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Lectura Marzo 2018

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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Miér 28 Mar - 11:27

Capítulo Diez


Samantha no podía dejar de mirar fijamente la mandíbula fuertemente cerrada de Darius. Era incapaz de decir algo coherente después de su admisión, aturdida por lo que él no había querido admitir.
Affai. Compañera del corazón.



Emocionada pero asustada, no sabía que decir. Ella tenía problemas para explicar sus sentimientos por un hombre al que acababa de conocer. Pero la verdad no podía negarse. Le amaba. ¿Estaba realmente diciendo que también la amaba?
Deseó tener el valor para preguntárselo, pero aún no deseaba afrontar un nuevo rechazo. ¿Qué importaba que affai significara bien amada? Quizás él había perdido el control durante el sexo. A menudo los hombres decían cosas que no querían decir en los momentos de pasión.
¿Entonces, por que estaba él tan nervioso porque ella quería saber lo que significaba la maldita palabra?
Apartando la servilleta chamuscada, ella centró la atención en la comida. Darius no dijo nada y siguió comiendo también, paladeando la comida como si el mundo estuviera a punto de terminar.
El silencio se alargó. ¿Qué esperaba que dijera ella? ¿Qué le amaría con su último aliento? Apenas acababan de conocerse y tenía un plan de vida que seguir. Hasta ahora la regla “no al sexo” se había ido por la ventana, pero eso no significaba que ella no pudiera enfocar su atención en sí misma y en su carrera antes de buscar un hombre para completar el cuadro.
Frunció el ceño y apartó en un lado las hojas de especias rojas y amarillas. El problema era que ella finalmente había encontrado a la persona adecuada. Esta vez, le conocía como era realmente. ¡Pero por supuesto, siendo Samantha Brooks, el hombre apropiado tenía que ser de otro mundo en el cual pertenecía a la realeza! No, no la impresionaba el título, pero estaba intimidada, solamente podía describirlo así.
Ella alzó la mirada de su comida y se encontró con su mirada furiosa. Sus ojos eran de un brillante rojo tras las lentillas antes de que parpadeara sacando el calor.
¿Era porque ella no se había echado atrás? No, ella solamente tenía que saber lo que significaba “affai”. Pero tanto como deseaba que la tensión que había entre ellos disminuyera, no podía evitar la chispa de la devastadora esperanza de que él realmente la considerara su bien amada. ¿Podía sentirse él hacia ella como ella hacía el, a pesar de sus entornos diferentes?
Aunque quería cuidar de Darius, no estaba dispuesta a ser herida de nuevo. Había salido muy herida a causa de Josh y no había sentido ni la mitad de esta intensidad. ¿Y como podía olvidar que cualquier cosa que sintiera no podría salir nunca adelante? El hombre tenía un mundo al que volver, un reino al que regresar, uno en el que no había sitio para ella.
Suspiró e intentó coger su vaso de agua, solo para golpearlo contra su plato casi vacío de comida. Él dijo algo en ese idioma extraño y lírico y apartó bruscamente su plato, ordenando la cuenta.
La tarde fue a menos a partir de ahí. Dejaron el restaurante en un embarazoso silencio que continuó en el camino en coche. Ella miró distraídamente las zonas de árboles por las que pasaban, conciente de que no se dirigían hacía Greenlake sino siguiendo una ruta hacia Golden Gardens, una zona de paisajes llena de árboles y con un asomo de playa. Demasiado nerviosa por la cautela de la cena, no podía evitar preguntarse que hubiera ocurrido si le hubiera dicho a Darius que le amaba.
Su cabeza se enturbió tan rápidamente que temió que él sufriera el latigazo. ¡Oh, no tenía sentido! ¿Sus escudos mentales habían bajado de alguna manera?



-Agáchate –dijo él, una expresión sombría en sus labios, y una parte suya suspiró de alivio. Sin embargo, antes de que ella pudiera preguntarle, él bajó de un tirón su cabeza hacía el salpicadero y giró el camión hacía la izquierda.
Como si la noche no pudiera empeorar, la gélida lluvia comenzó a caer, volviendo la carretera resbaladiza. El camión giró antes de que Darius pudiera recuperar el control de nuevo, y mientras ella estaba a punto de preguntar que pasaba, un grito sobrenatural cortó el aire.
El pelo de su nuca se erizó. Conocía ese sonido. Mirego, el fantasma, había hecho un sonido similar cuando ‘Sin Garu lo había matado.
Incapaz de detenerse, miró con atención la carretera y vio a cuatro fantasmas volando hacia ellos, los ojos blancos brillando en la oscuridad con un sobrenatural brillo de odio. Algo grande golpeó la ventana del pasajero y ella gritó, asombrada por el golpe que debería haber venido desde enfrente.
-Dije que te agaches –gruñó Darius antes de lanzar una bola de fuego amenazando, bombardeando al fantasma que había golpeado la puerta. De modo asombroso la bola de fuego no había dañado en lo más mínimo la ventana del acompañante. Observó en estado de shock como, después de ser destruido el fantasma, el fuego mágico había limpiado los restos del fantasma de la parte externa de la puerta del camión y la ventana. Mirando fijamente, observó con fascinación morbosa la bola de fuego antes de que Darius empujara su cabeza debajo de nuevo.
-Darius, bájate de mi –dijo ella con un grito amortiguado. El miedo en esta peligrosa situación le dio la fuerza para discutir con su protector, al cual estaba innegablemente agradecida. De otra manera sería un charco tembloroso de nervios en el suelo. Luchando por el control, miró con atención fuera del parabrisas delantero que repentinamente se rompió con una pelota de hielo. Como si las esclusas se hubieran abierto, el granizo del tamaño de un puño empezó a caer, abollando su camión en tantos sitios que tuvieron suerte de que no se pareciera a un queso suizo cuando terminó.
-Mierda –apretando los dientes, torció el volante duramente durante el bombardeo de dos fantasmas, esta vez con corrientes de fuego saliendo desde las puntas de sus dedos.
Contenta de ver el final de ellos, intentó advertir a Darius sobre los otros dos fantasmas que flanqueaban su lado, pero sus cuerdas vocales estaban congeladas cuando repentinamente el camión dio un vuelco.
Su cinturón de seguridad evitó que saliera volando del camión, pero mientras el vehículo giraba por lo que parecía una eternidad, todo su cuerpo dolía. El camión paró sobre sus ruedas, el exterior seguramente triturado pero lo suficientemente intacto como para haberlos protegido de heridas.
Impresionada, Samantha intentó soltarse con la mano.
-¿Darius?
Él no respondió y ella vio la razón. El parabrisas se había roto delante de él, una gran rama de un árbol había penetrado el cristal. El lado derecho de su rostro estaba cubierto de sangre, y su organismo estaba débilmente sentado en el asiento del conductor. Con el mayor miedo que había conocido anudando su estómago, hizo que tirase del cinturón de seguridad de modo histérico.
-¿Darius? ¡Espabila! ¡Despierta, ahora mismo!



