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Lectura #4 Sugar Daddy - Sawyer Bennett

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Lectura #4 Sugar Daddy - Sawyer Bennett Empty Lectura #4 Sugar Daddy - Sawyer Bennett

Mensaje por Maga el Dom 23 Jun - 13:25

Gracias a todas las que siempre participan en el club de lectura. Este lectura viene de la mano de @berny_girl
Esperamos su participación. Iniciamos el lunes 24/06

Lectura #4 Sugar Daddy - Sawyer Bennett Z



Sela Halstead perdió su inocencia de una forma que ninguna joven de dieciséis años debería tener que soportar. Pasó años tratando de olvidar esa noche, incluso mientras se preguntaba sobre las identidades de los monstruos que la brutalizaron, hasta que un tatuaje revelador destella a través de la pantalla de televisión de Sela. La incriminatoria tinta pertenece a Jonathon Townsend, el millonario fundador de The Sugar Bowl, un sitio web que junta a hombres mayores ricos con impresionables mujeres jóvenes. Obsesionada con la venganza, Sela se infiltra en el mundo de Townsend, sólo para enfrentarse cara a cara con una complicación tentadora: Beckett North, su carismático socio comercial.
El cerebro intelectual detrás de The Sugar Bowl, Beck siempre obtiene lo que quiere, en los negocios y en la cama. Y sin embargo, para un hombre que ha hecho todo lo sucio que se pueda imaginar, hay algo sobre el ingenuo y fresco rostro de Sela que desencadena sus fantasías más calientes. Porque con ella, no se trata sólo de sexo. Beck se abre a ella en formas que nunca hizo con otras chicas. Entonces, ¿por qué tiene la sensación de que ella está escondiendo algo? En un mundo de placer y poder, la terrible verdad podría volverlos unos contra otros... o atarlos para siempre.

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Mensaje por beth el Dom 23 Jun - 19:52

Hola, muchas gracias, estaré por aquí!
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Mensaje por berny_girl el Lun 24 Jun - 18:32

PROLOGO
Sela

—Vamos. Adelante. Es hora de llevarte a casa.
Una mano agarra la parte superior de mi brazo y me saca de la cama. Mi cabeza gira y la bilis se eleva en mi garganta. Estoy mareada y herida en todas partes.
—Oye —reprende—. Olvidaste abotonar tus jeans.
Bajo mi borrosa mirada y observo aturdida mientras sus manos trabajan en mi cremallera, tirándola hacia arriba y luego fijando el botón. Me balanceo, mis piernas se sienten como si estuvieran hechas de gelatina.
—Ahora sí. Estás presentable —dice él con una risa oscura, y su mano está de vuelta en mi brazo. Me guía por un largo pasillo. Me tropiezo dos veces, pero él me vuelve a levantar, sus dedos se clavan dolorosamente en mi carne. Me lleva a una gran escalera curvada y mi mano derecha se aferra a la barandilla. Miro fijamente con extraña fascinación el oscuro círculo de moretones alrededor de mi muñeca, lo que me hace volar el primer escalón y casi me voy abajo.
—Cálmate —dice él con una voz suave mientras usa su agarre en mi brazo para atraparme—. No quieres caerte por estas escaleras y romperte el cuello, ¿verdad?
Una oleada de miedo brota dentro de mí y miro ojos mis pies, observando mientras él me escolta con cuidado por la escalera. Música a todo volumen, la charla de tal vez un centenar de voces y gente riendo.
Ruido de fiesta.
Mi cabeza está tan pesada que es un esfuerzo enorme levantarla cuando llegamos a la parte inferior, y mis talones prácticamente se deslizan debajo de mí cuando golpean el resbaladizo azulejo de mármol del gran vestíbulo. Recuerdo pensar que era tan bonito la primera vez que entré.
—JT... hombre, ella es un desastre —dice alguien... un hombre. Reconozco su voz. Invoco a todos los músculos de mi cuello para que cooperen y levanto mi cabeza, girando a la izquierda.
Fríos, helados y pálidos ojos azules se ríen de mí. Su cabello rubio fino tan incoloro es casi blanco. Piel casi fantasmal.
¿Albino?
Me sonríe. Una mirada conocedora.
—Oh, joder, ella se siente bien —gime mientras embiste dentro y fuera de mí. Intento alejarlo de mí pero no puedo mover los brazos. Levanto la cabeza, conectando mi mirada con pálidos y malvados ojos azules mientras ellos se entrecierran con grotesco placer, y después inclinan mi cabeza hacia atrás. Alguien... no puedo verlo... sostiene mis muñecas.
Sacudo la cabeza, tratando de limpiarla del horror.
—Déjame conseguirle un taxi y ya no será nuestro desastre —dice el tipo que sostiene mi brazo. Obligo a mi cabeza a girar a su dirección, mi visión todavía va dentro y fuera de foco.
Es alto.
Muy alto. Cabello rubio oscuro.
Es todo lo que capto.
Mi lengua se siente tan pasada y que no estoy segura de que mis palabras salgan bien. —¿Quién eres?
—Nena —dice con lo que creo que es una sonrisa. Una neblina gris nubla mis ojos y veo lo que creo que son una hilera de brillantes dientes que me destellan—. Acabo de hacer realidad todas tus fantasías. ¿No recuerdas?
El tipo con los ojos pálidos ríe histéricamente, pero no puedo reunir la energía para mirarlo. Mi cabeza cae y miro fijamente los azulejos blancos y negros con forma de diamante y la punta de mis tacones.
Más presión en mi brazo y estoy siendo guiada a través del vestíbulo. La música es tan ruidosa que lastima mis oídos y risas... ¿todos se están riendo de mí? Aunque no estoy segura, siento mis mejillas arder de vergüenza.
—Permíteme abrir la puerta —dice una voz profunda, y lucho por levantar la mirada... entrecerrando mis párpados para enfocar, y veo a alguien alcanzar una pesada puerta negra de hierro con un diseño de pergamino sobre vidrio esmerilado. En su muñeca... ese tatuaje.
—¿Crees que me chupará la polla? —Manos bronceadas abren una hebilla de cinturón, libera el cuero, y abre el botón superior. Hay un pájaro rojo en el interior de su muñeca.
El dolor se dispara a través de mi cuero cabelludo cuando alguien agarra mi cabello. Puedo sentir un grito comenzar a elevarse por mi garganta, pero está tan seca que no logra salir.
—No sé —dice un hombre riéndose detrás de mí, sacude mi cabeza—. Podría morder. La follaría en otro lado si fuera tú. Hay otros dos agujeros.
Dolor... terrible, horrible dolor en mi trasero...
Finalmente soy capaz de gritar, pero es cortado cuando algo se mete en mi boca.
Creo que son mis bragas.

La puerta se abre lentamente y el borroso hombre sin rostro me lleva a través de ella. Tres escalones de concreto hacia abajo y mis pies golpean grava. Mis tobillos inmediatamente fallan por el terreno irregular y mis rodillas comienzan a doblarse.
El hombre me levanta de nuevo y luego desliza un brazo alrededor de mi cintura.
—Realmente eres un desastre —dice casi con ternura.
El aire fresco de la noche ayuda a despejar mi mente un poco. Giro mi cabeza... con más facilidad ahora, y lo miro de nuevo.
Ojos marrones.
Tiene ojos marrones.
¿Cómo no lo noté antes?
Debe sentir que lo estoy mirando, porque se voltea e inclina la cabeza para mirarme. Sus ojos vagan por mi rostro y él da una sonrisa casi de disculpa mientras libera mi brazo para levantar su mano. Cierro los ojos brevemente cuando las yemas de sus dedos se acercan a mi cabello cerca de mi sien.
—Maldición, nena... lo siento... parece que dejamos algo desemen en tu cabello —dice con una risa burlona.
¿Qué?
Mi propia mano sube y toco mis hebras rubias con confusión. Hay algo en mi cabello... se siente tieso y quebradizo.
—Me voy a venir —gruñe mientras entra y sale de mí tan fuerte que se siente como si mis caderas fueran a dislocarse—. Mantén su boca abierta.
Algo presiona la unión de mi mandíbula, forzando mi boca a abrirse. Las bragas de algodón en mi boca son sacadas y tomo aire. El hombre sobre mí... en este momento... borroso y en las sombras.
Las lágrimas en mis ojos me hacen aún más difícil ver.
—Eso es todo —gruñe, me golpea una vez más en mí y luego, abruptamente, se va. Puedo escuchar un sonido como un chasqueo, alguien a horcajadas sobre mi pecho, y luego el líquido tibio y húmedo comienza a gotear en mi boca, golpeando mi mejilla... mi sien.
Risas.
Hombres riendo
Me ahogo de sorpresa por el sabor amargo, mi lengua trabaja para bajarlo, pero luego una mano grande me sujeta por la boca y la nariz, cortándome el aire.
—Trágalo —dice bruscamente—. Todo.
Mi garganta se contrae, luego trago y me ahogo. Parpadeo las lágrimas de mis ojos mientras él sale de mí. Giro la cabeza hacia la izquierda y lo veo levantar los pantalones. Su pecho está desnudo.
Y hay un enorme pájaro rojo tatuado en sus costillas.

