familia. Últimamente las demandas de su trabajo y la vida social habían hecho más difícil hacer el viaje de hora y media. Aun así, hacía un esfuerzo de sacar a sus sobrinos un sábado al mes, y este era ese día. Rachael había estado esperándolo, pero le había metido un cuento chino para traer a Lanie.
Mientras escuchaba esas tremendas historias en la oficina de Lanie, sus pensamientos habían regresado a su hermana. Si alguien le hubiera hecho a Rachael lo que le habían hecho a esas chicas… bueno, Kyle sabía que habría entrado en la lista de los más buscados. No tenía que preocuparse porque nunca dejaría que eso pasara. Cuando había recordado que estaba visitándola hoy, cobró un favor, pidiéndole al editor de estilo en el periódico que le consiguiera dos reservaciones para el Spa más de moda cerca de la casa de Rachael. Sería una sorpresa agradable para ambas, y  él necesitaba agradecerle a Lanie por la entrevista.
Juzgando por la mirada inquisitiva de Rachael, era obvio que ella no estaba satisfecha con la explicación.
—Mira, ella no tiene muchas amigas, y sé que tú eres buena con este tipo de cosas. —Era verdad. Rachael sabía cómo sacarle provecho a su ya buena apariencia. Había modelado cuando era más joven, y a pesar de tener gemelos, había mantenido su figura. Tim se refería amorosamente a ella como la mamá sexy. Era una Mujer Maravilla, haciendo galletas para vender en tacones de aguja, participando activamente en la PTA, y manteniendo un exitoso negocio de diseño de interiores. Kyle amaba a su hermana, pero también la admiraba porque ella hacía todo eso y lo hacía parecer fácil.
— ¿Estás pidiéndome que la arregle para ti, Kyle? Eso es un poco raro— dijo, sirviendo dos tazas de té de la tetera sobre la estufa. Kyle odiaba el té, pero Rachael no bebía café, y tampoco dejaba a Tim beberlo. Era una vergüenza, porque tan bruto como Tim podía ser acerca de las necesidades de Rachael, ella estaba pendiente de las suyas. Los hombres en su familia sufrían de enfermedad del corazón, y aunque Tim era tan saludable como un buey, Rachael nunca pasaba por alto la historia médica de su familia. También estaba consciente de las necesidades de Kyle, a menudo actuando como una madre para él, a pesar de ser dos años menor. Lo regañaba por su comportamiento adolescente y miedo al compromiso.
—No es nada de eso. Solo estoy pidiéndote que salgas con ella por un día. Sé una amiga para ella. Ayúdala a sentirse hermosa.
—Tengo noticias para ti, amigo. Ella es hermosa—dijo Rachael con alguna advertencia.
Kyle miró directo a los ojos de su hermana, del mismo color que los suyos, y dijo en voz baja, casi dolorosamente.
—Sé eso, Rachael, pero ella no.
Rachael estudió el rostro de Kyle con intensidad y entonces saltó alrededor de la encimera para abrazarlo. Susurró en su oído.
—Me estaba preguntando cuándo ibas a empezar a madurar.

* * *

Lanie parpadeó ante la magnífica manicure francesa adornando sus uñas. Se sentía en verdad bien. El Spa fue completamente relajante y apacible, como Kyle había prometido. Ella había sido mimada con una manicure, pedicure y un facial. La charla amigable de Rachael había sido un alivio bienvenido a cualquier inseguridad que tuviera. Rachael era genuinamente dulce, con un lado ocurrente y sarcástico que era gracioso sin ser condescendiente. Sin embargo, tan rejuvenecida como Lanie se sentía del Spa, la perspectiva de ir de compras la aterrorizaba. De nuevo, Rachael lo hizo fácil para ella, ayudándola a escoger artículos y dándole sabios consejos sobre emparejar trajes y mezclar estilos. Ella tenía un ojo para la moda, como evidenciaba su propio traje de blusa bohemia con estampados de flores y jeans ajustados con tacones de aguja. Una larga cadena dorada y gorro negro completaban el conjunto y hacían que la mujer pareciera pertenecer a Vogue, sin preocuparse de dos chicos de cinco años sobre sus caderas.