Después de un minuto de inútil tirones fuertes y maldiciones, se dio cuenta de que el cinturón se había trabado y no se abriría. Pidió a Darius que despertara pronto. ¿Qué ocurriría si tenía una contusión? ¿Y si nunca despertaba? Entonces un chillido inhumano rasgó el aire y ella supo que lo peor aún no había pasado.
Aunque el saludo de las bolas había cesado, si no hacía algo para liberarse del cinturón de seguridad los fantasmas la matarían a ella y a Darius tan seguro como que el sol saldría mañana. La pena la atacó repentinamente, a causa de que no había aprovechado su tiempo con Darius. ¿Habría sido tan difícil decir “te amo”, tomar un riesgo y poner en riesgo el futuro? Ahora nunca tendría la oportunidad.
Las amarillentas garras aparecieron al lado de la ventana y ella se estremeció, haciendo que bruscamente se calmara. La criatura destrozó el cristal y tiró bruscamente de la puerta de Darius sacándola de sus goznes. Con un corte de sus garras, liberó a Darius y le sacó del camión como si no pesara nada.
Entonces otra criatura rompió el cristal de su ventana y sonrió abiertamente, exponiendo tres filas de dientes ennegrecidos, afilados. Ella pudo ver manchas oscuras y como el tejido fino dentro de su boca se hacía más oscuro y rezó porque Darius y ella no se encontraran en el lado equivocado de la mesa de postres.
-Ven conmigo, suficiente –susurro, la blandura de su voz hizo eco atemorizándola tanto como su apariencia. Cortó su cinturón de seguridad y tiró bruscamente de ella sacándola del camión.
Ella tropezó, su cuerpo lleno de morados y dolores, intentando hacer frente a demasiadas sacudidas seguidas. La criatura la arrastró de espaldas con sorprendente fuerza, ella tiró de la mano huesuda que sujetaba su brazo y se sobresaltó cuando las garras se clavaron en su carne.
-Aún no. Dejad la pelea para después –dijo antes de reír. La tiró al lado de Darius, quien había ganado suficiente conciencia como para sentarse y ver el peligro en que se encontraban.
Ella voló a sus brazos, casi tirándole. Mientras agarraba fuertemente su ardiente cuerpo, notó la depresión de la tierra cubierta de hierba sobre la que se encontraban y el pronunciado muro de rocas sobre el que debían haber caído. No era extraño que el camión hubiera rodado.
Darius rompió su abrazo y escudriño cada pulgada de ella que podía ver.
-¿Estas bien?
Ella le dio un enorme beso, aliviada por oírle hablando.
-Estoy bien –visiblemente la tensión dejó su tieso cuerpo y ella se dio cuenta de la profundidad de su preocupación. El calor se extendió en el cuerpo de ella-. ¿Y tú?
-He estado mejor –pasó un trozo de tela sobre la sangre pegajosa que había sobre su frente y ella vio una profunda cicatriz en su frente. Entonces él parpadeó rápidamente, maldiciendo mientras se quitaba las lentillas. Ver al verdadero Darius con sus brillantes ojos rojos la hizo sentir más segura, pero no tanto como le gustaría.
-Escuché eso –ella luchó por un tono modulado, uno que desmintiera el absoluto terror por la situación que afrontaban.
A los fantasmas, no dos sino seis, que los rodeaban como buitres. Su constante movimiento la hizo marear así que centró su atención en Darius, retorciéndose para profundizar más su protector abrazo.



-No te preocupes, Samantha –dijo él, su voz intensa calmada-. No dejaré que te pase nada.
-¿Has saboreado alguna vez a una de estas hembras? –uno de los fantasmas hablo con voz áspera-. Semejante carne blanda, siempre suculenta y llena al máximo por el terror –chasqueando sus labios, causando que los demás se integraran al asqueroso grupo, agudos chillidos de risa.
Darius la apretó más contra su cuerpo. Hizo un ademán de aguantar antes de soltar un gemido de dolor.
-¿Darius? ¿Estás bien? –susurró ella, deseando poder darle su fuerza. Tan asustada como estaba por los fantasmas, la posibilidad de perder a Darius la aterrorizaba por completo.
-Me está matando la cabeza –gruñó él bajo su aliento-. Voy a matar a todos y cada uno de ellos. Y voy a hacer que sufran.
Su cólera la hizo sentir mejor, aunque la palidez en su rostro no aliviaba su preocupación.
Darius estrecho su mirada en el fantasma más cercano a ellos y Samantha espero que les hiciera arder. Cuando no hizo nada más que sonreírles, su estómago comenzó a agitarse.
Darius masculló:
-Mierda –antes de que dos fantasmas se inclinaron hacía adelante y le agarraron por el cuello de la chaqueta, apartándole con fuerza de ella. Fue lanzado a diez pies, contra el tronco de un pino muy grande.
La luz menguante de la luna lo hacía parecer todo en blanco y negro, y la sangre que caía hacía abajo por su rostro parecía un oscuro presagio, un presagio de muerte.
-Estoy esperando –susurró un fantasma en su oído antes de envolver con su mano su pelo y tirar de su cabeza hacía atrás para exponer su cuello.
-No puedes –dijo otro-. Esta ha sido marcada.
Hubo una discusión encima de ella, y por el ángulo en que tenía el cuello, no podía ver a Darius. Desesperada por cualquier clase de contacto con él, intento lo imposible.
¿Darius, estas bien? Pensó tan duramente como pudo, pero solo consiguió frustrarse cuando el fantasma tiró de su cabeza más y puso una cuchilla a lo largo de su garganta, un ardiente corte que hizo que sangrara.
-Esta tenemos que llevársela intacta al amo –dijo otro fantasma por encima de ella-. Pero el Lord Storm es nuestro para jugar. ¿Por qué no tomamos turno con él?
La lucha continuó mientras un trueno sordo sacudía el aire. Genial. Todo lo que necesitaban era más granizada.
Darius, despierta, infiernos. ¡Te necesito aquí!
Él gimió y ella sintió un alivio tan grande que deseo reír. ¡Aun estaba vivo! Su corazón brillo por la alegría y sus ojos se llenaron de lágrimas.
¿Quién me esta golpeando?
Dos fantasma. Y hay otros cuatro, lo que hace un total de seis con los que hay que tratar.



