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Lectura Febrero 2018

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Miér 7 Feb - 8:27

LISTA DE CAPÍTULOS
5/2: Capítulos 1 y 2
6/2: Capítulos 3 y 4
7/2: Capítulos 5 y 6
8/2: Capítulos 7 y 8
9/2: Capítulos 9 y 10
10/2: Capítulos 11 y 12
11/2: Capítulos 13 y 14
12/2: Capítulos 15 y 16
13/2: Capítulos 17 y 18
14/2: Capítulos 19 y 20
15/2: Capítulos 21 y 22
16/2: Capítulos 23 y 24
17/2: Capítulos 25 y 26
18/2: Capítulos 27 y 28
19/2: Capítulos 29 y 30
20/2: Capítulos 31 y 32
21/2: Capítulos 33 y 34
22/2: Capítulos 35 y 36
23/2: Capítulos 37 y 38
24/2: Capítulos 39 y 40
25/2: Capítulos 41 y 42
26/2: Capítulos 43 y 44
27/2: Capítulo 45 y Epílogo
28/2: Descanso y comentarios.




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Yani

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por yiany el Miér 7 Feb - 13:01

Andi sabe q Luke es un idiota y q desperdició 3 años en balde, pero hará algo realmente para mejorarlo??? y definitivamente Candice es un caso aparte, 'combustión expontanea por no expulsar el gas'??? en serio???  y que tal la del papel higiénico en camisetas mojadas, Dios, morí de risa.

Ian por su parte muy arriesgado 'organizar' una despedida de soltero,  comprar tiquetes, hacer apuestas para lograr q su hermano vaya y no realizó una reserva hotelera??? 


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yiany

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por berny_girl el Miér 7 Feb - 14:07

Capitulo 3-4


Me tinca que Mack es el típico macho alfa que domina todas las situaciones, que nada le queda chico, y que obviamente una chica de ciudad no es lo que el realmente quiere en su vida. Esto pinta demasiado entretenido. 


Capitulo 5-6 
Andie realmente tiene muchos problemas con su vida personal, y como dicen muchas, debido a la mala madre y padrastro que le toco. Al final no estaba tan equivocada con referencia a Lucas, de ser un completo idiota y lo peor que hundía mas su autoestima.  
Condice realmente es un personaje, es como una locura andante, pero por lo que se ve el alma de toda fiesta.
Ian quiere devorarse al mundo y por lo que se ve, es la versión opuesta de Mack.


Sera que ambos terminan en el mismo hotel o misma fiesta, pero ojala se encuentren rápido. 


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maggiih el Miér 7 Feb - 17:29

Muchas gracias por los capis! Por que los capis de mack deben der tan cortos u.u y Candice? Ella es un plato... y vamos que ya quiero que se encuentren!! Falta nuy poquito
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maga el Miér 7 Feb - 18:57



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Maga

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maga el Miér 7 Feb - 20:16

Bueno Andi por lo menos se esta dando una oportunidad de cambiar y disfrutar. Además tiene que olvidarse de ese perro de Luke. 


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por svenkok el Miér 7 Feb - 20:40

En serio,  la niñez de Andie afecto grandemente sus relaciones con otras. (Como comento antes berny_girl)
Permitir que Luke/Vomito, le diga que cambie su físico, color de cabello, que se haga una cirugía de senos y regalarle un certificado para una lipo; es mucho para aguantar. Ya era hora que lo mandara a volar.

Estoy de acuerdo con Candice: “Consíguele otra copa” – definitivamente Andie, debe celebrar, y comenzar con un cambio de look no viene mal.
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svenkok

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Emotica G. W el Miér 7 Feb - 23:53

Cap 5:
Oh vamos!!!
En serio Puke???
EN SERIO ANDIE???
Casi la obligo a hacerse cirujia, quiso ponerla rubia y sus caderas... Deosss a mi me gustaria tener un poco de caderas al menos!
En resumen quiso convertirla en otra persona y aun asi siguio con el!

Cap 6:
Jajajajjaja deosss Ian!
Aunque no puedo decir que no me lo esperaba!
Pobre Mack... Esta jugando con sus nervios!
Uhhhh.... Blackjack...
Ahi sera el primer vistazo???



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Emotica G. W

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Jue 8 Feb - 7:34

Capítulo 7 
 
Una cena de ensalada con pan no era exactamente una comida gourmet, pero con este apretado vestido negro y los estúpidos rellenadores de gel que Candice había metido en mi sostén, no había manera de que pudiera meter una comida normal dentro de mi estómago, aún si quisiera. La cosa era, sin embargo, que estaba demasiado nerviosa como para comer mucho de todas maneras. Encontraba que el líquido dietético con el que me estaba alimentando desde el corte de cabello era más de mi gusto ahora. 
―Dios, todo lo que he comido es esta estúpida ensalada y ya siento como si fuera a reventar las costuras de esta cosa. ―Estaba caminando sobre tacones mucho más altos a los que estaba acostumbrada, gracias a Kelly y a que ella tenía la misma talla de zapatos que yo―. Ustedes conspiraron contra mí con este atuendo, y no crean que lo olvidaré fácilmente, tampoco. Nos quedan al menos dos despedidas de solteras que planear en el futuro, y la venganza será mi perra cuando llegue el momento. ―Empujé mi cabello hacia atrás, intentando no sonreír. El corte de cabello realmente me hacía sentir hermosa. Me sentía como Jennifer Anniston y ambas, Kelly y Candice, decían que lo lucía muy bien. 
―¿Sobre qué está lloriqueando ahora? ―preguntó Candice mientras que, usando el espejo compacto que siempre llevaba en su bolso, se ponía labial. 
Kelly hipó.  
―No estoy segura, pero creo que se está quejando de los zapatos de nuevo. O tal vez del vestido. No puedo seguir bien lo que dice. Perdí mi cerebro hace una hora atrás con tres margaritas. ―Se acarició el estómago y sonrió―. ¿Puedo ir a la cama ahora? 


 
35 
―No, no puedes irte a la cama. ―Candice cerró su compacto y lo dejó caer en su pequeña cartera―. Recién empezamos. ―Se frotó las manos―. De acuerdo niñitas, ¿a dónde primero? ¿Póquer, tragamonedas, dados? 
―¿Tienes que ir al baño10? Porque yo también. Buena idea. ―Kelly intentó agarrar la mano de Candice, pero Candice la apartó. 
―¿De qué estás hablando? Nadie dijo nada sobre ir al baño.  
Kelly le frunció el ceño mientras yo me reía silenciosamente. Amaba ver a mis descerebradas amigas intentar tener una conversación adulta. Los varios cócteles que había consumido desde mi corte de cabello me estaban haciendo más burlesca de lo usual. 
―Dijiste que querías ir a cagar. Así que llámame loca, pero en mi mundo, eso significas que necesitas un baño. ―Le sonrió a Candice y luego me miro a mí, rodando sus ojos.  
―Si alguna de tus células cerebrales funcionara ahora mismo, estarías en peligro ―dijo Candice―. Te dije que quiero jugar a los dados, no que quiero ir a cagar. Jesús. Ni siquiera uso esa palabra. Sabes que no diría eso, ¿qué demonios está mal contigo?  
Decidí ir en rescate de mi pobre y entonada amiga antes de que se mareara mucho más intentando descifrar a qué se refería Candice.  
―Dados es un juego, cariño. De azar. ¿Ese en el que tiras los dados a través de una mesa, y está el tipo con el palo de hockey empujando de aquí para allá las fichas? ¿Como en la televisión cuando hay un tipo en una ronda haciendo un montón de dinero, y todos están de pie a su alrededor animándolo mientras tira los dados? 
Los segundos pasaron y entonces, una bombilla virtual se encendió sobre la cabeza de Kelly.  
                                                          
