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Lectura Enero 2018

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por svenkok el Mar 16 Ene - 11:26

Intento estar en el lugar de Daisy y es tan inquietante. ¿Cómo se siente la “libertad”  después de tantos meses? ¿Qué pasara ahora o en el futuro inmediato? ¿Cuánto tendrá que esperar para tener a su hermano? Sentirse sin nada; esperanzas, dinero, hogar…
“La antigua Daisys se ha ido”    el cambio de vida como resultado de nuestras decisiones….
Al menos tiene un trabajo para despejar la mente y ha sabido distribuir el tiempo bien, hasta el momento.
Estoy intrigada Question bounce . Quiero saber más!!!
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svenkok

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Mar 16 Ene - 12:55

Yo tendria mucha rabia y peor si nadie mas me cree es muy injusto perder todo.
En realidad ella es muy fuerte y valiente Cece tiene razon.
Ya quiero conocer a Jesse y que se vuelvan a reencontrar.
Y me gustaria saber que edad tiene ahora creo que eso va influir para entender lo que paso..


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mariateresa

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Atómic_Mellark el Mar 16 Ene - 16:32

Lamento el retraso!!


mi señal no me dejaba subir la firma



Ranguitos y código AQUÍ!!


Invitado,Te interesan más lecturas como esta buscanos en ACUALAND

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Atómic_Mellark

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por yiniva el Mar 16 Ene - 16:36

que amiga tan genial tiene Daisy en serio, su agente también fue muy bueno con ella ahora esperemos a ver como le va en la finca


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yiniva

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Yani el Mar 16 Ene - 17:09

Gracias @mariateresa!

Qué tristeza me da leer lo que vive Daisy, qué situación difícil e injusta, ya quiero que se reencuentre con su hermano, espero que él no la rechace, que no siga enojado con ella...





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Yani

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por IsCris el Mar 16 Ene - 20:10

Si que Daisy es alguien fuerte, no cualquiera sacaría a su hermano adelante con solo 16.
Ojalá y puedan después descubrir que el ex es el culpable del robo.
Ya quiero leer que pasara cuando llegue al trabajo.


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IsCris

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Mar 16 Ene - 20:18

@Atómic_Mellark escribió:
Lamento el retraso!!


mi señal no me dejaba subir la firma



Ranguitos y código AQUÍ!!
Gracias guapa !! Rangos para ti
Como siempre genial la firma


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mariateresa

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Maga el Mar 16 Ene - 20:53

@mariateresa escribió:
@Atómic_Mellark escribió:
Lamento el retraso!!


mi señal no me dejaba subir la firma



Ranguitos y código AQUÍ!!
Gracias guapa !! Rangos para ti
Como siempre genial la firma

Muchas gracias Ross.


Por favor chicas usen la firma aunque sea por los días que dura la lectura, recuerden que hay que valorar el trabajo. Ranguitos.


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Maga

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Maga el Mar 16 Ene - 22:13

Que molesto es que todos la juzgaran por su tiempo en prisión y aparte es inocente y nadie le cree. 
Pero su amiga es una tremenda amigo, todo lo que la ha ayudado. Espero que su hermano este bien y no sienta rencor hacia ella. Su oficial de liberta parece bueno.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Veritoj.vacio el Mar 16 Ene - 23:47

Me cae muy bien Cece, es la unica que ha creido en ella y siempre la ha apoyado. vamos a ver como le va en su trabajo


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Veritoj.vacio

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por berny_girl el Miér 17 Ene - 4:21

Que inicio todo mal para Daisy, pagar una condona por algo que no realizo y por culpa de un tercero, quien no estaría frustrado y enojado con la vida... aunque lo peor de todo es la perdida de su hermano, el cual se ve difícil y muy lejano que lo pueda volver a tener.


Cece como amiga es lo máximo, pero creo que los cambios que presenta Daisy harán que tengas sus roses...


Hasta ahora me esta gustando, y como que los capítulos se hacen cortitos 


@Atómic_Mellark muy linda la firma, rango por tu trabajo.  


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Miér 17 Ene - 11:19

5


Llego a la estación de tren a tiempo y compro un billete en la caseta.
No espero por mucho tiempo antes que mi tren aparezca.
Tomo un asiento vacío junto a la ventana y saco mi iPod. Poniéndome
los auriculares, pongo la música y dejo que Muse me lleve a otro mundo
durante un tiempo.
Parece muy poco tiempo y el tren se está deteniendo en mi parada.
Vuelvo a poner el iPod en mi bolsa y me levanto.
Salgo del tren y uso las instrucciones de la ruta que Toby me dio,
salgo de la estación hasta la calle principal. Luego, giro y voy por una
silenciosa carretera secundaria.
Siento como si hubiera estado caminando durante años, simplemente
campos sin fin y árboles, antes de que vea un alto muro de ladrillo a lo
lejos.
Me recuerda al muro que rodeaba la prisión.
Me estremezco.
Llego al alto muro y sigo adelante hasta que llego a unas enormes
verjas de hierro forjado. En el muro a mi derecha hay una placa de bronce
con las palabras Finca Matis, grabadas con letras negras en ella.
¡Lo logré! Y con tiempo de sobra. Esperemos que mi aparición temprana
me apunte tantos a favor con mi nuevo jefe.
Está bien, así que, ¿cómo entro en este sitio?
Mirando alrededor, veo un intercomunicador y un teclado numérico
en el muro contrario a la placa. Pulso el botón de llamada y espero, y
luego, salido de la nada, siento un repentino ataque de nervios.
Un minuto después escucho un crujido en la línea y después una
profunda voz masculina dice:
—¿Sí?
Se me pone la piel de gallina. No sé si es por la sexy voz saliendo del
altavoz o porque estoy nerviosa.
—Hola. —Mi voz es débil. Me aclaro la garganta y lo intento de nuevo.
Me inclino hacia el altavoz—. Mi nombre es Daisy Smith. Eh, hoy voy a
empezar a trabajar aquí como ama de llaves.
La línea vuelve a crujir y luego se desconecta.

Unos segundos después, escucho un fuerte sonido y la verja comienza
a abrirse lentamente.
Cuando el hueco es suficientemente amplio para atravesarlo, me
deslizo y me dirijo por el camino de gravilla. Los árboles se alinean a mi
derecha, campos abiertos están a mi izquierda y cercados rodeando a
caballos dispersos. El camino de entrada es largo y tortuoso.
Finalmente, se abre a un patio asfaltado, con un césped cuidado a la
izquierda y la casa está justamente frente a mí.
Y menuda casa.
Nunca he visto una casa así de grande en la vida real.
Es hermosa. Ladrillos de arenisca marrón. Dos grandes pisos con dos
ventanas en el ático. Un garaje triple a mi derecha.
Es una casa con la que gente como yo sueña tener, pero en realidad,
sólo llegaremos a limpiar.
Respirando profundamente, subo los dos escalones hacia el porche
cubierto y llamo al timbre.
Escucho la campana mientras doy un paso atrás y espero.
Pasos pesados se acercan y luego la puerta se abre.
Oh, mierda.
Esas son las primeras palabras que aparecen en mi mente cuando
veo al tipo de pie al otro lado de la puerta, porque es la clase de tipo de oh,
mierda.
Es alto. Mido metro sesenta y siete y este tipo se cierne sobre mí. Se
ve alrededor de mi edad, tal vez unos cuantos años mayor. Viste un
pantalón azul marino y una camisa blanca. El botón superior está abierto,
las mangas enrolladas.
Es musculoso. No como el volumen de un fisicoculturista, pero
claramente se entrena.
Tiene una profunda cicatriz en la barbilla y una que le atraviesa la
ceja, que tiene fruncida en un ceño. Nariz romana. Pómulos prominentes.
Mandíbula cuadrada. Su cabello es castaño oscuro, largo hasta el cuello y
apartado del rostro. Se ve como si no se hubiese afeitado en días. El
conjunto sobre él no debería verse bien, pero lo hace.
Realmente lo hace.
Suficientemente imponente para hacer que lo mire fijamente.
Estoy mirando fijamente.
Sonrojándome, pongo unos cuantos mechones libres detrás de la
oreja mientras bajo la mirada al suelo.