Él no dijo nada y ella aun no podía verlo. No sabía la extensión de sus nuevas heridas.
Oí lo que no dijiste. Él sonaba presumido, y durante un minuto ella no lo comprendió.
¿Realmente te golpeaste en la cabeza, no? Ella solo podía imaginar el dolor que estaba sintiendo él, el amor haciendo posible que ignorara el dolor en su cuello y la uña que rasgaba su carne.
Me amas. No lo niegues. Te escuche; lo sentí en tu interior.
Le dolía el cuello, ambos estaban a punto de ser asesinados y probablemente comidos por feos y repugnantes monstruos, ¿y él quería hablar de amor? Ella deseó darle un puñetazo.
¡Eres increíble!
Lo sé, dijo él sin un poco de engreimiento, y por mucho que ella deseara estrangularle, sentía alivio de que él aun conservara al menos todas sus facultades. Al minuto en que salieran de este lío, sin embargo, le daría un golpe. Después le besaría.
Parecía que la discusión entre los fantasmas había llegado a un término, pues el fantasma que la sujetaba por el pelo hizo tirante su agarre y presionó más profundamente sus garras en su cuello.
Samantha, dijo Darius con la suficiente fuerza como para apartar su atención de la amenaza en su garganta. Affai, abre tu mente a mí. ¡Ahora!
Con el peligro que enfrentaba ahora, no le cuestionó y de inmediato se abrió. Sintió su presencia en su interior, le sintió compartiendo su yo interior. Y después el calor se extendió por todo su cuerpo, llenando cada pulso y cada latido de su corazón.
Coge la garra que el fantasma tiene contra tu cuello, dijo suavemente Darius. Ella lo hizo y vio la mirada asustada de la criatura. Sin embargo, antes de que pudiera hacer o decir algo comenzó a brillar.
El calor poderoso y rojo envolvió al fantasma desde la mano hasta el resto de su cuerpo nudoso. El calor aumento hasta que brillantes llamas anaranjadas lo engulleron, convirtiéndolo en un pequeño montón de cenizas sobre la tierra. Samantha dio la bienvenida al calor, abrazando el fuego de Darius con todo su ser. Ella se levantó entonces, libre del agarre del fantasma.
-¡Eso son llamas! ¡Arden! –grito un fantasma. Inmediatamente el quinto se volvió contra Darius que estaba sentado encorvadamente contra un árbol. Samantha podía sentir como su fuerza menguaba y frenéticamente buscado a su alrededor algo que pudiera utilizar con un arma.
Sin saber como se las ingenio exactamente, incineró a dos fantasmas con bolas de fuego. La magia pronto se desvaneció y tres fantasmas atacaron, rápidamente buscó un arma. Encontró varias rocas grandes y las arrojó con exactitud contra el enemigo restante. Agradeció mentalmente sus días en el varsity softball, siguió apedreando a los Netharat entrantes hasta que se quedo sin munición.
Estaban casi sobre ella cuando la tierra tembló, quitándose de sus pies, y ella miró asombrada como montañas de tierra se arrojaban sobre los fantasmas. El agua cayó a borbotones sobre ellos, de un modo torrencial desde una fuente invisible sobre sus cabezas. Las criaturas gritaron y lloraron por ayuda, ahogándose bajo la tierra y el agua limpiante.



La tierra se tragó los cuerpos completos.
Aún incrédula con los ojos clavados en la escena, Samantha necesitó un momento para recobrarse.
-¡Aquí arriba!
Ella alzó la mirada para ver a Marcus y Cadmus sobre el muro de rocas mirándolos fijamente. Podía ver el resplandor de los faros del coche perforando el límite de los densos árboles y se preguntó como habían sabido que debían buscarles ahí abajo. Ella y Darius no habían roto ninguna valla cuando habían caído.
Ella no perdió el tiempo con preguntas, sin embargo, mientras Darius colapsaba en el suelo. Corriendo a su lado, se quitó la chaqueta y la colocó bajo su cabeza.
Acariciando su cabello ensangrentado, rezo con todas sus fuerzas para que se recuperara. Su cara se veía más pálida que antes, aparentemente sin fuerza tras haberla salvado.
Cadmus y Marcus aparecieron rápidamente y en poco tiempo se iban a casa, donde Cadmus aseguró que Darius encontraría ayuda.
Mientras miraba la cabeza que reposaba sobre su regazo, deseo que él mejorara. Cogió una de sus manos, apretando la palma ahora fría contra su piel. Tenían mucho que discutir, sobretodo las veces que eran adecuadas e inadecuadas para discutir sobre lo que sentían.
Él apretó su mano, una llamarada de calor pasó entre ellos, y ella cerró los ojos con una pequeña sonrisa.
Conmoción cerebral o no, no puedes dejarme fuera para siempre, Darius Storm.
Ella creyó oírle reír ahogadamente antes de ir a la deriva en el sueño, agarrando firmemente su mano como si nunca deseara soltarla.


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yiany

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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiniva el Miér 28 Mar - 14:09

hay tuvieron que ser atacados para que Samantha aceptara que lo ama, estuvo padre que ella obtuviera los poderes de Darius y peleará, afortunadamente llegaron los hermanos.
Gracias yiany


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Emotica G. W el Miér 28 Mar - 17:58

Creo que podria aceptar la reticencia de Sam a arriesgarse a amar de nuevo y aun mas con un "desconocido" pero bueno... La cosa es que al menos el ya sabe que lo ama
Y la escena donde comparten el poder fue genial
Creo que queda un cap no???