— ¿Qué me dices de este? —preguntó Rachael, levantando un vestido verde con tiras finas.
—Oh, Rachael, es en verdad lindo, pero no puedo llevar eso. Rachael chasqueó la lengua, negando.
—Lanie, tienes una gran figura, el tipo de cuerpo que otras mujeres envidian.
Lanie se rio, sintiendo el sonrojo subir y tratando de imaginar a alguien envidiándola.
—Gracias, pero eso no es así. No puedo usar cosas que sean reveladoras arriba. —Rachael debe haber sentido la vergüenza de Lanie porque no ahondó más allá.
En su lugar, solo preguntó:
— ¿Qué sobre revelar las piernas entonces? ¿Estás dispuesta a eso? — Rachael devolvió el vestido y sostuvo en alto una minifalda de cuero negro, lo suficientemente larga que podría ser usada en la oficina.
—Um, sí, supongo que estaría bien.
—Está bien, entonces prueba con estas —ordenó Rachael, juntando tops más conservadores de colores variados con varias faldas.
Lanie la miró dudosa, pero llevó todos los artículos al probador. Intentó el primer conjunto, sin estar segura si debería mirarse al espejo.
—Sal. Quiero ver —dijo Rachael.
Lanie salió, y Rachael realmente silbó, atrayendo miradas de los clientes cercanos. Lanie se volvió para mirarse al espejo de cuerpo entero fuera del vestuario y tuvo que mirar dos veces. El atuendo era una sencilla blusa blanca, lo suficientemente apretada como para mostrar sus pechos, y una falda lápiz gris que acentuaba su delgada cintura. De verdad se veía curvilínea con este atuendo y, por primera vez, Lanie sintió una gratificación en su aspecto. No se sentía hermosa exactamente, pero tal  vez sexy o pasable. ¿Pasablemente bonita, tal vez?
—Me gusta. Puedo usar una chaqueta con esto —dijo Lanie. Rachael la miró con horror, negando.
—Absolutamente no. Muestra tus atributos, chica. Los tienes, así que sácales provecho.
Lanie se encogió de hombros y volvió a probarse otro atuendo. Tuvo que retorcerse para ponérselo. Era un vestido sin mangas con una cintura imperio. Mostraba sus piernas, pero aun así cubría su cuello y escote.
— ¿Qué piensas? —preguntó Rachael.
Lanie se volvió hacia ella, sonriendo como el gato de Cheshire.
— ¡Creo que hoy voy a ganar toneladas de millas aéreas con mi tarjeta American Express!
Pasaron varias horas recorriendo diferentes tiendas. Lanie compró un guardarropa completamente nuevo, incluyendo zapatos, bolsos y joyas. Para agradecerle, le compró a Kyle un llavero en una de las tiendas más modernas que se especializaba en jeans. Mirando las letras decoradas con diamantes falsos, que deletreaban “jugador”, sabía que era llamativo, pero a él le daría lo mismo. Ella lo añadió al llavero de él, esperando que demostrara su punto con el otro artículo que estaba colocándole. Que de alguna manera los dos se contrarrestaban mutuamente, y él no tendría la impresión equivocada. Lanie sabía que Kyle enloquecería y asumiría lo peor si no dejaba sus intenciones claras.Su parada final fue en una tienda de maquillaje donde Rachael le dio a Lanie una lección sobre cómo maquillarse.
—Ahora, no necesitas mucho. Tienes una tez impecable. Creo que un lápiz labial y una sombra de ojos con delineador. —Rachael sacó varias muestras y frotó los colores en la mano de Lanie. Una vez le había pedido a Cassie su ayuda cuando estaban en la secundaria, y Cassie la había maquillado tanto que pareció un extra deThe Rocky Horror Picture Show.El consejo de Rachael era bueno, y Lanie no tenía dudas que se veía bien. Tanto como podría, de todos modos.