 10 Juego de palabras, en inglés dados es Craps y "cagar" es Crap. 

 
36 
―Oooooh, te refieres al jueeeego de dados. Eso tieeeene más sentido. Es verdad… tú nunca dices cagar a menos que estés  con personas a las que quieras impresionar y usas esa palabra en vez de mierda. 
―No, no lo hago ―dijo Candice, viéndose ofendida o tal vez un poco avergonzada. 
―Sí, sí lo haces ―dijo Kelly, ignorando por completo el cambio de humor de Candice―. De acuerdo, vamos a jugar este juego de mierda. El más mierda y cutre juego de dados.  ―Se rió.   
Candice rodó sus ojos.  
―¿Debería darle otro trago, Andie? 
―Sí, y no ―dije―. Sí, porque es su fiesta de despedida y si queremos que se embriague y tenga una resaca más tarde para que nunca se olvide de este viaje y de lo divertido que es estar soltera… y no, porque odio cuando la gente vomita. Me hace vomitar a mí cuando lo veo. Y si ella toma mucho más…. 
―…Va a terminar vomitando ―terminó Candice por mí. 
―Exacto. 
―¡Mesera! ―gritó Candice, corriendo tras una mesera con una bandeja. 
Kelly y yo la miramos irse.  
―¿Qué hace? ―preguntó Kelly. 
―Emborracharnos. 
―¿No estamos ya ebrias? ―preguntó rascándose la cabeza. 
Le alisé el cabello que se estaba parando como resultado de su confusión.  
―Tú ya lo estás, y yo casi llego. Pero es tu fiesta, hermanita, así que beberás hasta que te desmayes o hasta que beses a un extraño. 
Kelly me miró con horror.  
―¡No vine aquí a Las Vegas para engañar a Matty! 

 
37 
―Entonces mejor empieza a beber ―dije, pasándole uno de los cócteles que Candice había traído. 
―¿Cómo los conseguiste tan rápido? ―pregunté mirando la copa, preguntándome si no estaba tomando algo que había encontrado junto a la máquina tragamonedas. 
―¿Qué puedo decir? El escote funciona. ―Candice levantó su copa en alto―. Un brindis por ganar mucho esta noche, y posiblemente conseguir con quien acostarnos en Las Vegas. 
―¡Este es por casarme! ―dijo Kelly levantando la suya. 
―¡Brindo por casarnos y tener sexo en Las Vegas! ―dije chocando con sus copas, y tragándome mi bebida de un sólo, gigante trago. 
Candice miró a Kelly.  
―¿Crees que sepa lo que acaba de hacer? 
―Nop. ―Kelly se rió, sorbiendo de su popote. 
―Cállense, taradas. Saben a lo que me refería. ―Como si hubiera brindado por casarme en Las Vegas. Shuh, cierto. Eso no encajaría por completo en mi Plan de Vida o en mi personalidad. 
Tan pronto como terminé mi trago, y dejé la copa en una mesita cerca, las tres enlazamos nuestros brazos y caminamos hacia el área del casino del hotel. Tener a mis amigas, cada una en un brazo, me hacía más fácil caminar sobre los ferozmente altos zapatos de Kelly, así que lo hice con ahínco, aunque nos dificultaba esquivar a la gente que pasaba junto a nosotras. Siempre que alguien nos fruncía el ceño, les sonreía grande y decía:  
―Ella está por casarse. Con un tipo que trabaja en una funeraria. Esta es su fiesta de despedida. ―Y todos levantaban sus cejas. Era como si Las Vegas fuera mágica o algo. Era imposible estar malhumorado aquí.   
Mientras dejábamos el restaurant y el lobby detrás, entramos a un área más oscura con una entrada enorme. El casino. Había campanas colgando por todo el lugar, luces de todos los colores del arcoíris parpadeando y destellando, y cientos 

 
38 
de personas se amontonaban alrededor. Habían filas de máquinas agrupadas, con estrechos pasillos entre ellos para pasar y sillas llenas de traseros. La gente gastaba sus centavos como si no hubiera un mañana, tirando de las palancas tan rápido como el dinero encajaba en las ranuras.  
Un grupo de mesas estaban separadas de la sección de la máquina tragamonedas, todas con una alfombra verde encima. La primera cosa que noté cuando caminamos en esa dirección, fue un sombrero de vaquero. Y este tenía  debajo al hombre más hermoso que había visto en mi vida. 
―Oh. Mi. Santo. Dios ―dije, atrapada por alguna clase de imán que me impedía mirar en otra dirección. Mi pie se levantó, intentando caminar en esa dirección, pero Candice me tiró hacia atrás.  
―No me siento muy bien ―dijo Kelly, alejándose de mí. Yo la dejé ir sin pensarlo un segundo. 
―Oh, mierda. ―Candice me dejó  ir también, dejándome balancearme por mi cuenta―. Vamos, Kelly, ven conmigo. No quiero que vomites en esta linda alfombra. Por favor, no hagas arcadas. Odio cuando haces arcadas, eres tan ruidosa cuando lo haces. 
Mi cerebro apenas registraba lo que estaban diciendo. Sólo tenía ojos para el Dios sentando en el banquillo a apenas a cinco metros de donde yo estaba. Jeans, camiseta ajustada, sombrero de vaquero, barbita de un día sin afeitarse, músculos que se podían ver bajo sus mangas enrolladas, bronceado como si pasara la mayor parte del día, afuera.  
―Tranquilízate mi corazón ―dije no hablándole a nadie, al viento, a los Dioses del amor que estoy bastante segura que acababan de disparar una flecha a mi pecho. Me llevé una mano a mi cabello, y lo toqué esperando que estuviera perfecto. 
―Quédate aquí hasta que pueda hacerme cargo de ella ―ordenó Candice, su voz escuchándose más baja a medida que se alejaba―. No quiero que por mirarla, termines también descompuesta o mi noche completa estará arruinada. 