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Emotica G. W

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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por carolbarr el Miér 28 Mar - 19:05

A veces se funciona mejor bajo amenaza... Jajaja 
Se abrió a él y lograron supieron que se aman
Gracias!
Lastima que no estén traducidos el resto de los libros




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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por berny_girl el Miér 28 Mar - 21:15

Esperaba un batalla pero tenia otra idea.
Estoy esperando en se fundieron en su fuego externo y vivieron felicite por siempre  


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Veritoj.vacio el Miér 28 Mar - 22:18

Este capitulo estuvo muy emocionante, solo necesitaban un  "pequeño" empujón


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Jue 29 Mar - 9:32

@Emotica G. W escribió:Creo que podria aceptar la reticencia de Sam a arriesgarse a amar de nuevo y aun mas con un "desconocido" pero bueno... La cosa es que al menos el ya sabe que lo ama
Y la escena donde comparten el poder fue genial
Creo que queda un cap no???

quedan 2 y se acaba 


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Jue 29 Mar - 9:34

Capítulo Once
 
Darius abrió los ojos para encontrarse con que Cadmus le miraba fijamente, la preocupación oscureciendo sus ojos negros.
-Dame algo de espacio para respirar –se quejó él, sacando una risa ahogada a su hermano.
-Ya era hora. Nos preocupaste.
-¿Nosotros? –una obvia mirada le dijo que había pasado la noche solo en su cama. Cadmus puso los ojos en blanco.
-Esta en otra habitación durmiendo un poco. Tuvimos que obligarla a apartarse de ti. ¿Contento?
Cadmus tendía a exagerar, pero si lo que decía era cierto, Darius era verdaderamente un hombre feliz. Ordenando el regreso de Samantha mientras el amor fluía profundamente tras haber sido golpeado en el bosque, no podía evitar sentirse el hombre más afortunado del mundo. Ahora solo tenía que convencerla de que dejara atrás esta tierra y marchara a cosas mayores y mejores.
Sobresaltándose, se enderezó y se frotó la cabeza.


-Arim nos envió medicina –Cadmus indicó con la cabeza la sien de Darius-. Nos dijo que padecías una seria lesión cerebral. Pero un trago del jugo azul y la lesión se curó.
-¿Entonces por qué me duele la cabeza?
-Eso que sientes es el jugo. Es solo temporal.
Darius masculló un gracias y lentamente deslizó las piernas fuera de la cama.
-¿Eso significa que Marcus y Aerolus están bien? Cadmus frunció el ceño.
-Marcus esta en su habitación preparándose para ir al trabajo mañana, si puedes creerlo. Una vez que supo que estabas bien, masculló algo a acerca de compañeros demasiado competitivos y comenzó a coger archivos y se fue. Pero Aerolus aun no ha venido.
Darius se congeló.
-¿Aun? ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
-Dos días.
-¿Y en todo ese tiempo no has oído nada de él? Cadmus se encogió de hombros.
-Arim ha dicho que Aerolus está bien. Por lo visto nuestro hermano se lleva entre manos algo grande de brujería que no va a explicarnos. No es mi problema, según dijo el tío Arim.
Él sonaba enfadado, y Darius sintió que una sonrisa eliminaba su dolor de cabeza.
-Cálmate, Cadmus. Si Arim dice que Aerolus está bien, entonces lo está.



Su hermano arqueó una ceja, a regañadientes explicó.
-No siempre estoy de acuerdo con Arim, pero confió en él. Nunca


nos ha decepcionado.
-Que rápido has olvidado lo del “Cristal del Saber”.
-No fue real, y no es culpa suya. Debería haber sabido que era falso. Creí que no reaccionaba hacia Samantha hasta que estábamos cubiertos de llamas.
-Hmm, ¿extraño? –Cadmus sonrió burlonamente y Darius supo que había dicho demasiado-. ¿Así que supiste nada más verla que era tu consorte? –él movió los ojos burlonamente-. Sooooo, eso es romántico.
-Cállate, idiota, y ayúdame a levantar.
Una vez en pie y fuera de la cama gracias a su hermano, Darius paseó lentamente a través de la habitación hasta que pudo moverse sin hacer gestos de dolor. Necesitaba encontrar a Samantha, poder verla con sus ojos, y en privado. Tenían muchísimo que hablar y él no tenía ni la inclinación ni la paciencia como para esperar otro minuto.
Cadmus masculló algo acerca de precipitar las cosas mientras cautelosamente Darius se ponía unos boxers flojos.
-No me molestes en al menos otra hora. No, que sean dos.


-Cálmate, hermano –Cadmus le abrió la puerta y dio un paso atrás-. No estás al cien por cien. Y Samantha ha pasado por mucho desde que te conoció. No vayas a tratarla mal por Tanselm. Intenta ser suave con ella, para variar –dijo él sardónicamente-
. Ella necesita comprensión.
-Lo sé –por una vez no discutió y su calmada aceptación asombró a Cadmus.
Bajando las escaleras, se sintió más como era él mismo. El dolor de cabeza no era tan fuerte, y tenía que admitir que su cuerpo se sentía luchando… mientras que los pensamientos de Samantha en la cama hacían su deseado efecto.
Luciendo una durísima erección, su paciencia finísima en el mejor de los casos, se derrumbó en la puerta y entró sin esperar permiso. Para su maravillosa sorpresa, ella estaba cambiándose de ropa y llevaba puesto solo un sujetador y unas braguitas. Sin embargo, se la veía cansada, su pelo enmarcaba su rostro pálido, sus ojos oscurecidos por el cansancio. Pero nada podía hacer que se viera menos bella ante sus ojos.
-Te eché de menos –dijo él simplemente.
Una abierta sonrisa iluminó su rostro, apartando el cansancio con su alegría pura.
-Ya era hora de que te despertaras –ella se acercó lentamente a él, sus caderas meciéndose con una eterna gracia femenina.
-Eso es lo que dijo Cadmus.
-Hemos estado preocupados –ella le acercó, sus cuerpos compartiendo el calor que él creaba. Envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él, tiró hacía ella-. No vuelvas a hacer esas cosas de héroe –le besó con un hambre que hizo que su pene se endureciera aun más.
Incapaz de evitar el moverse contra ella, él apresuró su deseo, necesitando aliviar la dolencia que crecía. Ella movió sus labios por su garganta y él olió el rico perfume de su champú, llenando su mente de todo tipo de ideas sobre que parte de su cuerpo le gustaría sentir su pelo.
-Samantha, amor –él hizo una pausa para saquear su boca. Te necesito.
Ahuecando con sus manos sus pechos, oyó como su respiración se volvía más rápida mientras ella le devolvía el beso de un modo que él sintió que se quemaba por poseerla. La lujuria corría rápidamente a través de él con rabia, deseando cultivarlo hasta que lo consumiera.
Después de romper su sujetador y sus braguitas apartándolas de su cuerpo, se obligó a ir más despacio no fuera a ser que se corriera en el acto. Dio un paso atrás y clavó los ojos en ella, impresionado de que ella le perteneciera. Ella supo que él también se sentía así, aunque no dijeran las palabras. La omisión le molestó, pero maldición si a su cuerpo le importaba.
Le dolía el pene, necesitaba llenar su caliente gatito, mojado y pequeño con su semilla. Simplemente el pensar sobre ello le empujó más hacía el borde, y decidió mantener sus boxers, aunque era un débil impedimento.
Sin embargo, Samantha no quería nada de eso. Le sonrió, una abierta y ardiente sonrisa que enfocó toda su atención en su boca carnosa, madura. Entonces se lamió los labios y él no pudo evitar que el gemido escapara. Fijando su atención en su enorme erección, ella cogió su ropa interior y lentamente la bajó por sus piernas, su mirada dirigiéndose nerviosamente hacia su sexo.