Había logrado reemplazar casi todas las prendas de su clóset en un día, y nada era simple. Nada beige, aburrido u holgado. Ni tenían múltiples capas hasta el punto de parecer una alcachofa.
—Entonces, Lanie, ¿cómo conociste a Kyle? —preguntó Rachael, sacando a Lanie de sus pensamientos.
—En realidad, a través de Brad. Está saliendo con mi hermana. ¿Lo conoces? —preguntó Lanie, dándose cuenta que había pasado mucho tiempo desde que había pensado en Brad.
—Lo conozco desde hace mucho tiempo —respondió Rachael, pero no sonrió. Durante el día, ella había compartido muchas historias divertidas sobre Kyle y el crecer juntos. A Lanie le hubiera gustado pedir detalles sobre Brad, pero no lo sentía apropiado—. Me alegra que te haya presentado a mi hermano. Kyle nunca trae a nadie a casa para que me conozca. Tengo que decir que estoy gratamente sorprendida. Eres tan diferente a sus amigas de secundaria.
—Eso es muy dulce, pero Kyle y yo somos solo amigos. Rachael miró a Lanie con recelo y negó con desaprobación.
—Eso pensé, y es una lástima. —Lanie no estaba segura de cómo responder, pero Rachael no parecía querer que lo hiciera—. Lanie, llámame si necesitas ayuda con cualquier cosa, sin importar tu relación con mi hermano. Realmente me divertí contigo hoy, y me encanta hacer este tipo de cosas femeninas. Vivir en una casa llena de testosterona es agotador, así que cuando quieras ir, llámame.
—Gracias, pero necesito mucha ayuda, y no quiero que te molestes con tu hermano por presentarnos.
Rachael le dio unas palmaditas a Lanie en el hombro.
—Eso no es por lo que estaré molesta con él.

* * *


—Jesús, Lanie, ¿compraste la ciudad entera? —preguntó Kyle, trayendo la última de las bolsas desde el auto. Había tomado tres viajes y ambos parallevar todas las cosas. Al menos lo mantuvo distraído de mirarla.
Todavía se sentía tan incómodo como cuando Rachael y Lanie habían regresado de su excursión de diez horas. Rachael había entrado, exclamando qué gran día habían tenido, pero Kyle no había prestado atención a su charla. Estaba jugando Legos con los chicos, sosteniendo su pieza en el aire, en medio del suelo de la sala. Todo lo que podía hacer era mirar a Lanie. Estaba usando un jersey negro de cuello alto que mostraba su figura de reloj de arena con un gran cinturón negro y jeans ajustados. No los jeans de cintura de abuela que llevaba puestos cuando pasó por ella. No, señor, eran jeans de cintura baja, abrazados a sus caderas y revelando sus curvas.
Sus caderas, pensó él, sus caderas son su mejor característica.
Su largo cabello castaño caía en delicados rizos, enmarcando su rostro. Era más que bonita o hermosa o sexy. Lanie Carmichael era impresionante.
—Tío Kyle, rompiste nuestra construcción de Lego —gritó Joe con enojo cuando Kyle logró derribar su impresionante torre.
Ahora, llevándola a su casa, podía ver que había tenido un día ocupado. Rachael lo había empujado a un lado y le dijo que Lanie era para conservarla, lo que sea que significara.En primer lugar Lanie no erade él para quedársela. No, solo era un sustituto, ¿y no era eso lo que quería?
La observó guardar sus compras.
—No la ciudad entera. Aún quedan algunos artículos para las otras chicas —dijo Lanie con cinismo.
— ¿Algo de lencería… como algo de este siglo? —preguntó Kyle.
—Tal vez —replicó ella.
Kyle escaneó las diversas bolsas en su cama.