 
39 
―Sí, de acuerdo ―dije ausentemente, caminando hacia las mesas de cartas, para poder mirar mejor al vaquero que se había robado mi aliento y enviado a mi cerebro de vacaciones a Marte. 
Une mesera caminó hacia mí cuando casi llegaba, y me ofreció una bebida que alguien había pagado, pero que no habían recogido. Asentí y me tragué la mitad de la copa antes de llegar a la mesa, esperando que fuera un ofrecimiento de los Dioses, concretado específicamente para darme el coraje que necesitaba para decirle hola a este misterioso hombre. Se veía como si acabara de salir de alguna propaganda de revista de jeans o de un gimnasio. 
Casi estaba en el lugar en la mesa donde se encontraba cuando el tacón de mis zapatos se enganchó con algo en la alfombra y me mandó a volar hacia adelante. Miré con horror cómo mi mano se disparaba para encontrar equilibro, enviando el contenido de mi copa directo hacia el hombre que acaba de salir de mis más lujuriosos  sueños.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Jue 8 Feb - 7:39

Capítulo 8 
 
Medio tropecé, medio atropellé para arreglar las cosas. ¡Oh, Dios mío, oh, Dios mío, qué he hecho! El anterior contenido de mi copa ahora estaba goteando en la parte superior de su sombrero, bajando por su mejilla y hacia su camisa. Se había puesto de pie y se estaba mirando a sí mismo en estado de shock. 
―Mierda, lo siento tanto. Oh, Dios mío, ¡¿qué hice?! Oh Dios mío… ―Tomé un montón de servilletas de cóctel de la mesa, casi derramando la bebida de otras personas en mi apuro, utilizándolas para darle unos toquecitos a su increíble y magnífico rostro marcado por el clima. Era incluso más guapo de cerca, lo que hace segundos hubiera dicho que era imposible. 
Cuando levantó la mirada hacia mí, casi tuve un ataque al corazón. Dejé caer las servilletas con un plaf en sus botas de vaquero. El registro agudo al que llegué con mi grito femenino, hubiera puesto orgullosa a Candice.  
―¡Eeep! ―¡Esos ojos! Brillaban de debajo de su sombrero como un cielo azul tan brillante que parecía como si estuvieran iluminados desde dentro de su cabeza. 
―Diría que la bebida corre por mi cuenta, pero eso sería demasiado cursi y cliché ―dijo, su voz casi perezosa en la forma en que salió. Pero apenas oí lo que estaba diciendo porque sus brillantes ojos azules estaban atravesando mi alma o algo así. Nunca había visto nada igual en mi vida. Podía mirarlo todo el día y nunca me cansaría de ello. 
―¿Eh? 
Me encogí por dentro tan pronto como la sílaba se deslizó a través de mis labios. Las habilidades de oratoria que me servían tan bien en la sala de audiencias me habían abandonado por completo. Dudaba si en este punto sería capaz de encadenar una frase coherente. Su belleza combinada con su lento y sexy hablar vaquero, me había robado por completo cualquier inteligencia. Las bebidas probablemente no estaban ayudando.  


 
41 
―No importa. ―Se quitó el sombrero de la cabeza y lo sacudió un poco a un lado, las gotas de mi antigua bebida volaron para aterrizar en la alfombra. Tenía el cabello un poco largo, los extremos se acurrucaban en su cuello, lo que realmente me sorprendió. Había esperado un corte al ras o una calva grande bajo ese sombrero para echar a perder el efecto, para hacerlo parecer más humano y no tan sobrenaturalmente magnífico… pero no hubo suerte. Era tan hermoso, que lograba hacer que cualquier otro hombre en el lugar pareciera carne de perro. Todos y cada uno de ellos dejaron de existir al instante para mí, al igual que los recuerdos de ese hombre con el que había estado saliendo durante tres años, que había roto conmigo por mensaje de texto en mi camino hasta aquí. ¿Cuál era su nombre? ¿Vómito, creo? 
Miré hacia abajo y vi una mancha de humedad en la parte frontal del jean del vaquero y por toda la parte delantera de su camisa, y de repente sentí la necesidad desesperada de ayudar. Yo había causado este problema. Había arruinado su noche. Y si las pilas de fichas frente a él fueran algún indicio, le estaba yendo bastante bien. 
Agarré la pila de servilletas de cóctel que el crupier había dejado en su lugar y sequé con el montón primero su camisa y luego la parte delantera de sus pantalones. 
―Lo siento tanto. No tengo idea de cuál es mi problema. Bueno, eso no es cierto, sé cuál es mi problema ―resoplé con disgusto―. Estoy usando estos tacones ridículos, que sabía que serían un error la primera vez que los vi, pero en contra de mi mejor juicio, me los puse todos modos. ―Estaba ocupada golpeando en su entrepierna, tratando de secar el alcohol, sin pensar realmente en lo que estaba haciendo, tan enfrascada en mi pesadilla de una vida―. Sabía que esto era un error, sabía que Las Vegas iba a ser un problema. No sé por qué dejé que la gente me convenciera de hacer este tipo de cosas todo el tiempo. 
Él agarró mi muñeca y detuvo mis movimientos. Paré en la mitad de un verborrágico vómito cerebral y lo miré. 
―Creo que será mejor que te detengas ahora. 
―¿Qué? ―Estaba totalmente confundida. 
Bajó la vista hacia su entrepierna, sin soltar mi muñeca.  
Seguí su mirada y casi tuve otro ataque al corazón. Había un distintivo bulto bajando por la pierna de sus pantalones que no había estado allí antes.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Jue 8 Feb - 7:40

Y así se conocieron nuestros protagonistas jajajajajaja, me ha causado mucha gracia, qué desastre es Andie!!!!




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Jue 8 Feb - 7:41

LISTA DE CAPÍTULOS
5/2: Capítulos 1 y 2
6/2: Capítulos 3 y 4
7/2: Capítulos 5 y 6
8/2: Capítulos 7 y 8
9/2: Capítulos 9 y 10
10/2: Capítulos 11 y 12
11/2: Capítulos 13 y 14
12/2: Capítulos 15 y 16
13/2: Capítulos 17 y 18
14/2: Capítulos 19 y 20
15/2: Capítulos 21 y 22
16/2: Capítulos 23 y 24
17/2: Capítulos 25 y 26
18/2: Capítulos 27 y 28
19/2: Capítulos 29 y 30
20/2: Capítulos 31 y 32
21/2: Capítulos 33 y 34
22/2: Capítulos 35 y 36
23/2: Capítulos 37 y 38
24/2: Capítulos 39 y 40
25/2: Capítulos 41 y 42
26/2: Capítulos 43 y 44
27/2: Capítulo 45 y Epílogo
28/2: Descanso y comentarios.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por yiany el Jue 8 Feb - 10:42

jajajajjaa bueno eso si que ha sido un encuentro atropellado e incomodo, pero como en el cielo, por más ebria q esté no se da cuenta q esta limpiando su entrepierna???

será que con el incidente termina perdiendo el vale del equipaje q estaba bajo su sombrero??? y aún más importante, es oooooobbvio que Andi esta ebria por mucho, pero parece q Mack esta en sus 5, ¿cómo terminan casandose entonces??


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por berny_girl el Jue 8 Feb - 12:43

Que encuentro tan extrañamente gracioso, es que todo fue tan raramente natural que su toque de humor cambia todo.


