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Lectura Única Diciembre 2017

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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Emotica G. W el Miér 6 Dic - 19:19

Ow!!! Al fin William!!!
Dijo en voz alta lo que trataba de reprimir!
Owww!!! Luce y Carmella!!!
Ya me las puedo imaginar!
Justin debe dejar esa actitud!
Gracias!!!



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Emotica G. W

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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por citlalic_mm el Miér 6 Dic - 19:49

wow!! una navidad muy movida y con regalos muy peculiares, sin duda si sera la novia barbie que Carmella quiere , jajaja y de mitch ni hablar, que siga trabajando


pd. voy por un chocolate para adultos, alguien quiere???
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citlalic_mm

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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Maga el Miér 6 Dic - 21:04

jajajaja divertido lo del regalo.  Esa actitud de Justin tiene que cambiar, estoy segura de que Lucy se lo va ganar, y al final la va terminar queriendo. ya Carmella esta muy encariñada con Lucy, las cosas se van a poner mal cuando ella se tenga que ir. El abulo me resultó todo un divertido jajaja


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Maga

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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por yiniva el Jue 7 Dic - 13:21

hola hola, muy buenos y fríos días tengan 
todas ustedes

hay que mover el botecito para sacudirnos este friesito



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yiniva

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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por yiniva el Jue 7 Dic - 13:30

CAPÍTULO 4
Lucy fue llamada para salir del profundo sueño por una luz blanca penetrante. Se incorporó de un salto para encontrar a William flotando por encima de ella con una linterna. —¿Qué estás haciendo? —preguntó ella, tirando de las sábanas contra su pecho.
—Verifico tus pupilas. —Hizo una mueca de disculpa—. Órdenes del médico.
Por supuesto, ahora lo recordaba. Esa parte, de todos modos. —Lo siento —dijo ella, recostándose sobre la almohada y abriendo mucho los ojos—. Lo olvidé.
Él inclinó la luz hacia ella, lo que la hizo entrecerrar los ojos.
—¿Todavía no recuerdas? —preguntó.
Ella parpadeó cuando apagó la linterna. —Nada. Quiero decir, a parte de todo lo que ha ocurrido aquí.
—Hmm.
Lo vio estudiarla mientras la fina luz se filtraba por la ventana. —¿Es esa la luna la de ahí?
—Por suerte para ti, hemos tenido un descanso de la tormenta —dijo con una sonrisa—. Estoy seguro de que voy a ser capaz de conseguir la camioneta mañana.
—Oh —dijo ella, preguntándose por qué esa idea la deprimió. Por supuesto que quería ir al médico y saber lo que estaba mal con ella. Esta no era su casa; era la de ellos. Y probablemente querían que se fuera de ésta tan pronto como sea posible. Se llevó la mano a la mejilla, ligeramente dolida ante la idea. ¿Por qué la idea de sentir el anillo no deseado era tan familiar?
—Bridget —dijo, cuando su anillo solitario brilló bajo la luna—. Hay un hombre en tu vida, ¿no? ¿Alguien te espera?
—Me gustaría pensar que sí, sí —dijo, incapaz de resistir el dolor en su corazón.
Su mirada se detuvo en la de ella y por un momento ella sospechó que su corazón le dolía, también.
—Eso es lo que pensé —dijo.
—William.
—¿Sí?
—¿Qué es esa cosa repugnante que haces con el chocolate?
Él soltó una carcajada. —Tu memoria no está del todo mal, ¿ahora? Nunca voy a decirlo. —Se levantó de donde se había sentado en el borde de la cama—. Ahora, recuéstate de nuevo y descansa un poco. Vuelvo a verificarte dentro de una hora.
—¿Es una promesa?
—Sí —dijo de una manera que le hizo creerlo. Sus ojos se arrastraron a una foto de una linda morena en la mesita de noche. Agarró el marco con un poco de torpeza, y se lo llevó—. Voy a... llevar esto abajo —dijo.
Lucy se acurrucó bajo las sábanas, pensando en lo feliz que una mujer debió haber sido al tener a alguien como William como marido. —¿William? —dijo ella, mientras él lentamente cerraba la puerta.
Se detuvo y la miró, con la foto en la mano.
—Gracias.