—Creo que sería esta bolsa —dijo él, agarrando la pequeña bolsa con rayas rosadas de dos tonos.
—Oye, dame eso. Eso no es para ti —dijo ella, tratando de quitársela de las manos. Él la alejo y se volteó para revisar dentro de la bolsa.
—Ah, ¿no? —dijo él, sosteniendo en alto un sedoso sostén de color rosa pálido.
—No, tú me quieres desnuda, ¿recuerdas? Así que no puedes ver esto.
—Le arrebató la bolsa.
—No me importaría esto.
— ¿No? —preguntó ella, llevando la prenda a su pecho.
—No, nena. ¿Lo usarías para mí… por favor?
Le sonrió y le dio un profundo beso, llevando sus manos alrededor de su cuello.
—Voy a pensarlo —susurró. Él puso sus manos alrededor de su cintura, profundizando el beso, sintiendo su pene agitarse mientras su boca exploraba la de ella.
— ¿Entonces me vas a explicar mi llavero? ¿Me compraste un llavero que dice “jugador”? ¿Crees que necesito anunciar ese hecho? —preguntó cuando se separaron.
Ella se rio contra su cuello.
—No, pero fue para compensar la otra cosa que puse en él.
—Supongo que es la llave de tu apartamento, y pensé que habíamos hablado de esto. —Si alguna otra chica hubiera hecho esto, probablemente hubiera sacado la llave de la argolla con sus dientes y la habría arrojado por la ventana antes de huir por las colinas. Con Lanie, dudaba que significara lo que pensaba.
—No te asustes, Kyle. En serio, es solo de apariencia.
— ¿Entonces es una llave falsa?
—No, la llave es real y funciona, pero no te la he dado como pretexto para nada. Es solo que Brad tiene una llave, y Cassie me preguntó por qué no te había dado una llave, si es que íbamos en serio.
—Ah, ya veo, así que, ¿esto es un accesorio en nuestra falsa relación?
—No exactamente. Eres mi amigo y vamos a tener sexo, pero confía en mí, no quiero más que eso. No me importaría si la usaras, pero es por eso que te di el llavero también. Así sabrás que no hay una agenda oculta ni nada. ¿Tiene sentido?
—Sí, la evidencia contradictoria apoya de alguna manera tu caso — contestó Kyle, levantando la llave en cuestión y el ridículo llavero.
Ella cruzó sus brazos.
—Bien, entonces no es necesario más testimonio.
Kyle le agarró el trasero con ambas manos y la atrajo contra su pecho, besándole el cuello, inhalando ese olor indescriptible y delicioso que era únicamente de Lanie. Chupó su labio inferior, sintiendo el suave contorno de su curva entre sus labios mientras lo manipulaba, saboreando la dulzura de su brillo de labios cereza. Ella gimió, pasándole las manos por el cabello. Los ángulos perfectos y suaves de su cuerpo se fundían en los de él más duros.
—No puedo creer que hayas ido de compras. —La voz aguda de Cassie atravesó el sonido del corazón latiente de Kyle, haciéndolo gemir audiblemente. Ella estaba de pie en la puerta con Brad detrás de ella.
Kyle logró maldecir a Cassie de cincuenta maneras en su cabeza antes de dejar ir a Lanie.
—Fui con la hermana de Kyle —contestó Lanie sin aliento.
—Lo siento por interrumpir —dijo Brad con sinceridad. Kyle negó, incapaz de aceptar la disculpa.
—Deberías haber esperado. Sabes que mamá y yo vamos el jueves.
Podrías haber ido con nosotras.
Kyle sintió el temblor de Lanie, y era obvio que estaba físicamente con náuseas ante la idea de ir de compras con Cassie. ¿Quién podría culparla? Su hermana aprovechaba todas las oportunidades para insultar a Lanie. De hecho, Kyle tenía la sospecha que Cassie realmente se contenía cuando él o Brad estaban presentes. Si así se contenía, ¿cómo sería con Lanie a solas? Se preguntaba cómo era su madre, y si Cassie era menos humillante con Lanie delante de ella.
