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Lectura Agosto 2018

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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por katrinakurt el Sáb 1 Sep - 23:10

Bueno, que puedo decir, creo que Haley ya esta bastante pasadita. Jason cometió un error pero esta mal por eso y siempre ha querido tratar de arreglar las cosas por que la quiere. Pero parece que es verdad que solo estaba esperando un error de Jason para dar motivo a la ruptura.

Enviado desde Topic'it


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katrinakurt

Mensajes : 111
Fecha de inscripción : 29/04/2017

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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por berny_girl el Sáb 1 Sep - 23:35

Capitulo 27

—¿Jason? —dijo Haley, jadeando en busca de aliento.
—¿Haley? —dijo la última persona en la tierra que esperaría que llamara.
—¿Papá? —dijo Haley, sentándose en el brazo de su sofá y haciendo su mejor esfuerzo por calmar su acelerado corazón. Había estado afuera desyerbando su jardín e intentando salir adelante otro día sin llorar cuando escuchó el timbre del teléfono. Temiendo que fuera Jason, corrió a la casa desesperada por escuchar su voz.
Una semana completa y ni una palabra, y tampoco era por falta de esfuerzo. Ella había llamado a su teléfono más de una docena de veces al día, le había enviado mensajes y había acosado hasta el infierno a sus amigos y familiares buscándolo. Hasta el momento no había tenido suerte. Nadie tenía idea de dónde diablos estaba. Hasta ayer se había convencido a sí misma de que él simplemente necesitaba tiempo y que regresaría, pero eso fue antes de que la agente inmobiliaria, la misma agente de bienes raíces que no había podido vender su casa, colocara una cartel de venta en el patio delantero.
Ahora Haley estaba desesperada por encontrarlo. Debía explicarle algunas cosas y probablemente arrastrarse. Jason no fue quien lo arruino. Necesitaba que regresara aquí para poder solucionar las cosas antes de que fuera demasiado tarde.
—¿Tienes un momento? —preguntó su padre.
Frunciendo el ceño, verdaderamente confundida y sorprendida de que la llamara, Haley asintió inexpresivamente, luego recordó que él no podía verla y respondido. —Sí. ¿Qué pasa? —preguntó, preguntándose por qué no había hecho que su secretaria la llamara para transmitirle cualquier mensaje que necesitara darle.
—Tu abuela me dijo que te tomaste unas vacaciones la semana pasada. ¿Cómo te fue? —preguntó casualmente, pero Haley no podía dejar de sentir que había algo más. No era propio de él interesarse realmente en su vida.
—Estuvo bien —dijo, con ganas de patear su propio trasero otra vez. Podría haber sido genial si no hubiera reaccionado exageradamente en primer lugar. Jason lo había jodido, pero no merecía el nivel de drama que ella había creado. Si le hubiera hecho arrastrarse por unas horas podrían haber pasado un buen rato.
Hombre, era tan idiota.
—Escuché que Jason fue contigo —dijo él, seguido de una breve pausa expectante.
—Sí, Jason fue conmigo, papá. Te dije que éramos novios —dijo Haley, acercándose al ventanal y mirando hacia fuera. Sus ojos se volvieron ranuras mientras observaba a Bárbara, su ex-agente de bienes raíces, hacer un gesto hacia una pareja de mediana edad para que la siguieran a casa de Jason.
—No es nada serio, espero —dijo, llamando la atención de Haley de nuevo a la conversación.
—¿Qué?
—Tú y Jason. Tu abuela dijo que era serio, pero no pienso que seas tan tonta como para desperdiciar tu vida con un hombre como ése —dijo su padre, dejándola en asombrado silencio. Aunque a estas alturas uno pensaría que había muy poco que su familia pudiera decir o hacer para conmocionarla.
—¿A qué te refieres con “un hombre como ése”? —preguntó Haley, insultada en nombre de Jason.
Él dejó escapar un suspiro cansado. —¿Haley, realmente necesitamos entrar en esto? Ambos sabemos que podrías hacerlo mucho mejor, Haley.
—No, en realidad no podría, papá. Amo a Jason.
—Cariño, sé que crees amarlo ahora mismo, pero con el tiempo te darás cuenta... bueno, que no es lo suficientemente bueno para ti.
—¿Y por qué es eso, papá? —preguntó firmemente. Por primera vez en su vida no se molestó en ocultarle lo que estaba sintiendo—. ¿Porque trabaja para ganarse la vida?
—Sabes que no tengo ningún problema con alguien que trabaja, Haley. Yo trabajo para ganarme la vida —señaló.
—Entonces no entiendo el problema —mintió ella. Sabía exactamente cuál era el problema de su familia desde el primer momento que pusieron sus ojos en Jason.
—Él no es uno de nosotros, Haley. Nunca encajará. Seguramente te das cuenta de eso, cariño. Cuando dejes de pretender ser alguien que no eres, te vas a dar cuenta de que Jason no se sostiene ante nuestras expectativas para ti —dijo con dulzura.
Ella se rió sin humor. —¿Oh, ahora tienes expectativas para mí? ¿No es esto conveniente? La única vez que muestras preocupación por mí resulta ser cuando estás preocupado de que vaya a ensuciar la línea de sangre y casarme con alguien que podría avergonzarte.
—Haley, eso es ridículo y lo sabes. Te amo y me preocupo muy profundamente por ti —juró él—. Sólo estoy buscando lo mejor para ti, cariño. En unos años lo verás. Tal vez deberías darle a Robert otra oportunidad para que los dos…
—¿Qué hago para ganarme la vida? —soltó ella entre dientes apretados, interrumpiéndolo.
—¿Perdón?
—Te pregunté si sabías qué hago para vivir —repitió.
—Manejas una guardería —dijo con tal convicción que incluso ella casi le creyó.
—Enseño historia en la secundaria Latin Scribe —le informó ella, tratando de no llorar. No tenía absolutamente ninguna duda de que si le preguntaba en qué comités estaban Rose o Martha él lo sabría, sobre todo porque eran un reflejo de él.
—Oh —dijo, sonando sorprendido—. Felicidades, cariño. ¿Por qué no me dijiste que conseguiste el trabajo? Habríamos tenido una cena para celebrarlo.
Abrió la boca para recordarle que en realidad habían celebrado el trabajo ante la insistencia de su abuela hace cinco años, pero ¿cuál era el punto? Él nunca iba a cambiar y realmente nunca se iba a interesar en ella hasta que empezara a vivir la vida que él quería.
Él habría empezado a darle su atención y su precioso tiempo si ella decidiera pedir un fondo fiduciario, vivir de él y salir con hombres como Robert que encajarían. No importaba que Robert fuera un bastardo infiel y que la dejaría tan pronto como durmiera con él. Sus padres sólo se preocupaban por su imagen. Era algo gracioso que su padre comenzara la vida compartiendo la habitación con sus dos hermanos en una pequeña cabaña de dos dormitorios, o que sus padres trabajaran fuertemente para que pudiera ir a la Universidad y así nunca tuviera que preocuparse por dinero. Él había sido mimado y sabía que ese era el mayor arrepentimiento de la abuela en la vida.
—Conseguí el trabajo cuando cumplí los treinta hace dos semanas, —mintió Haley, preguntándose si su padre lo había recordado esta vez. Por supuesto no lo hizo.
—Oh, um, ¿recibiste mi tarjeta de cumpleaños? —preguntó, antes de cubrir el teléfono con la mano para apagar los sonidos. Le oyó mascullar a alguien, probablemente su secretaria, que le enviara inmediatamente su tarjeta de cumpleaños.
Parecía que conseguiría tres mil dólares en pocos días, pensó con un encogimiento de hombros interior. Lo guardaría sin quejarse esta vez. Ya tenía una idea de qué hacer con el dinero.