♥️ ♥️ ♥️


William se sentó en el sofá de la sala con el corazón culpable. Había traído una almohada y una manta a la planta baja y se había encargado de llevar una bata, ya que sabía que estaría comprobando a Bridget después. Levantó la foto de Karen de la mesa de café y se dirigió a esta como si estuviera allí. —No sabes lo mucho que te echo de menos. Cuán estrepitosamente todos lo hacemos...
Su mirada se enfocó lentamente hacia las escaleras. Aquí estaba, con otra mujer en la cama que él y Karen habían compartido. A pesar de que no era como si él estuviera allí con ella. William tragó saliva, tratando de no imaginar lo que podría ser, él y Bridget juntos. Ella era tan suave y femenina, con ese cuerpo curvilíneo y esos labios sensuales. Y sus ojos eran tan azules como el cielo. Eran los ojos de un ángel, realmente.
William, inquietamente, se quedó mirando la foto en sus manos. — Perdóname, querida. No lo digo en serio. Nunca podría haber nadie más para mí, sino tú. Nunca podría ir allí. Ni en un millón de años... No, a menos que los dioses me enviaran una señal transcendental. —Se sentó en el sofá, colocando el marco boca abajo en el suelo junto a él—. Como si eso fuera a pasar.
 William se despertó a la mañana siguiente con el olor del tocino frito y el suministro de café. Rápidamente se sentó y puso los pies en el suelo, tratando de reconocer en dónde estaba. El salón, correcto. Ahí es donde había dormido, o conseguido una cierta apariencia de sueño de todos modos. No es que él se arrepentía de subir a ver cómo estaba Bridget.
De hecho, había una especie de espera por ello. No importaba que hubiera tenido que programar su celular para despertarlo hora tras hora. La verdad era que, aún cuando él había estado durmiendo, ella ocupó sus sueños. Una o dos veces, se despertó con un sobresalto porque pensó que la había sentido en sus brazos. En realidad, había sido sólo una almohada. William sintió que se ruborizaba al tener estos pensamientos, especialmente al hacerle su promesa a Karen en la madrugada.
Se puso de pie y algo crujió bajo sus pies calzados con zapatillas. William miró con horror al ver que había destrozado el cristal del marco de fotos de Karen. Se sentó
de nuevo y levantó el marco roto en sus manos.
La cara sonriente de Karen le devolvió la mirada. —¿Una señal trascendental? — reflexionó. De ninguna manera. De ninguna manera terrenal. Estaba claro que era una coincidencia, él rompiendo el cristal.
Los ruidos sonaban desde la cocina. Alguien estaba cocinando allí. William recogió cuidadosamente los fragmentos errantes fuera de la alfombra y los puso en el marco roto, que colocó sobre la mesa de café. Entonces, se puso la bata y se dirigió a la cocina para investigar.
 Lucy giró alrededor del amplio espacio, tratando de preparar un delicioso desayuno. Ella tenía el tocino en el horno y el pan en la tostadora. Luego, fue a buscar los huevos. Se dio la vuelta hacia el refrigerador, casi chocando con William cuando entró en la habitación.
—¡Buenos días! —dijo él con sorpresa. Su mirada viajó a sus piernas desnudas y rápidamente de vuelta a sus ojos. Le había dejado una de sus camisas para dormir, pero es evidente que se había olvidado de ésta hasta que se la vio puesta, rozándole sus muslos, con los puños enrollados. Lucy había lavado su vestido corto y estaba colgado en el baño para que se seque. Eso, junto con su ropa interior. Ella había planeado regresar al piso de arriba y vestirse antes de que la familia se hubiera despertado. Una ola de calor la envolvió cuando temió, por un segundo, que William podría saber que había ido sin ropa interior. Pero no, ¡eso era una tontería! Él no podía adivinarlo. No tenía visión de rayos X.
—Hola —dijo ella sonriendo forzadamente. Sus ojos realmente estaban salpicados en oro, ahora pudo verlo con toda claridad, y mi Dios, eran magníficos. Un hombre construido de esa manera era particularmente peligroso en una bata, por no mencionar esa sexy barba de tres días mañanera. Las rodillas de Lucy se doblaron un poco, y él extendió una mano para sostenerla.
—¿Bridget?
Qué había en ese nombre que aún se sentía mal. —¿Eh? —dijo ella, notando que el cordón de la cintura se había soltado y su bata se abría ligeramente. Debajo llevaba pantalones de pijama a cuadros y estaba sin camisa, sólo un amplio y musculoso pecho, luciendo un puñado perfecto de vello castaño claro.
—¿Estás segura que deberías estar haciendo todo esto? —preguntó, mirando a su alrededor.
—¡Oh, sí, realmente lo estoy! —dijo, volviéndose hacia la cafetera, necesitando redirigir—. Me siento mucho mejor. Honestamente. —¿Qué había estado haciendo comiéndose con los ojos los pectorales de William? ¿Es esa la clase de mujer que era?
¿Una que aprovechaba cada oportunidad para saltar sobre un hombre? Ella se había abalanzado antes, ¿o no?
Levantó una taza para verter, viendo el anillo en su mano. Por supuesto que sí, con razón. —¿Café? —preguntó con voz débil.
—Café sería genial, gracias. —Él miró hacia abajo y vio que su bata se había deslizado—. Lo siento —dijo un poco incómodo, antes de recolocarla y cubrir ese maravilloso pecho.
Ella le entregó la taza y él tomó un sorbo. —Delicioso, gracias.
—Como fui la primera en levantarme, pensé en hacer el desayuno.
—Todavía no sé si es una buena idea que seas tan activa.
—¿Por qué no dejamos que el médico sea el que decida al respecto?
—Está bien. —Él la estudió cuidadosamente por encima del borde de su taza—. Esto es realmente agradable. No he tenido a nadie que me haga café desde... en un tiempo muy largo.
Finas líneas arrugaron su frente, y Lucy sospechó que estaba recordando a su difunta esposa. —Siento mucho lo de tu esposa, William. ¿Ha pasado mucho tiempo?
Él frunció los labios un instante, y luego la miró a los ojos. —Karen murió de cáncer de ovario hace tres años. Avanzó muy rápidamente. No había nada que los médicos pudieran hacer.
El dolor en sus ojos era inconfundible. Él claramente no lo superó. Pero entonces,
¿cómo podía hacerlo? Qué cosa tan terrible debe ser, perder a alguien... Lucy sintió una opresión fuerte en el pecho, estimulando cierto reconocimiento—. La querías mucho,
¿verdad? —preguntó en voz baja.
—Más de lo que ella sabía.
Lucy odiaba pensar en alguien tan maravilloso como William estando solo. Ciertamente, había barcos cargados de mujeres que ansiosamente podrían engancharlo—. Encontrarás a alguien más. Un día. ¿No crees? Quiero decir, algún día, cuando estés listo.
—Para decirte la verdad, nunca he pensado en ello.
—Bueno, Carmella aparentemente sí. Y apuesto a que Justin también.
—¿Justin?
—Los chicos de su edad necesitan una mujer para hablar tanto como un padre.
Dejó la taza y se apoyó en el mostrador. —¿Cómo sabes tanto sobre los niños y la familia?
—Probablemente por ver demasiada televisión nocturna —dijo ella riéndose.
—¿El canal clásico? —preguntó él con una sorpresa satisfecha.
—¿Por qué? ¡Sí! ¡Eso es! ¡Lo conozco! —Lo miró y sonrió—. ¿Quieres decir que también miras esos canales?
—Bueno, claro. —Se aclaró la garganta—. Quiero decir, cuando los niños están conmigo e insisten.
Lucy luchó contra un recuerdo turbio, algo extraño volvió a ella. —Pero la vida real no es como los cuentos de hadas.
William parpadeó, luego preguntó mofándose—: ¿Quién te dijo eso? Esa parte, Lucy la sabía absolutamente. —¡Gus!
—¿Gus? ¿Quién es Gus?
—No lo sé. Alguien de mi pasado. Sí, ese nombre. Es importante, por cierto. William se acercó. —¿Tu papá? ¿Tu hermano? ¿Tu prometido…?
Lucy se sintió ligeramente mal del estómago. —¿Prometido? ¡No!
—Bien, ¿entonces quién?
—¡Ahh! ¡Esto me está volviendo loca! Es como dar vueltas alrededor de una esquina, no puedo comprenderlo del todo. Nada tiene sentido. ¿Cómo puedo recordar el Canal clásico y ni siquiera recordar mi nombre?
—Es Bridget, ¿o no lo es?
—¿Lo es?
—No tengo idea, corazón. Pero te puedo decir una cosa. Sea quien sea ese viejo cínico Gus, lo que dijo estaba fuera de lugar.
Ella lo miró con los ojos abiertos, todavía atrapada en el hecho que la llamó corazón. Corazón. Ohh, a ella le gustaba el sonido de eso, especialmente viniendo de su cálida boca expresiva. ¿Se estaba desmayando poco a poco? ¿Incluso qué eran esas palabras?
—Porque déjame decirte algo —continuó, dando un paso más cerca—, cuando un chico finalmente conoce a la chica adecuada, el mundo entero se convierte en un cuento de hadas.
Sus ojos se encontraron y el corazón de Lucy dio un vuelco. Sí. Ella podría creer eso, cada palabra, y estaba mirando directamente a un príncipe.
—¿Bridget? —preguntó, profundizándose en su mirada. Olía tan bien y varonil, como a sándalo y especias. Oh Dios, ella no recordaba eso. No podía recordar sentirse de esa manera. Seguramente, recordaría emociones como ésta.
—¿Ehh?
—¿Hueles algo quemándose?
Un detector de humo sonó y Lucy se llevó las manos a la cabeza y gritó. Humo negro salió de la tostadora, que de inmediato se incendió. —¡Oh, no! —En una fracción de segundo después, la sartén se incendió.
William miró a su alrededor en estado de shock. —Jesús. —Corrió al lado de la nevera y arrancó un extintor de la pared. En un instante, roció la tostadora y toda la estufa quedó con espuma blanca.
 Una hora más tarde, Lucy se sentó en el restaurante estilo familiar con William, Carmella y Justin. La nieve había dejado de caer el tiempo suficiente para poder pasar y el puente de un solo carril que conducía al barrio suburbano de los Kinkaids había sido despejado. El pronóstico climático para el día era nada más que rayos del sol.
—Todavía no entiendo por qué no pudimos desayunar en casa —se quejó Justin.
Carmella levantó la vista del mantel para niños que había estado coloreando con crayones. —Porque los elfos no empotran habilidades en la cocina, tonto.
Lucy se giró hacia la niña. —¿Empotrar?
—Claro, ya sabes, como en algunas muñecas, les han añadido máquinas parlantes.
Cosas así.
Justin miró a Lucy sospechosamente por encima de su vaso de jugo de naranja. — Sí y a otras simplemente las hicieron suertudas.
William le lanzó una mirada severa a Justin. —Te voy a pedir que recuerdes tus modales.
Una camarera apareció con un bloc de notas y Lucy sintió una punzada de familiaridad. —¿Te conozco? —preguntó, desconcertando a la mujer.
La mujer parecía tener unos cincuenta años, puso sus ojos en Lucy. —No lo creo, amor. —Ella volvió a prestar atención a la mesa—. ¿Ustedes ya están listos para ordenar?
—¿Bridget? —preguntó William.
—No estoy segura qué me gustaría. ¿Por qué no van primero?
Justin puso a un lado su menú. —Voy a pedir una tortilla occidental con croquetas de salchicha.
—Me gustaría las galletas de chispas de chocolate amontonadas —dijo Carmella—. Con tocino.
William torció los labios, mirando detenidamente el menú. —¿Podrías hacer una pila de panqueques de arándanos? —Miró tímidamente a la camarera—. Y trae un poco de jarabe de chocolate, ¿por favor?
Lucy abruptamente dejó caer el agua, chapoteando hacia los lados. —¡Haz dos de esos! —Sus ojos se encontraron con los de William—. Con crema batida.
La mandíbula de él cayó, antes de que sus labios se tiraran en una sonrisa. —No se puede olvidar de la crema batida —dijo a la camarera asombrado.
—¿Están hablando en serio? —preguntó ella con una mirada de disgusto. Lucy y William se miraron a los ojos.
—Sí —dijo ella.
—Definitivamente —siguió William.
—Lo que quieran —dijo la camarera—, sólo que no esperen que les traiga pastillas para el dolor de estómago.
Ella se fue mientras que William miró a Lucy, estupefacto. —No puedo creer que te gusten los panqueques de esa forma.
—Pero sólo de arándano —dijo, sintiéndose sonreír.
—Sólo de arándano —dijo él—. Hay algo en esa mezcla de fruta y chocolate.
—¡Sí!
—¿Cómo pasó contigo?
—No estoy segura. —Miró a la mesa de repente—. Puede que tenga que ver con haber mezclado el jarabe para panqueques y…
—¿El chocolate para tu leche?
Sus ojos brillaron en reconocimiento. —Creo que eso es correcto.
—De ninguna manera —dijo bebiendo su café—. Eso también es lo que me pasó.
Carmella volteó con aire de suficiencia hacia Justin. —Ya ves, Bridget es justo de la forma en que debería ser. Justamente correcta para papi.
—Encuéntrame un cubo. Creo que voy a vomitar.