Él deseó gritar por la frustración cuando su aliento acarició su pene.
-Te quiero, Darius. Aquí, ahora, a mi modo –atrevidamente tomo el control, Samantha hizo que su corazón se detuviera cuando se arrodilló y lo introdujó en su boca.
-Por la gran fuerza de la luz –gimió él mientras ella comenzaba a chupar. Su boca se sentía caliente, su lengua excitando y acariciando la parte inferior de su cabeza. Sabía que no aguantaría lo suficiente, y cuando ella lo acarició y succionó más profundamente, hizo lo único que pudo para evitar correrse.
-Espera, amor –estaba sin aliento, cogiendo su sedoso cabello para detener sus movimientos-. Déjame.
En un segundo, tiró de ella poniéndola en pie y se movió hacía abajo tumbándose sobre ella.
La sorpresa delineó sus preciosos ojos hasta que ella vio su intención.
Trago audiblemente pero no protestó cuando él abrió sus muslos y se arrodilló entre ellos. Él bajó la cabeza, el perfume intoxicante de su pasión atrayéndole, haciendo que se acercara más.
Él sopló suavemente en su clítoris, satisfecho cuando ella gimió su nombre.
Bajando los labios, bebió de su dulzor, acariciando la abertura de su vagina pero sin entrar. Ella se contorsionó y él aumentó la presión de su boca, lamiendo duramente hasta que ella gritó de placer. Una y otra vez lamió su esencia, restregando la crema contra sus labios inferiores y de nuevo hacia su ano, haciendo que aumentara su deseo. Su respiración era jadeante, y supo que estaba cerca.
-Te necesito –ella lloriqueó y envolvió sus piernas más fuertemente alrededor de su cabeza.
Me necesitas. Recuérdalo, tiró de ella mientras chupaba su clítoris y repentinamente introdujo dos dedos dentro de ella. Ella se movió y él empezó a lamer en serio, determinado a que ella encontrara el placer.
Deseaba que ella llegara, sentir como su cuerpo se convertía en una masa temblorosa de placer. Su pene se endureció y él la apretó más contra el colchón, necesitando aliviar su pene endurecido. Pero no antes de que su affai encontrara satisfacción.
Sacando los dedos, apartó de un golpe su lengua de su canal y fue recompensado por un alto, grito de protesta.
-Darius –respiró ella-, juro que voy a matarte si me haces correrme sin ti.
Él alzó la mirada de entre sus piernas, clavándola en sus senos y su rostro ruborizado, y supo que nunca antes había visto una mujer más sensual.
-Sí, affai, como ordenes –dijo él con voz espesa. Gateó sobre ella, descansando la cabeza de su pene entre sus suaves muslos, blancos. Jugueteando tanto con ella como consigo mismo, se cubrió con la crema de ella y gimió por la exquisita sensación.
La penetró de un golpe, sintiendo su indescriptible bienvenida. Ella se corrió de inmediato, sus músculos cerrándose alrededor de él, la sensación en su pene estimulado rayando casi en el dolor.
-Samantha, amor –dijo él con voz áspera mientras seguía chocando contra ella-, estás tan apretada. De modo que empápate –él gimió.


-Hazlo de nuevo, Darius –exigió duramente ella y cerró los tobillos alrededor de su cintura.
La acción lo introdujo más profundamente dentro de ella y empezó a ver estrellas detrás de los ojos. Golpeó duramente, montándola con una desesperación que nacía de la preocupación, el amor, y la necesidad.
Ella gritó y se apretó alrededor de él más duramente, y él llegó al clímax.
Repetidas veces hizo un gran esfuerzo, inundando su vientre con su ardiente semilla.
Se estremeció y gritó su nombre, desesperado por el éxtasis que seguía matándole suavemente.
Cuando recuperó finalmente el aliento, sintió como le apartaba el pelo de los ojos. Se la quedó mirando fijamente, vio satisfacción y si no estaba equivocado, una ardiente llama de ternura.
Su sonrisa se amplió mientras ella lo miraba.
-Hemos de conseguir dejar de encontrarnos así. La gente va a hablar.
Él la miró sorprendido un momento antes de empezar a reír. Se rió tan fuerte que casi lloró, y su risa hizo que se retirara físicamente. La pérdida de la jaula de su cuerpo le desembriagó lo suficiente como para que tirara de ella acercándola bajo él otra vez.
-Tienes un sentido del humor infernal –la elogió él, contento cuando ella se sonrojó hermosamente.
-Necesito tratar contigo –ella siguió el contorno de sus labios con un dedo, quedándose sin aliento cuando él lo succionó y mordisqueó antes de soltarlo.
Los ojos de Samantha se nublaron, sentía igual de erótico su dedo sobre sus labios como su boca sobre su clítoris. Imposible, pero así era. Ella era todo hormonas alrededor de él, o bajo él, como dictaba ahora la situación. Suspiró con mucho placer.
-Sabes que me amas –dijo él quedamente, sus ojos enfocados y atentos en su rostro-. ¿Por qué no lo admites?
-Y tú me amas –cedió ella, diente por diente-. ¿Por qué no lo admites ?
Ella esperó que lo negara, frunciera el ceño y la descartara como un mujer irracionalmente emocional. En vez de ello, acarició con la nariz su mejilla y se quedó mirándola fijamente, sus ojos brillando rojos.
-Como ordenes, affai. Te amo.
Ella solo pudo clavar los ojos en él, atontada. Entonces un pensamiento la golpeó y sus ojos se entrecerraron.
-Mejor no juegues conmigo. No acerca de esto.
Sus labios seguían curvados en una media sonrisa, pero sus ojos permanecieron enfocados y sin parpadear.
-Nunca bromearía con un tema tan serio. Ella no supo que responder.
-Pues bien, uh, bien entonces -¿debería decirle realmente lo que sentía? ¿Qué el pensamiento de vivir sin él podía destruirla?.
Él sonrió abiertamente y negó con la cabeza.