—Mira, cariño, la razón por la que estoy llamando es que tu madre va a dar una fiesta la semana que viene y nos gustaría que vinieras —dijo él, no le sorprendió a Haley que su madre no se hubiera molestado en llamarla. Simplemente no valía la pena molestarse por eso. —Pensaré en ello —dijo, no muy segura de querer que Jason volviera a pasar a través de esas tonterías.
—Realmente te queremos allí. Robert está muy emocionado de volver a verte. ¿Sabes que ha intentado llamarte, no? Creo que deberías darle otra oportunidad, Haley.
Puesto que Haley dudaba que su padre supiera que su precioso Robert le había estado llamando y dejando mensajes ofreciéndose llevarla por un fin de semana y “pasar un buen rato probando que su teoría de que ella era salvaje entre las sábanas era correcta” no se había tomado la molestia de llamarlo. Por otra parte, su padre probablemente sólo se reiría de ello ya que lo hacía alguien que él aprobaba.
—No estoy interesada en él, papá —dijo Haley firmemente, esperando que simplemente lo dejara ir—. Si puedo, llevaré a Jason.
—No es lo suficientemente bueno, cariño —dijo él sonando cansado.
—Entonces yo tampoco —dijo ella y colgó.
Echo un último vistazo a la pareja caminando hacia la casa de Jason antes de dirigirse a su equipo de música y encenderlo. Encontró una estación de metal pesado y le subió todo el volumen hasta que prácticamente pudo sentir vibrar los cimientos de la casa. Se quitó su camisa, se puso un bikini muy revelador, agarró una cerveza y botó la mitad antes de dirigirse a su puerta.
Luego de prometerse mentalmente una aspirina para el dolor de cabeza que ya se estaba formando, pegó una enorme sonrisa en su cara y abrió la puerta a tiempo para ver a la pareja y al agente inmobiliario dando tumbos fuera de la casa de Jason con los oídos cubiertos.
Cuando miraron en su dirección, alzó su cerveza y dijo—: ¿Quien está sediento?
—Si alguien tiene un problema con el nuevo sistema informático, comuníquese a mi oficina inmediatamente —dijo el Director Jenkins, alcanzando su maletín—. Tengan un buen primer día, todo el mundo.
Jason agarró el montón de folletos con los que Jenkins los había saturado y se dirigió a la puerta. No estuvo demasiado sorprendido cuando Haley saltó delante de él. Ella era una cosita persistente.
Durante dos semanas había estado acosando a todos sus amigos y a sus padres, buscándolo. Nadie le decía dónde estaba, no porque estuvieran de su lado, oh diablos no. Estaban todos en el equipo de Haley y se aseguraron malditamente bien de que él lo supiera cuando se las arreglaron para llamarlo al teléfono. Una semana atrás finalmente tuvo bastante y tiró el teléfono por la ventana del lado del conductor en algún lugar de Nueva Jersey.
Cuando dejo a Haley hace dos semanas había estado al borde de un ataque de nervios. Sabía que si se hubiera quedado, regresaría a Haley sobre sus manos y rodillas, rogando por que le diera una oportunidad y casi lo había hecho. Lo único que lo detuvo fue saber que Haley nunca lo querría como él quería.
—Has puesto tu casa a la venta —dijo acusadoramente, empujando sus gafas por su nariz mientras lo miraba fijamente.
Él simplemente dio un paso alrededor de ella y salió de la sala de profesores. Por supuesto, eso no detuvo a Haley. En cuestión de segundos estaba caminando a su lado.
—Jason, necesitamos hablar.
—Creo que hemos dicho todo lo que teníamos que decir hace dos semanas, Haley.
—No, no, Jason. Te fuiste antes de que pudiera hablar contigo. Mira, ¿Quieres ir más despacio? —preguntó ella, duplicando sus esfuerzos por seguirle el ritmo.
—No.
No quería hablar. Joder, ni siquiera quería mirarla, pero no tenía otra elección en el asunto. Hasta que vendiera su casa, estaría atrapado trabajando aquí y viéndola todos los días.
—Jason, realmente necesitamos hablar.
—No.
Ella de alguna manera se las arregló para darle alcance y saltar delante de él, justo cuando llegaba a su salón de clases.
Se pellizco el puente de su nariz y suspiró. —Muévete.
—No —dijo ella obstinadamente.
Él no tenía paciencia para esta mierda. —Sal de mi camino, Haley.
Ella negó con la cabeza.
—Bien —dijo, mientras se alejaba de ella y se dirigía a su salón de clases, con la intención de cortar a través de su salón.
—Quince personas han visto tu casa y ninguna oferta. ¿Eso es un poco gracioso, no? —le preguntó Haley en un tono informal, deteniéndolo en seco. Eso fue lo que su agente de bienes raíces le había dicho anoche por teléfono cuando llamó.
—¿De qué demonios estás hablando? —demandó, dando la vuelta para mirarla.
Haley hizo una demostración de examinar sus uñas. —Sólo que es un poco raro que nadie haya hecho una oferta por tu casa, especialmente después de todo el trabajo que has puesto en ella en los últimos meses. —Levantó la mirada de sus uñas, dándole una sonrisa presumida.
—¿Y cómo sabes que nadie me ha hecho una oferta? —preguntó, estrechando sus ojos mientras daba varios pasos hacia ella.
Sus cejas se arquearon adorablemente. —¿Me lo dijo un pajarito?
—Uh huh —dijo, inclinando su cabeza hacia un lado para estudiarla—. ¿Y qué más te dijo ese pajarito?
—Que no obtendrás una oferta por tu casa hasta que me des lo que quiero —dijo firmemente. No había duda en su mente de lo que ella quería.
Amistad.
Por mucho que le encantaría ser capaz de permanecer en la vida de Haley y asegurarse de que el cabrón con suerte que acabara con ella la cuidara, no podía. No cuando sabía que él debía ser el hijo de puta con suerte al que se le permitiría abrazarla, amarla y estar ahí para ella. Era su pequeño saltamontes.
—No puedo darte eso, Haley —dijo roncamente—. Ojalá pudiera, pero... pero simplemente no puedo. Lo siento.
—Entonces no vas a vender tu casa —se limitó a decir ella, encogiéndose de hombros.
—Lo siento, Haley —dijo, caminando de nuevo a su puerta ahora sin protección.
—¡Última oportunidad, Jason! —gritó Haley desde la puerta principal.
Genial, pensó él, sentándose en la silla de la cocina. Esto era justo lo que necesitaba. Ya era bastante malo verse obligado a sacar a Haley de su vida, algo que le iba a tomar un largo y jodido tiempo superar, pero no necesitaba que ella se volviera toda sicópata con él.
Haley era inteligente y racional. Nunca realmente esperó que ella aterrizara en su puerta a las once de la noche, exigiendo hablar con él, como tantas mujeres antes que ella. Al menos no sonaba borracha y no estaba gritando un montón de mierda a sus vecinos.
—Ya era hora —murmuró, frotando con sus manos su cara cuando no oyó nada después de cinco minutos. Aunque estaba alegre de que Haley se hubiera dado por vencida, no pudo evitar sentirse un poco ofendido. Mujeres con las que sólo había follado una o dos veces, eran mucho más persistentes y exigentes que la mujer que decía que lo amaba.
Por otra parte ella sólo lo quería como a un buen amigo, uno con el que al parecer había querido tontear por un rato, pero sin embargo, sólo un amigo. Él supo durante todo el tiempo que estuvieron juntos que no era lo suficientemente bueno para ella, pero nunca espero que Haley estuviera tan fácilmente de acuerdo con esa suposición.
Figúratelo, pensó agriamente, lanzando su lapicero rojo sobre una pila de ensayos que estaba calificando, la única mujer que amaba lo quería sólo como un amigo para follar. Hace un año probablemente se habría sentido halagado de que su pequeña y tímida vecina lo viera como un semental. Ahora sólo quería poner su puño a través de la pared.