Me alejo de su toque y casi caigo de trasero. Él ríe y envuelve su brazo alrededor de mi cintura con más fuerza.
—Tranquila —dice en un tono calmante, y comienza a caminar por el camino de grava hasta donde hay un auto amarillo.
Un taxi.
—¿A dónde me llevas? —pregunto, mi voz sonando como un eco lejano.
—A casa. ¿Cuál es tu dirección?
Se la doy, con la esperanza de que pueda entender lo que digo, porque yo no puedo.
—Estuviste genial, cariño. Si quieres hacerlo de nuevo en otro momento, vuelve y pregunta por JT.
—No me gustó —insisto con voz gruesa. Estoy empezando a sentir náuseas de nuevo. Me duele mucho entre mis piernas... mi trasero...
—No importa —dice arrogantemente—. No lo recordarás mañana de todos modos.
Abre la puerta trasera del taxi y me siento. Mi cabeza, que parece que pesa quinientas libras, cae hacia atrás hasta que está contra el respaldo del asiento. Puedo escuchar mi dirección ser dada al conductor.
Cierro los ojos y me dejo llevar por la oscuridad.
●●●
—Vamos, cariño... despierta. —Una mano grande me sacude del hombro. Abro los ojos, mi cabeza palpitando. Me siento recta y me doy cuenta de que estoy en un auto.
En el asiento trasero de un auto.
—Sal. —Sacándome el cabello de la cara, veo a un hombre corpulento mirándome con ojos marrones oscuros—. Tengo otra tarifa para cobrar.
Sacando mis piernas, salgo, dándome cuenta de que no tengo mi bolso. ¿Incluso tenía uno?
—No tengo nada con qué pagar —murmuro mientras toco los bolsillos de mis jeans, recordando vagamente que tenía una bolsa grande conmigo, pero no tengo idea de dónde está ahora mismo.
—Ya eso fue arreglado —dice, y me pregunto quién le pagó. Recuerdo que alguien me ayudó a subir al taxi, pero ahora no estoy segura.
Miro la parte superior del taxi y veo mi casa con la alegre luz amarilla en el porche delantero.
—Gracias —murmuro y camino por detrás del taxi. Cuando llego al buzón al final del camino, me apoyo en él con una mano mientras me inclino y me quito primero un tacón y luego el otro. Los dejo allí. Curiosamente, mis pies no duelen, pero esa puede ser la única parte de mí que no lo hace. De
inmediato me siento más estable mientras mis pies descalzos atraviesan el camino de entrada hasta la pequeña cerca del patio delantero hasta el porche.
Lo hago cuatro pequeños pasos y logro llegar a la parte superior del marco de la puerta para abrirla con la llave de repuesto. La casa está en silencio cuando entro, mis padres probablemente están dormidos.
Intento estar lo más tranquila posible mientras camino por el pasillo, extendiendo mi mano para estabilizarme en la pared. En mi escritorio, saco la silla y me siento, un grito dolorido sale cuando otra punzada de dolor me recorre el trasero. Hay lágrimas en mis ojos y agarro torpemente mi diario.
Abriendo el pequeño cuaderno, no me molesto en tratar de encontrar la próxima página disponible. Lo abro en algún lugar del centro y tomo mi pluma azul. Escribo lentamente, ignorando las lágrimas en las páginas sobre mis palabras.
Hoy es mi cumpleaños número dieciséis.
Fui violada.
Creo que me lo merecía.

La pluma cae de mis dedos cuando me alejo del escritorio. Cierro el cuaderno y me levanto de la silla, sintiéndome más cansada. Mi alma se siente pesada. Mi corazón está frágil como un vidrio hilado.
Pájaros rojos.
Cabello blanco.
Dolor.
Semen en mi cabello.
Salgo de mi habitación, camino por el pasillo y por la sala de estar. Llego a la oscura cocina donde ni siquiera me molesto encender una luz. Lo que necesito está en el cajón justo al lado de la entrada, y hay suficiente luz de la luna entrando por las ventanas para ver lo suficiente. Me lleva solo un
momento abrir el cajón con seguridad y tomar lo que necesito.
Regreso por el pasillo y entro al baño.
Enciendo la luz y de inmediato levanto la cara hacia el espejo sobre el pequeño tocador. Cabello rubio dorado enredado con costras blancas en mi sien. Ojos azul oscuro inyectados de sangre bordeados con ojeras. Marcas púrpuras en mi garganta y en mi mandíbula.
—Eres un verdadero desastre, Sela —susurro a mi reflejo.
Por un momento extraño, creo que me devuelve un triste gesto de asentimiento, pero parpadeo fuerte. Solo soy yo... la chica que quería la atención y la tuvo de todas las maneras equivocadas.
Sujeto la caja de cuchillas en mi mano derecha, bajo la cara y la miro fijamente. Mis ojos se deslizan hacia mi muñeca izquierda y veo los moretones que coinciden con los que están a mi derecha. Lentamente, giro mi mano izquierda, apoyando la parte posterior de la misma en el tocador. La piel pálida de mi muñeca está expuesta, las venas azules me muestran un camino. Tomando la caja de cuchillas, presiono la punta de una cuchilla en mi piel y miro el espejo una vez más.
—Eres un verdadero desastre —digo de nuevo.
Luego presiono la cuchilla en mi muñeca.


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Mensaje por Yani el Lun 24 Jun - 19:10

Dios!! Qué terrible lo que le pasó a esa niña!! Malditos pervertidos, ojalá la venganza sea bien terrible, merecen lo peor! Quiero más!!!!


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Mensaje por berny_girl el Lun 24 Jun - 20:27

CAPITULO 1

Sela
—Tráeme una cerveza, ¿sí? —llama Mark.
Ruedo mis ojos, me doy la vuelta a medio camino y regreso a la nevera. La abro, agarro una Bud y golpeo la puerta cerrándola con mi cadera antes de volver a la sala.
—Y los Doritos —dice—. Tengo los panecillos.
Vuelvo a rodar los ojos y regreso. Cogiendo una bolsa a medio comer del mostrador y entro en la sala de estar. Mientras rodea el sofá, le aviento la bolsa y la atrapa en su pecho. Mientras agarra su comida, le entrego la cerveza. La toma sin siquiera mirarme, sus ojos pegados a la televisión. Uno
de esos programas de televisión cursis con una estrella de cine, atleta, o tal vez un concursante en un reality show recién salido de rehabilitación y vendiendo su nuevo libro sobre cómo superar la adicción.
Me dejo caer en el sofá junto a él, me inclino hacia adelante y agarro un gran libro de la mesa de café.
Cognición Humana.
Ugh.
—¿Vas a estudiar o simplemente verás televisión? —pregunto mientras abro mi libro en el capítulo 22.
—Ver tele —dice Mark, su boca llena de Doritos y el aire todavía perfumado dulcemente por el bong que él ha estado fumando.
Mark es lindo y todo. Nos conocimos hace varios meses en la universidad Golden Gate, mientras ambos estábamos comenzando la maestría en Consejería Psicológica y hubo una atracción instantánea, pero la diferencia de edad de cuatro años en ocasiones era desgastante.
Me tomó un tiempo obtener mi título de licenciada. Decir que estuve jodida de la cabeza por bastante tiempo sería un eufemismo, sumando mis problemas y todo, junto con algunas hospitalizaciones psicológicas. Añade a mi mamá muriendo de un aneurisma hace tres años, y tuve veinticinco
cuando finalmente terminé mis estudios de licenciatura y comencé el último otoño de mi maestría. No estoy exactamente vieja a mis veintiséis, pero comparada con los veintidós años de Mark, las diferencias en nuestras prioridades son deslumbrantes. La fiesta sigue siendo una gran parte de su
vida, y no toma el estudio tan en serio como yo. Claramente no tomo tan en serio fumar marihuana como él lo hace.
Pero no hay problema, de verdad. No tengo suficiente conexión emocional para importarme si fracasa. Ha sido bueno para unas cuantas risas, y aunque el sexo con él es mediocre en el mejor de los casos, no me importa tanto. Como con cualquier hombre con el que he estado involucrada sexualmente durante años, hay un intercambio mutuamente beneficioso. Los dejo usar mi cuerpo para saciarse, y ellos a su vez me hacen sentir que soy digna de dejarlos satisfacerse. Es todo este jodido y retorcido
razonamiento que tengo en mi cabeza que ninguna cantidad de asesoramiento psicológico ha podido arreglar hasta ahora. Nuestra oferta de “amigos con beneficios” se resuelve en su mayor parte, excepto cuando se viene, se droga y luego tiene aliento a Doritos. Segura como la mierda esta
noche no, él va a recibir nada esta noche como están las cosas.
Igualmente tengo que estudiar por un gran examen mañana y mi intención es pasarlo con éxito, sin importar si Mark no hace lo mismo. Es el final de mi primer año en el curso de maestría y voy a mitad del camino. Es una meta que no puedo sacrificar.
Chupo el pequeño anillo que atraviesa mi labio inferior. Un auto-regalo cuando fui aceptada en el programa. Hace juego con los que se encuentran en mi oreja izquierda, y espero que se unan a un piercing puente cuando pueda reunir suficientes turnos extras en el restaurante para pagar por ello.
Los piercings faciales han sido mi adicción más reciente; la dulce agonía del metal atravesando la carne se siente tan bien para mí. Me vi obligada a moverme al frente de mi cara después de que ambas orejas estuvieran sin espacio.
Mark coloca los Doritos en el sofá frente a él mientras limpia sus dedos anaranjados en sus pantalones vaqueros. Toma un trago de cerveza y coloca su mano izquierda sobre mi muslo. Inclinando su cabeza sobre mi hombro, dice—: ¿Quieres follar?
Doy un notorio encogimiento de hombros. —Ahora no.
—Pero estoy cachondo —dice él con un gemido.
Nada atractivo.
—Siempre estás cachondo —digo mientras intento concentrarme en la primera línea del capítulo.
—Normalmente tú también lo estás —señala, su mano subiendo por mi muslo.
Ruedo los ojos, porque eso no es exactamente verdad. Solo nos acomodamos cuando él está cachondo.
Lo que sea.
Mi mirada se desliza hacia la televisión, la paso, luego noto algo vagamente familiar antes de regresar rápidamente mi mirada a la pantalla.
Un hombre guapo que se ve reconocible está siendo entrevistado en la televisión. Traje a la medida color gris carbón, camisa de vestir blanca, y una corbata azul pálida. El destello de unos hoyuelos en su sonrisa mientras habla con la reportera.
—… el éxito de The Sugar Bowl ha superado toda expectativa —dice con ojos brillantes—. Muestra al mundo que hay mucho espacio en nuestra sociedad para las relaciones no convencionales.
La reportera, si se puede llamar así, ya que es un canal de “noticias” de entretenimiento, descruza y vuelve a cruzar sus largas y sexis piernas en una falda corta. Se hace notar cuando se inclina hacia adelante en su silla, exponiendo más escote de la blusa de corte bajo y pregunta—: Pero ¿qué
pasa con los opositores que dicen que lo que estás haciendo no es más que prostitución?
El hombre da una sonrisa encantadora, sacude una pelusa imaginaria en su pierna, que se cruza de manera elegante sobre la otra. —No hay absolutamente nada mal en cobrar una cuota a nuestros Sugar Daddies para que puedan unirse al sitio web y hacer conexiones. Ninguna de las disposiciones adoptadas es para tener sexo, es simplemente compañerismo.
—Pero el sexo sí ocurre —dice la reportera sedosamente.
—Por supuesto, el sexo ocurre —admite con una sonrisa lánguida—. La gente tiene relaciones sexuales. Eso hace que el mundo gire.
La cámara se desvanece a negro y luego aparecen imágenes de una playa. Parece tropical en su naturaleza, con el agua cristalina con un tinte azulado y la arena prístinamente blanca. La voz de la reportera se acerca al plano y dice—: Jonathon Townsend nunca es tímido para hablar sobre sexo,
y por cómo lucen las cosas, se llena del abundante suministro de Sugar Babies que acuden a su compañía diariamente.
La cámara se acerca a una pareja retozando en el océano. Es el hombre que acaba de ser entrevistado, usando un traje de baño bien ajustado en su musculoso cuerpo. Una joven mujer hermosa con largo cabello rubio envuelve sus brazos alrededor de su cuello mientras las manos de él van al culo de ella. Mientras se besan, la voz de la reportera dice—: Se rumorea que Jonathon Townsend, o JT para sus amigos más cercanos, hizo un estimado de dieciocho millones de dólares el año pasado en ganancias en The Sugar Bowl, que ciertamente lo hace más atractivo que su físico que mostró mientras retozó en las Maldivas con su más reciente compañía. Con el servicio teniendo más de cinco millones de subscritores y aumentando a un ritmo astronómico, está claro que la estrella de JT sigue en aumento.
¿JT?
Mi piel se tensa y los vellos de mis brazos se paran. Los dedos de mi mano derecha involuntariamente buscan mi muñeca izquierda, frotando ligeramente la pequeña cicatriz de un centímetro que parece palpitar en reconocimiento de algo, pero no estoy segura de qué.
Mis ojos están pegados a la televisión mientras los veo besándose apasionadamente, claramente no les preocupa estar siendo exhibidos públicamente. Luego la suelta, se vuelve hacia la cámara con una sonrisa en la cara y veo su torso.
Pájaro rojo.
Un fénix con llamas en las alas y cola.
Estirado en vuelo por su caja torácica del lado izquierdo.
Un estremecimiento se apodera de mi cuerpo y una oleada de náuseas me golpea con fuerza. Trago cuando salgo del sofá, tropezando torpemente alrededor de la mesa de café hacia el televisor. La cámara acerca más a la pareja, y como si el hombre conocido como Jonathon Townsend supiera que
lo estaban vigilando, mira directamente a la lente y sonríe, lo suficientemente cerca como para poder ver sus ojos cafés.
Ojos cafés. Lo que creo podrían estar llenos de disculpas, pero no… están llenos de malicia. Malvada malicia burlona.
—Maldición, nena… lo siento… parece que dejamos un poco de semen en tu cabello —dice con una risa burlona.

