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Lectura Febrero 2018

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por yiany el Lun 19 Feb - 13:16

Bueno chicas, yo insisto q Maeve sabe más q lo que deja entrever, y creo q esos tan acertados concejos se deben en parte a ese conocimiento, y Hanna Bannana es la mujer más insidiosa de la vida, que fastidio, no se como Andie puede siquiera pensar q sería buena para Mack


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yiany

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por IsCris el Lun 19 Feb - 14:37

Que horrible esta chica Hanna, ya qusiiera ella ser una Mackenzie 
Me encanta Maeve, y el como no se deja de esta niña, se ve que a pesar del poco tiempo de conocer a Andie, la aprecia mucho


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IsCris

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por svenkok el Lun 19 Feb - 17:34

Chicas me perdí por un momento, nuevamente en las lecturas.


Creo que le estoy buscando muchos defectos a Andie… me siento injusta con ella. Es que no me gusta como actúa.
¿puedo aplaudirle a Mack? Jaja todo macho Alfa (esto pensé antes del te amo).
¿Te amo? Si casi no han interactuado
 
Estoy de acuerdo con Candice: “una insensible, perra analítica?” ¿Por qué no puede decidir lo que quiere hacer? Ya que no quiere hablar con Bradley, se acostó con Mack y comienza a sentir “cosas" por él, ¿Por qué no decidirse ya? Y encima tuvieron ¡sexo!
 
¿Años perros? Jajaj eso me dio gracia. Bradley, es frio, calculador, no me gusta como se expresa de y con Andie, como se refiere a sus “amigas”. Andie, debe ponerle freno a sus actitudes.

Hanna Banana, debe podrirse como una banana lol… Andie, es dulce y carismática comparada con ella. 



Maeve, debe hablar lo que sabe. La intriga me desespera.Esos consejos y palabras se pueden traducir en que sabe lo sucedido en y  despues de las Vegas.

Gracias por los capi!
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svenkok

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por mariateresa el Lun 19 Feb - 19:06

Me cae muy mal esa Hanna se nota que ella va hacer problemas. 
Al menos Maeve no la quiere veamos por que Mack la tiene cerca.
Gracias


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mariateresa

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Emotica G. W el Lun 19 Feb - 20:00

Cap 29:
Uhhh...
Con que Hannah banana solo es una amiga y al parecer aun no ha superado a Mack
Creo que a Maeve no le cae muy bien ella pero como la linda persona que es no puede dejar de tratarla bien... aunque Andie le cayo bien de inmediato

Cap 30:
Bendita Hannah banana!
Como se nota que la dulce Maeve no la pasa!
Es que no se da por vencida o no tiene un poco de amor propio???
Si no le gustas a alguien o no te quieren dejas de insistir y te vas!
Ademas que ganaba con escuchar la conversacion??? No creo que quiera ponerse a jugar de Sherlock e investigar



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Emotica G. W

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Mar 20 Feb - 7:14

Capítulo 31 
 
 
—¿Qué estás haciendo aquí? ―preguntó Maeve, dándole a su hijo un abrazo. 
Él me miró y respondió. 
―Tuve que hacer un poco de embalaje 
y de compras. ¿Qué estás haciendo aquí? 
―Suministros para el picnic. ¿Pero no tenías planes de hablar con Andie esta mañana acerca de su proyecto? 
Mack ocultó su sorpresa también. 
―Um, sí. Pero tenía que hacer esta otra cosa primero. 
―Bueno, te diré qué… ¿Por qué no la llevas de vuelta contigo para que pueda pasar por el lugar de artículos para fiestas y después a la tintorería? Ella sólo se aburriría conmigo toda la mañana, y creo que dijo que tiene que volver al trabajo. Mejor hagan sus asuntos juntos para que salgan de eso tan pronto como sea posible, ¿está bien? ―Le dio unas palmaditas en la mejilla y después puso su mano en mi brazo―. Nos vemos en el rancho, cielo. 
Sonreí. 
―De vuelta en el rancho. Siempre he querido decir eso. 
―Adelante, entonces. ―Se quedó allí esperando. 


 
221 
―Está bien. Nos vemos en el rancho, Maeve. ―No podía guardar la sonrisa de mi cara. 
―Espero para gritar. ―Ella se marchó y nos dejó allí de pie, la expresión de Mack  no me decía nada. 
―¿Qué acaba de decir? ―pregunté. 
―Espero para gritar. ―Se apartó de la tienda―. Ven conmigo, entonces. Te llevaré de regreso al rancho. 
―¿Espero para gritar qué significa? ―Me arrastré detrás de él en mis mocasines sexy. 
Se acercó a otro camión, éste era rojo y nuevo, pulsando el botón de su llavero para abrir las cerraduras. 
―Significa “Eso espero”, o algo parecido a eso. 
―Huh. Nunca había oído eso antes. 
―Es bastante country. Probablemente no es de tu agrado. 
Me subí a la camioneta con la ayuda de un pie que coloque en el lateral. 
―Yo no diría eso. ―Tuve que volver a bajar porque uno de mis zapatos se cayó. Lo agarré con mi mano y apenas estuve arriba, lo vi entrar en el camión, esperando a que él me mirara. Él evitó mirar en mi dirección, actuando como si estuviese muy ocupado con el ajuste de los espejos y la comprobación de tráfico. Tampoco respondió. 
Tenía un muy duro trabajo. Mack era mi público cautivo, incapaz de evitarme, le gustara o no. 
Ahora sólo tenía que hacerlo hablar. Mi corazón latía con fuerza y la adrenalina corría en mi torrente sanguíneo. Todo en mí decía que corriera de vuelta a casa y olvidara que esto alguna vez sucedió, excepto que una pequeña parte de mi cerebro me decía que teníamos que terminar con esto. Antes de que Bradley apareciera. Antes de que mi vida se desplomara por completo. Ya estaba mirando a la pesadilla de la cancelación de una boda y el envío de vuelta de un 

 
222 
montón de regalos. Por suerte, tenía la sensación de que a Ruby no le importaría ayudarme a limpiar esa parte de mi desorden. Probablemente iba  a haber  una fiesta de ruptura en honor a Bradley. La pregunta que todavía ni siquiera había empezado a responder era qué iba a hacer con mi vida después de que todo hubiese terminado. Algo me dijo que la vida según el Plan de Vida de Andie no iba a ser suficiente. 
Tosí falsamente para conseguir poner a rodar la pelota. 
―Así que… se suponía que debíamos hablar esta mañana a las nueve. Tengo la sensación de que me estás evitando. 
¡Qué bien! ¡Nada más sacarlo a la puerta y sólo lo enfrentas así! Buen movimiento, “Ex relajada  Andie”. Quería darme una palmada en la frente por ser tan conflictiva. Esta no era la manera de llegar a ninguna parte con Mack. Era demasiado orgulloso para eso. La única razón por la que estaba sentada en su camioneta era porque su madre había hecho que me llevara. Él se retiró de la zona de estacionamiento hacia la calle principal. 
―No te estoy evitando. De hecho, estoy haciendo todo lo contrario, pero ya que no puedes leer mi mente, no me sorprende que hayas mal entendido. 
―Podrías haber dicho algo. ―Tuve que contener el puchero que quería hacerse cargo de mi cara. Mack siempre parecía tener este efecto sobre mí, haciendo que olvidara que soy una mujer profesional de negocios,  que debería haber estado por encima de las emociones más tontas como la desilusión y los sentimientos heridos. 
―Estabas durmiendo, y habías tenido un día duro. Decidí que sería más amable que te dejará allí en lugar de despertarte sólo para darte un mensaje. 
―Apuesto a que tienes papel y pluma en tu casa. Podrías haberme dejado una nota. 
―Demasiado impersonal. 
Sacudí la cabeza con incredulidad. 

 
223 
―¿Y desaparecer sin decir nada no lo es? ―Una pequeña sonrisa se le escapó antes de que pudiera ocultarla. Señalé su cara―. ¿Qué fue eso? 
―¿Qué fue qué? 
―¡Esa sonrisa! Te vi sonreír, no trates de ocultarlo. Te gusta esto, ¿no es así? 
―¿Cómo qué? ―Él era todo inocencia. 
―Torturarme, eso es. ―Estaba refunfuñando ahora. Nunca me sentí tan fuera de mi elemento y en desventaja como lo hacía ahora. Me odiaba a mí misma por ser como una salchicha. Si estuviéramos en la sala del tribunal, tendría a Mack en sus rodillas y al juez sacudiendo la cabeza con lástima. Pero en este camión, llevando las zapatillas de su madre y mi antigua ropa de dormir, yo era la que estaba haciendo el ridículo. Y lo más triste era que me lo estaba haciendo a mí misma. 
No dijo nada que lo negara. Su pequeña sonrisa se deslizó para hacer su expresión ilegible una vez más. Estuvimos en silencio durante un rato, mi estrés elevando a cada kilómetro que pasaba hasta que no pude soportarlo más. 
―Escucha, bromas aparte, tengo que hablar contigo. Es realmente importante. 
―Pues habla. Estoy sentado aquí. 
―Realmente necesito que firmes esos papeles. 
―No. 
Bufé frustrada una gran bocanada de aire. Me estaba esperando una segunda vuelta alrededor pero no un rechazo en pleno. Era hora de cambiar de rumbo. 
―No me amas, Mack.  
―¿Cómo sabes qué amo y qué no? 
―¡Ni siquiera me conoces! ¿Cómo puedes amarme? Eso es… estúpido. Necio, incluso. 
Él me miró, su expresión era sombría.  

 
224 
―Te conozco mejor de lo que crees que hago. ―Sus cejas se elevaron mientras se concentraba en la carretera, y sus manos se pusieron tensas en el volante. 
―¿Ah, sí? Lo dudo. ―Nadie conocía el verdadero yo. 
Ni siquiera Bradley. Las personas que decían que necesitabas ser tú mismo cuando estabas con tu alma gemela, no conocía el verdadero yo. Si lo hicieran, podrían cambiar su perspectiva sobre ese pequeño pensamiento feliz. Algunas cosas eran mejor dejarlas sin decir, y algunos pasados apenas están mejor dejándolos atrás. 
―Bueno, qué tal esto… Sé que creciste en el noreste y que tu padre se fue cuando eras muy joven. Sé que tu madre salió con un puñado de hombres que eran grandes fiesteros, antes de irse a vivir con alguien que finalmente abusó de ella. Sé que temías por su vida durante años, y finalmente convenciste a tu madre para que lo dejara cuando estabas en la escuela secundaria, pero ella volvió con él justo antes de que empezaras la universidad. Sé que casi la mata una vez y observaste todo lo que sucedió. ―Hizo una pausa y me miró durante unos segundos―. ¿Cómo lo estoy haciendo hasta ahora? 
Mi corazón latía velozmente por las nubes y mi boca se había puesto repentinamente seca. ¿Cómo iba a saber todos mis secretos? ¿Es un lector de la mente? ¿Ha hecho una verificación de mis antecedentes? 
Continuó desentrañando mis secretos, sin esperar una respuesta de mi parte. 
―Sé que comenzaste a trabajar en tu, eh… Plan de Vida… creo que es así como lo llamas, cuando tenías quince años y has estado siguiéndolo al pie de la letra desde entonces. Con excepción de ese pequeño viaje que hiciste a Las Vegas, todo ha estado pasando de acuerdo al plan. Sólo has salido con chicos que encajan en el molde y quiere las mismas cosas que tú quieres, y cuando dejan de encajar en el plan, los dejas y encuentras a otro candidato. 
―Más bien me han dejado ―murmuré. Mis orejas ardían de vergüenza. Me sentí como esa adolescente en el hospital otra vez, firmando documentos que no leí, diciendo a los médicos que continuaran  e hicieran lo posible para salvarla. 

 
225 
―Dejarlos, que te hayan dejado… todo eso es sólo semántica. No he terminado todavía. Así que, entonces este tipo te pidió que te casara con él, verificas todos los requisitos asegurándote de que encaja, y cuando te das cuenta de que lo hace, le dices que sí. Y ahí fue cuando decidiste finalmente darme una llamada y atender el pequeño problema que comenzó hace dos años. 
Levanté mi brazo y lo apoyé en el alféizar de la ventana, la mano contraria presionando en el asiento de al lado de mi muslo izquierdo. Me sentí como si estuviera siendo atacada, sólo que lo hacía en un tono de voz normal sin una pizca de malicia. Si el camión se hubiese detenido, probablemente habría saltado. 
Mi voz era temblorosa cuando finalmente comenzó a trabajar de nuevo. 
―Yo no empecé cualquier problema, tú lo hiciste. Y, ¿cómo sabes todo eso de mí? ¿Me has estado espiando? 
Él se rió con amargura. 
―No lo creo. Ni siquiera sabía dónde estabas hasta que apareciste en la ciudad buscándome. Cuando Boog llamó, te describió y me dijo lo que le dijiste a Hannah, supe que eras tú. Es la primera vez que incluso he llegado a estar cerca de ti en dos años. ―No parecía contento de eso en absoluto. 
―Eso no explica cómo sabes mi historia personal. No comparto eso con nadie. Ni siquiera con mis mejores amigos. 
―Claro que sí. Lo compartiste conmigo. ―Sonaba orgulloso, el imbécil. 
―No, no lo hice. ―Mi voz era alta por el pánico. 
―¿Me estás llamando mentiroso? ―Me miró y giró hacia otro camino. 
―No, sólo estoy diciendo… que debes estar confundido o algo así. No comparto mi pasado con nadie, ni siquiera con vaqueros que se ven buenos. 
―Bueno, lo compartiste conmigo. Y no soy cualquier tipo. Soy tu esposo. Debes de compartir esas cosas con tu marido. ―Me miró una vez más―. ¿No lo has compartido con ese tipo con el que estás comprometida, verdad? 