Luchó contra un bostezo mientras recogía su lapicero y empezaba a revisar los ensayos de nuevo, preguntándose qué demonios le había poseído para asignar un cuestionario y un ensayo el primer día de clases. Por supuesto, la respuesta era fácil. Haley y, por supuesto, el nuevo profesor de Biología, Mark Armstrong, que no la dejó sola durante todo el día, fueron los responsables de este simple acto de estupidez.
Jason había sido forzado a ver como Mark coqueteaba con su pequeño saltamontes. Cuando a Haley se le había caído su libreta en el pasillo antes del primer período y se inclinó para recogerla, le había tomado hasta la última onza de control impedirse a sí mismo destrozar al bastardo cuando lamió sus labios mientras observaba el pequeño y coqueto trasero de Haley moverse. Puesto que Jason necesita el trabajo y una buena referencia, se abstuvo de matar al bastardo y se desquitó con sus alumnos, que ahora lo odiaban.
No le importaba una mierda.
Lo único que le importaba era escapar del infierno con su cordura intacta y dudaba que fuera a pasar si se veía obligado a ver cada día a Haley y observar como otros hombres babeaban por ella. Tendría que averiguar mañana con su agente de bienes raíces qué diablos estaba haciendo Haley para espantar a la gente.
En este momento estaba demasiado malditamente cansado para pensar en las posibilidades. No había podido dormir mucho en el último par de semanas, otra cosa que iba a tener que arreglar. Se sintió empezar a dormitar cuando su cabeza cayó hacia adelante. Esta vez no luchó contra ello.
—Despierta, Jason, —la dulce voz de Haley lo hizo gemir mientras abría lentamente los ojos—. Buen muchacho —dijo, presionando un beso en su frente.
—¿Haley? —preguntó Jason atontado cuando sus ojos lentamente se centraron en su linda carita sonriente.
—Mmmhmm —respondió Haley distraídamente mientras caminaba lentamente a su alrededor, dejando que sus dedos se deslizaran sobre sus hombros.
Él fue a cubrir un bostezo con su mano sólo para fruncir el ceño cuando se dio cuenta que tenía las manos atrapadas detrás de él y... sip, esposadas. Movió los pies y suspiró al darse cuenta de que sus piernas también estaban atadas a la silla. Genial. Ella realmente se había desquiciado.
—Desátame —dijo, suspirando.
—No —dijo Haley haciendo explotar la palabra.
—Haley —advirtió a través de sus dientes apretados—. Desátame ahora mismo.
—Lo siento, simplemente no puedo hacerlo —dijo ella, deteniéndose frente a él y apoyándose en la mesa, sonriendo con dulzura.
Jason intentó tirar de sus brazos y piernas atadas sin suerte.
—¡Joder, desátame! ¡YA! —gritó.
—Lo siento. No puedo hacer eso —dijo ella simplemente, empujando sus gafas por su nariz.
—Haley, juro por Dios que si no me desatas…
—¿Por qué no empezamos? —preguntó brillantemente, interrumpiéndolo.
Él cerró los ojos, orando por una paciencia que estaba seguro como el infierno que no tenía. —Haley, se acabó. Debes aceptarlo y dejarme ir. Por favor —casi rogó. Ella estaba matándolo. Perderla era la cosa más dura que jamás había experimentado. Necesitaba que ella lo dejara ir y así encontrar alguna manera de hacerle frente a la pérdida sin volverse loco.
—No, no es así.
—Sí, sí lo es —dijo Jason, abriendo los ojos para encontrar a Haley estudiándolo con la cabeza inclinada hacia un lado.
—Sabes —dijo ella, apartándose de la mesa—, no luces muy cómodo.
—Es porque no lo estoy. Desátame, Haley —le espetó, tirando de las esposas de nuevo sin éxito.
Ella se arrodilló delante de él, ignorando la mirada que envió en su dirección y colocó sus manos sobre sus rodillas. Jason observó cómo ella se lamía sus pequeños y carnosos labios y sonreía dulcemente.
—¿Me extrañaste? —preguntó mientras acariciaba suavemente sus rodillas.
—No —mintió. La había echado demasiado de menos. Esas dos semanas sin ella habían sido un infierno y uno que sabía que estaría reviviendo de nuevo pronto.
—Bueno, yo te extrañé —murmuró ella suavemente, pasando sus manos sobre sus muslos lentamente, casi distraídamente.
Jason sacudió su cabeza con pesar. —Haley, nosotros no podemos ser amigos.
Ella se encogió de hombros delicadamente. —Lo sé —Dirigió sus manos hacia la parte interna de sus muslos, dejando que sus uñas lo arañaran ligeramente. Él contuvo el aliento mientras ella pasaba sus uñas todo el camino de vuelta a sus rodillas y luego a sus muslos.
—No quiero que seamos amigos —dijo ella, moviendo sus manos hacia arriba y sobre la camisa que cubría su estómago y pecho. Tuvo que obligarse a concentrarse en la conversación y no en lo bien que se sentían sus manos sobre él.
—No voy a ser tu amigo para follar —espetó con furia. A pesar de que sabía que debería aceptar felizmente cualquier cosa que ella estuviera dispuesta a darle, no podía. Quería todo de ella.
—Eso no va a funcionar para mí tampoco —dijo ella, lentamente aflojando su corbata y arrojándola lejos. Lo miró a los ojos mientras sus pequeños dedos desabrochaban su camisa.
—Entonces ¿qué diablos quieres? —preguntó él, tratando de no lamer sus labios de placer cuando ella pasó las uñas provocativamente por su pecho y estómago. Cuando llegó a su ombligo, apoyó las manos contra él y las deslizó hacia arriba hasta que abrió su camisa, dejando al descubierto su pecho ante sus ojos codiciosos.
Ella ignoró su pregunta, en cambio trazo suavemente con sus dedos sus músculos y pecho. Cuando pasó los pulgares sobre sus planos pezones, él que tuvo reprimir un siseo. Haley le dio una sonrisa cómplice cuando se inclinó hacia adelante.
—¿Alguna vez te dije cuánto me encanta tu cuerpo? —preguntó suavemente contra su estómago mientras presionaba un beso contra su piel. Vio con sorpresa y placer como ella lamia un rastro desde su ombligo a su pico izquierdo. Siseó cuando pasó su lengua húmeda y caliente sobre su pezón.
Su cabeza cayó de nuevo con un ruidoso gemido mientras ella lamió su camino a la derecha y se burló de su otro pezón. Cuando movió su pequeña y malvada lengua sobre el plano pezón, su polla pasó de media asta a acero en segundos.
Él lamió sus labios mientras se desplazaba para hacer un poco de espacio en sus pantalones de repente ajustados. Las manos de Haley se deslizaron hacia sus muslos a medida que besaba y lamia su camino hacia su cuello. Cuando ella tiró del lóbulo de su oreja entre sus dientes, él no pudo evitar gemir.
—¿Me extrañaste? —preguntó Haley mientras chupaba su oreja—. ¿Aunque sea un poco?
Cristo, él no podía pensar, menos digamos responderle.
—Hmmm, ¿por qué no vemos qué más podemos hacer para ponerte... más cómodo, de acuerdo? —preguntó ella, sonriendo contra su cuello.
Él levantó la cabeza cuando la sintió alejarse de él. Jadeando, la observó sentarse en cuclillas mientras pasaba sus manos sobre sus muslos internos. Cada vez que pasaba sus manos a centímetros de donde la necesitaba, él gemía en frustración.
—¡Joder! —jadeó cuando Haley se inclinó hacia delante y le dio un beso contra el bulto en sus pantalones.
—Dime que me extrañaste —dijo Haley tranquilamente cuando se inclinó ligeramente hacia atrás y pasó la mano sobre el bulto, aferrándolo ligeramente antes de alcanzar su cinturón.
Obstinadamente negó con la cabeza. Por mucho que su cuerpo gritara por su toque, él no podía hacerlo. Haley merecía estar con alguien que amara y que la hiciera feliz y, tanto como le dolía admitirlo, no era él.
—Detente.