Se entiende que Andie esta muy borracha, pero Mack por lo que se entiende esta en todos sus sentidos, por lo cual, como es posible que todo esto termine en un matrimonio loco en Las Vegas.


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Emotica G. W el Jue 8 Feb - 15:26

Cap 7:
Uhhh...
Lo sabia!!!
Pero que tal encontronazo! Ya quiero leer la reaccion de Mack cuando Andy le riegue el trago
Pobre Andie! La verguenza que va a pasar aunque no lo sentira mucho con todo el alcohol xD

Cap 8:
Mmm...
Al parecer Andie no le es indiferente a Mack!
Sigo diciendo... Pobre Andie! Y encima limpiandole encima del crotch!
Aunque esa descripcion de sus ojos... 
Ya quiero uno para mi!



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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maggiih el Jue 8 Feb - 16:48

Gracias por el capi, que risa su encuentro... xD
Por otro lado tienes razón yiani, parece que no será solo un matrimonio de borrachera de ambas partes, no me veo a mack borracho y muy buena suposicion esa del ticket
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por IsCris el Jue 8 Feb - 20:47

5 a 6 
―Así que tu teoría es que si te abordo, voy a… ¿agitar tu útero y vas a comenzar tu periodo? 
que ocurrencias las de Candice jajajajaja

7 a 8
Jajajajaj vaya encuentro, Andi con sus copitas de mas, a ver como es que terminan casandose este par.
Apenas se conocen, y ya vuelvan chispitas de pasion por todo el lugar


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maga el Jue 8 Feb - 20:49

aaayy nooooo @Yani ahora quiero saber maaass quiero leer mas un poquiiiittooo plisss rayos!!!! capi extra?

Saben que cuando iba caminando hacia Mack pensé que le vomitaría encima. Además de eso creo que esas chicas locas se emborracharon rápido. Las margaritas son fuertes? nunca he probado uno. 


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maggiih el Jue 8 Feb - 20:53

Secundo totalmente tu petición maga! Yo tambien quiero mas capis
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maga el Jue 8 Feb - 22:55

@Maggiih escribió:Secundo totalmente tu petición maga! Yo tambien quiero mas capis
jajajajaja
No me lo leo de golpe porque estoy super ocupada de trabajo.


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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Maggiih el Jue 8 Feb - 23:02

Y yo para poder seguir eltema con ustedes!!
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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por carolbarr el Vie 9 Feb - 0:14

Muy cómico todo, desde que su amiga siga consejos médicos de South Park hasta que Andie haya conocido a Mack de esa forma
Me gusta la amistad de  las tres amigas, como se conocen tan bien y se aprecian a pesar de sus diferencias.
Gracias!




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Vie 9 Feb - 7:34

Capítulo 9 
 
—Oh, Dios mío, lo siento tanto. Mierda. ―Se me cayeron las servilletas en sus botas de nuevo, y mi cara estaba en llamas. Lancé mis ojos hacia el techo, a punto de llorar de humillación. Prácticamente le había dado un trabajo manual delante de no menos de un centenar de personas. Alguien cerca rió. Decidí que una oración al universo era mi único recurso. No podría empeorar las cosas―. Suelo, por favor trágame ahora, prometo dedicarme a alimentar a las personas sin hogar por el resto de mi desgraciada vida. 
Una mano agarró suavemente la parte superior de mi brazo. Era cálida y grande, los dedos llegaban alrededor. 
―No hay necesidad de que te sacrifiques a los Dioses de Las Vegas por mí ―dijo el vaquero―. Voy a estar bien. Sólo iré a limpiarme. ―Se inclinó hacia mi oído y susurró―: Cuida mis fichas por mí, ¿sí? Estoy en una buena racha y no quiero irme por el momento. 
Asentí, sentándome en la silla que había desocupado, observando su espalda ancha y esbelta cintura mientras se alejaba caminando. Mierda, ¿esto está pasando realmente? Me senté recta, volviéndome hacia el crupier. Recogí algunas de las fichas, leyendo las cantidades en sus caras. Suponiendo que mi cerebro matemático no me había abandonado por completo en mi momento de crisis y me había permitido calcular correctamente, había más de mil dólares apoyados delante de mí, y el vaquero se había alejado y lo había dejado conmigo. ¿Está loco? ¿Estoy siendo engañada? No, no puedo estar en medio de ser engañada cuando es mi culpa que esté en esta situación. 
Miré hacia abajo, a mis pies. Mis doloridos pies. Los tacones eran el problema. Ellos eran la causa de toda mi humillación. No sólo dejaba que los hombres me atropellaran en mi miserable vida, sino que dejaba que mis amigas también lo hicieran. Kelly y Candice habían insistido que mis prácticos tacones eran 

 
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totalmente imprácticos en Las Vegas. La idea me hizo sentir enojada, triste e imprudente, todo al mismo tiempo. Me agaché y me saqué los instrumentos de tortura, dejándolos caer al piso debajo del taburete. ¡Ja! ¡Qué te sirva de lección, Kelly! ¡Los dejaré aquí! ¡Nunca más voy a usar zapatos de tacón que dañen mis pies! ¡Esta es la nueva Andie tomando el control! No más presiones. No más darme órdenes. No más decirme qué hacer. 
―¿Está dentro o fuera? ―preguntó el crupier―. Si no coloca su apuesta va a tener que dejar la mesa. 
Mi boca se abrió mientras me miraba fijamente. 
―¿Me está hablando a mí? ―chillé. 
―Sí, le estoy hablando a usted. ―Miró las fichas delante de mí―. Esta es una mesa de diez dólares mínimo. 
Allá iba mi resolución de no deja que la gente me diga qué hacer. Levanté un par de fichas, mis dedos realmente no querían cooperar. ¿Podría gastar el dinero del vaquero mientras él estaba en el baño limpiándose mi desorden? ¿Eso no violaría todas las reglas de comportamiento socialmente aceptable escritas? 
Puse dos fichas en la mesa, imitando las acciones de la persona a mi derecha. No tenía ni idea de cuánto dinero era. El viejo a mi izquierda me dio una sonrisa, revelando una dentadura perfectamente recta y brillantes encías rosas. 
―¿Alguna vez jugaste blackjack antes? ―preguntó. 
―No. Nunca. ―Debería haber tenido miedo de mi ingenio, probablemente. Apostar no era lo mío y gastar el dinero de otros se sentía diez veces mal. Pero algo acerca de estar aquí en este lugar de neón deslumbrante, sin mis zapatos y con mis pechos empujándose hasta el cuello, me hacía sentir audaz. Atrevida. Lista para tomar el mundo por las pelotas y hacerlo rogar por misericordia. Rawr. 
―Sólo llega tan cerca de veintiuno como sea posible y sin pasarte ―indicó. 
―Suena fácil ―dije, levantando mi primera carta. Se la mostré―. ¿Es una buena? 
Él asintió y se inclinó para susurrarme al oído:  
―Mano suave. 
Extendí mis dedos frente a mí, sonriendo. 
―Gracias. Uso crema para manos para mantenerlas hidratadas. 
―No tu mano, la carta. Eso es un as… posibilidad de una mano suave. Vale uno u once, puedes decidir cuál. Si recibes un diez o más, cualquiera de las cartas boca arriba, ganas. Obtienes un retorno de un ciento cincuenta por ciento de tu 