—Hola. —Me aclaro la garganta mientras vuelvo a levantar la mirada
hacia él.
Me está mirando inexpresivamente. Sin sonreír, ni una mirada
amigable. Todavía tiene el ceño fruncido y ahí es cuando finalmente noto
sus ojos.
Son negros. Duros y fríos.
Fuerzo una sonrisa en mi rostro.
—Mi nombre es Daisy Smith. Hoy comienzo a trabajar aquí como ama
de llaves.
Su ceño se profundiza.
—Ya lo ha dicho. —Su voz es tan dura como sus ojos. Sonaba mucho
más sexy en el intercomunicador. Tal vez no es el tipo con el que hablé.
—¿Lo hice?
—En la verja. En el intercomunicador.
Es el tipo.
—Oh, cierto, por supuesto.
Y me siento como una completa idiota.
Gran primera impresión que estoy haciendo aquí.
Vamos, Daisy, puedes hacerlo mejor que eso.
Meto el dedo bajo la correa de mi bolsa y me vuelvo a encontrar con
su mirada, forzando otra sonrisa.
—Me dijeron que preguntara por el señor Matis...
—Soy Kastor Matis.
Kastor.
Un nombre inusual. Le queda.
—Mis amigos me llaman Kas. Mis empleados me llaman señor Matis.
Supongo que sé en qué categoría entro.
Aún me está mirando directamente con esos ojos fríos. Decido que me
recuerdan al carbón. Duro e inflexible.
—De acuerdo, señor Matis será. Matis... ¿eso es griego? —Inclino la
cabeza a un lado, inquisitiva.
Un destello de sorpresa se muestra en sus ojos.
Sí, he estado en prisión y puede que sea una limpiadora con
pretensiones, pero no soy completamente idiota.
Se humedece los labios y es entonces cuando noto que su labio
superior es más carnoso que el inferior. El tipo de labio que chupas. No es
que vaya a estar chupándole los labios en algún momento, jamás.

—Lo es. —Es su breve respuesta.
Y entonces, un silencio extraño nos envuelve.
Odio los silencios.
Estoy buscando algo que decir, pero no se me ocurre nada,
preguntándome si en algún momento va a dejarme entrar en la casa.
Como si leyera mi mente, abruptamente da un paso atrás y sostiene
la puerta. Tomo eso como mi señal para entrar.
Entro con cautela en la enorme entrada.
Es descomunal. Probablemente todo mi apartamento y el de Cece
podrían encajar aquí.
Aunque es hermosa. El suelo bajo mis pies es de mármol. La escalera
es amplia y se dirige a ambos lados.
Cierra la pesada puerta detrás de mí. El golpe seco hace eco de
recuerdos del sonido de la puerta de mi celda, cerrándose de golpe detrás
de mí.
Mi corazón se desboca como una carrera de caballos en mi pecho.
Me siento atrapada. Gotas de sudor estallan en mi piel.
Estás bien, Daisy. Solo estás en una casa.
Cierro los ojos fuertemente y me esfuerzo por respirar profundamente.
Cuando abro los ojos, Kastor Matis está de pie justo frente a mí,
mirándome con curiosidad... y algo más.
Furia.
Me está mirando como solían mirarme las zorras locas en prisión.
Como si quisieran apuñalarme con un instrumento punzante en cualquier
momento dado.
Mi interior se tensa, mi sentido arácnido se pone en alerta máxima.
Si no fuera por los términos de mi libertad, forzándome a estar aquí,
entonces estaría girándome y corriendo por la puerta.
Pero tengo que permanecer aquí. Y necesito este trabajo. Así que,
suprimo los sentimientos y lo soporto.
—Así que, ¿por dónde debería comenzar? ¿Tiene un horario que le
gustaría que siguiera? —Estoy haciendo esta estupidez sobre la marcha
porque, honestamente, no sé de qué demonios estoy hablando. Sólo
necesito llenar este horrible silencio entre el bastardo de buena apariencia
y yo.
—¿Tiene experiencia limpiando? —pregunta con rudeza.
Lo juro, es como si me estuviera escupiendo cada vez que habla.

Estoy asumiendo que es porque he estado en prisión. Pero si tiene
problemas con los ex convictos, entonces ¿por qué demonios contrató
una?
Y estoy asumiendo que ya debería saber mi nivel de experiencia
limpiando. ¿No le habría informado Toby?
—Un poco. Tenía un trabajo de limpieza en, eh... prisión. —La
vergüenza hace que me hormiguee la piel, como ocurre siempre cuando
digo esa palabra—. Mis labores eran limpiar la biblioteca y el patio... el
área de recreo —corrijo—. También pasaba el trapeador por los pasillos y
...
—No necesito un resumen de su tiempo en prisión —me interrumpe.
Está bien...
Las mejillas me arden con vergüenza... y, si soy honesta, furia.
Este tipo es un poco imbécil.
Mordiéndome el labio, junto las manos para evitar... no sé... pegarle
un puñetazo en su hermoso rostro.
Imbécil.
—Lo siento. Supongo que fue un malentendido. Pensé que quería
saber mi experiencia limpiando.
De nuevo, no dice nada, solo esa cosa inquietante de mirar fijamente.
Me inquieto.
Me aclaro la garganta.
Aparto la mirada.
Luego, intento cambiar de táctica.
—Tiene una casa hermosa. —Paso la mirada por el espacioso
vestíbulo.
—No es mía.
Eso hace que vuelva a poner la mirada en él, y... sí, todavía me está
observando. Bueno, observando es ser amable. Me está mirando fijamente.
—¿De quién...?
—Es la casa de mis padres. Vivo aquí y me ocupo de la finca por ellos.
—¿Dónde...
—Fuera —me corta—. Le mostraré el resto de la casa.
Gira sobre sus talones y se aleja a zancadas.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Miér 17 Ene - 11:22

6


El recorrido por la casa demora un poco. El lugar es como una
caverna.
Estoy realmente preocupada por no poder mantener este lugar limpio
yo sola.
Hay muchas habitaciones.
En la planta baja hay una biblioteca, sí, una biblioteca. Un gimnasio.
Una piscina cubierta que, me dijo el Sr. Matis, tiene a un tipo que viene
para limpiarla. Su oficina. La cocina más grande que he visto en mi vida,
con un cuarto de servicio separado que es donde se guardan todos los
productos de limpieza. Un enorme comedor, completado con una mesa de
dieciséis puestos. Al parecer los Matis tienen invitados con frecuencia. Un
salón que parece que apenas se utiliza. Y una sala de estar que alberga
una enorme televisión y parece que usan más a menudo.
Arriba hay seis dormitorios, cada uno con su propio cuarto de baño.
El dormitorio de Kas está a un lado de la casa, con vistas a los potreros.
Tiene un balcón privado, y la vista que tiene es magnífica. También hay un
baño separado que alberga la bañera más grande que jamás haya visto.
Necesito saber cuáles son las habitaciones que más se utilizan, y
limpiarlas regularmente.
También me dio un uniforme para usar mientras trabajo, lo que
significa que no arruinaré mi propia ropa. Es un vestido de limpieza
simple, de manga corta y hasta la rodilla, con cuello y puños blancos, y me
ha dado dos, lo cual es bueno, ya que voy a poder usar uno mientras lavo
el otro.
Me lo pondré una vez que hayamos terminado aquí.
Ahora estamos de regreso abajo, y en su oficina.
Tenía unos formularios de empleados para que los llenara con mi
dirección y ese tipo de cosas.
Mierda, me está pidiendo los datos bancarios para depositarme el
salario.
Presiono mi labio con el lapicero.
—Um, señor Matis... no tengo cuenta bancaria.
Mira de su teléfono, en el que tenía fija la mirada, a mí, con ojos
afilados.