 
226 
―¿Podrías dejar de decir eso? ―El sudor había estallado en mi labio superior y debajo de los brazos. 
―¿Decir qué? 
―¡Que eres mi marido! ―grité. Él estaba demasiado tranquilo sobre todo esto, al igual que su mano no se movía sobre el botón de color rojo brillante en mi consola que pondría en marcha todos los misiles nucleares que guardaba bajo llave. 
―¿La verdad te molesta tanto? 
―No, la broma me molesta tanto. Todo esto es sólo una broma, ¿no lo entiendes? ―Jadeaba, incapaz de obtener suficiente oxígeno para mi cerebro. Mareos. Estoy mareada. ¿Por qué estoy tan mareada? 
Los músculos de sus brazos subieron un poco. 
―No, supongo que no lo entiendo. Explícamelo. ―Llegó a la carretera de tierra en donde había terminado mi auto Smart. 
Mi mano izquierda subió y comencé a pensar en mis movimientos, mientras le explicaba. Él absolutamente tenía que entender esto, porque si no lo hacía, iba a implosionar. Mi voz subía y subía, consiguiendo acercarse a proporciones histéricas. 
―Está bien, Mack…  aquí está. Hace dos años un chico me dejó y me sentía vulnerable. Había bebido demasiado y te conocí,  y tú eras todo… tú… y me dejé llevar. Los dos nos dejamos llevar, supongo, ya que no pareces el tipo de salirse mucho del plan tampoco. Al día siguiente me desperté, te habías ido, y me fui a casa. ¿De acuerdo? ¿Lo entiendes ahora? La vida continuó para los dos, no sólo para mí. Empecé a salir con Bradley, comenzaste a salir con Hannah, y ahora aquí estamos, dos años más tarde con la necesidad de un divorcio. ―Respiré hondo y solté el aire, tratando de liberar algo de la tensión. Sentí que mi cabeza iba a explotar. 
―Me temo que te estás perdiendo parte de la historia allí, abogada. ―Una cansina voz country  endulzaba un poco sus palabras y me tentaba a golpearlo en la cabeza de una manera muy violenta. 

 
227 
―No lo creo ―le dije con los dientes apretados. 
―Lo sé. ―Su teléfono sonó y lo recogió, frunciendo el ceño ante la pantalla. Lo puso en el asiento y lo ignoró. Miré hacia abajo y vi el nombre de Hannah allí. 
―¿Por qué no contestas eso? Ella es tu novia, y tengo la impresión de que no le gustaría ser ignorada. 
―Ella no es mi novia. No sé quién te dijo eso, pero es probable que no debieras escuchar a esa persona. 
―Fue Hannah quien me lo dijo, y el hecho de que vivas con ella es una especie de bono extra, supongo. 
Él dejó escapar un resoplido de aire. 
―Definitivamente, nunca debes escuchar a Hannah. Y no vivo con ella. Ella vive conmigo, de manera temporal, le estaba haciendo un favor a un amigo, pero eso se termina hoy. Está todo empacado y lista para salir. 
Me reí con amargura. 
―Creo que se te olvidó hablar ese pequeño detalle con ella. Está enamorada de ti, ya sabes. 
―Mentira. Está enamorada del rancho de mi familia, de nuestro dinero, de mi camión, y muy posiblemente de mi hermano pequeño, pero no está enamorada de mí. 
―Si fuera así, ¿saldrías con ella? 
―Por supuesto que no. No es mi tipo. 
Me pareció realmente difícil de creer, ya que Daisy Duke era el tipo de todos los chicos country y ella no estaba tan lejos. 
―¿Cuál es tu tipo, entonces si no es Daisy Duke? 
Se tomó unos segundos para responder. 
―Cabeza dura. Inteligente. Hermosa. Divertida. Buena en el blackjack. Tal vez un poco más conservadora que Hannah Banana. ―Me miró, sonriendo 

 
228 
diabólicamente―. Me gusta un poco de misterio en mis mujeres. Creo que la letra de una canción lo dice mejor: Señora en la calle, pero una loca en la cama. 
Lo golpeé con fuerza en el brazo, mi frente ardiendo. 
―Cállate. Yo no soy tu tipo. Y no soy una loca, de cualquier manera. 
Se acercó y tomó mi mano en la suya tan cálida, tirando de ella contra su pierna. 
―Yo soy tu tipo, ¿sabes? 
―No, no lo eres. ―Traté de tirar de mi mano, pero él tenía un infierno de agarre. 
―Claro que lo soy. Soy culto, con visión empresarial, sexy, tú misma lo dijiste, así que no trates de negarlo. Y puedo hacerte gritar como nadie más puede hacerlo. ―Levantó la mano y se la puso en la parte superior de su pierna, muy cerca de su entrepierna. 
Mi corazón latía con fuerza en mi pecho ahora, haciéndome sentir como que iba a empezar a jadear como un perro en cualquier momento. ¡Contrólate, Fido! ¡Es sólo un chico!  
Saqué mi mano con más insistencia esta vez, y lo dejó pasar. 
―El sexo no es amor. No te engañes pensando que es así. ―Los recuerdos de mi madre brillaron ante mis ojos. Ella siempre estaba en un estado de ensueño después de estar con su novio en el dormitorio por la noche, pero eso nunca le impidió a él romperle la cara después. 
―Tú no eres ella, Andie. No eres tu madre. 
―¡Cállate! ¡No me hables de ella! ―Mis gritos resonaron en el pequeño espacio de la cabina del camión, haciéndome chirriar los oídos. Mi cara ardía de vergüenza por haber perdido los estribos―. Lo siento por gritar. Sólo… no lo hagas,  no hables de ella, por favor. Ella está fuera de los límites. 
―Me parece que sería mejor hablar de ella en vez de fingir que no existe, pero voy a dejarlo estar solo por ahora. ―Se acercó y puso su mano en la mía, 

 
229 
acariciando el lado de ella con su pulgar―. Tengo algunas cosas para nosotros, así podemos tomar un pequeño paseo por la tarde. 
―¿Un paseo? ¿Dónde? ―pregunté, la sospecha gobernaba mis emociones―. No quiero dar un paseo contigo. ―Las palabras salieron, pero los sentimientos no las respaldaban. 
―Hasta un poco más allá de las colinas. Creo que necesitamos un poco de privacidad para que podamos hablar de esto y aclarar las cosas. Sé que tienes un Plan de Vida que seguir y todo, así que no hay razón para retrasarlo más. ―No podría decir si  se estaba burlando de mí, si estaba triste o algo más. 
―Me sorprende que te conociera esa noche ―dije. 
―¿Ah, sí ? ¿Y eso por qué? 
―Porque con esa cara de póker tuya, apuesto a que podrías hacer un montón de dinero en las mesas de póker en lugar de las mesas de blackjack.  
Él sonrió, enviando una descarga de atracción a través de mi pecho y hacia abajo por el espacio entre mis piernas. 
―Me gusta jugar al póker algunas veces, pero siempre caliento con un poco de veintiuno primero. ―Me acarició la mano antes de colocarla en el volante―. Me alegro de hacerlo esa noche, puedo decirte eso. ―No dije nada, no estoy segura de si había cambiado mi vida para mejor al jugar Blackjack esa noche o me condené a una vida de miseria.




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Yani

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Mar 20 Feb - 7:16

Capítulo 32 
 
Me senté en el porche esperando a que Mack viniera hasta el frente. Me había dicho que estaba buscando nuestro transporte. Me apoyé en uno de los postes que soportan el suelo del porche, descansando mis pies en los escalones. Mi mente vagaba mientras una brisa fía movía mechoncitos de mi cabello alrededor de mi cara, haciéndome cosquillas en la piel. 
No podía recordar la última vez que me había sentado al sol y dejado que mis pensamientos volaran errantes. Era muy agradable, por lo que deseaba que Mack no volviera demasiado rápido. En este momento, de buen grado pagaría una gran cantidad de dinero por un hechizo que hiciera congelar el tiempo para poder sentarme aquí y sólo respirar por un rato sin preocuparme por Bradley o Hannah o mi futuro. Todo era un desastre. 
Repetir las cosas que Mack me había dicho en el camión me estaba ayudando a reconstruir lo que había sucedido en Las Vegas. No todo tenía sentido, pero alguna parte sí. Obviamente, lo primero que había salido mal era mi completa falta de control sobre mí misma. La energía sexual de Mack era como un imán, tirando de mí y obligándome a hacer cosas estúpidas como olvidar mis planes y todas las cosas que he sacrificado para dejar atrás el pasado y lograr mis metas. La simple idea de abandonar lo que equivalía a la obra de mi vida, hacía que me asustara sin sentido, como si estuviera flotando en el viento sin rumbo para siempre, en una absoluta falta de control. Y encima de todo eso, en el espacio de tal vez seis horas, Mack de alguna manera me había convencido de descargar toda mi basura personal sobre sus hombros. Los esqueletos que solían vivir en mi closet habían salido para bailar en la noche caliente de Las Vegas. 


 
231 
Aun así, todavía actuaba como si estar casado conmigo no fuera lo peor que jamás le había sucedido. Había dicho la palabra A varias veces mientras estábamos en medio del sexo en la ducha, pero esa clase de declaración no puede ser tomada en serio. Entonces, si no estaba enamorado, pero tampoco tenía prisa por divorciarse de mí. ¿Qué era, exactamente? 
Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios. El que me amara era demasiado ridículo para siquiera considerarlo parte de mi realidad. Las personas no se enamoran de los extraños. Los extraños podían ser cualquier cosa, cualquiera, con una cantidad ilimitada de horrible equipaje emocional que nadie querría cargar. ¿Cómo sabría que no era una asesina serial o la madre de ocho niños o una mujer ya casada? No podía.  La gente inteligente como nosotros no hacía cosas estúpidas como casarse en una capilla abierta las veinticuatro horas a manos de un hombre llamado Elvis. Eso lo hace la gente irresponsable que no tiene nada que perder. 
¿Cierto? 
Suspiré, dibujando un corazón en el polvo junto a mí. Dando una mirada atrás y observando las cosas desde el punto de vista de este porche, ya no estaba segura de que hubiese tenido mucho que perder en ese entonces. Hacía dos años que había sido abandonada por Luke el Vómito, compitiendo por el codiciado puesto de socio menor en una firma que me estaba succionando la vida, preparándome para dar un beso de despedida a mis amigas por otro chico. No sonaba como algo que perseguir. 
Todas mis grandiosas ideas respecto a lo que soy se vinieron abajo cuando recibí ese documento de registro del Estado de Nevada. Al parecer, la gente inteligente y responsable a veces hace cosas estúpidas como casarse en una capilla abierta las veinticuatro horas de manos de un hombre llamado Elvis, eso, o que soy por lo menos diez veces más tonta de lo que pensaba. 
El problema no era tanto que lo había hecho, sino que por primera vez desde que averigüé todo esto, estaba preguntándome qué era peor: casarme con un extraño en Las Vegas o poner toda mi vida en un guion y esperar ser feliz después de la producción. Mi vida era como una obra de teatro con actores, escenas y las historias que he escrito, con un “felices para siempre” que no podía ni siquiera visualizar. En vez de trabajar en una clara visión del camino a la felicidad, había 

 
232 
estado bajando la cabeza, moviéndome en dirección a… nada. Una gran nube de humo a través de la cual no podía ver. Tarareé en mi propia cabeza este mantra de éxito, éxito, éxito… ¿pero dónde estaba la felicidad? ¿Dónde estaba el amor? ¿Y por qué no me había dado cuenta antes? 
Mientras estaba sentada en el porche tratando de imaginarme como una mujer mayor, lo único que mi cerebro evocaba era una imagen de un Mack mayor sentado al otro lado de la mesa del comedor, sonriendo de esa manera cómplice suya. Mirando hacia atrás ahora, el plan que había trazado para mí parecía no sólo estúpido, sino vacuo. Vacío. Seguro, pero al final, muy, muy peligroso por cómo me hacía perder completamente a la verdadera yo. ¿En quién me había convertido? ¿Y qué me dices de esta ridícula serpiente cubierta de polvo haciéndome re pensar en toda mi vida? Tal vez la serpiente me había picado después de todo. ¿Podía el envenenamiento causarle esto a una persona? Miré a la parte trasera de mis tobillos para revisar la marca de la doble punción. 
―¿Lista? ―La voz de Mack vino hacia mí desde la parte de abajo en el patio. 
Saqué mi cabeza fuera del éter y miré fijamente hacia él y su transporte. Mi voz se perdió de nuevo un poco.  
―De ninguna maldita manera, Mack. ―Sacudí mi cabeza―.  Disculpa mi francés, pero eso no va a pasar. 
Él sonrió, sosteniendo dos juegos de riendas en sus manos. 
―Claro que sí. Vas a estar bien. Ven aquí para que pueda ayudarte dándote una ventaja. ―Se puso de pie entre un caballo marrón con melena negra y uno rubio con una bonita melena color crema. 
No importaba lo bonito que fuese, no iba montarlo.  
―Date a ti mismo ventaja. No voy a montar un caballo en ninguna parte. Esas cosas muerden. Tráeme la cuatro ruedas o como sea que lo llames. 
―No puedo. No tiene gasolina. ―Seguía sonriendo,  obviamente, muy satisfecho de sí mismo. 
Ignoré la belleza en eso, negándome a dejarlo encantarme hasta morir.  