 
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apuesta. ―Él miró a la mesa―. Has puesto doscientos dólares, por lo que te daría un neto de trescientos. 
Dejé de respirar durante unos segundos mientras la sangre se drenaba de mi cara. Mi voz salió en una octava mayor de lo habitual. 
―¿Acabo de apostar doscientos dólares? 
Él se rió, destellándome más de sus prótesis dentales. 
―Eso hiciste. 
Miré alrededor del casino, con la esperanza de que el vaquero no volviera a ver el enorme montón de dinero con el que estaba jugando. ¿Por qué no miré las fichas más de cerca? ¿Por qué no las revisé primero? 
―¿Alguien seguro? ―preguntó el crupier. 
Sentí que la sangre se drenaba fuera de mi cara aún más. Era un fantasma ahora. 
―¿Seguro? ―Mi voz salió como un susurro. 
―El crupier tiene un as. Te está dando la oportunidad de apostar un poco más en el lado. Paga dos a uno. Si consigue una carta boca arriba en la siguiente, gana automáticamente, así que esto puede ayudarte a compensar tus pérdidas. Puedes apostar hasta la mitad de lo que tienes sobre la mesa en este momento. 
―¿Él gana, aunque yo también tenga blackjack? 
―No, entonces es un empate. Pero perderías tu dinero de seguro, por lo que perderías tu neto. 
―¿Debería hacerlo? ―pregunté. 
Él se encogió de hombros. 
―No puedo decirte si deberías o no. Tienes que hacer lo que tu instinto te diga. ―Examinó sus propias cartas y sacudió la cabeza ante la llamada para el seguro. 
―Mi instinto me dice que corra y me encierre en el cuarto de baño. 
El viejo negó. 
―Mejor no. Tu novio perderá su lugar en la mesa y este crupier lo está tratando bien. Él va a tomar un descanso en los próximos veinte minutos y luego tu novio perderá su carrera para siempre.  
Apreté los dientes y respiré hondo por la nariz, tratando de ignorar que la habitación giraba. Demasiados cócteles. En tan poco tiempo. 

 
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―Está bien, está bien. Puedo ser valiente. Puedo ser peligrosa. ―Sacudí la cabeza al crupier, tratando de mantener mi cara de juego―. Nada de seguro. Pero gracias por la oferta. Eso fue muy agradable. 
El crupier me dio una pequeña sonrisa. 
―Reglas de la casa. Yo no las hago, simplemente juego por ellas. ―Era un poco lindo. 
―Oh. ―Mi cara se puso roja. Un movimiento total de novato. Me encorvé un poco en mi asiento. 
Una camarera se acercó y se detuvo junto a mi silla. 
―¿Cóctel? 
―Oh, no tengo dinero en este momento ―dije. Había dejado mi cartera y tarjetas de crédito en el bolso de Candice. 
―Invita la casa siempre que esté jugando. ―Ella me dio una mirada aburrida. 
―Bueno, está bien entonces. Si son gratis tráeme uno para mí y mi amigo. ―Le guiñé un ojo al hombre a mi lado y él asintió ―. Gin y tonic para mí y… 
―Que sean dos ―dijo mi vecino. 
El crupier le dio a todo el mundo una segunda carta. Él levantó las esquinas de sus propias cartas y luego las bajó, mirando expectante al hombre más alejado a mi derecha. 
El viejo dejó escapar un silbido de aire. 
―¿Qué? ¿Qué ha pasado? ―pregunté, mirando al crupier y luego al viejo de nuevo. 
―El crupier no tiene diez o más en la segunda carta. Tu apuesta está segura por ahora. 
Observé a la gente alrededor de la mesa. Todos estaban mirando a escondidas a su segunda carta y frunciendo el ceño. 
Hice lo mismo, tratando de imitar su técnica de sólo doblar la misma esquina de las cartas. Junto a mi as había otro as. Mi corazón empezó a golpear salvajemente. ¿Qué significa esto? ¿Veintidós? Eso no puede ser bueno. ¿Doce? Eso suena demasiado bajo. 
―Ayuda ―susurré, deseando que los Dioses del póker estuvieran sobre mis hombros en miniatura, susurrando en mi oído y diciéndome qué hacer. 

 
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―¿Qué tienes? ―preguntó el viejo, sonando divertido mientras se inclinaba un poco hacia mí. 
Levanté mis cartas para que pudiera verlas. 
―Creo que son malas noticias ―le dije, temiendo su respuesta. Acababa de volar doscientos dólares de otra persona. Tenía que encontrar un cajero automático, inmediatamente, así podría reemplazarlos antes de que él se diera cuenta. ¡Tenía que encontrar a Candice y obtener mis cosas! Miré alrededor, pero ella y Kelly no estaban a la vista. 
Él dejó escapar un largo silbido. 
―Necesitas partir. 
Salté de la silla y miré alrededor. 
―Está bien ―dije, retorciéndome las manos, tratando de averiguar a dónde ir y si debería tomar todas las fichas conmigo o simplemente abandonarlas con mi vergüenza. 
Puso su mano sobre mi brazo. 
―¿Qué estás haciendo? Toma asiento. 
Lo miré confundido. 
―Pero usted me dijo que me fuera. 
Se echó a reír, su vientre redondo se balanceaba debajo de su camisa.  
―No, señorita, dije partir, no irse. Parte tus cartas en dos manos separadas y juégalas por separado. 
―¿Qué? ―Lentamente me volví a sentar en el taburete, no menos confundida, pero al menos razonablemente segura de que no se suponía que huyera a los baños o a mi habitación. 
―Puedes optar por convertir una mano en dos. Tienes que doblar tu apuesta, pero en tu caso, podría valer la pena. 
Tragué saliva. 
―¿Quieres decir, apostar cuatrocientos dólares en vez de doscientos? ―Dólares. Del dinero de este extraño. Jesús, ¿qué demonios estoy haciendo? 
―Sí. ―Miró a sus propias cartas de nuevo―. Tienes que decidir qué vas a hacer antes de que pierdas tu turno ―dijo el viejo al crupier. 
Miré hacia arriba para encontrar al crupier mirándome expectante. 