—Necesitaba algunas cosas para el trabajo y no podía esperar — respondió Lanie.
—Entonces, ¿qué están haciendo? ¿Quieren ir al cine con nosotros? — preguntó Brad.
—Nop, estamos ocupados. Hasta luego —dijo Kyle, cerrando la puerta. Kyle no pudo evitar su sonrisa arrogante cuando oyó a Cassie gritar:
— ¡Eso fue grosero!
— ¿Por qué hiciste eso? —La voz de Lanie no era hostil. Solo sonaba curiosa.
—Estamos ocupados, ¿no es así? —Kyle se acercó a ella y arqueó su ceja.
—Oh… ¿quieres hacer eso? Kyle se encogió de hombros.
—Parece un buen momento, desde que nuestro habitual acto de apertura se está yendo, ¿no crees?
Lanie se mordió el labio.
—Ha sido un día largo, y estoy muy cansada. —Kyle tenía que estar de acuerdo que ella parecía cansada, pero no podía ocultar su decepción de la misma manera.
— ¿Ya juegas esa carta? Después estarás fingiendo un dolor de cabeza — se quejó. Ella se tensó, aunque él estaba bromeando. Kyle se suavizó, sonriéndole esperanzadamente—. ¿Tal vez literalmente dormiremos juntos esta noche?
— ¿Una fiesta de pijamas? Eso estaría bien.
—Sí, bueno, no esperes que nos contemos secretos y juguemos verdad o reto, o algo así.
—Oh, no lo sé, verdad o reto suena divertido. Kyle arqueó una ceja.
— ¿Reto?
—No, no soy una persona de retos, pero pregúntame una verdad.
— ¿Cuándo quieres que te folle?
Lanie se volvió del tonó más carmesí que Kyle había visto. Se preguntó si podía respirar.
—Lo siento, Lanie, solo estoy ansioso. Me estás excitando de maneras muy locas. —La abrazó y besó su frente—. ¿Sabes qué son las bolas azules?
—No puedo decir que esté familiarizada con la terminología.
—Bueno, tal vez deberías buscarlo en Google. Es una condición médica seria, y creo que eres la única cura.
Ella susurró cerca de su oreja:
—Ven el jueves por la noche
—¿Por qué, los Bears van a jugar? —preguntó sarcásticamente, pero esta vez ella rio.
—No, pero Cassie probablemente va a terminar pasando la noche en la casa de nuestra mamá después de ir de compras, y Brad va a salir de la ciudad por una declaración.
—Ah, ahora estás hablando. —Kyle pasó sus manos por su espalda mientras besaba su cuello.
No había planeado quedarse toda la noche de nuevo, solo hasta que Lanie se durmiera, lo cual fue bastante pronto después que se acostaron. Salió silenciosamente de la cama, prometiéndose que le enviaría un mensaje, pero notó que ella temblaba. No era una pesadilla típica con gritos, gemidos o golpes. Simplemente temblaba y se retorcía, enredándose en las sábanas. Regresó a la cama y la rodeó con sus brazos. La meció suavemente, susurrando dulcemente hasta que despertó.
—Estás bien. Estoy aquí. Estás segura, cariño —lo dijo una y otra vez como un disco en repetición.
Ella se despertó, dejando escapar un gemido ahogado. No sonaba como el grito de una mujer adulta, sino más bien el de una niña que estaba muy triste y desorientada. Dejó de temblar, pero le estrechó la mano con fuerza. Ella respiraba pesadamente, y la abrazó hasta que se quedó dormida en sus brazos. Antes de que se durmiera, le dijo a Kyle muy suavemente en un murmullo, que Kyle casi lo perdía.
—Gracias.
