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Lectura Enero 2018

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Jue 18 Ene - 19:34

INDICE
DIA 15 : Ante-prologo; Prologo; Capitulo 1.
DIA 16 : Capitulos 2; 3; 4.
DIA 17 : Capitulos 5; 6; 7.
DIA 18 : Capitulos 8; 9; 10.
DIA 19 : Capitulos 11; 12; 13.
DIA 20 : Capitulos 14; 15; 16.
DIA 21 : Descanso y Comentarios
DIA 22 : Capitulos 17; 18; 19.
DIA 23 : Capitulos 20; 21; 22.
DIA 24 : Capitulos 23; 24; 25.
DIA 25 : Capitulos 26; 27; 28.
DIA 26 : Capitulos 29; 30; 31.
DIA 27 : Capitulos 32; 33; 34.
DIA 28 : Descanso y Comentarios
DIA 29 : Capitulos 35; 36; 37.
DIA 30 : Capitulos 38; 39; 40.
DIA 31 : EPILOGO


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mariateresa

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Maga el Jue 18 Ene - 20:23

rayos! en serio Jas puede ser un idiota, lo bueno es que se disculpo por mojarla y la dejó salir temprano. Creo que ya le gusta Daisy, parec disfrutar hacerla enojar. awww me encanta♥️
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Maga

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por yiniva el Jue 18 Ene - 20:26

A mi también me mojo un camión completita, pero me dio un ataque de risa, fue tan sorpresivo je, je,. Pero obviamente Daisy esta pasando por mucho ahorita, me gusto que de cierta manera lo enfrentará,  a veces me desespera la actitud de Kas, siento que cae gordo, la trata super mal, pero ya hay atracción, tal vez su forma de ser es una manera de alejarla . Esperemos que la visita salga bien.


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yiniva

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por IsCris el Jue 18 Ene - 22:34

jajaja como siempre el tio Google al rescate. Me gusto este capitulo tuvo sus momentos de risa jajaja
Ni imaginarme que me mojen en la calle asi. Kas va soltando, pasito  a pasito suave, suavecito como dice despacito


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IsCris

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Veritoj.vacio el Jue 18 Ene - 23:07

De repente es malo y de pronto amable, creo que hay algo mas con él y tambien esta involucrada la desaparecida.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Yani el Vie 19 Ene - 6:52

Gracias! Después de todo lo que tuvo que pasar, la sigue pasando mal esta mujer, es verdad que necesita un poco de tregua...
Qué lento es todo en cuanto a recuperar a su hermano, que feo cuando lo del sistema no comprenden su apuro y se toman su tiempo para todo, quiere un pronto reencuentro con jesse y que todo esté bien, que no haya vivido ninguna experiencia traumática y nada por el estilo.

Y me quedé con la duda sobre lo que era eso que hacía Kass, también voy a buscar en Google jajaja




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Yani

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por berny_girl el Vie 19 Ene - 7:44

Daisy no es uno de los personajes que mas me llama la atención, tiene cierta tendencia de autovictimisarce, cosa que me carga.
Kas sigue siendo un misterio no sabemos nada del

Enviado desde Topic'it


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Vie 19 Ene - 20:14

ese hombre es muy exasperante por un lado es arrogante y maleducado pero tambien tiene su lado amable se ve poco pero esta ahi muuy en el fondo .
y que es eso del parkour???
esto es chicas...



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mariateresa

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Vie 19 Ene - 20:18

11


Resulta que el parkour, o freerunning, como también es llamado, es el
arte de moverse rápidamente por un lugar, normalmente un área urbana.
El traceur, que es el término correcto para una persona que practica
parkour, se mueve por los alrededores o sobre obstáculos corriendo,
saltando y trepándolos.
Saqué todo eso de internet.
Después que terminé de leerlo, me sentía un poco fascinada. Vi que
había muchos videos online. Pero no quería que Kas me atrapara usando
mi teléfono, así que tuve que esperar hasta salir del trabajo.
En el momento que estuve fuera de allí, volví a Google y miré videos
todo el camino hacia la estación y durante el viaje a casa en tren.
No puedo creer que Kas haga parkour. No porque no está en forma,
porque claramente lo está, sino porque...bueno, es muy genial, y él es un
miserable desgraciado.
Pero, obviamente, hay otro lado suyo del que no sé nada.
Y me da cierta curiosidad.
No lo vi por el resto del día. Cuando bajó de ducharse, se metió en su
oficina y lo dejé hacerlo.
Golpeé su puerta a las cuatro para hacerle saber que me iba, y él me
gritó desde el otro lado de la puerta, así que me apresuré a salir.
Y, ahora, estoy en casa, esperando que Anne llegue.
Estoy duchada y lista, usando mi mejor ropa de madre. Me he puesto
un vestido azul pálido. Es un vestido viejo, pero es lindo, respetable. Tiene
mangas cortas y un lindo cinturón alrededor de la cintura. Mi cabello está
atado en una trenza. Y me apliqué una ligera capa de maquillaje.
Estoy lista para ir.
Cece trabaja hasta las ocho, así que tengo la casa para mí.
Las galletas están en un plato en la mesa de café en la sala de estar.
El té en la tetera y el café en la jarra en una bandeja. Las tazas están listas
junto con la leche en una jarra y cubos de azúcar en la olla.
Estoy lista para mostrarle a Anne que he cambiado.
Incluso aunque no he cambiado. No en realidad. En el fondo, soy la
misma persona que siempre he sido. Solo un poco más desconfiada de lo
que solía ser.

Pero Anne ve lo que lee en un papel. Me ve como una ladrona y una
ex convicta. Una mujer que ocultó el hecho de que su madre había huido y
abandonado a sus hijos.
Los Servicios Sociales no ven lo bueno en mis acciones. No les
importa que haya roto mi culo trabajando para mantener un techo sobre la
cabeza de Jesse y poner comida en su estómago. Que, todos los días, me
aseguraba de que supiera cuánto era amado.
A Servicios Sociales no le importaba nada de eso.
Todo lo que ven es una mentirosa. Una ladrona. Una criminal.
Todo por culpa de Jason.
Pero no voy a ir ahí. Hoy va a ser un buen día.
No pensaré en ese pedazo de mierda.
Voy a recuperar a Jesse.
Voy a mostrarle a Anne que la verdadera Daisy, la responsable y la
confiable Daisy, ama a su hermano como su propio hijo. Él es mi hijo. Haré
lo que sea por él.
Suena el timbre y una ola de nervios me recorre. Levantándome del
sillón, paso mis temblorosas manos por mi vestido y voy hacia la puerta.
Abriéndola, veo una mujer del otro lado. Parece estar en sus
cincuenta. Rellenita. Cabello negro rizado que le llegaba al hombro. Rostro
amable.
—¿Anne? —He hablado con ella muchas veces por teléfono, pero
nunca la conocí en persona.
—Sí. Y tú debes ser Daisy. Jesse y tú tienen el mismo color de ojos.
Adorable. —Sonríe.
Jesse y yo tenemos ojos color ámbar con manchas de color avellana
en ellos. Bajo ciertas luces, parecían casi dorados. Es un color bastante
inusual, uno que heredamos de nuestro padre.
Es una de las cosas que en verdad me gustan sobre mí.
—Pase. —Sonrío, retrocediendo para dejarla entrar.
Cierro la puerta y la guio hacia la sala de estar. Toma asiento en el
sillón, colocando su enorme bolso en el suelo junto a ella. Me siento en la
silla de enfrente.
—Tiene una casa encantadora.
—¿Le gustaría recorrerla? —ofrezco.
—Té primero, si eso está bien. —Sonríe—. No he tenido una taza
desde el almuerzo y me muero por una.
Con una sonrisa, me estiro y sirvo té en una taza.

—¿Leche y azúcar?
—Solo leche por favor.
Vierto la leche, lo mezclo con una cuchara y se lo entrego. Me sirvo
una taza de café, añadiendo leche.
—Sírvase los bizcochos que quiera —le digo.
Toma su té.
—Oh, que deliciosa taza de té —me dice.
Siempre me han dicho que hago buen té, incluso aunque nunca lo
bebo. No sé qué hago cuando se trata del té para que tenga tan buen
sabor. Supongo que solo tengo un toque con el té.
Sonrío y sorbo mi café.
Baja su taza y mete la mano en su bolso, sacando una carpeta verde.
Tiene el nombre de Jesse en el frente.
Mi corazón late un poco más rápido.
—Entonces, ¿cómo han estado las cosas desde que saliste? —me
pregunta Anne.
—Muy bien. —Sonrío, bajando mi taza de café—. Es agradable, no
tener que ducharse con otras veinte mujeres. —Oh Dios, ¿en verdad acabo
de decir eso?—. Es decir, están muy bien. Como si nunca me hubiera ido.
Por supuesto, fue un poco extraño al principio, usted sabe, estar libre,
pero vivir con Cece ha ayudado mucho. Ella es mi roca. Y empezar mi
nuevo trabajo, por supuesto, ha ayudado. —Deja de hablar. Ya para de
hablar.
—¿Cómo está yendo el trabajo?
Estoy tan nerviosa que estoy comenzando a sudar.
—Muy bien. —Si no fuera por mi jefe bipolar—. En verdad lo estoy
disfrutando.
—Estás trabajando en —saca una hoja de la carpeta y la mira—, la
Finca Matis, como ama de llaves.
—Es correcto. —Junto mis manos en mi regazo.
No quiero hablar de mi trabajo. Quiero hablar de Jesse. Pero necesito
dejarla tomar el mando aquí.
—Obtuve mi primer sueldo hoy. —Sonrío.
Me mira con sus ojos amables.
—Eso es genial, Daisy. Estoy muy complacida de que las cosas estén
funcionando para ti.
—Yo también. —Sonrío, probablemente demasiado entusiasta, pero
me estoy sintiendo algo nerviosa y agitada—. ¿Puedo preguntar... cómo

está Jesse? Sé que, la última vez que hablamos, bueno, no la última vez; la
antepenúltima vez, cuando todavía estaba en prisión dijiste que lo estaba
haciendo bien. Subiendo sus notas.
Cuando me encarcelaron, Jesse se descarriló por un tiempo. Siempre
había sido un buen chico, un chico dulce y lo había hecho bien en la
escuela. Pero empezó a comportarse mal. Dejando que sus notas bajaran.
No se había portado así cuando papá murió o mamá nos abandonó.
Pero lo hizo cuando me fui. Eso fue difícil de aceptar, sabiendo lo que
involuntariamente había dejado pasar, y cuánto lo había afectado.
Sé que fue porque yo era todo lo que le quedaba.
—Sigue haciéndolo bien. Sus notas estaban casi tan altas como
antes. Sus maestros están contentos con su progreso. Recientemente
empezó a jugar fútbol. Él y algunos de los chicos con los que vive tienen
un equipo. Tim Marshall, el líder de la casa de los chicos, es el entrenador.
Han estado compitiendo en un torneo local.
—Eso es tan genial. Me encantaría verlos jugar en algún momento.
No dice nada sobre eso, y su inacción cae como rocas en mi estómago.
Esta esa pausa horrible... y hace que mis ojos ardan y mi estómago
duela.
—No voy a recuperarlo, ¿verdad?
Me mira directo a los ojos.
—No es un no, Daisy.
—Pero no es un sí.
—Puedo ver lo bien que lo estás haciendo. Y cuán duro estás
intentado hacer una buena vida para Jesse y tú. Pero solo has estado
fuera de prisión por cuatro días, y estás en libertad condicional. No sería
responsable de mi parte volver a poner a Jesse bajo tu cuidado en la
situación actual. Pero habiendo dicho eso, podemos volver a evaluarlo en
seis meses y ver dónde estamos.
Seis meses.
Siento que estoy muriendo por dentro.
Las lágrimas están luchando en mis ojos. Mi labio inferior tiembla. Lo
muerdo.
—Daisy, la finalidad aquí es devolver a Jesse con su familia, y esa
eres tú. Pero tengo que asegurarme de que el ambiente en el que lo ponga
sea uno estable. Necesitas tiempo para aclimatarte a la vida en el exterior.
Y esto te dará tiempo para estabilizar tus finanzas, poner tu vida en un
buen lugar y prepararte para el regreso de Jesse.
—Podré... —Mi voz se rompe, así que aclaro mi garganta y parpadeo
las lágrimas—. ¿Seré capaz de verlo?