Grito, tropiezo hacia atrás, y con la parte posterior de mis rodillas golpeo la mesa de café, haciéndome caer con fuerza contra esta. Mi mano derecha agarra mi muñeca izquierda, la cicatriz ahora chillando en agonía.
—Sela… ¿estás bien? —dice Mark, su voz se escucha lejos porque la sangre se apresura a mi cabeza con tanta fuerza que bloquea otros ruidos.
—Sal —susurro, ahogándome con las palabras porque mi garganta se siente seca.
—¿Qué? —Lo escucho levantarse del sofá, sus piernas rodeando la mesa de café en mi periferia.
Levanto la cabeza, lo miro y logro decir—: Vete.
—¿Quieres que me vaya? ¿Ahora mismo?
La furia candente se hincha dentro de mí y grito mientras me impulso hacia arriba desde la mesa, con los puños furiosos. —Sal. Sal. Vete.
Mark se aparta de mí, sus ojos se sorprenden por un momento antes de endurecerse. Se agacha, toma su mochila del suelo y murmura—: Perra loca.
Ni siquiera lo miro mientras sale de mi pequeño apartamento.
Mis manos se acercan a mis sienes y tiro de mi cabello, apretándolo fuerte y sacudiéndome. Camino hacia adelante y hacia atrás frente al televisor, mis ojos mirándolo periódicamente, pero han pasado a otra jugosa historia.
Vívidos destellos de escenas chisporrotean en mi cerebro. Escenarios que he visto en pesadillas, pero pensé que no eran más que pesadillas.
Mis muñecas atrapadas en el colchón.
Dolor abrasador mientras estoy siendo follada por mi culo.
El fénix rojo en una muñeca.
—¿Crees que ella va a chupar mi polla?
—Trágalo. Todo.

Me doblo por la cintura, mi estómago con calambres, luego sale una avalancha de vómito de mi boca. Lo lanzo ruidosamente, gimiendo mientras ola tras ola de náuseas y dolor son expulsados de mi cuerpo.
La cerveza y el sándwich de pavo que comí hace veinte minutos salpican fuertemente sobre mi gastada alfombra marrón. Lágrimas inundan mi visión, gotean en ríos sobre la pila de vómito mientras comienzo a secarme.
Cayendo de rodillas, me levanto, mis manos se posaron en los lados de la pila gelatinosa de dolor que empapa mi alfombra. Mi nariz comienza a correr libremente ahora, moco añadido a la mezcla.
Trago aire profundamente y mi corazón deja de latir como loco de terror. La urgencia de cortar sobre mi cicatriz me abruma, me aterra tanto que comienzo a sollozar. Eso es algo que no puedo hacer de nuevo. Esos días han terminado.
Minutos pasan mientras me pongo de rodillas, encorvada en el piso. Mi respiración comienza a calmarse, mi ritmo cardíaco vuelve lentamente a la normalidad. Levanto una mano, la arrastro sobre mi nariz llena de mocos, luego la limpio sobre mi pantalón. Torpemente, me levanto del suelo y pienso en lo que acabo de ver.
De lo que acabo de recordar.
Mi violador. Al menos uno de ellos.
Chico guapo asentado en algún tipo de imperio y de vacaciones en Maldivas.
¿Acaso recuerda lo que me hizo?
—Trágalo. Todo.
Un destello de furiosa indignación hierve mi sangre y me mareo por un momento, dándome cuenta de que mientras mi vida se desmorona después de esa noche, la suya solo se pone cada vez mejor. Él pasó por encima de mí… directo hacia el éxito. Tomó mi inocencia en más de una forma, y me
dijo que hizo realidad todas mis fantasías.
Algo negro y aceitoso comienza a llenar mi pecho. Impregna todo mi ser. Una sombra oscura y viscosa comienza a nublar mi visión, creo que por un momento podría estar quedándome ciega.
Odio. Negro y caliente hirviendo de mis entrañas dolorosamente.
Una penetrante y enfermiza necesidad de cortarme causa más vergüenza y humillación.
—… parece que dejamos un poco de semen en tu cabello.
Trago el vómito alzándose nuevamente. Pensé que ya había superado toda esta mierda. Pensé que finalmente había logrado juntar mi vida, y aunque no haya hecho paz definitiva con lo que sucedió, porque aparentemente no puedo perdonarme a mí misma por mi parte en todo esto y seguir adelante. Estaba aprendiendo a superar las pesadillas y aunque aborrezco la intimidad, al menos probé el sexo para poder sentir algo normal.
Y ese cabrón… me quitó todo eso. Todos mis pequeños progresos y la pequeña cantidad de fuerza que he podido reunir para seguir viviendo la vida hasta cierto punto. Todo en un abrir y cerrar de ojos, Jonathon Townsend me lo ha quitado todo, y aunque mi muñeca no esté sangrando en este momento, siento que estoy de vuelta en ese lugar.
¿Cómo puedo superar esto?
¿Qué podría hacer para que esto mejore para mí?
¿Cómo demonios dejo de lastimarme?
Y luego viene de inmediato.
Casi demasiado fácil
Solo una palabra, muy simple y sin embargo muy correcta.
Asesinato.
Destella una y otra vez; pulsadas eléctricas agudas queman en mi cerebro. Sé, sin lugar a dudas, que hay una sola cosa que hará que esto sea correcto para mí.
Haré pagar a Jonathon Townsend por lo que me hizo.


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Mensaje por A L I S O N el Lun 24 Jun - 21:43

Omg, esto está súper fuerte.

Gracias por los capítulos rangos


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Mensaje por FernandaGnzlz el Lun 24 Jun - 22:43

Gracias por tomarse el tiempo y subir los capitulos
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Mensaje por Maga el Lun 24 Jun - 22:54

Diooosss que horrible. Que le pasó? como llegó a ese lugar?
En verdad esos malditos tienen que pagar.


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Mensaje por Maga el Lun 24 Jun - 23:05

Capi 1
Ella olvidó como le pasó todo? será que la drogaron? También querría matar a ese bastardo, espero que lo logre.


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Mensaje por Yani el Lun 24 Jun - 23:14

Siiii!!!! El tipo tiene que pagar, junto con los otros!


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Mensaje por beth el Mar 25 Jun - 12:35

Gracias por lo capitulos!
Madre mía que fuerte!
Pero los recuerdos se quedaron....
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Mensaje por Yani el Mar 25 Jun - 14:36

@Maga escribió:Capi 1
Ella olvidó como le pasó todo? será que la drogaron? También querría matar a ese bastardo, espero que lo logre.

Le dieron una droga y ellos están seguros que al otro día no recordaría nada pero no les funcionó...