Cambio de posición con incomodidad bajo su mirada de rayos láser.
—Yo, um, no recuerdo los detalles de mi antigua cuenta bancaria, ya
que no la he utilizado en dieciocho meses. Ni siquiera estoy segura de si
sigue abierta o si el banco la clausuró.
—Averígualo.
—Está bien. Llamaré al banco...
—Haz la llamada en tu tiempo libre, no en el mío.
Sí, señor.
Asiento y termino de llenar los formularios.
Se los regreso junto con la pluma. Ni siquiera se molesta en mirarlos.
Sólo abre un cajón de su escritorio y los mete.
—Así que, supongo que debo ir a trabajar. —Empiezo a levantarme de
mi silla.
—Una cosa más.
Su voz me detiene, y vuelvo a poner mi trasero en el asiento.
Se sienta hacia delante, apoyando los codos en el escritorio, y me
mira fijamente, con esos negros e implacables ojos suyos.
—Hay cosas de valor en esta casa, pero supongo que ya lo sabes.
¿Lo sé?
—Y sé que la tentación podría ser grande, pero tengo que pedirte que
intentes no robar nada. Odiaría tener que enviarte de regreso a la cárcel.
¿Qué. Demonios?
Siento como si me hubiera dado una bofetada. Mis mejillas arden con
la humillación.
Dios, odio que este bastardo engreído pueda afectarme de tal manera.
Lo he conocido durante, ¿qué? Una hora, y ya desprecio al hijo de puta.
Si no necesitara desesperadamente este trabajo como lo estoy
necesitando, y si el asalto, no me enviara directamente a la cárcel, le daría
una patada donde más le duela, lo que probablemente sería su cartera
porque estoy bastante segura que nada más penetraría su piel de
rinoceronte.
Mis dedos se curvan hacia mis palmas, y dejo que la punzada de
dolor me mantenga firme.
Vamos, Daisy. Has escuchado... cosas peores. Él es sólo un cabrón
estirado que claramente necesita echar un polvo.
Dice la que no ha tenido sexo en.... bueno, una eternidad.
—Sí, señor Matis —digo con los dientes apretados.
Realmente, ¿qué más podría haber dicho?

¿Tratar de defender mi honor? Casi me río en voz alta ante ese
absurdo pensamiento.
Intenté hacerlo en un tribunal de justicia, y no funcionó muy bien
para mí.
Y este cabrón presumido cree que soy una ladrona porque eso es lo
que le dijo la ley.
No le importa si soy inocente o no.
Soy pobre y una criminal; Por lo tanto, soy menos que él.
Soy menos que nadie.
Estoy marcada de por vida.
Siempre fui pobre. Ahora, tengo la etiqueta de criminal que me
acompaña.
Bueno, ¿no soy la pareja perfecta?
Dios, odio a Jason maldito Doyle. Arruinó mi vida.
Pero sé que no soy una ladrona, y es lo único que importa.
O eso es lo que me digo.
Pero me imagino que, si lo repito lo suficiente, entonces un día voy a
empezar a creerlo.
La cabeza de Kas está inclinada, con la mandíbula apretada, pero su
mirada es de evaluación, como si estuviera esperando más.
Casi como si estuviera esperando... represalias.
¿Por qué iba a pensar que tomaría represalias?
Porque he estado en prisión; por lo tanto, soy una criminal.
Dios, estoy tan jodidamente harta.
Este tipo es el mayor de todos los imbéciles. Sólo quiero terminar mi
trabajo.
Lo que más me molesta, es que me contrató sabiendo que tengo
antecedentes penales. ¿Por qué hacer eso si quiere ser un completo idiota
conmigo?
Tal vez se excita con eso, menospreciando a la gente.
Bueno, puede hacer lo que quiera y decir lo que quiera.
Porque no me importa lo que piensa de mí. Sólo me importa que me
pague el salario al final de cada semana.
—Ya hemos terminado aquí —dice suavemente, como si de repente
estuviera aburrido.
Y me despido, antes que pueda decirme cualquier otra cosa de
mierda.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Miér 17 Ene - 11:27

7


Después de cambiarme a mi ropa de trabajo, la cual
sorprendentemente me queda, me pongo a trabajar. Supongo que
empezaré abajo. Así que, empiezo por la cocina.
Para cuando la una en punto llega, cada superficie de la cocina está
brillando. El horno está brillando, dentro y fuera, y el piso está tan limpio
que podría comer la cena en este.
Hablando de comer, mi estómago está rugiendo.
Me lavo las manos y agarro mi bolso de donde lo dejé colgando en el
armario de los abrigos en el pasillo. Después, voy afuera al jardín trasero
mientras el sol hace una extraña aparición, y estoy determinada a
disfrutarlo mientras esté aquí.
Camino un poco alrededor del gran jardín trasero donde está claro y
está adorablemente cuidado. Mucho trabajo duro se ha hecho en este
jardín.
No puedo ver al Kas-tupido2; ¿vieron lo que hice?, ensuciándose las
manos con la jardinería, así que estoy suponiendo que tiene un jardinero.
A menos que sus padres hagan la jardinería.
Me pregunto cuándo volverán ellos. Con suerte, serán más amables
que su hijo.
Pero entonces, si ellos educaron a ese miserable imbécil... no debería
tener muchas esperanzas.
Es una lástima que sea un idiota porque de verdad es apuesto.
Lástima que su personalidad arruine lo que podría ser la persona perfecta.
Veo un banco junto a unos coloridos arbustos, así que decido
sentarme ahí.
Saco mi teléfono y lo reviso.
Solo hay un mensaje de Cece, enviado hace unas horas. No es
sorprendente, ya que es la única persona que tiene mi número... bueno,
aparte del Kas-tupido y mi oficial de libertad condicional.
¿Cómo va tu primer día?
Respondo.

2 En el original, Kas-hole. Una mezcla entre el nombre y la palabra Asshole (estúpido, imbécil,
idiota, etc)

Mi nuevo jefe es un idiota. Pero, aparte de eso, bien. La casa es
hermosa.
Contesta al instante.
¿Debo patear su culo?
Me río ante eso.
No, no es nada que no pueda manejar. ¿Estás en el descanso del
almuerzo?
Sí, pero a punto de volver. Hablamos esta noche. Te quiero.
También te quiero.
Dejo el teléfono en mi mano, y voy al único otro contacto que tengo
ahí. Presiono llamar y llevo el teléfono a mi oído. Espero, escuchando
mientras timbra.
Va a correo de voz.
—Hola, ha llamado a Anne Burgess, Departamento de Servicio Social.
Deje su nombre y su teléfono, y llamaré de vuelta.
Decepcionada de no poder hablar con ella, espero el pitido.
—Hola, Anne, soy Daisy Smith. Solo estoy llamándote para decirte
que fui liberada ayer. Estaba esperando que pudiéramos reunirnos para
hablar... de Jesse. Espero poder verlo pronto. Si me llamas de vuelta al...
—Digo mi numero—. De verdad lo apreciaría. Gracias.
Cuelgo y dejo el teléfono en mi bolso.
Con suerte, me llamará pronto.
Anne es la trabajadora social de Jesse. Durante los últimos dieciocho
meses, he mantenido un contacto regular con ella, sobre Jesse. Ella sabe
de mi ansiedad por llevar a Jesse a casa conmigo. Cada vez que he
intentado hablar de conseguir la custodia de Jesse, siempre me había
dicho que era algo que debíamos discutir después de mi liberación.
Bueno, soy libre ahora, y quiero hablar de eso. También quiero ver a
mi hermano.
Determinada a no permitir que la frustración se apodere de mí, meto
la mano en mi bolso y saco mi almuerzo.
Tengo esta repentina sensación de ser observada, pero cuando miro
alrededor, no veo a nadie.
Raro.
Abro mi caja de bocadillos Dairylea3 y comienzo a comer.


3 Dairylea: Marca de productos de queso.

Disfrutando estando sentada en paz, comienzo mi almuerzo, pero
termino en quince minutos, dejándome más de media hora de tiempo para
matar.
Dejo los envoltorios vacíos en mi bolso y limpio las migas de mi
vestido. Decido dar un paseo alrededor de la hacienda y revisar los
potreros y establos.
Cuelgo mi bolso sobre mí hombro y empiezo a caminar al otro lado del
jardín. Llego al camino del jardín y lo sigo. Este serpentea a lo largo del
jardín y luego me guía a través del pasaje abovedado.
Me detengo al otro lado del arco y miro alrededor.
Este lugar es inmenso.
Lejos a mi izquierda y al frente está la pared que rodea este lugar.
Desaparece dentro de un bosque lleno de árboles.
Ni siquiera puedo imaginarme lo mucho que se tardó en construirse
esa pared; y el costo. Aunque no es probable que no pudieran pagarlo.
A mi derecha están los establos. Los potreros están a mi izquierda y al
frente. Cubren mucha parte del área. Los caballos están esparcidos
alrededor.
Comienzo a vagar hacia los potreros. Mientras me acerco, veo a un
tipo que parece estar arreglando una de las cercas que mantiene dentro los
caballos.
Como si sintiera mi cercanía, levanta su cabeza.
Sonrío.
—Hola. —Levanto mi mano en un saludo.
Responde el saludo con su mano. Sonriendo se levanta.
Sonrisa amable. Es bien parecido. Con el cabello rubio arena corto.
Piel bronceada. Parece estar rondando mi edad. Parece amigable.
Completamente opuesto a Kastor Matis.
Pero, por mucho que odio admitirlo, Kas es más apuesto. Este tipo es
un niño bonito. Kas es un hombre en todo el sentido de la palabra. Incluso
si es un completo imbécil.
—Eres nueva —dice cuando llego donde él. Tiene el acento
australiano más delicioso que he escuchado. Bueno, el único acento
australiano que alguna vez he escuchado ha sido en la televisión—. Y tú
no puedes ser la dueña de un caballo, ya que conozco a todos los dueños,
y no hemos tenido un caballo nuevo recientemente.
—Soy la nueva ama de llaves, eres australiano.
Dah.
Idiota, Daisy. Que idiota.