—Absolutamente. He hablado con Jesse y él quiere verte.
—¿Sigue enojado conmigo?
Presiona sus labios.
—El enojo ha disminuido. Es como que alberga cierto resentimiento,
pero no tengo duda de que, una vez que empiecen a pasar tiempo juntos,
lo superará en poco tiempo.
—¿Cuándo podré verlo?
—Estaba pensando en el próximo sábado. Siempre y cuando Jesse
esté de acuerdo, no veo problema con que lo recojas y pasen el día juntos.
Tendrá que volver a las cinco para la cena. Pero, aparte de eso, el día será
de ustedes para hacer lo que deseen.
—Gracias —le digo.
Toma su taza de té y bebe un largo trago antes de volver a ponerla en
la mesa.
—Bueno, debo irme. Mi marido debe tener la cena esperando por mí.
Me pongo de pie al mismo tiempo que ella.
—Oh, antes de que me olvide, aquí está la dirección del lugar donde
vive Jesse. Llamaré el lunes para hacerles saber a Jesse y a ellos que irás.
Me entrega un pedazo de papel, el cual miro antes de doblarlo en mi
mano.
La acompaño hasta la puerta.
—Gracias por venir a verme —le digo.
Pone su mano en mi brazo.
—Intenta no sentirte desanimada, Daisy. Solo intenta recordar que
ambas tenemos el mismo objetivo, hacer lo que es mejor para Jesse.
Quiero decirle que yo soy lo mejor para él. No que viva en la casa de
esos chicos con un grupo de extraños, sino que esté aquí con su familia.
Por supuesto, no digo nada. Solo sonrío y asiento.
—Hablaremos pronto. —Sale—. Y ten un buen momento con Jesse el
próximo sábado. Llámame el lunes para hacerme saber cómo fue.
—La llamaré durante el receso para almorzar.
—Perfecto. Hablaremos entonces.
La observo irse y luego cierro la puerta.
Me apoyo contra esta, una vez más luchando con las lágrimas en mis
ojos.
No voy a recuperarlo.

Pero voy a verlo en solo una semana. Eso es algo bueno. Sé que lo es,
pero solo lo quiero conmigo devuelta aquí.
¡Maldito Jason! Arruinó mi vida.
Pero más que nada, estoy enojada conmigo misma por ser tan crédula
y estúpida. Por no ver que estaba siendo engañada.
Escucho sonar mi teléfono en la sala de estar. Voy a buscar mi
teléfono y veo un mensaje de Cece.
¿Todavía sigue ahí? He terminado de trabajar temprano, pero
puedo quedarme por aquí si necesitas más tiempo.
Decido llamarla en lugar de enviarle un mensaje.
—Hola —dice.
El sonido de su voz rompe mi determinación, y se me escapa un
sollozo. Presiono un puño contra mi boca.
—Dais ¿qué sucedió? —pregunta, preocupada.
Bajando mi mano, mi voz temblorosa, digo:
—No voy a recuperar a Jesse. Bueno, al menos no en poco tiempo.
—Oh, Dais...
—Tengo que demostrarles que soy lo suficientemente responsable
como para cuidarlo y que no voy a volver a terminar en la cárcel.
—Ya eras todas esas cosas. ¡Maldito Jason! —Está furiosa—. Lo juro
por Dios, cuando encuentre a ese bastardo, lo voy a matar. ¡Colgarlo por
sus pelotas y cortarle su pene!
Su enojo por Jason me tranquiliza un poco. Cece nunca ha sido
tímida para hablar. Sé que se pregunta por qué no me enojo como ella.
Pero sé que enfurecerme con Jason no me va a ayudar a recuperar esos
dieciocho meses. Y seguro como el infierno que no me ayudará a recuperar
a Jesse.
—Si le cortas la polla, ¿la cuerda no continuaría deslizándose por sus
pelotas?
—No, porque lo ataría tan fuerte que la circulación en su saco se
cortaría, y entonces sus bolas solo se encogerían y morirían.
—¿Pero no se desprenderían, y entonces él quedaría libre?
—Tal vez. Pero por lo menos estaría son polla y sin pelotas.
Eso me hace reír.
—Siempre logras hacerme sentir mejor, Ce.
—Soy la reina de la comedia.
—Eso eres.
—Entonces, ¿qué más dijo Anne?

—Dijo que podía ver a Jesse. El próximo sábado.
—Esas son buenas noticias.
—Lo son. Yo solo... —Mi sonrisa se desvanece, la tristeza filtrándose.
—Lo sé. Lo quieres en casa. Yo también lo quiero en casa. Mira, estoy
saliendo del trabajo. Voy a comprar una botella de vino camino a casa. Así
que te veo en veinte.
—Gracias, Ce. Te veo pronto. —Cuelgo el teléfono y apoyo mi cabeza
contra el sillón.
No puedo creer que fuera tan estúpida de creer que, si me vestía bien
y le daba té y galletas, me dejaría tener a Jesse de vuelta.
Es decir, no esperaba recuperarlo mañana, pero... seis meses...
Dios, soy tan estúpida.
Debí haber sabido que nada es tan fácil para mí. Tengo que luchar
por todo en esta vida.
Otro sollozo se escapa, y esta vez, no lo detengo. Solo dejo correr las
lágrimas.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Vie 19 Ene - 20:21

12


En los auriculares, estoy escuchando a OneRepublic “Wherever I Go”.
Consigo los productos de limpieza, cubo y fregona, y engancho la
aspiradora debajo de mi brazo. La arrastro por el suelo, dirigiéndome hacia
el gimnasio.
No he visto a Kas desde que llegué hace una hora, y la puerta de su
oficina está cerrada, así que imagino que está allí.
Realmente necesito limpiar su oficina, pero no estoy de humor para
ser gruñida, así que esperaré hasta que él emerja, y luego me encargaré de
limpiar allí. Pero, mientras tanto, daré un buen repaso al gimnasio.
Cuando llego a la puerta, mis manos están llenas, así que presiono el
mango con el dorso de mi mano y empujo la puerta abierta con mi trasero.
Retrocedo en el cuarto, tirando la aspiradora a través. Pongo las cosas de
limpieza abajo, giro en el lugar, y me paro ante la vista de Kas y otro tipo
luchando. Bueno, cuando digo luchando, supongo que están entrenando.
Una gran alfombra esta tendida en el piso del gimnasio. Kas y el otro
tipo están descalzos, con el torso desnudo, llevando solo pantalón corto.
Sus manos están envueltas, como luchadores. El cabello de Kas está atado
con una liga. Nunca he visto su cabello así antes. Se ve bien... sexy.
Él tiene su espalda hacia mí, así que puedo ver los músculos
definidos allí, junto con sus amplios hombros. El sudor le cae por la
espalda.
Santo infierno.
Extraigo los auriculares de mis oídos, completamente fascinada.
Debería irme. Me iré.
Ahora sería un buen momento, ya que ninguno de los dos me ha
notado.
Bien, Daisy, toma tus cosas y vete.
Estoy a punto de dar la vuelta y hacer mi salida cuando el chico con
el que Kas está entrenando, capta mi atención y sonríe.
 ́Levanta una mano a Kas, deteniéndolo. Sus ojos vuelven a mí.
—Hola —dice. Sonriendo otra vez, me da una elevación de la barbilla.
La cabeza de Kas gira tan rápido que me sorprende que no se rompa
el cuello.

En el momento en que sus ojos me golpean, algo que luce mucho
como pánico entra en sus ojos. Pero se ha ido rápidamente, sustituido con
ira.
Apartando sus ojos de mí, camina más allá de su socio de
entrenamiento, bien, más como que pisa fuertemente, y se dirige sobre el
borde de la estera. Toma una camiseta del piso y la tira sobre él, sus
movimientos ásperos y espasmódicos.
Luego, se vuelve hacia mí. Enojado ni siquiera cubre la mirada en su
rostro ahora mismo.
Me preparo para un regaño severo.
—Tienes que aprender jodidamente a golpear —estalla.
Eso me hace retroceder un paso.
Es la primera vez que lo escucho maldecir. Y realmente no me gusta
que estuviera dirigido a mí. Todo lo que hice fue caminar en una
habitación, por el amor de Dios.
—Lo siento. No me di cuenta de que había alguien aquí.
—Bueno, si hubieras golpeado, entonces lo habrías hecho.
Mis ojos parpadean incómodamente al otro tipo de la habitación, que
sorprendentemente frunce el ceño hacia Kas.
Al menos no soy la única que piensa que está actuando como un
idiota en este momento.
—Punto a favor. Pero por favor no me maldigas de nuevo. Soy tu
empleada, no un perro.
Sus manos se aferran a sus caderas, su rostro se endurece de ira.
—Soy plenamente consciente de exactamente quién eres. Y, para que
lo sepas, nunca diría a un perro que se vaya a la mierda. A mí me gustan
los perros.
Podría también tan solo haber golpeado la parte posterior de mis
piernas.
¡Imbécil!
La rabia y el dolor y cientos de otras emociones queman a través de
mí. Y es peor porque alguien está aquí para oírlo hablarme de esta
manera.
Mis mejillas arden de vergüenza.
Estoy a punto de decirle que se vaya a la mierda y salir de aquí,
cuando su compañero de entrenamiento dice:
—Relaja la mierda, Kas.

Levanto los ojos para ver al tipo caminando hacia mí, con una sonrisa
amable en su rostro.
Se detiene frente a mí.
—Soy Jude, un amigo de Kas. —Extiende su mano para que la agite.
¿Kas tiene amigos?
Miro hacia la mano de Jude y luego levanto mis ojos hacia su rostro.
Estoy tratando desesperadamente de mantener mis ojos fuera de su
pecho desnudo. Tiene un buen pecho y brazos y... bueno, es el primer tipo
que he visto semi-desnudo en mucho tiempo.
Y está en forma.
Seriamente en forma.
Rasgando al infierno con un poco de tinta en su bíceps que va por
encima de su hombro. Su piel es del color del chocolate con leche. Su
cabello negro está cerca al rapado. Es unos centímetros más bajo que Kas.
Uno ochenta, diría yo. Y tiene los ojos verdes más asombrosamente
vividos, un contraste total a su cabello y color de piel.
—Daisy. —Tomo su mano y la agito.
—Oh, tú eres Daisy. —Soltando mi mano, mira a Kas.
Kas frunce el ceño, agitando levemente la cabeza, y Jude se ríe.
Um, ¿qué?
Y él ha oído hablar de mí. ¿Qué diablos se supone que significa eso? ¿Y
qué fue el ceño fruncido y la cabeza sacudiendo por todas partes?
Jude trae sus ojos de vuelta a mí.
—Ignora a Kas. Solo está furiosos porque le estaba pateando el
trasero.
Kas se burla, haciendo que Jude me sonría.
Él tiene una sonrisa realmente agradable.
Honestamente, si yo fuera mantequilla, me derretiría ahora mismo.
—Y, aquí estaba yo, pensando que era la causa eterna de su mal
humor.
—No, no lo tomes personalmente. Kas es solo un miserable bastardo
el noventa por ciento del tiempo.
—¿Y el otro diez por ciento?
—Generalmente está durmiendo.
Jude sonríe, y me río.
—Todavía estoy aquí —gruñe Kas mientras se acerca a nosotros.
Jude me guiña el ojo, haciéndome sonreír de nuevo.