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Mensaje por berny_girl el Mar 25 Jun - 16:57

CAPITULO 2

Beck
Volteo de pantalla en pantalla, navegando por el nuevo sitio beta de The Sugar Bowl. Mis programadores han estado trabajando sin parar durante los últimos seis meses para lanzar esta nueva plataforma que proporciona un mejor motor de búsqueda, una interfaz de comunicación más amplia y la capacidad de chat de video entre los Sugar Daddies y las Sugar Babies. Por supuesto, también tuvimos que programar algún tipo de garantía de calidad en el plug-in de video para asegurar que los chats sean limpios y no pornográficos.
Ese es el problema cuando eres dueño de una compañía que empareja hombres y mujeres para una relación que se supone no se basa en sexo, pero es más seguro. Claro… hay algún Sugar Daddy que es probablemente demasiado viejo para ponerse duro pero aun así quiere a la chica bonita de su brazo, y estoy seguro en esas pocas circunstancias, es puramente platónico.
Pero en su mayor parte, los Sugar Daddies no solo quieren la chica bonita en su brazo, la quieren sobre sus espaldas en sus camas, o encorvadas sobre sus regazos en la parte trasera de sus limosinas chupándoles la polla.
Eso es realmente para lo que pagan los Sugar Daddies.
Lo sé.
JT lo sabe.
El mundo lo sabe.
Simplemente nos aseguramos de que ningún dinero cambie de manos por la expectativa de sexo, y evitamos cualquier problema con la ley. Esto fue algo que pasamos meses analizando con el equipo legal antes de incluso poner el capital de riesgo utilizado en la construcción del negocio. De ninguna manera JT estaba a punto de hundir millones a una empresa que podría colapsar con acusaciones criminales.
El teléfono de mi escritorio zumba y la voz de mi secretaria viene del altavoz. —Beck… hay una joven dama aquí para verte. No tiene una cita.
—¿Qué quiere? —pregunto mientras saco la pantalla de chat beta y escribo un mensaje de prueba a uno de mis programadores.
Mierda, extraño hacer programación real. Es mi bebé original ante mis ojos. Claro, se ha transformado en algo mucho mejor, pero es toda mi visión. Mientras mis dedos ya no teclean la secuencia de codificación, todavía estoy activamente involucrado en el diseño, la teoría, y las pruebas. Es solo que ahora, un piso abajo en nuestras oficinas de San Francisco, eso es hecho por un equipo de jóvenes programadores directamente de Stanford, MIT u otra escuela igualmente prestigiosa.
—Es una Baby —dice Linda en voz baja, su voz llena de afecto de abuela. Llama todas las Sugar Babies solo Baby—. Creo que tienes que reunirte con ella.
Cristo. No necesito esta mierda otra vez. Lo escucho en la voz de Linda. Sé exactamente por qué hay un Baby aquí y ni siquiera necesito hablar con ella para saber que estaré dando una visita muy enfadada a JT pronto.
—Envíala —digo, mientras cierro la sesión del programa beta y me levanto del escritorio.
La puerta de mi oficina se abre y Linda acompaña a la joven. Exactamente el tipo de JT. Rubia, construida y de apariencia inocente. A pesar de que todas nuestras Sugar Babies tienen dieciocho años o más, esta chica parece que podría pasar por quince años, lo que es otra cosa que JT busca en sus adquisiciones.
De adelanto, extendió la mano. —Soy Beckett North, pero todo el mundo me llama Beck.
Sus ojos son temerosos y puedo ver el indicio de un moretón en la base de su garganta. Mi estómago se retuerce mientras acepto su mano. Es suave, delicada y débil en mi agarre. Ella es servil, simplemente en la forma en que le gusta a JT.
—Jenny Warlick —dice suavemente. Mis ojos pasan de la chica a Linda, quien me da una triste mirada, sale de mi oficina, y cierra la puerta.
Suelto su mano y hago un movimiento para que se siente en el sofá. Mi oficina es tan grande que ofrece un amplio espacio para mi escritorio en forma de U que tiene cuatro monitores de computadora, una pequeña mesa con cuatro sillas, y una zona de descanso con un sofá y dos suntuosas sillas. Una barra de licores está construida en una pared, pero no le ofrezco una bebida que sea agua o soda. Ella declina.
Jenny toma asiento en el sofá y me siento en una silla enfrente con una mesa café baja entre nosotros.
—Así que, dime que está mal —digo después de instalarnos.
●●●
Estoy tan jodidamente cabreado con JT que mis manos están temblando. Hago mi camino por el largo pasillo que separa nuestras oficinas y prácticamente ladro a su secretaria cuando llego a su escritorio. —¿Esta adentro?
—Sí, pero no quiere ser moles…
La ignoro, abro la puerta de la oficina de JT tan fuerte que golpea contra la pared interior como un trueno. Lo encuentro sobre su escritorio, esnifando una línea de coca.
—Malditamente típico —gruño mientras cierro la puerta de golpe detrás de mí, lo que probablemente solo asegura que su secretaria ahora tenga presionada la oreja contra la puerta.
Su cabeza se eleva lentamente y toma una profunda inhalación, sus ojos inyectados de sangre y acuosos.
Pupilas dilatadas.
—Eres un maldito imbécil —grito, acercándome a su escritorio—. ¿Estás jodidamente drogándote en tu oficina?
—Relájate —dice con una sonrisa, pasando un dedo bajo su nariz para limpiar el residuo—. Es solo un subidón. Tuve una noche larga anoche.
—Con Jenny Warlick —resoplo—. Ella acaba de salir de mi oficina.
—¿Quién? —pregunta tontamente, y tengo que reprimirme físicamente de golpearlo.
—La chica que follaste anoche. Amarrada a tu cama. Hay jodidos moretones en su cuello, imbécil, y está asustada.
JT se encoge de hombros y dice—: Huh. Realmente no recuerdo.
—Debido a que probablemente estabas muy drogado —disparo de regreso.
—Probablemente —dice con despreocupado aplomo—. Pero relájate… dejaré algo de dinero en su cuenta. Es todo lo que esas chicas quieren.
—No puedes darle dinero por sexo, idiota. —Mis dedos se curvan en puños y puedo sentir mi sangre martillando tan fuerte que el pulso en mi cuello está golpeando—. Y tienes suerte que no esté gritando violación.
—No fue violada —dice JT mientras se echa hacia atrás en su silla y pone sus manos detrás de la cabeza—. Voluntariamente me dejó atarla. Demonios, ella se acercó. Todas quieren un trozo del rey Daddy.
—Pensé que no recordabas —grito, pero es inútil.
Él recuerda lo suficiente, probablemente más porque de noche es su modus operandi. E insinúo la palabra violación a JT, solamente quería intentar asustarlo. Jenny ni siquiera me insinuó eso, e incluso confirmó lo que él acaba de decir. Le permitió atarla, pero estaba asustada porque se puso más rudo de lo que había esperado. Le dijo a Jenny anoche que la quería volver a verla, pero ella no quiere ser parte de eso y vino a mí porque está preocupada que vaya a dañar su estatus como Sugar Baby con la compañía. Yo, por supuesto, le aseguré que no lo haría y que JT no esperaría nada más de ella.
Joder, pero él se ha salido de control en estos últimos meses desde que los medios de comunicación comenzaron a informar sobre nuestro negocio. A él le encanta ser el centro de atención y el estrellato. Ama la interminable corriente de coños en su cama y las personas inclinándose sobre su grandeza.
Siempre buscando la siguiente gran carrera. La emoción que hará ese último orgasmo palidecer en comparación. Está usando drogas y tomando estúpidas decisiones de negocios, y Jenny no es la primera que viene a mí que ha sido maltratada por JT. Mi respeto por él está casi destruido y simplemente no está en mí continuar así, a pesar de mi vínculo con él.
—Quiero comprar tu parte —digo con calma, nivelando mi voz.
Eso llama su atención y la sonrisa presumida se desliza de su rostro. Resopla profundamente y se reclina en su silla. —Absolutamente no.
—Esto no está funcionando —digo—. Hemos hablado sobre cómo queremos dirigir este negocio.
—Mi negocio —dice con calma.
—No… es nuestro negocio. Es cincuenta y cincuenta.
—Suministré la puesta en marcha y capital…
—Suministré el producto. Sin mis habilidades, The sugar Bowl, no habría llegado a su existencia. Y no voy a discutir con tu arrogante culo. Tenemos los papeles de la asociación para probar mi patrimonio, así que repito… quiero comprar tu parte. Podemos conseguir un trío de tasadores para valuar The Sugar Bowl. Tú eliges uno, yo elegiré uno, y ellos elegirán uno independiente. Llegando al precio justo, y te pagaré. Puedes caminar e ir a empezar otro negocio si quieres.
O simplemente vive de los intereses ganados y jode tu camino a través del mundo, pienso para mí mismo, porque JT está acabado. Mi amigo, de la infancia y más allá, es solo una pálida sombra. Mi lazo con él es más profundo de lo que cualquiera puede comenzar a imaginar. Más profundo de lo que JT podría incluso imaginar, y sin embargo siento todo desvaneciéndose. El suave e inteligente hombre de negocios que conocí y con el que me asocié hace tres años se ha ido. No queda un fragmento del hombre que hubiera respetado, aunque nunca realmente lo admiré. A menudo es una especie de idiota.
—No lo haré —dice con firmeza, y suspiro de frustración.
—Puedo forzar una compra —amenazo.
—Adelante —dice—. Conoces nuestro acuerdo, está lleno de clausulas protegiéndome. Nunca vas a conseguir la compañía, pero te digo que… si quieres salir, compraré tú salida. Programadores como tú son a centavo la docena.
Aprieto los dientes tan fuerte, que temo haberlos agrietado. JT gira su silla de regreso a su escritorio y procede a cortar otra línea. He sido despedido.
—¿Qué pasa contigo, hombre? — preguntó en voz baja, buscando un indicio de lo bueno dentro de él.
Su cabeza se alza de golpe y él parpadea con los ojos inyectados de sangre. —¿Qué quieres decir?
—Me refiero a, ¿qué mierda te pasó? Eras un brillante hombre de negocios, el mundo era tu ostra. Ahora estas de fiesta con una terrible muchedumbre, asustando a mujeres, y tomando mediocres decisiones financieras. Estas en un espiral, JT, y estas llevándote todo contigo.
Me mira fijamente un momento, tomando la dura expresión de mi mandíbula, la preocupación en mis ojos… la derrota en mis hombros. Sus propios ojos se suavizan, relajando la fina línea y dándole una apariencia más juvenil. Casi como el viejo JT.
—Escucha —dice en un tono conciliador mientras se levanta de su escritorio. Camina, poniendo un brazo sobre mi hombro—. Somos como hermanos. Amigos para toda la vida. Aprecio tu preocupación, pero tengo las cosas bajo control. Lo juro.
Verdades y mentiras.
Sí, somos como hermanos y en realidad somos hermanos de fraternidad. Éramos amigos incluso antes de eso, habiendo asistido a la misma escuela preparatoria. Nuestras familias están entrelazadas por el dinero y estatus social. En cuanto a ser amigos de toda la vida, no estoy seguro sobre eso. Es mentira que él tiene las cosas bajo control, pero me callaré. No hago bien al discutir con él.
No, creo que mi próxima conversación tiene que ser con un abogado para averiguar si hay una manera para mí de salir de este desastre y cortar limpio a JT de mi vida. Creo que es hora de dejarlo.
Con The Sugar Bowl sólidamente exclusivamente en mi poder.