—Me atrapaste. —Se ríe, levantando sus manos en rendición—.
Cooper Knight, nacido en Adelaide. —Deja caer sus manos y estira una
para estrechar la mía.
Estirando la mía, deslizo mi mano en la suya.
—Daisy Smith, nacida en Londres.
Aprieta mi mano y sonríe.
—Escuché que teníamos una ama de llaves empezando.
Me pregunto qué más escuchó.
Pero él no está mirándome como si fuera un pedazo de basura, así
que tal vez no sabe cuál fue el último lugar que tuve que llamar casa.
Extrañamente, de hecho, me está mirando con una chispa de interés.
Suelta mi mano y descansa sus manos sobre la cerca, uniendo sus
dedos.
—Entonces, ¿cómo lo encuentras hasta ahora?
—Está... bien.
—¿Por qué no te creo? —Hay una pícara sonrisa en su hermoso
rostro.
—Porque he conocido a Kastor Matis. —Las palabras salen antes de
que pueda detenerlas.
Golpeo mi mano sobre mi boca, y él se ríe a carcajadas.
—¿Te la ha estado poniendo difícil?
—Mmmm —murmuro, dejando caer la mano.
—Sí, puede ser una nuez dura de quebrar a veces. Pero Kas no es un
mal tipo, no de verdad. Solamente le gusta que la gente piense que lo es.
Solo mantente fuera de su camino, y estarás bien. El señor y la señora
Matis son geniales. Te caerán muy bien.
—¿Dónde están? —pregunto, aliviada de que no pensara que fuera
una perra con respecto a Kas.
Quejarme por mi jefe con otros empleados en el primer día no es lo
mejor.
—Tienen una casa en Grecia. El señor Matis tiene familia allá, así que
pasan la mitad del año ahí y la otra mitad aquí. Kas maneja el lugar por
ellos.
—¿Hace cuánto trabajas aquí? —pregunto.
—Seis años. Los Matis me contrataron poco después de que
compraron el lugar.
Seis años. Tal vez es mayor de lo que pensé inicialmente.

—¿Dónde vivían antes de aquí? —Me doy cuenta de lo entrometida
que estoy siendo—. Lo siento, de verdad sueno entrometida.
—Si no preguntas, no te enteras, ¿verdad? —Me da una sonrisa
tranquilizadora—. Se mudaron aquí desde Londres. El señor Matis era
importante en la industria banquera; bolsa y esa clase de cosas. Hizo
mucho dinero. Creo que él y la señora Matis querían salir de la ciudad, así
que se mudaron aquí por la paz y la tranquilidad. Y es una buena
inversión, un lugar como este.
—¿Cuántos más trabajan aquí? —pregunto, mirando alrededor.
—Bueno, estoy yo, por supuesto. Soy el encargado de los establos.
Ellie y Peter son entrenadores. Mack y Tash son mis ayudantes en los
establos. Están en el almuerzo ahora, pero los conocerás pronto. Luego,
tenemos a Dom, quien es el jardinero. Es su día libre hoy, pero regresará
mañana. Y eso es todo.
—¿Qué le pasó al ama de llaves que trabajaba aquí antes de mí?
La expresión de Cooper decae un poco.
—Tania. Se fue... bueno, digo se fue, pero se levantó y desapareció
hace como dos meses.
—¿Desapareció? —Frunzo el ceño.
Asiente.
—Un minuto, estaba aquí. Al siguiente, no. Cuando le pregunté a Kas
por ella, simplemente me ignoró.
—Raro —reflexiono—. ¿Había estado en prisión?
Me da una mirada sorprendida, e instantemente me pongo pálida.
Mierda.
—No, no que yo sepa. ¿Por qué lo preguntarías?
Porque soy una idiota.
—Mmm... no lo sé. Solo que huyera... —Me encojo de hombros
incómodamente.
Supongo que solo lo asumí, por lo que Toby dijo, los Matis son
empleadores que están dispuesto a recibir personas que acaban de salir de
prisión.
Sabiendo que soy la primera me deja un poco rara.
—No, Tania era una buena chica. De ninguna forma estaba
involucrada con esas cosas malas.
Sí, porque las chicas que van a prisión están mezcladas con cosas
malas. Y definitivamente no son chicas buenas. ¿Verdad?

El comprender cómo la opinión de Cooper cambiaría instantemente
una vez que supiera la verdad sobre mí me deja sintiéndome un poco
enferma.
No sé por qué ya que debería estar acostumbrada a eso ahora.
Supongo que mis recientes encuentros con Kastor Matis me han
dejado sintiéndome un poco en carne viva. Más de lo que quiero admitir.
Cooper se inclina más cerca, bajando su voz.
—Sé que Tash pensaba que Tania y Kas estaban... ya sabes... —
Lanza una mirada conocedora antes de inclinarse hacia atrás—. No pude
verlo por mi cuenta, pero si Tash tenía razón y estaban enrollándose y no
funcionó... tal vez la sacó. O tal vez no tiene nada que ver con Kas, y Tania
solo volvió a casa.
—¿Casa?
—Era de Polonia.
—Oh, claro.
Por alguna razón, estoy teniendo visiones de una belleza rubia alta y
Kas agradándole mucho.
Pero no la pequeña ex presidiaria Daisy.
No es que me importe una mierda lo que Kas-tupido piense de mí.
—Tash intentó llamar al teléfono de Tania después de que supimos
que se fue, pero estaba fuera de servicio.
—¿Cuánto tiempo trabajó Tania aquí? —pregunto.
—Unos seis meses.
Sintiéndome un poco extraña con esta conversación, y sabiendo que
debe ser hora de volver al trabajo, meto la mano en mi bolso y saco mi
teléfono para ver la hora.
Síp, cinco minutos antes de volver al trabajo. No quiero llegar tarde y
darle razones a Kas-tupido para ser un imbécil conmigo.
—Bueno... debería volver. —Apunto a mi teléfono antes de volver a
dejarlo en el bolso—. Fue un gusto conocerte, Cooper. —Doy un paso lejos.
—Igual. Oye, antes de que te vayas —me dice—. ¿Montas? —Inclina
su cabeza hacia el caballo pastando detrás de él.
—No. —Sacudo mi cabeza.
—Bueno, si quieres aprender, dímelo. Te daré unas lecciones en la
casa. Las ventajas de trabajar aquí. —Sonríe, y es una sonrisa amigable.
Decido en ese punto que me cae bien Cooper. Puede pensar que las
presidiarias son malas noticias, y en la mayoría de los casos, no está muy
equivocado, así que no puedo culparlo por creer eso.