 
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―Um… yo… eh… tengo que partir. ―Mi cara estaba en llamas. Necesitaba un trago. Correr a los baños estaba sonando como una buena idea en este momento. 
El croupier asintió. 
―Doscientos dólares. 
Busqué entre mis fichas, dándolas vuelta y leyendo sus caras. Una vez que me di cuenta de que estaban codificadas por color, encontré dos más como las que ya tenía fuera y las puse sobre la mesa. El croupier se estiró y separó mis dos cartas, poniendo dos fichas por cada carta. Él envió una nueva ronda de cartas, y ahora tenía cuatro cartas frente a mí. Me di cuenta de que el hombre a mi derecha golpeó la parte superior de la mesa con el dedo índice y el croupier le entregó una carta. Entonces el hombre pasó las manos por encima de sus cartas y sacudió la cabeza. 
El croupier volvió a mirarme. 
Yo le devolví la mirada, ahora poniéndome un poco irritada con él. 
―¿Qué? 
―¿Quieres que te golpee? ―preguntó. 
Lo miré horrorizado, preguntándome qué regla había roto tanto que necesitaba ser abusada físicamente por ello. 
―No, no quiero que me golpees. ¿Quieres que te golpee a ti? ―Me puse de pie, lista para defenderme. Este era el peor servicio al cliente que jamás había experimentado en toda mi vida. Probablemente estaba enojado de que tuviera la mitad de los ases. 
El viejo puso su mano en mi brazo. 
―Él quiere saber si deseas otra carta. Eso es un golpe. 
Todo el club de la pelea salió de mí en una gran ola, dejando atrás la humillación a su paso. Esto era peor que fallidos senos de papel higiénico en un concurso de camisetas mojadas. Me senté de nuevo en mi taburete, tirando de mi vestido por mis muslos un poco para evitar que se expusiera mi ropa interior. 
―Oh. Lo siento por eso. Me disculpo por amenazarte. Sí, por favor, me gustaría una carta para ambos. 
―Tienes que darle una señal, no sólo palabras. Gran Hermano está mirando ―dijo el viejo, señalando una cámara de seguridad dentro de un globo negro en el techo―. A las personas que pierden les gusta reclamar más tarde que dijeron me planto en lugar de golpe, por lo que quieren ver tus intenciones muy claramente. 

 
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Golpeé mi puño en mi otra mano. 
―Golpéame. 
El crupier se rió y apartó la mirada por un segundo, como si estuviera recomponiéndose. 
El viejo se rió también. 
―Sólo tienes que golpear tu dedo sobre la mesa. No hay necesidad de golpear a nadie. 
―Oh. ―Otro movimiento de novato. Probablemente debería estar más avergonzada al respecto, pero los cócteles estaban aliviando la picadura. Hice señas en la mesa con mis dedos, una vez cerca de cada pila de cartas. 
El croupier asintió y lanzó dos cartas boca abajo. De alguna manera fue capaz de lanzarlas justo a donde necesitaban estar, incluso cuando sus manos apenas se movieron. Era como un mago. Y me estaba mirando fijamente de nuevo. Me dieron ganas de gruñirle. 
―Mira las cartas ―dijo mi útil amigo―. Trata de acercarte a veintiuno tanto como sea posible. 
Levanté la carta en mi lado derecho. Era un rey. 
―¿Cuánto es esto? 
―Eso es diez. Necesitas quedarte. 
Sonreí. 
―Oh, tengo intenciones de quedarme, créeme. Tengo que cuidar estas fichas hasta que ese tipo vaquero vuelva. 
―No, quiero decir, que tienes que decirle al croupier que no necesitas más cartas en la pila. Dile que te vas a quedar con una señal de la mano. 
―¿Cuál es la señal? ―pregunté. 
El viejo hizo un gesto con la palma plana sobre la mesa, como si estuviera haciendo que algo levitara sobre ella. 
Copié su movimiento. 
El croupier asintió y luego miró a mi siguiente pila. 
Seguí su mirada y luego salté un poco en mi asiento, dándome cuenta de que tenía que mirar las cartas yo misma. Las levanté hacia arriba y vi un dos como mi adición más reciente. 
El viejo frunció el ceño. 

 
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―O puedes quedarte o pedir un golpe. 
―¿Qué debería hacer? ―Sentí el nivel de estrés aumentando. El resplandor de mi victoria anterior se estaba desvaneciendo rápidamente, y ni siquiera había tenido la oportunidad de celebrarlo adecuadamente todavía. Estaba bastante segura de que una danza de la victoria ameritaba la presente situación, teniendo en cuenta que acababa de ganar como trescientos dólares. Eso es el valor de una hora de mi tiempo como abogada y lo había hecho en cinco minutos y sin tener que hacer ninguna investigación legal. Con razón a la gente le gusta ir a Las Vegas. 
―No puedo decirte lo que debes hacer. Sólo considera que si el crupier se pasa, cualquier mano que no esté pasada es ganadora. 
―¿Pasada? 
―Más de veintiuno ―aclaró. 
―Oh. Está bien. ―Conté los valores de mis cartas. Tenía ya sea trece o tres. Ninguno sonaba lo suficientemente cerca de veintiuno―. Está bien, quiero que me golpees. ―Me quedé mirando al croupier, esperando a que obedeciera. Me miró como si yo no acabara de hablar directamente con él. 
El viejo me dio un codazo. 
―Señales de mano. Gran Hermano. ¿Recuerdas? 
El hombre a mi derecha no dijo nada, pero demostró el golpeteo en la mesa para mi beneficio de todos modos. 
Moví mis tres dedos sobre la mesa, como si estuviera sintiendo el fieltro también. El viejo se rió entre dientes y el croupier sonrió. 
―Eso funciona ―dijo, lanzando una carta boca abajo en mi segunda pila. 
Levanté la esquina. Cinco. Eso hace siete más el once. Dieciocho. Miré al viejo. 
―Eso se ve bastante bien para mí. 
Él asintió, muy serio ahora. 
―Se ve muy bien para mí también. 
Moví mi mano sobre la mesa. 
―Me voy a quedar puesta, aquí mismo. No me golpees más. Ya he tenido suficientes golpes. 
Sentí una presencia detrás de mí sólo momentos antes de que el calor de un cuerpo grande de pie muy cerca llegara a través de mi vestido. Miré por encima de mi hombro y vi la impresionante buena apariencia del vaquero. Sonreí, esperando que mi encanto le impidiera estar enojado por la cantidad de dinero sobre la mesa. 

 
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Él me devolvió la sonrisa. 
―Parece que has estado ocupada. ―Él levantó una ceja y miró fijamente la mesa.




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Yani

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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Vie 9 Feb - 7:44

Capítulo 10 
 
Mis pezones se pusieron duros debajo de mi vestido y una chispa de algo eléctrico fue justo hasta el espacio entre mis piernas. Estaba demasiado nerviosa para elaborar nada ni medianamente inteligente en respuesta. 
―Sí. Ocupada aprendiendo blackjack. 
―Tu novia aprende rápido ―dijo el viejo. Le hizo un gesto al crupier para que lo golpeara. Cuando miró su carta frunció el ceño y luego las volteó las dos. 
Las conté, dejando que el comentario sobre “novia” pasara de largo como la brisa. 
―Pasado ―le dije, muy triste que hubiera perdido. Hice un puchero en su honor. 
El crupier se abalanzó sobre sus cartas y su dinero. 
El viejo asintió. 
―Pasado, de hecho. ―Se puso de pie e hizo un gesto a su silla mientras observaba al vaquero―. Ya he terminado. Buena suerte a los dos. 
Me di la vuelta, mis piernas rozaron al vaquero. Traté de ignorar la forma en que un simple toque estaba haciendo que mi pulso martilleara en mis venas. 
―¿Te vas? 
―Síp. Doy por terminado el día. 
―Oh, eso es un fastidio. Pero muchas gracias por tu ayuda. ―Salté del taburete y lo agarré en un abrazo. Él totalmente me recordó a mi abuelo que había muerto hacía tres años. 
Me dio palmaditas en la espalda. 
―Ha sido un placer, Chica de la Suerte. Que tengas una buena noche. ―Él sacudió la mano del vaquero―. Cuida de ella. Tiene mucho potencial. 
  