♥️ ♥️ ♥️

Lucy trató de no estar afectada por los constantes ataques de Justin, buscando en su corazón para entenderlo. El niño estaba sufriendo más de lo que aparentaba y cubría esas heridas con sarcasmo. Debió ser terrible perder a su madre a una edad tan joven. En cierto modo, la falta de su madre le afectaba más que a Carmella, porque tuvo más tiempo para pasar con ella antes de que se fuera. Lucy sintió un nudo en la garganta cuando surgió un viejo dolor familiar. Ella no podía recordarlo, pero estaba allí en el fondo, diciéndole que no juzgara a Justin con demasiada dureza. Su padre, sin embargo, llenó el papel.
William suspiró y frunció el ceño a su hijo. —Te agradecería si reconsideraras tu actitud. Sobre todo porque necesito tu ayuda más tarde.
—¿Ayuda?
—Quiero que cuides a Carmella…
—Pero, papá…
—Así puedo llevar a Bridget al médico.
—¿Por qué Bridget tiene que ir al médico? —La cara de Carmella se nubló—. ¿Está enferma?
—¿Quién sabe? —dijo Justin con una sonrisa—. Tal vez está embarazada.
—¿Embarazada? —dijeron ambos, tanto William como Lucy en estado de shock.
Él la miró fijamente.
—No, no, no lo creo —dijo poniendo una mano sobre su vientre.
William sacudió un dedo regañando a Justin. —Tú, jovencito, has pasado mucho tiempo en línea.

♥️ ♥️ ♥️


Un poco más tarde, William se sentó con Bridget en el consultorio médico. Ella ya había tenido un chequeo completo en privado. Ahora estaban en la espera de los resultados de los exámenes. —¿Dr. Mass? Por favor dígame —preguntó Bridget con preocupación—, ¿es una mala noticia?
El médico barrigón y de cabello blanco, se quitó el estetoscopio alrededor de su cuello. William notó que todavía tenía el mismo pequeño reno que llevó puesto durante años. —Por favor, dígame Chris, querida —le dijo a Bridget con una cálida sonrisa—. Todos mis pacientes lo hacen. A excepción de él —dijo inclinando la cabeza hacia William—, a quien he estado tratando desde que estaba en pañales.
—Bueno, no nos mantenga en suspenso —instó William.
El Dr. Mass acomodó unas pequeñas gafas circulares por encima de su redonda nariz. —Me temo que es un claro caso de amnesia. El golpe en la cabeza, junto con la
pérdida de la memoria, no pueden apuntar a algo más.                         
Bridget levantó la frente con preocupación. —¿Cuánto tiempo durará?
El Dr. Mass se acarició la barba. —Eso depende. A veces estas cosas se resuelven en cuestión de días. A veces, pueden prolongarse durante meses.
—¿Meses? —soltó William involuntariamente. Había estado preparado para ayudar a Bridget temporalmente. ¿Pero a largo plazo? Simplemente no lo sabía. Él se encontró con su mirada de ojos azules y creyó oír ángeles cantando. William negó con la cabeza, pensando que había tenido una copa de más con el pastel de nuez. Pero esperen un minuto… eso fue el día de ayer.
—¿Has tratado de llamar a la policía? —preguntó el Dr. Mass—. ¿La oficina de personas desaparecidas?
—Todo en lo que pude pensar —aseguró William—. Mi plan es seguir cuando lleguemos a casa.
—Eso es bueno, hijo —dijo el Dr. Mass—. Incluso puede que desees usar una de esas publicaciones en internet. He escuchado que pueden ser muy útiles. A lo mejor alguien la está buscando.
William miró a Bridget, lamentándose a sí mismo. —Estoy seguro de eso —dijo, preguntándose de dónde había venido ese sentimiento. No es como si ella pudiera estar cerca para siempre. Tenía una vida y un prometido con el cual regresar después de todo.
—Chris —dijo Bridget—. Es muy raro. Hay pequeñas cosas que recuerdo, en verdad, cosas que no tienen ningún sentido. Pero el panorama es todo un borrón.
Él la miró con comprensión. —Parte del curso, querida. Todos los recuerdos deben volver, pero no saldrán a la superficie necesariamente en el orden esperado. La buena noticia es que estás perfectamente saludable, aparte de la amnesia. Las exploraciones fueron claras y todas las pruebas dieron negativas. Lo mejor es involucrar cosas que puedan estimular tu memoria.
—¿Por ejemplo qué? —preguntó William.
El Dr. Mass se giró hacia Bridget. —¿Cuándo llegaste a la casa Kinkaid, tenías algo contigo? ¿Cualquier cosa?


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por citlalic_mm el Jue 7 Dic - 17:22

4

ah!!! con tanta miel derramada y junto con ese desayuno bomba mi compu se esta llenando de hormigas.... que tiernos

me encanta la lectura es todo miel y corazones TIERNO11 Papá Noel
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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por mariateresa el Jue 7 Dic - 18:59

Son todos muy dulces haggg!!
El estupido de Mich ni si quiera se preocupo de que ella no contestara el telefono. Lucy esta mejor con William y su familia ahora tiene que puro ganarse a Justin.
Gracias


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por svenkok el Jue 7 Dic - 20:22

¿A Mich no le importa dónde está su prometida?
Me encanta la efusividad y el entusiasmo de Carmella.
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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Isa el Jue 7 Dic - 21:31

Sorry ya me puse al corriente.
Mitch pobre me da pena que no valore lo que tiene por estar de avarisioso, pero eso es lo que hizo que se cumpliera un deseo de navidad asi que no le guardare rencor. Ya los vi a Lucy con su nueva familia





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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Jue 7 Dic - 23:02

Y mitch ni siquiera se ha dado cuenta de que no esta!
Siento que Justin no quiere involucrarse para que no se le rompa el corazón otra vez. gracias!