—¿Estaban boxeando? —le pregunto a Jude mientras Kas se detiene
junto a él.
—MMA —responde Kas, forzando mis ojos a los de él—. Artes
marciales mixtas —termina.
—¿Te gusta el MMA? —pregunta Jude.
—Está muy bien. —Me encogí de hombros antes de echar una ojeada
a Kas, que está frunciendo el ceño. Juro, que a veces, casi parece que está
sufriendo cuando me mira.
—Terminaremos dentro de una hora —dijo Kas, con un tono muy
fuerte—. Limpia mi oficina ahora. Es el tiempo de que lo hagas.
Tengo que detenerme de decir: ¡La razón por la que nunca la he
limpiado es porque siempre estás ahí!
Reprimo un suspiro y digo:
—Bien.
Me doy la vuelta, tomo mi cubo y los suministros de limpieza y
engancho la aspiradora bajo mi brazo.
—¿Necesitas una mano? —pregunta Jude detrás de mí.
Le miro de nuevo, ignorando la mirada de Kas en mí.
—Estoy bien, pero gracias.
—Fue un placer conocerte, Daisy.
—Igualmente.
Empiezo a caminar hacia la puerta. La sorpresa me tiene casi
tropezando conmigo misma, cuando Kas rápidamente se mueve más allá
de mí y mantiene la puerta abierta para mí.
Bueno...
—Gracias —digo.
—¿Cómo fue tu reunión? —pregunta Kas en voz baja, deteniéndome,
conmocionada.
Realmente no entiendo a este tipo. Un minuto, es Kas-túpido, siendo
un cretino total para mí. El siguiente, es Kas-agradable, preguntando
cómo fue mi reunión.
Sus cambios de humor realmente están empezando a darme esguince
cervical.
Me vuelvo hacia él para encontrar que sus ojos son suaves y fijos en
mí. Un fuerte contraste con la forma en que me miraba hace unos
segundos.
Le doy una sonrisa triste.

—No tan bien como esperaba. Pero gracias de nuevo por dejarme
tener el tiempo libre. Lo aprecio.
Con la mano todavía en la puerta, Kas levanta un hombro,
encogiéndose de hombros.
Nos miramos el uno al otro durante un largo segundo. Siento que una
tensión comienza a elevarse en el aire entre nosotros. Sus ojos se
oscurecen y parpadean. Veo que su mano se aprieta alrededor de la
puerta. Mi propia respiración está llegando más rápido. Mi piel hormiguea
a la vida bajo su intensa mirada.
Entonces, como si volviera a sus sentidos, retrocede, abriendo la
puerta con más fuerza. Camino a través de ella.
—Lamento que las cosas no funcionaran para ti. —Las suaves
palabras de Kas alcanzan mi espalda.
Lo miro de nuevo.
—Sí, yo también.
Entonces, solo me mira de nuevo. Esta vez no hay calor en sus ojos,
pero definitivamente hay algo. Casi como un hilo invisible que nos une.
Entonces, miro mientras su rostro se apaga. Él me da un seco
asentimiento y suelta la puerta, dejándola cerrarse.
Me quedo mirando la puerta cerrada.
¿Quién es este chico?
Soltando un suspiro, me vuelvo para alejarme, pero uno de los
aerosoles de limpieza se escapa de mi mano.
—Mierda —murmuro.
Me agacho para recogerlo, y es entonces cuando oigo decir mi nombre
detrás de la puerta.
Por supuesto, tengo que escuchar.
—Así que, esa es Daisy.
—Mmm —responde Kas.
—Ella parece agradable. Sexy, también. No mencionaste eso.
—¿Por qué lo haría?
Espera... ¿eso fue Kas diciendo que piensa que soy sexy de una
manera indirecta?
—Entonces, ¿de verdad admites que crees que es sexy? —Jude suena
realmente sorprendido por esta admisión.
Kas suspira.
—Por supuesto que creo que es sexy. Un hombre tendría que estar
ciego para no ver que lo es.

Vaya. Él piensa que soy sexy.
Ignoro firmemente la emoción que me atraviesa.
—¿Y?
—¿Y qué?
—¿Y qué vas a hacer al respecto?
—No voy a hacer absolutamente nada al respecto.
—Vamos, Kas. —El tono de Jude es burlón, persuadiendo.
—Ella trabaja para mí. Fin de la historia.
Hay una larga pausa.
Entonces, escucho a Jude decir:
—Bueno, si no vas a invitarla a salir... entonces yo lo haré.
—Jude... —El tono de Kas es como una advertencia.
Interesante.
Um, espera... no estoy molesta de que Kas está enfadado por la idea
de que Jude me pida salir.
¿Lo estoy?
—¿Qué? No vas a invitarla a salir —insiste Jude—. Ella es sexy como
la mierda, y parece una chica realmente interesante.
—No la conoces. —Su tono es realmente áspero y contundente.
Vaya. Bueno. Eso duele.
—Ese es el punto de invitarla a salir, Idiota. Ya sabes, para poder
conocerla.
—No está pasando. Daisy está fuera de tu alcance. —La voz de Kas
suena como un gruñido.
Um, ¿Qué?
Jude se ríe.
—¿Fuera de los límites? ¿Solo para mí o para todos?
Hay una pausa, y entonces Jude se ríe de nuevo.
—Tú quieres follarla.
—¡Jesucristo! ¿Podrías cerrar la boca sobre Daisy? —Kas ataca.
—Oye, no hay necesidad de ponerte nervioso, hombre. Pero sé sincero
por un segundo. Esta es la primera vez en todos los años que te conozco
que te he visto salirte de tus casillas por una chica. Eso tiene que
significar algo.
—No significa nada.
—Venga...

—En serio, Jude —dice Kas con brusquedad—. Solo jodidamente
para, ¿quieres?
Hay un largo silencio.
Entonces, escucho a Jude decir:
—Considéralo parado. ¿Entrenemos de nuevo?
—Sí.
Jude se ríe entre dientes.
—Vamos, chico guapo. Dame tu mejor golpe.
Sabiendo que su conversación sobre mí ha terminado, me alejo de la
puerta.
Camino por el pasillo aturdida, no estoy realmente segura de qué
hacer con lo que acabo de escuchar.
A Kas le gusto. Bueno, él piensa que soy sexy.
Jude también, pero eso no tiene nada que ver.
Pero Kas... él es un idiota conmigo, todo el tiempo. Si me gusta
alguien, entonces tiendo a ser amables con ellos.
Estoy muy confundida ahora mismo.
—¿Daisy?
Mis ojos se elevan, mis entrañas saltan como si me hubieran atrapado
haciendo algo mal.
Es Cooper.
—Hola. —Me estampo una sonrisa.
—Hola. ¿Todo bien?
Asiento.
—Solo venía a tomar algo de leche. Salimos a correr y estoy muriendo
por una taza de té.
—Por supuesto. ¿Quieres que la tome por ti?
—Parece que tienes las manos llenas. —Asiente hacia las cosas que
estoy llevando—. ¿Qué tal si te ayudo con estas cosas, y entonces podemos
conseguir la leche juntos?
—Claro —le digo, sonriendo, mientras le entrego el cubo, mis
pensamientos sobre Kas momentáneamente olvidados.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Vie 19 Ene - 20:25

13


Estoy nerviosa.
Asustada y mucho más aterrorizada de cómo Jesse va a ser cuando lo
vea.
Dios, me pregunto cómo será ahora. No lo he visto en tanto tiempo,
no desde el día en que me sentenciaron en la corte.
La voz suave de Cece viene detrás mí.
Estamos sentadas en al auto de Cece, al otro lado de la calle donde
Jesse vive. Ella se ofreció a dejarme antes de ir al trabajo.
—No. —Niego—. No sé si puedo hacer esto, Ce.
He querido ver a Jesse tanto desde mi liberación, pero ahora que
estoy tan cerca que suceda, estoy enferma de nervios.
Ella pone su mano sobre la mía, agarrándola.
—No hay necesidad de tener miedo. Es solo Jesse, ese dulce niño que
criaste, que te adora.
—Ya no. Me odia.
—No, no lo hace. Tiene catorce años y está enojado, y tiene un
enorme chip en el hombro porque se convenció que lo habías dejado. Sabe,
en el fondo, que no es verdad. Solo tiene que verte. Creo que, una vez que
te vea y comiencen a hablar, las cosas estarán bien.
Miro la seguridad de sus ojos y trato de sentirla yo misma.
—Sí, tienes razón. —Forcé una sonrisa—. Gracias por traerme. —Me
inclino y beso su mejilla—. Ten un buen día en el trabajo. Nos vemos en
casa más tarde.
—Que tengas un buen día —me grita mientras salgo del auto—. Y
mándale saludos de mi parte a nuestro chico.
—Lo haré. —Le levanto el pulgar y luego cierro la puerta.
Miro su auto alejarse, y luego cruzo la calle hasta la casa de los
chicos, donde vive Jesse.
Subiendo los escalones a la puerta principal, mis piernas tiemblan.
Tomo una respiración profunda y levanto una mano temblorosa para tocar
el timbre.
Espero, mi pierna sacudiéndose en el acto.

A través del cristal esmerilado, veo a alguien acercándose. Entonces,
la puerta se abre, revelando a un hombre de cabello castaño claro, que
parece estar en sus treinta años.
—Hola, soy Daisy Smith, la hermana de Jesse. Me dijeron que
preguntara por Tim Marshall.
—Soy Tim. —Sonríe—. Es bueno conocerte finalmente, Daisy. He
escuchado mucho de ti.
¿De verdad?
Eso debe significar que Jesse ha hablado de mí.
Es justo lo que necesitaba para aliviar mis nervios y levantar un poco
mi ánimo.
—Entra —me dice.
Entro. Tim cierra la puerta detrás de mí.
Está tranquilo en la casa, y me pregunto dónde están los demás
chicos que viven aquí.
Como si leyera mi mente, Tim dice:
—La casa está vacía, aparte de Jesse, por supuesto. Los chicos han
salido a comprar helados con Jenna, que trabaja aquí conmigo —explica—.
Pensamos que sería bueno darle a usted y a Jesse un poco de espacio.
—Gracias. —Sonrío, pero se siente torpe en mis labios. Mis manos
están temblando. Mi cabeza parece que está a punto de explotar. Pego mis
manos frente a mí, tratando de aliviar el temblor.
—Jesse está en la sala de estar.
—Bueno. Gracias.
—Puedes respirar. —Me da una sonrisa gentil. Me río suavemente,
exhalando—. Sé lo nerviosa que te debes estar sintiendo ahora mismo.
Pero, confía en mí cuando digo, va a estar bien. Jesse nunca admitirá esto,
pero está igual de nervioso por verte.
—¿En serio? —Odio pensar que Jesse se sienta nervioso, pero ayuda
saber que no estoy sola en esto y que en realidad quiere verme.
—No le digas que te lo he dicho, pero se levantó a las seis y media de
la mañana. Se duchó y se puso su mejor ropa. Para un chico al que tengo
que poner una bomba para sacarlo de la cama para ir a la escuela todas
las mañanas y prácticamente meterlo en el jardín para que se bañe...
bueno, dice mucho.
—Sí. —Sonrío, pero sus palabras también me afectaron. Diciéndome
lo mucho que Jesse ha cambiado.
El Jesse que conocía siempre estaba despierto y fuera de la cama
temprano. Y le encantaba tomar baños.