 
52 
―Haré lo que pueda ―dijo el vaquero, asintiendo una vez. 
Miré alejarse a mi mentor, preguntándome qué quería decir con eso. Sonaba bien. Me gustó la idea de tener mucho potencial. Había gente que me conocía desde hacía años que nunca diría algo así de mí, pero no tenían permitido arruinar mi noche. No esta noche. Empujé sus fantasmas fuera de mi cabeza. 
El vaquero sostuvo la parte posterior del taburete que había estado guardando para él. 
―¿Te quedas? ―preguntó. 
Me quedé allí, con mi cara súbitamente roja llameante y mi cuerpo gritando por más de él que una pareja de blackjack o víctima de mi torpeza. Qué demonios. 
―Por supuesto. Tengo que terminar este juego, ¿verdad? 
Él asintió. 
―Toma este asiento. ―Hizo una seña al que tenía sus fichas en frente. 
Lo tomé, sintiendo el sudor estallar debajo de mis brazos cuando tomó  el asiento recientemente desocupado por mi amigo pasado. 
―¿Quieres ver mis cartas? Tus cartas, en realidad ―pregunté. Toqué las fichas frente a mí por unos segundos y luego saqué mis manos alejándolas, apoyándolas en mi regazo. 
―Manos sobre la mesa, por favor ―dijo el crupier, frunciéndome el ceño. 
Las levanté para dejarlas apoyadas en la barra acolchada frente a la pila de fichas, temiendo estar a punto de ser arrestada por intento de hacer trampa. 
El vaquero levantó primero las cartas de la izquierda y luego las de la derecha. Silbó en aprecio. 
―Bien hecho, Chica de la Suerte. 
Estaba tan cerca que podía olerlo. Por primera vez en todos los años que hacía que conocía a Candice, apreciaba totalmente su costumbre de inclinarse para inhalar los olores de la gente. Quería grabar su olor de hombre en mi cerebro. Estaba haciendo algo en mí que nunca había experimentado antes. 
Feromonas. Mis ojos se ampliaron. Estaba siendo totalmente drogada por la hombría de este hombre. ¿Qué tan fácil puede ponerse una chica? Tal vez debería haber ofendido a mi ser feminista, pero lo único que hizo fue darme ganas de enterrar mi nariz en su cuello. Lo miré, mordiéndome el labio inferior con consideración. ¿Estoy lo suficientemente borracha para hacerlo? Él estaba inclinado mirando las cartas, y sería tan fácil. 

 
53 
Me incliné por la cintura lo más mínimo y cerré los ojos, inhalando profundamente, pero lentamente para que no pudiera oírlo. Cuando abrí los ojos, su rostro estaba a pocos centímetros del mío. 
―¿Estás bien? ―preguntó, el humor inclinaba las comisuras de su boca deliciosa. 
―Uhhh… sí. ¿Tú estás bien? ―Miré su entrepierna―. ¿Te ocupaste bien de ti en el cuarto de baño? ―Medio segundo después me ahogué con mi propia lengua. ¿Realmente acabo de decir eso? 
Él se rió suavemente. 
―Conseguí secar mis pantalones tanto como pude, todo considerado, si es eso lo que quieres decir. 
Asentí, con miedo a hablar en este momento. Quién sabía lo que saldría volando de mi boca después. Era peligrosa con tantos cócteles encima. 
El crupier me distrajo de mi vergüenza, dando vuelta nuestras manos y pagando o recibiendo dinero. Miré sus cartas. Él tenía un as, un tres y un ocho. Conté furiosamente en mi cabeza. Once, tres, eso es catorce más ocho es… ¿veintiuno? ¡No! ¡Veintidós! ¿Es veintidós? Miré al vaquero. 
―¿Qué significa eso? ―pregunté, señalando las cartas del crupier. 
―Pasado. Cualquiera con menos de veintiuno, gana, y tú obtienes un poco más por tener blackjack. 
Vi como el crupier empujó una pila de fichas en mi dirección. 
―Felicitaciones ―dijo―. Debe ser suerte de principiante. 
Mi boca se abrió. 
―Eso es… seiscientos dólares ―susurré. Nunca había ganado dinero en mi vida entera. Cada centavo en mi cuenta bancaria era duramente ganado. 
―Espero que te quedes ―dijo el vaquero, tirando seis fichas de delante de mí para ponerlas sobre la mesa. Puso tres en frente de mi lugar y tres delante de él. 
―No tengo dinero ―le dije. Había dejado todo mi efectivo con Candice y seguro que no eran seiscientos dólares. 
Miró la pila en frente de mí. 
―Seguro que parece que lo tienes. 
Sonreí, mi mandíbula un poco descentrada al caer abierta. Si este era su juego de coqueteo, tenía que darle crédito. Era original, a pesar de que se sentía un poco como solicitud de prostitución. 

 
54 
―Ese es tu dinero, no mío.  
Se encogió de hombros. 
―Es dinero de juego. Ganes o pierdas, el objetivo es pasar un buen rato. 
―Oh, puedo pasar un buen rato en Las Vegas, confía en mí. Y ni siquiera se necesita mucho dinero tampoco. ―La camarera de cocteles se acercó con una bandeja y dos bebidas. 
―¿Dónde está tu amigo? ―preguntó ella, mirando las caras alrededor de la mesa. 
―Se fue. Pero voy a tomar su bebida ―dije, retrocediendo para que pudiera ponerlas en la mesa delante de mí. 
―Tomaré una Bud en su próximo viaje hacia aquí ―dijo Mack. 
Ella le dedicó una sonrisa sexy y ladeó la cadera hacia él. Me irritó más de lo que quería admitir. 
―Ya sale. ¿Puedo ofrecerte algo más con esa Bud? 
Él me miró directamente. 
―Tengo todo lo que necesito aquí, gracias. 
Mi garganta se cerró ante las insinuaciones que salieron de su boca. Pero él no podía estar hablando de mí. Lo único que sabía de mí era que era una chica torpe que le gusta gastar su dinero. No las mejores cualidades de una candidata a novia. 
Quería darme una palmada en la cara por la dirección que mi mente estaba tomando. ¿Material de novia? ¿Qué diablos es lo que te pasa? ¡Estás en Las Vegas por el amor de Dios! Contrólate. Esta noche no es noche para poner en acción tu Plan de Vida. ¿Pero algo de una sola noche? Tal vez… Me senté recta y miré la mesa, levantando mi carta por la esquina. 
Él se volvió hacia la mesa, pero se inclinó un poco más cerca hacia mí de lo que el taburete normalmente permitía. 
―¿Estás bien? 
Lo miré, sorprendida de encontrar su rostro tan cerca de nuevo. Sin embargo no me estaba quejando en absoluto. Tenía una condenada muy buena cara, después de todo. 
―No, estoy bien. ¿Por qué? 
Sonrió una lenta y perezosa sonrisa que me encendió en llamas. 
―Pareces un poco nerviosa. 
Dejé escapar un resoplido de aire. 