La abrazó toda la noche. Ella parecía dormir más cómoda en sus brazos. Por alguna extraña razón, él también. Sentía la necesidad de decir más, de hacer más, de aliviar su dolor, pero sus propios pensamientos horribles seguían apareciendo. Se preguntó si Lanie sabía que era Kyle el que la sostenía, o si imaginaba que podría ser Brad. De cualquier manera, Kyle no la dejaría ir.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por yiniva el Miér 22 Nov - 16:12

CAPÍTULO 12
El jueves no llegaba lo suficientemente rápido para Kyle. Estaba ocupado escribiendo su artículo, manteniendo lejos a su editor e investigando, pero sus pensamientos seguían yendo a Lanie.
Nunca había pasado tanto tiempo sin tener relaciones sexuales, y de alguna manera, dormir con ella fue una experiencia novedosa para él también. El miércoles, ya no podía soportarlo. Le envió un mensaje de texto para ver si tenía planes para cenar. Dijo que estaba trabajando hasta tarde con Brad. Jodido Brad, pensó Kyle.
Entonces pensó, ¿y si estaba acostándose con Brad? Su mente se fue a lugares oscuros, pero lo descartó rápidamente. Brad había cometido errores, pero no era de engañar. Y Lanie tampoco era así. Estaba satisfecha con su pequeño juego de espera. Aun así, a Kyle no le gustaba la idea de Lanie a solas con Brad en su gran oficina, con el enorme escritorio de caoba y las sillas sin brazos. Era demasiado fácil tener sexo en una silla sin brazos. ¿Lanie intentaría coquetear con Brad? Kyle se rio ante la perspectiva. La idea de Lanie de coquetear era lo que la gente llamaría hablar. Era inocente y al mismo tiempo tan condenadamente sexy.
Después del trabajo, en lugar de ir a casa o a un bar, se detuvo y consiguió comida china para llevar a la oficina de Lanie. De todos modos, tenía que hacerle algunas preguntas de seguimiento para su artículo. Solo preguntas comunes de derecho. Eran tan simples, de hecho, que probablemente podría haber obtenido las respuestas de la biblioteca de investigación en el trabajo. Tal vez incluso una simple búsqueda en Google podría haber satisfecho estas preguntas. Sin embargo, no quería preguntarle a Google. Quería preguntarle a Lanie.
Ella se sorprendió al verlo, al igual que Brad.
—Te traje la cena—anunció Kyle, dejando las bolsas de papel.
—Mmm, huele delicioso —dijo Lanie al abrir el envase.
—Está delicioso—respondió Kyle, sonriendo ante el sonrojo en las mejillas de Lanie.
—Gracias, Kyle —dijo Brad agarrando la otra bolsa. Kyle se la quitó, respondiendo rápidamente:
—No la he traído para ti. Brad pareció herido.
—Tenemos que trabajar, ya lo sabes.—Dale a la pobre chica un descanso. Ha estado trabajando toda la semana. Déjala tener una hora para cenar.
Brad miró a Lanie y de nuevo a Kyle. Lanie se encogió de hombros, sonriéndole, pero no era una sonrisa coqueta, solo una de sus sonrisas normales.
—Estoy hambrienta. Podría usar un descanso. ¿Te importaría, Brad?
—Te diré qué, Brad. Puedes comer el pollo a la naranja si lo haces en otro lugar. ¿Trato? —dijo Kyle, empujando el envase en las manos de Brad.
—Bien, tengo que llamar a Cassie de todos modos—respondió Brad, mirando a Lanie para algún tipo de confirmación. Kyle se preguntó por qué hizo eso. Ciertamente no podía estar pensando que Kyle la lastimaría.
Lanie ordenó los papeles mientras Kyle sacaba la comida.
—Gracias por traerme la cena. Es realmente dulce.
—Soy un tipo dulce. Además, tengo que hacerte algunas preguntas de investigación —dijo, entregándole los palillos.