 
233 
―Estás mintiendo. ―Me le quedé mirando. 
Él dejó ir la sonrisa y puso expresión de inocente corderito.  
―Nop. Seco como un hueso. Vamos, te traje un viejo jamelgo. ―Hizo un gesto con su barbilla hacia el caballo marrón―. Ella no podría tumbarte ni aunque quisiera, y te prometo que no va a querer. Tampoco muerde. 
Su codo se acercó a los dientes de la rubia quien estaba tocándole la cintura con el hocico. No pareciera que le hiciera daño, pero hizo un gran trabajo bloqueando sus movimientos. 
―¡Ja! ¡Acaba de tratar de morderte! ―Retrocedí un poco, asegurándome de  tener un montón de espacio para maniobrar si decidía venir en pos de mí. La cosa era enorme, más alta que Mack quien ya de por sí era muy muy alto. 
―Este es decidido, lo admito. Pero yo lo voy a estar montado y tú montarás a su mamá, así que todo irá bien. Lo juro sobre mi corazón ―dijo, haciendo una X en su pecho. 
―Tu corazón está en el otro lado. 
―Lo sé ―dijo, guiñando un ojo. Levantó sus dedos cruzados―. Tengo todas mis bases cubiertas, por si acaso. 
Mi boca cayó abierta ante su ocasional menosprecio a mis temores bien fundados.  
―No tienes que matarme en un caballo, sabes. Lo único que tienes que hacer es firmar los papeles. ―Cuando me miró con curiosidad, le expliqué―. La gente muere en esas cosas todos los días. 
―No, en mis caballos no. ―Me tendió la mano―. Vamos, esposa. Ven a dar una vuelta conmigo. Déjame enseñarte todo lo que vas a extrañar cuando vuelvas al este y me dejes aquí con el corazón roto. 
Mi corazón se derritió un poco en ese momento, y estaba bastante segura de que nunca conseguiría enfriarlo otra vez. No era sólo por las cosas que dijo, sino la forma en que las dijo. Se movía tan fácilmente entre vaquero fuerte y sexy y 

 
234 
amante de corazón blando, que me estaba haciendo marear. Tal vez incluso embriagarme de amor un poco. 
Me puse de pie, agarrando su mano con petulancia y con el ceño fruncido, haciendo lo imposible por no caer en sus encantos.  
―No vas a tener un corazón roto, gran tonto. 
Puso sus manos en mi cintura y se inclinó, poniendo sus labios cerca de mi cuello y oreja.  
―Ya está magullado. ―Y entonces me levantó de repente, haciéndome chillar de miedo. 
El caballo en el que me estaba montando ni se inmutó, pero el otro saltó a un lado y resopló. Desde mi nueva perspectiva sobre la parte superior de la historia de dos caballos, pude ver que la rubia estaba muy agitada. 
―Oh, mi Dios ―chillé susurrando, olvidando todo lo demás―. ¡Estoy en un caballo! ―Los músculos de mis nalgas se apretaron con tanta fuerza que todo mi cuerpo se levantó unos cinco centímetros. El sudor estalló en todo mi cuerpo y mi corazón duplicó su ritmo. 
―Relájate ―dijo, ajustando un estribo y poniendo mi pie en él cuando terminó. Caminó alrededor de la yegua e hizo lo mismo en el otro lado―. Ella es tan gentil como un bebé. No vas a tener que hacer nada. Sólo seguirá mi caballo donde quiera que vaya y todo lo que tienes que hacer es disfrutar de la vista. 
Solté un bufido.  
―Sí, claro. ―Mis manos y muslos estaban temblando. 
Él vino a mi lado izquierdo de nuevo y puso las riendas en mi mano, dejando sus dedos sobre los míos. Se me quedó mirando mientras me daba una lección rápida.  
―Si quieres ir a la izquierda, basta con mover las manos así. ―Arrastró las tiras de cuero a la izquierda―. El trozo en la boca y las riendas sobre el cuello y la cabeza le hacen saber lo que quieres hacer. Si quieres ir a la derecha, tomas las riendas y haces esto… ¿ves? ―Las llevó en la dirección opuesta, alcanzando el 

 
235 
cuello del caballo para hacer la demostración, esperando a que yo asintiera antes de continuar―. Cuando quieras parar, simplemente tiras hacia atrás suavemente. No es demasiado difícil, ella tiene la boca sensible. Trata de no halarla muy alto, sólo mantén las riendas a nivel de tu cintura. Cuando quieras avanzar, suelta las riendas y darle una patada o apriétala con tus piernas y haz clic con tu lengua y ella irá. 
―Creí que habías dicho que sólo iba a seguirte y no tendría que hacer nada. ―El sudor continuó fluyendo por mis costados y espalda. El calor no tenía nada que ver con eso, era simple y llanamente miedo paralizante. 
―Te doy instrucciones solo por si acaso ―explicó. 
―¿Por si acaso qué? ―El tono de mi voz salió demasiado alto, pero no pude controlarlo. 
No me contestó hasta que estuvo sobre la espalda de su caballo.  
―Por si acaso mi caballo me tire al suelo dejándome inconsciente. 
―¿Qué? 
Me lanzó una sonrisa y tiró de las riendas bruscamente a la izquierda y pateó su yegua hablando con ella.  
―Levántate muchacha. 
Estaba tan ocupada viéndolo cabalgar lejos, que estaba totalmente no preparada para seguirlo con mi caballo. Ella me tiró hacia un lado y luego hacia atrás mientras se movía siguiendo al caballo de Mack y tuve que agarrarme de la cabeza de la silla para no caerme. Mis riendas cayeron de su cuello y colgaron sin fuerzas en dos bucles grandes a los lados. 
―¡Perdí mis cositas! ―Las palabras correctas no vendrían en mi pánico. 
―¿Cuáles cositas ? ―gritó sin siquiera mirar. 
―¡Las cosas de cuero! ¡Las riendas! 
―Recógelas. 

 
236 
Me aferré a la silla con un apretón de muerte en una mano y extendí la otra para agarrar el nudo que sostiene juntas las dos tiras finas. Tan pronto como las enganché tiré de las riendas, ansiosa por tener control sobre el caballo. 
El caballo dejó de ir hacia adelante. 
Entré en pánico, mirando a Mack alejarse más y más, preocupada que mi caballo corriera para alcanzarlo y tirarme en mi lamentable trasero. Probablemente me caería justo encima de una serpiente, y con la manera que iba mi suerte, caería en ella mientras estuviera tomando el sol con los colmillos mostrándose. Todo mi cuerpo se tensó en una tabla de forma humana de miedo sólido. 
El caballo resoplo y comenzó a caminar de reversa. 
Tiré de las riendas un poco más, tratando de hacerla parar, pero no escuchaba. Solo continuaba yendo más rápido en la dirección equivocada. 
―¡Mack! ―chillé―. ¡Está descompuesta o algo! ¡Esté en reversa! ¡Está yendo en reversa! ¡¿Cómo hago que vaya al frente?! 
Él se giró en su silla de montar y comenzó a reírse. 
Estaba dividida entre reírme con él y llorar, todo mi cuerpo temblaba, incluso mis labios. 
―Deja de apretar sus costados y suelta sus riendas. ¡Estás diciéndole que vaya hacia atrás con tus señales confusas! 
Inmediatamente aleje mis piernas de sus costados, colgándolas rectas como un aparejador de una canoa hawaiana. Deje caer las riendas a su cuello otra vez y me sostuve del cuerno con ambas manos. Pude haberme deslizado y salvado de la pesadilla de cabalgar esta bestia si pensara que podría aterrizar sin morir. 
El caballo se movió hacia adelante y se dirigió hacia donde Mack esperaba. La mayor parte de mi trasero estaba colocado fuera de la silla por los tensos músculos de mi trasero. 
Él no podía respirar por un poco de tiempo, debido a todas las risas que estaba teniendo. Yo, por otro lado, estaba sudando caliente y molesta, preguntándome que me había poseído para escuchar a este idiota y levantarme en 

 
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este monstruo cuando sabía jodidamente bien que sería un error. Él podía encantar los colmillos fuera de una serpiente si lo necesitaba.  
―¿Podemos volver ahora? Creo que he visto suficiente escenario. 
Mack se inclinó y sujeto las rendas del caballo, tirando del animal hacia el suyo.  
―Ven aquí chica ―dijo, envolviendo su mano alrededor de mi cuello y atrayéndome más cerca. Se inclinó y me beso justo en la boca. 
Chillé contra sus labios, temiendo que fuera a caer como para apreciar su calidez. 
―Te tengo ―dijo, poniendo su brazo alrededor de mi cintura y sujetándome. Mi caballo se movió bajo la silla, pero no se alejó. 
Lo deje besarme esta vez brevemente antes de empujarlo hacia atrás. Se sentía demasiado bien no hacerlo.  
―Vas a hacerme caer ―dije, empujándolo. 
Él sonrió, toda clase de felicidad iluminando sus ojos. Me hizo pensar en dulzura y vulnerabilidad, cosas que nunca le mostré a nadie. Cosas que había removido de mi repertorio hace tiempo. Es más valiente que yo. 
―Creo que vas a ser una natural en la silla ―dijo finalmente. 
Trate de golpearlo, pero estaba demasiado lejos.  
―Pienso que cuando por fin me baje de esta cosa, voy a matarte. Espero que puedas correr rápido. ―Jalé las riendas del cuello del caballo y las sujeté en un agarre un poco menos tembloroso. 
―¿Es esa una promesa? Porque si lo es, puedo correr extra lento y darte media oportunidad de atraparme. ―Guiño y trono su lengua, enviando a su caballo hacia adelante y dejándome atrás otra vez. Me habló sin mirar atrás―. Aumenta la holgura en las riendas, pero no tires de ellas. Descansa tus pies en los estribos pero no aprietes al caballo con tus piernas. Solo pretende que estás montando a horcajadas un tronco. Encuentra tu centro. 

 
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―Montando un tronco ―murmuré en voz baja para mí―. Por qué no vas tú y montas un tronco, gran imbécil. ―Junte las riendas y me imaginé montando un estúpido tronco en un estúpido río, dejando solo colgar mis estúpidos pies en mocasines. 
Mi caballo se movió hacia adelante en vez de atrás, y después de un tiempo estaba sorprendida de encontrar su ritmo calmante y relajante. El movimiento de balanceo pronto trabajó su magia en mí, bajando mi presión sanguínea y dispersando las imágenes de muerte que habían plagado mi mente. Tomé un profundo respiro y exhalé, dejado salir toda la tensión que se había reunido. Mientras mis nalgas se tomaban unas vacaciones de convertirse en rocas, me acomodé más abajo en la silla y encontré el proceso de montar a caballo casi placentero. 
Caminamos a través de unos árboles y pilas de roca, con firmeza moviéndonos cuesta arriba hacia una cordillera. Sentada arriba en lo alto del caballo, podía ver todo normalmente bloqueado para mí a pie, la vista extendiéndose ante nosotros como una pintura impresionista hecha completamente en los tonos de verde, café y azul más hermosos de la naturaleza. 
Ninguno habló, haciendo más fácil para los sonidos del salvaje oeste fluir y hacerse cargo de mi normalmente mente ocupada con palabras: un halcón chillando; viento soplando a través de ramas; cuero sonando y crujiendo en la silla; las pisadas de los caballos sobre rocas y crujientes restos de plantas… swish, clop, swish, swish, clockle, crack… swish, clop, clop, crack. Un ladrido anuncio la llegada de uno de los perros del rancho, quien corrió por delante de nosotros y tomó la delantera en el camino. 
Las palabras de Maeve volvieron a mí, que le gustaba dejar que los hombres condujeran para que ella pudiera disfrutar del paisaje… que Baker City era uno de los lugares más hermosos en la tierra. Discutí con ella en mi mente, pero justo ahora no lo estaba, y supe que nunca lo haría de nuevo. Era salvaje aquí e indómito, seguro, pero su belleza salvaje era algo que nunca había visto antes en la vida real, viviendo en las ciudades y sus suburbios. Majestuoso era la palabra que vino a mi mente mientras veía el paisaje alrededor de mí. Un lugar espiritual. 

 
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Tenía sentido que los americanos nativos hubieran escogido asentarse en esta área del país. Me sentía realmente conectada a la tierra por alguna razón. 
Era alocado sentirse de esta manera cuando era una chica de ciudad de corazón, pero negarlo no me haría ningún bien. La parte irracional, emocional de mi cerebro podría estar reclamando que sufría de un ataque de nervios por mis planes de boda arruinados o los efectos colaterales que me esperaban de vuelta a casa, pero el cerebro racional completamente funcional dentro de mí y mi corazón también estaban diciéndome la verdad: que este lugar no era solo una ciudad en el mapa. Es un hogar, un lugar donde una persona podía ser ella misma, se rodeaba con personas que la amaban y la respetaban y con quien se reían. 
Con esa comprensión vino el entendimiento que algunas veces no puedes apreciar la verdadera belleza de una cosa hasta que la has experimentado por ti mismo; ninguna cantidad de palabras o imágenes harían el trabajo. Y ninguna cantidad de planeación podría hacerlo suceder. Algunas veces, solo tenemos que ir a donde el viento nos lleve y ver dónde terminamos. 
Suspire con felicidad y melancolía. El viento me había llevado a Baker City, Oregón y al estar ahí encontré un lugar en el mundo donde muy posiblemente podría descubrir la paz, por primera vez en mi vida. Pero este Edén estaba habitado por uno de los más grandes errores que había hecho en mi vida, y a causa de eso, tendría que irme. 
Había demasiada negatividad envuelta en la situación para considerar quedarme: un ebrio, desmayado matrimonio que fue descuidado por dos años completos; una novia que era mesera quien quizás no era una novia pero ella seguro parecía pensar que lo era; un enojado hermano menor quien podría o no culparme o a Mack por sus planes de boda fallidos; y el hecho que le había derramado mi corazón a este extraño y compartido pieza de mí que había intentado perder por más de diez años. No tenía esperanza.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por mariateresa el Mar 20 Feb - 9:28

Espero que ahora hablen y sepamos que fue lo que en realidad ocurrio.
Y ella es muy graciosa especialmente cuando trata de andar a caballo.
Gracias


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maggiih el Mar 20 Feb - 9:54

Gracias por los capis... que risa esa escena del caballo y andie...ya me la imagino yendo hacia atras xD esperemos que conversen largo y tendido
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por yiany el Mar 20 Feb - 10:01

gracias por los capis. bueno, al parecer Andie en su estado de alcoholización total decidió que Mack era un buen confidente y descargó toda su torturada infancia y adolescencia en sus hombros, aunq sigo sin entender como dice q no tenia como contactarla, si lo del celular y bla, bla, bla, pero creo q me falta algo en ese punto.

Andie por su lado esta volviendo a su estado de semi relajación que la hace tan condenadamente hilarante, esperemos q este paseo en caballo permita salir más cosas a la luz.


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por svenkok el Mar 20 Feb - 11:09

Qué bueno que Andie, está comenzando a ponerle orden a su vida. Pienso que su “plan de vida” no es tanto como creí antes. Fue su motivación (lo que todos necesitamos para lograr nuestras metas y sueños.) para salir adelante, completar una carrera, forjarse un futuro, aunque en el aspecto personal no le haya ido tan bien.  A muchas nos sucede. Nunca será tarde para sentirnos plenas y que hemos alcanzado nuestro “plan de vida”. Qué bueno que está recapacitando y reajustando sus prioridades.
 
¡Aww, Mack! ¡Que tierno! Me derretí con el: “… vamos esposa”.

Mi parte favorita fue cuando montaron juntos a caballo.
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maga el Mar 20 Feb - 18:01

Hola chicas, ando perdida porque tengo problemas con el inter, pero pronto vuelvo. 