-Tsk, tsk, Samantha. Te digo lo que quieres oír y se te ocurre negarme la misma seguridad.
Ella le miró encolerizada. Había estado leyendo su mente de nuevo.
-Sé que me amas. Solo me gustaría oírtelo decir. Y como tu rey y jefe supremo, te lo ordeno.
-¿Mi… que?
Su mirada se hizo más ardiente, el fuego elemental uniéndolos.
-Pronto seré el rey de una de las esquinas de Tanselm, Samantha. Y como mi affai, serás mi reina –él hizo una pausa, como para dejar que sus palabras se hundieran, lo cual ella agradeció a regañadientes.
Amar a Darius y admitirlo era una cosa. Justo acababa de hacer una llamada al valor cuando él le daba noticias de su marcha como reina.
-No sirvo para reina –Maldición, apenas puedo manejar mi vida y mucho menos ser la responsable del bienestar de cientos de otros.
-Y aun y así me has manejado desde que nos encontramos.
-Deja de leer mi mente –ella deseó que se mantuviera fuera. Tratar de pensar y ser honesta consigo misma seria mucho más fácil si no tenía que proteger sus pensamientos.
-No lo puedo evitar, affai. Estamos unidos ahora. Te he dado mi corazón. Y tu me has dado el tuyo –sonrió burlonamente, idiota insensible.
-¿Así es como sucede? –sabía que sonaba a la defensiva y se sintió estúpida por ello, pero las viejas heridas aun no habían terminado de curarse-. Tienes un reino al que regresar. Una guerra que luchar y un pueblo que gobernar. Realmente no me necesitas.
El destello azuzador en sus ojos se desvaneció.
-Quieres decir que no tendré tiempo para ti con tantos sucesos diferentes en mi vida. Pero estás equivocada.
Ella se sentía vulnerable desnuda bajo él e intentó alcanzar las sábanas. Una bola de fuego apareció repentinamente, lamiendo su palma, haciendo que se quedara quieta. Ella lo observó atemorizada, sin calmarse mientras no entendía como ardía el fuego.
-Compartes mi espíritu, Samantha. Solo una mujer de gran poder y control podría contener y resistir mi fuego –él movió la mano y el fuego desapareció-. Pero solo una mujer tan terca, inteligente y valiente como tú podría dominar mi amor.
Él parpadeó, como si lo asombraran las palabras que salían de su boca, y ella no pudo evitar sonreír como una tonta.
-¡Oh, Dios mío, Darius. Nos parecemos! No puedo creer que el arrogante de mi jefe supremo acabe de decir algo tan poético, y tampoco lo puedes hacer tu.
-Eres mandón, también estás acostumbrado a decidir tu camino, y también demasiado guapo para tu propio bien. No conduces un coche decente y nunca serás un camarero creíble. Eres demasiado intenso.
Él sonrió abiertamente.
-Pero me amas.
Ella puso los ojos en blanco.


-Te amo. Ahora supongo que mientras me ames no me daré cuenta de que me preguntas si lo dejare todo atrás para vivir contigo en tu extraño reino.
Sus mejillas se enrojecieron y vio la desazón en sus ojos.
-Yo, es decir, justamente iba a mencionarte el necesario traslado a Tanselm.
-Cad estaba en lo cierto. No sabes como tratar a las mujeres. Sus ojos brillaron rojos.
-Soy encantador.
-Como una roca. ¿Entonces me estas preguntando si me voy contigo o no? Sus ojos se entrecerraron y supo que él había golpeado sus escudos mentales.
-No estás cerca de tu familia, no tienes ataduras aquí aparte de tu trabajo y me amas. ¿Qué hay que decir? Una vez que pueda regresar a Tanselm, te vienes conmigo – casi expresó la orden con un gruñido.
Asombrado por su brusquedad después de hacer el amor de un modo asombroso y considerando su declaración sincera, poco a poco entendió que su matón y fogoso hombre estaba asustado, nervioso de que ella se negara.
El hecho la aturdió.
-Además, los fantasmas están aquí ahora –la satisfacción hizo eco en sus palabras, como si al final hubiera encontrado el extremo con el que podría convencerla de unirse a él-. No será para ti seguro quedarte sin mi.
Ella quiso sonreír abiertamente, en vez de ella inclinó la cabeza con sobriedad, como si considerase ese punto de vista.
-De acuerdo, iré contigo.
Su fácil aquiescencia lo molestó. Ella podía ver como su cara hermosa se iba oscureciendo.
-Samantha…
-Puede ser, Darius –ella se rió de su cólera-. Te amo, y no soñaría con vivir sin ti. Además, tengo la impresión de que vas a necesitar a alguien que te ayude a manejar tu cólera, sobretodo si realmente van a permitir que dirijas ese pequeño reino.
Alzó una negra ceja con arrogancia.
-¿Dejarme? Samantha, soy un Storm Lord. El Príncipe del Fuego. Nací para regir Tanselm. ¿Necesitas que te recuerde la suerte que tienes por haberme conocido? –sus labios se alzaron y supo que le estaba poniendo un cebo a propósito.
Negando con la cabeza, lo tiró hacia ella de modo que sus labios casi se tocaron.
-Creo que tú eres el afortunado –diciendo esto ella bajó la mano y comenzó a acariciar su creciente erección, contenta de tener este efecto sobre él.
-Creo que estás en lo cierto –dijo él con un suspiro. Ella empezó a moverse de arriba abajo, enardeciendo su deseo una vez más-. Samantha, ah, amor, como ordenes mi affai –y procedió a hacerle el amor hasta altas horas de la noche.


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiniva el Jue 29 Mar - 14:28

Esté capítulo tuvo mucho amor, ahora sí que lindos, me intriga saber que está haciendo el hermano desaparecido, gracias yiany


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por carolbarr el Jue 29 Mar - 16:57

Gracias!




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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Emotica G. W el Jue 29 Mar - 23:03

Concuerdo con yiniva sobre saber que esta haciendo Aerolus por Tanselm o sera que le ha pasado algo mas???
Awww!!! Que bonetooo!!!
Ya se dijeron que se aman y ella acepto irse con el!!!
PD: Ya que por ahi mencionaron que los demas libros no estan traducidos... podemos hacerlos aqui???



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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Veritoj.vacio el Jue 29 Mar - 23:42

nos van a dejar con la duda de que pasa con los otros hermanos, ademas siento que dijo que si se iba muy facil 


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Celemg el Vie 30 Mar - 5:19

Kapi 10: Me enkanto la sekuencia de Samantha echando poder jajaaj.. era obvio ke ya estaba enamorada, solo ke no keria aceptarlo.. 
Aunke, de todos modos, lo ke le hizo su ex no fue tan WOW komo para cerrarte a la las relaciones, kada kien elije kon kien estar y aplika sus limites... Ke se atreva algun tipejo a pedirme ke deje algo o kambie algo por "amor"... la de mentadas de madre ke oira jajajaja
Kapi 11: Awww tanto te amo jaja.. Ella luego de su trauma amoroso kon el ex, si esta konvencida de ke la ama, obvio se ira... 
Yo tambien kiero saber ke pasa kon Aerolus...
Kreo ke dijeron ke estos los estaba haciendo una tradu independiente, no se si siga en ello..