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berny_girl

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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por berny_girl el Sáb 1 Sep - 23:36

Capitulo 28

—¡Detente! —le rogó Jason.
Haley terminó de aflojar su cinturón de un tirón, desabrochó su pantalón y bajo su cremallera antes de que él pudiera repetirlo. Se echó hacia atrás, dejando sus pantalones abiertos y revelando la gran protuberancia escondida sólo por sus boxers de color gris.
—Está bien —dijo con dulzura. Jason respiró hondo y se relajó visiblemente.
Ella sabía que lo estaba presionando, pero no tenía ninguna opción. Jason estaba siendo tan malditamente terco y no la escuchaba. Mentalmente le chasqueó la lengua mientras se levantaba. Si sólo se hubiera quedado alrededor unas dos semanas atrás, sabría exactamente lo mucho que ella lo quería y cuánto lamentaba haberle hecho daño.
No había ninguna duda en su mente que lo había lastimado y se odiaba mucho por eso. Meses atrás, cuando le dio la bienvenida a Jason en su vida había sido tan estúpida por pensar que categorizar a las personas en pequeños grupos seguros la protegería. Lo único que logró hacer fue herir a ambos y empujar a Jason lejos.
Cuando se dijo que jamás podría haber algo más con Jason había sido tan tonta y había estado tan asustada de permitirse verdaderamente amarlo y esperar un futuro que se dijo a si misma que era imposible. Había sido tan condenadamente egoísta y lastimó al hombre que amaba.
Ahora él estaba sufriendo, y haciendo todo lo posible por cuidarla y protegerla. Por mucho que calentara su corazón el saber que él haría cualquier cosa por hacerla feliz, incluso sufrir, en realidad estaba muy enojada. Su obstinación simplemente estaba retrasando lo inevitable. Utilizaría la furia de sus puños para meter algún sentido en él, pero no quería hacerle daño. Así que quedaba sólo una opción...
Reprimiendo una sonrisa, se levantó y se apoyó en la mesa de la cocina. Nunca había hecho algo tan audaz en su vida, pero esto era por Jason. No dolía que estuviera esposado y no pudiera detenerla.
—¿Estás seguro de querer que me detenga? —preguntó tímidamente.
—Sí —susurró él, todavía jadeando.
—Hmmm, entonces quizás ¿deberíamos simplemente hablar? —sugirió ella mientras salía de sus tacones.
Los ojos de Jason se entrecerraron ante la acción mientras distraídamente asentía.
—Creo que deberíamos olvidarnos de ser amigos, Haley, e ir por caminos separados —dijo levantando la mirada, pero sin encontrarse con sus ojos—. Una vez que mi casa este vendida voy a irme para siempre.
—Eso realmente no va a funcionar para mí —dijo Haley, levantando el brazo y lentamente desabotonando su blusa de seda.
—¡Eso es jodidamente malo, Haley! He avanzado. Necesitas seguir adelante —espetó él, claramente tratando de no observar cuando ella reveló un sujetador de encaje negro.
—¿Has seguido adelante? —preguntó casualmente, quitándose suavemente su camisa.
—Sí —dijo sin ninguna vacilación.
—Ya veo —dijo Haley, reprimiendo una sonrisa cuando sus ojos prácticamente la devoraron.
Extendió la mano de nuevo y soltó los cierres de su falda, y vio como Jason siguió la falda cuando esta chocó contra el suelo, vacilando ante las bragas negras a juego. Haley salió de la falda y la pateó a un lado antes de reclinarse de nuevo sobre la mesa. —Entonces —dijo, trazando la parte superior de su sujetador con la punta de su dedo—, ¿ya me olvidaste?
—Sí.
—Supongo que esto significa que quieres que me vista y me vaya —dijo, sin tener ninguna intención de irse hasta que fuera suyo.
Él dudó, haciéndola sonreír.
—Sí.
—Eso es una maldita lástima —dijo Haley, llegando hasta entre sus pechos y deshaciendo el cierre frontal. Sostuvo las copas juntas mientras lo estudiaba. Él parecía no poder dejar de removerse en su silla o quitarle los ojos de encima.
—¿Qué? —preguntó Jason distraídamente.
—Bueno, ¿qué pasa si no quiero que se acabe? —preguntó ella, lentamente despegando cada copa, revelando sus duros y apretados pezones.
Jason maldijo suavemente cuando dejó caer el sujetador al suelo.
—¿No te importa… —empezó a preguntar mientras separaba sus piernas para darle una mejor visión de lo que esperaba por él—, si otro hombre me toca?
Mientras observaba un músculo en su mandíbula apretarse y crisparse, distraídamente pasó las puntas de los dedos de una mano sobre su pecho y estómago.
—No, no me importa —increpó él con frialdad.
—¿En serio? —preguntó, girándose para poder inclinarse sobre la mesa y coger el recipiente de Tupperware9 que había traído consigo. Miró sobre su hombro y refrenó una sonrisa cuando atrapó a Jason lamiendo sus labios con avidez mientras sus ojos se deslizaban por su trasero.
—Supongo que entonces debo contarte que Mark, el nuevo profesor de Biología, me invitó a salir mañana por la noche. A cenar en su casa —dijo despreocupadamente, haciendo estallar la parte superior del recipiente mientras observaba su reacción.
Sus ojos volaron a los suyos y ella no pudo evitar notar que todos los músculos de su cuello y pecho se tensaron.
—No es de mi incumbencia —gruñó.
Cogió el cuenco, dio vuelta y se arrodilló delante de él.
—¿Qué demonios estás haciendo? —preguntó, moviéndose nerviosamente.
Haley mordisqueó su labio inferior entre los dientes mientras ponía el recipiente en el piso. Alargó la mano y haló sus boxers, liberando su erección que lucía algo rabiosa. Resistió el impulso de pasar sus dedos sobre ella.
—Así, eso parece más cómodo —murmuró ella mientras cogía el recipiente de nuevo.
—Oh Dios... ¿es eso glaseado de crema de mantequilla? —le preguntó Jason en voz estrangulada.
—Mmmhmm —dijo, sumergiendo un dedo en la crema de mantequilla y haciendo un espectáculo al lamerlo—. Mmmhmm. — Bañando su dedo en el delicioso glaseado otra vez—. Creo que te lo debía —dijo, extendiendo la mano y untando glaseado sobre uno de sus pezones.
Él soltó un suspiro cuando ella se inclinó y lo lamió.
—El trato fue que yo podía lamer un cuenco entero de ti —dijo Jason entre dientes apretados.
—Pero esto es mucho más divertido —dijo Haley, recogiendo más glaseado. Ella le dio una sonrisa un poco astuta cuando se acercó y untó glaseado sobre la parte inferior de su duro pene—. Muchísimo más divertido.
Jason gimió largo y sonoro ante el primer golpe de su lengua. Cristo, era mucho más divertido de lo que se imaginaba. Por supuesto, sería mucho más divertido lamerlo de sus pechos y de su pequeño y redondo trasero. Vio como Haley trazada con su lengua su polla, poco a poco lamiendo el glaseado de crema de mantequilla.