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por IsCris el Vie 8 Dic - 10:29

Me da penita con Justin, debió ser fuerte perder a su mama y ve a Lucy como una intrusa en su vida :/
Carmella, cada vez mas linda 
Mitch ni al caso, vaya prometido. Si es para tener a alguien como el mejor no tenerlo 
Lucy que ya recuerde su nombre xD Bridget no le queda


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por yiniva el Vie 8 Dic - 13:51


hola hola, lindo viernes



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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por yiniva el Vie 8 Dic - 14:03

CAPÍTULO 5


Lucy se sentó en el borde de la cama en el dormitorio principal. William cerró la puerta y vino y se sentó a su lado, con una pila de regalos en la mano.
—Tienes razón en hacer esto lejos de los niños —dijo él.
Lucy había insistido en mayor privacidad para el resto de presentación de los regalos. A juzgar por el artículo en el paquete que Justin había abierto, no podía imaginar lo que podría estar en las otras cajas. Con suerte, nada demasiado escandaloso para su Koochie1. Vaya, eso pareció malo. ¿Quién en la tierra llamaba a alguien así?
—¿Lista? —preguntó William, pasando su caja número uno. Ella sintió su rostro cálido y él enrojeció a cambio.
—Tal vez debería... um... ¿Abrirla sola?
 —Fui un hombre casado una vez, ya sabes.
—Claro —dijo ella, sonriendo con fuerza y sintiendo como si sus mejillas pueden estallar por la presión.
—Éste parece interesante —dijo él, mirando a la etiqueta—. Mi amor te hará libre.
¿Me pregunto lo que eso significa?
Lucy se encogió de hombros y desprendió el envoltorio con temor. Era como si, con cada capa de papel color rojo y verde, se estaba desnudando a sí misma. Oh, Dios mío, pensó, mirando a la caja. ¡Tal vez ella era una bailarina de striptease, después de todo!
William se rió y levantó un par de esposas forradas de piel de seda desplegada.
—Bien, bien. —Él la estudió en una nueva forma que le dijo que tal vez estaba reconsiderando su profesión, también—. ¿Cualquier recuerdo? —preguntó con una sonrisa irónica en los labios.


1 Vagina.

—¡Nada! —declaró un poco demasiado fuerte. De pronto se sintió terriblemente caliente aquí. ¿Fue porque estaba acostumbrada a ir sin ropa? Lucy se encogió, pensando que el olvido puede tener sus méritos.
Él le entregó otra caja. —¿Inténtalo de nuevo? —dijo, ambos luciendo y sonando ligeramente divertidos.
Le echó un vistazo a la etiqueta y luego se puso de pie abruptamente. —¡Oh, no, no... —¡De ninguna manera en la tierra!—. Creo que será mejor abrirlo en el baño! —Ella agarró la caja y corrió fuera de la vista de William, barricándose a sí misma detrás de la puerta. Segundos después abrió el paquete y gimió ¿Qué clase de mujer soy?

♥ ♥ ♥ 


William se incorporó de un salto en la cama. Tal vez había algo más en Bridget de lo que había imaginado. Ella ciertamente parecía tener un lado secreto. No es que le
importara, o que en realidad fuera de su incumbencia. Él sólo estaba interesado en ayudar a saber quién era ella, desatando su memoria, eso es todo.
Bridget regresó a través de la puerta del baño, reuniendo a toda prisa el resto de los paquetes en sus brazos.
—¿Qué estás haciendo?
—¡Ocultando estos en algún lugar donde los niños no va a encontrarlos!
—¿Tan malos son? —preguntó él, con los ojos abiertos.
—Oh, mucho peor —le aseguró, sin dar ningún detalle—. ¿Tienes algo así como cinta adhesiva?
William parecía desconcertado. —¿Cinta adhesiva? ¿Es eso algo que te guste…?
Ella se volvió de color rojo brillante. —Oh Dios, no. ¡No es nada de eso! Sólo quiero cerrar estas seguramente. No podemos correr ningún riesgo.
Él le entregó las esposas forradas de piel, las cual lanzó en la caja como si llevaran algo contagioso. —Hmm, sí. Veo a que te refieres.
Ella lo miró fijamente, mortificada. —Espera un minuto. ¿En realidad no cree que esos son míos?
—No —dijo, bromeando—. Sé que son para Koochie.
Ella dejó escapar un suspiro, sus grandes ojos azules se llenaron de lágrimas. — Esto es tan horrible. No veo cómo esto ha ayudado a un poco.
—Escucha —dijo parándose y tomando los paquetes de ella—. Podría haber decenas de razones por las que esos regalos estaban contigo.
—¿En serio? —preguntó, luciendo esperanzada.
—Claro —dijo, incapaz de pensar en nada.
—¿Así que no me estás juzgando?
—¿Juzgando? Cariño, no te conozco lo suficiente como para juzgarte.
—Pero si lo hiciera, ¿sí?
Ella inclinó la barbilla y William se dio cuenta en un instante que estaba a poca distancia de besarse. No era como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo, pero recordó claramente el instinto. Supuso que era como andar en bicicleta, sólo más suave... más curvas... y femenino. El calor calentó la parte posterior de su cuello. —¿Qué haría? — preguntó, perdido en el momento.
—Juzgarme —repitió ella, sus pestañas oscuras abanicándose amplias.                                                                                                                                                                                                                          Wlliam tomó aliento y contó hasta diez, diciéndose a sí mismo no pierdas la cabeza. Aquí estaba con una mujer hermosa al lado de una cama grande y cómoda en una tarde invernal. Y mis hijos están abajo, se recordó, tragando saliva. ¡Con mi madre y
mi padre! —No, absolutamente no. Nunca. —Él dio un paso de gigante hacia atrás, atrayendo los regalos en dirección a su pecho—. Quiero decir, no en el mal sentido. Escucha, Bridget, soy una persona muy abierta de mente. Lo que otras personas optan por hacer en su vida personal es asunto suyo, no mío. Quiero decir, siempre y cuando todo el mundo es un adulto y esté de acuerdo.
—Sí, eso es lo que creo también —dijo ella, dando un paso hacia atrás.
—Creo que tienes razón, y qué mejor que encontrar un lugar para esconderlos.
—Bien —dijo ella con una inclinación de cabeza.

♥️ ♥️ ♥️
En la planta baja en el sofá de la sala, Carmella se acurrucó entre sus abuelos mientras su abuela le leía un libro de cuentos. Su abuelo se sentó a su otro lado, leyendo la sección de deportes del periódico.
Emma volvió la página y Carmella miró con una mueca. —¿Por qué se fueron
arriba?
—Ellos necesitan un poco de intimidad, querida —dijo Emma.
—¿Para qué?
Grant rió. —Probablemente para discutir secretos del Polo Norte.
—¡Pero quiero oír cómo Santa la bajó por la chimenea! Grant miró a Emma. —Estaría interesada en escuchar eso.
—Shush —le dijo ella a él.
Carmella miró a Emma con grandes ojos marrones. —Bridget no está enferma,
¿verdad abuela?
—Oh, no, querida.
—El doctor Mass dice que está sana como un caballo —dijo Grant. Luego añadió en voz baja—: Ni siquiera embarazada.
Emma lo miró, pero Carmella sólo dijo—: ¡Maldición! Sus abuelos se miraron y luego la miraron.
—Tenía la esperanza de gemelos —explicó la niña.

♥️ ♥️ ♥️


William entró en la habitación de Justin para encontrarlo trabajando en su computadora. Justin miró en la dirección de su padre, y luego cerró una serie de ventanas emergentes.
—Justin, voy a necesitar tu ayuda con algo.
—Claro que sí, papá —dijo Justin, todavía furiosamente clicando en el ratón—.Escúpelo.
William escudriñó su hijo con un vuelco, y luego encontró la mirada del chico. —¿Sabes cómo construir una página web?
—Pan comido.
—Bueno, porque   estaba   pensando   que   podríamos   poner    una   de esas publicaciones en Internet.
—¿Un anuncio?
—Bueno no. Sí. Algo así. ¿Cuál es el nombre de ese sitio local donde se puede conseguir cualquier cosa y todo?
—¿Lista Dave’s?
William asintió profundamente. —Esa. ¿Crees que tienen una sección para Perdido y Encontrado?
Justin sonrió de forma segura. —No te preocupes, papá. Puedes dejarlo todo en mí.
William suspiró con alivio. —Ese es mi chico. Ahora —preguntó—, ¿qué necesitas?
—Probablemente necesitamos una imagen. Podemos utilizar tu cámara digital.
—Gran idea.  Voy  a  ir  a  conseguirla  —dijo,  dándose la vuelta—.                                                               
 A Bridget, también.
—Uh, ¿papá? —Justin llamó—. Estaba pensando... ¿Tal vez ayudaría si Bridget modelaba algunas de esas cosas que trajo con ella? Ya sabes, ¿la hace más reconocible?
William le lanzó una mirada severa y sacudió la cabeza. —No lo creo, Justin.