Me he perdido tantos cambios en su vida.
Tim camina por el pasillo. Deteniéndose en una puerta, la abre.
—Jesse... Daisy está aquí.
Sigo adentro detrás de Tim.
Y allí está él, la única razón por la que salgo de la cama cada mañana.
El amor me inunda. Las lágrimas inundan mis ojos. Me siento como
si estuviera asfixiada de felicidad y abrumada en el pecho con un puñado
de dolor, todo al mismo tiempo.
El chico que conocí luce como un hombre joven. Incluso sentado,
puedo ver lo alto que es. Sus piernas son tan largas. Y se parece tanto a
papá. Debe de haber crecido unos sesenta centímetros en los últimos
dieciocho meses.
Su cabello es diferente. Siempre le gustaba llevarlo corto. Pero, ahora,
su cabello castaño oscuro está todo crecido, rizado alrededor de sus orejas.
Sus jeans son negros con una cadena en el bolsillo, uniéndose a su
cinturón que tiene un cráneo en la parte delantera. Su camiseta es negra
con una banda enfrente con la que no estoy familiarizada. Se ve un mundo
lejos del chico que dejé.
Y la forma en que me mira...
Es la misma manera en que me miró la última vez que lo vi.
Dolor mezclado con decepción. Y pérdida. Tanta pérdida.
El dolor se enrolla como un puño alrededor de mi corazón y se aprieta
fuertemente.
Jesse se echa hacia delante en su asiento, sus ojos nunca dejan los
míos.
—Hola —digo suavemente, mi voz no ofrece mucho.
Me mira fijamente.
—¿Por qué no te sientas? Traeré unas bebidas. ¿Té o café? ¿O algo
frío? —me pregunta Tim.
Tomando asiento frente a Jesse, le contesto a Tim.
—Café sería genial. Gracias.
—¿Jesse? —pregunta Tim.
Jesse no responde. Solo niega.
—Bien. Bueno, no tardaré mucho.
Miro a Tim salir de la habitación.
Cuando me volteo, Jesse todavía me está mirando.
La tensión en el aire es desconcertante.

Me pone enferma del estómago saber la cantidad de distancia que hay
entre nosotros.
Este es un chico que me hablaba sin parar. Un niño con el que podía
sentarme en perfecto silencio y siempre sentirme a gusto.
Ahora, es casi como sentarse con un extraño.
Pero un extraño que amo mucho.
Mi boca está seca, así que, me lamo los labios antes de hablar.
—Te ves... tan adulto.
Veo que sus ojos se cierran. Alejándome.
Me está mirando como Kas me mira.
Como si me odiara.
El dolor me pica en el estómago.
—Sí, bueno, han pasado dieciocho meses. No voy a dejar de crecer
porque no has estado por aquí.
—Lo sé. Lo siento...
—Guárdate eso porque no quiero oírlo. —Aparta su rostro de mí,
mirando en dirección a la TV. Inclinándose hacia atrás, estira sus largas
piernas, cruzando sus brazos sobre su pecho.
Lucho con las lágrimas quemándome los ojos y tomo una respiración
profunda.
—Así que... ¿cómo has estado? —le pregunto.
Él suspira y aparta la mirada de la TV y de vuelta a mí.
—¿Quieres tener una pequeña charla, Daisy? ¿De verdad?
Daisy. Siempre me llamaba Mayday.
Otra punzada de dolor me golpea, esta vez en el pecho. Me froto el
dolor.
—Solo quiero hablar contigo, Jesse.
—Bueno, hablemos. —Gira en su asiento, las manos apretadas a sus
muslos. Parece que está rugiendo por una pelea—. ¿Cómo estuvo tu
tiempo en la cárcel? ¿Aprendiste nuevos trucos? ¿Cuánto tiempo te
quedarás? ¿O debería esperar otra visita de los policías en algún momento,
diciéndome que vas a regresar?
—Yo... yo no voy a volver, Jesse. Estoy aquí para quedarme.
Deja salir una risa amarga. Duele escuchar.
—¿Cómo mamá y papá?
—Jesse, por favor... no soy como ellos. Lo sabes. En el fondo, sabes
esto. Te he extrañado mucho. Solo quiero...

—¡No me importa lo que quieras! —grita, poniéndose de pie—. Por lo
que a mí respecta, ¡ya no existes!
El dolor me golpea en el pecho. Me pongo de pie.
—Jesse, por favor. T-tú no lo dices en serio.
Se ríe amargamente.
—Sí, lo hago.
—Entonces, ¿por qué querías verme hoy? ¿Por qué dejarme venir?
Se acerca.
—Así podría hacerte lo que me hiciste. Me dejaste, Daisy. Me dejaste
solo. Y, ahora, te estoy dejando. No quiero volver a verte. ¿Me escuchas?
En lo que a mí respecta, no tengo una hermana. Están tan muerta como
mamá y papá.
Siento que me han disparado.
Lágrimas me llenan los ojos. No puedo evitar o impedir que corran por
mis mejillas.
El arrepentimiento parpadea en sus ojos, pero rápidamente lo cubre.
—Quiero que te vayas. —Su voz es baja.
—Je-Jesse, por favor. —Presiono la parte baja de mis manos en mis
mejillas para disminuir el flujo de lágrimas.
—¡Dije que te fueras!
Su ira golpea y sacude mi cuerpo.
Tropiezo hacia atrás, caminando hacia la puerta.
Cuando la alcanzo, me volteo. Poniendo fuerza en mi espina dorsal y
en mi voz, digo:
—Sé que no quieres oír esto, pero lo voy a decir de todos modos. Me
voy ahora porque me lo has pedido, y estoy respetando tus deseos. Pero te
quiero, niño. Siempre te amaré. Necesito que sepas que no voy a irme a
ninguna parte. Estoy aquí para quedarme. Nunca más te dejaré. No haré
nada para arriesgarme a que me lleven otra vez. Te lo juro. —Presiono mi
mano contra mi pecho—. Te defraudé, y nunca volverá a suceder. Te voy a
demostrar que digo en serio cada palabra. Y voy a seguir viniendo todos los
sábados y llamando a tu puerta hasta que decidas dejarme entrar. No voy
a renunciar a ti nunca.
—Sí, bueno, buena suerte con eso —murmura antes de darme la
espalda.
El dolor se envuelve con fuerza sobre mi pecho.
Toma todo de mí abrir la puerta y salir, dejándolo de pie allí.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Vie 19 Ene - 20:56

este ultimo capitulo fue desgarrador tanto dolor y resentimiento que tiene Jesse cada vez odio mas a Jason espero que pague por todo lo que destruyo, no solo fue el engano fue la perdida de la confianza hacia ella y el destruir una familia.
yyy bueno Kas-estúpido deja salir de vez en cuando al Kas-amable muy interesante la conversación que tuvo con su amigo Jude.
sigo preguntándome que fue lo que le ocurrió a El es todo muy misterioso.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por svenkok el Vie 19 Ene - 21:02

Kas, Kas, kas... 

Que enigma. Quiero conocer más de él. Me tiene intrigada.

   Primeo Parkour y ahora MMA,      el cuerpo que debe tener…

No me gusta para nada como trata a Daysi, no es solo grosero, también es hiriente y la humilla. Ella no merece ese trato

Qué triste que Jesse la rechace. Entiendo que está dolido y también la ha pasado mal, pero solos e tienen el uno al otro. 



Quiero leer mas!!!
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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por IsCris el Vie 19 Ene - 23:54

Oh no ese último capítulo me sacó lágrimas, que triste todo esto. Ojalá Jesse en algún punto sea comprensivo con ella y pueda entenderla 

Y Kass, bueno, siendo Kas como siempre bipolar


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por berny_girl el Sáb 20 Ene - 4:16

Puede que la forma en como llego a la carcel no sea la mejor, mas aun siendo inocente y pagando por otros... El estar privada de libertad debe ser horrible, pero es necesario que todo se base en ello..  Los famosos 18 meses lo muestran como se fueran 20 años...
Comprendo que el hermano esta enojado y frustrado por todo lo que paso... Pero decir que en un año y tanto,cambio completamente no lo creo mucho.

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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Yani el Sáb 20 Ene - 8:42

Odio a Jesse, cómo la va a tratar así después de todo lo que hizo por él, como si ella se hubiese ido porque quiso, qué mal agradecido que es, en este momento me cae muy mal, espero que cambie de actitud

Y kass también es un idiota, hace lo típico, como le gusta y le molesta que ella le guste entonces la maltrata y la humilla, es tan idiota, espero que ella lo haga sufrir mucho, que tenga que arrodillarse después jajaja





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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por yiniva el Sáb 20 Ene - 15:59

No se que onda con KAS, a veces trata a Daisy bien otras mal, y Jesse se portó súper mal, es obvió que le guarde rencor, pero no debió portarse así, me dio cosita Daisy, tanta ilusión que tenía por verlo de nuevo, le va a costar ganárselo.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por Maga el Sáb 20 Ene - 19:38

Kas tiene que bajarle dos a su maltrato. Y Daisy tiene que dejar de lamentarse y seguir adelante, lo que pasó, pasó. Por muy enojado que este Jesse ya esta grandecito para entender las cosas creo que se pasó de la raya tratando a su hermana así como si ella lo abandonó para irse de vacaciones a las islas del caribe. Estaba en prisión carajo!!! que niñato. 
Y Kass solo esta enojado porque le gusta Daisy y no sabe como hacer o que hacer con sus sentimientos. 
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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 21 Ene - 16:51

14


Alcohol.
El. Mejor. Invento. De. Todos. Los. Tiempos
Esperen... ¿fue inventado? ¿O fue simplemente hecho?
No lo sé.
Y, realmente, ¿a quién le importa una mierda?
No a mí... eso es seguro.
Todo lo que me importa es que hace que el dolor se vaya.
Lejos... lejos... lejos.
Unas pocas copas... de acuerdo, bien, más que unas pocas, pero
menos que muchas, y ya no estoy sufriendo por lo que dijo Jesse.
Jesse.
¿Ven? Incluso pensar en su nombre no me duele como lo hizo hace
una hora.
¡El dolor se ha ido porque Daisy Smith no siente dolor!
¡Y es la mejor sensación del mundo!
Quiero decir, ¿por qué no he estado bebiendo todo el tiempo? Me he
sentido mal por años, y todo ese tiempo, podría haber estado bebiendo
para alejar los sentimientos de mierda.
El alcohol; la cura de todos mis problemas.
Y, hablando de alcohol... tengo bastante tiempo de beber para
recuperar, tomando en cuenta que nunca me he emborrachado en
realidad.
Ya saben, tratando de ser un adulto responsable y una madre para el
niño bajo mi cuidado.
Ya saben, el chico que me odia.
Él me odia.
Un dolor me atraviesa el corazón.
¡No más dolor!
Se necesita más alcohol ¡CUANTO ANTES!
Me termino lo último de mi... ¿qué estoy bebiendo? Honestamente, no
tengo ni idea. Pero sabe bien. Bueno, en realidad, sabe como la mierda.
Pero me hace sentir mejor.