Debía detener esto. No era justo dejarle creer que se quedaría, pero cuando ella tomó la gruesa cabeza en su boca y chupó duro, él no pudo hacer otra cosa más que gemir y jadear.
Ella se tomó su tiempo lamiendo hasta limpiarlo, claramente disfrutando. Finalmente, cuando había chupado todo el glaseado, soltó su polla con un fuerte pop. Con un apretón suave movió su mano por su longitud.
—¿Te parecería bien que hiciera esto con otro hombre? —preguntó.
Su respiración salió rápidamente cuando imaginó a su pequeño saltamontes haciendo esto a alguien más. No podía lidiar con eso. Sabía que mataría a cualquier hombre que siquiera la tocara mucho menos esto.
A la mierda.
Ella era suya.
No le importaba si no lo amaba de la manera en que él lo hacía. No importaba. Él haría más para compensárselo. La mimaría y la mantendría en éxtasis orgásmico para que no se diera cuenta de que se estaba asentando.
—Nadie más te tocara, Haley. NADIE.
—¿Qué hay de ti? —preguntó tímidamente, poniéndose de pie.
—Sólo yo —prometió mientras ella se contoneaba fuera de sus bragas. Agarró algo de la mesa de la cocina y caminó a su alrededor. Oyó el chasquido de las esposas cuando le librero cada mano y pie.
Cuando terminó arrojó la llave sobre la mesa y abandonó la sala dirigiéndose a su habitación. Jason no perdió tiempo en sacarse sus pantalones y ropa interior el resto del camino. Él entró en su habitación y casi suspiró satisfecho cuando vio a su pequeño saltamontes esperándolo en su cama.
Se acercó y trepó a la cama. Sin una palabra él tomo su pierna izquierda y presiono un suave beso en su pantorrilla antes de colocarla de vuelta a un lado. Hizo lo mismo con la otra pierna, exponiendo el cielo en la tierra. Se inclinó y le dio un beso en los húmedos e inflamados labios, ganando un atractivo gemido.
—Sólo para que quede claro —dijo, corriendo la punta de la lengua entre su hendidura—, te vas a casar conmigo.
—Sólo para que quede claro, decidí eso hace dos semanas —dijo ella, ganándose una sonrisa afligida de él—. Estoy enamorada de ti, Jason —dijo suavemente, pasando sus dedos por su cabello.
Él levantó sus ojos para mirarla.
—No estás enamorada de mí —de alguna manera se las arregló para decir. Sabía que ella no lo amaba de la forma en que él la amaba, pero se sentía como un puñetazo el tener que decirlo en voz alta.
—¡Ay! —farfulló Jason—. ¿Por qué diablos fue eso? —demandó.
Haley suspiró pesadamente mientras liberaba el mechón de cabello que acababa de jalar y frotó suavemente el punto de dolor que había creado.
—¿Cómo diablos puedes decir que no te quiero?
—¡Fácil! —espetó él, alejándose de ella y sentándose sobre sus piernas.
Haley rápidamente se puso de rodillas y lo miro a los ojos. Bueno, lo mejor que podía, ya que se había quitado sus gafas. Lo pinchó en el pecho con fuerza.
—¡Escúchame, amigo! Estoy perdidamente enamorada de ti y si piensas que vas enfurruñarte otra vez y escaparte de casarse conmigo, entonces ¡estás loco!
Se movió más cerca.
—¿Estoy enfurruñándome otra vez? —rugió él prácticamente—. ¡No soy quien comenzó toda esta mierda! —Agarró la parte posterior de su cuello y la sostuvo mientras se inclinaba más cerca—. Pero puedo prometer que voy a ser el que lo arregle.
—¿Qué demonios significa eso? —preguntó ella, imitando su control sobre ella. Atrayéndolo más cerca.
—Eso significa, mi pequeño saltamontes —dijo, liberando su cuello bruscamente para poder llegar más abajo y agarrar la parte posterior de sus muslos. Con un rápido movimiento de sus muñecas la envió a caer sobre la cama.
Antes de que ella pudiera lanzarse lejos, él se estaba arrodillado entre sus piernas con su erección aún dura y dolorosa a mano y pasándola por entre sus sensuales y mojados labios como sabía que le gustaba. Ella se retorció contra él casi con desesperación.
—No voy a darte una oportunidad para cambiar de decisión. ¡Nos casaremos este fin de semana y se acabó! —gruñó, lamiendo sus labios cuando Haley froto su húmedo coño mojado sobre su pene.
Su sonrisa en respuesta le robó el aliento. Se veía tan hermosa. Sabía que había jodido su propuesta, pero eso realmente no lo desconcertaba ya que tenía una tendencia a arruinar este tipo de cosas. Además no iba a pedirle que se casara con él. Habría sido jodidamente estúpido ya que le habría dado una oportunidad de decir no. Ella se iba a casar con él pasara lo que pasara. Era realmente la única manera de mantenerla segura, decidió mientras rodaba sus caderas y llevaba la punta de su polla dentro de ella.
—¿Vas a hacerme el amor, o tengo que usar mis puños de furia? — preguntó ella, gimiendo.
Él se inclinó y cubrió su cuerpo con el suyo.
—Definitivamente voy a hacerte el amor —dijo contra su cuello mientras rodaba sus caderas, alimentándola con su polla. Tomó su boca en un beso hambriento, enredando su lengua con la suya mientras empujaba suavemente en ella, centímetro a centímetro. Ella seguía siendo tan malditamente apretada, y se sentía tan jodidamente bien envuelta alrededor de él.
—Yo... yo... ¡oh Dios! —gimió Haley ruidosamente.
—¿Qué quieres, bebé? —preguntó Jason, sacando su pene casi completamente antes de deslizarse dentro lentamente. Él gimió cuando la sensación de mil lenguas húmedas calientes lamió su polla.
—¡Te amo! —gritó cuando se enterró en ella.
Él apretó un beso en su hombro mientras continuaba moliéndose a sí mismo contra ella. —También te amo —dijo, girando su cabeza para mirarla—. Más que a nada.
Ella empuñó su cabello y haló su boca hacia abajo hasta la suya. Él estiró su mano entre ellos y deslizó su pulgar entre su coño y sobre su clítoris hinchado. Haley gritó en su boca cuando él aceleró su ritmo y frotó el nudo más duro y más rápido.
—Oh, joder —farfulló él mientras ella se ceñía con fuerza a su alrededor y lo apretaba sin piedad, dejándolo sin aliento y haciéndolo empujar en ella sin razón ni delicadeza. Apenas era consciente de las uñas en su trasero o los pequeños y romos dientes que mordían su hombro mientras ella gritaba su liberación. Su clímax se produjo tan condenadamente duro y rápido que él no pudo contener su rugido de éxtasis cuando Haley lo exprimió hasta secarlo.
Se desplomó contra ella, teniendo cuidado de mantener la mayor parte de su peso alejado. Le dio un beso en su húmedo hombro.
—Para que sepas —dijo ella, jadeando tan fuerte como él—, la próxima vez que intentes dejarme, voy a patear tu trasero.
Jason tuvo que enterrar su cara contra su hombro para evitar reír a carcajadas. Ella era tan jodidamente linda.
—¡Deja de reírte de mí! Soy peligrosa ¡Maldición!
Jason presionó un suave beso en sus labios. —No, tú eres mi dulce y pequeño saltamontes.