♥️ ♥️ ♥️

Una mujer de gran busto entró en la oficina de bienes raíces de Mitch con un aire combativo. Ella estrelló su bolso sobre el escritorio y Mitch miró a la rubia blanqueada con un abrigo con impreso de leopardo golpeando su chicle. Se quitó las gafas oscuras para mirarlo. —¿Cuál es la gran idea?
—¡Bridget! —dijo con sorpresa—. No eres un regalo para la vista. ¿Así que, te decidiste por esa mansión de seis mil?
—No, viscosa trampa. ¿Cuál es tu excusa esta vez? ¿Aún no has superado el hecho de que te dejé por Roger?
Él la miró parpadeando. —No sé lo que estás hablando.
—¡Mis paquetes! —Exclamó con consternación—. Prometiste llevarlos.
—¡Lo hice! Quiero decir, los envié... Espera un minuto. ¿Estás diciendo que no los recibiste?
Se puso a sí misma en posición vertical, su figura menuda y estudió sus uñas cuidadas. —Sabía que no tenías en ti ser un caballero, a pesar de todas esas cosas que dijiste. —Ella levantó los ojos de gato verde a los suyos—. Aún está devolviéndomelo,
¿verdad?
—¡No, Bridget! ¡Lo juro! Yo nunca…
Se lamió los labios y él se retorció en su silla. —A pesar de que todavía estás bastante bien a la vista, Mitch-o. A pesar de tu conspiración.
Ella se inclinó hacia delante, su abrigo abierto para revelar la blusa escotada debajo de ella.
Mitch tragó saliva. —Y todavía estas en buen estado, también. ¿Cómo esta Roger?
—preguntó con un chillido.
—Aburrido con el matrimonio, creo. —Ella se coloca entre Mitch y su escritorio, entonces ronronea en un susurro sexy—: Siempre pensé que trabajas muy duro.
—Ídem, cariño —dijo con una mirada dura.
Ella se estremeció. —Ooh, ¿fue eso un corte?
Mitch rodó su silla hacia atrás y habló del asunto con total naturalidad—: Escucha, Bridget, tengo cosas que hacer. Voy a averiguar acerca de los paquetes lo antes posible. ¿Bien?
—Sí, bueno, es mejor. ¡Gasté más de trescientos dólares en la tienda de cosas traviesas!
Su celular sonó y él llegó a su alrededor para tomarlo de la mesa. —¡Magic Maker, Mitch a su servicio!
Bridget rodó los ojos y se acercó a la puerta. —Magic Make, hoo. Podría pensar que tu nueva chica podría encontrar a alguien mejor.


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por adricrisuruta el Vie 8 Dic - 14:41

Creo que a William le estan llegando muchas señales para que se de una oportunidad...
Yo también creo que la actitud de Justin es por el dolor que siente por la pérdida de su madre.
Carmella es tan tierna e inocente...
Que imbécil es Mich... Solo ha pensando en los paquetes y no en que Lucy no le ha llamado.

Gracias @Yiniva ...


Traté de impedir que cruzaras mi mente. Traté de sacudirte de mis pensamientos. Pero me quedé pensando en ti y mi corazón dio un salto. Y entonces...  Y entonces, accidentalmente caí enamorado de ti."


   
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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Maga el Vie 8 Dic - 17:40

Bueno que puedo decir, la actitud de Justin es obviamente por miedo a perder a otra madre, se la da de que es muy maduro y todo un hombre. Su hermana es todo lo contrario, dulce e inocente pieso en lo bueno de todo. 
Will también tiene como un poco de miedo de seguir avanzando, pero creo que ya la vida y sus hijos le estan mostrando que debe seguir adelante y darse una oportunidad. 
Y Mich!!! más imbécil y muero. 

Gracias yiniva


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por mariateresa el Vie 8 Dic - 19:17

Por lo visto Mitch no es el caballero adicto al trabajo que nos querian mostrar por lo visto tiene su secreto sucio jejeje.
Espero que Lucy empieze a recordar y Justin tipico adolecente hormonal es normal esa actitud y mas temprano que tarde Lucy se lo va a ganar..
Gracias por el capi


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por citlalic_mm el Vie 8 Dic - 19:26

5

Una bailarina de striptease jaja si como y Carmella , esta niña se roba toda la lectura es tan inocente y tierna ... y Mitch solo piensa en los paquetes y no en lo que le paso a su "prometida" , lucy
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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Vie 8 Dic - 19:47

Carmella ya hasta gemelos queria! jaja. Bueno por fin sabemos quien es Bridget, y Mitch sin darse por enterado de donde esta Lucy, Gracias Janeth


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por berny_girl el Sáb 9 Dic - 2:36

William es un encanto, pero como que esta muy cerrado en seguir recordando a su esposa fallecida.
Mitch aparte de ser lo opuesto a un caballero, aun no se da cuenta que  Lucy a desaparecido... que gran interés de su parte.  


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por IsCris el Sáb 9 Dic - 7:26

Vaya ya Carmella figuraba gemelos jajajaja 
Will debería darse la oportunidad de seguir avanzando, al fin y al cabo no solo el parece necesitar una figura materna en su vida, sino tambien los niños.
Pero que tenemos aquí,  Mitch yo que pensaba que era todo un rígido ratón de oficina


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por yiniva el Sáb 9 Dic - 14:45


Holaaaaa Feliz Sábado a todas




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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por yiniva el Sáb 9 Dic - 14:56

CAPÍTULO 6


Cuando William se agachó para recoger su periódico matutino de la escalinata, oyó una conmoción cada vez mayor. Levantó los ojos con incredulidad por el pandemónium que había a su alrededor. Su tranquila calle residencial se estaba llenando de vehículos, y hordas de hombres estaban entrando a su patio. Había deportistas vestidos con sus uniformes deportivos, tipos de Wall Street con trajes, militares, trabajadores de la construcción, chicos con trajes de etiqueta llevando flores. ¡Santo cielo! William se quedó boquiabierto cuando levantó la mirada para ver al ruidoso helicóptero que flotaba sobre sus cabezas y a algún loco con paracaídas aterrizando. Un caballero con un caballo blanco entró al galope por la puerta delantera, seguido por un grupo alborotado, alguno de ellos en motocicleta. La masa de gente fue como un torbellino hacia la casa, gritándole con voces de rivalidad:
—¡Ella es mía! ¡Ella es mía!
William corrió para meterse dentro, con sudor brillando en su frente. Cerró rápidamente la puerta, segundos antes de que su timbre sonase. Ding dong... ding
dong... ¡ding dong! El teléfono fijo sonó a continuación, resonando alto sobre la mesa del vestíbulo. William se abalanzó sobre él, contestando.
—¿Bridget? No, todavía duerme… ¿Qué? ¿Qué? —Se apartó el receptor en estado de shock, luego se lo volvió a presionar contra la oreja—. Bueno, no sé si ella concederá una entrevista.
Unos golpes sonaron en la puerta.
—¡Sr. Kinkaid! ¡Somos WKVX News! ¿Podemos obtener alguna declaración?
William colgó el teléfono y fue dando zancadas hacia la puerta, subiendo dos a la vez. Un instante después, irrumpió en la habitación de Justin, golpeando al chico en la cabeza con su periódico.
—Justin William Kinkaid —dijo—. Quiero ver esa página web que has hecho, y la quiero ver ahora.
William miró boquiabierto a la pantalla del ordenador. Bridget estaba bien, sólo que mejor. Estaba vestida muy escandalosamente con una especie de disfraz de elfo sexy, con cascabeles colgando de lugares estratégicos. William frunció el ceño y bajó la mirada hacia su hijo, al tiempo que su hijo se sonrojaba.
¿Sexy Cibermamá busca casa? ¡Justin! ¿Qué clase de basura has estado leyendo?
—¿Las personales?
—¡Pero, hijo! ¡Diste nuestra dirección de casa! ¡Incluso un enlace a un mapa!
—Me dijiste que pusiera información de contacto.
—Me refería a una dirección de correo electrónico, un número de teléfono quizá.
¡No esto! —Negó con la cabeza y volvió a mirar a la pantalla del ordenador—. Ni siquiera sabemos si tiene hijos, por el amor de Dios.
—Tiene la edad adecuada, ¿no?
William soltó un bufido, con los ojos pegados a la foto de Bridget.
—¿Cómo hiciste eso? Sabes que no llevaba puesto eso cuando tomé la foto.
—Un programa del ordenador. Muy simple. —Justin tragó saliva—. Incluso permite mejoras.
—Eso veo. —William se pasó una mano por el pelo, preguntándose cómo iba a
salir de este embrollo.
—Pensé que las borlas de cascabel eran un toque bonito —dijo Justin con una sonrisa traviesa.