Dejo escapar una risita.
El camarero me mira.
Ah, el camarero. El portador de la bondad.
Es lindo, también.
Un poco demasiado de aspecto limpio para mi gusto, pero sigue
siendo lindo.
No es que me interesen los hombres.
Los hombres son bastardos.
Bastardos desgraciados.
Cada uno de ellos.
Bueno, todos los hombres que he conocido, que no son muchos. Pero
lo que sea.
Sonriendo, empujo mi vaso vacío hacia el lindo barman.
—Tomaré otro de lo que sea que eso era.
Eso realmente suena como, “T-t-omaré otrode lo que so-s-shea”.
Pero todo está bien. ¡Estoy borracha, y estar borracha es genial!
El lindo camarero apoya sus antebrazos en la barra. Las mangas de
su camisa están enrolladas. Tiene buenos brazos.
No tan agradables como los brazos de Kas. Los brazos de Kas son
muy fuertes y musculosos. Y su piel es tan encantadora. Lamible. Lamería
los brazos de Kas.
Y otras partes de él.
Mmmm, detén el jodido tren. ¿Por qué estoy pensando en Kas de una
manera sexual?
Él es otro bastardo desgraciado. El más grande de los hombres
bastardos desgraciados.
Y no me gusta. En absoluto.
—¿Segura que otra bebida es una buena idea? —me pregunta el
Lindo Barman.
Apoyo los codos en la barra y pongo mi barbilla en mis puños. Se
desliza.
Yo bufo-sonrío.
Entonces, coloqué mi barbilla en la palma de mi mano. Es más
estable.
¿Es sólo yo, o la habitación está comenzando a girar?
—Es la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. —Le doy una gran
sonrisa.

Dios, mis labios se sienten extraños. Entumecidos.
¡Pero entumecido es bueno!
Entumecido significa nada dolor.
El Barman Lindo me sonríe.
—¿Qué tal si en cambio te traigo un café?
—Mmmm... —Arrugo la cara—. ¿El café será irlandés?
Él se ríe entre dientes y sacude la cabeza.
—Entonces, no, señor. Quiero alcohol. ¡Un montón de alcohol! —
Levanto los brazos.
—Creo que lo último que necesitas es más alcohol.
—El alcohol es lo único que necesito.
—¿Por qué? —Sonríe, perplejo.
—Porque —sonrió ampliamente—, alcohol es igual a felicidad.
—¿Y por qué no eres feliz?
—¿Quién dijo que no era feliz?
—Cuando una chica guapa como tú me dice que el alcohol es igual a
felicidad, entonces me está diciendo que no está contenta cuando está
sobria.
Oh.
Mi sonrisa se apaga, y luego mis labios sueltos debido al alcohol
comienzan a parlotear.
—Entonces, tal vez no soy feliz cuando estoy sobria. Eso no significa
nada. Mucha gente necesita alcohol para sentirse feliz. Claro,
probablemente son alcohólicos, pero estoy pensando que debería probarlo
porque nada más está funcionando para mí. Me esfuerzo tanto, y aun así
me las arreglo para joderlo todo. Mi hermano me odia. Realmente, me odia.
—Presiono mi mano para impedir que el dolor en mi pecho regrese—. Él
desearía que estuviera muerta —susurro esa última parte.
—Estoy seguro de que no desea que estuvieras muerta.
Lo miro a los ojos.
—Oh, sí lo desea. Me lo dijo él mismo hace una hora. Pero lo que pasa
es que no lo culpo. Me odio un poco. Quiero decir, lo defraudé. La única
persona en el mundo que verdaderamente me importa, y le fallé. Tiene
razón en odiarme. Soy una maldita fracasada. Quiero decir, incluso mi jefe
me odia. ¿Y a quién realmente su jefe los odia?
—Estoy bastante seguro de que a mi jefe no le caigo bien. —El Lindo
Barman se ríe entre dientes.

—Ah, ¿lo ves? —Lo señalo, como si me hubiera dicho la cura para el
cáncer—. Dijiste que no le agradas a tu jefe. ¡Mi maldito jefe me odia!
Quiero decir, me odia como que no soporta verme. Y, claro, es un gran
imbécil. Pero él piensa que estoy buena, así que ahí está. Quiero decir,
piensa que estoy buena, pero me odia. ¿Qué tan malditamente extraño es
eso? Y, realmente, ¿qué dice eso de mí? Buena pero molesta como la
mierda, eso es lo que dice. Todos me odian. Bueno, a excepción de Cece,
pero tengo que gustarle por defecto porque nos conocemos desde siempre.
Honestamente, no sé lo que he hecho para merecerla como amiga porque
creo que merezco ser odiada. Soy una idiota. Una real idiota estúpida.
Siento humedad en mis mejillas, y me doy cuenta de que estoy
llorando. Presiono las palmas de mis manos en mis mejillas.
—Oye, no creo que seas una idiota estúpida. —El Lindo Barman me
entrega una servilleta.
—No me conoces. —Resopló, secando mis ojos—. Confía en mí, si lo
hicieras, pensarías que soy una idiota estúpida.
—Bueno, ¿qué tal si te traigo un café? Podemos ponerte sobria, y
entonces puedo conocer a tu parte sobria.
—Bien. —Le doy un agradecido asentimiento, limpiándome los ojos
porque esas malditas lágrimas siguen llegando.
—Quédate aquí mismo, y volveré con ese café —me dice el Lindo
Barman.
Lo veo marcharse. Tomo una profunda respiración, me limpio los ojos
otra vez. Arrugando la servilleta, la tiro en la barra.
Argh, soy una mierda.
Pongo los brazos en la barra y descanso mi cabeza sobre ellos.
Debería llamar a Cece y hacerle saber que Jesse me odia.
Alcanzando la bolsa en el taburete a mi lado, la inspecciono,
buscando mi teléfono. Mis dedos lo encuentran y se doblan alrededor de
él. Sacándolo, desbloqueo la pantalla.
La maldita cosa está borrosa.
Parpadeo, tratando de aclarar mis ojos.
Voy a mis Contactos, los cuatro registrados.
Jesús, soy patética.
Eso me soltar un resoplido/sollozo.
Me limpio los ojos mientras presiono el número de Cece. Pongo el
teléfono en mi oreja y espero.
Parece que suena por siglos.
Entonces, la línea se conecta, y una voz masculina dice:

—¿Daisy?
¿Mmm qué?
Retiro el teléfono de mi oreja y miro la pantalla.
Oh, santa madre de la mierda.
Kas.
Marqué el número de Kas en vez de Cece.
¡Jodida mierda!
Puedo oírle gritar mi nombre por el teléfono.
Tentativamente coloco el teléfono en mi oreja.
—Hola, Sr. Matis. —Trato de sonar normal. Por supuesto, mascullo
las palabras.
—Daisy —su voz es de piedra—, ¿estás borracha?
—¡No! —Sacudo mi cabeza, como si él pudiera verme—. ¡Por supuesto
que no lo estoy! —Y, por supuesto, eso también sale arrastrado. Me aclaro
la garganta y trato de concentrarme en mis palabras—. No estoy borracha.
¡Solo estoy feliz! ¡Feliz! ¡Feliz! ¡Feliz! ¡Esta es mi voz feliz!
—Jesús jodido, Cristo. —Suspira—. ¿Dónde estás?
No creo haberlo convencido de mi sobriedad.
Mierda.
—¿Dónde estoy?
—Sí, Daisy. ¿Dónde mierda estás ahora? —Me habla como si fuera
una niña pequeña.
—No hay necesidad de maldecir, Sr. Matis. Y estoy en un bar.
—¿Qué bar?
—No sé. —Me encojo de hombros.
—Daisy... —Su voz es una advertencia baja.
—¡Bien! —Trato de pensar si vi el nombre cuando entré, pero no lo
recuerdo. Sólo recuerdo haber visto el lugar y darme cuenta de que vendía
alcohol, así que entré directamente. Miro alrededor del bar, sin ver nada—.
Mmm... no hay nada. Quiero decir, hay sillas y mesas y una barra y
alcohol... mucho alcohol. —Suelo una risita—. He tomado algunas bebidas
increíbles. Te encantaría aquí. Bueno, probablemente no. Pero tal vez
deberías tomar una copa. Puede que te afloje un poco porque estás un
poco tenso. ¡Debes venir y beber conmigo! ¡Podemos emborracharnos
juntos!
—Parece que has tenido más que suficiente.
—¡Uf! Suenas como el camarero lindo.

—¿Camarero lindo?
—Sí. Es encantador. Me ha estado dando muchas bebidas. Y tiene
muy buenos brazos. No son tan buenos como tus brazos, sin embargo. Tus
brazos son los mejores. Muy musculosos. Y tu piel me recuerda al
caramelo... oh, tengo hambre ahora. Podría solo comer...
—Daisy...
—Un Cadbury Caramel. Y el camarero lindo es dulce. Ha ido a
buscarme un café, y luego vamos a conocernos.
—¿Qué quieres decir con que van a conocerse? —Su voz es como el
granito.
—No sé. Pero él es agradable. Tú eres agradable a veces... bueno, rara
vez. —Resoplo—. Quiero decir, te comportas como un Kas-túpido casi todo
el tiempo. Pero eres agradable a veces, y es agradable cuando eres
agradable, ¿sabes a qué me refiero? Porque solo está Ce que es agradable
conmigo. Pero el camarero lindo es agradable. Así que, sí, eso es genial.
¿Te dije que mi hermanito me odia? —Me río, pero oigo el dolor en mi voz
fuerte y clara—. Es como mi hijo. Lo eduqué, y él realmente me odia. Más
que tú, creo. A menos que desees que esté muerta porque él desea que
esté muerta. Así que, si deseas que esté muerta, probablemente me odias
más.
Me detengo para respirar. En su lugar, un sollozo cae de mi boca.
—Mierda... Daisy... —La voz de Kas es más suave de lo que jamás he
escuchado.
Siento que la suavidad me toca. Toca ese dolor en mi pecho y lo calma
un poco.
—Dime dónde estás. —Su voz sigue siendo suave, pero esta vez, no
me siento mejor. Siento que algo se rompe en mi interior.
Sostengo esa grieta junta. Pero más lágrimas caen de mi rostro.
Agarro la servilleta y me limpio la cara otra vez.
Entonces veo a Camarero Lindo volver con mi café, así que finjo que
todo está bien, y fuerzo una gran sonrisa hacia él.
—¿Daisy? —dice Kas mi nombre, un poco más severo esta vez.
—Todavía estoy aquí. Solo espera un segundo. —Manteniendo el
teléfono en mi oreja, muevo la boquilla lejos de mi boca y hablo con el
camarero—. Quería llamar a mi amiga Cece, pero de alguna manera llamé
a mi jefe... ya sabes, el que me odia. Bueno, quiere saber en qué bar estoy,
pero no estoy segura de cómo se llama este bar, y pensé que lo sabrías.
¿Sabes?
¡Dah! Por supuesto que lo sabe, tonta.