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Emotica G. W el Mar 20 Feb - 21:10

Cap 31:
OH POR DEOS!
SE LO CONTO!
ELLA SE LO CONTO Y NO SE ACUERDA!
COMO ES POSIBLE ESO???!!!
Y Mack... donde consigo uno como el??? Yo quiero mi paseo *puchero*

Cap 32:
QUIERO MI PASEO A CABALLO!!!
Mack es tan tierno... *suspiro*
Ella es la unica que cree que no tiene esperanza pero si al menos le diera una oportunidad...
Y eso de que es imposible que Mack la ame... MAL MAL MAL
Esta chica necesita una intervencion URGENTE



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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Emotica G. W el Mar 20 Feb - 21:11

Solo quiero que sepan...
Estoy tentada a terminar de leer el libro ahora  Shocked Shocked Shocked



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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por IsCris el Miér 21 Feb - 0:50

Que lindos estos dos  
Esperemos que ahora si ya puedan hablar, y llegar a conclusión de que fue lo que paso realmente


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Miér 21 Feb - 7:03

Capítulo 33 
 
 
—Estás muy callada allí. ¿Qué estás pensando? ―la pregunta de Mack me sacó de mi ensueño y me recordó que estaba sentada a demasiada altura sobre la tierra. Mi cuerpo se tensó durante unos segundos antes de que pudiera obtener un control sobre mí misma otra vez. 
—Nada. ―Es mejor  mentirle, ¿verdad? A veces la verdad sólo tiene que permanecer en la oscuridad. El problema era que me sentía como si al ocultar la verdad a todo el mundo, estaba ocultándome a mí misma allí también, y no era una fan de la oscuridad. 
―No te creo ni por un segundo. Tengo la sensación de que siempre estás pensando en algo. 
―¿Qué estás pensando? ―le pregunté, tratando de devolver la pelota a temas más seguros. 
Volvió la vista hacia mí. 
―Acerca de lo mal que quiero verte desnuda otra vez. 
Mi cara se volvió roja completamente. 
―Sé serio. 


 
241 
―Estoy hablando en serio. ―Se volvió hacia delante así que estaba mirando a su ancha espalda una vez más―. Eso no es todo lo que estoy pensando, pero eso está de primero en la lista. 
 Suspiré, triste porque quería verlo desnudo otra vez también, y a la luz del día para variar, pero eso sería una estupidez. El sexo sólo complicaría más las cosas. 
―Nosotros no vamos a hacer eso otra vez, ¿de acuerdo? Las dos veces que lo hemos hecho, fueron errores. 
―¿Dos veces? Chica, veo que no eres muy buena con las matemáticas, ¿verdad? 
―¿Qué se supone que significa eso? 
―Bueno, según mis cálculos, es más como cinco o seis. No es que estaba contando, ni nada. 
―¿Qué? Estás loco. ―Me preguntaba qué más cosas había olvidado de esa noche, con excepción de la parte de ser casada por Elvis. 
―Créeme, no me olvido de cosas como esas. 
Solté un bufido. 
―Cierto. ¿Con cuántas mujeres has estado? 
Él se giró y sonrió. 
―¿Estás celosa? 
―No. ―Puede ser. Sí. 
Él se encogió de hombros. 
―No muchas. Soy exigente. 
―Me resulta difícil de creer. 
Detuvo su caballo. Mi caballo siguió su camino hasta que estuvo al lado del suyo. 

 
242 
―Es cierto ―dijo en un tono más serio―. Simplemente no duermo con cualquier chica. 
―Te acostaste con Hannah. ―Fue un golpe total en la oscuridad, pero esperé sin aliento por su respuesta. 
―No, no lo hice. ―Parecía ofendido―. ¿Quién te dijo eso? Nunca he dormido con esa chica ni lo haré. 
Me encogí de hombros.  
―Lo escuché en la ciudad en alguna parte. 
Tenía la mandíbula tensa y dura mientras miraba a lo lejos por delante de su caballo. Pensé que ya que había conseguido molestarlo una vez, podría también hacerlo por todo el camino. 
―Te acostaste con Ginny. ―Otro disparo a la oscuridad. Éste derecho al corazón. 
Mack dio una patada a su caballo y se echó a correr, dejándome a mí y a mi caballo detrás. Al parecer, a ella no le gustó, porque se fue inmediatamente detrás de ellos. No fue tan rápida, pero aceleró el ritmo lo suficiente como para causar que me convirtiera en una pieza  rebotadora de palomitas humana sobre la silla de montar. Mi trasero golpeó el asiento de cuero  una y otra vez haciendo el sonido más embarazoso…  ¡Whap! ¡Whap! ¡Whap! ¡Whap!  Mi grito salió telegrafiado con cada bache telegrafiado. 
―Ah-ah-ah-ah-ah-ah-ahhhhh! Mack! Espera-uh-ay-uh-ayyyy! ―Mis dientes resonaban juntos cuando dejé de hablar, y me daba dolor de cabeza.  Mi trasero hacia Whap-whap-whapped en torno a un camino de viento a través de una cubierta de árboles y hacia fuera a un cegador prado lleno de flores silvestres antes de que finalmente ralentizara el paso. Mack estaba parado otra vez, su caballo justo en el exterior del campo. Se deslizó por la parte trasera del animal y empezó a desabrochar algunos paquetes que estaban atados a la parte de atrás de su silla de montar. Mi caballo se detuvo al lado del suyo y luego dejó caer bruscamente la cabeza, tirando las riendas de mis manos. 

 
243 
Lo miré fijamente, preguntándose si realmente se había acostado con la novia de su hermano. Realmente no había pensado que fuese verdad, y no sé por qué lo dije. Pero su reacción me hizo doblemente curiosa, y también hizo que me preguntara si lo había juzgado mal. No parecía el tipo de hacer algo así… algo parecido a lo que yo había hecho, durmiendo con él estando con Bradley. Dios, soy una persona tan terrible. ¿Por qué iba a querer estar conmigo? ¿Es porque él es un tramposo también?  La sola idea me hizo sentir mal por alguna extraña razón. Deseaba que fuera una mejor persona que yo. 
―Puedes bajar ahora si  es que quiere ―dijo, sin mirarme. 
―Me encantaría ―le dije con sarcasmo.  
Él dejó de hacer lo que estaba haciendo y me miró con ojos tormentosos. 
―Entonces, ¿qué te detiene? 
―La caída de dos pisos a mi muerte. ―Miré fijamente a la tierra. 
Él se volvió para seguir desempacando, ignorándome por completo. 
Apreté los dientes cuando lo vi sacar una manta gruesa y luego un par de bolsas de papel con cosas en ellas que no podía ver. Se veía como un día de campo que sería mucho mejor disfrutar en la tierra. 
Mi caballo dio unos pasos hacia delante, con la cabeza abajo para poder dar un tirón hacia arriba con la boca llena de hierba. Mack se ocupó de extender la manta y poner las cosas en ella. Me aferré a la cabeza de la silla por un tiempo, pero finalmente renuncié a esperar su ayuda. Inclinándome sobre el frente de la silla de montar, mientras sujetaba el cuerno en mi pecho para salvar la vida, giré mi pierna derecha sobre el dorso del caballo y me deslicé por su lado al suelo.  
Sorprendentemente, aterricé sobre mis pies y no el trasero, que era una buena cosa teniendo en cuenta lo adolorido que estaba en ese momento. 
Salí al campo y lo dejé atrás, sintiéndome un poco perdida y sola sobre la idea de que no era tan perfecto como lo había imaginado en mi mente. Cuando llegué a mitad de camino, me detuve y miré alrededor. Mariposas revoloteaban entre los pétalos de las flores salvajes en mis pies y más allá. Los pájaros cantaban en los 

 
244 
árboles cercanos. Pelusa de diente de león o algo suave y blanco flotando en el aire. Mi capacidad de asombro se había completado. Si creyera en las hadas, definitivamente vivirían en este lugar. 
Pasos crujían y chasqueaban detrás de mí, pero eran del tipo de dos piernas, así que no miré hacia atrás. Mack se detuvo a mi lado, mirando fijamente las flores conmigo. 
―Traje un picnic. 
―Vi eso. ―Mi garganta estaba dolorida por las lágrimas contenidas. Me negué a llorar por un hombre que no había estado a la altura de mis imposiblemente altos estándares. Incluso si era mi marido. 
―No dormí con Ginny tampoco. 
―Eso está bien. Para Ian. ―Me escondí en mi pozo de alivio, dejando escapar un largo suspiro en una corriente muy tranquila por la nariz. Él no era un tramposo. ¿Por qué me importaba?, un tramposo como yo, no tenía sentido… pero ahí estaba. 
―Pero causé su ruptura. 
Me di la vuelta para mirarlo. Su expresión era nada menos que de tortura. 
―¿Qué pasó? ―Ahora, en lugar de sentirme enojada o aliviada, me sentía triste por él. Estaba claro que había sido lastimado. 
Él bajó los ojos, con las manos colgando de los bolsillos delanteros. 
―Cuando fuimos a Las Vegas y prácticamente desaparecí  toda la noche contigo, ¡gracias a eso los chicos estaban bastante enojados! Me buscaron toda la noche, me enteré de eso más tarde. Cuando regresamos, la historia  corrió por los alrededores de la ciudad diciendo que yo había desaparecido y todos asumieron que fue con una mujer. 
―¿Qué tiene eso que ver con Ginny? 
―Estoy llegando a eso. ―Suspiró, mirando a lo lejos―. Ginny estaba en una tienda en la ciudad y escuchó a alguien hablar acerca de cómo la despedida de 

 
245 
soltero de Ian fue un fracaso debido a que uno de los chicos desapareció con una mujer y causó un gran alboroto. Preguntó de quién estaban hablando y nadie podía decirle. 
―¿No, por qué? 
―Porque todos había jurado guardar el secreto. Lo hicieron, mantuvieron sus bocas cerradas, por mí. Sobre todo cerrada, de todas formas. 
―¿Qué? Lo siento, pero estoy completamente perdida. ¿Seguimos hablando de Ginny? 
Él suspiró pesadamente. 
―Sí, de una manera indirecta, lo estamos. Lo que pasó es que los chicos me encontraron en el vestíbulo donde me estaban esperando, y me llevaron a conseguir nuestras cosas y nos fuimos a casa. A la vuelta les conté todo y les hice jurar que no se lo dirían a nadie. Quería sorprender a nuestros padres cuando te presentará. ―Su voz se puso algo difícil al final. 
―No lo entiendo. Lo siento, Mack. Sé que sueno como un idiota y me siento como una, seguro, pero creo que me estoy  perdiendo partes de la historia.  
Me miró, su expresión torturada. 
―¿De verdad no te acuerdas? 
 ―No, lo juro por Dios, no lo sé. ―Puse mi mano en la suya más grande, sosteniéndola suavemente―. Estoy segura de que no fue porque no sintiera realmente fuera lo que fuera que estaba sintiendo en ese momento. Yo sólo…  bebí demasiado, creo.  
Él asintió, mientras caminaba de vuelta hacia los caballos y tirando de mí con suavidad. Traté de apartar mi mano, pero él la agarró con más fuerza. 
―¿Quieres que te cuente la historia de la manera en que yo lo recuerdo? ¿Desde el principio hasta el final? 

 
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―Sí ―le dije―. Por favor haz eso. Y con lo que yo recuerdo, llenaré completamente los espacios. ―La anticipación de conocer la verdad era grande, pero también lo era el temor de que no me iba a gustar lo que oyera.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Miér 21 Feb - 7:05

Capítulo 34 
 
—Ven y siéntate en la manta conmigo y hablaremos mientras comemos el almuerzo que mi madre nos preparó. 
―Aww, ¿nos hizo el almuerzo? Eso es tan lindo. ―Nunca usaba esa palabra para las mamás, pero había algo en Maeve que la convertía en la única palabra que se ajustaba. 
―Le gustas mucho. 
Me sentí avergonzada de… que le gustara cuando yo estaba a punto de romper el corazón de su hijo. 
―¿Cómo podría gustarle? Ni siquiera me conoce. 
―Creo que puede decir lo mucho que me preocupo por ti, y eso significa algo para ella. 
No tenía respuesta para eso, así que mantuve mi boca cerrada. Quería que fuera cierto, tan inverosímil como parecía. 
Me senté en la manta y Mack hizo algo para atar los caballos para que pudieran comer también. Él se unió a mí, acostándose sobre su costado junto a mí cuando me senté con las piernas cruzadas. Tomé una larga brizna de hierba de cerca y jugué con ella mientras él me contó su historia, manteniendo mis ojos en mi tarea para que pudiera contar nuestro pasado compartido sin sentirse avergonzado. 
―Está bien, así que aquí va como lo recuerdo. Estaba sentado pensando en mis cosas en las mesas de blackjack, tratando de ganar un poco de dinero para dárselo a mi hermano como su regalo de bodas. Él y Ginny estaban planeando ir a Hawái y estaba tomando una muy buena parte de sus ahorros. 
―Tu madre me lo dijo. 

 
248 
―Estaba por encima de mil dólares cuando una chica bonita en un ajustado vestido se acercó y tiró su bebida sobre mí. 
―Culpable. ―Levanté un dedo durante unos segundos antes de dejarlo caer. Descubrí que me gustaba ser llamada la chica bonita en un vestido ajustado por alguna razón. 
―Después de pasar un rato con ella y pensar en nada más que desear conocerla mejor en todos los sentidos, nos fuimos a su habitación donde hice precisamente eso. Tenía que conocerla, y por primera vez en mi vida, me sentí como si estuviera con alguien con quien podía realmente relajarme. Con quien estar. ―Se giró sobre su espalda, entrelazando sus manos detrás de su cabeza―. Suena loco decirlo en voz alta, pero claramente recuerdo que pensé cuando te vi sentada en la mesa de blackjack que eras la chica para mí. ―Movió la cabeza para mirar en mi dirección, así que levanté la cara para mirarlo también―. Tal vez incluso antes. Cuando lanzaste la bebida sobre mí… Creo que ya lo sabía entonces. ―Sus penetrantes ojos azules me mataron, enviando un calor justo en mis venas para calentar todo mi cuerpo. 
―Es una locura ―dije con voz ligeramente sin aliento―. Eso no ocurre en la vida real. 
―Lo hace en la mía. ―Volvió a mirar el cielo―. De todos modos, me enamoré de ti como una tonelada de ladrillos e hicimos el amor, lo que sólo cerró el trato para mí. ―Tenía una extraña sonrisa en su rostro―. Y luego nos quedamos allí y hablamos. ―Sonaba como si no creyera en él mismo―. Todo lo que dijiste me habló en un nivel muy profundo. ―Me miró otra vez―. Podrías encontrar esto difícil de creer, pero generalmente no tengo conversaciones como esas con la gente. 
Sonreí con tristeza. 
―Tuve esa impresión. ―Me encantaba saber que era especial en su vida, pero odiaba saber que era sólo temporal. Apesta más que nada en el mundo ver un sueño de quien podrías ser y saber que tienes que alejarte de ello para ser algo menos. Estar a la altura de las expectativas de los demás estaba empezando a sentirse como si fuera el camino a la destrucción de mi alma. 
―Así que me surgió esta ansia incontrolable en mi… mente… y te pedí que vinieras a una aventura conmigo. Fuimos a un bar donde coqueteé descaradamente contigo y luego te pedí que te casaras conmigo. 
Tragué con dificultad. 
―¿En serio? ¿En realidad me pediste?  
―Sí. Me puse de rodillas con una flor que me vendió un tipo y todo. 