9Tupperware: Una marca famosa de recipientes herméticos de plástico.


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por berny_girl el Sáb 1 Sep - 23:37

Epilogo


Diez años después…
—¡Pero, papá, vamos a morir de hambre! —se quejó Cole, de nuevo, mientras se hundía en el suelo, haciendo su mejor esfuerzo en lucir como si estuviera muriendo. Por supuesto que Elizabeth de ocho años y Joshua de cinco años copiaron a su hermano mayor, cayendo al suelo justo al lado de los pies de Jason y esforzándose en hacer un mayor puchero que el otro.
Jason rió entre dientes mientras agregaba más hamburguesas y pollo a la gran parrilla de acero inoxidable que había comprado e instalado ayer.
—¿No nos amas, papi? —preguntó Elizabeth, agregando solo la correcta cantidad de labio tembloroso mientras que Joshua lo exageraba. Jason suspiró, lanzando más salchichas a la parrilla. Iba a tener que trabajar en lucir patético con su hijo menor de nuevo al parecer. Un puchero de principiante como ese podría significar la diferencia entre Haley sintiéndose mal por todos ellos y cocinar algo delicioso para callarlos o ella rodando los ojos e ignorándolos.
—Tengo tanta hambre, papi —dijo Joshua, usando la voz de bebé que sabía que sus padres adoraban.
Jason bajó la mirada a sus hijos e hizo lo posible para no reír con sus exagerados pucheros. Eran tan malditamente tiernos, pero eso era esperado ya que eran sus hijos. Los tres obtuvieron su altura, cabello oscuro y apetito, pero todos tenían los hermosos ojos esmeralda de su madre, lindas narices pequeñas y la habilidad de iluminar una habitación con sus sonrisas.
Frunciendo los labios con indecisión, buscó alrededor de su gran patio trasero a su pequeño saltamontes. Cuando no la encontró entre sus invitados dio un paso atrás e inclinó su cuello para ver a través de las puertas deslizantes dobles de vidrio. Vio a sus padres, unos pocos primos y tíos pero ninguna pequeña saltamontes.
Cuando miró de vuelta a sus niños no estaba demasiado sorprendido en encontrarlos ya en sus pies, luciendo listos para atacar. Conocían la práctica después de todo.
—Tomen este plato —dijo él, tomando un plato de la gran mesa de picnic que había establecido como su estación de trabajo—, y vayan a esconderse. Asegúrense de compartir, porque si escucho cualquier queja no haré esto de nuevo. —Lanzó otra mirada precavida sobre su hombro antes de cargar el plato con tres grandes piernas de pollo a la barbacoa.
—Luego de que hayan terminado asegúrense de deshacerse de la evidencia y, Cole —dijo, mirando sobre su hombro a su hijo mayor quien estaba lamiendo sus labios con hambre—, asegúrate de que tu hermano y hermana recuerden limpiarse esta vez.
La última vez que sacaron comida a escondidas de una fiesta, Cole inocentemente se negó a comer la torta de doble chocolate de cumpleaños. Haley probablemente hubiera creído la historia si Elizabeth y Joshua no hubieran estado cubiertos de pies a cabeza en glaseado de chocolate. Pero entonces él no habría sido atrapado si los chicos no lo hubieran delatado.
Le pasó el gran plato a Cole.
—Elijan un mejor punto esta vez —le advirtió Jason a su hijo.
Cole asintió.
—Podemos comer un poco de…
—¡Jason Bradford! —dijo su madre, atrayendo su atención hacia la casa. Todos tragaron notablemente cuando vieron a Haley de pie junto a su madre con sus brazos cruzados sobre su pecho y sus pequeñas y lindas cejas arqueadas.
—Por favor dime que no estás ya sacando comida a escondidas —dijo su pequeña saltamontes con un cansado suspiro.
—No, por supuesto que no… ¡corran niños! ¡Corran! —gritó Jason aún cuando Cole salió corriendo hacia el bosque con su hermano y hermana pisando sus talones.
Su madre dejó salir un largo suspiro de sufrimiento mientras caminaba hacia la mesa y recogía la pequeña caja de toallitas de bebé y tres cajas de jugo de una de las grandes hieleras y se dirigía hacia el bosque.
Jason le dio a Haley la sonrisa que todavía lo hacía salvarse de facturas de estacionamiento y obtener muestras gratis ilimitadas en la tienda de víveres. Haley simplemente lo miró fijamente, empujando sus lentes hacia arriba de su nariz con un dedo.
—¿Te amo? —dijo Jason, intentando no reír mientras Haley trataba de verse severa y fallaba miserablemente.
—Son mis pastelitos, ¡bastardos glotones! —Escucharon a su padre gritar desde la cocina.
Los labios de Haley temblaron mientras decía—: Entre tú, los niños, y tu padre, no creo que vaya a haber suficiente comida para todos.
—Pero se estaban muriendo de hambre, mi pequeña saltamontes. Las pobres cosas apenas se podían mover por el hambre —dijo él, intentando verse y sonar inocente mientras se acercaba a la parrilla para que no pudiera ver el plato de huesos de pollo que olvidó esconder.
—Esas pobres cosas le quitaron a Mitch dos platos de barras de mantequilla de maní que Mary hizo, hace veinte minutos —le informó Haley riendo.
—¿Ellos qué? —gritó él, provocando que todos alrededor de ellos saltaran. Él los ignoró mientras volvía la mirada fulminante en la dirección en la que se dirigían sus hijos. El sentimiento de traición lo golpeó con fuerza. No sólo habían timado al blando de corazón Mitch quitándole los deliciosos horneados celestiales que eran para él, sino que fallaron en darle su habitual porción de la acción, cincuenta por ciento.
—Síp —dijo Haley, caminando a su lado para tomar una bebida fría de la hielera. Rodó sus ojos cuando vio los huesos de pollo y apoyó su lindo pequeño trasero en el borde de la mesa de picnic—. Tan pronto entró y bajó al bebé lo golpearon con “Te amo, Tío Mitch” y abrazos y lo perdimos.
La mirada de Jason se movió hacia su mejor amigo que yacía en una silla con su esposa, Mary, la mejor amiga de Haley, en su regazo mientras su bebé jugaba en la caja de arena cerca mientras sus dos hijos mayores corrían alrededor con los otros niños jugando a la pinta10.
Hace diez años Mitch simplemente se habría burlado y molestado a los niños con los horneados celestiales hasta que alguien lo golpeara en la cabeza y lo hiciera compartir, pero todo eso cambió cuando Haley le pidió al bastardo un favor. En ese entonces Mary era una luchadora madre soltera de un recién nacido y apenas estaba sobreviviendo con menos de una hora de sueño por noche.