♥️ ♥️ ♥️

Carmella se presionó contra la pared de la habitación de Lucy con expresión preocupada.
—¿Qué es todo es ruido?
Rápidamente, Lucy soltó la cortina que había retirado para echar un vistazo fuera.
—No estoy segura.
—Entonces, ¿qué estabas mirando?
—¡Sólo a unos pájaros sobre el césped! —Dijo sobre el zumbido de las palas del helicóptero al alejarse.
—¿Pájaros? Pero todos se fueron volando hacia el sur por el invierno.
—Carmella fue hasta la ventana con determinación y abrió la cortina de un tirón.
—¡Oh, Dios mío! ¿Quiénes son todas esas personas?
—No lo sé —dijo Lucy, de pie detrás de ella. Había una muchedumbre increíble ahí fuera, y parecía estar llena de testosterona. De hecho, la única mujer que vio Lucy parecía ser una reportera televisiva. Sujetaba un micrófono enorme y hablaba con una amplia sonrisa con un par de camarógrafos que estaban al lado de un camión. Carmella se dio la vuelta, hacia Lucy, cogiéndose de las piernas.
—No crees que hayan oído lo de Papá Noel, ¿cierto? ¿Y que hayan venido a llevarte? ¿Algo parecido a lo que hacen con los extraterrestres?
Lucy se agachó para abrazarla.
—Oh, no, cariño. No te preocupes ni un poco. Nadie me llevará a ningún sitio.
Estoy segura de que todos esos tipos sólo están aquí de visita.
Carmella la miró a los ojos.
—Es terriblemente temprano para venir de visita. Ni siquiera hemos desayunado
todavía.
Lucy miró detenidamente a la niñita, la verdad le dolía. Tarde o temprano, Carmella iba a tener que saberlo.
Por lo visto en la horda de fuera, temprano es lo que iba a venir primero.
—Carmella —dijo—. En lo referente a Papá Noel... Hay algo que creo que deberías saber. Realmente no creo que…
—¡Por supuesto que Papá Noel te trajo! —Dijo la niña, lanzando sus brazos alrededor del cuello de Lucy—. ¡Incluso papá lo dijo! —Carmella dejó caer su cabeza, luego levantó la mirada con ojos vidriosos.
—Verás, cuando mami murió, yo era muy pequeña. Sólo tenía dos años. Así que apenas la recuerdo. Pero sí recuerdo algo. Ella solía cantarme.
—Estoy    segura    de    que    sonaba    preciosa    —dijo    Lucy    amablemente.
Carmella tragó saliva, limpiándose las lágrimas.
—Así que cuando… ya sabes… le pedí a Papá Noel una nueva mami, tenía la esperanza de que… —Se detuvo y miró a Lucy a los ojos—… de que tú… —Su voz se fue apagando, su mentoncito temblaba.
Lucy se sentó en la cama y puso a Carmella en su regazo.
—Shh… Shh. Todo volverá a estar bien. Estoy segura de que pronto Papá Noel enviará a la mami correcta para ti.
—Él ya lo ha hecho. —Carmella levantó la mirada con ojos suplicantes—.
Cántame. ¿Por favor?
—Pero no estoy segura de que me sepa ninguna canción.
—Tienen que estar aquí en algún lugar. Los elfos no arruinarían esa parte.

♥️ ♥️ ♥️

En la casa de al lado del señor Kinkaid, Grant leía detenidamente el periódico mientras que Emma le servía café.
—¿Qué es toda ese alboroto, cariño? —preguntó ella.
—No oigo nada —dijo. Sin embargo, Emma sospechaba que él se estaba quedando sordo. Ella miró la televisión que estaba sobre el escritorio empotrado de la cocina. Ahí había una especie de reality show. Eso es raro, pensó Emma, generalmente a esta hora vemos las noticias matutinas. Grant bajó su periódico para beber un sorbo de café. Un instante después, lo volvió a escupir en su taza.
—¡Ésa es la casa de William! —soltó, mirando fijamente la televisión.
—Bueno,    ¡sí    que    lo    es!     —dijo     Emma,     en     estado     de     shock.   En las viejas tuberías negras y blancas, un agricultor con un tractor arrasó entre la multitud en la calle. Él tenía un sombrero de paja y una gran placa en el pecho que decía
¡Bridget o Golpea!.
—¡Déjame pasar! ¡Esa mamá es mía! —gritó, pasando a toda velocidad al lado de la reportera que extendía su micrófono. Emma se tapó la boca con una mano.
—¡Oh, Dios mío!
Grant bajó su taza y se puso de pie.
—Será mejor que vayamos allí y veamos qué está pasando.
Se pusieron sus abrigos y se apresuraron a salir fuera, donde la situación parecía incluso más abrumadora de lo que parecía en la pequeña pantalla.
—Es como si todo el mundo se hubiera vuelto loco —dijo Emma con un jadeo.
—Loco por cierta rubia, diría yo.
—Dios santo —gritó Emma—, ¿ésa es una armadura real?
Se abrieron paso entre la multitud, al tiempo que Grant hablaba con tono agitado.
—¡Esto es peor que Mardi Gras en Nueva Orleans!
—¿Cómo crees que esta gente se enteró de lo de Bridget?
Grant negó con la cabeza y siguió adelante. —No lo sé, Emma, pero espero que William sí. —Separó la multitud con sus manos, gritando con voz ronca—. ¡Déjanos pasar! ¡Somos los padres!
Cayó el silencio y cabezas se giraron en su dirección. El corazón de Emma se aceleró.
—Tenemos que salir de aquí —le dijo a Grant, mientras alguien con un traje de paracaidista corría hacia ellos.
—¡Por favor, señor! —Le pidió a Grant—. ¿Me confía la mano de su hija? ¡Señor!
—Los padres de ella no —gruñó Grant, caminando hacia delante—. ¡Los de él! Emma se apresuró a ir hacia él.
—Mejor intentemos por la puerta trasera —dijo.
—Probablemente será más seguro —le dio la razón Grant.