 
249 
―Oh, Dios, ojalá pudiera recordar esa parte. ―Sentí ganas de llorar. 
―Sí, fue bastante malo. Pero de alguna manera me las arreglé para convencerte que era un gran plan, y nos fuimos a la capilla. Tuvimos que esperar en línea por un tiempo. Tuve que estar recordándote que ya no estábamos en una habitación de hotel. 
Dejé caer mi cabeza en mis manos. 
―No estoy segura de que quiera oír esta parte. 
―¿Por qué no? Es la mejor parte. ―Estaba sonriendo otra vez, me di cuenta por el tono de su voz, pero me negué a mirarlo. 
―¿Qué hice? 
―No podías mantener las manos fuera de mí. Tuve que sacar tus manos de mis pantalones alrededor de diez veces. 
―Oh, Jesús… ¡con razón querías casarte conmigo! ―Traté de evitar que las imágenes entraran en mi cabeza, pero no estaba funcionando. 
Él se estiró y tiró de una de mis manos. 
―Ven aquí. Estás demasiado lejos. 
Tiré de mi mano. 
―No. Mantente alejado. Estoy demasiado avergonzada.  
Se sentó y envolvió sus brazos alrededor de mí, tirándome junto con él hasta que estaba acostada parte a su lado y parte, sobre él. No luché con él en absoluto, sólo me dejé acurrucar a la fuerza. 
―No tienes nada de qué avergonzarte. Fue la mejor noche de mi vida y no sólo porque te mantuviste llamándome Rey Polla. 
Me eché a reír. No pude evitarlo. 
―Oh, lo bajo que he caído. 
―Shhh, todavía no te he contado toda la historia. 
―Entonces cuéntala. Y trata de saltar las partes donde me humillo una y otra 
vez. 
―Lo intentaré, pero esas eran las partes divertidas. Las otras partes que vinieron después son la parte triste de la historia. 
Mi corazón se encogió en mi pecho. 
―Cuéntame. 

 
250 
Él permaneció en silencio por un momento, pero no lo empujé. Estaba lo suficientemente ocupada con imaginar nuestra noche juntos que no era necesario que continuara de inmediato. 
―¿Dónde estaba? ―dijo finalmente. 
―Estábamos en la fila de la capilla. 
―Sí, está bien. Así llegó nuestro turno y no teníamos anillos. Se ofrecieron a vendernos uno, pero tú dijiste que no lo necesitabas. Dijimos los votos, los cuales tú inventaste, y luego firmamos los documentos. 
―¿Quiero saber los votos? 
―Fueron muy creativos. 
―No me digas. No quiero saber. ―Estaba tratando de evitar que mi humillación no se volviera completa. 
―¿Estás segura?  
―Sí. Cuéntame el resto de la historia. 
―Muy bien, así que después que el acto estaba hecho, finalmente le di un vistazo a mi teléfono y vi unos cincuenta mensajes de texto de mi hermano y sus amigos. Mientras esperábamos a que ellos vinieran, hablamos de lo que íbamos a hacer. 
―¿Qué quieres decir? 
―Hablamos acerca de nuestro futuro.  
―Oh. 
―Ibas a ir de nuevo a tu habitación, estar con tus amigas y me llamarías por la mañana. Querías ponerte bonita o algo así, dijiste. Dejar que tus pechos respiraran, creo que era otra de las preocupaciones. Yo sólo iba a conectarme de nuevo con mi hermano por un par de horas antes de que tuviéramos que irnos y volvería a conectarme contigo por teléfono primero. 
―¿Y luego qué? ¿Íbamos a vivir separados como pareja casada? Esto no suena como un plan muy inteligente o algo de lo que yo habría sido parte, aún borracha fuera de mi calabaza. 
―Yo tampoco. Pero en ese momento, tenía mucho sentido. Habíamos estado bebiendo tanto los dos, por lo que a pesar de que yo sabía lo que estaba haciendo, podría haber sufrido un poco de pensamientos fantasiosos en el momento. 
―Pensamientos fantasiosos. Hmmm. 

 
251 
―Sí. De todos modos, llegamos al vestíbulo del hotel y te dejé en tu habitación diciéndote que me encontraras en la planta baja después. Cuando volví a la recepción, mi hermano estaba ya allí, echando humo. Él estaba enojado de que me hubiera perdido la noche entera con él y sus amigos, y no ayudaba que hubiera perdido todo su dinero apostando. Nos dieron nuestros bolsos de la recepción y él se dirigió al aeropuerto, pero yo me quedé allí en el hotel, esperando tu llamada. 
Tragué fuerte. 
―No te llamé. 
―No ―dijo en voz baja―. No me llamaste. ―Sus brazos se pusieron más apretados alrededor de mi cuerpo. 
―¿Cuánto tiempo esperaste? 
―Hasta la hora del almuerzo. Varias horas. Llamé al número que me diste finalmente, pero no era tu número. 
―¿Qué número era? ―le pregunté, confundida. 
―No tengo idea. Un tipo llamado Deacon respondía. 
―¿Luke Deacon? ―pregunté en voz baja.  
―Sí. Algo así. ¿Lo conoces?  
―Era mi ex. ―Miré hacia el cielo, mi cara rojo llameante de nuevo―. Oh, hombre. Soy una perdedora. Te di el número de teléfono de mi ex por error. 
―¿Estás segura de que fue un error? ―preguntó. Estaba mirándome de nuevo, con una expresión indescifrable. 
―Por supuesto que sí ―le dije, sin estar segura de que yo me creía. Tal vez una parte de mí se casó con él debido al reciente y excesivamente frío rechazo de Luke. No había nada más opuesto al rechazo que una propuesta de matrimonio, después de todo. Hablando de recuperación. 
―El último avión se iba, así que me tenía que ir. Fui hasta tu habitación para ver lo que estaba pasando, y la criada estaba allí limpiando. Ya te habías ido. 
―¿Pensaste que te acababa de abandonar, ¿no? 
―Más o menos. No quería creerlo al principio, pero no estabas en tu habitación, me diste un número de teléfono incorrecto y, finalmente, cuando fui a la recepción me confirmaron que habías hecho el registro de salida. Y nunca escuché hablar de ti de nuevo. Nunca me llamaste ni una vez. Créeme, he observado mi teléfono como un halcón durante semanas. Meses. 
Extendí la mano y tomé su mano. 

 
252 
―Candice, la chica con la que me estaba quedando que tú conociste, tiró mi teléfono en el inodoro esa mañana cuando estaba en la ducha. Mi tarjeta SIM estaba destruida. Tuve que comprarme un nuevo teléfono y una nueva tarjeta y cargar todo en ella desde el respaldo en el ordenador. Es por eso que no te llamé. 
Levantó mi mano hasta donde podía verla y jugó con mis dedos. 
―¿Me habrías llamado cuando volviste… si no hubieras dejado caer el teléfono en el inodoro? 
―Sí. Quizás. ―Tuve que pensar en ello durante unos cuantos segundos más―. No estoy segura. No recordaba que estábamos casados. Y cuando regresé… Supongo que simplemente traté de empezar mi vida. Volver a ponerla en marcha. 
―Tenías un plan, dijiste. Hablaste mucho sobre ello esa noche. 
―Sí. ―Sonreí con amargura―. Mi Plan de Vida. Pensé que era la respuesta a todo, pero ahora estoy empezando a pensar que destruyó cualquier posibilidad que tenía de ser feliz. 
―Sólo tienes veintisiete años. 
Empujé su mano con la mía un poco. 
―¿Cómo sabes cuántos años tengo? 
―Sé que naciste el cuatro de julio y que consideras que todos los fuegos artificiales explotan en tu honor. Eres hija única. Tu madre vive en Seattle y en algún momento pasó mucho tiempo con hombres que te hicieron una persona muy infeliz. Y sé que usaste ese Plan de Vida para poner tu vida en la pista y dirigirte en una dirección que te haga sentir bien contigo misma. 
Mi estómago se encogió de miedo. Tener a alguien que me conociera tan bien era nada menos que aterrador. ¿Por qué estaba todavía conmigo? ¿Por qué no me dijo que me saliera de su vida? 
―Sabes mucho. Recuerdas mucho. Sé que esto suena terrible, pero lo único que recuerdo sobre ti eran tus ojos, tu rostro, y tu sombrero. Ah, y esa hebilla del cinturón que llevabas. 
―Bueno, eso es mejor que nada, supongo. ―Sonrió con tristeza, haciéndome querer darme un puñetazo. 
―Luceo no uro ―le dije, tratando de encontrar algo para que se sintiera mejor. Para disminuir el daño que había causado―. Recuerdo esas palabras. Y entonces, cuando las vi en la puerta de tu rancho allí, me acordé de despertar en mi habitación esa mañana sin ti. Pensé que me habías dejado. 
―Brillar no quemar. ¿No es la verdad? 

 
253 
―¿Cómo es eso? ¿Qué quiere decir? 
―¿Literalmente? Luceo non uro significa Yo brillo, no quemo. Para mí, sin embargo, significa que tengo una elección. Necesito equilibrar lo malo con lo bueno, asegurarme de evitar las cosas que pueden quemar o dejarme cicatriz, pero llegando lo suficiente cerca al calor que siento en la vida y realmente lo experimento. Hasta que te conocí, nunca realmente abracé la idea. Caminaba por la vida sólo estando ahí, pero sin sentirla realmente o siendo partícipe activo en hacer que valiera la pena. Entonces llegaste tú, y de repente todo tenía sentido. Me agarré a lo que la fortuna me ofrecía esa noche y le seguí la corriente. Yo brillaba esa noche, seguro. Más brillante que la Franja de Las Vegas25. 
―Y mira a dónde te llevó. ―Estaba tan triste que me había de alguna manera visto envuelta en que él fuera finalmente quemado por mi descuido―. Quemado. ―Acaricié mi pulgar sobre su mano, deseando poder deshacer el dolor para él. 
―No me arrepiento de ello ―dijo, levantando la mano y besando mis dedos―. Podría haberse sentido como quemarse durante un tiempo, pero ahora estás aquí. Si no hubiera hecho lo que hice, no tendríamos esta segunda oportunidad. Se siente como brillar para mí, no quemar. 
Saqué mi mano y me senté, con lágrimas cerca de la superficie. 
―No es una segunda oportunidad, Mack. No puede serlo. 
Se sentó junto a mí y me llevó a su lado con su brazo sobre mis hombros. Tocando su cabeza con la mía, habló en voz baja:  
―Sí que puede. Estamos todavía casados. ¿Por qué no podemos simplemente tomar la oportunidad en hacer que funcione como un matrimonio de verdad? 
Me sentí y soné desesperadamente asustada. 
―¿Tal vez porque vivimos al otro lado del país el uno del otro? 
―Eso es sólo geografía. 
―Pero tengo un trabajo y una vida. 
―Entonces, iré a vivir contigo. 
Alejé mi cabeza y lo miré fijamente, con el corazón golpeando en mi pecho.  
―¿Renunciarías a todo esto por mí? ―Miré alrededor el prado y hasta las montañas en la distancia. El cielo en la tierra. 
―Claro. En un segundo.                                                           
 25 Las Vegas Strip: (en español: La Franja de la Vegas) también conocido como The Strip es una sección de aproximadamente 6,4 km de la calle Las Vegas Boulevard South en las localidades de Paradise y Winchester, Nevada, al sur de los límites de la ciudad de Las Vegas. 

 
254 
Las lágrimas brotaron de mis ojos. Esta era una situación tan imposible.  
―No podría dejar que lo hicieras. 
―El infierno que no podrías. ―Se levantó y me tomó por las manos, tirando de mí hasta que estuviera parada. Una vez que estaba frente a él, me tomó en sus brazos―. Me iría a vivir a un parque de remolques en medio de los pantanos del Mississippi si eso significa que podría estar contigo y darle una oportunidad a esto. 
―Eso suena miserable ―le dije, riendo tristemente en su pecho. 
―Tienes razón. Pero sólo estaba tratando de hacer un punto. No me importa dónde esté, siempre y cuando esté contigo. 
Mi mente se desplazó a las cuestiones prácticas para que yo pudiera mantener las riendas apretadas de mi corazón desbocado. 
―Pero, ¿dónde trabajarías? No hay ranchos alrededor de donde vivo. 
―Tengo un MBA26 en finanzas. Podría conseguir un trabajo sin mucho problema, estoy seguro. He estado manejando el negocio de este rancho desde hace años, y es una gran operación. Eso se traduce en todo tipo de otros trabajos. 
Mis lágrimas se pusieron en pausa y aparté un poco mi parte superior del cuerpo hacia atrás para poder mirarlo a los ojos. 
―¿Tienes un MBA? ¿De dónde? 
Él me dio una triste sonrisa. 
―¿Importa? 
―No ―contesté de forma automática sin pensar, porque eso era lo cortés de decir, pero con más reflexión me di cuenta de que no importaba porque no podíamos estar juntos de todos modos. Que él tuviera un MBA no cambiaba nada―. ¿Y qué pasó con tu hermano? No me has dicho cómo su boda figuró en todo este asunto. 
Mack me soltó y se giró para que estuviéramos lado a lado, entrelazando nuestros dedos y metiendo mi brazo bajo el suyo. 
―Está bien, lo siento… me desvié allí. ¿Dónde estaba? Oh, sí. Volviendo… Volví de Las Vegas tras hacer jurar a Ian y a sus amigos el secreto. Pero la historia salió de alguna manera de que uno de nosotros había estado con una chica toda la noche, arruinando la fiesta. 
―¿Quién lo dijo? 
                                                          
 26 MBA: Master in Bussines Administration: Máster en Administración de Empresas. 

 
255 
―No lo sé con seguridad, pero creo que Boog estuvo de alguna manera involucrado. Él no estaba allí, pero habló por teléfono con todo el mundo antes y después. Es una especie de chismoso del pueblo. 
―¿Boog? ―No lo podía creer. 
―Sí. Boog. El tipo es un chismoso tipo abuelita. Vuelve loca a mi madre. 
―Pero la historia no estaba completa. ¿Por qué los chismosos no dijeron que fuiste tú? 
―Oh, lo hicieron finalmente. Pero sea quien fuere el que Ginny escuchó no lo especificó o ella se perdió esa parte, así que enloqueció pensando que Ian la había engañado y vino por mí. 
―¿Por ti? ¿Por qué tú? 
―No lo sé. Supongo que esperaba que yo estuviera supervisando o algo así ya que él es mi hermano menor. Me enfrentó en mi casa en el pueblo. La hice entrar porque estaba haciendo una escena en el porche delantero. Estaba histérica, y cuando traté de decirle que no había sido Ian, sino yo, no me creyó. Debe haber pensado que lo estaba cubriendo. 
―¿No podría simplemente haberle preguntado? ¿Por qué estaba todo en que te ocuparas de las cosas? 
―Creo cuando se enteró al principio, trató de llamar a Ian y hablar de ello, pero él no quería hablar con ella sobre eso. Él se puso a la defensiva cuando ella salió y lo acusó de hacerse el tonto en el viaje y se negó a hablar con ella. Solían discutir mucho de esa manera: ella le hacía perder los estribos y entonces él se cerraba y le daba el tratamiento del silencio. Él no es de lo que gritan y ella es definitivamente una gritona. Entonces él no contestaba su teléfono. Para cuando ella llegó a mi casa había decidido que había dormido con alguna otra mujer, y todos estábamos en el plan de mantenerlo muy secreto. Creo que tenía la venganza en su mente. 
―¿Qué quieres decir? 
―Ella vino por mí. Como tratando de coquetear conmigo. 
―Oh. Vaya. Guacala. ¿Qué hiciste? 
―Traté de sacarla de encima de mí y escapar. 
―¿Lo conseguiste? ―No estaba segura de querer escuchar su respuesta. 
―Sí, lo logré. ―Él frunció el ceño―. ¿Realmente crees que soy el tipo de persona que dormiría con la prometida de mi hermano?  
Negué. 