—Eso sería genial. Gracias. Pero tal vez no en este vestido. —Arrugo
mi nariz, apuntando mi uniforme.
—No. —Se ríe—. A menos que quieras montar en la silla lateral, eso.
—Que anticuado de tu parte.
—Soy un tipo un poco anticuado. —Guiña un ojo.
Por lo general, odio los guiños, pero él de verdad puede hacer uno. Y
estoy un poco oxidada aquí... ¿pero está coqueteando conmigo?
—Hablo en serio. Si quieres una lección, dímelo, y arreglaremos algo.
Sonrío.
—Lo haré. Te veo después.
—Pronto. Espero.
Está bien, sonrío como una nena por eso.
Es encantador. Y es agradable ser tratada bien después de los malos
modales de Kas-túpido esta mañana.
No es que aceptaría cualquier oferta de Cooper, aparte de la lección de
montar.
Los hombres son un área prohibida para mí. Jason me quemó de por
vida.
Sonriendo, giro sobre mis pies y vuelvo a la casa, sintiéndome un
poco más ligera que cuando la dejé.
De la nada, una sensación extraña sube por mi espalda. Esa
sensación de ser observada de nuevo.
Levanto mi cabeza, sin ver a nadie.
Miro sobre mi hombro, pero Cooper está de nuevo trabajando en la
cerca.
Vuelvo a mirar al frente, mirando a la ventana de la habitación de
Kas, pero no hay nadie ahí.
Raro.
Lo juro, me voy a enloquecer.
Sacudiéndome la sensación, retomo el paso y regreso por el pasaje
abovedado antes de volver al trabajo.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por yiniva el Miér 17 Ene - 16:42

Pues si que Kas parece un idiota, no me gusto la manera en que la trato y sin más tiene que soportar sus desplantes, por otro lado Cooper párese ser su nuevo amigo y quiero saber que paso con Tania como es que se esfumo


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por IsCris el Miér 17 Ene - 17:15

Cierto lo que dices Yiniva, está super rara esa desaparición
Kas, a mi tampoco me cayó, una actitud muy tonta, seguro que se transformó luego de lo que le pasara a su novia
Ojala que los demás empleados sean de igual de ambles que Cooper


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Miér 17 Ene - 19:09

Me dejo intrigada el tema de Tania desapareciendo enrrollandose con el imbecil de Kas y que no contestara el telefono....todo muy sospechoso.
Y eso de que se sintiera observada me dio escalofrios


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por berny_girl el Miér 17 Ene - 23:12

Daisy es demasiado curiosa... Quiere saber mas de lo que en realidad le corresponde.

Kas es un misterio por ahora, aunqur su mal caracter creo que sera la entetencion en esta historia

Cece la mejor amiga y familia, personas asi valen la pena tener uno en su vida.

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Veritoj.vacio el Miér 17 Ene - 23:42

Bueno, pues si nadie la conoce mas que por sus antecedentes y no saben que es inocente pero tampoco era para tratarla asi


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por svenkok el Jue 18 Ene - 9:27

Que “simpático”  Kas,   si es así como trata a todos no quiero imaginar lo que le espera a Daisy. Al menos Cooper entablo conversación con ella.

Debe ser muy difícil volver al “mundo real”    luego de estar en prisión. La mayor parte de las personas juzgan antes de conocer a la persona.

Aunque yo tampoco confiaría fácilmente en alguien que estuvo en prisión hasta que pruebe que es digno de la misma. Solo el tiempo dictara quien es la Daisy real, que lucha por la custodia de su hermano y forjarse un futuro digno.
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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Yani el Jue 18 Ene - 16:06

Tania será la chica muerta en el prólogo???? scratch Sería muy reciente se trabajó hasta hace poco en la casa con Kas...él es un idiota, de eso no hay dudas.

La persona que la observa, será Kas o habrá un posible asesina acechando la casa, tal vez alguno de los otros empleados, el mismo que le hizo eso a la mujer del prólogo.

Me da mucha pena Daisy, tener que vivir tanta injusticia, soportar ser acusada constantemente por todo el mundo por algo que nunca hiciste, y no tener forma de demostrarlo.




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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Maga el Jue 18 Ene - 19:22

ooohh me encanta Kas, va ser un hueso duro de roer pero se que va caer rendido con Daisy. Es triste que siempre será marcada por haber ido a prisión y a nadie le importa de verdad si es inocente. lamentablemente esto también pasa en la vida real mucho van a prisión siendo inocente. 
Quiero más la historia esta buena. Me encantan los protagonista gruñones ♥


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Jue 18 Ene - 19:25

8




Es mi segundo día en el trabajo, y estoy caminando rápidamente por
la acera, dirigiéndome a la Finca Matis, porque está lloviendo como el
infierno. No tengo un paraguas, pero estoy usando mi impermeable con la
capucha puesta, manteniendo mi cabello seco.
No estoy lejos de las puertas cuando oigo un auto acercarse
rápidamente detrás de mí.
Echando un vistazo hacia atrás, veo un todoterreno aproximándose.
Una ráfaga de viento hace que mi capucha caiga de mi cabeza. Me
apresuro a acomodarla de nuevo, pero antes que pueda...
¡Splash!
¡Idiota de los idiotas!
Me dejó sorprendida, agua fangosa goteando por mi rostro.
El bastardo pasó por un charco a un lado de la carretera y me
empapó con agua fangosa.
Apreté los dientes.
—¡Estúpido, bastardo, vagabundo irreflexivo de conductor de
todoterrenos! —dije, dando un pisotón.
Paso mi mano por mi rostro, limpiando el agua fangosa.
¿Puede ser peor este día?
Y apenas ha comenzado.
Aún no he recibido una llamada de Anne, lo que me está estresando.
Extrañamente, dormí esta mañana, lo que significa que no hice mi
rutina, y casi perdí mi tren. Cuando entré en el tren, solo lloviznaba
ligeramente. Luego, tuve que soportar de pie todo el viaje aquí, ya que no
había asientos, porque, aparentemente, el mundo y su esposa estaban
usando el tren esta mañana. Bajé en Westcott, y los cielos se abrieron,
llovía como si estuviera preparándose para el Gran Diluvio.
No había traído un paraguas porque pensé que estaría bien con mi
impermeable. Y estaba bien hasta que un idiota en un todoterreno me
empapó hasta los huesos.
Bueno, así que, evidentemente, mi día puede empeorar porque
cuando miro las luces traseras del cuatro por cuatro, veo que está
ralentizando y girando hacia la Finca Matis.

Gruño. De hecho, gruñí y aceleré el paso, dirigiéndome hacia el auto,
que estaba detenido, esperando a que las puertas se abrieran.
Con las ventanas tintadas, no puedo ver el interior, pero no me
importa, porque estoy enfadada. Estoy empapada y enfadada. No es una
buena combinación.
Al llegar al auto, golpeo mis nudillos en la ventana del pasajero.
—Oye, amigo —digo en un tono molesto—. ¡Me has empapado allí!
Mira por dónde vas la próxima vez. Y un lo siento, acabo de empaparte
hubiese estado bie... —Las palabras mueren en mi lengua cuando la
ventana baja, y veo quién está en el auto—. Señor Matis.
Mierda. Mierda. Mierda.
Ya me odia. Y, ahora, he golpeado la ventana de su auto y le grité.
Estoy tan despedida.
Sus ojos negros se mueven sobre mí. Veo un destello de humor en
ellos.
Se está riendo de mí.
Bastardo.
—Daisy. Buenos días. O tal vez no, como sea el caso para usted.
Muerdo mi lengua con tanta fuerza que saboreo sangre, el sabor
metálico en mi boca.
Voy a... voy a...
Alejarme.
Es eso o golpearlo en la garganta, y no creo que golpear a mi jefe sería
una buena idea. Sería mi pase rápido de vuelta a la cárcel.
Y realmente no quiero eso.
Jesse. Piensa en Jesse.
Con la mandíbula tensa, giro sobre mis pies y camino por las puertas
abiertas.
Voy a toda velocidad, metiéndome al costado para estar alejada del
camino de su auto cuando pasa por delante de mí.
Mis manos están cerradas en puños. Y honestamente siento que
podría llorar.
Me gusta pensar de mí como fuerte y capaz. Pero, ahora mismo, me
siento desgarrada por las emociones.
Extraño a mi hermano. Odio a mi jefe. Estoy empapada, y estoy a
punto de tener mi período. Así que, sí, me siento un poco emocional.
Oigo a su auto aproximarse detrás de mí, y me pasa directamente, tal
como esperaba que hiciera.