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Mensaje por beth el Mar 25 Jun - 18:03

Gracias por subir los capitulos, que rapidez hermana! Lectura #4 Sugar Daddy - Sawyer Bennett 115428551
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Mensaje por berny_girl el Mar 25 Jun - 20:32

CAPITULO 3

Sela
Me miro al espejo, aún sorprendida con mi nueva apariencia.
Hace seis meses, retiré cada pieza de metal en mi rostro y oídos, excepto un agujero en cada lóbulo, ahora luciendo pequeños aros de oro. Tengo suerte que todo haya cerrado bien con cicatrices apenas perceptibles. Corté lazos con Mark, haciendo mi vida más solitaria de lo normal, me metí a un gimnasio, gasté mi precioso dinero en un entrenador, y me deshice de veinte libras que aparentemente estaban pegadas en la parte baja de mi estómago, culo y caderas. Gasté incluso más precioso dinero pintándome el cabello rubio dorado con un rico castaño oscuro, cejas también, y ahora mis ojos azules crepitan como orbes eléctricos. Las pecas a través de mi nariz y mejillas también destacan contra el cabello oscuro, y encuentro que me gusta la apariencia. Soy como una versión ligeramente más joven de Jennifer Garner pero sin el flequillo.
Inocente y fresca. Dos palabras que nunca deberían ser usadas para describir la oscura y dañada mujer en la que me he convertido.
Mi último paso en la transformación incluye depilación con cera completa, porque no quiero vellos púbicos rubios delatando mi disfraz. Fue doloroso pero necesario, me encontraba en una posición de tomar mi disfraz así de lejos.
Estoy lista.
Me lavo las manos y me miro en el espejo del baño.
—Puedes hacer esto —murmuro para mí, recordando el momento hace diez años mirándome en un espejo justo antes de cortarme—. Puedes hacer esto, Sela.
Infiltrarse.
Asesinar.
Repetir.

Es un plan simple, en realidad.
Doy una rápida revisión a mi maquillaje y lo considero perfecto. Tenía que tener a alguien me enseñara, porque nunca había usado esta basura. Nunca me preocupé por mi apariencia o atrapar la atención de un hombre.
Hasta ahora.
Ahora estoy lista para salir y entrar al salón de baile del Hotel Four Seasons y ponerme en exhibición. Mi cabello oscuro cae en brillantes ondas sobre mis hombros desnudos, mi diminuto vestido y ridículos tacones en los que pasé semanas practicando, y una actitud sexi también practicada, todo con la esperanza de captar el ojo de Jonathon Townsend.
Hace seis meses, vomité sobre la alfombra de mi sala.
En cuestión de minutos, desarrollé un plan por justicia.
Me tomó mucho tiempo llegar aquí, pero ahora, es el primer día del resto de mi nueva vida. Es donde voy a hacer las cosas bien para la podre Sela Halstead.
Voy a hacerlo sufrir y después voy a terminarlo.
Mi nefasto plan es bastante fácil, al menos a mi modo de pensar que sin duda podría ser coloreado por una sobreabundancia de rabia y una abrumadora necesidad de retribución. Después de solo unas horas de investigación en internet, tenía todo lo que necesitaba acerca de mi violador.
Jonathon Townsend, de treinta y dos años, asistió a la preparatoria Hillcrest. Licenciatura y MBA de Stanford.
Rico por nacimiento. Estropeado por las circunstancias.
Lanzó The Sugar Bowl hace tres años y ganó millones y millones.
Playboy. Soltero. Violador.
Eso es lo básico, y lo encontré hilarantemente irónico que su propio negocio va a ser mi camino para llegar a él. Mi investigación sobre The Sugar Bowl fue fastidiosa y había docenas de artículos sobre ello. CNN incluso hizo un documental sobre la revolucionaria plataforma.
Muy brillante, en realidad.
Los Sugar Daddies son hombres ricos, por lo general en sus cincuenta y sesenta, que buscan recuperar su juventud al salir con mujeres mucho más jóvenes. Mujeres hermosas. Ahora, hay algunos Sugar Daddies jóvenes, pero son pocos y distantes y dispersos, y obviamente en alta demanda. Me preguntaba por qué la gran mayoría de los Sugar Daddies eran lo suficientemente mayores para ser abuelos, pero de acuerdo con el video de CNN, la mayoría de los hombres ricos en sus treinta y cuarenta años están probando la vida familiar con lindas esposas suburbanas y una multitud de hijos. Por lo general no es hasta el divorcio y la resultante grasa en el vientre que comienzan a luchar por demostrar su virilidad. Estadísticamente hablando, eso ocurre más a menudo en hombres en sus cuarenta después de que los hijos han crecido y la esposa renunciado.
The Sugar Bowl hace todo fácil para estos pobres e ignorados hombres, proporcionando una base de datos de dispuestas Sugar Babies.
Las Sugar Babies son mujeres jóvenes, generalmente entre dieciocho y veintiséis años, aunque algunas pueden ser un poco más grandes. CNN dice que la edad promedio en realidad es de veintidós, y eso es debido a que la mayoría de las Sugar Babies se unen como un medio para obtener el pago de la cuota de la universidad. A los veintiséis, estoy estirando al límite exterior del rango normal, pero mi rostro es muy joven y podría pasar por veinte si quisiera.
Mientras que la mayoría de las Sugarships, que es una combinación de “azúcar” y “relaciones”, se forman a través de presentaciones facilitadas a través de la base de datos en la red, al igual que algunos sitios populares de citas, The Sugar Bowl, también organiza fiestas regionales donde los Daddies y las Babies pueden mezclarse, socializar y tener tiempo cara a cara para ver si hay algún vínculo en común.
¿Cómo es la típica “sugarship”?
Bueno, en realidad hay un contrato escrito. Un acuerdo firmado, todas las expectativas son establecidas. El Sugar Daddy claramente define lo que quiere de su Baby. Eso podría ser una compañera en vivo o alguien con quien viajar. Podría ser tan simple como una cita a una cena semanal. A cambio, el Daddy promete ciertas cosas a la Baby. Podría ser dinero, gastos de matrícula, un auto, joyería costosa, lo que sea.
En pocas palabras: el Daddy paga por la Baby.
Una cosa que nunca encontrarás en el acuerdo es una expectativa de tener sexo. De hecho, después de unirme a The Sugar Bowl hace dos semanas, fue interesante leer su acuerdo en línea y encontrar que en realidad tiene una cláusula que “prohíbe específicamente la discusión y/o acuerdo sobre actos sexuales a cambio de compensación monetaria y/o regalos”.
Impecable en su fachada, pero como CNN mostró durante el documental, el sexo se implica más a menudo que no. Numerosas Sugar Babies fueron entrevistadas. La mayoría estaban muy contentas con sus experiencias, habiendo salido de la universidad libre de deudas. La mayoría admitió que el sexo era un hecho y no se disculparon por tener sus gastos pagados a cambio de un poco de rollo entre sábanas.
Me parece asqueroso y repulsivo, y sin embrago… aquí estoy. Lista para asistir al Sugar Bowl Mixer en San Francisco, y tengo buena información de la secretaria de Jonathon Townsend, Karla Gould, que va a estar allí. No estoy ni un poco avergonzada de haber investigado y focalizado un cómplice involuntario en mis planes. Aprendí que tiene treinta y tres, es divorciada, madre soltera de tres, y desesperada por amigos. En última instancia la aceché, buscando amistades después de una “reunión casual” en su cafetería favorita. Eso ocurrió hace dos meses, y jugué mi pobre mala suerte de estudiante universitaria tratando de pagar por su título de grado, lo que me llevó a Karla sugiriéndome The Sugar Bowl. Si bien ella es demasiado vieja y gorda como para ser una comercializable Baby, no tuvo ningún problema con instarme en esa dirección, y yo hice un gran trabajo de actuación de sorpresa hacia la sugerencia, ligeramente dudosa pero igualmente intrigada.
Karla era una buena fuente interna, e incluso una vez que la encontré en su oficina para almorzar y eché un vistazo dentro de la oficina vacía del gran Jonathon Towsend. Casi me estremecí de éxtasis mientras imaginaba apuñalando con un abridor de cartas su ojo y su cerebro mientras él se sentaba en su escritorio y calculaba sus millones.
Mi plan es simple, y como tal, implicará mucha suerte.
Voy a tratar de atrapar la atención de Jonathon Toesend esta noche. Es bien sabido que prefiere las rubias, pero también es bien conocido que prefiere las tetas grandes, y tengo un par de esas. Mi cabello rubio no es una opción, porque no quiero que me reconozca.
No creo que lo haga, porque he aprendido en mi investigación que es un egomaníaco. También aprendí que folla a un montón de rubias y tengo que imaginar todos nuestros rostros mezclándose. Aunque no puedo estar segura, apuesto su arrogancia y el hecho de que probablemente ha conseguido olvidarse de mí incluso antes de que el semen en mi cabello se secara esa noche.
Chispas, espuma y burbujas de rabia bajan en mi intestino mientras pienso en ello.
Infiltrarse.
Asesinar.
Repetir.
Mantén tu ojo en el premio, Sela.