 
256 
―No. Nunca habría pensado eso sobre ti. ―Estaba tan aliviada que no fuera ese tipo de chico que estaba mareada. 
Suspiró, mirando a lo lejos otra vez. 
―De todos modos, la gente la vio venir toda histérica y estar en mi casa por un tiempo y dejaron que Ian lo supiera. Él me preguntó qué pasó, y le dije. A los pueblos pequeños les encanta el chisme. ―Suspiró profundamente―. Eso es algo que no extrañaría de irme de aquí. 
―¿Le dijiste? 
Él asintió, con la mandíbula apretada en una línea dura. 
―Sí. Le dije. Me he preguntado muchas veces si debería haberlo simplemente mantenido todo en secreto, pero me alegro de que no lo hiciera. A pesar de que Ian fue lastimado, eso no cambia el hecho de que las mentiras son como el ácido. Ellas se comen todo finalmente: tu integridad, tu corazón… tu alma. No vale la pena. 
Asentí. 
―¿Qué piensa tu hermano de todo esto? 
―Estuvo muy enojado conmigo por mucho tiempo. No habló conmigo durante meses. 
―Pero no era tu culpa. 
―Soy el que desapareció esa noche en Las Vegas y comencé los rumores. Ginny se equivocó al oír sólo una parte de una conversación y dejar que se llevara lo mejor de ella, pero si yo no hubiera hecho todo eso, nunca hubiera sucedido. 
―Pero ella estaba totalmente equivocada de haber ido por ti. Es decir, vamos. Ella no se merece un respiro. 
―Digamos que mostró sus verdaderos colores ese día. Ian nunca la perdonó. Canceló la boda, rompió los boletos de luna de miel, y le envío por correo los trozos. 
―¿Está bien con todo esto ahora? 
―No. Él sólo sobrevive día a día, bebiendo demasiado, yendo de fiesta demasiado en el pueblo. Odia aquí. Tenía un trabajo programado en Portland, como arquitecto en esta nueva empresa. Su primer trabajo fuera de la escuela. Pero después de lo de Ginny, no podía hacerle frente. Los dejó plantados, dejó plantados todos sus planes para el futuro… sólo ha estado cabalgando su tiempo en el rancho, bebiendo casi todas las noches con sus amigos. Está mal, pero en este momento en realidad no acepta ayuda de nadie. Boog mantiene un ojo en él por nosotros, pero eso es todo lo que podemos hacer. 

 
257 
―Me siento terrible. ―Me dolía el corazón por ambos y por sus padres. Me di cuenta de que todos estaban sufriendo por ello. Me ponía muy triste saber que yo tuve algo que ver con eso. 
―¿Por qué te sientes terrible? No es tu culpa. 
―Lo es también. Si no hubiera sido por mí, habrías estado con ellos durante toda la noche y entonces no habría habido rumor. Sin rumor, sin novia molesta, nada raro en el cuarto de atrás. 
Se volvió hacia mí, tirando de mi hombro, así le hacía frente. 
―Oh, ¿así que eres como una araña que me atrajo adentro a su telaraña y no tuve otra opción en el asunto? ¿Puedo decirle a todos que sólo fui una víctima inocente? 
Cuando él lo dijo de esa manera me hizo sentir tonta, pero todavía no estaba lista para irme sin tomar nada de la culpa. 
―Sí, eso es lo que pasó. Te atraje a mi telaraña. ―Me acerqué y lo abracé a mí―. Llevaba realzador de senos esa noche, ese vestido ajustado y tacones. Caíste directo en mi trampa. No tenías elección. 
Él me abrazó con fuerza y se inclinó para inhalar la piel de mi cuello. 
―Tienes razón en eso. Una vez que te vi, no tuve otra opción. Estaba acabado. Eres la única mujer con la que quiero estar. ―Sus manos se deslizaron por mi espalda y apretaron mi trasero mientras levantamos nuestras caras para mirarnos el uno al otro. 
La combinación de sus caricias, sus palabras, y la forma en que me miraba con amor brillando en sus ojos hizo que todo mi sistema se descompusiera. 
―Vamos a tener sexo otra vez, ¿no? ―le pregunté suavemente, la humedad construyéndose en un instante. 
Él me dio una sonrisa maliciosa. 
―Diablos, sí, vamos a hacerlo. ―Y entonces me bajó al suelo.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Miér 21 Feb - 7:07

Qué divino es Mack, haría cualquier cosa por ella, espero que no se haga la tonta y no dé tantas vueltas, sino se va a cansar de rogarle y dejará que se vaya
Y esa historia con Giny?? Con razón Ian está tan amargado...son tontas las mujeres, al final me parece que Ian se libró de una buena al no casarse con ella.
LISTA DE CAPÍTULOS
5/2: Capítulos 1 y 2
6/2: Capítulos 3 y 4
7/2: Capítulos 5 y 6
8/2: Capítulos 7 y 8
9/2: Capítulos 9 y 10
10/2: Capítulos 11 y 12
11/2: Capítulos 13 y 14
12/2: Capítulos 15 y 16
13/2: Capítulos 17 y 18
14/2: Capítulos 19 y 20
15/2: Capítulos 21 y 22
16/2: Capítulos 23 y 24
17/2: Capítulos 25 y 26
18/2: Capítulos 27 y 28
19/2: Capítulos 29 y 30
20/2: Capítulos 31 y 32
21/2: Capítulos 33 y 34
22/2: Capítulos 35 y 36
23/2: Capítulos 37 y 38
24/2: Capítulos 39 y 40
25/2: Capítulos 41 y 42
26/2: Capítulos 43 y 44
27/2: Capítulo 45 y Epílogo
28/2: Descanso y comentarios.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por mariateresa el Miér 21 Feb - 13:57

Buena ya supimos que fue lo que paso!! La palurda dio otro numero de telefono.
Pobre la estubo esperando y ella nunca aparecio.
Menos mal que Ian no se caso por lo visto la tal Giny era una zorruda sin descubrir. 
Veamos que va a pasar ahora con el prometido si va a seguir con el o lo va a cortar.
Marck es todo un dulce vaquero ya quisiera uno haci para mi!!
Gracias @yani


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maggiih el Miér 21 Feb - 14:15

Gracias por lod capis al fin se sabe que paso y esa gini woos quien lo diría que es malilla
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por yiany el Miér 21 Feb - 15:50

gracias, gracias, gracias, adoro a Mack, y realmente no sé porq Andie sigue intentando sabotearse sola y no darle una oportunidad, lo de Ginny, simplemente puff, primero me asusté pensando q hubiera pasado algo, y luego con toda la explicacion pienso q es mejor q hayan pasado así las cosas, porq su 'amor' de toda la vida no fue lo suficientemente fuerte como para no creer en las habladurías, y además tratar de buscar 'venganza' con su propio hermano, eso es bajo y vil, Ian está mejor sin ella.

La version resumida de Mack de toodo lo q olvido Andie sirvió para llenar algunos de los interrogantes, y un poco el malestar general de Mack, y creo q, aunq su corazón estaba jugado, optó por la creencia de q lo q pasa en las Vegas se queda en Las Vegas.


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Emotica G. W el Miér 21 Feb - 19:53

Esta vez no puedo separar por caps xD
MACK TE AMO!!!
Deosss tan lindo el hombre y ella sigue pensando en irse
O SEA QUE LE PASA???!!!
El vaquero sexy quiere dejar todo por ella...!!!
DONDE **** CONSIGUES UNO ASI???!!!! *llora*
Esa Ginny...! No se merece a Ian, un amorsh igual que su hermano y le pagan mal!
Como pudo creer que la habia engañado???
Acaso alguna vez le dio motivos para sospechar antes??? No lo creo!
PD: Listo! Ya no aguanto! Me largo a leer el resto 



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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por svenkok el Miér 21 Feb - 20:09

¡En serio!, ¿no recuerda nada?, ¿y porque darle el número de celular de su ex?

“Luceo no uro”


Mack, me hace suspirar…     


Pobre Ian, renunciar a tod por Ginny  
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Jue 22 Feb - 7:24

Capítulo 35 
 
El peso del cuerpo de Mack presionó mi espalda en la tierra blanda debajo de la manta. Su aliento era dulce y su boca insistente, la superficie áspera de su labio superior afeitado dándome un estremecimiento mientras se deslizaba a través de la piel sensible de mis labios y cuello. Su sombrero se inclinó y cayó en la hierba al lado de mi cabeza. 
―¿Y si alguien nos ve? ―pregunté, sintiendo su creciente necesidad presionando en mi pierna. 
―No hay nadie aquí, excepto tú, yo, y los caballos, y a ellos no les importa lo que hagamos, siempre y cuando dejemos que coman en paz. ―Su sonrisa perezosa detuvo mi corazón―. Sólo relájate y deja que te ame. ―Inclinó la cabeza hacia abajo y besó el hueco de mi cuello, tirando del cuello de mi camiseta para exponer mi piel y besarme allí también. 
Cerré mis ojos y pasé los dedos hacia arriba y abajo de su espalda, amando cómo los músculos se tensaban y relajaban mientras me cubría en su afecto. Era un hombre tan fuerte. Me sentía segura con él. Encendiéndome sólo al pensar en él. 
―¿Te gusta esto? ―preguntó, acariciando mi oreja y dándome escalofríos. 
―Me gusta todo lo que haces ―dije en voz baja―. Todo se siente increíble. 
Volvió a subir a mi cara y me besó con fuerza en la boca antes de alejarse. 
―Levántate. 
―¿Qué? ―La niebla que había comenzado a hacerse cargo de mi consiente mente se disipó rápidamente, dejándome confundida. 
―Ponte de pie y quítate la ropa para mí. Desnúdate, chica sexy, quiero ver.  
Me reí.  
―Sal de la ciudad. ―Mi cara ardió ante la idea de que él me viera a plena luz del día así. 


 
259 
―No, lo digo en serio. ―Se inclinó y presionó un beso contra mis labios, obligándolos a abrirse y empujando su caliente lengua dentro. Mis pezones se volvieron duros como rocas. Lo alcancé ciegamente mientras mis ojos se cerraban, pero él empujó mis manos suavemente a un lado y se alejó. Abrí los ojos y él hizo un puchero. 
―No. Quiero verte desnuda ―insistió. Se sentó y dobló sus piernas en las rodillas, dejando una pierna caer al lado y dejando la otra en posición vertical, así que tenía una vista perfecta de su entrepierna cubierta con su jeans. Apoyó los antebrazos en sus rodillas y me guiñó un ojo, levantando la barbilla en un gesto de estímulo―. Adelante. 
―Quiero verte desnudo ―respondí, desafiándolo con mi sonrisa. 
―Tú primero. ―Movió las cejas hacia arriba y hacia abajo en una promesa de un futuro juego. 
Me sentí llena de energía por alguna razón. Atrevida. Me levanté de la manta y me alejé un par de pasos. 
―¿Qué debo quitarme primero? ―Mis mejillas estaban todavía ardiendo de vergüenza y de anticipación, su concentrada y seria mirada causando que un rubor viniera sobre mi pecho y también mi cuello. Estaba tan magnifico, sentado allí en sus jeans y camiseta, mirando tan despreocupado y ajeno a su encantos. Su cabello estaba despeinado, enroscándose en los bordes por el calor y el sudor. Mantener mis manos alejadas de él me llevó un monumental esfuerzo. 
―Zapatos ―ordenó―. Quítatelos. ―Le di una patada a los feos mocasines sacándomelos y salieron volando sobre su cabeza. 
Sonrió. 
―Blusa afuera. Muéstrame lo que tienes. ―Tiré de la camiseta desde el borde y dejé que se deslizara por mi brazo hasta caer a mis pies. En respuesta una humedad inició entre mis piernas cuando él se agachó y puso la mano en su entrepierna, tirando un poco y ajustándolo. 
Nunca antes había estado encendida por la idea de un hombre tocándose a sí mismo, pero sí, eso estaba pasando ahora. Gran momento. 
―Bra. ―Se dejó caer en su costado en la manta, una mano apoyando su cabeza y la otra acariciando la parte delantera de sus jeans. El bulto debajo era imposible dejar pasar. 
Levanté una ceja ante su orden. Pensé que seguramente los shorts iban a ser los próximos. Me encogí de hombros. Si quería verme desnuda de cintura para arriba, ¿quién era para discutir? Alcanzando detrás de mí, desabroché lo único que 