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Vie 30 Mar - 8:59

@Emotica G. W escribió:PD: Ya que por ahi mencionaron que los demas libros no estan traducidos... podemos hacerlos aqui???


@celemg escribió:Kreo ke dijeron ke estos los estaba haciendo una tradu independiente, no se si siga en ello..


bueno, habría q preguntar a las admin,  , ellas suelen saber quien tiene asignado un libro


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Vie 30 Mar - 9:07

Capítulo Doce
 
-¿Cuántos seremos para la cena de esta noche? –preguntó Samantha mientras sacudía una ensalada grande y verde.
Darius se desperezó, amando el modo en que ella se veía en su cocina, en su casa, en su vida.
-Solo tú y yo, amor. Cadmus tomó el control de la barra en horario completo por mí. Cree que ya que te encontré allí, el lugar tiene suerte.
Ella sonrió abiertamente.
-Lo tiene. Asegúrate de que pasa bastante tiempo en el sótano. Quien sabe lo que podría encontrar ahí abajo.
-Cierto –estuvo él de acuerdo con voz ronca, listo para otra ronda de juegos eróticos con su affai. Había pasado un mes, pero cuando más se tocaban y bromeaban, más se deseaban. Gracioso, pero él nunca hubiera imaginado que fuera posible estar tan satisfecho y con lo que se hacía fuera de su mundo casero.
Ya no le molestaban constantemente sus deseos de volver a Tanselm. A través de Samantha había encontrado una paz interna. Solamente esperaba que no hubiera sacado todo el fuego que había en su interior. Nunca terminaría de oír las bromas de sus hermanos si se convertía en alguna clase de tonto.
-Así que Cadmus trabaja esta noche. ¿Y Marcus y Aerolus?
-Marcus esta trabajando hasta tarde otra vez. Juro que la mujer con la que ha estado trabajando le tiene preocupado –sonrió abiertamente, recordando el regreso de Marcus con sus comentarios menos que halagüeños sobre Tessa Sheridan-. Creo que se siente amenazado por ella.
Samantha se limpió las manos en un trapo.
-Bien. Marcus es muy arrogante. ¿Sabes que ayer tuvo la hiel como para decirme que no me vestí “como es adecuado para la reina de un Lord Storm”? –imitó ella su arrogancia.
Con un criterio mejor que estar de acuerdo con Marcus delante de su affai, Darius no dijo nada. Personalmente, tenía planes de comprar los trajes de noche más extravagantes y sedas cuando volvieran a Tanselm. Vaqueros y camisetas estaban bien para él aquí, pero en ella se desperdiciaban realmente.
-Creo que es genial que una mujer haga que Marcus corra por el dinero –siguió ella, con los ojos llenos de fuego.
-Sí, pues bien, yo también –ella lo miró brillantemente y supo que no tendría que esperar mucho tiempo para que estuvieran quemando las sábanas de la cama-. De todos modos, con Cadmus en la barra, Marcus en el trabajo y Aerolus en alguna parte practicando las artes místicas, sea lo que infiernos sea, tiene para la cena solo a ti y a mí.


 
Ella sonrió abiertamente y le tiró un beso desde detrás del mostrador de la cocina.
 
-Lástima. Quería hablar con Cadmus por última vez acerca de cómo controla las visiones. Comienzo a cogerle el tranquillo.
Gracias a la instrucción de Cadmus, Samantha había comenzado a fortalecer su don de nacimiento. Había estado más feliz de volver a usar su habilidad extrasensorial, habiéndose enterado del papel que Cadmus había jugado en su rescate de esa desgraciada noche cerca de Golden Gardens. Solo gracias a la claridad de las visiones de Cadmus pudieron él y Marcus llegar a tiempo para salvarla a ella y a Darius de la muerte o peor a manos de los fantasmas.
Los pensamientos de lo que podría haber ocurrido aún le provocaban dolor.
-Te amo –él se lo recordaba al menos una vez al día y nunca fallaba en deleitarse con el brillo de su sonrisa acogedora. Ella le envió una imagen mentalmente, una imagen abrasadora de ellos en la cama que le tuvo duro y listo en el acto. Se pregunto si realmente tenían que cenar o si podían aplazarlo para subir al dormitorio en ese momento…
Un suspiro asqueado sonó a su espalda y se giró rápidamente para encontrarse a Arim negando con la cabeza.
-¿No puedes pensar en otra cosa, Darius? –preguntó Arim con tono burlón.
-¿Alguna vez piensas en llamar, tío? –la cólera que una vez había sentido sobre Arim no apareció, tan atontado estaba en pensamientos de pasión acerca de Samantha. A pesar de que no habían palabras de que les fueran a regresar a Tanselm, Darius sonrió dándole la bienvenida.
Una apariencia alegre apareció en la cara de su tío.
-Ella ha hecho de ti un verdadero príncipe –Arim inclinó la cabeza-. Ahora es momento de irse.
Darius parpadeó. No podía estar diciendo…
-¿Tanselm? –gruñó él, siendo incapaz de creerlo.
-Pues bien, no estoy aquí para llevarte rápidamente a Disneyland –él se giró hacía Samantha-. ¿Estás lista?
Ella asintió con la cabeza.
-Hice el equipaje ayer cuando Aerolus me dijo que ibas a venir. Darius parpadeó, conmocionado.
-No me dijiste nada sobre eso –la ira lo llenó-. Ni lo hizo Aerolus –cuando encontrara a ese traidor de ojos grises, metería algún sentido en él.
Arim puso los ojos en blanco.
-Era demasiado bueno esperar que ella hubiera eliminado para siempre esa veta de furia de tu interior.
Samantha se unió a Darius en la sala de estar, arrastrándose bajo su brazo.
-¿Ahora porque iba a hacer eso, Arim? Después de todo, es esa chispa de impaciencia la que ilumina su fuego –sus ojos centellearon-. ¿Y no queremos que ese fuego salga ahora, no? –ella le besó en la boca con la fuerza suficiente como para hacerle considerar el hacer el amor en el sofá, a pesar de Arim.
-Ahórratelo –se quejó Arim, un indicio de humor matizando sus labios arqueados-
. Ya he dicho a tus hermanos que te vas. Es mejor que te vayas ahora, mientras asisten a sus affai.
Tanto Darius como Samantha se lo quedaron mirando fijamente, boquiabiertos. Darius fue el primero en recuperar la lengua.
-¿Me estas diciendo que ellos han encontrado a sus affai?
-Si.
-¿Lo saben?
Las cejas de Arim se arquearon.
-¿Lo hiciste tu?
-Pues bien, yo…
-Exactamente. Déjales que titubeen torpemente con las suyas, no necesitaste un Cristal del Saber para encontrar el amor –él sonrió-. Por supuesto, un pequeño hechizo funcionó aquí y allá para apurar el amor no hace daño.
-¡Arim! –Samantha se veía conmocionada-. No puedes encontrar a alguien y esperar que encuentren el amor.
-¿Por qué no? Funcionó con Darius. Mi hechizo solo acelero el proceso. El amor proviene de Darius. ¿Alguna vez te preguntaste de donde vino ese fuego azul para destruirles a ambos?
Él se giró hacia Darius.
-Una vez que finalmente te decidiste a admitir para ti mismo que en lo más profundo amabas a Samantha, el Beso del Fantasma se desató dentro de ese Cristal del Saber manchado. Fuisteis tu y Samantha todo el tiempo. Todo lo que hice fue echar un hechizo para dejar que el destino encontrara el camino a vuestras vidas.
Darius clavó los ojos en su taimado tío asombrado.
-Creía que no creías en interferir en el libre albedrío y todas esas tonterías.
-Dicho de forma amable –se quejó Samantha bajo su aliento. Una firme mirada de Arim hizo que se mordiera el labio.
-No he afectado a tus elecciones. ¿Pero con Tanselm en juego, crees que realmente podría haber dejado a los cuatro Storm Lord perder el tiempo con el amor? Las mujeres que escogéis y que os escogen están fuera de mi control. Sin embargo, la oportunidad del momento para que encontréis a vuestras compañeras, indica que la seriedad de la situación con ‘Sin Garu ha aumentado.
La risa los abandonó ante la mención de ese hombre malvado.
-El hechizo que lancé estaba diseñado para que los Storm Lord encontraran a sus compañeras a tiempo de evitar una divergencia del destino. Por lo visto, ‘Sin Garu ha encontrado lo que necesita para tomar el control de Tanselm. Por eso su repentino regreso a nuestro mundo.