 
55 
―Es porque tienes demasiada buena pinta. ―Al segundo que las palabras salieron de mi boca las escuché y me encogí por dentro―. ¿Acabo de decir eso en voz alta? 
―No estoy seguro. ¿Qué fue lo que pensaste que dijiste? ―preguntó. Me estaba tomando el pelo. Podía oír la sonrisa en su voz, pero no podía mirarlo. Entonces mi humillación sería completa. 
Tomé un gran respiro por valor. 
―Me está costando un poco actuar como un ser humano inteligente contigo sentado tan cerca de mí. ―Estaba perdiendo mi aliento, y no había nada que pudiera hacer al respecto excepto pedir oxígeno o salir de su presencia, y definitivamente no estaba dispuesta a hacer eso todavía. Hablando de potencial. Este hombre tenía potencial de ser mi aventura en Las Vegas. El sexo salvaje y loco del que Candice había hablado en el avión. El hombre de “olvida a Luke y sigue adelante”. Lo miré muy rápido y luego de nuevo hacia delante. ¿Podría tener sexo con este hombre? ¿Un total extraño del que no sé nada? ¿A quién nunca volveré a ver? ¿Cuyo nombre ni siquiera conozco? 
―Mi nombre es Mack, por cierto. ¿Cuál es el tuyo? 
Entré en modo pánico, nivel ocho. ¿Qué es? ¿Un lector de mentes? Bueno, tachemos la parte de no saber su nombre. La pregunta es, ¿puedo tener una aventura de una noche con un hombre llamado Mack que lleva un sombrero de vaquero en un casino? Puso sus brazos sobre la mesa mientras miraba sus cartas y esperaba mi respuesta. Ellos mostraban sus músculos magros bajo la piel bronceada y el destacado vello dorado espolvoreando la superficie de su brazo lo suficiente para que me pregunte qué pasaría debajo de su camisa. Sí. Definitivamente puedo hacer esto. 
Lo miré. Él captó mi atención y me sonrió, revelando sólo un pequeño hoyuelo en la mejilla izquierda… y había terminado con cualquier autocontrol que pudiera haber poseído antes de llegar a Las Vegas. 
―Mi nombre es Andrea, pero mis amigos me llaman Andie. 
―Andie, entonces. ―Él pasó su brazo a través del respaldo de mi silla, parándose para poder estar más cerca de mí―. ¿Qué vas a hacer, Andie? ¿Golpear o quedarte? ―Él ni siquiera miraba las cartas. Sus penetrantes ojos azules miraban los míos, posiblemente retándome a tomar el desafío. 
Ni siquiera miré mis cartas. 
―Podría hacer cualquiera de los dos en este momento y me haría muy feliz. ―La emoción que corrió por mi espalda era nada comparada con la electricidad que sacudió todo mi cuerpo cuando se inclinó hacia mí y puso su cara cerca de mi oreja. Su aliento hizo cosquillas en mi piel mientras hablaba. 

 
56 
―Quiero decir en la mesa. 
Sonreí, el diablo en mí haciéndose cargo. 
―Donde sea, lo que sea. Es tu decisión. 
Echó la cabeza hacia atrás y se rió, frotándose el sombrero en la cabeza un par de veces mientras sonreía como un loco. 
―Eres algo, Andie, ¿sabes eso? ―Tomó el cóctel de la camarera que había aparecido detrás de nosotros y me lo entregó. Tenía tres copas ahora y planeaba beberme cada una de ellas. Una vez que él había conseguido su cerveza y le hubiera dado unos pocos dólares de propina a la chica, levantó su botella en mi dirección―. Esto es por tener suerte en Las Vegas. 
Sonreí como una loca tonta. 
―Brindo por eso. ―Hice chocar mi vaso contra su botella tan fuerte, que algo de la bebida se derramó hacia fuera. Retrocedió muy rápido, señalando un dedo hacia mí. 
―Eres peligrosa. Si no te conociera mejor, creería que estabas tratando de mojarme todo de nuevo. 
Me encogí de hombros, bebiendo mi cóctel tan inocentemente como era posible. Entonces mi boca se abrió y más ridiculez salió. 
―El cambio de sentido es un juego limpio. 
No dijo nada, pero levantó una ceja. Y me di cuenta durante las siguientes tres manos de blackjack, las cuales ambos ganamos, que se acercaba más y más a mí, hasta que estaba vuelta de lado y uno de sus muslos estaba entre los míos. Si me movía más cerca de la orilla del taburete, estaría follando su pierna, pero no me importaba en absoluto. Ni siquiera me preocupaba dónde estaban mis amigas, o por qué les estaba tomando tanto tiempo encontrarme. Sabía que Candice finalmente volvería, incluso si tenía que ir a acostar a Kelly arriba primero. Y me sentí más que segura de que Mack se hiciera cargo de mí hasta que regresara. Si tuviera que ser honesta, reconozco que mientras esperaba que mis amigas regresaran, le envié unas cuantas oraciones a la Diosa del amor, pidiendo que Candice no fuera capaz de encontrarme en realidad, por mucho tiempo.




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Re: Lectura Febrero 2018

Mensaje por Yani el Vie 9 Feb - 7:48

Aquí tienen para que se maten de la risa, esa Andie es algo realmente jajajaja aunque por momentos su estupidez me parece exagerada.


LISTA DE CAPÍTULOS
5/2: Capítulos 1 y 2
6/2: Capítulos 3 y 4
7/2: Capítulos 5 y 6
8/2: Capítulos 7 y 8
9/2: Capítulos 9 y 10
10/2: Capítulos 11 y 12
11/2: Capítulos 13 y 14
12/2: Capítulos 15 y 16
13/2: Capítulos 17 y 18
14/2: Capítulos 19 y 20
15/2: Capítulos 21 y 22
16/2: Capítulos 23 y 24
17/2: Capítulos 25 y 26
18/2: Capítulos 27 y 28
19/2: Capítulos 29 y 30
20/2: Capítulos 31 y 32
21/2: Capítulos 33 y 34
22/2: Capítulos 35 y 36
23/2: Capítulos 37 y 38
24/2: Capítulos 39 y 40
25/2: Capítulos 41 y 42
26/2: Capítulos 43 y 44
27/2: Capítulo 45 y Epílogo
28/2: Descanso y comentarios.




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