Camarero Lindo se ríe entre dientes mientras pone la taza de café
enfrente de mí.
—The Nelson.
Muevo la bocina hacia mi boca.
—Estoy en The Nelson —repito a Kas.
—¿Y dónde está exactamente The Nelson? —Suena realmente
enojado.
Este es el Kas que conozco. Me siento más cómoda con él siendo
malhumorado conmigo. Es raro cuando es agradable.
Dejo la bocina de nuevo.
—¿Quiere saber dónde está The Nelson? Suena realmente enojado —
susurro/río.
—Estoy realmente enojado —gruñe Kas en mi oído.
—Estás realmente gruñón, ¿sabes? —digo a Kas.
—Sí, y tú eres un dolor monumental en mi culo —responde de vuelta.
—Estamos en Camden —me dice Camarero Lindo.
Pero sólo escucho a medias lo que dijo porque estoy demasiado
enfocada en lo que Kas acaba de decir, y ha encendido un fuego en mi
vientre.
—Mmmm, ¿soy un dolor en tu culo? ¡Eh, hola, Sr. Burro Hablando de
Orejas! ¡Eres malo conmigo todos los días! ¡Como cada día! Y no sólo
marginalmente malo. ¡Eres, como, alto nivel de malo! ¡Lo más malo del
nivel más alto alguna vez visto! Nunca he tenido a alguien siendo tan
horrible conmigo como tú. Por lo tanto, si alguien es un dolor en el culo,
¡entonces eres tú!
Mi perorata termina, la línea se queda en silencio.
Mierda.
Acabo de gritar a mi jefe por teléfono. Lo llamé borracha y le grité y lo
llamé un dolor en el culo.
Mierda.
—¿Estoy... despedida? —pregunto en voz baja.
—Dime exactamente dónde mierda esta este bar. —Su voz es baja,
mortal.
Estoy tan despedida.
—Camden. —Me estremezco.
—Quédate exactamente donde estás. Voy a buscarte.

—¿Lo harás? —Eso me sorprende. Probablemente no debería, ya que
ha estado preguntando dónde estoy durante los últimos minutos. Supongo
que solo nunca pensé que se molestaría por mí.
—Yo podré ser un Kas-túpido; como lo pusiste —¡mierda! No puedo
creer que le dijera un Kas-túpido en la cara—, pero no soy el tipo de idiota
que dejaría a una chica vulnerable, borracha en un bar sola.
—No estoy sola. Estoy con el camarero lindo...
—Exactamente. Quédate donde estás. Ni se te ocurra moverte, Daisy.
Y dile a ese camarero que, si te pone una mano encima, se la arrancaré.
De acuerdo...
¿Es extraño que encuentre eso totalmente ardiente?
—Kas...
—¿Qué? —escupe.
—¿Y si necesito el baño? Tendré que moverme...
—Dije, quieta, joder. Estaré allí pronto. —Entonces, me cuelga el
teléfono.
Apartando el teléfono de mi oído, lo miro, desconcertada.
—Mmm... viene a buscarme —digo al camarero lindo mientras bajo mi
teléfono a la barra—. Dijo algo acerca de arrancarte la mano. Y... creo que
podría estar despedida.

***

—Daisy.
Siento que una mano toca mi hombro.
Levanto mi cabeza de mis brazos, que están descansando en la barra,
y miro hacia arriba a la hermosa cara de Kastor Matis.
Esperaba que él pareciera enojado. Sorprendentemente, se ve
aliviado.
—¿Me dormí? —le pregunto.
Recuerdo hablar con el camarero después de que hablé con Kas.
Entonces, agaché mi cabeza, ya que de repente me sentí cansada, y
luego... nada.
—¿Estás bien? —pregunta Kas, con la preocupación clara en su voz.
Paso una mano consciente sobre mi cabello. Sólo puedo imaginarme
cómo me veo.
—Estoy bien. —Asiento.
—Andando, vamos a tu casa.

Me ofrece su mano. Agarro mi bolso y luego tomo su mano. Me ayuda
a bajarme del taburete. Espero que suelte mi mano, pero no lo hace.
Mantiene un firme asimiento de esta mientras me guía por el bar.
Echo un vistazo alrededor, viendo al camarero un poco más abajo en
la barra, sirviendo a un par de personas. Levanta una mano hacia mí.
Sonrío, avergonzada de que me dormí en un bar.
Jesús. Que completa estúpida soy.
Tropiezo un poco en mis pies, y Kas me coge por la cintura, tirando de
mí a su lado.
—¿Estas bien? —pregunta suavemente.
—Mmhmm.
Su brazo permanece a mi alrededor todo el camino fuera del bar y
hasta su auto. Me ayuda a subir a este. Tengo que admitir que me siento
un poco desolada cuando su brazo deja mi cintura.
Estoy atribuyendo mi gusto a que me toque a la cantidad de alcohol
que consumí.
Me pongo mi cinturón de seguridad y me acurruco en el asiento de
cuero de su coche. Cierro los ojos.
La puerta de su coche se abre, y luego lo oigo subir antes de que la
puerta se cierre.
El motor se enciende. El aire caliente sopla sobre mí, y “Boulevard of
Broken Dreams” de Green Day se reproduce suavemente en el fondo.
Siento que el coche empieza a moverse.
—¿Dónde te llevo? —pregunta.
—Casa —murmuro.
Lo oigo reír suavemente.
Nunca he oído a Kas reír antes. Es un sonido muy agradable. Como
un bálsamo para aliviar todo el dolor.
—Nunca te he oído reír antes —susurro mis pensamientos—. Es un
sonido hermoso. Deberías reír más.
Está en silencio, sin decir nada.
Preocupándome que de alguna manera he conseguido enojarlo de
nuevo, pronuncio:
—Lo siento.
—¿Por decir que tengo una risa agradable? ¿O por la llamada
borracha?
No puedo leer nada en su tono. Así que, abro un ojo y lo miro.

Sus ojos están fijos en el camino que hay delante, pero hay una suave
curvatura en sus labios, que no suele estar allí.
Calor se extiende a través de mi pecho.
Cierro mi ojo espía, sintiéndome aliviada pero agotada.
—Lo último —susurro.
Hay silencio de nuevo. Pero no se siente incómodo esta vez.
Se siente... sereno.
No es una palabra que pensé usaría alguna vez con Kas.
La pesadez recae sobre mi cuerpo. El calor, la canción y el
movimiento del coche; y si soy honesta, el olor de Kas; me adormecen para
dormir y no me molesto en pelear.
—Gracias —le susurro.
Hay una larga pausa.
Siento que el sueño comienza a reclamarme.
Entonces, escucho sus palabras suavemente pronunciadas justo
antes de que todo se vuelva negro:
—Soy la última persona a la que deberías estar agradeciendo.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 21 Ene - 16:55

15


Las sábanas están enredadas alrededor de mis piernas. Mi boca se
siente como el interior de un inodoro. Y mi cabeza está pateando a un
ritmo constante.
Gimiendo, me obligo a abrir mis ojos pegajosos. Después de algunos
parpadeos para aclararlos, mi mirada se encuentra con un techo que no se
parece al mío.
No es mi techo.
Girando bruscamente la cabeza, ignorando el dolor que provoca, veo
que no estoy en mi dormitorio. Parece familiar, pero no estoy segura...
¿Dónde diablos estoy?
Me siento rápidamente, con la cabeza aturdida. Presiono la mano
contra mi frente mientras el pánico hace que mi corazón lata desbocado.
Entonces, me doy cuenta de que la cama en la que estoy sentada, es una
cama en una de las habitaciones de la Finca Matis.
¿Qué demonios estoy haciendo aquí?
Y entonces todo vuelve inundándome, como una mala película.
Ah... mierda.
Vi a Jesse ayer, y me dijo que me odiaba. Presiono la palma de mi
mano contra mi pecho, empujando el dolor que lo atraviesa.
Después de Jesse, me encontré un bar en mi camino.
Me emborraché. El Camarero Lindo. Llamar borracha a Kas. Él
viniendo al bar a buscarme. Poniéndome en su auto. Quedarme dormida...
¿Por qué me trajo aquí? ¿Por qué no me llevó a casa? ¿Qué hora es?
Mis ojos van al reloj de la mesita de noche, notando un vaso de agua
colocado junto a este.
Siete y media de la mañana.
¿Cómo en, las siete y media de la mañana del domingo?
¡Mierda!
¡Cece!
Ella estará muy preocupada. No la llamé, como dije que haría, y
estuve fuera toda la noche.
Arrancado la sábana de encima de mí, salto de la cama, buscando mi
bolso, pero no se ve por ninguna parte.

Sin embargo, veo mi vestido de ayer colgado sobre el respaldo de la
silla en el tocador, y mis zapatos están junto a él en el piso.
Miro hacia abajo a mí misma para encontrar que estoy usando una
camiseta negra Kasabian que llega a la parte posterior de mis muslos.
Debe ser la camiseta de Kas.
Eso significa que...
Oh Dios mío.
Me desnudó y me cambió de ropa. Todavía tengo el sujetador y las
bragas.
Gracias a Dios.
Me quito la camiseta, consiguiendo una bocanada del olor de Kas
cuando me pasa por la cara. Agarro mi vestido y me lo pongo. Entonces,
rápidamente tiendo la cama.
Agarro el vaso de agua y me lo bebo rápidamente. Llevando el vaso
conmigo, tomo mis zapatos y la camiseta, así puedo ponerla en la
lavandería.
Me las arreglo para salir del dormitorio y al silencioso pasillo.
Con el corazón golpeando, mis zapatos y la camiseta de Kas,
aferrados en mi pecho, me dirijo a la planta de abajo.
Echo un vistazo a la puerta de su oficina que está cerrada.
Tengo que hablar con Kas. Primero, darle las gracias por cuidarme.
Entonces, preguntarle si sigo teniendo trabajo. Y, si no, entonces rogarle
que me devuelva el empleo.
No soy reacia a mendigar en este caso.
He arruinado las cosas demasiado.
No se verá bien para mí si Toby descubre que he sido despedida por
emborracharse y comportarme como una completa idiota.
Y se verá todavía peor para Anne. Podría hacerme retroceder aún más
con Jesse.
No es que Jesse y yo pudiéramos estar más alejados. No quiere tener
nada que ver conmigo.
Pero necesito demostrarle que estoy aquí para quedarme. Y aquí para
quedarme significa que necesito este trabajo.
Tomando una respiración profunda, me dirijo a la cocina para poner
la camiseta en la canasta de la lavandería. Luego, iré a su oficina y me
enfrentaré a la ira de Kas.
Empujo la puerta de la cocina y mi corazón se hunde en mi pecho
cuando veo a Kas sentado a la mesa, mirando fijamente su teléfono, un
plato vacío y una taza, colocados frente a él.

Lleva vaqueros y una camiseta ajustada que muestra las líneas de su
cuerpo. Su cabello un poco más desordenado que de costumbre, un lado
escondido detrás de su oreja.
Se ve bien. Pero siempre se ve bien. Odio eso.
Levanta los ojos de su teléfono hacia mí.
Su mirada me atraviesa.
—Hola —digo, tragando mis nervios.
—Hola. —No hay tono en su respuesta, no me da nada en cuanto a lo
que está pensando.
Me muevo lentamente hacia él, atravesando la cocina. Sus ojos
permanecen enfocados en mí todo el tiempo.
Me deslizo en el asiento frente a él. Pongo el vaso vacío sobre la mesa,
mis zapatos en el suelo junto a mí, y mantengo su camiseta en mi regazo.
Realmente no sé por dónde empezar, con qué ir. Mis ojos vagan por la
habitación y luego se quedan en mi bolso que está colocado sobre la
encimera.
Necesito llamar a Cece, sin embargo, necesito hablar con él primero.
Pero se me adelanta.
—Tu teléfono seguía sonando y sonando. No quería despertarte. Pensé
que debía ser importante, si alguien estaba llamando, así que contesté por
ti. Era tu amiga, Cece. Estaba preocupada porque no sabía nada de ti. Le
dije que estabas aquí, que estabas a salvo, y que estarías en casa por la
mañana.
Habló con Cece. Oh Dios mío.
Bueno, al menos no se quedó preocupada por mí toda la noche. Pero
será un infierno de conversación interesante la que tendré con ella más
tarde.
—Gracias —digo. Entonces, no puedo evitar preguntar—: ¿Por qué no
me llevaste a casa?
Me penetra con una mirada que me tiene retorciéndome en la silla.
—Porque no sabía dónde vivías. Te desmayaste antes de decírmelo.
—Mi dirección está en tus registros de empleados —desafío.
—Los cuales están aquí.
Oh. Sí.
—¿Cómo llegué a la cama?
Él me da una mirada que indica claramente que piensa que soy una
tonta.
—Te cargué.