Infíltrate… consigue la atención de Towsend esta noche. Haz que le gustes. Haz que te lleve a su casa. Que revele el nombre de los otros dos violadores, no debería ser un problema provocarlo dado el arma en mi bolso.
Asesinar… bastante fácil. Una bala entre los ojos.
Repetir… encontrar a los otros dos y acecharlos. Balas entre sus ojos también.
Me miro fijamente en el espejo un rato más, contemplando mi maquillaje ahumado, los gruesos y brillantes labios, es escote a simple vista. Sé que lo que estoy haciendo es grande, probablemente no es el más hermético de los planes, pero no puedo evitarlo. Tengo la rabia y el odio al volante. Incluso si me atrapan y paso el resto de mi vida en la cárcel, será mejor que vivir conmigo misma y no haber hecho nada.
Cuidado, Señor Townsed. Su tiempo casi termina.


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Mensaje por Maga el Mar 25 Jun - 22:30

Ese JT es un psicopata este Beck tiene que cuidarse de él. 
Sela se cambio totalmente. En verdad espero que pueda vengarse pero no creo que vaya a ser así tan facil.


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Mensaje por Yani el Mar 25 Jun - 22:52

Bueno, ya imagino a JT incriminando a Beck como uno de los otros dos violadores, espero que él no sea uno de ellos...


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Mensaje por Maria-D el Miér 26 Jun - 7:15

sunny   Muchas gracias.


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Mensaje por beth el Jue 27 Jun - 21:15

Gracias!
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Mensaje por FernandaGnzlz el Jue 27 Jun - 22:39

gracias
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Mensaje por FernandaGnzlz el Jue 27 Jun - 22:40

gracias por su tiempo en subirlos, omg q fuerte
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Mensaje por berny_girl el Jue 27 Jun - 23:05

CAPITULO 4

Beck
Por mucho que me burle del exceso de Babies disponibles para JT, tengo que admitir, es una de las ventajas de ser el propietario. Mientras que la misión de The Sugar Bowl es ayudar a facilitar relaciones significativas y de compañerismo, o sugarships como algunos monstruos en el departamento de publicidad los ha llamado, tienden a escoger del ansioso inventario para el rollo de una noche.
Puedo ser más rico que dios en este momento de mi vida, pero no tengo ningún deseo por pagar por alguna cariñosa colegiala para ir a mi dormitorio solo para tener la seguridad de alguien jugando con mis bolas cada noche. En su lugar, descubrí que la mayoría de estas mujeres están tan hambrientas en su búsqueda de logros que pondrán sus ojos en los peces gordos y fijarán todas sus esperanzas en solo un disparo hacia ellos.
Tienen un motivo ulterior y no lo sostengo contra ellas. Las Sugar Babies son hermosas, inteligentes y calculadoras. La mayoría serían enormes empresarias. Pero tienen intenciones ocultas, y yo también. Están buscando una ganancia inesperada en forma de dinero, y tal vez una conexión duradera. Puedo ser dueño de la compañía que hace esto posible para ellas, pero de ninguna manera voy a ser un Sugar Daddy. No tengo necesidad de relaciones, y aunque respeto a las mujeres, incluso a las que son
indiferentes a mi deseo del rollo de una noche, no puedo ver ese cambio en un futuro próximo.
Así que sí, aprovecho esta maldita y espectacular ventaja del Sugar Bowl. Conseguir una follada caliente como el infierno sin ataduras, y la mejor parte es que al final de la noche, puedo escapar de cualquier lugar que ocupemos… hotel, baño público, la parte trasera de mi limusina… y no tener
que mirar los estrellados ojos en la mañana esperando espabilarme y ofrecer matrimonio a la joven belleza en mi cama.
Porque enfrentémoslo… eso es lo que las Sugar Babies quieren. Si bien sus objetivos inmediatos podrían ser la estabilidad y el beneficio financiero, todas tienen la misma perspectiva a largo plazo. Cada una está esperando atrapar a un hombre rico que las mantendrá nadando en joyas y pieles para
siempre.
Y bien por ellas. Usa lo que tienes, chica, y trabaja duro. Simplemente no pongas esa mierda en mi camino, no voy a renunciar a mi independencia por compromiso.
Mi miraba vaga por el salón de baile. Las mezclas del Sugar Bowl son opulentas y llamativas, dando a las Babies un sabor del hedonismo que les espera. Caviar y champaña. Trajes de mil dólares. Relojes que cuestan más que autos. Lo toman todo inocentemente con los ojos abiertos, y separan las
piernas un poco más para que un Daddy las note.
Lo he visto antes.
Ver lo que sucede ahora en este cuarto mientras las mujeres coquetean, chupan sus labios inferiores, y bajan sus vestidos un poco más para exponer sus escotes. La habitación está llena de lujuria por hombres que no ven nada más que orgasmos en su futuro inmediato después de haber pasado
tanto tiempo sin uno. Las chicas ven signos de dólar. Es una relación mutuamente beneficiosa.
Tomando un sorbo de mi bebida mientras estoy de pie en el bar, miro a mi izquierda. Varias parejas están sentadas en taburetes, bebiendo cócteles y charlando. Al final se sienta una mujer que es sorprendentemente encantadora. Su espalda esta hacia la barra, el taburete gira para que ella
enfrente la multitud. Un reluciente vestido plateado abraza sus curvas, me reclino en la barra así puedo conseguir una mejor mirada a los tacones con cintas plateadas enrollándose alrededor de sus pantorrillas.
Regresando mi cuerpo a su posición normal, echo otro vistazo a su rostro. Esta de perfil hacia mí, pero tiene magníficos rasgos y suaves curvas. Nariz recta, pómulos altos y llenos e hinchados labios. Cabello castaño oscuro, y me pregunto de qué color son sus ojos, pero no puedo verlos desde
aquí.
Parece mirar fijamente algo así que giro la cabeza y sigo su línea de visión a través de la habitación.
Ahhh… allí esta.
Está mirando fijamente a JT de pie con tres mujeres su alrededor, todas compitiendo por su atención. Miro de vuelta a la morena sentada en el bar y encuentro su mirada un poco desconcertante. No es hambrienta o determinada; no de la forma en que he visto a las mujeres mirarme a mí y a mi compañero antes. En su lugar, luce un poco enojada.
Extraño.
Una antigua Baby celosa, ¿tal vez?
Empiezo a sacarla de mi mente porque es una complicación que no necesito, pero justo cuando comienzo a alejarme, se levanta del taburete, cuadra los hombros, y comienza a cruzar la habitación hacia JT.
Tiene un sexi caminar como el infierno, llena de confianza mientras sus caderas se balancean. Sus pechos no están sujetos por un sostén bajo el reluciente vestido y se balancean en toda su gloria. Lo que no me encantaría hacer con un par de tetas como esas, y una imagen me pasa por la cabeza.
Miro con interés para ver lo que pasa, porque mientras que no me guste la confrontación, no me importaría mirar a JT consiguiendo su merecido si eso es lo que está en mente de la morena. O tal vez una anticuada pelea entre ella y las rubias que podría implicar tirones de cabello y una patada errante a los bolas de JT. Lo merece tanto.
Maldito JT.
Tengo a mí abogado leyendo nuestro acuerdo de asociación, estudiando la jurisprudencia, tratando de averiguar si tengo una forma de forzarlo a salir, pero hasta ahora no se ve bien. Así que mis opciones van a ser mantener el rumbo y esperar que JT saque la cabeza del culo, o permitirle
cómprame y seguir adelante. Esa es una opción, pero no la mejor, ya tengo mucho amor propio invertido en este negocio. ¿Tengo la inteligencia para hacer un sacrificio de otra puesta en marcha? Demonios, sí. Pero no estoy listo para renunciar todavía porque eso podría ser mucho más, y además… tal vez JT está pasando por una fase. Tal vez se espabilará más temprano que tarde y esto será irrelevante.
Dios, espero que regrese a sus sentidos, porque JT y yo tenemos historia juntos. Profundos lazos que no quiero cortar si pueden ser mejorados. Aunque tal vez no le guste en este momento, todavía tengo la esperanza de que pueda ser retirado del borde. La morena llega al grupo de JT y miro mientras sus ojos se conectan con los de ella. Él baja la mirada, corre los ojos por todo su cuerpo, porque demonios… ¿quién no lo haría? Es despampanante.
Cuando sus ojos encuentran los de ella de nuevo, ella audazmente da un paso entre las dos rubias y le extiende la mano a él. Dado que no puedo escuchar nada debido a la charla de cerca de doscientas personas y suaves tensiones de algo de música Tecno. Puedo imaginar su intrépida presentación. Apuesto que se voz es muy profunda… llena de sexo.
JT inclina la cabeza hacia ella en un educado reconocimiento y libera su mano, volviendo su mirada hacia la rubia quien ahora está colgando de su brazo izquierdo. Hunde la cabeza en ella, y ella presiona los labios cerca de su oreja, estoy seguro, ofreciéndole hacer cualquier cosa sucia imaginable
que él desea, y sé que la morena no será mirada de nuevo.
No solo no tiene el color de cabello correcto, sino que se jodió cuando se acercó a JT. Le gustan sus mujeres dóciles y serviles. Su firme confianza, estoy apostando un firme apretón de manos, y el directo del rechazo. No es que él no la follara si no hubiera nada más disponible, pero en su mayor
parte… no es su tipo.
Ella, sin embargo, sí es mi tipo. Me gustan confiadas y decididas en la cama. Me gusta una buena pelea cuando el estado de ánimo se adapta a ambos, y la quiero gritándome vaya más duro porque quiere, no porque me gusta darlo. Me gusta que una mujer me mire directamente a los ojos
cuando está chupando mi polla, y apuesto a que ella haría eso.
La morena continúa mirando fijamente a JT, y noto con una pequeña sorpresa que sus dedos se curvaron en puños con fuerza. Tal vez lo golpee, puede que no sea tan bueno como una rápida patada en las bolas, pero todavía sería entretenido.
En su lugar, ella se vuelve del grupo y sus hombros caen en lo que yo consideraría una derrota. Su cabeza todavía se mantiene alta, y cuando pasa por mi camino, puedo ver el azul claro de sus ojos incluso a través de la tenue habitación.
Simple y jodidamente despampanante, y JT es un tonto por dejarla ir.
Pero su pérdida es mi ganancia, y me alejo de la barra para interceptarla.
Nos encontramos en medio del salón de baile, sus ojos se ensanchan en sorpresa mientras se da cuenta que estoy decidido a hablar con ella. Veo casi una sutil indirecta de un muro irguiéndose y sus hombros se contraen.
—No lo tomes personal —digo con una encantadora sonrisa mientras la tomo por el codo, guiándola al bar donde dejé mi bebida—. No le gustan las mujeres seguras. Amenazan su masculinidad y todo.
Ella da un resoplido impropio de una dama. —Me parece difícil de creer.
¡Sí! Una voz profunda que suena exactamente a sexo. Lo sabía.
—Pues, es verdad, lo conozco mejor que nadie en esta habitación —digo sinceramente cuando llegamos al bar y saco un taburete para ella—. Permíteme conseguirte un trago y te lo diré todo.
Ella se sienta, cruza una delicada pierna sobre la otra, y me mira directamente a la cara. —Así que… ¿vas a divulgar todos los sucios secretos de su compañero para mí, Señor North?
Ahhh… sabe quién soy.
—Solo Beck —respondo mientras le doy la mano. La toma y en lugar de estrecharla, la levanto hasta mis labios y presiono un susurro de un beso en sus nudillos—. ¿Sabes quién soy?
—El genio tecnológico de The Sugar Bowl —dice encogiéndose de hombros, no indicio de cálculos en sus ojos. En lugar de eso, dice—: Soy Sela Halstead, y esperaba tener un momento con el Señor Townsend para hablar acerca de The Sugar Bowl.
Mi estómago toca el fondo un poco, porque odio el engaño, y la observo astutamente. —No pareces una reportera.
Me da una ronca risa y con las yemas de los dedos me toca el antebrazo en confianza. —No. Soy una Sugar Baby, pero estoy escribiendo un documento en mi clase de psicología sobre la evolución sexual de la mente humana. Pensé que él tendría algunas perspectivas interesantes para compartir.
La tensión deja mis hombros y sonrío. —Bueno, estoy seguro de que yo podría proporcionar algo de la información que está buscando. Estoy bien en cuanto a la evolución sexual y mi mente es muy humana. —Ríe de nuevo y levanto la mano para llamar la atención del barman. La miro y le
pregunto—: ¿Qué bebes?
Me mira fijamente un momento, mastica el labio inferior como si estuviera plagada de indecisión. Sus ojos cruzan la habitación hacia JT y luego de regreso a mí antes finalmente decir—: —Lo que sea que estés sirviendo en tu lugar.