Empezando a mirar por la ventana sin fijarse en las montañas, Arim lanzó sus manos. Cerró los ojos y empezó a cantar y pronto un vacío negro y grande apareció donde había estado la ventana.
-¿Estás segura, Samantha? –él necesitaba saber que ella se encontraba bien con el traslado. Había prometido, y era lo que quería decir, que ella era lo primero para él, reino o no.
Ella asintió con la cabeza.
-Hace una semana me despedí. Estoy preparada para comenzar una nueva vida.
-Entonces da un paso a través del portal, de la mano, y prepárate para afrontar un incierto futuro –aviso Arim-. Aerolus llevará vuestras bolsas cuando vuelva a casa.
-¿Él puede transportar cosas ahora? –preguntó Darius. Sus ojos se agrandaron-. ¿A través de los planos del espacio?
-Sí. Estarás sorprendido por todo lo que podéis lograr con ayuda de vuestras affai – Arim sonrió, con una deslumbrante sonrisa que aturdió a Darius, y él frunció el ceño al darse cuanta de que también a Samantha.
-No te preocupes –bromeó ella-. No soy alto, oscuro y guapo. Te amo.
-Muy divertido. Entonces ven –él se detuvo y la condujo apretadamente al portal, Arim rastreándolos-. Eso es todo, Samantha. Este es el camino para nuestro futuro.
Ella asintió con la cabeza.
-Para nuestro futuro, y el futuro de Tanselm. Él rió repentinamente.
-Solo desearía estar aqui para encontrarme con la mujer que dirigirá a Marcus – negó con la cabeza, sonriendo abiertamente-. Tiene que ser magnífica.
Arim sonrió burlonamente.
-Ya lo creo.
FIN


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Vie 30 Mar - 9:13

Gracias por acompañarme en esta lectura,   


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiniva el Vie 30 Mar - 14:01

Hay que genial, yo si quisiera conocer la historia de los otros hermanos, por lo menos sabemos que ya encontraron sus affais.
Darius y Samantha comenzaran una vida en el otro reino, me hubiese gustado conocer la reacción de Samantha y de la mamá de los chicos cuándo la presentaran, pero ni nodo.
Muchísimas gracias @yiany


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por mariateresa el Vie 30 Mar - 19:46

Me encanto tu lectura muchas gracias.
Ojala pudiéramos leer los 4 libros que quedan de esta serie.


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Veritoj.vacio el Vie 30 Mar - 22:15

Muchas gracias por la lectura, yo tambien quiero leer los otros


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Emotica G. W el Vie 30 Mar - 23:42

Again concuerdo con yiniva sobre la presentacion de Samantha a la madre de los chicos...!
Uh... Ya todos encontraron a sus affai??? Maldicion!
Awww!!!
Su nueva vida juntos y no lo leeremos ¬¬
Quiero leer los otros!!! 
Oh! Muchas gracias por la lectura!!!



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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por berny_girl el Sáb 31 Mar - 3:02

Gracias por la lectura... creí volvería todos juntos a su mundo... ahora me falto el Epilogo para saber como Samantha ve el otro mundo y como la recibe la mama de los chicos.


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por carolbarr el Sáb 31 Mar - 16:48

Gracias!!! Ay lastima no saber de las demás historias!
Todas tenemos magia dentro de nosotras
Me gusto gracias por la recomendación




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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por Celemg el Sáb 31 Mar - 17:04

Me gusto mucho el final, kiero konocer a la affai de Marcus y Aerolus.. Cadmus es menos interesante..
Yo tambien keria konocer la opinion de Samantha acerka de Tamselm, pero en fin.. La historia estuvo bien, aunke me esperaba mas..


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por yiany el Dom 1 Abr - 12:28

Bueno, acá está el listado de quienes participaron activamente en las lecturas de este mes, nuevamente gracias por acompañarnos.

Moderación:
Yiniva y Yiany

Lectoras que iniciaron y terminaron la lectura:



lectura 1lectura 2
carolbarr carolbarr 
berny_girlberny_girl
mariateresamariateresa
Veritoj.vacioVeritoj.vacio
CelemgEmotica G. W 
adricrisurutaCelemg
Iscris

Hasta la próxima


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Re: Lectura Marzo 2018

Mensaje por leryane el Jue 19 Abr - 14:30

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Re: Lectura Marzo 2018

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