Como favor a Haley, después de mucha manipulación de parte de Haley, Mitch a regañadientes se ofreció para llevar algo de comida, comida para el bebe y pañales al pequeño departamento de Mary. Mary había abierto la puerta con el cabello desordenado, vómito seco en su ropa, luciendo exhausta y sosteniendo un bebé chillando y Mitch cayó con fuerza.
Casi de la noche a la mañana el viejo Mitch se había ido y el nuevo hombre de corazón blando orientado a la familia apareció. Comenzó a pasar todo su tiempo libre ayudando a Mary, asegurándose de que obtuviera suficiente descanso, y cuidando de la pequeña Tabitha para sorpresa de todos. Todos sabían que Mary se había enamorado con la misma fuerza que él, pero se contenía, demasiado asustada de terminar herida de nuevo. Tomó algo de tiempo pero Mitch eventualmente la ablandó y en casi un año estaban casados y esperando a su segundo hijo.
—¿Nadie intentó detenerlo? —demandó Jason, volviendo su atención a su pequeña saltamontes, quien estaba ayudando al hijo de Brad, Aaron a llenar un plato de comida.
Haley rió suavemente mientras enviaba al niño a su lugar.
—Todos estaban demasiado ocupados riendo.
—¡Esas eran mis barras de mantequilla de maní, mujer!
—Pero —dijo Haley con un inocente puchero—, las pobres cosas estaban muriendo de hambre.
—Te estás burlando de mí, ¿no? —preguntó él, sus labios temblando mientras Haley caminaba a sus brazos. Él puso un brazo alrededor de sus hombros y plantó un beso en la parte superior de su cabeza.
—Sí, sí, lo estoy —dijo Haley, sonando orgullosa mientras se acurrucaba más cerca.
Él la sostuvo por unos pocos minutos, simplemente disfrutando el tener a su pequeña saltamontes en sus brazos antes de hacer la pregunta que odiaba hacer.
—¿Vinieron?
—No —murmuró contra su pecho.
Jason se inclinó hacia atrás y acunó su rostro en sus manos.
—Lo siento mucho, mi pequeña saltamontes —dijo suavemente, presionando un beso en su frente. No había esperado realmente que aparecieran para celebrar su aniversario de diez años, pero lo había esperado por el bien de Haley.
Sin importar cuántos años pasaban él todavía no podía quitarse la culpa que sentía cada vez que su familia la decepcionaba. Luego de que anunciaron su escapada su familia se había puesto un poco histérica. Habían gritado, despotricado, y rogado a Haley no desperdiciar su vida en un perdedor como él. A ellos no les importó que él estuviera en la misma habitación en ese momento.
Finalmente la abuela había puesto un final a la basura y comenzó a balancear ese bastón suyo. Diez minutos después mientras el Sr. Blaine estaba frotando una adolorida rodilla escribió un cheque a nombre de Jason por cien mil dólares y todo lo que tenía que hacer era alejarse de Haley. Rechazar ese dinero había sido la decisión más fácil que había hecho alguna vez. Él solo deseó que Haley y los niños no fueran los que sufrieran como resultado.
Ellos cortaron completamente a Haley y se negaron a tener nada que ver con los niños. Él sabía que hería a Haley, pero ella nunca dejaba que se mostrara. Gracias a Dios él tenía suficiente familia para más que compensar la pérdida.
—Está bien —dijo Haley, forzando una sonrisa.
—¡El infierno si lo está!
Ambos bajaron la mirada y sonrieron mientras la abuela los fulminaba con la mirada desde su nueva silla de ruedas eléctrica. Con un movimiento de su mano hizo gestos hacia Jason para cargarla. Con una sonrisa él hizo justo eso.
Que la abuela se haya mudado con ellos hace cinco años cuando Chris se retiró y terminaron de construir esta casa había probablemente compensado la negligencia de su familia. Haley y los niños amaban tenerla con ellos y la abuela amaba tener su propio departamento legal y la libertad de acosarlos en cualquier momento que sintiera la necesidad surgiendo.
—No sé por qué continúas invitándolos, Haley —dijo la abuela, haciendo gestos para que Jason agregara otra salchicha—. No te merecen.
Haley se encogió de hombros.
—No se sentiría bien si no lo hiciera.
La abuela le dio a Haley una sonrisa triste.
—Lo sé, niña.
—Aquí tienes, abuela —dijo Jason, poniendo el plato en una de las mesas que los chicos habían puesto esa mañana. Ella estiró su mano y le dio a la mano de Haley un apretón antes de manejar hacia la hielera y tomar una cerveza fría. Con un largo suspiro de sufrimiento, Jason le quitó la cerveza, ignoró su mirada asesina, y le pasó una cerveza de raíz fría en su lugar.
Haley no pudo evitar sonreír mientras los dos se metían en una disputa por el derecho de la abuela a tener una cerveza en una parrillada. Jason le recordó que su doctor dijo nada de alcohol y la abuela le recordó a Jason que lo pondría sobre su rodilla si no le daba la maldita cerveza.
Al final la abuela refunfuñó mientras iba a comer su comida con una coca fría. Le lanzó a Jason una sonrisa cariñosa cuando él no estaba mirando. Cinco minutos después los niños estaban felizmente saliendo del bosque con una exhausta Megan en la retaguardia.
—¡Abuela! —dijeron con emoción como si no vieran a su tatarabuela cada día. La abuela no se molestó en esconder su sonrisa complacida mientras los tres niños se sentaban con ella y compartían su última aventura con ella. Megan tomó una cerveza y se dirigió a la piscina, murmurando algo acerca de necesitar unas vacaciones.
Haley se apoyó contra Jason mientras él les daba vuelta a las hamburguesas.
—¿Estás bien, mi pequeña saltamontes?
Ella envolvió sus brazos alrededor de su cintura y se acurrucó en su lado. —Más que bien.
—Te amo, mi pequeña saltamontes —dijo él, inclinándose hacia abajo para rozar sus labios contra los de ella.
—Lo sé —dijo ella, sonriendo contra sus labios.
Él se alejó para sonreírle.
—¿Lo sabes?
—Mmhmm —dijo ella, ausentemente mientras pasaba sus dedos a través de su cabello, alisándolo hacia atrás.
—¿Mmhmm? —repitió él en respuesta, sonando entretenido—. Tú me amas y lo sabes muy bien.
—Tal vez —dijo ella con un encogimiento de hombros.
—Tal vez deberías sólo admitir que estás loca por mí —dijo él, inclinándose para besarla de nuevo.
—¿Y por qué querrías que hiciera eso? —preguntó ella, todavía sonriendo.
—Porque este no es sólo un juego, mi pequeña saltamontes