Porque sería demasiado cortés ofrecer llevarme el resto del camino.
Idiota.
Apretando los dientes, camino furiosa el resto del camino al lugar,
mis zapatillas deportivas haciendo ruido. Todo el tiempo, me imagino
estrangular a Kas-túpido con mis manos.
Cuando me acerco al lugar, veo que la puerta principal está abierta, y
Kas-túpido está allí de pie, luciendo todo seco con sus jeans azules
oscuros y su jersey de cuello en V.
Luce sexy, tanto como odio admitirlo.
Odio que sea un bastardo apuesto.
Con la mandíbula apretada, las manos en puños a mis costados, me
detengo en el porche.
—Séquese antes de entrar. —Me tiende una toalla—. No quiero que
gotee por el suelo.
Um, ¿qué?
Lo miro conmocionada.
Me mira fijamente y me hace gestos para que tome la toalla.
¡Argh! ¡Odio a este chico!
Tengo que recordarme que, si hago un lío, seré yo quien lo limpie de
todos modos.
Haciendo caso omiso de él, dejo mi bolso en el suelo y me quito mis
zapatillas. Al estar descalza en el suelo frío me envía escalofríos por mis
piernas. Desabrocho mi impermeable, me lo quito y lo arrojo al suelo, con
mi bolso. Me quedo solo con mi vestido mojado.
Temblando y sin mirarlo a los ojos, me estiro y tomo la toalla de su
mano aún extendida. Llevo la toalla a mi rostro, limpiándolo. Luego, la
paso sobre mis brazos y piernas desnudas, secándolas. Estirándome por
mi espalda, aparto mi cabello. Levantándolo, exprimo el agua y luego froto
la toalla.
Cuando termino, cometo el error de mirar a Kas.
Me está mirando fijamente.
Pero, por una vez, no me mira con disgusto.
La mirada en sus ojos... es intensa.
No recuerdo que nadie me mirara así antes. Siento como si me
estuviera desnudando.
La oleada de necesidad en mi vientre inferior me sorprende como el
infierno.
Y de repente ya no me siento tan fría.

Su mirada me está calentando desde adentro hacia afuera.
¿Qué demonios es esto?
¿Cómo puedo sentir... lo que estoy sintiendo por él? Lo odio.
Pero, al parecer, mi cuerpo perdió el memorándum en ese caso,
porque parece que le gusta bastante este momento.
—Señor Matis... —susurro su nombre, no estoy segura por qué o lo
que espero lograr al hacerlo. Estoy más que sorprendida por cómo suena
mi voz.
Y es el sonido de mi voz lo que parece traerlo de vuelta a la
vida. Observo que su expresión se endurece. Sus cejas se juntan en un
gesto de desdén, y sin decir una palabra, gira sobre sus talones y se aleja.
Bueno. ¿De qué demonios se trata todo eso?
Supongo que es porque no he tenido sexo en mucho tiempo. Mi
cuerpo y las hormonas acaban de ver un hombre y se confundió por un
momento.
Eso definitivamente no volverá a suceder.
En un suspiro, me inclino y levanto mi impermeable antes de sacudir
el agua encima. Recojo mis zapatos y entro en la casa, cerrando la puerta
detrás de mí.
Me dirijo directamente a la sala de servicio y cuelgo mi abrigo sobre el
perchero. Dejo mis zapatillas en la secadora.
Mi vestido y ropa interior están empapados. Pero no hay nada que
pueda hacer. No tengo nada qué ponerme. Tendré que usarlos y esperar
que se sequen mientras trabajo.
Sin embargo, primero necesito arreglar mi cabello.
Tomando mi bolso, me dirijo al baño de abajo. Me encierro, y me miro
al espejo.
Parezco una rata ahogada.
Saco mi cepillo y lo paso entre los nudos. Luego, lo amarro en un
moño desordenado. Dejando mi cepillo en mi bolso, abro la puerta y salgo.
Mis pies se detienen cuando veo a Kas de pie al otro lado.
—Te traje algo para que te pongas. —Gesticula a mi vestido mojado y
luego me tiende una camisa de polo roja y un pantalón de montar. La
camisa de polo tiene bordado Finca Matis en el pecho, del lado derecho—.
La camisa es grande, pero el pantalón debería quedarte. Era todo lo que
nos quedaba en stock.
Estoy tan asombrada por su amabilidad que me toma un momento
hablar.
—Gracias. —Tomo la ropa y lo miro a los ojos.

Me da un asentimiento corto, y luego se da la vuelta y se va.
Acabo de girar para ir al baño cuando su voz me hace retroceder. Me
vuelvo para ver que se detuvo al final del pasillo, y está medio volteado
hacia mí.
—Lo siento por haberte empapado.
Mi mandíbula golpea el suelo por sorpresa.
—Yo... está bien.
Sin otra palabra, desaparece por la esquina, dejándome allí de pie,
aturdida.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Jue 18 Ene - 19:27

9


Estoy de rodillas, fregando la bañera en el baño principal, cuando mi
seno derecho comienza a vibrar.
Decidí guardar el teléfono junto a mí en caso de que Anne llamara, y
como este apretado como el infierno pantalón de montar no tiene ningún
bolsillo, tuve que guardar el teléfono en mi sujetador, de ahí que el pecho
vibre.
Estirando mi top, saco el teléfono, viendo el nombre de Anne en la
pantalla del identificador.
Mi corazón comienza a latir un poco más rápido mientras conecto la
llamada.
—¿Hola?
—Hola, Daisy. Es Anne de Servicios Sociales.
—Hola. Muchas gracias por devolverme la llamada.
—Siento demorarme un poco en devolver tu llamada. No estaba en la
oficina ayer, y justo me estoy poniendo al día en los mensajes.
—No hay problema. Entiendo.
—Así que, llegó tu salida.
—Sí. —Sonrío.
—Bien. Estoy contenta por ti.
—Gracias. Anne... Quería hablarte de Jesse. ¿Qué debo hacer para
iniciar el proceso de solicitud de custodia? ¿Y cuándo puedo verlo?
—Bueno, primero lo primero, tú y yo tenemos que hablar.
—¿Acerca de? —Mi tono es nervioso. No puedo evitarlo.
—Solo sobre tus circunstancias ahora...
—Tengo un lugar para vivir. El apartamento de mi mejor amiga. Estoy
viviendo con ella, pagando el alquiler. —No es que Cece vaya a decirme
acerca de pagar el alquiler, pero voy a darle dinero tan pronto como me
paguen—. Es un lugar muy bonito en Sutton, y tiene tres dormitorios. Uno
es para Jesse. Tengo un trabajo. Soy ama de llaves en la casa de una finca
en Surrey. Por lo tanto, estoy en una posición realmente buena para
cuidar de Jesse ahora, y realmente...
—Eso es maravilloso, Daisy —me interrumpe—. Estoy muy contenta
de que todo esté saliendo bien para ti. Me encantaría ver tu nuevo

departamento. Entonces, ¿qué tal si voy de visita? Podemos charlar y
partir de ahí.
Me dejo caer de cuclillas, decepcionada, sabiendo que no voy a ver a
Jesse en corto plazo.
—Suena bien —digo, tratando de inyectar un entusiasmo en mi voz
que simplemente no está allí.
—Fabuloso. Ahora, mirando mi calendario, estoy libre el viernes a las
cinco de la tarde.
—Trabajo hasta las seis, y me lleva un poco más de una hora llegar a
casa.
—Oh, bueno, ¿qué tal si llego a las seis? Puedes preguntarle a tu
empleador si puedes salir una hora antes. Estoy segura de que si le
explicas la razón por lo que necesitas el tiempo, tu empleador lo
entenderá.
¿Comprensión de Kas? Ja. No es probable.
Sin embargo, él fue agradable conmigo más temprano, trayéndome la
ropa y pidiendo disculpas. Tal vez su exterior duro se esté suavizando
hacia mí.
Podría haber algo de bondad en él.
—Le preguntaré y te lo haré saber.
—Fabuloso. Hablaremos pronto.
Cuelgo el teléfono y lo guardo en mi sujetador.
Ella quiere venir a mi casa a las seis, lo que significa que tendré que
salir a las cuatro. Me lleva una hora y veinte minutos con el viaje en tren y
las caminatas hacia y desde las estaciones de tren. Y necesitaré ducharme
antes de que llegue, así no apestaré a productos de limpieza.
Eso significa que tendré que preguntarle a Kas si puedo salir dos
horas antes.
Temo el pensarlo.
Pero sabiendo que no tengo más remedio que preguntar, porque esto
es acerca de Jesse, y él es todo lo que importa, obligo a moverse a mis
pies, que todavía están desnudos.
Salgo del cuarto de baño y paso por las alfombradas escaleras,
dirigiéndome a la oficina de Kas. Los nervios están dando vueltas en mi
estómago.
Vamos, Daisy. Lo peor que puede decir es no.
Y ser un imbécil al respecto.
Aguantándome, levanto mi barbilla y camino hacia su oficina. Llego a
la puerta de la oficina y llamo.