 
260 
mantenía mis pechos desnudos de ser expuestos al mundo entero. Nunca había estado sin ropa en público antes y esperaba odiarlo, pero mientras el aire tocaba mi piel, de repente me sentí salvaje y libre; como si estuviera tomando un riesgo y amando cada minuto de ello. 
―Jesús, tienes un estante lindo. ―Me eché a reír. 
―¿Un lindo estante? Guau, eso es sexy. ¿Qué soy, un venado? ―Eso fue algo sexy, referirse a mis partes femeninas a la manera de un hombre. Extendí mis manos y las puse debajo de mis senos, empujándolos un poco y frotando los últimos vestigios de calor. 
―Es mejor que dejes de hacer eso ―dijo, su rostro volviéndose oscuro, su mano dejando los movimientos en sus jeans. Los músculos en su mandíbula tensos, y se veía como un león considerando atacar a su presa. 
Mis manos se congelaron. 
―¿Por qué? ―pregunté, pero ya conocía la respuesta. Sólo quería oírle decir lo que su expresión ya me estaba diciendo. 
―Porque no has terminado con el striptease, pero si no dejas de hacer eso voy a abordarte. 
No podía dejar de sonreír. 
―Está bien. ―Mis manos cayeron a mi caderas―. ¿Qué sigue? 
―Shorts. Pero date la vuelta. Quiero ver ese trasero. 
Me di la vuelta, perdiendo el equilibrio un poco y riendo mientras trabajaba en el botón y conseguía equilibrarme. 
Una vez que los desabotoné, bajaron, deslizándose sobre la parte más redonda de mi trasero, miré por encima de mi hombro. 
Él estaba hipnotizado, mirándome con la mano frotando su entrepierna lentamente. Tal vez debería haber estado sorprendida por su descarado comportamiento masculino, pero en su lugar, estaba encendida más allá del pensamiento racional. Pensar que estaba encendiéndose con sólo ver mi cuerpo desnudo hacia volar mi mente. Siempre me había desnudado en la oscuridad, consciente de mis defectos. Aquí con él en esta brillante pradera, me sentí como la Diosa del sexo. 
Los shorts llegaron al suelo a mis pies y salí de ellos. 
Estaba de espaldas a él de nuevo, usando nada más que mis bragas. 
―¿Qué sigue? ―pregunté, mi voz consiente del claro delante de mí. 

 
261 
Escuché un crujido y antes de que pudiera reaccionar, estaba detrás de mí en sus rodillas. Su rostro estaba contra la parte baja de mi espalda, besándome mientras se aferraba a mis caderas con sus manos fuertes. Mis piernas temblaban mientras sus gruesos dedos se enganchaban en la parte superior de mi ropa interior y lentamente la arrastraba hacia abajo. 
―Deseo… deseo… ―Traté de usar palabras para expresar mis deseos, pero no quisieron reunirse en mi cabeza adecuadamente. Cada vez que trataba de formar un pensamiento coherente, él lamía mi piel y luego la besaba, a veces con un beso ligero y otras veces con una fuerte succión que dejaría una marca, y me dejaba sin sentido una vez más. 
―¿Qué quieres, chica sexy? ―Me dio la vuelta por las caderas, obligándome a mirarlo a la cara. 
Bajé la vista hacia su rostro, enterrando mis manos en su cabello a los lados de su cabeza, pasando mis dedos en su gruesa, sudorosa y ondulada masa. 
―Te deseo. ―Mi cara estaba ruborizada con pasión. Viéndolo allí abajo y totalmente vestido sin nada entre su boca y mi desnuda parte inferior del cuerpo, era suficiente para darme un ataque al corazón. 
Se acercó más, envolviendo sus brazos alrededor de mi trasero y apoyándose hacia mí. Di un grito ahogado cuando su lengua tocó mis pliegues, yendo directo adentro sin vacilación chamuscándome con su calor húmedo. 
―¿Qué estás haciendo? ―susurré, mirando hacia abajo a su cabeza, sintiendo que se movía bajo mis manos mientras adoraba mi cuerpo. Mis piernas temblaban, tuve que sostenerme y buscar apoyo a causa del placer. Me habría caído sin sus fuertes hombros para mantenerme de pie. 
Gemí cuando su lengua encontró mi más sensible lugar y mis pliegues se hincharon por la necesidad. Manchas de humedad se reunieron, provocando que mi deseo se sintiera más de él entre mis piernas. 
―Mack… por favor.  
Se echó hacia atrás y habló con una voz peligrosa. 
―Acuéstate. 
Mi respiración se detuvo cuando me di cuenta que las cosas estaban a punto de volverse reales. Esto es lo que mi cuerpo necesitaba… sentirlo dentro de mí, llenándome, tomándome en el viaje que terminaría conmigo gritando y perdida. 
Recogí lo que quedaba de mi ingenio e hice lo que me dijo, caminando alrededor de él para acostarme en la manta. Me recliné sobre mi espalda, mis pechos relajados, hacia mis costillas. Abrí mis piernas e incliné mis rodillas un 

 
262 
poco, esperando a ver lo que haría. Mi mano se movió a mis pliegues donde toqué la humedad que él había causado. 
Él se levantó y se quitó la camiseta en un movimiento rápido, revelando los músculos magros y ondulados debajo. No dijo nada. Parecía enojado, pero sabía que esa no era la emoción que pasaba por su mente y su corazón, mientras estaba delante de mí. La pasión se parecía mucho a la oscuridad en él. Esto hizo que mi sangre corriera caliente. 
Sus botas, calcetines y pantalones salieron. Eso es todo lo que había llevado a nuestro pequeño picnic y ahora en la luminosa luz del sol por fin pude apreciar plenamente el hombre con el que me había casado en toda su gloria musculatura. Las sombras de la curvas de sus músculos destacaron su estructura densa. 
Incluso sin el duro trabajo físico que hacía en el rancho, todavía tendría un cuerpo de infarto, pero con todo el ganado administrado vino una gran recompensa, y me sentí como la chica más afortunada en el mundo al estar disfrutando estos momentos. 
Y mi suerte no se detenía en su totalmente construido físico. 
Su polla era una maravilla también, su longitud y anchura algo que no debería haber funcionado, cómo era capaz de caber dentro de mí. Era una especie de milagro. Eso destacaba en frente de él, por lo que era perfectamente claro lo que quería hacer conmigo. Abrí mis piernas un poco más y corrí mi punta del dedo sobre mi clítoris, haciéndolo quemarse con necesidad. 
―Me gusta cuando haces eso ―dijo, con la voz ronca. 
―Me gusta más cuando me lo haces a mí ―dije, nunca rompiendo el contacto visual con él. 
Sacó un condón del bolsillo del pantalón y se lo puso. Cuando terminó, se acercó lentamente, su dura longitud balanceándose con cada paso. Inclinándose, agarró mi muñeca, tirándola lejos de mi humedad y moviéndola a un lugar por encima de mi cabeza. 
―Voy a hacer el amor con mi esposa ahora ―dijo, su voz profunda y suave, una sexy promesa que estaba dispuesta a suplicarle cumplir. 
Emoción corrió a través de mí al ser llamada por esa palabra… esposa… y una promesa de júbilo, aunque estaba mal. 
Aunque no lo había animado a verme de esa manera. 
―No deberíamos ―dije débil, un último esfuerzo desesperado por ayudarlo a dejarme ir. Era tan terrible hacer las cosas correctas. Mi corazón simplemente no 

 
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quería. Quería todo; lo quería para mí y vivir solo este momento por el resto de mi vida. 
―Mentira. ―Dejo ir mi mano y ángulo su polla para entrar en mí, usando su mano para guiarla. Una vez en posición, puso sus manos una a cada lado de mí y miró profundamente dentro de mis ojos. 
Jadeé cuando entró en mí, mi cabeza cayendo hacia un lado por las sensaciones inundándome y la anticipación de lo que iba a crecer. 
―No mires a otro lado ―dijo él―. Mírame. 
Giré mi rostro para hacer lo que me ordenaba. Sus brillantes ojos azules perforaron en mí, causando que mi corazón se llenara con abrumadora emoción. Se movió dentro de mí, despacio, dentro y fuera, todo el tiempo sin mirar a otro lado. 
Cerré mis ojos, la pasión creciendo. 
―Abre tus ojos, Andie, mírame. Quiero verte llegar. 
Forcé abiertos mis parpados aunque querían excluir su belleza. Nunca había mirado a un hombre hacerme el amor, y esto era demasiado profundo. Demasiado. Porque era Mack. 
Lágrimas brotaron, incluso el calor también. 
Su ritmo aumentó y mis senos rebotaban con sus empujes que se hicieron más insistentes, rápidos. Nunca rompió el contacto visual conmigo, incluso aunque su rostro mostraba el extremo control que estaba ejerciendo sobre su necesidad. Estaba resistiendo por mí, esperando para que me corriera con él. Incliné mis caderas más hacia arriba, tomándolo más profundo.  
Estaba fascinada. Él estaba marcando mi corazón, mostrándome que iba a amarme me gustara o no y que era suya y de nadie más. Nunca tuve a alguien insistiendo en amarme así. Lágrimas se deslizaron de mis ojos y cayeron sobre mis orejas mientras el orgasmo se construía. Estaba en el despeñadero de un gran abismo, un lugar donde fácilmente podría perderme y no volver a encontrar nunca el camino de salida. 
―Te amo, Andie Marks MacKenzie. No voy a dejarte ir. 
Lloré, pero aun así no miré a otro lado. Sudor bajaba de su cuello y aterrizaba en mis senos, tocando ligeramente mi piel mientras se deslizaba hacia mis costillas. Acerque mis piernas y moví mis manos a su trasero así podía empujarlo más profundo dentro de mí. Quería sentir hasta el último centímetro de él llenando mi necesidad. No pude evitarlo. Estábamos convirtiéndonos en uno en ese momento, y no quería perderme nada de eso. Esta podría ser la primera y única vez que 

 
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tuviera esto en mi vida. Ningún hombre podría dar la talla en los estándares que colocó Mack. 
Su expresión se volvió turbulenta. Sus cejas se unieron y sus labios se presionaron en una fina línea. Sudor escapaba de su frente y bajaba por su rostro hasta el mío. Gimió, su cuerpo moviéndose rápido, su eje engrosándose. 
La sensación de ser estirada y el líquido deslizándose dentro de mi núcleo, combinado con su intensa concentración y palabras de amor fueron demasiado. Demasiado para mi cuerpo y demasiado para mi alma. 
El calor y las sensaciones de palpitación entre mis piernas donde nuestros cuerpos estaban unidos quedaron al mando, dejando toda mi reserva, desconfianza de mí misma, y preocupaciones detrás. Me aferré a él mientras gritaba su nombre, llorando todo el tiempo. 
―¡Mírame! ―gruñó, cayendo en sus codos y agarrando mi cabeza a cada lado con sus enormes manos. Estaba atrapada en su vida, su rostro a solo centímetros de distancia. 
―¡No puedo! ¡No puedo! ―jadeé, mi rostro contorsionándose con el esfuerzo de manejar pena y éxtasis al mismo tiempo. 
Aplastó sus labios contra los míos y luego se puso rígido, su cuerpo entero volviéndose rígido en un segundo antes de empezar a golpear dentro de mí con cortos empujes. Su boca se volvió muy dura contra la mía, forzándome a girar mi cabeza. 
―¡Andie! ¡Maldita sea, Andie! ―Estaba respirando contra mi rostro como un tren de carga mientras se corría dentro de mí. 
Lo demás que pudo haber dicho no quedo registrado. Yo estaba muy lejos de poder oír o decir algo sustancial; todo lo que podía hacer era sentir. Estaba ahogándome. Amor y dolor y esperanza y pérdida mezclándose en una gran vorágine de emoción. 
―¡Mack! ―grité, aferrándome a su espalda con cada gramo de fuerza que tenía, corcoveando debajo de él hasta que ya no pude tomar más las sensaciones. Mis gritos se convirtieron en lágrimas silenciosas y solo las deje caer. 
Colapsó sobre mí, sofocándome con su peso y distrayéndome de la tristeza. Cuando llego al punto en que tenía que esforzarme para respirar, se deslizó hacia un lado, retirándose de mí abruptamente. Me extendí y le abofeteé suavemente el rostro. 
―¿Por qué fue eso? ―preguntó, estirándose para limpiar las lágrimas de mis mejillas. 

 
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―Eso es por dejarme y ser tan infame así. 
Me agarró mientras rodaba sobre su espalda, jalándome con él. Estaba recostada en su pecho, mirando hacia abajo a su rostro sonrojado por la pasión. 
―Tú eres la que está yéndose y siendo infame, no yo. 
Fruncí el ceño, mi corazón picando pos sus palabras.  
―No digas eso. ―Irse se sentía tan mal; me estaba matando imaginarme volando lejos de aquí. 
―Quédate. ―Levantó el brazo y suavemente empujó un mechón de cabello fuera de mi rostro―. Por lo menos por el día de campo. Quiero que conozcas a la familia antes de irte. 
El saber que había aceptado mi partida como una inevitable conclusión dolía. La masoquista en mí quería que siguiera luchando para hacerme quedar. Supongo que aún no había causado suficiente dolor a ninguno de los dos.  
Suspiré.  
―No sé si esa es una buena idea. 
―Seguro lo es. ¿Qué hará un día más? Solo quédate. Mi abuela quiere conocerte y mi mamá necesita tu ayuda. 
Miré fijo en sus engañosos ojos azules, frunciéndole el ceño. 
―Golpe bajo, Mack. 
Él se encogió de hombros, sonriendo.  
―Usaré cualquier truco que tenga en mi manga para mantenerte aquí. 
Suspiré, no queriendo decepcionarlo a él o a su madre o a su abuela. Esta era una gran excusa para posponer mi pena un día más.  
―Bien. Iré al día de campo, pero eso es todo. Después de eso, tendré que regresar. ―Lo que haría cuando estuviese allí aún era incierto. La única cosa que sabía era que no me casaría con Bradley. Esta pequeña cita en el campo había consolidado la idea en mi mente. 
Mack me quito y con una flexión se levantó, estirándose por mi mano. 
Se la di y le deje ponerme sobre mis pies. 
―¿Qué haremos ahora? ―pregunté, cayendo contra él mientras sus brazos se envolvían holgadamente alrededor de mi espalda. 
Bajó y me dio un rápido beso en los labios.  
―Ahora, jugamos al pilla-pilla. 