♥️ ♥️ ♥️

William luchó por poner en orden sus pensamientos sobre cómo lidiar con esto. Tendría que dirigirse a las masas de alguna manera, y ¿quién sabía? Era posible que el prometido de Bridget estuviera entre ellos. William tenía la esperanza que no fuera uno de los chiflados. Varios de los aspirantes parecían ligeramente desequilibrados. Pero quizá eso fuera sólo a primera vista.
William volvió a echar un vistazo por la ventana de Justin, decidiendo que su primera impresión no había sido tan mala. Espera. ¿Esos que iban entre la multitud eran sus padres? Bien. Parecía que iban a la puerta trasera. Él tendría que bajar y dejarlos entrar. Pero primero, tendría que ver cómo estaba Carmella. No la había visto a ella ni a Bridget en toda la mañana. No era posible que siguieran durmiendo con todo esto, ¿no?
—Vaya —dijo Justin, mirando el patio—. Él servicio de Dave’s List es bastante efectivo, ¿eh?
—Tú y yo ajustaremos cuentas más tarde —dijo William con severidad antes de irse.
Pasó por la habitación de Carmella, notando que su cama estaba vacía. Fue hasta
el dormitorio principal, pero ralentizó sus pasos por el sonido de un canto. La melodiosa voz de Bridget se elevó en una dulce melodía, Y si ese ruiseñor no canta, papá le comprará un anillo de diamante… William se detuvo y se asomó por el marco de la puerta para ver a Carmella acurrucada en el regazo de Bridget. La niñita suspiraba felizmente, con su cuerpito moldeado contra el de Bridget. Ninguna de ellas lo había visto, así que se alejó en silencio, luchando contra el fuego en sus ojos. Menudo par ellas dos. Si tan sólo Carmella tuviera razón y realmente existiera un Papá Noel, podría convencerse a sí mismo de que esto era algo más que una fantasía.
El timbre sonó abajo una vez más, y William se dio cuenta de que sería mejor que se moviera. Tenía que encontrarse con sus padres y los hacía entrar antes de que uno de los reporteros nuevos, que recién había llegado, los descubriera.
 