—Estaba tan inconsciente, ¿eh?
—Sí. No creo que una bomba explotando te hubiera despertado.
—Lo siento.
—No lo hagas. Fue gracioso, escucharte roncar.
—¡No ronco! —digo, horrorizada.
Sus labios se curvan hasta convertirse en una asombrosa sonrisa, y
se echa a reír.
Un recuerdo de mí diciéndole ayer que tenía una risa hermosa y que
debería reír más se desliza por mi mente.
—¿Realmente ronco? —le pregunto.
Sonríe y asiente.
—Como un cerdo.
Me gusta que esté sonriendo, así que no peleo con él por eso.
—Debe haber sido el alcohol porque no ronco normalmente.
—Mmmm... sí, supongo.
Puedo oír la risa en su voz. Hace que mi corazón se emocione.
Curvo mis dedos alrededor de su camiseta y luego recuerdo despertar
en ella.
Mi cara se sonroja.
—¿Me has, mmm...? —Me muerdo los labios—. ¿Desnudado? —Me
estremezco por las palabras.
Hay un largo silencio.
Le echo un vistazo a través de mis pestañas.
Y estaría mintiendo si dijera que no he visto el destello de calor en sus
ojos. O que no me veo afectada por ese destello de calor.
—Pensé que te sentirías más cómoda con mi camiseta. Pero no te
preocupes, Daisy. Fui un perfecto caballero. Casi no vi nada.
—Pero sí viste un poco.
Oh Dios mío. ¿De verdad acabo de decir eso?
Quiero morirme en mi asiento, pero me obligo a permanecer firme y
sostener su mirada.
La expresión de Kas no vacila. Ni siquiera un parpadeo.
Entonces, las comisuras de sus labios se curvan un poco.
Me gustaría decir que no estoy afectada por eso tampoco, pero no.
Me estoy retorciendo, y estoy caliente en lugares que no han estado
calientes en mucho tiempo.

—Bueno, gracias por cuidarme —logro decir—. Y por el préstamo de
la camiseta. La lavaré.
Levanta un hombro en un medio encogimiento.
—¿Quieres un café? ¿Algo de comer? —pregunta mientras se levanta
de su asiento, tomando su plato y su taza, junto con mi vaso de agua
vacío.
Casi me caigo de la silla de la conmoción.
—Mmm... el café sería genial. Gracias.
Lo veo servirnos una taza a cada uno. Luego, añade leche en la mía.
Ni siquiera me di cuenta de que sabía cómo tomaba mi café.
Pone mi bebida delante de mí y luego se sienta en su asiento frente a
mí, sosteniendo la suya en su mano.
—Deberías comer algo. Supongo que tienes una resaca infernal.
Lo veo tomar un sorbo de café.
—Me he sentido mejor. —Ofrezco una pequeña sonrisa—. Pero no
creo que pueda manejar nada en este momento.
Curvo mis manos alrededor de mi taza y la levanto a mi boca,
tomando un pequeño sorbo.
Dios, sabe bien. Hace un maldito buen café.
Bajo la taza, manteniendo mis manos alrededor de ella. Lo miro a los
ojos.
Él ya me está mirando. La mirada en sus ojos parece curiosa. Como si
fuera un rompecabezas que no puede resolver.
Me pregunto si mis ojos reflejan lo mismo. Porque honestamente no
puedo entenderlo.
Exuda este áspero exterior, pero debajo de todo eso hay un tipo que
se subirá en su coche y conducirá a Londres para recoger a su empleada
borracha, la traerá de regreso a su casa, y cuidará de ella.
El calor se extiende por mi pecho.
—Realmente siento lo de ayer. Te llamé cuando estaba borracha. Las
cosas que dije... —Cierro brevemente los ojos de la vergüenza cuando las
palabras regresan a mí—. Desmayarme en tu coche. Que tuvieras que
cuidar de mí. Lo siento muchísimo. Y sé que actué como una completa
idiota, y merezco ser despedida, pero realmente, realmente necesito este
trabajo. —Me inclino hacia adelante, poniendo mis brazos sobre la mesa, y
uno mis manos—. Y, te lo juro, lo que pasó ayer nunca volverá a suceder.
Nunca jamás.
—¿Por qué estabas sola en un bar y te emborrachaste?
Su pregunta me desconcierta.

—Mmm... porque, soy una estúpida.
—Estás lejos de ser estúpida, Daisy. Aunque emborracharte mientras
estás sola en un bar, fue algo más bien estúpido.
—Había un cumplido ahí, ¿verdad? —Sonrío, y su labio se contrae.
Pero su rostro rápidamente se vuelve a poner serio.
—Cualquier cosa pudo haberte ocurrido. Lo entiendes, ¿verdad?
¿Estaba... preocupado por mí?
Bueno, considérenme sorprendida.
—Sí. Fue estúpido. Solo estaba...
—Intentando adormecer el dolor.
Eso alza mis cejas. Sabía que Kas era inteligente, pero nunca lo tomé
por perspicaz. Especialmente cuando se trata de mí. Honestamente, pensé
que era ignorante de todo lo que tenía que ver con Daisy Smith.
—Dijiste algo sobre tu hermano anoche... —añade, dejando que sus
palabras cuelguen.
Así que, al parecer, no es tan ignorante.
La tristeza me eriza la piel al mencionar a Jesse.
Pero también me sorprende que quiera hablar conmigo sobre esto.
Realmente necesito conservar mi trabajo, y si contarle esta cosa
significa que voy a tener un trabajo al final, entonces que así sea.
—Fui a verlo ayer. No salió bien.
—¿Por qué no?
Suelto una respiración profunda.
—Él me culpa de estar en un hogar de crianza, y tiene razón. Yo era
todo lo que le quedaba en el mundo, y cuando fui a la cárcel, se lo llevaron
a una casa de acogida.
—¿Dónde están tus padres?
—Nuestro padre está muerto. Nuestra madre... se ha ido. Cuando
tenía dieciséis años, huyó con su novio traficante de drogas. Supongo que
ya no quería ser madre. Jesse solo tenía seis años. Sabía que, si los
Servicios Sociales se enteraban de que se había ido, se lo llevarían.
»Había estado prácticamente criando a Jesse desde que era un bebé,
ya que nuestra madre se preocupaba más por las drogas que por nosotros.
Siempre había usado drogas. De alguna manera se las arregló para
mantenerse limpia mientras estaba embarazada de Jesse; tal vez se
preocupaba un poco más en aquel entonces. Sin embargo, después de que
murió nuestro padre, eso pareció empujarla al precipicio. Acababa de
terminar los exámenes cuando desapareció. Así que hice lo que tenía que

hacer. Conseguí trabajo. Fue difícil al principio, pero nos las arreglamos.
Las cosas se pusieron más fáciles cuando me dieron el trabajo en la
joyería, ya que ganaba más dinero.
—¿La joyería a la que robaste?
Dejé escapar una risa sin humor y dije en un tono divertido:
—Sí, la joyería a la que robé.
—Entonces, ¿por qué lo hiciste? Tenías todo que perder. ¿Por qué
arriesgarse?
Lo miro a la cara, sopesando mis opciones. Contar la verdad o la
verdad que todo el mundo cree.
Sé que no me creerá, pero decido ir con la verdad.
—No arriesgué nada. Me encantaba ese trabajo. No robé a esa gente.
Lo que sí hice fue cometer un error enorme confiando en alguien.
Su expresión no ha cambiado. Está en blanco e ilegible, como
siempre.
Espero, esperando que me diga que no me cree.
Así que, me sorprende cuando dice:
—¿Confiar en quién?
—Un hombre. —Suelto una risa amarga—. Bueno, no lo llamaría un
hombre porque un hombre no haría lo que él me hizo. —Envuelvo mis
manos alrededor de la taza otra vez, necesitando su calidez. Me quedo
mirando el café mientras sigo hablando—. Mi novio, Jason; bueno, ahora,
ex novio. Estuvimos juntos unos cuatro meses. Parecía un buen tipo. Un
tipo decente. No estaba tan interesada en su familia... especialmente en su
hermano. Había oído cosas sobre ellos... no cosas buenas... pero Jason era
bueno para mí. Nunca había tenido a nadie que fuera buenos conmigo
antes. Y era muy hábil con Jesse. Así que confié en él. Y me apuñaló por la
espalda. No sé con certeza cómo ocurrió... pero sé que fui a prisión a causa
de Jason y, si estoy adivinando correctamente, por su hermano, Damien.
Veo que el cuerpo de Kas se pone rígido y siento una tensión en el
aire, como electricidad estática cubriendo mi piel.
Levanto mis ojos a los suyos, y estoy asustada por la ira que veo en
ellos.
He visto a Kas enojado, pero esto... esto es un nivel totalmente nuevo
de ira que no había visto antes.
Me estremezco por dentro, sin saber si esa rabia está o no dirigida a
mí.
Me pregunto si debo seguir hablando, pero supongo que no puedo
empeorar las cosas. Necesito el trabajo, así que respiro hondo y continúo.

—La noche del robo, Jason estaba en mi casa. Jesse pasaba la noche
en la casa de su amigo. Solo permitía que Jason se quedara cuando Jesse
se quedaba fuera. —No sé por qué le digo eso a Kas, pero me parece
importante que él sepa que siempre puse a Jesse primero—. Creo que
mientras dormía, Jason le dio mi clave de acceso a Damien. Sabes, dije
que había oído cosas sobre él. Bueno, esas cosas eran que Damien tenía
problemas, estaba metido en mierdas muy malas, el robo, y cosas por el
estilo. Creo que usó mi llave de acceso, entró, de alguna manera
desconectó la CCTV dentro de la tienda, y robó.
»Entonces, le trajo de nuevo mi tarjeta de acceso a Jason. La guardó
en mi bolso. Damien también le dio una pieza de joyería robada que, tan
convenientemente Jason plantó en mi apartamento. Y, cuando la policía
vino a registrar mi casa, allí estaba. Jason también dijo a la policía que no
estaba conmigo en absoluto esa noche. Que pasó la noche jugando a las
cartas con su hermano y amigos y que no me había visto. No podía probar
lo contrario. No tenía testigos para demostrar que había estado conmigo
toda la noche, así que estaba jodida. En resumen, me tendieron una
trampa.
»La policía me acusó de robo. Me pusieron en la cárcel hasta mi juicio.
Me dieron un abogado designado por el tribunal porque no tenía dinero
para pagar uno propio, y estoy bastante segura de que mi abogado
acababa de obtener su título. No tuve oportunidad. Fui encontrada
culpable y enviada a la cárcel por tres años. Cumplí dieciocho meses y fui
puesta en libertad condicional. Y aquí me tienes. Perdí todo... Jesse... mi
trabajo, mi hogar... mi libertad... a causa de él.
Levanto la vista de nuevo a Kas, no muy segura de qué esperar.
Pero no hay nada. Su expresión está en blanco, sus ojos carentes de
emoción.
La decepción me golpea.
Esa decepción rápidamente se convierte en pánico cuando se levanta
abruptamente. Mis ojos temerosos lo siguen.
—Recoge tus cosas —me dice—. Te llevaré a casa.
Me levanto lentamente, mi corazón golpeando contra mi caja torácica.
—Señor Matis... por favor... Yo...
—Aún tienes tu trabajo, Daisy. —Pasa a mi lado, dirigiéndose a la
puerta—. Y ahora puedes llamarme Kas.
Sus palabras en el primer día que lo conocí regresan a mí. “Mis
amigos me llaman Kas”.
Supongo que me cree.