—¿Qué? —grita desde el otro lado.
Bueno... eso no es un buen comienzo.
Alcanzando el picaporte, lo doy vuelta y entro en su oficina antes de
cerrar la puerta detrás de mí.
Me vuelvo hacia él, y él se inclina hacia atrás en su silla, con los
brazos apoyados en los apoyabrazos, mirándome con esos ojos negros
como carbón.
Mi estómago se revuelve, y de repente me siento mareada. Junto mis
manos delante de mí.
Sus ojos siguen el movimiento y luego se dirigen hacia mi rostro.
—¿Vas a quedarte allí todo el día, o vas a decirme lo que quieres?
Supongo que el Kas amable que trae ropa y se disculpa se ha ido, y
Kas-túpido está de vuelta.
Trago nerviosa.
—Señor. Matis, sé que este es solo mi segundo día de trabajo aquí, y
de verdad odio preguntar... pero me preguntaba, si llego una hora antes el
viernes y trabajo durante mi almuerzo, ¿sería posible que me fuera a las
cuatro en vez de a las seis?
—No. —Se sienta recto en su asiento y vuelve la silla a su
computadora.
Relámpagos de frustración y cólera vuelan a mi alrededor, zumban
como abejas en mi cabeza. Normalmente no soy rápida para enojarme,
pero este tipo me hace querer gritar hasta perder la cabeza.
Dejando caer mis manos a los costados, entierro los dedos en las
palmas.
—Señor. Matis, no preguntaría si no fuera importante...
—¿Y qué es tan importante que tengas que dejar el trabajo? ¿Una cita
para arreglarte el cabello? ¿Una cita para arreglarte las uñas? —Sus ojos
se arrastran sobre mí—. Pero, mirándote, diría que no es ninguna de esas
cosas. Entonces, ¿qué es tan importante que tengas que dejar el trabajo
temprano?
Imbécil.
Doy un paso hacia atrás, ofendida.
—Lo siento, pero ¿he hecho algo para darle la impresión de que
merezco que me hablen así? Sé que he estado en prisión, pero eso no le da
el derecho de juzgarme por ello. Ni siquiera me conoce. —Apenas digo las
palabras, sé lo ineficaces que son porque suenan débiles a mis propios
oídos.

El fuego enciende sus ojos. La mirada en ellos me da ganas de dar un
paso atrás.
Parece un terrorífico dragón que respira fuego.
Se inclina hacia delante, apretando las manos sobre el escritorio. Su
voz es tan baja que siento que la temperatura en la habitación baja.
—Confía en mí —dice— eso no es por lo que te estoy juzgando.
¿Qué?
—Dios, tú eres... —Me mordí el labio para evitar que las palabras
salieran.
—¿Soy un qué, Daisy? —Entonces, sonríe.
El bastardo sonríe.
Tengo la visión de borrar esa sonrisa usando la silla en la que está
sentado.
Nunca he sido llevada por la violencia, pero este tipo me saca de mis
casillas.
Cerrando los ojos, doy una respiración calmante, deseando estar en
cualquier parte excepto aquí.
¿Por qué este tipo me odia tanto?
—A menos que seas una maga o hayas resuelto la teoría del viaje en
el tiempo, todavía estaré aquí sentado cuando abras los ojos.
¡Argh! ¡Quiero estrangularlo!
Ser llevada de vuelta a prisión por asesinato luce bastante atractivo
en este momento.
Dos días, y ya quiero matar a mi jefe. Esto no está bien. Tengo que

conseguir manejar esto y encontrar una manera de tratar con su Kas-túpi-
dez.

Solo es un hombre. Un hombre cuya opinión acerca de mí no importa.
Todo lo que necesito de él es el cheque de pago al final de cada
semana.
Puedo hacer esto. He manejado peores situaciones.
Abro los ojos, y su rostro presumido y guapo está ahí, mirándome
fijamente.
Fuerzo la sonrisa más brillante que puedo sobre mis labios.
—No es a usted a quien intento desaparecer. Siento haberle hecho
perder su tiempo. Ahora volveré a trabajar.
Me vuelvo hacia la puerta, pero su voz profunda me detiene.
—No me has dicho para qué necesitabas tiempo libre.

Exhalando, pongo los ojos en blanco dirigiendo a él.
—Tenía una cita con la trabajadora social de mi hermano para
discutir sobre conseguir la custodia de él. Pero ahora no importa.
Abrí la puerta y pasé a través de ella antes de que pudiera lanzar otra
pulla hacia mí.
Corro hacia arriba por las escaleras, la ira y la frustración y un
montón de otras emociones queman a través de mí.
Me meto en el cuarto de baño, tomo una toalla doblada del estante, la
presiono contra mi rostro y grito sobre ella.
¡Lo odio!
¡Lo! ¡Odio!
Nunca he tenido un odio tan profundo e instantáneo hacia otro ser
humano como lo hago con Kastor Matis.
No me malinterpreten; odio a Jason. Dios, cómo odio a ese bastardo.
Él es la razón por la que fui a la cárcel.
Pero Kas... es tan jodidamente... malo. Y sin corazón.
Él es... Kas-túpido.
Saco la toalla de mi rostro y doy algunas respiraciones profundas.
Cuando me siento un poco más tranquila, pongo la toalla en el
estante. Luego, poso mi trasero en el borde de la bañera, doblando mis
dedos alrededor de ella, y dejando que cuelgue mi cabeza.
Tengo que llamar a Anne y decirle que no puedo llegar a la cita,
retrasando aún más las cosas con Jesse.
¿Qué tal si no puede volver a verme durante años? ¿O si ella toma el no
llegar a la cita como algo malo, pensando que soy poco fiable?
Realmente necesito dar una buena impresión, y no puedo hacer eso
cuando ni siquiera puedo llegar a la primera cita que ella intentó fijar
conmigo.
Las lágrimas me pican los ojos.
La vida es tan injusta. Después de todo lo que he pasado, solo pensé
que merecía un descanso.
Aparentemente no.
Presiono las palmas de mis manos en los ojos para contener las
lágrimas en ellos, y doy una respiración.
Cuando siento que controlo un poco más mis emociones, alejo las
manos de los ojos, levantando mi cabeza, y mi corazón casi salta del pecho
cuando veo a Kas de pie en la puerta.
—Lo siento. —Me pongo de pie—. Estaba regresando a trabajar.

Su voz me detiene.
—Puedes tomarte el tiempo libre el viernes.
No solo estoy sorprendida por sus palabras, sino por el sonido de su
voz también. Suena gentil. Nunca lo he oído hablar así antes. Ni siquiera
cuando se disculpó antes.
—Gracias —susurro, mirando hacia su rostro.
Su mirada se cruza con la mía. Hay un parpadeo de algo...
¿compasión quizás? Pero se fue tan rápido como llegó.
—Pero quiero que llegues a las siete y media el viernes y que trabajes
durante tu almuerzo para recuperar el tiempo.
—Por supuesto.
—¿Y Daisy?
—¿Sí?
—No vuelvas a recibir llamadas personales en mi tiempo. Lo haces, y
te despediré. —Con eso, se da vuelta y se va.
¿Qué?
¿Sabía... que recibí la llamada de Anne?
¿Cómo?
Miro alrededor del cuarto de baño, de repente me siento muy
incómoda. Un estremecimiento me invade.
Entonces, me obligo a volver a trabajar, para no complicar las cosas.