10Pinta: Juego en el que se tocan para pasar de perseguidor ha perseguido.


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por Maga el Dom 2 Sep - 1:27

Aaawww lo amé. Amor leer esta historia una y otra vez. Me encantó la parte donde Haley lo esposa a la silla y lo tortura con crema de mantequilla jajaja es tan fácil ese Jason♥. Me encantaron sus hijos, son todo un espectáculo. Eso de la comida parece herencia.

Aaahhhh amé la historia. Gracias por elegirla y a Berny por dirigir.
Espero que la hayan disfrutado.
♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♡♡♡♡♡♡♡♡♥

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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por Tatine el Dom 2 Sep - 1:47

Acabó! !!! Mil gracias por postear los capis. Se me fue volando  el libro! Me gustó mucho el final y Jason con su obsesión por la comida jejejejejjeej
Y en cuanto a la familia de Haley, creo que esta mejor sin ellos
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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por mariateresa el Dom 2 Sep - 6:58

Obviamente la culpa fue de los dos ahora le va a tocar a Haley arrastrarse por Jason.
Gracias


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por yiany el Dom 2 Sep - 8:02

Bueno , el Consejo del padre de no pedir perdón, me pareció extraño y Haley quien la entiende, le pide que la trate como amiga, pero desea q sobrepase ese límite y el todo juicioso tratando de cumplir sus deseos para no alejarla y la alejó igual, porque ella creyó que no iba a luchar por ella y luego entonces le revierte la tortura haciéndose el ofendido el, e intentando alejarse a toda costa, creo que les faltó comunicación realmente, y para una pareja que no había tenido relaciones basaron mucho de la reconciliación en el sexo, no sé, la historia estuvo bien, pero todo ese drama y posterior reconciliación no acabaron de convencerme. Los hijos un verdadero amor, igualitos al papá. Gracias Berny por la lectura


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por yiniva el Dom 2 Sep - 13:00

Me gustó mucho la lectura, Haley tuvo que esposar a Jason para que la escuchara, al final lograron superar todo, me encantó el final con su familia y sus hijos, que lindos.
Gracias por la lectura.


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por carolbarr el Lun 3 Sep - 3:38

Todos tenemos derecho a arrepentirnos y pedir perdón por nuestros errores. Medidas desesperadas, pero funcionó, fueron felices
Lástima su familia pero se quedó con la abuela
Tres niños con ese apetito?? la pobre estará todo el día cocinando
Un libro muy divertido, una buena elección para releer, seguiré la serie 
Gracias!




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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por katrinakurt el Lun 3 Sep - 17:33

Me encantó la lectura.
No me gustó que Haley se pusieran tan intensa y buscarle una mujer a Jason. Por qué no me buscó a miii??? Sad

En fin, me encantó como logró reconquistarlo, sin duda fue divertido. 
Sus hijos!!! Van a acabar con la comida en el mundo jajajajaja son unos pillines.

Mil gracias por la lectura. a Berny por su constante publicación. 
Se ha convertido en uno de mis libros favoritos. 


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por mariateresa el Miér 5 Sep - 20:08

Me encanto la historia Berny gracias por compartirla.
El epílogo fue genial. Me gustaron los niños y que la abuela se haya ido con ellos a vivir.


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por berny_girl el Miér 5 Sep - 21:15

LECTURA TERMINADA


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LECTURA CERRADA

Mensaje por Maga el Jue 6 Sep - 21:50

@berny_girl escribió:

LECTURA TERMINADA





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Gracias por participar chicas. Les coloque una medalla especial de la lectura en honor el hermoso Jason comelón jajaja 




Pronto colocaré los puntos y aviso por aquí.


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Re: Lectura Agosto 2018

Mensaje por yiany el Jue 6 Sep - 23:17

Que linda Maga, gracias


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Re: Lectura Agosto 2018

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