Me sorprende lo mucho que me importa. Cuánto cuenta realmente su
opinión. Saber que, solo decirle las palabras una vez fue suficiente cuando
un jurado lleno de gente no me creyó.
Parpadeo las lágrimas que amenazan y trago el bulto del tamaño de
Texas en mi garganta. Luego, agarro mis zapatos y el bolso y rápidamente
lo sigo.


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 21 Ene - 17:00

16



Kas
Salgo de la plataforma y hacía la acera, saliendo de la estación,
sorprendida de ver su auto ahí estacionado.
¿Está esperando por mí?
Seguramente no.
Insegura de porqué está aquí, camino hacia la rampa.
¿Debería acercarme a su auto o simplemente fingir que no lo he visto?
No quiero acercarme si está esperando a alguien más y luego tendré
que alejarme... pareciendo una perdedora.
¿Y por qué es una decisión tan grande?
Por Dios santo, Daisy, simplemente acércate y saluda. Luego, aléjate si
no te ofrece un paseo... lo que es más que probable que no hará.
Salgo de la acera hacía la calle. Su auto está estacionado justo frente
a mí.
Nuestras miradas se encuentran a través de la ventana del pasajero.
Ignoro la forma en que mi corazón se acelera por tener sus ojos
clavados en mí.
Baja la ventanilla del pasajero. Camino hacia su auto.
—Daisy —pronuncia mi nombre bajo.
Eso es. Dice mi nombre y un estremecimiento de gusto me atraviesa,
lo que es ridículo.
Totalmente ridículo.
Sólo porque fue amable ayer conmigo y me creyó cuando le conté que
era inocente, no la ladrona que pensó que era, no significa que nada
cambiase.
¿Lo hace?
Aún es mi jefe. Y aún no me gusta mucho.
Y no le gusto.
¿Cierto?
—Hola, Kas. —Se siente extraño, decir su nombre. Nerviosamente me
coloco un mechón de cabello detrás de la oreja—. ¿Qué estás haciendo

aquí? Quiero decir... estás aquí... y normalmente no estás aquí, en la
estación de tren.
Jesús... Daisy.
Kas se ríe ante mi diatriba.
Le hice reír.
Sí, estoy rebosante. Y, sí, estoy contando sus risas.
Simplemente es muy extraño escucharlo reír, y me gusta la forma en
que me hace sentir cuando lo hace, así que estoy contando.
—Estaba cerca, haciendo un recado —me comenta—. Vi tu tren
detenerse. Pensé en acercarte. Librarte del paseo.
Santa... vaya.
El Kas de la semana pasada nunca habría pensado en detenerse y
acercarme. Aquí está un tipo que pasó a mi lado en la lluvia y me salpicó
con un charco.
Es un seco día soleado y aquí está, ofreciéndose a llevarme al trabajo.
Puede que me desmaye.
—Está bien. Bueno, gracias. Lo aprecio.
Me da un suave asentimiento en respuesta, haciendo que el cabello le
caiga sobre los ojos. Lo aparta con los dedos, colocándose el cabello tras la
oreja. El sol se refleja en los mechones, haciendo que parezca más claro de
lo que es.
Me pregunto si su cabello es tan suave como parece.
Hoy también lleva una barba incipiente. Se ve bien en él. Lo hace
incluso de rasgos más duros y guapo.
Dios... es guapo...
—¿Daisy?
—¿Ummm?
—¿Vas a entrar en el auto o simplemente vas a permanecer ahí,
mirándome todo el día?
Y... aquí está.
Mi rostro se vuelve rojo brillante.
—Oh, um... sí, por supuesto —balbuceo, alcanzando la manija. Abro
la puerta y me deslizo en el asiento de cuero.
No puedo creer que lo estuviese mirando.
Por Dios santo, Daisy, deja de suspirar por él. Claro, ayer fue
agradable y hoy está siendo agradable, pero no significa nada.

Honestamente, estoy empezando a creer que prefiero más a Kas-
túpido. Al menos sabía cómo comportarme con él. Kas-agradable... me

confunde muchísimo.
Dejo el bolso en el suelo y me pongo el cinturón de seguridad.
Kas enciende el motor. “Creep” de Radiohead suena en el aparato de
música.
—¿Cómo te sientes? —pregunta, alejándose de la estación.
¿Quiere saber cómo me siento?
—Mucho mejor. Gracias. —Miro hacia él—. Sé que ya lo he dicho,
pero sólo quiero volver a decir cuánto lo siento por lo que pasó este fin de
semana.
—Está bien, Daisy.
Curvo los dedos en el regazo, escuchando la evocadora voz de Thom
Yorke.
—Me encanta esta canción —comento.
Asiente.
De acuerdo...
—¿Cómo fue el resto de tu fin de semana? —pregunto, intentando
algo diferente.
—Bien.
—¿Qué hiciste?
Me mira. La mirada en sus ojos es casi penetrante y, por alguna
razón, hace que contenga la respiración.
Aparta los ojos de mí y de vuelta a la carretera y tomo ese tan
necesitado aire.
—Salí a dar una vuelta.
—¿En caballo?
Aprieta los labios.
—Sí, Daisy, en caballo.
—No sabía que montaras.
—Llevo un establo.
—Lo sé. Quiero decir, no te he visto montar. Sólo pensaba... no sé. Yo
no monto. Cooper se ofreció a enseñarme, no creo que vaya a ser buena.
—¿Cooper se ofreció a enseñarte?
Siento los ojos de Kas quemar a través de mí. Llevo mi mirada a la
suya. Hay algo brillando en sus ojos que no puedo descifrar.

Aleja la mirada antes de que pueda llegar a tener una oportunidad de
intentarlo.
—Sí, él, um... comentó que si quería aprender saldría conmigo. En mi
hora de comer, por supuesto.
—Yo te enseñaré a montar.
¿Qué?
—¿Qué?
—Quieres aprender a montar. Yo te enseñaré.
Vaya... um...
—¿Qué hay de Cooper?
Lo veo apretar las manos alrededor del volante.
Desliza la mirada hacía la mía, y me clava con una mirada que hace
que me quiera volver invisible.
—¿Qué hay de Cooper? —Su tono suena molesto.
Bueno...
—Sólo... —Me aclaro mi repentinamente seca garganta—. Cooper se
ofreció primero, eso es todo, y yo, um... —Me quedo sin palabras
lamiéndome los labios secos.
Kas mueve la mirada a mis labios, luego la aparta completamente,
devolviéndola a la carretera.
—Cooper no puede montar una mierda. —Su voz es baja.
Parece enfadado. Por mi vida, que no sé por qué.
Pero entonces, ¿Kas necesita alguna razón?
—¿No es el encargado del establo?
—Lo contrataron mis padres, no yo. —Frunce el ceño.
Está bien entonces...
—Estate preparada a la una y te llevaré a un buen paseo.
Me río. No puedo evitarlo.
Lo siento, pero sonó sucio.
O tal vez, simplemente tengo una mente sucia.
Kas dirige su mirada confusa hacia mí, alzando la ceja con
interrogante.
—Nada —murmuro, retorciendo las manos, mientras noto el calor
subir en mis mejillas.
Kas debe repetir las palabras en su mente porque, un segundo
después, veo una luz aparecer en sus ojos.

—Una vuelta en caballo —aclara.
Puedo escuchar el toque de humor en su voz, y curvo los labios.
—Lo sé, lo siento. Sonó...
—Pervertido —termina él.
—Iba a decir sucio, pero pervertido funciona.
Sonrío. Lleva los ojos a los míos y sonríe.
El calor irrumpe en mi estómago.
Realmente me gusta cuando me sonríe. Cada vez que lo hace, me
siento como si hubiese ganado algo realmente especial.
Jesucristo, Daisy. ¿Recuerdas la última vez que te sentiste empalagosa
con alguien? Acabaste en prisión.
—Hay algún equipamiento de montar de sobra en el trastero —me
cuenta, con los ojos de nuevo en la carretera—. Debería servirte.
—Está bien, gracias. Debería ir a tu oficina o...
—Encuéntrame en los establos. A la una en punto —indica.
—Una en punto. Lo tengo.
Kas se detiene ante las verjas de la finca. Presiona un botón en el
tablero y las verjas comienzan a abrirse.
Hacemos el resto del camino hasta la casa en silencio.
Mi estúpido estómago está dando volteretas ante el pensamiento de ir
a montar con Kas. Mi cabeza está sufriendo una confusión severa de
porqué mi estómago está tan feliz por ello. Debe ser la excitación de
montar a caballo por primera vez. No puede ser nada más.
¿Verdad?
También, estoy intentando averiguar por qué se ofreció a montar
conmigo. ¿Por qué no deja simplemente que Cooper me acompañe?
Conozco a Kas y ayer llegamos a una especie de tregua, pero aún sigo
sin gustarle.
Y aún sigue sin gustarme.
¿Cierto?


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 21 Ene - 17:01

CHICAS DISCULPEN POR NO HABER SUBIDO LOS CAPÍTULOS AYER PERO NO TUVE COMPUTADOR Y DESDE CELULAR ES MUY COMPLICADO:
YA ESTAMOS AL DÍA...


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 21 Ene - 17:02

INDICE
DIA 15 : Ante-prologo; Prologo; Capitulo 1.
DIA 16 : Capitulos 2; 3; 4.
DIA 17 : Capitulos 5; 6; 7.
DIA 18 : Capitulos 8; 9; 10.
DIA 19 : Capitulos 11; 12; 13.
DIA 20 : Capitulos 14; 15; 16.
DIA 21 : Descanso y Comentarios
DIA 22 : Capitulos 17; 18; 19.
DIA 23 : Capitulos 20; 21; 22.
DIA 24 : Capitulos 23; 24; 25.
DIA 25 : Capitulos 26; 27; 28.
DIA 26 : Capitulos 29; 30; 31.
DIA 27 : Capitulos 32; 33; 34.
DIA 28 : Descanso y Comentarios
DIA 29 : Capitulos 35; 36; 37.
DIA 30 : Capitulos 38; 39; 40.
DIA 31 : EPILOGO


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por berny_girl el Dom 21 Ene - 17:24

No aprobar que el alcohol sea el mejor consejo... Pero me entretuvo bastante las ocurencia de Daisy con unos cuantos copas encima.

Este misterio que tiene Kas en verdad me esta molestando un poco... Ya es hora que se descubra algo... Por que con eso de enseñarle a montar a caballo fue un giro totalmente raro, mas cuando le declaraba la guerra cada vez que pasaba por su camino.

Enviado desde Topic'it


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Re: Lectura Enero 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 21 Ene - 18:37

Por lo visto Kas si le creyo cuando le conto sobre su estancia en prision.. Por que se puso tenso cuando escucho sobre el hermano de Jason??
Me gusta que se ponga celoso por Cooper.
Veamos como va la enseñaza


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Re: Lectura Enero 2018

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