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Mensaje por Yani el Vie 28 Jun - 17:54

Gracias! Al final parece que tanta producción no le funcionó, JT la ignoró totalmente, veamos qué hace ahora...


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Mensaje por Maga el Vie 28 Jun - 19:12

Bueno yo de seguro que me pegaría un tiro al tipo delante de todo el mundo. Y Beck me gusta. veremos como se la pasan.


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Mensaje por berny_girl el Vie 28 Jun - 22:33

CAPITULO 5
Sale

Tengo que decirlo, las fotografías que he visto de Beck North no le hacen justicia.
En mi investigación de Jonathon Townsend, naturalmente leería sobre su amigo y socio de negocios, Beckett North. Mientras él elige mantenerse lejos de todo protagonismo en su mayoría, todavía hay abundante información biográfica para ser encontrada.
Asistió a la misma preparatoria que Townsend y también fue a Standford. Pero mientras JT continuó una Maestría en su alma mater, Beck se fue al este y obtuvo maestría en ciencias de la computación en el MIT. Ha sido aclamado por algunos como un genio certificado, mientras que otros se preguntaban por qué malgastó su talento al construir una plataforma basada en la Web que no era más que otro sitio de citas. En cualquier caso, mi investigación mostró lo suficiente como para que Beck North fuera el cerebro detrás de esta empresa, mientras JT era la cara bonita y rica que ponían en los carteles.
Excepto, en mi humilde opinión, Beck North es infinitamente más hermoso que Janthon Townsed, y eso no tiene nada que ver con mi prejuicio y odio hacia mi violador.
Beck North protagoniza la perfección en la fantasía de cada mujer. Alto, hombros anchos llenando su costoso traje a medida de tal manera que sabes que nació en una vida privilegiada. Sin embargo, sus ojos, que son más aguamarina que azul, tienen cierta cantidad de humildad en ellos. Mientras que la mirada de JT estaba llena de nada más que condescendencia y arrogancia, la de Beck es amable y encantadora.
No hay duda de que probablemente lucirá un corte de cabello de cuatrocientos dólares ya que su cabello castaño oscuro es corto en los lados, más largo en la parte superior con picos elegantemente desordenados empujados hacia arriba y lejos de su frente. Beck North rezumba sofisticación e inteligencia que le permitiría entrar a cualquier sala de juntas de Wall Street y llamar la atención. Este es un producto de su nacimiento, estado social, escuela élite y clasificación multimillonaria. En este sentido, él y JT son iguales.
Pero había una gran diferencia al leer sobre los dos cofundadores de The Sugar Bowl. La mayoría de los artículos y fotos de JT mostraron a un hombre que vivió la gran vida. Comía en los restaurantes más caros, tenía las vacaciones más lujosas y gastaba frívolamente su dinero en mierdas estúpidas como submarinos personales y asientos avanzados en la primera nave espacial personal hacia la luna.
A pesar de la educación casi idéntica y el estado social, Beck North es una historia completamente diferente. La mayoría de los artículos sobre él trataban sobre su trabajo filantrópico y caritativo, sus principales pasiones, incluyendo la igualdad de oportunidades educativas para los niños del centro de la cuidad y el trabajo de recuperación de desastres. Encontré numerosas fotos del él en ropas empapadas de sudor y barro mientras ayudaba a las víctimas de desastres en proceso de limpieza. Busca un huracán, un tornado, un tifón, un deslizamiento de tierra o un tsunami en el mundo y Beck North fue para ayudar a limpiar. Vi que una vez fue citado diciendo: “Siempre he sido un trabajador arduo, pero seamos sinceros. Me siento en un escritorio todo el día en el aire acondicionado. Es una buena manera de ensuciarme las manos y mantener mi ego bajo control”.
También había otra diferencia. Mientras que la mayoría de los artículos de JT lo mostraban con una hermosa belleza en su brazo en todos los eventos de celebridades a los que asistía, Beck nunca parecía salir con nadie. Siempre se dedicaba a los pocos eventos públicos a los que asistía, e incluso leí un artículo que decía que estaba demasiado ocupado con su carrera como para tener tiempo para una relación. No lo dijo con una conducta fría, sino simplemente de una manera realista que le decía que el amor era bajo en su lista de prioridades.
Entonces, lo que he leído sobre este hombre enigmático me facilita creer que, aunque la mayor parte de su vida está en salas de reuniones, debido a su encanto fácil y actitud sin ego, apuesto a que podrías tirar unos vaqueros y una playera en él y podría encajar fácilmente en un bar de mala muerte escuchando una banda grunge.
Fue fascinante leer sobre él. Aún más intrigante estar de cerca.
Pero no estoy interesada en él de ninguna manera que no sea en tratar de descubrir cómo puedo usarlo para alcanzar mis objetivos. Tengo claro que no iré a casa de Jonathon Townsend esta noche, ya que esa pequeña parte de mi plan que dependía de la suerte se fue al sur con prisa. Sabía que el plan era imprudente, algo ridículo, pero solo fue mi primer intento en JT. Nunca tuve la intención de rendirme si la primera vuelta no daba nada.
—Lo que sea que estés sirviendo en tu lugar— digo mientras mis ojos azules sostienen los suyos. Había descubierto lo suficiente en unos treinta segundos que le gusta el enfoque directo, a diferencia de su compañero.
Beck le da poco a la sorpresa. Posiblemente un momento de levantar las cejas sobre mi atrevida oferta, pero al instante sus ojos proyectan una intensidad apreciativa que le gusta mucho mi respuesta.
—Entonces, vámonos —dice mientras toma mi mano y me ayuda suavemente a salir del taburete.
Tomo una decisión y lo voy a hacer. JT fue un fracaso esta noche, efectivamente, me alejó en cuestión de segundos de mi presentación. Beck me confirmó lo que imaginé en esos momentos despectivos. Jonathon Townsend está intimidado por las mujeres confiadas. Calculé mal eso, pensando que la emoción para él era llevar a una mujer como esa. Quiero decir, ¿no es por eso que los violadores violan? ¿Por el control, la dominación y para compensar todos sus problemas con mamá?
Por lo tanto, en el minuto en que Beck North me confirmó la razón por la que fui rechazada esta noche, me di cuenta de que a menos que esté dispuesta a sacar mi arma aquí mismo, ahora mismo y asesinar a Townsend con unos cien testigos, necesito dar un paso atrás y recalcular. Calcular una forma diferente de hacerlo.
Además, no puedo entrar para matar rápido. Primero necesito información de él, lo que significa que tenga para acercarme a él.
Y tal vez Beck North es exactamente lo que necesito. Tal vez una relación con él me acercará a JT, pero no tan cerca como a la exposición al riesgo. Tal vez incluso podría trabajar en algo que sea menos complicado que el plan de “bala entre los ojos”, lo que hace que mi estómago gire un poco. No soy buena con la sangre.
Tal vez veneno.
Eso es mucho más sigiloso y algo que realmente había considerado. Tal vez pueda acercarme a Townsend a través de Beck y luego envenenar a JT en el momento oportuno. Por supuesto, eso significaría que tendría que renunciar a mi búsqueda de la identidad de mis otros violadores, por lo que podría no funcionar después de todo. Además… he estado esperando la gratificación instantánea de ver como el miedo aplasta a JT cuando lleve la pistola sobre su cabeza y luego escucharlo suplicar por su vida. No conseguiré eso con la opción del envenenamiento, pero tengo muchas más posibilidades de salirme con la mía de ese modo.
Esto tomará un poco más de pensamiento.
Tal vez tener a Beck interviniendo es un regalo del cielo. Tal vez es una señal para mí que necesito dar un paso atrás, enfriarme un poco y avanzar con un plan menos temerario e impulsado por la emoción. Debería ser un poco más calculadora y renunciar a la satisfacción que obtendría de los cerebros que salen de su cráneo.
Sí… el magnífico cofundador de The Sugar Bowl probablemente sea lo que necesito.
Me condujo fuera del salón de baile con una mano suave en el codo. Beck no habla mucho, ¿por qué lo haría? Mi oferta fue clara y no para tomar una copa.
Cuando llegamos a los ascensores, presiona el botón y simplemente dice—: Reservé una habitación aquí esta noche.
—Eso es conveniente —digo con una sonrisa.
Es una risa fácil y una que puedo dar sin reparos.
Si crees que debería estar sintiéndome insegura o extraña ante la perspectiva de tener relaciones sexuales con un completo desconocido al que acabo de conocer, estarías equivocado, porque no hay nada que no haría para llevar a cabo mis planes.
Infiltrarse.
Asesinato.
Repetir.