♥️ ♥️ ♥️

Emma entró resoplando, seguida de Grant. —¿Qué diablos está pasando? — preguntó, quitándose su sombrero y sacudiéndolo.
Rápidamente, Grant se giró para cerrar con llave y cadena la puerta.
—Sí, ¿qué pasa? —preguntó, con las mejillas rojas por el frío. Hubo una breve pausa en la nieve, aunque al parecer había sido el tiempo suficiente para permitirle salir a todos los merodeadores. La luz que había empezado a subir otra vez, no estaba haciendo nada por disuadirlos, obviamente.
—Es cosa de Justin —dijo William, sin aliento por bajar corriendo las escaleras—. Parece que la publicación en internet de la desaparición de una persona que él diseñó, resultó ser un poco más de lo que esperábamos.
Justin, que había estado cerca, se escabulló en silencio. La mirada comprensiva de Emma le siguió los pasos.
—Oh, bueno, estoy segura de que no lo hizo a propósito.
—Estoy seguro de que sí —dijo Grant quitándose el abrigo—. El chico tiene más años de los que crees, Emma.
—Sí, bueno, planeo hablar más con él sobre el tema después. —William miró por la ventana de la puerta para ver a más pretendientes asaltar la casa—. Pero, por ahora — dijo, cerrando rápidamente las persianas—, ¿qué vamos a hacer?
Grant separó dos tiras de la persiana para ver entre ellas. —Podríamos intentar escapar.
—Qué gracioso.
—¡Hablo en serio! —le dijo Grant a su hijo—. Salimos por la puerta trasera y rodeamos la casa.
—No te engañes a ti mismo, papá. El patio también se está llenando.
—¿Has llamado a la policía? —preguntó Emma.
—Sí —respondió William—, pero dijeron que ya tenían a unos oficiales en la escena. ¡No mencionaron que estarían con ramilletes!
Emma estudió su hijo con cariñosos ojos marrones.
—¿Crees que alguno de esos hombres en realidad podría saber de Ella? William suspiró.
—Me temo que sólo hay una manera de averiguarlo
El trío miró hacia el pasillo mientras Bridget y Carmella entraron en la cocina.
—¿Quiénes son todas esas personas ahí fuera? —Carmella quería saber.
William miró a sus padres. —Sólo algunas personas agradables que han venido a ver Bridget.
—¡Lo sabía! —la niña gritó, envolviéndose alrededor de las piernas de Bridget.
—Es como E.T. —La miró—. ¡Ellos vienen a llevarte lejos!
El corazón de Lucy golpeó en la inverosimilitud de todo. ¿Podría el anunció web de Justin realmente haber provocado este pandemonio? Había arruinado las vacaciones de los Kinkaid desde que llegó aquí. Y ahora, las cosas iban de mal en peor.
—No cariño —dijo William. —Sólo quieren hablar con ella, eso es todo. Bridget no va a ningún lugar ... —Hizo una pausa, disparando una mirada a Lucy diciendo—. Hasta que ella quiere.
Carmella lo estudió con los ojos humedecidos. William dejó escapar un suspiro y Lucy se puso  de rodillas para   hacer frente a Carmella a nivel del ojo.
—¿No te preocupes, cariño. Tengo la sensación de que todo va salir bien. —A pesar del alboroto afuera, tal vez algo bueno saldría de ello. Tal vez su destino era uno de los hombres que habían venido a llevársela. Alguien bueno y amable como William, pensó, calentándose bajo el calor de su mirada.
William retiró su mirada de la de ella para hacer frente a su hija. —¿Por qué no te
quedas aquí con tu abuelita y abuelito y desayunas algo?
—Si tengo que hacerlo —dijo Carmella, de mala gana dejando ir a Lucy.
—¿Mamá? ¿Papá? —William preguntó. —¿Si no les importa? La mezcla para las tortitas están en el armario.
—Por supuesto —dijo Emma, amablemente en dirección a la cocina. Lucy se acercó a la ventana de la sala de estar y corrió las cortinas.
—Hay más de ellos ¡que antes! Bendito Justin. Debe de haber hecho toda una página Web.
—Oh, yo todavía no estaría bendiciéndolo —dijo William rotundamente. —Creo que tú debes saber que el chico hizo un anuncio muy explícito, instando al hombre a que la conociera que venga y la lleves a casa.
—¿Cómo explícito?
William tragó saliva. —Estabas escasamente vestida con elementos que parecía que venían de alguna de esas cajas. Él utilizó algún tipo de programa de fotografía.
—¡Oh! —exclamó, ruborizándose.
Él le lanzó una mirada de disculpa. —Justin será castigado por ello.
—Oh no. No creo que debas... Quiero decir, ¡basta con ver los resultados!
—Si bien —estuvo de acuerdo, siguiendo su mirada por la ventana. Uno podría decir que el anuncio fue exitoso.
Dejó caer la cortina y se volvió hacia él, una inesperada melancolía la tomó con fuerza. —Supongo que esto significa que pronto estaré fuera de tu camino. —Si fuera posible, parecía más guapo que días antes, pequeñas motas de oro calentando sus ojos castaños. —Debes de estar aliviado.
—No —dijo dando un paso adelante. Hizo una pausa y pareció recomponerse—.
Lo que quiero decir es, que Carmella realmente te echará de menos.
El corazón de Lucy se calentó a la mención de la niña. Ella era tan dulce y confiada, y se había encariñado con Lucy de inmediato de esa manera infantil esperanzadora. Lucy tendría que estar hecha de piedra para no sentir alguna emoción por la niña también.
—Ella es una niña muy especial —dijo.
—Sí. —Él la miró un instante prolongado—. Bridget, tengo algo que decirte. Te escuché, cantando a Carmella arriba.
Lucy sintió sus mejillas en llamas y dejó caer su barbilla. —Oh. Me temo que mi
voz es…
—Pensé que sonaba celestial —dijo. Lentamente, levantó los ojos hacia él. ¿Qué había en él que lanzaba a su corazón todo fuera de orden?
—Pues yo no sé cuando... No puedo recordarme exactamente cantar antes.
—¿Y todavía te sientes como en casa?
—Sí.
William miró a los grandes ojos azules de Bridget. Si no tenía cuidado, temía que caería directo dentro y se perdería nadando allí para siempre.
—¿Puedo preguntarte algo? —Preguntó.
—Cualquier cosa —dijo, con la voz ronca.
Ella inclinó la barbilla y él tenía esa sensación abrumadora de nuevo que necesitaba besarla. Besarla como él estaba muy seguro de que podía hacerlo, y hacerlo bien.
—¿Siempre supiste que querías tener hijos?
—Desde que recuerdo —respondió.
—Sí, yo también —dijo—. Sólo que de alguna manera nunca pensé que realmente los tendría.
—¿Tú? ¿Por qué no?  Dr.  Misa dice que eres tan saludable  como  cualquiera. Aparte de ese pequeño, ya sabes. —Él juguetonamente sé golpeó la frente y sonrió.
—Es algo que no puedo recordar —dijo, sacudiendo la cabeza.
—Tonto, probablemente.
—Bueno, alguien va a ser muy afortunado de tenerte como madre... algún día.
Cuando sea tiempo.
Ella lo miró y sonrió. —Y Justin y Carmella son muy afortunados de tenerte. Algo golpeó la puerta de entrada cuando una voz de hombre gritó. —¡Diga!
¿Podemos obtener este espectáculo en la carretera?
—Sí, mira que suertudo soy de tener a Justin —William dijo con un irónico giro en sus labios.
—¿Realmente tengo que verme con todos ellos? —preguntó ella, claramente abrumada.
Cómo deseaba poder rescatarla de eso, pero realmente no encuentro manera. Si Bridget fuera su novia y desapareciera, él se volvería loco de preocupación, sin duda. Él
tenía una armadura, pero eso no podía frenar su impulso de sacarla y llevársela. William tragó dándose cuenta de que él era uno de los que quieran llevársela. Totalmente barrido en alguna realidad alternativa donde Bridget en realidad podría ser suya. Pero ella no lo era, y como el hombre a cargo, era su deber cuidar de ella. Incluso sí significa ayudarla a encontrar el hombre que estaba destinado a estar con ella para siempre.
—Supongo que debes verlos, por lo menos. Quiero decir, ¿de qué otra forma vas a saber? —dijo. Ella frunció el ceño y miró a la puerta.
—Oh William. Son tantos. ¡Debe haber doscientos hombres ahí!
Tal vez más, creyó divisar una pequeña figura a través de la gran cortina que cubría la ventana. ¿Ese no podía ser Justin afuera? ¿Situado en una mesa por la puerta?
—Bueno, no tienes que hacerlo todo en un día —dijo, su atención de nuevo en Bridget, que ahora estaba de pie en el umbral de la puerta.
—Podríamos hacer que algunos de ellos volviera mañana si quiere.
—¿Qué quieres decir qué? —preguntó ella con una mirada esperanzadora.
—¿Por qué no, seguro, o el día después de…? —Así es, sólo seguiría hablando, William. ¿Por qué no seguir y admitir que prefería que ninguno de ellos regresará hasta bien pasado el Año Nuevo? —Ella se sonrojó dulcemente, mechones de color miel marcaron de la cara.
—Sin embargo, ya he tomado mucho de tu tiempo. Incluso, he abusado mucho. Avanzó sin pensar y la tomó por los codos. —¡Oh, no, no lo has hecho!
Sus ojos se clavaron en los de ella, a continuación, de forma simultánea ambos miraron hacia arriba para ver que estaban de pie por debajo del muérdago. Bridget miró su mano, su anillo de diamantes destellaba a la luz de la mañana. William la soltó de repente y dio un paso atrás. Bridget retorció ansiosamente su anillo de compromiso.
—Estás bien. Voy a tener que verlos a todos ellos.
—Sí. Supongo que deberías.
William tiró de su abrigo mientras caminaba a través de la cocina. —¿Alguien ha visto a Justin?
Emma se apartó de la estufa mientras Grand hundía el rostro en el periódico. — Creo que él salió de la casa, querido.
—¿Afuera, enserio ? —William preguntó mirando a través de la ventana de la puerta trasera. Tal como había predicho, el patio trasero también se inundó de
pretendientes interesados. Pero la figura que había visto y creía que era su hijo fue alrededor de frente—. ¿Qué diablos está haciendo?
—No estoy segura —dijo Emma, distraídamente volteando un panqueque.
—¡Me dijo que estaba vendiendo limonada! —Carmella proclamó entre bocado y bocado.
—¿Limonada? —Preguntó William—. ¡Pero es diciembre!
Desde   detrás   de   su   periódico,   Grand   se    encogió    de    hombros. William apretó la mano encima de la sección de deportes, bajándola para enfrentarse a su papá. —¿Papá sabes algo acerca de esto?
Grand tosió ligeramente. —No veo qué tiene de malo con un poco de ingenio.
William torció los labios en el pensamiento. Algo no sumaba bien. Y dondequiera que la matemática duras fallaba, su papá estaba seguramente involucrado. Por lo general lo estaba. —Creo que deberías venir conmigo —él le dijo a su papá.
—¡Pero está nevando ahí fuera!
—No seas niño —Emma regañó de la estufa—. ¡Ponte tu abrigo!
William se abrió paso entre la multitud. Arrastrando a regañadientes a Grand. —
¡Permiso ! ¡Estamos pasando!
William pidió cuando dos periodistas y varios hombres se abalanzaron sobre él.
—Les dije, sin comentarios —dijo al periodista persistente.
Cuando llegaron a la puerta, William apenas podía creer lo que veía. Allí estaba Justin, todo engalanado con su chaqueta de cuero y gafas de sol, teniendo una corte en una mesa plegable que debe haber arrastrado fuera del garaje. El cartel pegado a la valla detrás de él audazmente declaró: Pague por jugar: 10 dólares. Había un envase de café a su codo relleno con dinero en efectivo, y William vio como un novio asediado avanzó hasta la mesa y sacó su mano del bolsillo.
—¿Tienes     cambio?     —Preguntó,     tendiéndole     un     billete     de     veinte.
Justin bajó sus gafas y solemnemente negó con la cabeza.
—No lo creo —se quejó el hombre empujando su billete en la lata.
—¡Oye!   ¡Espera!    —William   llamó,   arrebatando    el   dinero   de la lata y devolviéndoselo a él—. No hay que pagar aquí.
Volvió la mirada hacia Justin, quien se escabulló en la silla y echó una mirada de pánico a Grant sobre el borde de sus gafas.
—Tú, jovencito —dijo William con un movimiento de su dedo—. Estás en grandes
problemas.
—Realmente, hijo —añadió Grant—, ¿en qué estabas pensando?
—¡Pero abuelo! —Justin jadeo—. ¡Cobrar entradas fue tu idea!
William resopló y se volvió hacia su padre. —Ustedes dos, a la casa, por favor.
Ahora.


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por adricrisuruta el Sáb 9 Dic - 17:02

No he podido para de reír con este capi... estoy sin palabras..


Gracias @Yiniva ...


Traté de impedir que cruzaras mi mente. Traté de sacudirte de mis pensamientos. Pero me quedé pensando en ti y mi corazón dio un salto. Y entonces...  Y entonces, accidentalmente caí enamorado de ti."


   
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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por Veritoj.vacio el Sáb 9 Dic - 17:05

No, pues esto ya se hizo un pandemonium, y estan todos menos Mitch, que no tiene ni idea de donde esta Lucy, tengo sentimientos encontrdos por Justin


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

Mensaje por mariateresa el Sáb 9 Dic - 17:53

OMG Ese Justin si que se las trae...
Dejo a la pobre Lucy como un fenomeno de feria y lo mas chistoso es que el prometido ni luces..
Jajajaj eso es ingenio despues de exhibirla cobra entradas
Y con la ayuda del abuelo jajajaj.
Mori de la risa con esto.
Gracias por el capi


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Re: Lectura Única Diciembre 2017

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