 
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Fruncí el ceño, quieta aún, no segura de haber oído correctamente.  
―¿Qué? 
―Me oíste. ―Sonrió y me empujó lejos, estirándose para golpearme suavemente en una nalga―. Estoy en eso. Mejor corres. 
Reí por un segundo.  
―¿De qué hablas? ―Una sensación de cosquillas comenzó en mi estómago mientras lo imaginé tirándome abajo sobre mis rodillas. 
Una de sus cejas subió en un diabólico cambio. 
―Mejor corres. Si te atrapo, serás lanzada al lago que está justo detrás de esos árboles. Y debo advertirte… es bastante frío en esta época del año. 
Una enorme dosis de adrenalina se disparó en mis venas, y despegué corriendo sin una segunda mirada hacia él. Los caballos levantaron sus cabezas cuando pasé zumbando ignorante de las serpientes que podrían estar esperando por mí, solo sabiendo que debía alejarme del hombre loco que quería convertirme en una paleta humana. 
Sus pisadas golpeaban detrás de mí, haciéndome gritar y reír al mismo tiempo. Risa histérica burbujeaba saliendo de mi pecho haciendo eco en el claro. 
―¡Atrapada! ―gritó, agarrando mi brazo. 
Me retorcí lejos y corrí a su alrededor, chillando de nuevo al verlo agacharse, sus músculos amontonándose al preparase para atacar. 
―¡No, Mack! ¡No! ―Volé sobre el césped y las flores, mi corazón corriendo y mis brazos bombeando. 
―¡Sí! ―gruñó, enganchándome de la cintura desde atrás y levantándome en sus brazos. 
Caminó a zancadas por el prado y dentro de los árboles conmigo en sus brazos, reprimiéndome tan duro, que todo lo que podía hacer era luchar en silencio, apenas capaz de mover mis brazos y piernas. 
―Por favor no me lances allí ―rogué, más que todo queriendo decirlo pero parcialmente emocionada por su acto de hombre de las cavernas. Estaba tan acostumbrada a estar a cargo en mi vida, que éste era un erótico giro en nuestra relación que no esperaba. 
Pero no negaré que estaba esperando que su siguiente movimiento fuese dejarme en el suelo y hacer esa cosa que hacía, oh, tan bien, una y otra vez. 
Reluciente agua verde azulada entró en mi campo de visión y supliqué con renovado vigor, imaginando lo frío que se sentiría eso contra mi piel caliente.  

 
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―Por favor, haré lo que sea. Por favor, no me pongas allí, Mack. Odio el agua 
fría. 
Él se detuvo de golpe.  
―¿Harás lo que sea? 
Asentí sin dudar, mi pecho agitado.  
―Sí. Lo que sea. Nómbralo. 
―Quédate. Quédate para el día de campo… 
Le sonreí.  
―Ya dije que lo haría. 
―… y déjame dormir contigo esta noche. Quiero pasar nuestra última noche en tu cama, dentro de ti. 
Un temblor corrió a través de mí mientras imaginaba su duro, peludo cuerpo junto al mío en la pequeña cama de la casa de sus padres, mientras hacíamos cosas que no deberíamos hacer. Miré hacia el lago y su fría, profunda agua. La decisión era pan comido. 
―Bien. Trato hecho. 
Dejo caer mis piernas y puso sus manos en ambos lados de mi rostro.  
―Sabía que conseguiría hacerte razonar. ―Me besó apasionadamente por varios segundos antes de sorprenderme al girarme para enfrentar los árboles―. Ahora hazme un favor e inclínate. 
―¿Por qué, qué harás ahora? ―Contuve mi respiración esperando su respuesta. 
Él se apoyó y hablo suavemente cerca de mi oído.  
―Voy a joderte desde atrás. ―Corrió sus manos por mi espina desde mi trasero hasta mis hombros, empujándome hacia adelante en la parte de arriba de mi espalda. 
Emoción se disparó a través de mí como un choque eléctrico, e instantáneamente estuve lista para él. Sonreí, escasamente conteniendo mi excitación mientras extendía mis piernas y me inclinaba hacia adelante, agarrando el tronco del árbol. Mis senos colgaban hacia abajo, el aire frío haciendo cosquillas en su sensitiva piel mientras mis dedos excavaban en la rugosa, dura corteza. Su aterciopelada y dura longitud vino a tocar mi hinchado lugar y agarró una de mis caderas en su fuerte, tibia mano. 

 
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No pude dejar de gemir mientras él empujaba mis caderas atrás y se deslizaba dentro de mí una vez más.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Jue 22 Feb - 7:30

Capítulo  36 
 
 
Nuestro viaje de vuelta a casa fue mucho más rápido que el viaje a la pradera. El sol se estaba poniendo más cerca del horizonte y mi vientre estaba lleno de la comida que Mack me había dado con sus propias manos mientras el rancho quedaba a la vista.  
Mi cerebro iba a mil kilómetros por hora, tratando de encontrar algún tipo de plan de repliego para mi vida o algo. La conexión que Mack y yo habíamos hecho hoy no había logrado más que complicar las cosas aún más. El rayo de la tentación evitó que me limitara a poner mi pie hacia abajo e insistir que me dejara ir. Todo lo que podía ver por ese camino era la soledad y la desesperación, y por una vez no se sentía como que iba a ser completamente feliz siguiendo el guión que había escrito hace tanto tiempo. 
―Estás pensando demasiado de nuevo ―dijo Mack, sin siquiera mirar atrás. 
―Calla, no tienes idea de lo que estoy pensando.  
―Estás tratando de averiguar si es necesario que firme esos malditos papeles o simplemente ir con la corriente y ver a dónde te lleva.  
―Nunca voy con la corriente ―dije, sintiéndome de mal humor. 
―Dijiste que te quedarías hasta el día de campo por lo que tienes que quedarte. Ya le envié un mensaje a mi mamá y está contando con tu ayuda. 
―Maldita sea, Mack, eso es jugar sucio. ―Estaba logrando que los miembros de la familia estuvieran de su lado, haciendo más difícil que me fuera, y lo sabía. 
Le di una patada a mi caballo un poco para conseguir que se moviera hasta el lado de Mack. Su caballo se apartó un poco, pero se quedó en el camino. 
―Hago lo que tengo que hacer para brillar, nena. Eso es todo lo que estoy haciendo… brillando sin quemarme. 

 
270 
―Al diablo con eso. Estás siendo astuto y manipulando mi corazón y no me gusta.  
Me miró con todo rastro de humor fuera. 
―Todo vale en el amor y en la guerra, y pienso ganar, sin importar nada. 
Mis fosas nasales se abrieron. Era hora de dejar caer la gran bomba. 
―Bradley está en camino hasta aquí.  
Mack hizo una toma doble.  
―¿Dilo de nuevo?  
―Ya me oíste. Está saliendo. Traté de detenerlo, pero no me escuchó. 
Mack realmente sonrió.  
―Suena como mi tipo de chico. 
Negué.  
―Simplemente no lo entiendes. Él no es ese tipo de persona y va a venir aquí y a hacer un gran alboroto. Tengo que estar fuera cuando llegue o no sólo se pondrá feo, sino vergonzoso. 
―Para mí no, no lo será. Y no debería serlo para ti tampoco. ―Extendió la mano para tocarme pero me aparté. 
―Manos fuera. No estoy bromeando. No te saldrás de esto con tu encanto. Él vendrá, y cuando se dé cuenta de que he estado acostándome contigo, hará un gran escándalo y todo el mundo sabrá que los dos somos unos tramposos y pendejos. 
Mack se echó a reír.  
―¿Tramposos? ¿Cómo podemos hacer trampa cuando nos casamos?  
Gruñí.  
―Rrrrrr, ¡sabes lo que quiero decir! No trates de hacerme sentir mejor acerca de lo que hice. 
Mack se inclinó muy lejos por encima y agarró mi mano, negándose a dejarla 
ir.  
―No hiciste nada malo, ¿me oyes? El amor es lo que es y el amor hace lo quiere para sobrevivir. Es un instinto. Técnicamente estabas engañándome a mí con él, pero no lo veo de esa manera. Sé que no lo recuerdas, te creo. Y ahora sabes que estás casada conmigo y te acuestas conmigo como mi esposa. Nada malo sucedió. Nada. 

 
271 
Estaba demasiado enojada para guardar mis palabras.  
―No es amor, ¿de acuerdo? Deja de llamarlo de esa manera. 
Él dejó caer la mano y miró al frente.  
―Es así. ―Salió como un comunicado. Lo lastimaría. Pero no pude evitar enterrar el cuchillo en lo más profundo. 
―Sí, así es. Es sólo la lujuria. Te cansas de ella muy pronto, y entonces tendrás que volver con el rabo entre las piernas y pedirle perdón a todo el mundo. 
Mack negó. 
―Chica, realmente necesitas mover tu cabeza fuera de tu culo si alguna vez encuentras la felicidad en la vida. ―Le dio una patada a su caballo y se adelantó, dejándome seguir su polvo. 
Creo que mi caballo estaba tan sorprendido como yo. Sólo laboriosamente siguió a lo largo, como si Mack y su montura no se estuvieran volviéndose más y más pequeños en la distancia. La casa estaba cerca, podía distinguir su techo a menos de un kilómetro en la distancia, pero aun así… Estaba echando humo por quedarme atrás en el momento en que entramos en el patio delantero. Boog me estaba esperando, una anodina mirada estaba en su rostro. 
―¿Qué estás mirando? ―le pregunté, enojada con él por ser chismoso. 
―Urbanita. ¿Qué estás mirando?  
―A un wookie hombre-oso-cerdo estúpido que no sabe cómo ocuparse de sus propios asuntos. ―Me deslicé del caballo y me sorprendí al caer sobre mi trasero. Mis piernas estarían muy doloridas mañana de toda la montada a caballo, hasta mi trasero. 
Él se echó a reír.  
―Sé de wookies, pero, ¿de hombres osos y cerdos? ¿Qué es eso?  
Estaba demasiado frustrada para discutir con él.  
―Ve a verte en el espejo. Estoy ocupada. ―Me fui por las escaleras y lo dejé para cuidar del caballo. Había tomado las riendas así que supuse que eso era para lo que estaba allí. 
―¡Tienes que cepillar tu caballo! ―gritó detrás de mí. 
―Lo haré más tarde ―le grité, golpeando la puerta detrás de mí. Me dirigí a la cocina a buscar un vaso de agua. Maeve estaba allí en el fregadero y me frenó considerablemente―. Oh. Hola. No sabía que estabas aquí.  
Maeve me miró por encima del hombro y sonrió antes de volver a su tarea.  

 
272 
―¿Dónde más podría estar?  
Me acerqué y me incliné sobre el mostrador.  
―No lo sé, la verdad. ¿Qué haces aquí?  
―Hay un montón de cosas. ―Estaba poniendo frijoles en el fregadero―. Limpiar. Cocinar. Cuidar de las gallinas y de los jardines.  
―Suena… divertido. ―Estaba mintiendo totalmente. 
―En realidad, es una vida muy simple pero me resulta relajante y agradable. Puedo terminar mi trabajo en la mitad del día y dejar el resto de él para actividades personales. 
―¿Ah, sí? ¿Cómo qué tipo de actividades personales?  
―Ganchillo. Pintura. Club del libro. Hago un montón de cosas al lado de mi vida laboral. 
Suspiré con nostalgia.  
―Todo eso son cosas que ojalá tuviera tiempo de hacer. ―Esta vez no estaba mintiendo. Era una abuela total de corazón. 
Ella se encogió de hombros, sin dudar nunca en su trabajo.  
―Entonces encuentra tiempo.  
―Ja. Es gracioso. ¿Alguna vez trabajaste en una firma de leyes?  
―No puedo decir que lo haya hecho.  
―Bueno, es una mierda el tiempo libre. Trabajo desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche a veces o incluso más tarde, cuando voy a juicio. 
―Suena como si ni siquiera tuvieras tiempo para respirar.  
Me quedé mirando por la ventana hacia el patio trasero.  
―No lo tengo. No he tenido tiempo de respirar desde que tenía quince años. ―La simple triste verdad me calmó completamente―. No sé por qué jamás pensé que era algo que quisiera. 
―No seas tan dura contigo mismo. En primer lugar, eras joven y estabas haciendo lo que tenías que hacer en la mayoría de las cosas. Y en segundo lugar, todavía eres joven. No estás atrapada haciendo lo que no quieres hacer. Si tu vida no está funcionando para ti, cámbiala. ―Se detuvo con su limpieza de los frijoles y me vio―. Nadie te obliga a quedarte donde estás en la vida. 
―Yo sí ―le dije lastimosamente. 
Ella sonrió.  

 
273 
―Bueno, mi consejo es que no dejes que se interponga en el camino de tu propia felicidad. 
―Sí ―le dije, parpadeando un par de veces cuando las palabras se hundieron en mí―. Eso es un poco tonto, ¿no?  
―No es tonto. Seguro. Tengo la impresión de que viviste una vida segura. 
Me reí con amargura.  
―En su mayor parte, sí. Y una vez que salí de la zona de seguridad, monumentalmente jodí la vida de unas cinco personas. ―Estaba haciendo un recuento de seguridad de toda la familia MacKenzie como daño colateral. 
―Dudo eso. ―Sacó un gran contenedor de granos del fregadero y lo puso sobre el mostrador―. La vida tiene una manera de hacer ejercicio, ya sea después de nuestro plan o no. Tengo la sensación de que vas a mirar hacia atrás en el momento que camines fuera de tu zona de seguridad, como una de las mejores cosas que podrías haber hecho sola. 
―Realmente deseo que sepas de lo que estás hablando ―le dije, antes de que me diera cuenta de lo grosera que sonaba. 
Ella se echó a reír.  
―Confía en mí. Sé acerca de lo que estoy hablando. 
―¿Has metido la pata antes? ¿Cómo enormemente, terriblemente jodido?  
Ella asintió.  
―Síp. Todos lo hemos hecho. Es parte de convertirse en una persona fuerte. ―Se puso las manos en las caderas y me miró―. Soy una persona fuerte, Andie. Pero es sólo porque luché por ello.  
―Brillar sin quemarte ―le dije en voz baja, mi corazón se aplastó sobre sí mismo en mi pecho. 
Ella asintió.  
―Eso es correcto. Las niñas MacKenzie brillan, no se queman. ―Me dio un abrazo―. Tú eres una de nosotras, así que debes saberlo.  
Rompí a llorar, aferrándome a ella como una niña aferrándose a un salvavidas.




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