El piso entero estaba oscuro y vacío, excepto por su oficina. Ella se acercó y cerró la puerta. Kyle oyó el distintivo chasquido de una cerradura, y se alegró de que Lanie no pudiera ver la sonrisa arrogante en su rostro. Él intentó, sin éxito, despegar los ojos de sus increíbles piernas, hermosamente exhibidas con la falda lápiz gris que llevaba puesta. Tenía solo una capa, y esa capa estaba haciendo cosas poderosamente mágicas a su mitad inferior.
—Toma asiento —ofreció ella. Kyle se sentó y casi cayó de la silla cuando ella se sentó en su regazo, poniendo los brazos alrededor de su cuello.
—Supongo que no has investigado sobre las bolas azules —dijo un poco sin aliento. Su embriagante aroma hizo que la boca de Kyle se hiciera agua. Tal vez era naranjas y rosas. Fuera lo que fuera, lo estaba volviendo loco. Su suave cabello le rozó la mejilla y sus pechos se presionaron contra su chaqueta.
—Lo busqué—dijo despreocupadamente.
— ¿Entonces me estás atormentando? Eres una mujer cruel, Lanie Carmichael. —Se pasó los dedos por el cabello.
Ella le metió un pedazo de carne en la boca, llevándola sin esfuerzo con el palillo. Deseaba que hubiera usado sus dedos.
 —Simplemente estaba haciendo una investigación por mi cuenta. —Se movió en su regazo, y él envolvió los brazos alrededor de su cintura.
—Detente, chica traviesa. ¿Tienes alguna maldita idea de lo que me estás haciendo?—preguntó en un susurro tenso.
Ella rio en su cuello.
—Lo siento, solo sigo pensando en ello.
— ¿En qué?
—En tu cabeza entre mis muslos —susurró ella contra su oído.
Él apretó sus manos alrededor de su cintura y empezó a mordisquear el lóbulo de su oreja. Su pequeño gemido le dijo que lo estaba disfrutando.
 —Estas disfrutando con esto, ¿no? ¿Torturándome con tus burlas despiadadas?
—No tengo ni idea de lo que estoy haciendo —respondió ella con un suspiro.
—Sabes exactamente lo que estás haciendo. —Arrastró besos por su mandíbula, saboreando su piel cremosa.
Ella se empujó contra su pecho.
 — ¿Por qué viniste? ¿No crees que tenga mi propia versión de esta mierda de bolas azules?
Kyle se echó a reír y la atrajo hacia su pecho de nuevo.
—No es lo mismo.
—Umm, puedo ser virgen, pero sé que hay algo extraño en mi cuerpo, idiota. Es una agonía para mí también.
—Hay   remedios    para    eso.    Puedes...    auto medicarte   —dijo   Kyle, acercándola, rozando sus labios con los de él.
— ¿Por qué no lo haces tú? Kyle tragó saliva.
 —Lo estoy haciendo, y a pesar de aumentar mi dosis, no está teniendo el efecto habitual. Creo que tú eres el único remedio para mi dolencia, Srta. Lanie.
—Conmigo tampoco está funcionando.
Kyle apretó su mano en la parte baja de su espalda, moviéndola lentamente por su columna. Ella jugueteó con su corbata con una mano mientras le frotaba el pecho a través de su camisa.
— ¿Qué has hecho?
— ¿Qué?
— ¿Qué has hecho para aliviarte?
—Oh… umm, usé mis dedos, pero no pasó nada. Fue muy poco satisfactorio —respondió ella mientras el rubor volvía a su rostro.
— ¿Usaste alguna... imagen?—preguntó Kyle, imaginando a Lanie complaciéndose. Su erección creció, y deseó que su mente no hubiera ido ahí. Ella se rio en su cuello—. Dime.
— ¿Sobre qué?
—Qué te enciende.
Podía sentirla encogerse de hombros.
—Vi Dirty Dancing.
— ¿Patrick Swayze? ¿Enserio? —preguntó Kyle antes de chuparle el lóbulo de la oreja.