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mariateresa

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Jue 18 Ene - 19:31

10


Introduzco el código en el teclado numérico y espero a que las puertas
se abran.
Está muy silencioso. Bueno, aquí siempre está muy silencioso, pero
parece especialmente callado. Eso podía tener algo que ver con que son las
siete de la mañana.
Es viernes, y llego temprano, como prometí, así puedo marcharme
para llegar a mi cita con Anne.
No he visto a Kas en toda esta semana. No ha estado aquí cuando yo
lo he hecho. Le pregunté a Cooper dónde estaba y aseguró que Kas haría
esto de vez en cuando, desaparecer durante el día, lo que me tiene
preguntándome dónde puede ir.
Tal vez tiene una novia.
Tengo esta extraña sensación ante el pensamiento.
Quitándomelo de la cabeza, atravieso las verjas y me dirijo al camino
de acceso. Me desvío del camino cuando llego a los cercados.
—Hola, Butterscotch.
Butterscotch se está convirtiendo en mi caballo favorito. Ella es un
palomino4. No, no me he convertido repentinamente en aficionada a los
caballos. Cooper me lo dijo.
He estado pasando el tiempo en la cerca en mi hora de comer.
Conocí a Ellie, Peter, Mack y Tash. Todos eran encantadores.
Especialmente Ellie. Parecía realmente amigable. Me invitó a ir al pub para
comer con ellos la próxima vez que fuesen.
Es agradable que te lo pidan. Ser incluida en algo tan normal como ir
al pub para comer con mis compañeros de trabajo.
Pero, en el fondo de mi mente, no podía evitar preguntarme si todavía
me invitarían si supiesen que acababa de salir de prisión.
La otra cosa que me ha estado molestando es que, claramente, Kas no
le había dicho a nadie que estuve en prisión. Y si estoy siendo honesta,
pensé que lo haría.
Pero no me estoy quejando. Es agradable no ser juzgada en mi lugar
de trabajo. Así que, si Kas está manteniendo la boca cerrada sobre mi
pasado, lo mismo voy a hacer yo.

4 Palomino: Caballo de color tostado con crin y cola de color blanco.

También me encuentro con Dom, el jardinero. Realmente es un tipo
agradable. Después de mi pequeña discrepancia con Kas en mi segundo
día de trabajo, estaba fuera, sentada en mi banco favorito y tomando mi
comida, cuando él se acercó y se presentó.
—Te traje algunas cosas —le digo a Butterscotch. Alcanzando mi
bolso, saco dos de las cuatro manzanas que traje conmigo.
Danger, el compañero de Butterscotch, me observa con las manzanas
y se acerca trotando. Es un caballo enorme. Negro como la noche.
Hermoso.
—No te preocupes. No me olvidé de ti, Danger. —Estiro el brazo y le
doy una manzana.
Mientras giro la cabeza, algo en mi vista periférica me llama la
atención.
Y ese algo hace que me gire completamente.
Kas está de pie en su balcón. Y cuando digo de pie en su balcón,
quiero decir que está de pie sobre la barandilla de piedra.
Permaneciendo allí, con las manos en las caderas, el rostro levantado
hacia el sol de la mañana.
Está vistiendo un pantalón corto negro de deporte y una camiseta
negra.
Se ve como un dios.
Un dios vil.
Se agacha para sentarse al borde de la barandilla, con las piernas
colgando. Luego, desliza su trasero fuera, poniendo el pie en el alfeizar
exterior, manteniendo un agarre en la barandilla con las manos, así que
estaba de pie en el lado equivocado. El lado que no es seguro.
El corazón comienza a latirme con fuerza. Mi mirada está pegada a él.
Observo mientras lanza otra mirada hacia el cielo. Luego, sin dudarlo,
se pone en cuclillas. Una mano todavía en la barandilla, ligeramente se
inclina hacia delante.
Y salta.
El ruido estalla en mis oídos y me doy cuenta que es mi propia voz
chillando:
—¡No!
Luego, estoy corriendo hacia él, todo el tiempo con el corazón en la
garganta.
Va a morir.
¡Oh Dios mío, va a morir y no sé hacer la reanimación cardiopulmonar!
¿Por qué no aprendí a hacer la reanimación cardiopulmonar?

¿Y por qué demonios simplemente saltó?
Mi mente está yendo a un millón por minuto mientras corro hacia él,
mi bolso golpeándome en el costado.
Y observo con fascinado horror que golpea la hierba, aterrizando de
pie, casi de un modo felino. El movimiento hace que ruede hacia delante y
está de nuevo sobre sus pies en segundos.
¿Qué... demonios?
Y aún estoy corriendo.
Kas gira la cabeza, mirándome y su mirada hace que me detenga de
inmediato.
Nos separan unos diez metros.
Me mira durante un largo momento, ni un indicio de emoción en su
rostro.
Luego, el cabronazo sonríe.
Realmente sonríe. Y luego se pone a correr a través de los prados,
dirigiéndose al bosque en la parte trasera de la finca.
¿Yo? Estoy temblando como una hoja, mi corazón yendo a mil por
hora.
¿Qué demonios fue eso?
Intentando recuperar la respiración, me puse las manos sobre las
caderas y levanté la mirada hacia el balcón. Está a unos seis metros de
alto y él, simplemente saltó, como si no fuese nada.
Yo solo... no puedo creer que hiciese eso.
Necesitaba un café.
Bueno, una bebida fuerte probablemente sería agradable, pero como
no puedo conseguir eso, optaré por un golpe de cafeína.
Sintiéndome todavía un poco insegura, rodeo la casa y atravieso la
puerta de entrada abierta. Cuelgo mi abrigo y el bolso en el armario de la
entrada y mi dirijo a la cocina.
Veo un sobre en la encimera con mi nombre en él. Tomándolo, lo abro
y veo dinero y mi nómina en el interior.
Es mi salario. No es una semana completa, ya que solo he trabajado
cuatro días desde que comencé el martes, pero es mi primera paga.
Extrañamente, tengo un nudo en la garganta.
Mi jefe puede ser un idiota, pero tengo un trabajo remunerado. Más
tarde, veré a Anne y estaré un paso más cerca de recuperar a Jesse.
Sonriendo, doblo el sobre y lo meto en el bolsillo de mi vestido.

Pongo en marcha la lujosa máquina de café que tienen y comienzo a
hacer café, imaginando que Kas puede querer un poco cuando vuelva.
Porque segurísimo que yo necesito un poco después de eso.
Me sirvo un café y comienzo a llenar el lavaplatos con el plato y las
cacerolas de la cena de Kas de anoche. Pongo el lavaplatos en marcha y
comienzo a limpiar el horno, que dejó como un desastre, bebiendo café
mientras trabajo.
He acabado mi café y estoy lavando mi taza, pensando que abordaré
la oficina de Kas mientras está fuera. Entonces, la puerta trasera se abre,
y el hombre aparece, como si lo hubiese conjurado.
Su cabello está despeinado de manera inusual. Un brillo de sudor
está cubriendo su piel, su maldita camiseta pegada a su cuerpo. Los
músculos de sus brazos están... vaya, y sus piernas... dulce Jesús, están
realmente tonificadas.
Honestamente, nunca se ha visto tan excitante.
Tengo esta repentina imagen de acercarme a él. Ponerme de rodillas.
Besar esas rodillas, luego bajar ese pantalón corto y...
—¿Café? —chillo, girándome rápidamente, así no puede ver que me
estoy sonrojando.
¿Qué demonios está mal conmigo? Ni siquiera me gusta este tipo.
Es vil y salta de su balcón, casi provocándole a su empleada un
ataque al corazón.
—Un café estaría bien. Gracias.
Tomo una taza de la estantería y le sirvo café.
—¿Leche? —pregunto.
—No. Solo.
Le tiendo la taza y doy un paso atrás, apoyándome contra la
encimera.
—Olvidé que hoy ibas a venir temprano. —Su voz es baja.
¿Ese es el porqué hiciste esa locura de salto? ¿Porque pensaste que
estabas solo?
Luego, me tenso, esperando que no vaya a cambiar de idea sobre
dejarme salir antes hoy.
Me encuentro con su mirada fija.
—Espero que no sea un problema.
—No es un problema. —Aparta la mirada hacia la puerta—. Voy a
tomar una ducha. —Se aleja, llevándose la taza con él.
Y simplemente no puedo evitarlo.

—¿Qué fue eso de antes? ¿Tú saltando del balcón?
Ahí está, lo dije.
Tenía que hacerlo, o me habría molestado todo el día.
Se detiene. Puedo ver claramente la línea de tensión sobre sus
hombros.
Permanece ahí tanto tiempo que pienso que no va a responder nada.
—Parkour —comenta sin girarse.
¿Parkour?
Después, se aleja sin otra palabra.
En el momento que está fuera de mi vista, saco el teléfono del bolsillo,
abriendo Google, tecleo parkour y pulso buscar.


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