Nunca me verán disuadida de mi venganza, y Beck North, con su buena apariencia y su encanto inteligente, no va a ser una tarea para mí en absoluto.
La puerta del ascensor se abre y la mano cae de mi codo y toma la mía, entrelazando sus dedos con los míos. Es un acto íntimo y mi primera reacción es alejarme porque la intimidad no tiene lugar dentro de mi marco de engaño. Necesito mantenerme fría y distante, mi mente enfocada en mi objetivo.
Y, sin embargo, su cálida mano en la mía envía un pequeño pulso de seguridad.
¿Casi como si tuviera un compañero de crimen?
¿O tal vez es solo una sensación de estar enraizado en este momento?
Enfrentémoslo, no hace cinco minutos, mi plan era terminar esta noche con un asesinato. Ahora parece que va a terminar en sexo con un hombre muy guapo y un cambio en mi agenda.
●●●
Tan pronto como la puerta se cierra y Beck golpea el botón del treceavo piso, se acerca a mí. Con una mano aun sosteniendo la mía, y la otra levanta mi barbilla para asegurarse de mirarnos a los ojos, me dice—: No soy un Sugar Daddy, como ya sabes.
Parpadeo con sorpresa, mi mente girando con las implicaciones. —¿Qué quieres decir?
Su voz es suave pero firme. —Quiero decir que mientras soy uno de los dueños de The Sugar Bowl y mientras tú eres una Sugar Baby. Yo no soy un Sugar Daddy. No estoy buscando comprometer mi tiempo en una mujer, o mis recursos en cualquier mujer. Así que, si subes conmigo ahora con las expectativas que resultará en un contrato lucrativo, tendré que decepcionarte.
Bueno, mierda.
De alguna manera estaba segura de que esa era una posibilidad definitiva. Quiero decir, el objetivo de este Mixer es conectar y formar relaciones. Supuse que era por eso que Beck estaba aquí. Pensé que estaba implícito cuando se me acercó Quiero decir, no pensé que fuera un hecho que ocurriría, pero pensé que tal vez una noche de sexo salvaje y extraño lo haría inclinarse a querer mantenerme por un tiempo. Incluso si fuese por un período corto como un mes. Eso ciertamente me habría dado el tiempo para idear un nuevo plan para matar a JT.
—¿Quieres que te lleve de vuelta? —murmura Beck, y parpadeo de nuevo, tratando de meter la cabeza en el juego. El ascensor se detiene y las puertas se abren.
Es hora de otra decisión y sigo mi instinto. Ya he descubierto que a Beck le gusta el desafío, así que voy a ir con eso.
—No vine aquí con la esperanza de encontrar un Sugar Daddy —digo con sinceridad. Porque no es así. Vine a matar a JT.
Y luego le digo otra verdad, porque cuando decidí que convertirme en Sugar Baby iba a ser mi cubierta, entré y comencé a hablar con varios hombres por si alguien sospechaba de mí. —Realmente vine a tratar de conocer al señor Townsend para mi trabajo. De hecho, estoy en conversaciones con un potencial Sugar Daddy en Santa Clara y esperamos encontrarnos pronto. Está buscando un compromiso a largo plazo, y estoy buscando algo lo suficientemente estable como para llevarme a través de mi maestría.
Esto lo sorprende y su mano cae de mi rostro. —Entonces, ¿Por qué vienes a mí habitación conmigo?
—Porque hasta que entre en un “sugarship”, lo cual es un nombre estúpido, por cierto, soy una persona libre. Y disfruto mucho del sexo. Aún más con un hombre inteligente, ingenioso y hermoso. ¿Entonces por qué no?
Bueno, eso era una mentira sobre la parte de disfrutar el sexo. Mis violadores se aseguraron de que nunca me sienta cómoda con el acto sexual, y por eso solo lo veo como una función necesaria con otro propósito para mí.
Los labios de Beck se curvan y sus ojos se arrugan en silenciosa diversión. —Me gusta mucho esa respuesta, señorita Halstead.
—Bien —digo con un guiño, un poco sorprendida de lo bien que estoy haciendo mi acto de seductora segura—. Entonces empecemos.
Su mano toma la mía otra vez y salimos del ascensor. Su habitación está al final del pasillo y cuando entramos, veo por qué. Es una suite de esquina con vistas panorámicas del Puente Golden Gate y un balcón al aire libre.
—¿Quieres un trago? —pregunta mientras suelta mi mano y afloja su corbata.
—No, estoy bien —digo mientras miro alrededor, dando unos pocos pasos hacia el balcón. Muebles elegantes, papel pintado de seda, muebles de estilo caro. Entonces así vive el 1 por ciento.
Bonito.
Las manos en mi cintura distraen mi atención y Beck se para detrás de mí. Mi ritmo cardiaco se acelera de inmediato, la mitad de mi cuerpo adopta una postura defensiva y la otra mitad se abre de par en par ante la leve posibilidad de algo emocionante con este hombre. El sexo es complicado para mí. Mi primera experiencia fue tan horrible que traté de suicidarme después.
Desde entonces, he tenido buenas y malas.
Algunos hombres no hacen más que empujar, gruñir y descargar. Eso no es tan malo y se acaba rápidamente.
Algunos hombres son mediocres. Hacen intentos por hacerme venir, pero nunca tienen éxito, y me he vuelto experta fingiendo el mejor orgasmo del mundo, acariciando sus egos muy bien.
Ninguno ha sido fantástico. Nadie ha hecho que se me debiliten las rodillas. Ni un solo hombre me ha inspirado a querer hacerlos llegar.
No significa que no los haya puesto de rodillas, solamente significa que nunca he encontrado a alguien a quien quisiera hacérselo.
Ningún hombre me ha hecho sentir una conexión con él más allá del acto sexual. Mi psiquiatra una vez me dijo que era porque no tenía conexión emocional cuando fui violada. De hecho, fue tan frío, brutal y sin que yo importara como ser humano, que me cuesta entender y aceptar la intimidad. No puedo reconciliar que el sexo y la bondad van de la mano.
Nunca en mi vida he experimentado un orgasmo mientras tuve relaciones sexuales con un hombre. Tenía muchos con mi vibrador, pero un hombre nunca me ha hecho venir, y no necesito que mi psiquiatra explique el razonamiento detrás de eso tampoco.
Para mí, el sexo solamente es un acto. Podría prescindir de eso, pero tampoco me importa tenerlo cuando se ajuste a mi agenda. En mis relaciones pasadas, que han sido pocas y distantes, tuve relaciones sexuales para hacer que la otra persona se sintiera bien. Más como una recompensa por tratarme decentemente, y también porque quizás no lo haya disfrutado mucho, al menos me hizo sentir normal y no como un bicho raro como normalmente lo hago.
Esta noche, el sexo con Beck mejorará mi agenda, así que estoy dentro.
La mano de Beck se levanta, aparta el cabello de mi cuello. Siento sus labios presionarse suavemente y un escalofrío me recorre mi espina dorsal. Los latidos de mi corazón aumentan y una oleada de adrenalina me inunda con vertiginosa repercusión.
Oh, guau… eso es nuevo.
Respiro hondo y trato de calmarme. Sus labios se presionan más fuerte contra mí, luego siento los dientes contra mi piel. Él los raspa suavemente sobre mí y un delicioso dolor se forma entre mis piernas.
Eso también es nuevo, y la sensación es tan desconcertante que me alejo de su abrazo para poder controlarme. Mi cuerpo nunca ha reaccionado de esa manera y francamente, me da mucho miedo, casi hasta el punto de considerar huir.
No puedo permitirme perder el control con este hombre, una perspectiva que es casi tan aterradora como mis recuerdos de mi decimosexto cumpleaños.
Mantén tus ojos en el premio, Sela.
Es imperativo que pase lo que pase esta noche, que oscile el mundo de Beck North a tal grado que quiera volver a verme. Necesito mantener mi pie en la puerta y eso significa que esta noche… No puedo contener nada. Tiene que ser mi mejor actuación de todos los tiempos.
Girando para enfrentar a Beck, inclino mis labios hacia arriba en una curva seductora y me acerco más a él. Mis manos van a su pecho, se deslizan hacia arriba y debajo de su saco, hasta sus hombros donde lo empujo. Cae y antes de que golpee, mis manos están trabajando con la hebilla de su cinturón.
También es una buena cosa, porque trabajar en cuero costoso y flexible a través de la hebilla de metal ayuda a calmar los temblores de mis manos. Saco el cinturón y lo aviento. Mis manos van inmediatamente al botón de sus pantalones, pero en el momento en que lo tiro, las manos de Beck están sobre las mías… deteniendo mi proceso.
Levanto mi mirada lentamente y los ojos de Beck chisporrotean de necesidad. Esto me gratifica, porque sé que tengo lo qué quiere y tengo el poder de engancharlo con eso. Presiono contra su agarre e intento tirar de la cremallera, pero retira mis manos.
—Disminuye la velocidad un poco —dice bruscamente mientras lo miro—. Tenemos toda la noche.
—Más razones para dejarme darte una mamada justo ahora —digo con una mirada astuta y extiendo mis manos nuevamente—. Quita tu ventaja.
—Me gusta mi ventaja —dice con un gruñido bajo—. Me gusta prepararme. Me gusta esperar hasta que sea un poco doloroso. También me gusta estar a cargo, por lo que esos bellos labios no se van a acercar a mi pene en este momento.
Esas palabras…
Tanto me atemorizan como me excitan. Y ese dolor entre mis piernas comienza a palpitar. Lo odio porque me está distrayendo.
Beck North me está sacando totalmente de mi juego y aún no nos hemos desnudado.


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