—Uh-huh, pero no realmente Patrick Swayze en sí. Más como Johnny Castle, su personaje—respondió ella sin aliento.
—Mierda. ¿Eso te excita?—preguntó Kyle sofocando su risa.
—Sí, un tipo que puede bailar con una camiseta negra ajustada y jeans. Oh, y un tipo que lleva trajes grises y corbatas verdes que coinciden con sus ojos. —Lanie tiró de la corbata de Kyle y puntuó cada palabra con pequeños besos en su cuello. Por alguna razón, el hecho de que la estuviera excitando lo hizo relajarse al instante.
—Lanie, creo que estás coqueteando conmigo, pero tengo que decir que estoy un poco molesto por compartir el espacio en tu cabeza con Johnny Castle. —Kyle empujó su cabello hacia atrás para chupar la suave piel de su cuello, y ella se estremeció contra él.
—Ambos eran muy caballerosos al respecto. Hiciste un baile para mí. Kyle se rio con ganas, imaginando la ridiculez de las fantasías de Lanie.
— ¿Qué te enciende a ti, Kyle?
—Vírgenes —bromeó él.
Ella se rio, golpeando su pecho. Siempre captaba sus bromas.
—En serio.
—Chicas con el cabello suave y rizado que se siente como seda, la piel tan cremosa que deseas lamer, y un cuerpo que es todo curvas.
—Vaya. —Retrocedió, buscando sus ojos. El momento fue demasiado serio e intenso para Kyle. Había dicho demasiado.
—Sí, siempre he estado enamorado de Julia Roberts.
Lanie negó, riendo en voz alta. Como de costumbre, había utilizado el humor para desviar la situación, pero tenía que decirle la verdad.
 —Honestamente, eres tú. —Kyle se dio cuenta que era verdad cuando lo dijo.
— ¿En serio? —La expresión en su rostro le hizo saber que dudaba de él.
—Enserio… tú… oh, y Julia Roberts —dijo él.
Presionó sus labios en los de ella y se tragó la risa antes que escapara. Entonces se besaron, y Kyle luchó contra el impulso de quitarle la blusa.
Estaba toda abotonada hasta su cuello y no revelaba nada, lo que de alguna manera logró encenderlo aún más. En vez de eso, levantó la falda y deslizó la mano hacia el interior de su muslo.
— ¿Qué estás haciendo?
—Tratando de ayudarte. —Apartó hacia un lado sus bragas y empujó suavemente un dedo dentro de ella. El gemido contra su cuello lo impulsó a aumentar su ritmo, añadiendo otro dedo—. Dime que pare —insistió él.
—No puedo.
—Bien, porque yo no quiero. —Él puso el pulgar en su clítoris y empujó sus dedos en su sexo. Sintió el aire caliente contra su cuello mientras sus respiraciones se aceleraban con cada empuje. Estaba tan apretada que se preguntó por centésima vez si le haría daño cuando finamente tuvieran relaciones sexuales—. Vente en mi mano. —La sintió empaparse con las palabras, alentándolo. No le tomó mucho tiempo conseguirlo. Miró a Kyle, ruborizada y con los ojos muy abiertos—. ¿Quién está en tu cabeza ahora?
—Tú.
—Mantenlo así. —Eso es lo que quería. Dejar su marca en ella, así estaría pensando en él mientras trabajaba hasta tarde con Brad. No le gustaba la idea de compartir el espacio en su cabeza con nadie más.


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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Miér 22 Nov - 16:56

Ah que lindo Kyle, lo llevó con su hermana y esa hermana si ayuda, es increible como a veces personas que acabas de conocer te ayudan mas que la familia. Y bueno ya la cosa se poniendo acalorada. 


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Veritoj.vacio

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

Mensaje por carolbarr el Jue 23 Nov - 9:13

ufff que bien!
Gracias!
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carolbarr

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Re: Lectura #2 Noviembre 2017

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